Actualidad
Muere Juan Gabriel a los 66 años
El cantautor mexicano Juan Gabriel falleció hoy, 28 de agosto, a los 66 años de edad de un infarto. Familiares del compositor y cantante confirmaron su muerte.
La primera en reportar el fallecimiento fue la periodista de espectáculos Mara Patrica Castañeda, quien informó que ‘Juanga’ murió en Santa Mónica, California, por la mañana.
A pesar de ser llamado el ‘Divo de Juárez’, Juan Gabriel no nació en Ciudad Juárez, Chihuahua, sino en Parácuaro, Michoacán. Su padre sufría esquizofrenia y después de un ataque, su madre decidió escapar junto con sus hijos hacia el norte de México.
Al verse imposibilitada para alimentar a su familia, la mujer prefirió abandonar a sus hijos en un orfanato.
De hecho la letra de la canción ‘Yo no nací para amar’, incluyendo su frase ‘nadie nació para mí’, fue inspirada a partir de su vida en el orfanato.
Juan Gabriel, cuyo nombre real era Alberto Aguilera, es considerado como el más destacado y prolífico entre los cantautores de México.
Cientos de sus creaciones son parte de la memoria colectiva de varias generaciones. ¿Quién no ha escuchado ‘Querida’, ‘Hasta que te conocí’, ‘Amor eterno’, ‘El Noa Noa’, ‘No vale la pena’, ‘Debo hacerlo’, Así fue’ o ’Siempre en mi mente’, entre muchas otras, son apenas la punta del iceberg en su trayectoria, que abarca más de cinco décadas.
Comenzó su carrera en el año 1971 con su album ‘Alma Joven’. Su disco ‘Recuerdos, Vol. II’ que salió en 1984 es el disco más vendido en toda la historia en México, con más de 16 millones de copias. Asimismo, su capacidad para componer y cantar le dio para entrarle a casi todos los géneros musicales.
Se esperaba que hoy diera un concierto en El Paso, Estados Unidos, como parte de su gira ‘México es todo’. Además, en redes sociales está circulando un video del que ahora será recordada como su última presentación..
Actualidad
A 300.000 kilómetros de la Tierra ya se pueden hacer videollamadas. Artemis II está usando tecnología de telemedicina
Hemos normalizado tanto las videollamadas que apenas pensamos en lo que ocurre detrás cuando pulsamos un botón y aparece otra persona en la pantalla. Lo hacemos a diario, con WhatsApp, FaceTime o cualquier otra plataforma, sin detenernos en la red, los servidores y las conexiones que sostienen esa conversación en tiempo real. Es una tecnología que damos por hecha, incluso cuando la usamos a miles de kilómetros de distancia dentro de la propia Tierra. Pero en cuanto salimos de ese entorno y nos vamos mucho más allá, a cientos de miles de kilómetros, lo que parecía cotidiano empieza a adquirir otra dimensión.
‘Hola’ desde el espacio. Ese cambio de escenario del que hablamos tiene un ejemplo muy concreto en Artemis II. La misión despegó el 2 de abril de 2026 y ha llevado de nuevo a astronautas al entorno de la Luna tras más de 50 años sin vuelos tripulados en esa zona. En medio de ese viaje se ha producido un hito que hasta ahora no habíamos visto con esta escala: videollamadas realizadas desde el espacio profundo a través de una plataforma llamada VSee.
El mensaje de Wiseman. Más allá del hito técnico, hay una escena que lo resume todo. Reid Wiseman, comandante de la misión, publicó un mensaje en X en pleno vuelo que nos permite entender qué significa realmente esa conexión. “La distancia hace que el corazón se encariñe más… no hicieron falta 219.669 millas para recordarme cuánto quiero a Ellie y Katey”, escribió, aludiendo a sus hijas. Ellie y Katey son precisamente sus dos hijas, y el mensaje tiene un peso especial porque Wiseman quedó viudo en 2020, cuando falleció su esposa, Carroll. La cifra tampoco es menor: en ese instante, la nave estaba a unas 219.669 millas de la Tierra, cerca de 353.500 kilómetros.
Antes de Artemis. Aunque lo que estamos viendo ahora marca un salto evidente, lo cierto es que las videollamadas en el espacio no son una novedad absoluta. En la Estación Espacial Internacional, los astronautas llevan años utilizando sistemas de comunicación en vídeo tanto para hablar con sus familias como para colaborar con equipos en Tierra.Ya en 2010 se realizaban intercambios en vídeo con fines educativos, y para 2015 esta práctica aparece descrita como algo habitual dentro de las operaciones de la estación. Es decir, la novedad no está en hablar por vídeo fuera de la Tierra, sino en hacerlo a esta distancia.
La diferencia. La Estación Espacial Internacional se mueve en órbita baja terrestre, a unos pocos cientos de kilómetros de altura, mientras que la cápsula Orion de Artemis II ha llegado a situarse a cientos de miles de kilómetros de la Tierra durante su trayectoria alrededor de la Luna. Además, alcanzó distancias que superan registros históricos de misiones tripuladas, incluido el máximo atribuido hasta ahora a Apolo 13. Por este motivo todo apunta a que una videollamada realizada en ese punto sea la más lejana jamás hecha por el ser humano.


Por qué telemedicina. Aquí es donde aparece una de las preguntas más llamativas. Si estamos hablando de una videollamada, ¿por qué no utilizar herramientas convencionales como las que usamos a diario? La respuesta tiene más que ver con las condiciones de la comunicación que con la función en sí. Soluciones como las de VSee han sido diseñadas para funcionar en redes con alta latencia, pérdidas de datos y conexiones inestables, justo el tipo de entorno que NASA ya llevaba años afrontando en sus comunicaciones espaciales. Más que una cuestión de marca o costumbre, la clave está en la robustez del sistema.


La red que lo hace posible. Para que esa conversación pueda sostenerse, no basta con una buena aplicación. Detrás hay una infraestructura global diseñada específicamente para el espacio profundo: la Deep Space Network de la NASA. Este sistema se apoya en tres grandes estaciones situadas en puntos estratégicos del planeta, en Goldstone (Estados Unidos), Madrid (España) y Canberra (Australia), que trabajan de forma coordinada para mantener el contacto continuo a medida que la Tierra rota. En el caso de España, la estación de Madrid forma parte de la red que hace posible este tipo de enlace, algo especialmente relevante para entender que estas comunicaciones también dependen de infraestructura situada en Europa.
Imágenes | NASA
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
que le quiten la protección
Michael Colosi es un joven emprendedor tecnológico que, como muchos otros millonarios, se mudó al suroeste de Florida atraído por el buen clima y los bajos impuestos del estado. En marzo de 2024, Colosi compró dos hectáreas de terreno en Punta Gorda con la intención de construirse una casa y establecerse allí definitivamente.
Lo que no imaginaba es que, antes de levantar un solo muro de su futura mansión, el condado le iba a presentar una factura de 118.527 dólares. El motivo: la posibilidad de que un pajarillo azul protegido pudiera anidar en su parcela.
El okupa de un pájaro. Ese pájaro es el arrendajo de matorral de Florida (Florida scrub-jay), la única ave cuya especie existe exclusivamente en ese estado. Por ese motivo, está clasificada como especie amenazada desde 1987 bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción y su destino ha quedado atrapado en el centro de una batalla legal que, según los expertos, podría tener consecuencias para cientos de otras especies en todo EEUU.
Una de las consecuencias de ese estatus de especie protegida es que el condado de Charlotte puede aplicar una tasa por tramos a los propietarios de terrenos que quieran construir en zonas consideradas hábitat potencial del ave. En el caso de Colosi, teniendo en cuenta la superficie de su terreno y el hecho de encontrarse en una de las zonas de anidamiento de esta ave, la tasa asciende a 118.527 dólares.
Demanda por una tasa injusta. Esta tasa se aplica con respecto al total de la parcela, sin tener en cuenta si se va a construir en toda la propiedad o solo en parte de ella. De hecho, el propio documento de la demanda presentada por el millonario señala que, si su propiedad tuviese solo unos 280 metros cuadrados menos, la tasa aplicable sería de 52.696 dólares. Es decir, menos de la mitad por bajar a un tramo inferior.
Colosi sostiene que el sistema es arbitrario e inconstitucional y que el condado ni siquiera ha verificado si hay arrendajos en su terreno. Sin embargo, él no puede recurrir ni reducir la tasa bajo ningún concepto. Jamie Scudera, directora de proyectos del condado, respondía en un correo a Colosi que “Tu única alternativa sería no comprar nada en una zona de arrendajos, porque no hay otra opción aparte de nuestro plan en este momento”.

Arrendajo de matorral de Florida
Dos argumentos para un caso histórico. Colosi presentó en octubre de 2024 una demanda federal con el objetivo de recurrir la tasa, pero el caso tiene implicaciones que van más allá de discutir la cuantía de la tasa. Esta demanda lanza dos argumentos jurídicos que, de prosperar, cambiarían el panorama de la protección ambiental en Estados Unidos.
El primer argumento cuestiona que la tasa sea proporcionada y reclama que, al menos, guarde relación directa con el impacto real de la construcción planificada. El segundo, y más polémico es el argumento que sostiene que el arrendajo de matorral de Florida no debería estar protegido por la legislación federal porque vive únicamente en un estado y no afecta al comercio interestatal lo que, según la Pacific Legal Foundation que respalda al millonario, excede las competencias del Congreso bajo la cláusula de comercio de la Constitución.
Un pájaro sin “valor económico” que mueve turistas de todo el país. La demanda incluye una afirmación que ha levantado ampollas entre biólogos y conservacionistas: que el arrendajo de matorral de Florida no tiene “ningún valor comercial ni económico”. Los defensores de la fauna silvestre rebaten esa tesis con datos concretos. Aaron Bloom, abogado de Earthjustice, señala que más de 1.000 personas de fuera de Florida usaron la aplicación eBird de la Universidad de Cornell para registrar avistamientos de arrendajos solo en 2024. Biólogos de Yale, Harvard, Cornell y Princeton han visitado la estación biológica de Archbold expresamente para estudiar la especie, y Audubon Florida organiza tours de observación de aves que atraen visitantes de todo el país a Florida para observarla.
El argumento de la demanda es que, al vivir solo en Florida, el arrendajo no puede afectar al comercio entre estados y por tanto no merece protección federal. La contradicción que señalan los conservacionistas es más que evidente: bajo esa lógica, una especie presente en varios estados quedaría amparada por la ley, pero una tan localizada que solo existe en un único territorio quedaría desprotegida precisamente por ser más rara.
El peso de lo que está en juego. Según Bloom, Defenders of Wildlife tiene documentadas 1.229 especies amenazadas en esa misma situación, por lo que su situación también podría cambiar si permiten que el millonario de Florida siga con su demanda por ahorrarse unos miles de dólares.
Los registros del condado de Charlotte muestran que, al menos, 15 arrendajos han sido avistados en el vecindario de Colosi en el último año, y que cientos de propietarios han pagado las tasas de protección sin rechistar en los últimos once años. El propio expediente catastral de la parcela advertía con una nota antes de la compra: “El valor del suelo puede estar afectado por el hábitat de arrendajo de matorral”. Por lo que, en teoría, el millonario estaba informado de la situación antes de comprar la parcela. Lo que se mantiene en duda es si comprendía el significado de aquella nota.
La Pacific Legal Foundation, que apoya al millonario en su demanda, ya lideró hace dos décadas la batalla para eliminar la protección del águila calva cuando el ave habitaba en múltiples estados, la principal diferencia con el caso del arrendajo es que, esta especie, solo puede vivir en Florida y no tiene adónde ir si pierde su hábitat.
Imagen | Flickr (FWC Fish and Wildlife Research Institute, Dan Irizarry), unsplash (Alejandra Cifre González)
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
es un problema enorme para la IA
Estados Unidos (como Europa, China y los gigantes de Oriente Medio) están en plena carrera inmobiliaria: la de los centros de datos. Nadie quiere quedarse atrás en la carrera de la IA y, para eso, necesitan gigantescos recintos en los que entrenarla. El gran problema es que esas instalaciones consumen una burrada de energía, y ahí China parece llevar la voz cantante frente a una Estados Unidos que no tiene la mejor cara. De hecho, se estima que la mitad de sus centros de datos previstos para 2026 se retrasarán no cancelarán.
Y es algo que no se pueden permitir.
No es un problema de dinero. Meta, Amazon, Microsoft y Google se van a fundir más de 650.000 millones de dólares este año para construir infraestructura de inteligencia artificial. Para ponerlo en contexto, es más de lo que costó el programa Apolo que nos llevó a la Luna por primera vez o a la gran expansión ferroviaria del siglo XIX.
Es el capital privado el que está realizando el arreón, pero aunque el Estado no paga la factura principal, facilita operaciones e influye en el ritmo y despliegue de los masivos centros de datos mediante decisiones regulatorias, concesión de permisos y planificación energética. Y esto último es vital.
La tiranía del 24/7. Mi compañera Alba acuñó ese término hace unos días para describir la situación actual en la que se encuentran las empresas volcadas con la IA. Se pretende que la IA nos ayude a optimizar nuestro consumo eléctrico para la década del 2030, pero ahora mismo sólo está consiguiendo algo: colapsar la red tradicional. Esta tecnología necesita mucha energía y, además, constante, lo que está provocando que haya colapsos en la red.
La estimación es que el consumo de energía de estos centros de datos aumentará un 175% de aquí a 2030. Y no sólo el consumo: las emisiones de Google han subido un 48% en el último lustro y las de Microsoft otro 31%. Eran dos de las compañías más comprometidas con el ‘net zero’ para 2050.
El otro cuello de botella. Con esto en mente, y sabiendo que la industria está devorando recursos como las memorias NAND para alimentar las plataformas de AMD y NVIDIA que utilizan los hiperescaladores, hay que hablar del otro cuello de botella del sector: la energía. Por un lado, están las propias centrales y ya sabemos que las compañías tienen planes para plantas nucleares privadas, el gas está en auge y se recurre al carbón en picos de demanda.
Por otro lado, están los equipos que se instalan en los propios centros de datos. hablamos de transformadores, conmutadores, equipos de disipación y baterías. Panasonic es uno de los mayores fabricantes de baterías para los racks de los centros de datos. Son “paquetes” de pilas que se insertan entre los equipos para que, en caso de apagón o demanda máxima, den un apoyo energético puntual. Hace unos días comentaron que su producción anual ya se había vendido, pero el problema es que no dejan de llegar pedidos.
Malas previsiones. Y ahí está ese cuello de botella que comentamos. Como apuntan en Bloomberg, hay análisis que ya apuntan a que la mitad de los centros de datos que hay previstos para Estados Unidos a lo largo de 2026 se retrasarán o cancelarán. Supondrá un golpe para una industria que no puede detenerse porque hay muchísimo dinero en juego (y más el año que Anthropic y OpenAI quiere convertirse en empresas públicas) y donde compiten contra una China que no parece levantar el pie del acelerador.
La solución pasa por la electrificación de la red mediante las renovables, pero el problema es que estas soluciones pueden dar energía constante, pero no son las mejores para dar mucha energía en los picos de entrenamientos. Se necesitarían grandes baterías y, con el auge paralelo de los coches eléctricos, no hay. Desde el grupo de analistas Wood Mackenzie apuntan que Estados Unidos “no tiene suficiente capacidad para andar por sí misma, por lo que sus empresas se ven obligadas a ir al mercado de exportación”.
Paradoja geopolítica. Y ahí está el problema. Estados Unidos y China están inmersos en una guerra tecnológica, pero también comercial. Esto dificulta que las empresas estadounidenses compren lo necesario a la industria china, que es la que lleva la batuta en materia de baterías y paneles solares. Jensen Huang -CEO de NVIDIA- ya comentó hace unos meses que estaba bien eso del conflicto internacional, pero que no había que ser corto de miras y debían aprovechar lo que China tiene para ofrecer.
La realidad es que se estima que los centros de datos consumirán hasta 12 GW de energía en 2026 sólo en Estados Unidos, más de lo que necesitan diez millones de hogares estadounidenses. Y, aunque la infraestructura eléctrica supone menos el 10% del coste total de un centro de datos, es imposible que la instalación empiece a funcionar sin ella. Ahora bien, EEUU tiene margen de maniobra, otra cosa es que activen las palancas.
Imágenes | campact, Florian Hirzinger (editadas)
ues de anuncios individuales.
Source link
-
Actualidad2 días agoasí funciona el dispositivo que ha disparado las multas en Francia
-
Musica1 día agoConciertos: Akamba regresa a los campos de agave de Tequila
-
Actualidad1 día agode temperaturas propias de junio a nieve a 700 metros y mínimas de 6 grados
-
Actualidad1 día agoEuropa busca independizarse de Microsoft Office. Su alternativa ya está aquí, pero no sin polémica
-
Musica2 días agoMiércoles 2×1 en Superboletos: Lista de conciertos en Guadalajara que aplican HOY 8 de abril
-
Actualidad18 horas agoAnthropic se ha convertido en la niña bonita de la IA y se ha buscado un socio para garantizar su futuro. No es el que pensábamos
-
Tecnologia2 días agoCometa C/2025 R3 PANSTARRS será visible desde México
-
Actualidad1 día agoHemos instalado tantos paneles solares que la red no sabe qué hacer con ellos. Y los inversores acaban de darse cuenta







You must be logged in to post a comment Login