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Accidente en Disney: Tontín cae encima de Tribilín… un momento… ¿¡qué!?
Aunque el encabezado de esta nota parezca una vacilada, es real.
Sucedió hace unos días en el parque Hollywood Studios, de Walt Disney World, donde se presentaba el show Fantasmic. Todo era risa y diversión durante el espectáculo, hasta que varios personajes de Disney bailaban alegremente sobre un barquito de vapor y uno de ellos se dio un mal paso.
¿Y adivinen quién fue?
Pus sí, Tontín, uno de los enanitos de Blanca Nieves, quien haciéndole honor a su nombre cayó desde el segundo piso. Afortunadamente para él, su caída fue amortiguada por Tribilín.
(Sí, escribimos Tribilín porque así le decímos en México. Nos rehusamos a llamarle Goofy).
Después del incidente, el pobre Tontín fue auxiliado por la ardilla Chip. Aquí el video de lo ocurrido:
https://www.facebook.com/orlandoinformer.page/videos/1171789409537960/
Tontín, ¡la bajada es por atrás!
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reciclar las estatuas de los emperadores
En el Museo Británico se conserva un busto del siglo I del emperador Vespasiano con un secreto fascinante. En realidad no nos muestra a Vespasiano, sino a Nerón. O al menos así era hasta que un escultor sacó su cincel para alterar las facciones de Nerón, uno de los gobernantes con peor reputación de Roma, y asemejarlas a las de Vespasiano.
No es un caso único. Conservamos otros muchos bustos imperiales que inicialmente retrataban a un líder y con el tiempo se ‘re-esculpieron’ para darle el aspecto de otro.
Una palabra: re-tallar. Hace un tiempo las arqueólogas Francesca Bologna y Raffaella Bucolo se propusieron una tarea tan fascinante como complicada: comprender mejor el cuándo, cómo y sobre todo el porqué del recarving, la práctica romana que consistía en ‘re-tallar’ esculturas de emperadores para alterar su apariencia. Que lo que en principio era un busto de Calígula o Nerón pasasen a convertirse en otro de de Claudio o Vespasiano, por citar dos ejemplos reales.
Una cifra: 2.028. Para comprender mejor ese hábito analizaron 2.028 obras, esculturas de emperadores romanos elaboradas durante tres siglos, entre el 27 a.C. y 285 d.C. La muestra es interesante no solo por el amplio período que abarca.
Las investigadoras quisieron incluir además una amplia lista de próceres, que va desde Cayo Julio César Agusto, fundador del Imperio romano, hasta más allá de Marco Aurelio Claudio Gothicus, anotando en cada caso las piezas nuevas y las ‘recicladas’. Sus conclusiones las han recogido en un paper publicado hace poco en Journal of Roman Archaeology.


¿Por qué lo hacían? La pregunta del millón. A la hora de responderla los expertos han planteado sobre todo una cuestión de tiempo y recursos. Es decir, los escultores romanos utilizarían antiguos bustos por una cuestión estrictamente práctica y con el fin de reaprovechar sus materiales y recortar plazos de entrega. En su artículo Bologna y Bucolo señalan sin embargo que el fenómeno fue probablemente mucho más “complejo” y en él influyeron tanto aspectos estrictamente técnicos como otros “ideológicos”.
Una de las primeras conclusiones que obtuvieron ambas expertas es que el recarving no siempre se practicó con la misma frecuencia ni fue igual de socorrido en todos los rincones del amplio Imperio romano. Por ejemplo, durante la época de los Antoninos el ‘reciclaje’ de bustos se abandonó por una razón muy simple: durante esa época (siglo II d.C.) la moda llevó a los gobernantes a llevar barbas tupidas y cabellos voluminosos, una estética muy distinta a sus predecesores de las dinastías Julio-Claudiana y Flavia.
¿Es eso importante? Sí. Porque una cosa es sacar mármol sobrante y otra (muy distinta y más inviable) crearlo donde no hay. Como las esculturas de los emperadores anteriores no dejaban material suficiente para recrear esas barbas y melenas tupidas, la ‘re-escultura’ se abandonó temporalmente “por razones principalmente técnicas” durante la época de los Antoninos.
Tampoco fue muy común en los períodos de crisis en los que los emperadores se sucedían rápidamente en el trono, sin dejar margen a los escultores para ‘reciclar’ los bustos que se salvaban de la piqueta o mutilación.
Importa el quién… y el dónde. Una de las conclusiones más sorprendentes a las que han llegado las arqueólogas es que el ‘reciclaje’ de bustos no fue igual de frecuente en todo el Imperio. Bologna y Bucolo calculan que de todas las esculturas que analizaron, tan solo el 8% presenta signos de haber sido ‘re-esculpida’ para alterar su identidad.
Ese es el porcentaje general, pero no significa que sea extensible a todo el territorio del Imperio. En la ciudad de Roma fue algo superior (11%) y en otras regiones, como Asia Menor o el Norte de África, no llegó siquiera al 5%. Si hay un territorio que destaque sin embargo por la frecuencia del recarving es Iberia, donde ese dato se dispara al 19%.
La incógnita. Eso convierte a Hispania en la región en la que más probable era que una escultura de un emperador caído en desgracia pasase por el taller para alterarse. Sobre todo durante los años de las dinastías Julio-Claudia y Flavia.
¿El motivo? Una posibilidad son las diferentes sintonías de las élites locales. Por ejemplo, hubo retratos de Calígula que se reconvirtieron en otros de Augusto, un emperador anterior de más feliz recuerdo. Los datos de Roma, África y Asia Menor también tienen diferentes explicaciones: la influencia de la propaganda política, la abundancia de mármol y talleres especializados o la existencia de artesanos.
El castigo de los castigos. Una de las ideas más interesantes que deslizan las investigadoras es que el ‘reciclaje’ de bustos conecta con una práctica bien conocida en Roma, la damnatio memoriae. El término quizás no te suene, pero significa “condena de la memoria” y los expertos lo equiparan con una suerte de “cultura de la cancelación póstuma”.
¿Qué significa eso? Que cuando se quería castigar a un cargo público había una forma especialmente efectiva de hacerlo, más cruenta incluso que la simple ejecución: se borraba su huella de la historia de una forma tan evidente, tan manifiestamente intencionada, que dejaba claro a las generaciones futuras que ese personaje debía ser reprobado. Es decir, no se suprimía su nombre de una forma discreta, sino de tal forma que quedase claro el vacío que dejaba.
El caso de Crispo. En un artículo publicado en 2024 en The Conversation, Michael Hanaghan, de la Universidad Católica Australiana, comparte un ejemplo ilustrativo: en el 326 d.C. el emperador Constantino mandó ejecutar a su hijo Crispo, supuestamente al enterarse de que había seducido a la propia mujer de Constantino… y a la sazón madrastra de Crispo.
Aunque era su primogénito, Constantino quiso darle un castigo ejemplar. Y eso no pasaba solo por su ejecución. El nombre de Crispo se eliminó de monumentos como un hito conservado en Brescia que Hanaghan se encontró durante una visita a un museo. “No se trata de una eliminación secreta del nombre de alguien, sino de una exhibición pública de borrado”.


“Borrar la memoria”. Bologna y Bucolo señalan que esa práctica está detrás de al menos ciertos casos de ‘reciclaje’ de bustos romanos. Su propósito era “borrar la memoria de un gobernante que había incurrido en damnatio memoriae“. Lo más curioso es que en otras ocasiones el objetivo era diametralmente opuesto: lo que buscaban las ‘re-esculturas’ era un ejercicio de translatio memoriae, algo así como una “transferencia de memoria”. Se reciclaba la imagen de un gobernante bien valorado para reforzar la legitimidad de otro nuevo. Todo con fines claramente propagandísticos.
“Si bien el primer escenario fue la norma durante los tres primeros siglos de nuestra era, ocasionalmente en forma de reconfiguraciones retrospectivas, el segundo se hizo más común en el siglo IV d.C.”, explican las autoras, que recuerdan que el translatio memoriae no era una innovación.
“La reutilización de imágenes de los gobernantes ejemplares no era nueva, como lo demuestran los retratos de Alejandro Magno alterados, entre otros, a semejanza de Divus Agustus. La práctica ganó reconocimiento durante la Tetrarquía y el reinado de Constantino, cuando existía un énfasis político en la continuidad de los buenos emperadores del pasado”.
Una meta, cuatro caminos. El estudio de Bologna y Bucolo es tan pormenorizado que les ha permitido identificar diferentes tipos de ‘reciclaje’ de esculturas, en función de cómo de elaborado fuese el empeño por ocultar la identidad original del retratado. El nivel más básico se limita a cambiar la inscripción, sin tocar el retrato en sí. Las expertas localizaron un ejemplo durante su estudio: un busto original de Caracalla que se renombró como Constantino.
En otros casos el escultor modifica la obra, pero sin llegar a borrar totalmente los rasgos del emperador original, que sigue siendo identificable para quienes ven la escultura. Queda la duda, claro, de hasta qué punto esa asociación seguía siendo evidente con el paso de los siglos, sobre todo entre los ciudadanos del Imperio más alejados de Roma.
Donde dije Nerón, digo Vespasiano. Tras esos dos primeros niveles, habría otros dos, que van ganando en complejidad. El primero consiste en ‘re-tallar’ solo la parte delantera del busto. El escultor se afanaba en la vista frontal y dejaba sin cambios la parte superior, posterior y lateral de la obra. Las investigadoras compraron que era la táctica más común (se dio en el 52% de los casos) y tiene sentido si tenemos en cuenta que los bustos se mostraban elevados.
El último nivel iba más allá y modificaba toda la pieza, incluso la parte posterior, con un enfoque 360º. Sería el caso del busto de Nerón-Vespasiano que se conserva en el Museo Británico, tan alterado que el artista se esforzó en suprimir los rizos de la nuca del retrato de Nerón.
Imágenes | Wikipedia, Pierre Phaneuf (Flickr) y Steve Drolet (Flickr)
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Los científicos occidentales llevan años debatiendo el origen de Kamo’oalewa. China se fue a buscarlo
Si todo va según el calendario, la misión china Tianwen-2 estará a punto de llegar a Kamo’oalewa, el objeto coorbital de la Tierra al que se dirige para discernir de una vez por todas si se trata de un asteroide o un fragmento lunar. En realidad este no es el único coorbital de nuestro planeta. Existen otros objetos que tardan exactamente lo mismo que nosotros en dar una vuelta al Sol, por lo que pueden decirse que son nuestros compañeros de viaje. Sin embargo. z
Kamo’oalewa ha sido uno de los mejores caracterizados desde que se descubrió en 2016. Desde entonces, científicos europeos y estadounidenses han estado esforzándose en averiguar su origen, dejando la balanza más decantado en unas ocasiones hacia el fragmento lunar y en otras hacia el asteroide. Pero está claro que para tener una respuesta definitiva necesitamos analizar muestras de su superficie. Con el fin de obtenerlas, China se lanzó al rescate.
Una misión para responder de una vez por todas. La misión Tianwen-2 se lanzó en mayo de 2025 con destino Kamo’oalewa. En los próximos días debería llegar hasta el satélite, para empezar a tomar las muestras el próximo mes. Más tarde, las muestras emprenderán el viaje de vuelta y aterrizarán en nuestro planeta en 2027 para que los científicos de la Academia China de Ciencias puedan investigarlas. Entonces sabremos por fin de dónde viene nuestro compañero de viaje.
Dos hipótesis, muchos cambios de opinión. Kamo’oalewa fue observado por primera vez en abril de 2016, gracias al telescopio Pan-STARRS, del Observatorio Haleakala de Hawái. Ese mismo año, un equipo de científicos europeos realizó su primera caracterización. Gracias a ellos tuvimos información muy concreta sobre este objeto. Por ejemplo, se calculó su órbita y se analizó su inercia térmica. Es decir, la rapidez con la que su superficie responde a los cambios de temperatura. Después de aquella caracterización, se llevaron a cabo más investigaciones en el Instituto de Ciencias Planetarias de Arizona.
De aquellos análisis surgieron dos hipótesis para su origen: podría ser un asteroide que escapó del cinturón de asteroides o un fragmento de Luna que saltó desde allí a causa de un gran impacto. Esta última hipótesis surgió de las observaciones espectroscópicas realizadas con el Large Binocular Telescope (LBT) y el Lowell Discovery Telescope (LDT). Los espectros indicaban que este objeto es muy rico en silicatos, como las muestras lunares recogidas en las misiones Apolo. Además, había una banda rojiza que parecía corresponderse con el espectro de un suelo lunar que ha recibido muchos impactos de micrometeoritos y viento solar.
Vuelve la primera hipótesis. Este mismo año, un equipo de científicos europeos ha llevado a cabo un nuevo estudio en el que se analizan las probabilidades de ambas hipótesis. Claramente, la opción del asteroide gana a la de fragmento lunar.

China al rescate
China al rescate. A medida que Tianwen-2 se acerca a Kamo’oalewa, los científicos chinos han empezado a realizar sus propias caracterizaciones en la distancia. Por ejemplo, recientemente se ha publicado un estudio en el que comparan el espectro que midieron en Arizona con el de una condrita bombardeada mediante láser. Las condritas son asteroides rocosos que han impactado en la Tierra en forma de meteoritos.
El bombardeo con láser imita los efectos de varios millones de años de impactos. Al analizar el espectro de esta condrita manipulada, vieron una banda rojiza muy parecida a la de Kamo’oalewa. Por lo tanto, es posible que se trate de un asteroide rico en silicatos. No tiene por qué haberlos solo en la Luna. Concretamente, creen que puede ser de la familia Flora, procedente del cinturón de asteroides.
La hipótesis que va ganando. Actualmente gana la hipótesis del asteroide, aunque no habrá una respuesta clara hasta que las muestras de Tianwen-2 lleguen a la Tierra. Tras muchos debates de científicos de Europa y Estados Unidos, la respuesta la traerá una nave china. Esto, una vez más, nos demuestra lo importante que es trabajar en equipo para responder a las grandes preguntas del Universo.
Imagen | 中国新闻社
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cerveza sin alcohol capaz de emborrachar
Viernes. Ocho de la tarde. Estás en una terraza del centro con tus amigos y te apetece tomarte un par de cañas (quizás un par de copazos) para aprovechar el sol de un verano en retirada, pero la sola idea de la resaca de la maña siguiente y que el alcohol te arruine buena parte del fin de semana te echa atrás, así que acabas pidiendo una cerveza ‘sin’. Otra más. Pero… ¿Y si hubiese una IPA o un licor ‘sin’ capaz de darte el puntillo de euforia y desinhibirte, todo sin una sola gota de alcohol, resacas ni riesgo de terminar desarrollando una adicción?
Esa es la curiosa promesa que ha lanzado un laboratorio británico.
¿Qué ha pasado? Que en un momento delicado para la industria del alcohol, marcado por la caída de demanda en mercados clave, un cambio generacional claro en el consumo de copas y un creciente interés por las cervezas o vinos ‘sin’, hay quien ya quiere ir varios pasos más allá y alcanzar el ‘santo grial’ de la bebida.
¿Cuál? Ni más ni menos que lograr la cuadratura del círculo: licores y cervezas libres de alcohol pero capaces de embriagar. O al menos de dar a quien los consume ese punto de desinhibición y euforia que se busca en las botellas.
¿Quién está detrás? El nombre clave en esa carrera es el de David Nutt, neurocientífico con una larga experiencia en investigación y que lleva décadas explorando cómo afectan los fármacos al cerebro, la adicción o la ansiedad. Nutt reconoce que la bebida ofrece ciertas ventajas a nivel social, pero aspira a que la gente pueda disfrutar de sus copas de forma más segura y saludable, evitando riesgos como la adicción, la cirrosis o los comportamientos agresivos.
Convencido de que puede lograrse, hace años cofundó GABA Labs, una firma que parte de una promesa ambicioso: “Brindar a los bebedores sociales lo que quieren del alcohol sin el alcohol”. El equipo trabaja para lanzar al mercado una molécula patentada llamada Alcarelle, un compuesto inodoro, insípido e incoloro que actúa como “un ingrediente diseñado para promover la socialización y la relajación”.
Su propósito, aclaran desde Bloomberg, es amplificar los efectos del ácido gamma-aminobutírico, un neurotransmisor que transmite mensajes químicos a las células nerviosas para indicar al cerebro que se relaje. La empresa se ha propuesto además otra meta ambiciosa: que su creación supere al alcohol tradicional sin ser adictiva. No solo eso. En las entrevistas que concede Nutt suele hablar de unos efectos similares a los de las bebidas espirituosas sin la resaca del día siguiente.
¿Y cómo les va? En su página web GABA Labs precisa que su objetivo es que Alcarelle y los productos derivados estén disponibles en EEUU a partir de 2028, aunque en una entrevista concedida hace unos meses a Bloomberg Nutt confesó que espera que el compuesto esté disponible a nivel comercial antes de que acabe 2027. El pasado enero Independent incidía en el mismo calendario: la idea es que Alcarelle complete sus pruebas de la FDA este año y pueda explotarse en 2027.
Desde que se fundó, hace casi una década, GABA Lab ha estado buscando moléculas capaces de actuar en los receptores GABA del cerebro para lograr los resultados deseados (y esquivar los indeseados), lo que les ha llevado a desarrollar decenas de opciones distintas. “Se trata de probar y refinar”, reconoce el científico. Ahora mismo el laboratorio tiene tres moléculas ‘finalistas’ y espera apostar pronto por la más prometedora para avanzar en su investigación y desarrollo. Su trabajo ya está generando una enorme expectativa.
¿Han lanzado algo ya? Sí. Para comprobar los resultados de GABA no habrá que esperar tanto. En 2021 la compañía lanzó una bebida en pequeñas cantidades en Reino Unido y tiempo después lo hizo en EEUU. Su nombre: Sentia. El brebaje no incluye aún la molécula que persigue GABA, pero se elabora con ingredientes naturales que aspiran a ofrecer un anticipo de los planes de Nutt. Sus creadores la presentan como una alternativa para los clientes “cansados de elegir entre alcohol o sin alcohol que buscan una bebida funcional que mejore su conexión social”.
¿Una cerveza ‘sin’ distinta? Esa es la última promesa del equipo de Nutt. En 2025 la agencia EFE se hacía eco del lanzamiento de una cerveza ‘sin’ capaz de generar en quien la ingiere una desinhibición similar a la de la bebida tradicional. Su nombre comercial: Gabyr. “Proporciona los mismos efectos que la gente busca en una bebida, relajación, sociabilidad, pero con un impacto mucho menor que el alcohol”, reivindica el cofundado del laboratorio desde Hemel Hempsetad, a las afueras de Londres, que es donde se fabrica la bebida según precisa la agencia.
El equipo ya está trabajando también en un whisky y un vino.
¿Por qué es importante? Por varias razones. Primero, por lo que promete. Aunque de momento se trata básicamente de eso (promesas y declaraciones de intenciones), en sus entrevistas Nutt insiste en que su meta es ambiciosa: persigue una gama de bebidas ‘sin’ que ofrezca lo que buscan muchos bebedores sociales en las copas: desinhibición y un punto de euforia. Todo, insiste, con una alternativa no adictiva ni resacas. Se bebe y en teoría los efectos llegan al cabo de 20 minutos.
Eso por supuesto deja botando algunas preguntas interesantes en diferentes ámbitos. ¿Cómo afrontarlo a nivel regulatorio? ¿Cómo influiría en la conducción? ¿Y cómo podrían supervisar su uso las autoridades? ¿con alcoholímetros? ¿Tiene efectos secundarios? En una entrevista con Bloomberg, Kenneth Sher, profesor de la Universidad de Missouri, reconoce que le cuesta imaginar un sustituto para el alcohol “basado exclusivamente en GABA”. Otro académico, Jim Cook, muestra también su recelo frente a posibles efectos secundarios, como la somnolencia o pérdida de memoria.
¿Hay más? Sí. Tras la propuesta de Nutt hay algo más que interés científico. La lucrativa industria del alcohol ha experimentado cambios importantes a lo largo de las últimas décadas, y aunque la tendencia no es la misma (ni igual de intensa) en todos los mercados, hay ciertas pautas que están afectando a las grandes marcas: la generación Z parece menos interesada por el alcohol que sus predecesoras, ganan fuerza tendencias como la del “Enero Seco” y se habla mucho más de las cervezas o los vinos ‘sin’, que ya representan un mercado al alza y con pingües promesas.
El portal Statista calcula que en 2028 le ventas globales de cerveza sin alcohol superarían holgadamente los 50.000 millones de dólares, lo que coronaría una subida de demanda prácticamente ininterrumpida que puede remontarse como mínimo a antes de la pandemia. La agencia Bloomberg habla de que solo en EEUU el mercado de las bebidas ‘sin’ mueven cerca de 900 millones de dólares cada año.
Si Nutt logra finalmente dar con la tecla adecuada y alcanza su ambicioso objetivo podría convertirse en un nuevo actor destacado en ese negocio en auge.
Una versión de este artículo se publicó en septiembre de 2025
Imágenes | Mark Broadhead (Unsplash) y Statista
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