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Effetá y Emaús se vendían como “retiros católicos”. Ahora sus organizadores están investigados por comportarse como sectas

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Problemas en el llamado “catolicismo guay” español: la HAM, una de las asociaciones detrás de los secretistas retiros católicos Effetá y Emaús, está siendo investigada. Tras las denuncias que sustentas las acciones del Arzobispado de Madrid, unas actividades misteriosas y transformadoras que han estado recibiendo mucha atención, no siempre positiva, en los pasados meses.

Qué ha pasado. El Arzobispado de Madrid ha decidido en 2025 intervenir y disolver la HAM, una asociación que se presentaba falsamente como congregación religiosa. Las razones incluyen numerosas denuncias de herejías, abusos sexuales, abusos espirituales y de poder, así como comportamientos considerados “sectarios,” como apartar a los jóvenes de sus familias. La investigación fue conducida por el Tribunal de la Rota, con apoyo de la Congregación para la Doctrina de la Fe y la Guardia Civil, que también analiza un posible caso de abuso continuado.

Los tentáculos de la obra. Las medidas afectan no solo a Madrid sino a otras diócesis españolas, como las de Toledo, Sevilla y Getafe, donde la HAM tenía presencia y conventos. La HAM (siglas de Hermanas del Amor Misericordioso) había sido aprobada como asociación pública de fieles en 2007 y llegó a contar con una rama laica de unos 300 miembros. La asociación era famosa sobre todo por organizar los retiros Effetá y Emaús, cabezas de lanza (especialmente las primeras) del conocido como “catolicismo guay”.

Catolicismo… ¿guay? Emaús son retiros católicos contemporáneos que han adquirido gran notoriedad en España y Latinoamérica por su enfoque, su secretismo y su impacto emocional. Emaús nació en los setenta en Miami y está orientado a adultos. Effetá se inspira en su estructura pero es una actividad dirigida a jóvenes de entre 18 y 30 años. Nace en Colombia en 2013 y se expande rápidamente, llegando a España solo pocos meses después. Ambos retiros son iniciativas promovidas por laicos que han pasado previamente por la experiencia, y que reciben el nombre de “servidores”. A quienes asisten por primera vez se les llama “caminantes”.

El secretismo es clave. Una de las normas clave de estos retiros es el secretismo: los participantes deben entregar móviles y relojes al inicio y se les pide no revelar nada sobre las actividades para “no anticipar la sorpresa” a futuros asistentes. El lema de los retiros, de hecho, es “lo que aquí se dice, aquí se queda”. ¿Y qué se vive allí? Testimonios de transformación personal, dinámicas de grupo, momentos de culto y simbolismos como antifaces, cuerdas o la construcción de “muros” simbólicos.

Además, no se estos retiros no pueden repetirse: solo se permite asistir como participante una vez en la vida. Posteriormente, se puede volver únicamente como servidor, ayudando en la organización para otros.

Denuncias graves. Aunque sus muchos defensores defienden el secretismo como una parte integral de la experiencia, hasta el punto de llevarlo a su famoso lema, es lo que levantó suspicacias desde el principio (el psicólogo Miguel Perlado hablaba de un “bombardeo emocional e ideológico”), que se han visto confirmadas con el caso de las HAM, disueltas al recibir “múltiples denuncias por abuso de poder, abuso de conciencia e incidencias afectivo-sexuales”. La intervención de la autoridad eclesiástica responde, además de las denuncias, a una preocupación por metodologías que puedan llevar a la manipulación emocional, alejamiento de familias o control del pensamiento, todo características propias de las sectas.

Conexión Hakuna. Si hablamos de “catolicismo guay” es inevitable hacer referencia al grupo de pop católico multitudinario Hakuna. Esta nueva espiritualidad para jóvenes cristianos tiene mucho que ver con las actividades de Effetá y Emaús, y eldiario.es destaca, de hecho, que la localidad de Las Rozas donde lleva a cabo sus actividades el movimiento musical liderado por el sacerdote y ex del Opus Dei José Pedro Manglano, fue la antigua sede de las Hijas del Amor Misericordioso.

De momento, la archidiócesis está borrando todo rastro de las HAM de internet: ya han desaparecido el canal de Youtube HAMilías, y su videoserie ‘Diosidiencias“. Todo hace pensar que los populares retiros que antes gestionaba la asociación podrían desaparecer o, por lo menos, dar un giro hacia una orientación menos misteriosa.

Cabacera | Effetá

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Muere Dick Parry, emblemático saxofonista de Pink Floyd, a los 83 años

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Dick Parry, el emblemático saxofonista del grupo de rock psicodélico Pink Floyd, murió la mañana del pasado viernes a los 76 años de edad, informó el guitarrista de la banda, David Gilmour, en una publicación en redes sociales donde recordó su pasión por la música desde la adolescencia y que marcó una era de éxitos como “Shine On You Crazy Diamond“. 

Gilmour no precisó las causas del fallecimiento, pero sí destacó que ambos compartieron escenario durante la giras como On An Island y en el festival Live 8 de 2005, cuando Pink Floyd se reunió con el exlíder y bajista Roger Waters para dar un concierto después de más de 20 años de ruptura

“Desde que tenía 17 toqué en bandas con Dick al saxofón”, recordó en la publicación. “Su sensibilidad y timbre hacen que su forma de tocar el saxofón sea inconfundible, un sello distintivo de enorme belleza conocido por millones y que constituye una parte fundamental de canciones como Shine On You Crazy Diamond, Wish You Were Here, Us and Them y Money“, agregó. 

Asimismo, compartió una serie de fotografías donde se puede ver a ambos músicos desde la época de 1963, en la reunión de Pink Floyd de 2005 y en las giras de sus proyectos solistas. 

Pink Floyd se formó en 1965, integrada por Syd Barret (quien después fue reemplazado por Gilmour), Roger Waters, Richard Wright y Nick Mason. A lo largo de los años, la formación de la banda cambió, dejando atrás a sus entonces líderes Syd Barret (1968) y Roger Waters (1985).

Aunque nunca fue considerado un miembro oficial de la alineación, Parry imprimió un sello característico en las composiciones de la banda desde el aclamado Dark Side of The Moon (1973) y a través de otros álbumes como Wish You Were Here (1975) y The Division Bell (1994), además de participar en las giras mundiales de la banda.

El álbum Dark Side of The Moon les valió el reconocimiento como uno de los grupos más exitosos e importantes de la música pop. El álbum permaneció en la lista Billboard Top 200 más tiempo que cualquier otro de la época. 

Por otro lado, The Wall de 1979 consolidó al grupo de rock como “exponentes de una visión distintamente oscura”, según reconoce la revista especializada Rolling Stone

 

 

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En 1967 Canadá construyó viviendas futuristas como piezas de Lego. Medio siglo después siguen sin saber cómo repararlas

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Cuando Moshe Safdie diseñó Habitat 67 siendo estudiante de arquitectura, tuvo una idea revolucionaria: utilizó miles de piezas de Lego para probar cómo podían encajar los módulos de viviendas en tres dimensiones. Décadas después, el propio arquitecto seguía recordando que llegó a vaciar tiendas enteras de Lego en Montreal para construir las maquetas. Y quizás ahí estaba el problema. 

Reinventar la vivienda a lo Lego. A comienzos de los años 60, las ciudades occidentales estaban atrapadas entre dos modelos que parecían inevitables: enormes bloques de apartamentos impersonales o interminables suburbios dependientes del coche. Un joven estudiante de arquitectura llamado Moshe Safdie creyó que existía una tercera vía. 

Su idea era aparentemente simple y radical al mismo tiempo: construir viviendas prefabricadas apilando módulos de hormigón como si fueran piezas gigantes de Lego, de forma que cada familia pudiera tener luz, terraza, vegetación y sensación de casa individual dentro de una gran estructura urbana. El proyecto terminó convirtiéndose en Habitat 67, el gran icono futurista de la Expo de Montreal. Lo que Canadá presentó al mundo como el futuro definitivo de las ciudades acabó siendo una de las obras arquitectónicas más fascinantes y problemáticas del siglo XX.

Habitat 67 era una utopía. La imagen del edificio sigue pareciendo futurista incluso hoy: 354 enormes módulos de hormigón prefabricado, cada uno de unas 90 toneladas, apilados en formas irregulares sobre una península artificial frente al río San Lorenzo. Safdie estaba obsesionado con resolver un problema que consideraba central para el futuro urbano: cómo mantener la densidad de la ciudad sin sacrificar la privacidad, la naturaleza y la sensación de hogar. 

Su lema era “For everyone a garden”. Cada apartamento debía tener jardín propio, ventilación cruzada, vistas abiertas y calles peatonales elevadas en lugar de pasillos cerrados. La inspiración venía tanto de las viviendas pueblo del suroeste estadounidense como del metabolismo japonés que contamos hace unos días, un movimiento arquitectónico que imaginaba edificios formados por células modulares capaces de crecer y reorganizarse como organismos vivos.

Habitat 67 Southwest View
Habitat 67 Southwest View

El gran problema: hacerlo barato. La paradoja de Habitat 67 es que nació precisamente para abaratar vivienda urbana… y terminó costando muchísimo más de lo previsto. Safdie imaginó que la prefabricación industrial permitiría fabricar apartamentos en cadena con rapidez y eficiencia, pero la realidad fue muy distinta. El complejo requería un sistema de ensamblaje extremadamente sofisticado, una fábrica instalada dentro de la propia obra, grúas gigantescas y conexiones técnicas complejísimas entre módulos. 

Cada caja debía salir de fábrica prácticamente terminada, con ventanas, cableado, baños y cocinas incorporadas antes de ser elevada hasta su posición definitiva. La reducción del proyecto original (de 1.200 viviendas previstas a apenas 158) disparó todavía más los costes. El experimento pensado para democratizar la ciudad terminó convirtiéndose en un complejo demasiado caro incluso para la clase media que pretendía atraer.

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Aparecen las goteras y el moho. Con el paso del tiempo apareció el otro gran enemigo de Habitat 67: el agua. La estructura escalonada llena de terrazas, jardines y uniones entre módulos generó una pesadilla de impermeabilización. El hormigón comenzó a sufrir filtraciones constantes en el clima extremo de Montreal y el agua acabó penetrando en muros y sistemas de ventilación. Algunos residentes denunciaron problemas graves de humedad y moho durante años. 

Las reparaciones nunca fueron sencillas porque el edificio no funciona como un bloque convencional: cada módulo forma parte estructural de un entramado tridimensional extremadamente complejo. Medio siglo después, las restauraciones siguen siendo casi quirúrgicas. En la gran rehabilitación realizada para el 50 aniversario hubo que desmontar capas exteriores, volver a aislar enormes superficies y rediseñar sistemas completos para proteger la estructura de los inviernos canadienses.

De sueño social a símbolo de élite. Otra de las ironías más llamativas de Habitat 67 es su evolución social. Lo que nació como manifiesto de vivienda urbana accesible terminó transformándose en una de las direcciones más exclusivas de Montreal. Los alquileres originales ya eran prohibitivos en los años 60 y la privatización posterior convirtió los apartamentos en propiedades de lujo

Hoy algunas unidades alcanzan precios millonarios y los costes de mantenimiento mensual son altísimos. La “ciudad para todos” acabó siendo un enclave para élites culturales, empresarios y amantes de la arquitectura. Sin embargo, incluso sus críticos admiten que el edificio logró algo extraordinario: demostrar que la vivienda densa podía ser emocionalmente distinta a los bloques repetitivos que dominaron el urbanismo moderno.

Nunca murió del todo. Lo más fascinante es que, pese a todos sus problemas, Habitat 67 continúa ejerciendo una influencia gigantesca sobre arquitectos y urbanistas. Décadas después sigue inspirando proyectos modulares, complejos aterrazados y nuevas ideas sobre cómo combinar densidad urbana y calidad de vida. Incluso las herramientas digitales actuales han resucitado el proyecto original nunca construido. 

En los últimos años, Safdie Architects y Epic Games recrearon virtualmente el gigantesco “Project Hillside” que el gobierno canadiense recortó por falta de dinero en los años 60. Gracias a Unreal Engine, drones y modelos hiperrealistas, el arquitecto pudo recorrer por primera vez la versión completa de la ciudad modular que había imaginado de joven. 

Hay algo profundamente simbólico en esa estampa: Habitat 67 fue tan ambicioso que ni siquiera la tecnología de su tiempo podía hacerlo plenamente viable. Quizá por eso sigue fascinando hoy. Porque parece una reliquia del pasado… pero también una visión de un futuro urbano que todavía no sabemos cómo construir sin que se venga abajo a base de filtraciones, costes disparatados y reparaciones eternas. 

Imagen | Parcours riverain – Ville de Montréal, Thomas Ledl, Vassgergely 

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“Es un mensaje de tolerancia, inclusión, empatía”: “Fjord”, de Cristian Mungiu, gana la Palma de Oro en Cannes

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EFE.- “Fjord”, del rumano Cristian Mungiu y protagonizada por Renate Reinsve y Sebastian Stan, ganó este sábado la Palma de Oro del 79 Festival de Cannes, la segunda que recibe el realizador tras la de “4 meses, 3 semanas, 2 días” en 2007.

“Nos hace felices, pero habrá que esperar 20 años para saber cuáles eran las mejores películas”, manifestó Mungiu al recoger el galardón, anunciado en la gala de clausura por el presidente del jurado, el director surcoreano Park Chan-wook.

“Fjord” narra el periplo judicial de una pareja rumano-noruega interpretada por Renate Reinsve y Sebastian Stan, muy religiosa y con cinco hijos, que se instala en Noruega, en un pueblo al final de un fiordo.

Traban amistad con sus vecinos, pero cuando el profesorado de la escuela donde van los niños descubre hematomas en el cuerpo de uno de ellos, la comunidad los relaciona inmediatamente con la educación ultraconservadora y religiosa que reciben y pierden la custodia.

Mungiu aseveró que con esta película han “corrido un riesgo”, el de “elevar la voz” frente a los peligros a los que estamos expuestos como sociedad y contar “cosas que la gente no se atreve a decir en público”.

Las sociedades hoy están fracturadas, radicalizadas. Este filme es un compromiso contra toda forma de integrismo, es un mensaje de tolerancia, inclusión, empatía. Son palabras maravillosas que a todos nos gustan, pero hay que aplicarlas más a menudo”, consideró.

Dijo que el estado del mundo hoy “no es el mejor” y que no está “orgulloso” de cómo se lo “dejamos a nuestros hijos”.

Por eso subrayó que, antes de “pedirles hacer un cambio” a las nuevas generaciones, es necesario que el esfuerzo “empiece con nosotros”.

Y para ello “es importante en el cine hablar de cosas pertinentes” y comprender la dirección en la que va el mundo, algo que se puede hacer “observando a la gente a nuestro alrededor”.

Las películas de Mungiu ya habían sido premiadas tres veces en Cannes: “Graduación” (2016) fue recompensada con el premio de dirección; “Más allá de las colinas”, que cosechó el premio al mejor guion y a la mejor interpretación femenina en 2012 (Cosmina Stratan) y “4 meses, 3 semanas, 2 días”, que fue la Palma de Oro de 2007.

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