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un verano con todavía más turistas
Si algo hemos aprendido a estas alturas es que las guerras son como fichas de dominó. Una vez se inicia una se activan una serie de resortes que expanden sus consecuencias. En menos de dos semanas lo que empezó como un bombardeo de EEUU e Israel en Irán ha acabado escalando a un conflicto en el golfo Pérsico, ha minado la imagen de seguridad que durante años se han labrado naciones como EAU, Qatar o Kuwait y ha disparado el precio del petróleo, amenazando con contagiar al resto de la economía hasta llegar a las cestas de la compra.
Ahora ese seísmo podría tener otro efecto inesperado: aumentar la demanda turística de España, un país que lleva años encadenando cifras récord y aspira a rebasar la barrera de los cien millones de visitantes internacionales.
De guerras y viajeros. Tiene poco de misterioso. Cuando uno se va de vacaciones (y paga por ello) busca descanso, buena comida, comodidad, paisajes, patrimonio, playas, museos… El “menú” puede variar de un turista a otro, pero lo que no incluye (habitualmente) son drones kamikaze y la amenaza constante de ataques por parte de un régimen islámico, que es lo que ocurre ahora en el Golfo.
Lo que empezó como una ofensiva estadounidense-israelí en Irán ha acabado escalando en cuestión de días hasta afectar países vecinos como Emiratos Árabes (EAU), Qatar, Kuwait o Arabia Saudí, golpeando directamente a sus economías.
El ejemplo de Emiratos. No se trata solo de que Irán esté castigando a sus vecinos Oriente Medio por su apoyo más o menos velado a EEUU, es que Teherán ha sabido golpear donde más les duele. Sus ataques han afectado a instalaciones energética y sembrado la inestabilidad en el estrecho de Ormuz, convirtiendo el petróleo en un arma de guerra; pero también han minado la imagen de fiabilidad que durante décadas se han labrado (a golpe de talonario) naciones como EAU.
El ejemplo más claro lo deja probablemente Dubái. En apenas una semana pasó de ser la meca mundial de los ‘expats’ a ver cómo los extranjeros pagaban cientos de dólares o conducían durante horas y horas para cruzar la frontera con Omán y abandonar el país. Solo hizo falta una serie de ataques iraníes que obligaron a bloquear la operativa de los hubs aeroportuarios de Dubái y Abu Dhabi.


Destinos menos fiables. Hace unos días Mabrian, una compañía dedicada a análisis de mercados turísticos, se preguntó cómo está impactando la guerra de Irán en el sector y obtuvo una serie de conclusiones llamativas. La principal, que el atractivo de los destinos del golfo Pérsico se ha visto seriamente resentido. Sobre todo a ojos de los viajeros de dos mercados clave: Europa y EEUU.
Para ser más precisos, el índice de percepción de seguridad (PSI) se desplomó 81 puntos (sobre 100) en Bahréin, 56,7 en Omán y 54,9 en Catar. En los tres casos el indicador marcó mínimos. Aunque han salido algo mejor parados, el escenario tampoco es boyante para EAU (-48,3 ptos) y Arabia Saudí (-13,6). Al menos esa era la foto a principios de marzo, tras el ataque que acabó con Alí Jameneí.
Una tendencia contagiosa. Lo más curioso es que no solo se ven penalizados los países directamente golpeados por Irán. También lo hacen otros más o menos próximos y con potentes sectores turísticos. Mabrian aprecia una onda expansiva que ha alcanzado a Egipto, Jordania y Turquía. “Aunque no están involucrados, experimentan un efecto colateral de ‘contagio’ atribuible a su proximidad y exposición percibida como parte de la esfera de influencia del conflicto”.
El caso de Jordania es especialmente grave. Hace un mes escaso su PSI marcaba 77,6 puntos sobre 100. Cuando Mabrian publicó su nuevo informe, el 6 de marzo, ese indicador se había desplomado 30,3 puntos, aunque con “signos graduales de recuperación”. A pesar de su distancia, el PSI de Turquía también se había visto resentido, perdiendo 25,8 puntos. En el caso de Egipto, que comparte una amplia frontera con Israel, la percepción de seguridad se redujo 7,8 puntos.
Un mercado revuelto. Que países como EAU, Bahréin, Jordania, Turquía o Egipto pierdan atractivo para los turistas resulta curioso, pero… ¿Puede afectar de alguna forma a España y otros países de Europa? Para Mabrian la respuesta es clara: sí. Hace una semana la firma apreciaba “las primeras señales de cambio en la demanda turística europea y estadounidense”, un “desvío” de viajeros que opta por mirar más allá de Oriente Medio. Y eso implica directamente a España.
“La escalada del conflicto en esta región está empezando a redirigir la demanda de los principales mercados europeos y de los viajeros estadounidenses”, comenta Mabrian, que advierte de que la tendencia es más pronunciada entre los viajeros de EEUU. Tras el ataque del 28 de febrero, el PSI de Kuwait se contrajo en ese mercado 87,3 puntos, el de EAU 79,2 y el de Arabia 17,8. Incluso Egipto cayó 32,6. La compañía advierte que el panorama a corto plazo no es halagüeño.
¿A dónde viajar? Esa es la pregunta que probablemente se hagan muchos turistas en las próximas semanas. Para la compañía la respuesta es clara: los clientes de mercados emisores cruciales, como Reino Unido, Alemania, Francia, Italia o EEUU, se “redirigirán” hacia varios puntos. O bien buscarán destinos más próximos a sus propios países, lo que favorecería a España sobre todo en el caso de los italianos y alemanes, o bien tantearán opciones en Asia. Mabrian advierte eso sí que esa última tendencia estará condicionada al precio de los vuelos.
Destinos como Tailandia o Sri Lanka tampoco han sido inmunes a la onda expansiva de la guerra del Golfo. A lo largo de los últimos días han circulado noticias de turistas europeos (incluidos españoles) que se han visto afectados en esos destinos. No porque sufran del impacto directo del conflicto, sino porque sus conexiones con España dependían de escalas en aeropuertos de Oriente Medio (Dubái, Doha…) que sí se han visto golpeados por las fuerzas iraníes.
Mabrian aprecia aún una tercera posibilidad y es que haya cierta demanda que bascule hacia destinos “sustitutos” como Sudáfrica, Maldivas, Perú o Brasil.
Viajes cancelados. Mabrian no es la única que anticipa un cambio de escenario. Hace unos días se lo confirmaban también a El País desde TUI, el principal grupo turístico de Europa: “Podríamos observar un mayor interés a corto plazo por destinos del Mediterráneo como España, Portugal e Italia”. Hay operadores que ya han registrado cancelaciones de viajes en esa la región, lo que lleva a profesionales del sector a pensar en un posible trasvase de demanda.
Sobre todo de turistas que planeaban viajar a Egipto o Turquía y ahora podrían mirar con mayor interés el sur de España y destinos como las Canarias. Aunque quedan muchas incógnitas por delante (la principal, cuánto durará la guerra) en el sector se aprecia cierto “miedo” a viajar a destinos afectados e “inquietud” de cara a los próximos meses. Por supuesto no todo son ventajas. Ese escenario podría alejar a clientes del golfo Pérsico y Asia con elevado poder adquisitivo.
Imágenes | Martijn Vonk (Unsplash) y Nenad Radojčić (Unsplash)
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El mundo necesita sacar petróleo de Oriente Medio como sea. Su única esperanza son 30 barcos gigantes haciendo cola en Yanbu
El paisaje frente a las costas de Yanbu, en el Mar Rojo, ha cambiado por completo en cuestión de días. La zona está ahora tomada por los VLCC (Very Large Crude Carriers), unos superpetroleros colosales capaces de engullir dos millones de barriles de crudo. No están ahí de paso; su concentración masiva responde a un único objetivo: llevar a cabo la mayor y más urgente evacuación de petróleo de los últimos tiempos.
Una flota al rescate del mercado. Para entender la magnitud de esta operación de rescate, basta mirar las cifras que proporciona Financial Times: lo que está ocurriendo es una auténtica “flotilla de superpetroleros” navegando a contrarreloj. Unos 30 de estos gigantes se dirigen a Yanbu, cuando lo habitual es que apenas lleguen dos al mes. La razón es que el tráfico en el Golfo Pérsico ha llegado a un “punto muerto” tras los ataques iraníes.
Los datos de rastreo marítimo que maneja Bloomberg dan una idea de la urgencia: en apenas 48 horas, al menos 25 de estos gigantes han puesto rumbo al puerto saudí. Hablamos de una flota con hueco para cargar unos 50 millones de barriles que, de otra forma, no tendrían salida. Es una válvula de escape imprescindible ahora mismo. El bloqueo ya ha hecho caer la producción mundial un 6% y el tapón es tan grande que vecinos como Irak y Kuwait han tenido que empezar a cerrar pozos porque, sencillamente, se han quedado sin sitio en sus tanques para guardar el petróleo.
El “puente marítimo” para esquivar a Irán. ¿Cómo llegan estos barcos a cargar petróleo si no entran al Golfo? La respuesta está en el desierto, pero el resultado se ve en el puerto. Arabia Saudí está utilizando su oleoducto East-West como un torniquete. El crudo viaja por tierra 1.200 kilómetros hasta Yanbu, donde la “armada” de barcos lo espera para distribuirlo al mundo, especialmente a China e India.
Según Wall Street Journal, esta infraestructura se ha convertido de la noche a la mañana en “una de las piezas más críticas de la economía mundial”. El CEO de Saudi Aramco, Amin Nasser, confirmó en este medio que están alcanzando el máximo de su capacidad: 7 millones de barriles diarios fluyendo hacia el oeste. De ellos, 5 millones están destinados directamente a ser cargados en estos superpetroleros para los mercados globales.
El riesgo no desaparece, solo cambia de coordenadas. Pero navegar hacia Yanbu no es un paseo seguro. Como advierte Financial Times, los barcos deben ahora “desafiar el notorio punto crítico de los ataques Houthis”. Para salir hacia Asia, estos superpetroleros tienen que cruzar el estrecho de Bab al-Mandab. Aunque el grupo yemení había señalado una pausa en sus ataques, expertos de EOS Risk aseguran que los petroleros siguen asumiendo un “riesgo enorme”, ya que la zona está al alcance de los misiles iraníes.
Incluso el puerto de Fujairah en los Emiratos, que también intenta actuar como vía de escape, ya ha sufrido daños por ataques con drones la semana pasada. El mensaje es claro: la alternativa es menos peligrosa que Ormuz, pero no es inmune a la guerra.
Los límites del plan. La gran pregunta que se hacen los mercados es si esta armada de barcos y las tuberías del desierto pueden evitar el colapso económico. El cierre de Ormuz ha sacado 20 millones de barriles diarios del tablero y la realidad física impone sus límites a la ruta alternativa. Por un lado, existe un embudo crítico en el propio puerto. Según datos de la agencia Argus Media, aunque el oleoducto saudí logre transportar hasta 7 millones de barriles, las terminales de Yanbu solo tienen capacidad real para cargar entre 4 y 4,5 millones al día en los barcos. Inevitablemente, los superpetroleros tendrán que hacer cola.
Por otro lado, asoma la crisis de los destilados. Como advierten expertos citados por Middle East Eye, el oleoducto East-West transporta crudo, no productos refinados. Por muchos barcos que se logren llenar en Yanbu, mercados como el europeo se quedan sin su suministro vital de diésel y combustible de aviación, que habitualmente se procesa en las inalcanzables refinerías de Oriente Medio.
Según Sparta Commodities en declaraciones para WSJ, con esta ruta solo se ha “resuelto la mitad del problema”. Hay otros 10 millones de barriles que siguen atrapados sin salida posible. Por ello, ya no es “una locura” que el barril alcance los 200 dólares. La demanda de petróleo es “inelástica”; la economía no puede dejar de consumirlo de un día para otro, lo que genera una presión alcista brutal.
La geopolítica del “cuanto peor, mejor” Mientras los barcos maniobran en el Mar Rojo, en Washington el enfoque es puramente estratégico. Donald Trump ha dejado claro que la prioridad es detener a Irán, incluso por encima del precio de la gasolina. “Ganamos mucho dinero cuando los precios suben”, llegó a publicar el presidente en sus redes sociales, subrayando que EEUU, como gran productor, puede permitirse una resistencia que otros países no tienen.
Por su parte, la apertura histórica de las reservas estratégicas de la IEA (400 millones de barriles) intenta “comprar tiempo”, pero como dice el analista Javier Blas, nada sustituye a la apertura real del Estrecho de Ormuz.
Imagen | Photo by Khristina Sergeychik on Unsplash
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Thalía está de regreso: anuncia su nuevo álbum “Todo suena mejor en cumbia” para abril
EFE.- La cantante mexicana Thalía sacará el próximo 17 de abril su nuevo álbum “Todo suena mejor en cumbia“, cuyo primer sencillo, “Boomerang”, podrá escucharse este jueves.
Con este nuevo proyecto, que estará disponible en todas las plataformas digitales, Thalía reafirma su amor por este género, en el que ya había incursionado con temas como “Ojitos mexicanos” o “Dancing Queen“, que estrenó en la reciente ceremonia de Premios Lo Nuestro, y su colaboración con Los Ángeles Azules “Yo me lo busqué”.
Según un comunicado, “Boomerang” construye una narrativa sobre esos amores que dejan una marca imposible de ignorar.
La canción retratará ese vínculo que, incluso después de la distancia o el intento de seguir adelante, permanece presente de alguna forma.
El tema llega acompañado de un video que muestra a una Thalía en miniatura en el hogar de su amor, como un recuerdo constante que vive en la mente del protagonista y lo acompaña silenciosamente mientras intenta seguir con su vida.
“Así, el video convierte la metáfora del ‘Boomerang’ en una imagen clara: hay amores que, por más lejos que parezcan, siempre encuentran la forma de volver”, destaca el comunicado.
Indica además que este nuevo trabajo promete un recorrido lleno de cadencia, identidad y conexión profunda con los ritmos que han acompañado la carrera artística de la cantante, que incluye la actuación.
Además de su nuevo álbum, Thalía será reconocida el 29 de abril en el Hollywood Palladium con el Icon Award en la gala de los Billboard Women in Music por sus más de tres décadas de trayectoria.
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están montando puestos de bodas exprés en festivales
China está atravesando profunda crisis de natalidad y está implementanto todo tipo de medidas para conseguir reactivarla. Uno de los ejes sobre los que se sustentan las políticas para aumentar la natalidad pasa por fomentar las bodas, que también han caído en picado mientras los divorcios aumentan. La desesperación es tal que están montando puestos de bodas exprés al estilo Las Vegas.
Sí, quiero (ir de festival). Sucedió en la pasada edición del festival Super Strawberry de Uruqmi, en Xinjiang. Además de los típicos puestos para comprar bebidas, comida o merchandising, también montaron una oficina temporal para celebrar bodas en el acto. Se casaron tres parejas. Cuentan en South China Morning Post que estas oficinas para bodas exprés forman parte de la ofensiva para revertir la caída en la natalidad, pero no sólo han aparecido en festivales, también las han instalado en lugares pintorescos y atracciones turísticas como parques o lagos.
Facilidades. En marzo del año pasado, el gobierno chino simplificó los trámites para casarse con el objetivo de incentivar los casamientos y reducir los costes asociados. Antes era obligatorio hacer un trámite en la localidad natal, pero ahora el registro se puede hacer en el lugar de residencia y sólo hace falta llevar el DNI. Al eliminar esta barrera burocrática se evitan desplazamientos y todo se agiliza. El gobierno también plantea bajar la edad legal para casarse (actualmente es 20 años para las chicas y 22 para los chicos), pero de momento esto no se ha implementado.
El coste de casarse. Una boda en China no sale precisamente barato; es uno de los motivos de la caída en el número de compromisos. El caili o “precio de la novia” es una tradición en la que la familia del novio hace una transferencia de dinero o propiedades a la de la novia. En 2023 la media nacional era de 69.000 yuanes (unos 8.700 euros, al cambio actual), una cifra inasumible especialmente en zonas rurales con rentas más bajas.
El gobierno ha llevado a cabo campañas contra las bodas ostentosas y cailis muy elevados y esto parece que está calando algo más. Como rechazo a esta tradición, cada vez más parejas están huyendo de celebraciones en salones ostentosos y celebran sus bodas en sitios más baratos como restaurantes, algunos incluso en McDonald’s.
Más medidas. Como decíamos, China está intentando literalmente de todo para incentivar que los jóvenes se casen y tengan hijos. Algunas de las medidas que han implementado son:
No está funcionando muy bien. Los esfuerzos por aumentar la natalidad son innegables, pero las cifras son claras: están fracasando. China sigue perdiendo población por cuarto año consecutivo y todo apunta a que no va a poder revertir la curva a corto plazo. A pesar de las medidas, el coste de criar a un hijo en las ciudades es muy elevado y hay una crisis laboral y de vivienda que afecta sobre todo a la juventud. A todo esto hay que sumar el cambio cultural; cada vez más mujeres reniegan del modelo de familia tradicional y priorizan su carrera.
Imagen | Đào Việt Hoàng (Unsplash) y Tom Fisk en Pexels
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