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Tutti Frutti: Los 6 actos imperdibles de Hipnosis 2023

El Festival Hipnosis 2023 tiene definitivamente uno de los mejores lineups del año.
Desde que comenzaron a revelarse los primeros nombres del cartel, nos emocionamos con las dimensiones que comenzaba a tomar la curaduría y fue inevitable pensar que en México ya casi llegamos al nivel de Levitation, referente indispensable cuando se habla de música psicodélica en vivo.

The Flaming Lips, Toro y Moi, Boy Harsher, Temples y el combo de Panda Bear & Sonic Boom encabezan Hipnosis 2023, un nutrido evento que, por primera vez, se realizará en el Parque Cuitláhuac de la alcaldía Iztapalapa. Vaya que ya hacía falta un gran acontecimiento musical en esta parte de la ciudad, ¿apoco no?
En 2017 se realizó la primera edición del festival y, desde entonces, cada año ha superado al anterior. Hemos seguido de cerca su historia y nos parece que este 2023 se trata de la consolidación absoluta del evento, incluso a pesar de que en ediciones anteriores pudimos ver a actos de la talla de Stereolab, King Gizzard & The Lizard Wizard, The Mars Volta y Primus.
¡Escucha Tutti Frutti Podcast y gana boletos para el Festival Hipnosis 2023!
Esta semana en Tutti Frutti Podcast dedicamos un capítulo a reflexionar sobre el origen de la psicodelia durante los años 60 y a conversar acerca de los seis actos que más nos emocionan del Hipnosis.
Hablamos sobre bandas pequeñas como Los Pirañas, pero también nos clavamos en actos legendarios como The Flaming Lips. Creemos que los artistas que elegimos representan el gran momento que vive el festival y que, más allá de sus álbumes, también valen completamente la pena en vivo.
Por acá les dejamos el nuevo capítulo, pero antes les adelantamos: muy pronto tendremos pases gratis en las redes sociales de Tutti Frutti Podcast. No olviden seguirnos y estar al pendiente de nuestra dinámica.
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¿Quién es Cirkut, productor detrás de la canción del Mundial 2026 interpretada por Carín León?
El nombre de Henry Russell Walter, mejor conocido en la industria musical como Cirkut, volvió a cobrar relevancia tras darse a conocer que participa como productor en la canción oficial del Copa Mundial de la FIFA 2026, interpretada por el cantante mexicano Carín León.
Cirkut es uno de los productores y compositores más influyentes del pop internacional en la última década. Nacido el 23 de abril de 1986 en Halifax, en la provincia canadiense de Nueva Escocia, comenzó su carrera musical desde muy joven.
En 2004 se trasladó a Toronto, donde fundó su propio estudio de grabación, Dream House Studios, espacio que marcó el inicio de su consolidación como productor.
LEE: Mikel Erentxun celebra 40 años de canciones en México
Con el tiempo se mudó a Los Ángeles, ciudad donde desarrolló gran parte de su carrera y comenzó a trabajar con algunas de las figuras más importantes del pop y la música urbana.
El productor detrás de grandes éxitos del pop
A lo largo de su trayectoria, Cirkut ha participado en la creación de varios de los mayores éxitos del pop contemporáneo. Entre ellos destacan canciones que alcanzaron el número uno en el Billboard Hot 100, como Part of Me, Roar y Dark Horse de Katy Perry, además del éxito mundial Wrecking Ball de Miley Cyrus.
También ha colaborado con una larga lista de artistas internacionales, entre ellos Rihanna, The Weeknd, Britney Spears, Shakira, Nicki Minaj, Kesha y Lil Wayne, consolidando una carrera marcada por la versatilidad y el éxito comercial.
Su trabajo en el álbum Starboy de The Weeknd le valió en 2018 el Premio Grammy al Mejor Álbum Urbano Contemporáneo, uno de los reconocimientos más importantes de su carrera. En 2026 ganó el Premio Grammy como mejor productor por su participación en el disco vocal con el grupo MAYHEM.

Colaboraciones cercanas en la industria
Uno de sus proyectos más conocidos ha sido su colaboración con la cantante Ava Max, con quien trabajó en gran parte de su repertorio musical. Ambos músicos han compuesto cientos de canciones juntos desde mediados de la década de 2010.
En una entrevista concedida en 2023, la intérprete reveló que su relación profesional comenzó cuando le cantó “Happy Birthday” a Cirkut, momento que marcó el inicio de su colaboración creativa. Aunque en algún momento mantuvieron una relación sentimental, actualmente continúan siendo amigos cercanos y socios musicales.
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Con su participación en la canción del Mundial 2026 junto a Carín León, Cirkut suma otro proyecto internacional a su carrera, ahora vinculado al mayor evento futbolístico del planeta.
TG
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Duncan Dhu vuelve sobre sus huellas: Mikel Erentxun celebra 40 años de canciones en México
Ciertas canciones sobreviven a la época en que fueron escritas y terminan instalándose en la memoria de varias generaciones, e incluso sobre la memoria misma del tiempo. A veces cambian de dueño, dejan de pertenecer por completo a quien las compuso y empiezan a circular como una especie de patrimonio emocional compartido. Algo de eso ocurre con el repertorio de Duncan Dhu, grupo fundamental del pop en español que, cuatro décadas después de su origen, regresa a los escenarios bajo la voz de Mikel Erentxun con una gira que mira hacia atrás sin quedarse en las comodidades de la nostalgia: es una fiesta.
La visita a México forma parte de esa celebración. Para Erentxun, el recorrido tiene además un matiz particular: aunque ha venido al país en numerosas ocasiones como solista, la historia de Duncan Dhu con el público mexicano había permanecido incompleta. “Es muy raro, porque vinimos muchas veces de promoción. Y de hecho tocamos en Estados Unidos varias veces”, dijo el vocalista, durante un encuentro con medios. “Y por alguna razón extraña, Duncan Dhu nunca se ha presentado en México. Yo luego, como Mikel Erentxun, llevo como 20 años viniendo a tocar, pero Duncan Dhu nunca. No sé el motivo”.
El músico explica que la idea del tour surgió como una ocurrencia que fue creciendo hasta volverse una realidad. “Nos dimos cuenta de que se cumplían 40 años desde los comienzos de Duncan Dhu y nos dijimos: ‘¿Hacemos algún concierto?’. Y ese algún concierto se convirtió en un tour larguísimo de 70 shows, y ha seguido creciendo. Este año vamos a hacer otros tantos por aquí, por América. Vamos también a Europa y, al final, van a ser dos años enteros celebrando el legado de una banda”.
En México, la respuesta del público se ha hecho evidente desde los primeros conciertos. Erentxun cuenta que viene de tocar en Querétaro y que la reacción del público le confirmó el lugar que estas canciones siguen ocupando en la memoria colectiva. “La gente canta todas las canciones. Espero que tenga continuidad aquí en Guadalajara”. El repertorio, dice, se construye desde esa voluntad de celebrar el pasado, de volver sobre canciones que siguen vivas, aunque también con espacio para algunas piezas de su etapa en solitario. “En España únicamente hacíamos canciones de Duncan Dhu, pero en México me piden canciones mías, de Mikel Erentxun”.
Música analógica en la era del consumo rápido
En la conversación aparece también una reflexión clara sobre los cambios que ha vivido la industria musical. Erentxun pertenece a una generación que conoció la circulación del cassette, del vinilo, del CD y luego el impacto de la digitalización, la piratería y el streaming. Ha visto cambiar la manera en que la música se distribuye, se escucha y se consume. Su balance es crítico. “Todo se ha convertido en un consumo rápido, un fast food musical, donde todo está al alcance de todo el mundo de una manera instantánea. Entonces, se valora muchísimo menos la música. Un disco que te cuesta un año o dos de tu vida muchas veces no dura nada en el mercado, porque la oferta es inmensa”.
Aunque participa de ese ecosistema y reconoce la importancia que hoy tienen las plataformas, su fidelidad sigue estando del lado del objeto físico y de una cierta ética del directo. “Yo sigo cuidando mucho al consumidor del objeto físico. Sigo grabando de una manera analógica siempre, cuido mucho el soporte físico y me gusta que la gente vaya a la tienda y compre el vinilo”. Lo mismo ocurre sobre el escenario: rehúye el uso de pistas disparadas o secuencias pregrabadas y prefiere la fragilidad y la libertad del concierto tocado en tiempo real. “Todo lo que suena en el escenario lo estamos tocando, no llevamos nada disparado. Nuestros instrumentos van con cable al amplificador. Somos una rara avis”.
Canciones que cambian de dueño
Parte de la permanencia de Duncan Dhu tiene que ver con la manera en que sus canciones han sido apropiadas por el público. Para Erentxun, conversando con EL INFORMADOR, ese proceso ha ocurrido de forma natural. Las letras, afirma, dejan de pertenecer del todo a quien las escribe en el momento en que circulan y se integran a la experiencia de los otros. “Las canciones dejan de ser mías, se convierten en canciones de todo el mundo y cada quien les da su sentido y su futuro”. Por eso se resiste a explicarlas demasiado. Lo que a él interesa y le parece más gratificante es la capacidad de sugerencia que tienen ciertas imágenes que una interpretación cerrada.
Ese fenómeno puede notarse en piezas como “En algún lugar”, una canción que en México ha adquirido una resonancia particular. Durante años circuló el rumor de que aludía a un pueblo mexicano o a una geografía precisa del país. Erentxun lo niega, pero reconoce que el vínculo entre la canción y el público mexicano se volvió especialmente intenso. “No habla de ningún lugar en concreto, pero sí que es cierto que mucha gente piensa que habla de México y de lugares concretos de México. Tengo que decir que la canción es un éxito en México. Es mayor éxito en México que en España. Es una canción que aquí se ha convertido casi en un himno”.
En esa relación con el público aparece también una idea central de su concepción de la música: las canciones como pequeñas bandas sonoras personales. Al escucharlas, dice, cada quien las conecta con momentos específicos de su vida, y él mismo no escapa a ese mecanismo. “Las canciones, como los olores, muchas veces te transportan a otros momentos, felices o infelices. En mi caso, felices”. Recuerda, por ejemplo, cómo una canción de Michael Jackson lo devolvió de golpe a sus años de juventud, a las noches de baile y a una versión anterior de sí mismo. Esa capacidad de la música para activar el tiempo es, en parte, lo que explica que una obra compuesta hace cuarenta años siga encontrando nuevas resonancias.
El paso del tiempo y el oficio
Volver al repertorio de Duncan Dhu también ha implicado para Erentxun un ejercicio de revisión personal. La gira lo obligó a sumergirse en canciones escritas a los 18, a los 25, a distintas edades de una vida que ahora contempla desde otra orilla. “De hecho, en esta gira, en la que he tenido que bucear en mi pasado para elegir el repertorio, me he encontrado con canciones de ‘uy, yo por qué escribí esto, ¿no? ¿En qué estaría pensando?’”. El tiempo modifica la relación con las propias letras, pero no necesariamente para renegar de ellas. “Hay algunas letras un tanto sonrojantes de mis primeras canciones, pero las escribí cuando era muy joven. Entonces yo no las cambiaría. Están bien así”.
Esa mirada hacia atrás no ha cancelado el impulso de seguir escribiendo. Aunque el tour celebra la historia de Duncan Dhu, Erentxun insiste en que su trabajo creativo continúa orientado hacia adelante. Mientras gira con un repertorio construido sobre éxitos, prepara también canciones nuevas y trabaja en otro disco. La conmemoración, en ese sentido, no funciona como cierre sino como una estación más dentro de un trayecto mayor.
Cuando se le pregunta qué le diría al joven que comenzaba en los años ochenta, evita cualquier tentación de corregirse a sí mismo. “Los dos Mikel se parecen bastante. Ahora tengo canas, tengo muchos más años, tengo familia, pero mis inquietudes musicales, mis intereses musicales, son los mismos”. El consejo que sí se permitiría darle tiene que ver con el tiempo: “Quizá el único consejo que le diría es: paciencia, porque todo llega. Sí que recuerdo que al principio, cuando éramos muy jóvenes, teníamos mucha prisa. Todo lo vivíamos de una manera muy rápida y muchas veces, cuando las cosas van tan aceleradas, no las disfrutas”, finalizó.
Duncan Dhu se presenta este miércoles 18 de marzo en el Teatro Diana. Boletos desde $744 pesos en taquillas y Ticketmaster.
MF
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Duncan Dhu vuelve sobre sus huellas: Mikel Erentxun celebra 40 años de canciones en México
Ciertas canciones sobreviven a la época en que fueron escritas y terminan instalándose en la memoria de varias generaciones, e incluso sobre la memoria misma del tiempo. A veces cambian de dueño, dejan de pertenecer por completo a quien las compuso y empiezan a circular como una especie de patrimonio emocional compartido. Algo de eso ocurre con el repertorio de Duncan Dhu, grupo fundamental del pop en español que, cuatro décadas después de su origen, regresa a los escenarios bajo la voz de Mikel Erentxun con una gira que mira hacia atrás sin quedarse en las comodidades de la nostalgia: es una fiesta.
La visita a México forma parte de esa celebración. Para Erentxun, el recorrido tiene además un matiz particular: aunque ha venido al país en numerosas ocasiones como solista, la historia de Duncan Dhu con el público mexicano había permanecido incompleta. “Es muy raro, porque vinimos muchas veces de promoción. Y de hecho tocamos en Estados Unidos varias veces”, dijo el vocalista, durante un encuentro con medios. “Y por alguna razón extraña, Duncan Dhu nunca se ha presentado en México. Yo luego, como Mikel Erentxun, llevo como 20 años viniendo a tocar, pero Duncan Dhu nunca. No sé el motivo”.
El músico explica que la idea del tour surgió como una ocurrencia que fue creciendo hasta volverse una realidad. “Nos dimos cuenta de que se cumplían 40 años desde los comienzos de Duncan Dhu y nos dijimos: ‘¿Hacemos algún concierto?’. Y ese algún concierto se convirtió en un tour larguísimo de 70 shows, y ha seguido creciendo. Este año vamos a hacer otros tantos por aquí, por América. Vamos también a Europa y, al final, van a ser dos años enteros celebrando el legado de una banda”.
En México, la respuesta del público se ha hecho evidente desde los primeros conciertos. Erentxun cuenta que viene de tocar en Querétaro y que la reacción del público le confirmó el lugar que estas canciones siguen ocupando en la memoria colectiva. “La gente canta todas las canciones. Espero que tenga continuidad aquí en Guadalajara”. El repertorio, dice, se construye desde esa voluntad de celebrar el pasado, de volver sobre canciones que siguen vivas, aunque también con espacio para algunas piezas de su etapa en solitario. “En España únicamente hacíamos canciones de Duncan Dhu, pero en México me piden canciones mías, de Mikel Erentxun”.
Música analógica en la era del consumo rápido
En la conversación aparece también una reflexión clara sobre los cambios que ha vivido la industria musical. Erentxun pertenece a una generación que conoció la circulación del cassette, del vinilo, del CD y luego el impacto de la digitalización, la piratería y el streaming. Ha visto cambiar la manera en que la música se distribuye, se escucha y se consume. Su balance es crítico. “Todo se ha convertido en un consumo rápido, un fast food musical, donde todo está al alcance de todo el mundo de una manera instantánea. Entonces, se valora muchísimo menos la música. Un disco que te cuesta un año o dos de tu vida muchas veces no dura nada en el mercado, porque la oferta es inmensa”.
Aunque participa de ese ecosistema y reconoce la importancia que hoy tienen las plataformas, su fidelidad sigue estando del lado del objeto físico y de una cierta ética del directo. “Yo sigo cuidando mucho al consumidor del objeto físico. Sigo grabando de una manera analógica siempre, cuido mucho el soporte físico y me gusta que la gente vaya a la tienda y compre el vinilo”. Lo mismo ocurre sobre el escenario: rehúye el uso de pistas disparadas o secuencias pregrabadas y prefiere la fragilidad y la libertad del concierto tocado en tiempo real. “Todo lo que suena en el escenario lo estamos tocando, no llevamos nada disparado. Nuestros instrumentos van con cable al amplificador. Somos una rara avis”.
Canciones que cambian de dueño
Parte de la permanencia de Duncan Dhu tiene que ver con la manera en que sus canciones han sido apropiadas por el público. Para Erentxun, conversando con EL INFORMADOR, ese proceso ha ocurrido de forma natural. Las letras, afirma, dejan de pertenecer del todo a quien las escribe en el momento en que circulan y se integran a la experiencia de los otros. “Las canciones dejan de ser mías, se convierten en canciones de todo el mundo y cada quien les da su sentido y su futuro”. Por eso se resiste a explicarlas demasiado. Lo que a él interesa y le parece más gratificante es la capacidad de sugerencia que tienen ciertas imágenes que una interpretación cerrada.
Ese fenómeno puede notarse en piezas como “En algún lugar”, una canción que en México ha adquirido una resonancia particular. Durante años circuló el rumor de que aludía a un pueblo mexicano o a una geografía precisa del país. Erentxun lo niega, pero reconoce que el vínculo entre la canción y el público mexicano se volvió especialmente intenso. “No habla de ningún lugar en concreto, pero sí que es cierto que mucha gente piensa que habla de México y de lugares concretos de México. Tengo que decir que la canción es un éxito en México. Es mayor éxito en México que en España. Es una canción que aquí se ha convertido casi en un himno”.
En esa relación con el público aparece también una idea central de su concepción de la música: las canciones como pequeñas bandas sonoras personales. Al escucharlas, dice, cada quien las conecta con momentos específicos de su vida, y él mismo no escapa a ese mecanismo. “Las canciones, como los olores, muchas veces te transportan a otros momentos, felices o infelices. En mi caso, felices”. Recuerda, por ejemplo, cómo una canción de Michael Jackson lo devolvió de golpe a sus años de juventud, a las noches de baile y a una versión anterior de sí mismo. Esa capacidad de la música para activar el tiempo es, en parte, lo que explica que una obra compuesta hace cuarenta años siga encontrando nuevas resonancias.
El paso del tiempo y el oficio
Volver al repertorio de Duncan Dhu también ha implicado para Erentxun un ejercicio de revisión personal. La gira lo obligó a sumergirse en canciones escritas a los 18, a los 25, a distintas edades de una vida que ahora contempla desde otra orilla. “De hecho, en esta gira, en la que he tenido que bucear en mi pasado para elegir el repertorio, me he encontrado con canciones de ‘uy, yo por qué escribí esto, ¿no? ¿En qué estaría pensando?’”. El tiempo modifica la relación con las propias letras, pero no necesariamente para renegar de ellas. “Hay algunas letras un tanto sonrojantes de mis primeras canciones, pero las escribí cuando era muy joven. Entonces yo no las cambiaría. Están bien así”.
Esa mirada hacia atrás no ha cancelado el impulso de seguir escribiendo. Aunque el tour celebra la historia de Duncan Dhu, Erentxun insiste en que su trabajo creativo continúa orientado hacia adelante. Mientras gira con un repertorio construido sobre éxitos, prepara también canciones nuevas y trabaja en otro disco. La conmemoración, en ese sentido, no funciona como cierre sino como una estación más dentro de un trayecto mayor.
Cuando se le pregunta qué le diría al joven que comenzaba en los años ochenta, evita cualquier tentación de corregirse a sí mismo. “Los dos Mikel se parecen bastante. Ahora tengo canas, tengo muchos más años, tengo familia, pero mis inquietudes musicales, mis intereses musicales, son los mismos”. El consejo que sí se permitiría darle tiene que ver con el tiempo: “Quizá el único consejo que le diría es: paciencia, porque todo llega. Sí que recuerdo que al principio, cuando éramos muy jóvenes, teníamos mucha prisa. Todo lo vivíamos de una manera muy rápida y muchas veces, cuando las cosas van tan aceleradas, no las disfrutas”, finalizó.
Duncan Dhu se presenta este miércoles 18 de marzo en el Teatro Diana. Boletos desde $744 pesos en taquillas y Ticketmaster.
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