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¡El regreso de Swedish House Mafia esta cerca!

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NO, NO ES UNA BROMA, AXWELL LO ACABA DE DECIR COMO LO DICE EL TÍTULO DE ESTA NOTA, SWEDISH HOUSE MAFIA ESTA MUY CERCA DE REGRESAR A NUESTRA VIDAS.
Todo comenzó esta mañana cuando Axwell estreno su más reciente sencillo  “Waiting For So Long” en el programa de  Zane Lowe de BBC Radio 1 show, hasta ahí todo tranquilo, pero al pasar a la sección de entrevistas donde Zane le cuestiono sobre una posible reaparición del trío más espectacular de la escena electrónica, y esto fue lo que dijo:

“PENSAMOS EN ELLO DE VEZ EN CUANDO, YA SABES LO QUE FUIMOS, LO QUE HEMOS HECHO, LO QUE HEMOS LOGRADO Y TODO, Y CÓMO PODRÍAMOS HACER ALGO JUNTOS DE NUEVO. PERO CREO QUE, LO ÚNICO ES QUE EL TIEMPO LO DIRÁ MÁS O MENOS. HEMOS SIDO BENDECIDOS AL ESTAR EN LA CRESTA DE ESTA OLA, Y JUSTO POR DELANTE DE LA OLA DESDE HACE ALGÚN TIEMPO, POR LO QUE SABEMOS QUE SOMOS CAPACES DE HACER EXACTAMENTE LO QUE QUEREMOS, QUE ES UNA BENDICIÓN. TU SABES LA CANCIÓN QUE ACABAMOS DE TOCAR, QUE ES COMO UN: NO HAY PENSAMIENTOS, NO HAY NECESIDAD, NO HAY NADA, SÓLO MÚSICA. ¿QUIÉN SABE LO QUE SUCEDE EN EL FUTURO, PODRÍAMOS OBTENER UN REPENTINO REGRESO DE SWEDISH HOUSE MAFIA DE NUEVO … ¡QUIÉN SABE!”

Es la primera vez que Axwell (a quien muchos llamaban el líder de SHM) deja abierta la posibilidad de una reunión para realizar algún nuevo single o probablemente presentaciones, así que tendremos los ojos bien abiertos y los dedos cruzados para que esto se haga realidad, aquí pueden escuchar la entrevista completa dando clic aquí:

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Estilista de Fátima Bosch fue detenido en Cannes por agresión, YosStop hablará de su paso por prisión en un libro y Karla Souza estrenará la cinta “México 86”

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<div xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml">Estilista de Fátima Bosch fue detenido en Cannes por agresión, YosStop hablará de su paso por prisión en un libro y Karla Souza estrenará la cinta “México 86”<br /></div>
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Hay una ciudad medieval en Alemania construida en un cráter de meteorito. Sus muros esconden 72.000 toneladas de diamantes

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Si has visto Shingeki no Kyojin (si no lo has hecho, qué envidia me das), la comparación con Shiganshina es inevitable: la imagen de la izquierda del montaje de la portada corresponde a la plaza del mercado de Nördlingen y la de la derecha es la ciudad vista desde arriba, completamente fortificada con un muro que la envuelve. Sin embargo y aunque es destino de peregrinación de los fans de la serie, oficialmente no hay relación entre ambas. 

A primera vista la arquitectura de Nördlingen la convierten en una aldea bávara de cuento más, pero esta ciudad alemana del distrito de Donau-Ries (en Suabia), es de todo menos una más. En 1215, el emperador Federico II la ascendió a ciudad imperial del Sacro Imperio Romano Germánico y un siglo después empezaron a construir la muralla. El municipio está integrado dentro del cráter que dejó un meteorito al caer. No obstante, esto lo sabemos ahora: hasta los años 60 del siglo XX, los propios geólogos pensaban que la depresión era un volcán inactivo.

Nördlingen está en un cráter. El Nördlinger Ries es una depresión de 24 kilómetros de ancho y hasta 150 metros provocada por el impacto de un meteorito de aproximadamente un kilómetro de diámetro en el Mioceno, lo que horadó un cráter primario de 11 kilómetros. Como ahonda la Unión Internacional de Ciencias Geológicas, ese agujero creció por el levantamiento del fondo del cráter y el colapso marginal, hasta llegar a lo que es ahora. 

El asteroide Ries impactó con velocidad de al menos 70 000 km/h, provocando una explosión de calor y energía que aproximadamente duró unos 10 minutos: la onda expansiva recorrió la zona incendiándolo todo hasta a 100 kilómetros de distancia, lo que acabó con la vida en ese radio. Después se formó un lago donde se asentó una flora y fauna diversas. Los hallazgos en las cercanas cuevas de Ofnet constatan que el sitio de la actual Nördlingen ya estaba habitado en el Paleolítico tardío. 

La muralla perfila el diámetro del meteorito. Cuando en 1327 Luis el Bávaro ordenó levantar la muralla de Nördlingen, nadie sabía que estaba trazando el contorno exacto del meteorito que había impactado allí 15 millones de años antes, como señala la NASA. El casco histórico medieval encaja casi perfectamente dentro del kilómetro de diámetro del cráter primario: una coincidencia geológica que no se descubriría hasta el siglo XX. 

Con 2,7 kilómetros de perímetro, es una de las tres murallas medievales de Alemania conservadas casi intactas y la única que puede recorrerse en su totalidad: cinco puertas, doce torres y dos bastiones conforman ese circuito que, visto desde lo alto de la torre Daniel, revela su forma perfectamente circular: la huella que subyace de la catástrofe del Mioceno. Y un pequeño detalle: está hecha con piedras que albergan pequeños diamantes.


Nordlingen 009
Nordlingen 009

La muralla de Nördlingen. Wolkenkratzer, vía Wikimedia

Muros hechos de diamantes. Las ciudades acostumbran a tener su cantera de piedra, pero Nördlingen tenía diamantes: el impacto del meteorito generó una cantidad estimada de 72.000 toneladas de ellos al golpear un depósito local de grafito, así que sus edificios construidos en piedra contienen millones de pequeños diamantes.

La piedra no es tampoco una cualquiera: es la suevita, extremadamente rara y jaspeada con pequeños cristales verdosos. Se encuentra en otras localizaciones del planeta donde hubo impactos similares, pero la concentración de gemas en Nördlingen es única. Quienes construyeron esos edificios no sabían que estaban trabajando con diamantes: lo descubrieron tras la visita de Eugene Shoemaker y Edward Chao, los dos geólogos estadounidenses que en 1960 demostraron el origen por impacto al encontrar cuarzo de choque en los propios muros de la iglesia de San Jorge.


Noerdlingen Sankt Georg
Noerdlingen Sankt Georg

La iglesia de San Jorge. Tkx vía Wikimedia

La “lujosa” iglesia de San Jorge. Normalmente las joyas en iglesias se reservan para los retablos, pero en San Jorge están también en los muros. De hecho, fue la construcción que reveló el uso de suevita extraída de la cuenca del Ries. La de San Jorge es una de las iglesias de salón gótico tardío más grandes del sur de Alemania y fue construida entre 1427 y 1505, cuando Nördlingen era Imperial. 

La torre la iglesia se la conoce como “Daniel” y tiene 90 metros de altura: después de subir 350 escalones se puede llegar al mirador (a 70 metros), donde observar la forma perfectamente circular de la ciudad y el cráter que la rodea. La torre conserva además una de las tradiciones más insólitas de la Europa moderna: un vigilante nocturno que lleva desde la Edad Media gritando antes de media noche para avisar que todo está bien. 

Nördlingen, campo de entrenamiento espacial. Dado que los cráteres de impacto se dan también en la Luna y en Marte, el Nördlinger Ries lleva décadas utilizándose como campo de entrenamiento para enseñar a los astronautas a reconocer las rocas y minerales creados por impactos. Los astronautas del Apolo 14 y del Apolo 17 de la NASA estudiaron la geología del cráter en 1970. 

Pero no es algo exclusivo de la agencia espacial norteamericana: es uno de los tres destinos del programa PANGAEA de la Agencia Espacial Europea, junto a los Dolomitas italianos y Lanzarote. También la JAXA ha realizado entrenamientos allí. 

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Portada | Tilman2007 y Bayerische Vermessungsverwaltung 

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He terminado usando tres auriculares distintos en mi día a día. El director global de JBL me ha explicado que no estoy loco

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El otro día estaba trabajando en mi despacho y me dio por mirar al escritorio. Sobre la mesa estaban la taza de café, el móvil, la cámara de fotos y, por alguna razón, tres auriculares. Me quedé mirándolos y pensé “¿en qué momento he empezado yo a usar tres auriculares?”. Es verdad que suelo analizarlos en Xataka y siempre me gusta tener varios modelos a mano para usar de referencia, pero esto me parecía excesivo.

Entonces me paré a pensar. “A ver, los Huawei FreeBuds Pro 5 para cuando voy por la calle, vale. Los Soundcore AeroFit 2 Pro, que son los que llevo puestos ahora mismo, para trabajar sin aislarme, vale. Ah, claro, y los JBL Tour One M3 para el viaje que tengo en unos días”. Un caos. Con sentido, pero un caos al fin y al cabo. En cualquier caso, me quedé con la mosca detrás de la oreja: ¿será esto cosa mía, que estoy zumbado, o acaso esto de tener varios auriculares para diferentes ocasiones es una tendencia al alza?

Como yo solo no lo iba a resolver, hace unos días volé a Ámsterdam (con dos auriculares en la mochila, por cierto) y me senté a hablar con Mikael Herje, Global Headphones Director de JBL, para que arrojase algo de luz al respecto. Salí bastante contento, porque resulta que no estoy loco.

¿Qué está pasando con los auriculares?

Si echamos la vista atrás, recordaremos que con la pandemia y el auge del teletrabajo hubo un enorme boom de auriculares. Todo el mundo quería cancelación de ruido para trabajar a gusto en casa. De eso han pasado seis años, así que lo primero que cabría preguntarse es qué está pasando en este mundillo. ¿Ha evolucionado o se ha quedado estancado?

Mikael Herje
Mikael Herje

Según Herje, siempre hay pequeños matices y pequeñas tendencias. El ejecutivo nos pone el ejemplo de los auriculares intrauditivos con cable, que volvieron a ponerse de moda el año pasado. Ahora, la compañía ha detectado que ” los auriculares de gama alta están en auge, por lo que la gente gasta más en auriculares supraaurales que antes. Ese mercado también está creciendo poco a poco, sin parar, por eso queremos formar parte de él”.

Otro formato que está empezando a crecer es el Open Form. En Europa en general y España en particular no es muy común, pero en China y Estados Unidos es muy popular y se ve mucho por la calle. Son auriculares como los JBL Sense Pro o los FreeClip 2 de Huawei, por ejemplo. Según Herje, este formato “está creciendo muy rápido y la gente lo está adoptando mejor de lo que esperábamos”.

“Lo curioso es que [este formato] no le está quitando cuota de mercado a los auriculares tradicionales porque se basan en casos de uso”, afirma. En referencia al formato Open, “va a llegar pronto porque la gente lo va a usar todo el día. Así que se trata de unos auriculares adicionales a tus modelos de uso diario”. Es decir, ¿estamos empezando a tener unos auriculares para cada ocasión?


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“Eso es lo que está pasando. Sí, eso es lo que está pasando, porque [los Open] son geniales para el día a día, para hacer ejercicio a diario, para las cosas cotidianas. Pero son un desastre en el avión porque hay mucho ruido; no funcionan bien en entornos ruidosos. Así que realmente amplían las posibilidades de uso”, asegura Herje.

Hablando en plata: lo de tener varios auriculares para según qué contexto no es algo mío, sino una tendencia al alza que responde a algo mayor: la conversión de los auriculares de dispositivo de audio a gadget y accesorio.

La premiunización y lo que buscamos en unos auriculares

JBL Live 780NC | Imagen: Xataka
JBL Live 780NC | Imagen: Xataka

JBL JBL Live 780NC | Imagen: Xataka

Si le preguntas a, literalmente, cualquier marca de móviles por su estrategia, seguramente te responda lo mismo: premiunización. Competir en el barro de la gama media y baja es complicado, supone asumir una guerra de precios voraz y el rendimiento por unidad vendida no es tan alto. Eso por eso que todas las marcas están optando por productos premium mucho mejores, sí, pero también mucho más caros y más rentables. En auriculares, la cosa no es distinta. “¿Por qué?”, le pregunto a Herje.

“Creo que la compra premium no es una primera compra. El usuario ya ha comprado unos cuantos auriculares antes. Para muchos, es todo un proceso. Ven las características y cosas que quieren, a las que aspiran. Creo que la gente está invirtiendo más porque, en mercados maduros, la gente ya ha tenido varios modelos. Y entonces piensan: “La próxima vez me decantaré por una versión más premium o un modelo de mayor rendimiento que el anterior”. Creo que, básicamente, la gente cambia a modelos superiores. No es lo mismo en todos los mercados, es cierto, hay mercados que siguen siendo muy básicos y aún no han llegado a ese cambio por muchas razones, pero sí, estamos viendo un cambio: de auriculares supraaurales a unos circumaurales, y de unos circumaurales a otros con mejor cancelación de ruido. Vemos una tendencia en ese sentido”.

El problema es que el mercado del audio es un mercado lleno de marcas que compiten por conquistar algo muy subjetivo. Reconocer el buen sonido requiere de cierto entrenamiento, pero las cosas como son, JBL (y todas las marcas, realmente) compiten contra todo un ejército de marcas chinas que venden más barato y que ofrecen, en algunas ocasiones, un rendimiento bastante sorprendente. 

Así es un altavoz Partybox por dentro | Imagen: Xataka
Así es un altavoz Partybox por dentro | Imagen: Xataka

Así es un altavoz Partybox por dentro | Imagen: Xataka

Desde JBL tienen claro que su valor reside, precisamente, en su propia marca. En palabras de Herje, “sabes lo que estás comprando porque ves el logotipo y sabes cómo suena. Diría que ese es el punto clave”. Eso, no obstante, choca con el hecho de que sus nuevos auriculares se presentasen sin hacer una sola mención a la calidad de sonido. Se presentaron con un pase y baile de modelos haciendo especial hincapié en el diseño y el enorme abanico de colores. ¿Qué busca entonces el usuario, realmente?

“Es una pregunta muy buena, porque hacemos muchos grupos de discusión y estudios de mercado y siempre hay tres cosas que se repiten: la calidad del sonido, la confianza y la comodidad. Y luego, a veces se trata de la calidad de las llamadas, y otras veces del precio y cosas por el estilo. Eso siempre es igual. Ha sido así desde hace mucho tiempo. Y ahora está pasando lo mismo. Así que creo que los colores, el estilo y el diseño son elementos importantes, pero creo que nuestra investigación no los recoge. Por eso estamos probando más colores para ver cómo eso puede empujar al usuario. Pero el diseño es algo absolutamente importante. Sin embargo, cuando le preguntas al consumidor, nunca lo menciona”.

Esto, dentro de lo contradictorio que resulta, tiene cierto sentido si partimos de la base de que el sonido es extremadamente subjetivo. Cuando vas a una tienda o compras online es imposible saber cómo suena un auricular. Yo, de hecho, las paso canutas intentando transmitir cómo suena un dispositivo de audio en los análisis. Puedo decir lo que sea y ser tan minucioso como quiera, pero no será hasta que el usuario se ponga el auricular en su cabeza y reproduzca sus canciones que podrá juzgar si le convence o no. 

JBL Tour Pro 3 | Imagen: Xataka
JBL Tour Pro 3 | Imagen: Xataka

JBL Tour Pro 3 | Imagen: Xataka

Por eso JBL está haciendo hincapié en el diseño, porque un producto como este entra, ante todo, por los ojos. Al usuario le llama la atención el (todo sea dicho) espectacular color naranja o verde, pero lo compra porque reconoce la marca y la asocia a cierta garantía de calidad. Es decir, que a pesar de que en los grupos de discusión se valora la calidad de sonido, la confianza en la marca y la comodidad, lo que decide la compra del grueso de usuarios es que son unos auriculares chulos de una marca conocida.

Porque a los auriculares les pasa una cosa: como formato, como dispositivo, tienen poco margen de maniobra. Innovar en auriculares es, como poco, complejo. Pueden ser abiertos, cerrados, de diadema, como sea, pero la realidad es que unos auriculares son unos auriculares. 

Para Herje, “la innovación residirá en una mayor conectividad. Si echamos la vista atrás dos o tres años, todo el mundo conectaba los auriculares al móvil. Ahora los conectas a cualquier dispositivo, a más dispositivos. Así que creo que la conectividad aumentará”. Mirando al futuro, el ejecutivo opina que “puede que haya más sensores que detecten cosas por ti, una adaptación más inteligente, pero todo eso, en un momento dado, va más allá del teléfono. Por eso, para nosotros es muy importante que el producto se pueda conectar universalmente más allá de tu teléfono, porque eso también es un valor añadido: no encerrarte en ecosistemas, sino dejarte participar en ellos”.

Auriculares de 300 euros vs música comprimida en streaming

JBL Tour One M3 en un selfie totalmente desprevenido y casual | Imagen: Xataka
JBL Tour One M3 en un selfie totalmente desprevenido y casual | Imagen: Xataka

JBL Tour One M3 en un selfie totalmente desprevenido y casual | Imagen: Xataka

Acercándonos al final, quise conocer la opinión de Mikael sobre una paradoja bastante interesante: tenemos el mejor hardware de audio disponible al alcance de la mano y lo usamos para escuchar música comprimida por Bluetooth. Es como comprarse una RTX 5090 para jugar al Candy Crush o como comprarse una tele 8K para ver los VHS de tus padres.

Aquí hay un apunte técnico que merece la pena conocer. Imaginemos que queremos hacer una mudanza y tenemos que desmontar un mueble enorme para meterlo en una caja y enviarlo a la casa nueva. Podemos hacerlo de dos formas: reventándolo a palos o desmontando cada pieza con mucho cuidado. El códec hace esto último: desmonta la canción pieza a pieza y la empaqueta para enviarla.

Un códec básico, como AAC (hasta 320 Kbps), produce una compresión con pérdida que se puede notar en los detalles más finos del audio. Puedes tener un WAV de 20 megas, pero si lo comprimes con AAC no podrás escucharlo en su máximo esplendor. Un códec mejor, como LDAC (990 Kbps) o LHDC (hasta 1.000 Kbps), preserva mejor los detalles, pero consume más batería y, por norma general, suele experimentar interferencias en lugares llenos de gente. En cualquier caso, siempre hay una compresión. Mayor o menor, pero haberla, hayla. 

JBL Live 780NC en color lila | Imagen: Xataka
JBL Live 780NC en color lila | Imagen: Xataka

JBL Live 780NC en color lila | Imagen: Xataka

La única forma que hay de evitarla es usando, además de una fuente de música en alta definición como un buen archivo local o Qobuz, algo en vías de extinción: un cable y, en ciertos casos, un DAC, un amplificador… Eso ya es otra película y es entrar en el nicho del nicho que es el sonido HiFi. Hay casos y casos, por supuesto, y hay auriculares que ya tienen DAC integrado como los ya mencionados Tour One M3. El mundo del audio es curioso: cuanto más bueno y premium es, más complejo es entenderlo y exprimirlo al máximo.

Mikael es consciente de esta limitación y reconoce que, si bien el usuario es más consciente de la calidad de audio, “hay que informar a los consumidores de que los distintos códecs ofrecen una calidad de audio diferente. Pero también hay que destacar que el cable permite una conexión sin pérdidas”. De hecho, señala mientras apunta a los JBL Tour One M3 y los nuevos 780NC, “se pueden conectar con un cable USB-C y disfrutar de audio sin pérdidas directamente en los auriculares cuando se desee. Así que se trata de ofrecerles opciones, pero también de guiarlos en ese proceso. Creo que eso ayudará”.

“El contenido está ahí. Solo hay que descubrirlo. Incluso en la música, la línea base es mejor ahora que hace cinco años. Hubo un tiempo en el que teníamos MP3”

Según Herje, “el contenido está ahí. Solo hay que descubrirlo. Incluso en la música, la línea base es mejor ahora que hace cinco años. Hubo un tiempo en el que teníamos MP3”, comenta mientras se ríe. No obstante, desde JBL saben que esta es una situación a tener en cuenta. Hay dos clientes muy diferentes: el neófito, que piensa que un códec es un arma del Call of Duty; y el audiófilo, que sabe qué es la Línea de Kármán. 

La empresa entiende el paso de uno a otro como “un viaje”. Según el ejecutivo, “al principio, como consumidor, compras tus primeros auriculares. ¿Qué modelo fue ese? ¿Qué tal eran? Luego, cuanto más los usas, descubres: ‘ah, esta función’, y de repente: ‘ah, este sonido’, y acabas cambiando a otro modelo. Así que creo que para muchos es un proceso de aprendizaje. Por eso, algunos probablemente se quedarán donde están, sin cambiar nunca, mientras que otros lo vivirán como un viaje”. JBL busca, cómo no, estar presente en todas las etapas.

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En Xataka | Hola, soy Jose y he descubierto que puedo conectar cinco cacharros a la vez y al mismo móvil para poner música a lo bestia

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