Cine y Tv
El cine no nos ha representado: cineastas indígenas en el FICM 2019
Al inicio del Foro de Cineastas Indígenas Mexicanas: Identidad y Nuevas Narrativas, celebrado en el marco del 17 Festival Internacional de Cine de Morelia, las palabras en p’urhépecha tomaron al Teatro Rubén Romero. Tras presentarse a sí misma en su lengua originaria, la cineasta Magda Cacari, proveniente de la comunidad de Nurio, Michoacán, ubicó a la audiencia en el espacio –geográfico y mental– adecuado: «Estamos en territorio purépecha», recordó.
Con la presencia de poco más de una decena de realizadoras, comunicólogas e investigadoras, el foro concentró durante dos días las reflexiones de las creadoras en torno a la necesidad de tomar las cámaras para comunicar e incidir en el entorno, cambiar la narrativa impuesta por la mirada hegemónica y verse a sí mismas en la pantalla. «¿Cómo nos ha representado el cine a los indígenas?», cuestionó Cacari. «Es fácil: no lo ha hecho».
De acuerdo con las realizadoras, el cine ha retratado históricamente a la mujer indígena como una persona sin conocimientos, trágica, exótica, atrapada en el folclorismo y el estereotipo. «Siempre es representada como esta persona inculta, que no sabe nada», afirmó la cineasta y actriz mixteca Ángeles Cruz, ganadora del premio Ariel por el cortometraje La tiricia o cómo curar la tristeza, con el que debutó en la dirección. «Es una representación racista. La televisión, por ejemplo, nos ha hecho mucho daño. A lo largo de 20 años de carrera como actriz recibí los mismos personajes: la mujer sufrida, golpeada, sometida, porque supongo que no hay indígenas profesionistas… Puedo contar solo cinco personajes que hice que en verdad me conmovieron y me sacaron de eso».
Otro fenómeno de representación fallida, según las creadoras, es la noción de que el universo indígena es uno solo: la homogeneización. «Hay un México diverso, y los pueblos originarios son distintos, pero aún se nos quiere hacer pensar que solo hay un único prototipo del indígena», señaló la Zenaida Pérez Gutiérrez, coordinadora del Programa de Mujeres Indígenas del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, durante el segundo día de actividades.
Ante esto, no queda más que tomar las cámaras y apropiarse del cine. «Fue una lucha. Tuve que decir: no quiero hacer eso ya, no quiero hacer esos personajes. Quiero escribir otro tipo de personajes femeninos», dijo Ángeles Cruz, quien se encuentra ahora en la posproducción de su ópera prima Nudo mixteco, una cinta que explora otro de los puntos ciegos del cine: la sexualidad femenina indígena. «Pareciera que tampoco tenemos sexualidad y que el gozo sexual no existe cuando se trata de nosotras. Solo se nos sexualiza al representarnos como mujeres atacadas, violentadas, o que solo sirven para ser madres. Por eso hay que tomar al toro por los cuernos».
El regreso al origen
De acuerdo con lo compartido por las cineastas, la migración y el eventual regreso al lugar de origen es uno de los elementos en los que han coincidido en su camino hacia la expresión cinematográfica. «Salir me ha permitido conocer otras formas de ver. Creo que ninguna de nosotras es consciente de que es indígena hasta que salimos de nuestra comunidad. Adentro de ella éramos solo personas, compañeros», comentó la documentalista tsotsil María Sojob, cuyo documental Tote_Abuelo recibió en el FICM 2019 el Premio Ambulante y el premio de la Asociación de Mujeres en Cine y la TV.
Ejemplo de esta salida y retorno también es la realizadora Yolanda Cruz, quien, después de seguir a su hermana a Estados Unidos y estudiar cine en la UCLA de Los Ángeles, regresó a Oaxaca. «Me di cuenta cómo éramos representados, en documentales: nuestras vidas exóticas y tragedias, y dije, bueno, es que eso no es nuestra vida, así no somos. Decidí que iba a regresar a hacer cine en mi comunidad, pero me quería entrenar así que apliqué a la UCLA».
Asimismo, el encuentro de estas realizadoras con el cine se ha caracterizado por estar directamente ligado a una fuerte participación política y cultural. Tal es el caso de la documentalista Dolores Sántis Gómez, quien fue directora del DIF municipal de Chamula e impulsó la Cooperativa de Artesanas Mujeres Innovadoras del Arte Textil; o el de Magda Cacari, quien ha sido promotora de la radio comunitaria, fue la primera integrante mujer de la asamblea de su comunidad, autora de un libro de adivinanzas purépechas y también participó en la edición de un manual de producción de video en los pueblos indígenas.
«Todas las que hemos hecho cine o video en nuestras comunidades lo hemos hecho por una verdadera necesidad de comunicar», señaló Sojob.
Así le sucedió a María Candelaria Palma Marcelino, reciente ganadora de la beca Jenkins Del Toro, quien dejó su casa para irse a vivir sola a la ciudad de Acapulco a estudiar. «Yo nazco en Acapulco en una región de Cacahuetepec, que tiene 15 años de lucha contra la hidroeléctrica La Parota», contó en el foro. «Me pega mucho lo que eso le ha traído a la región porque ha hecho que las comunidades se peleen entre ellas. Antes del huracán Manuel yo vivía muy tranquila porque no conocía, pero a partir del mismo empiezo a subir a las 47 comunidades que están arriba y veo el contexto. Ahí me doy cuenta de que debo de hacer algo, ¿cómo? No sé. Pero encontré un llamado. Por falta de recursos no acabé la escuela, pero lo que aprendía lo replicaba en mi comunidad. Me involucré después de eso en la comunidad cultural de Acapulco y ahí es donde nace mi cortometraje Rojo«.
Esta mirada particular, junto con el conocimiento cinematográfico y la formación adquirida, le ha permitido a las cineastas cambiar poco a poco las narrativas. «Sí tenemos un arraigo fuerte con nuestro lugar de origen, no es como que estudiamos cine y ya nos olvidamos de lo que sucede. Pero ahora estamos hablando de las problemáticas de nuestras regiones y también de nuestros procesos personales, sin perder el vínculo con esa comunidad. Ya empezamos a hablar de nuestros sentimientos. Porque estamos acostumbrados a solo ver la lucha, al pueblo sumiso, sometido, estos encuadres de pies sucios o la majestuosidad de los trajes. Ahora seguimos hablando de esas luchas, pero a partir de nuestros conflictos personales», dijo Sojob.
Otro cine es posible
La realizadora y productora Luna Marán, cofundadora de proyectos de formación no escolarizada como el Campamento Audiovisual Itinerante y el Cine Too Lab en Oaxaca, habló de la dimensión comunitaria del cine que ella realiza –con la participación de los habitantes del pueblo–, y de sus puntos de conflicto con la formación académica que se ofrece en las escuelas de cine.
Como parte de la segunda generación de cineastas de Guelatao, Juárez, Marán creció en una comunidad de mujeres que ya llevaban varios años produciendo contenido audiovisual, por lo que empezó a trabajar en producciones desde muy joven.»Para mí lo que tiene sentido es la lógica de lo comunitario. Cuando yo entré a estudiar cine fue un cambio brusco para mí por la formación audiovisual y sus muchas divisiones. Está el director, el que tiene la idea, el que le va a gritar a todos. ¡Él es el maestro! ¡EL CINEASTA! ¿Por qué debe haber esas diferencias? Formarte como cineasta y asumir que la violencia laboral es parte de los usos y costumbres del cine es como ¿en serio?. Por eso quise generar procesos de formación para nosotras. Yo participé en la producción desde los siete años y a mí nadie me gritaba».
De acuerdo con Luna Marán, el cine de autor es solo una idea, que funcionó en un momento y contexto específico. «Respeto a quien se sienta un autor. Está bien. Pero llevamos 10 años de hacer cine comunitario en mi pueblo y nos organizamos, por ejemplo, en una asamblea de creativos. No es que todo el mundo haga todo, pero es como en una fiesta. Tú traes los refrescos, el otro trae las cervezas (ríe). Me parece bastante aburrido y pretencioso el que tú quieras poner todo. El cine es un acto de creación colectiva. El que hacemos se hace desde otro lado».
Las realizadoras coinciden, por su parte, en que el rescate de las lenguas originarias también es un elemento clave, ya que es a través de ellas que se mantienen vivas las distintas cosmovisiones de los pueblos originarios. «Hay que pensar el cine desde la lengua originaria, en lugar de pensarlo como siempre se hace, desde el español o el inglés», reflexionó María Sojob.
Para Magda Cacari, el estudio de una lengua originaria debería ser un orgullo, en lugar de un motivo de discriminación. «La mayoría de mis obras son habladas en mi lengua purépecha, para motivación de los niños a quienes se es inculca que es malo aprender una lengua originaria, que porque van a salir a la ciudad, y van a tener menos oportunidades, cuando no debería ser así. A nosotros nos toca a través del cine y la radio realzarla y que sea un orgullo hablarla en estos medios».
«Quiero contar mis historias desde mi cosmovisión», reflexionó, por su parte Ángeles Cruz. «De pronto pienso en el cine como una extracción, no nada más en nuestro territorio, sino de una extracción de nuestras cosmovisiones, porque nos regresan historias hechas por Walt Disney como si fueran nuestra cosmovision, del Día de Muertos, por ejemplo, y pretenden que lo consumamos como si eso fuéramos nosotros. Pero no: hay que hablar de lo que somos nosotras, a partir de lo que somos».
En el foro también estuvieron presentes las realizadoras Dinazar Urbina Mata, Ingrid Eunice Fabián y la investigadora Amalia Córdova, investigadora de la Institución Smithsonian. Asimismo, se proyectaron algunas de las obras de las realizadoras en un programa especial dentro del FICM 2019, además de que algunos de los títulos formaron parte de la competencia oficial.
«¿Qué pueden hacer los cineastas no indígenas para cerrar las brechas a fin de que haya mayor diversidad en el cine?». Luna Marán lanzó esta pregunta a la audiencia casi al finalizar el encuentro, a fin de abrir el diálogo y de invitar a toda la comunidad cinematográfica a que reflexione sobre este tema. Que empiecen las propuestas.
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Wicked deslumbra México: Ariana Grande, Cynthia Erivo y un mágico estreno en el Auditorio Nacional
La magia del mundo de Oz llegó a México con la espectacular premiere de la película Wicked en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México. El evento, que se llevó a cabo el 11 de noviembre de 2024, reunió a fanáticos del musical y a destacadas personalidades del espectáculo, convirtiendo la alfombra amarilla en un desfile de talento y glamour.
Una alfombra amarilla llena de estrellas
La alfombra amarilla, decorada con elementos inspirados en el mágico mundo de Oz, recibió a las estrellas principales de la película. Ariana Grande, quien interpreta a Glinda, deslumbró con un vestido blanco que evocaba la elegancia de su personaje. Por su parte, Cynthia Erivo, en el papel de Elphaba, conquistó a los presentes con su energía y cercanía, firmando autógrafos y compartiendo momentos con los asistentes.
Jonathan Bailey, quien interpreta a Fiyero, también estuvo presente, añadiendo un toque de encanto británico al evento. Los actores se mostraron emocionados por la calurosa recepción del público mexicano, quienes abarrotaron el Auditorio Nacional desde tempranas horas.
Celebridades mexicanas y un toque de nostalgia
El evento contó con la presencia de Danna Paola y Ceci de la Cueva, quienes dejaron su huella en la versión teatral de Wicked en México. Ambas actrices expresaron su orgullo por formar parte de este proyecto, con Danna Paola prestando su voz para la versión en español de Elphaba. La cantante tuvo un emotivo encuentro con Ariana Grande, quien elogió su interpretación con las palabras: “Suenas hermoso”.
Un evento para la historia
La premiere no estuvo exenta de momentos de emoción. La multitudinaria asistencia generó momentos de caos cuando algunos fanáticos cruzaron las vallas de seguridad en su afán por acercarse a las estrellas. A pesar de ello, el evento se desarrolló con éxito, dejando a los asistentes con la promesa de una película que estará a la altura de las expectativas.
El impacto cultural de Wicked en México
Wicked no solo ha sido un fenómeno en Broadway, sino que ha dejado una profunda huella en México a través de sus adaptaciones teatrales. Ahora, con su salto al cine, la historia de Elphaba y Glinda promete conquistar una nueva generación de fanáticos.
Con una dirección magistral de Jon M. Chu y actuaciones memorables, Wicked se perfila como uno de los estrenos más importantes del año, y México tuvo el privilegio de ser parte de este mágico viaje.
Cine y Tv
Fuimos a Comala a ver a un tal Pedro Páramo, pero nos recibió la fuerza de Susana San Juan
Vine a Comala no a encontrar a mi padre, pero sí a Pedro Páramo, la adaptación cinematográfica del relato de Juan Rulfo. Sin embargo, este Comala no se encuentra en Jalisco, geografía de la que se componen los paisajes rulfianos, sino en un set de los Estudios Churubusco, en la Ciudad de México. Al mando de estos terrenos no se encuentra el legendario cacique que da nombre al libro, sino el cineasta Rodrigo Prieto, también una leyenda: consiguió su primera nominación al Óscar en 2006 como cinefotógrafo de Brokeback Mountain (Dir. Ang Lee) y le siguieron otras tres en el mismo rubro, gracias a su trabajo en cintas dirigidas por Martin Scorsese (Silencio, El irlandés y Los asesinos de la luna). Ha trabajado también con Alejandro González Iñárritu, Pedro Almodóvar y Greta Gerwig, e incluso en los videos musicales de Taylor Swift.
En su regreso a México, el cineasta y su equipo nos reciben en la novena de diez semanas de rodaje, repartidas entre locaciones de San Luis Potosí y un set construido en estos estudios. “Filmar en México ha sido reencontrarme con mucha gente y con esa energía y pasión de los técnicos mexicanos, que es inigualable”, mencionará Prieto durante nuestro encuentro. El aire huele a madera y en el ambiente se respiran las prisas de cumplir con las agendas de grabación, pues hoy se filma una de las escenas más trascendentales para esta historia: la muerte de Susana San Juan, el evento que marca la destrucción de un pueblo entero.
Ilse Salas y Manuel García-Rulfo me reciben a mí y a otros periodistas en el set antes de dedicarse por completo a ponerse el traje de Susana San Juan y Pedro Páramo y nos comparten un poco de cómo fue su experiencia en esta película, la primera de Rodrigo Prieto como director, y la adaptación de la que muchos consideran la novela más importante de la literatura mexicana.
“Cuando me piden que recomiende un libro a amigos que son extranjeros, les digo que traten de leer a Rulfo porque, para mí, es la voz de México. Siento que cuando lees a Rulfo entiendes y ves a México, lo que es, las raíces, las culturas, los problemas sociales y lo complejo que es. Obviamente para mí llevar el apellido es algo muy personal y crecí con eso. Pero sí, para mí Rulfo es México”, explicó el actor, quien es familiar del escritor. “Yo tenía una dislexia fuertísima entonces lo leí pero nunca capté nada, hasta que la releí a mis veintitantos años. No me quiero colgar del apellido ni nada, pero sí fue algo muy presente en la familia, hacíamos lecturas, se hablaba mucho de lo que era la novela, en el rancho hablábamos de los muertos y fantasmas y recurríamos a la novela”.
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Por su parte, Ilse Salas se ha reencontrado con el libro y sus interpretaciones al momento de crear a su personaje. “Yo recordaba a Susana San Juan como el gran amor de Pedro Páramo. Entonces mi ego de actriz dijo: ‘Sí, acepto ser el gran amor de Pedro’. Luego lo leí y vi que es el símbolo de un montón de cosas y representa una figura femenina que me duele muchísimo. Y adquirió otra dimensión, la obra y los personajes”.
Para sumar a la construcción de este universo, se recrearon con precisión cada uno de los detalles, desde los tintes naturales en la ropa, hasta la medida exacta de los rebozos y sombreros usados por los personajes, ubicados en el contexto de la Revolución Mexicana. Se confeccionaron más de 400 enaguas y 700 huaraches en modelos de aquella época y región; se consiguieron telas de varios estados de la República y se hicieron textiles con telares y bordados a mano en una labor de vestuario encabezada por Anna Terrazas (ganadora del Ariel por su trabajo en Bardo).
En el diseño de producción participó Eugenio Caballero (ganador del Óscar por Dirección de Arte en El laberinto del fauno) junto con Carlos Y. Jacques (seis veces nominado al Ariel y ganador por La habitación). Juntos construyeron los detalles del calor, bonanza y decadencia de Comala, y los espacios más representativos de los personajes, como la habitación de Susana, adornada con cortinas de terciopelo azul y una imponente cabecera dorada. Aunque a cuadro será imperceptible, la mesita de noche tiene pequeños frascos de medicamentos y las sábanas están decoradas con detalles bordados en azul cielo. El vestuario del personaje está codificado en las mismas tonalidades, que no solo remiten a sus ojos aguamarina, sino también a la idea del mar, la fluidez y la libertad.
En la novela y en la película, Susana San Juan conoce a Pedro Páramo en la infancia y forman un lazo que se rompe cuando ella deja el pueblo. Treinta años después, y ya como un hombre poderoso, Pedro consigue que vuelva, pero ella ha enviudado y vive inmersa en su mente, desafiando las autoridades que intentan someterla.
“Me identifico con su rebeldía, porque sí siento que es una punk de verdad. Y su rebeldía viene de un profundo dolor. Por ejemplo, con la religión, como está cuestionando y burlándose de un sistema poderosísimo en ese entonces. Me conmueve. Yo tenía muchas discusiones con Rodrigo, no me gustaba que la pusieran tan débil, ¿por qué siempre en una cama?, fue una discusión y otra. Y la que gané fue mostrar que es una mujer que no le tiene miedo a su vulnerabilidad, no le tiene miedo a llorar”, sostiene Ilse Salas, quien reveló que tomó inspiración de múltiples tesis universitarias y sus lecturas del personaje, así como de la película Camille Claudel 1915 (Dir. Bruno Dumont).
El resultado es un personaje intenso e indescifrable, que desde la enfermedad y hasta su último aliento se niega a doblegarse a los protocolos y expectativas de la religión y el matrimonio.
García Rulfo agrega: “El personaje de Pedro está basado en que Susana no le corresponde, y por más que la tiene en su casa, no puede entrar. Y lo que vivieron de niños no lo puede volver a sentir, por más que quiera no puede volver a tener a esa Susana. Y también habla mucho del patriarcado: el lado masculino de no tener, no poseer, y eso revienta todo».
Los actores coinciden en su gratitud por haber contado con la compañía de un equipo talentoso y la guía de Rodrigo Prieto, a quien califican como un director con humildad y sencillez. Además, consideran que su ojo como fotógrafo lo llevaba a prestar atención a detalles del ambiente, en conjunto con el trabajo actoral.
“Mi énfasis ha sido emocional», comenta Rodrigo Prieto, «el lado visual se me da automáticamente, entonces mi énfasis han sido los personajes, la historia, cómo contarla, qué partes de la historia contar. Así como Juan Rulfo la editó y la editó, hemos tenido que tomar decisiones de qué dejamos, qué enfatizamos, qué quitamos. Y, a nivel visual, cada momento y cada escena ha sido preguntarnos cuál es la mejor manera de contarla con la cámara. La parte fotográfica también la compone la atmósfera y qué hace la cámara para contar las cosas que importan”.
Es hora de dejar este mundo de fantasmas, texturas, ocres y madera, pues el rodaje continúa en el set de Pedro Páramo.
“Ya me voy a maquillaje a quitarme lo sana”, se despide Ilse Salas antes de regresar una última vez a Comala.
Fabiola Santiago Periodista y crítica de cine. Le interesa la diversidad de miradas en películas y series. Habla y escribe sobre cine hecho por mujeres, por cineastas indígenas y latinoamericanos.
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Cine y Tv
Amazon se lanza a crear la película de Los Sims: ¿otro fenómeno como Barbie?
Parece que Amazon está decidida a revolucionar el mundo del cine y, en esta ocasión, la plataforma se ha fijado en uno de los videojuegos más icónicos de todos los tiempos: Los Sims. Tras el increíble éxito de la película de Barbie, que sorprendió a todos y rompió récords en taquilla, Amazon quiere darle su toque cinematográfico a un mundo tan único y caótico como el de este videojuego de simulación social.
¿Por qué Los Sims?
Los Sims no son solo un videojuego, son un fenómeno que lleva más de 20 años dando de qué hablar. Desde su lanzamiento, el juego de simulación ha enganchado a millones de personas que, básicamente, disfrutan controlando la vida de personajes virtuales: construyen casas, les dan trabajo, pareja y hasta los meten en líos con un clic. La posibilidad de vivir una vida paralela, con la libertad para tomar decisiones sin restricciones reales, es lo que ha enganchado a una legión de fans que lleva décadas pidiendo más contenido.
Además, la popularidad de Los Sims ha sabido mantenerse generación tras generación, ampliando su base de jugadores y convirtiéndose en un clásico atemporal. No es de extrañar que Amazon, al ver el éxito de Barbie, haya visto una oportunidad de oro aquí para explotar una historia llena de posibilidades y de situaciones surrealistas que le vienen como anillo al dedo a la pantalla grande.
¿Cómo será la historia? Rumores y expectativas
La trama de esta película aún está en el aire, pero la gran pregunta es cómo Amazon va a trasladar el estilo de juego al cine. Hablamos de un juego sin historia fija, donde los jugadores pueden hacer y deshacer a su antojo, por lo que podría ser un reto. En este punto, los rumores sobre el enfoque de la película apuntan a que Amazon podría darle un tono parecido al de Barbie: un universo ficticio que juega con el humor, la sátira y mucho guiño a la cultura popular. Por ejemplo, puede que los actores incluso jueguen al casino online, o vayan de fiesta, o incluso tengan que lidiar con varios problemas.
Lo más probable es que busquen una mezcla de comedia, situaciones absurdas y personajes que reflejan las dinámicas del juego, llenando el guión de momentos que todos los fans reconozcan. ¿Quién no se ha reído alguna vez viendo a un Sim desesperarse al no encontrar la salida de la piscina o quemarse en la cocina por no saber cocinar? Estos elementos tan únicos y caóticos de Los Sims podrían ser la clave para una película divertida y, sobre todo, muy reconocible.
Amazon sabe que tiene que estar a la altura, porque el éxito de Barbie puso el listón alto en cuanto a adaptaciones creativas de íconos de la cultura pop. Aquí tendrán que hilar fino para capturar la esencia del juego sin convertirlo en una simple comedia; la clave estará en mezclar los elementos humorísticos y caóticos de Los Sims con una historia que pueda enganchar y sorprender a los espectadores, tanto a los fans como a quienes nunca hayan jugado.
¿Será un éxito?
Muchos ya se están preguntando si esta película será otro fenómeno o si terminará en el cajón de las adaptaciones fallidas. Lo cierto es que Amazon tiene todos los recursos para hacer algo memorable, y si sigue la estela de Barbie, que supo mezclar humor, sátira y cultura pop en una trama que mantuvo a todos enganchados, Los Sims tiene potencial para sorprender a lo grande.
Staff Cine PREMIERE Este texto fue ideado, creado y desarrollado al mismo tiempo por un equipo de expertos trabajando en armonía. Todos juntos. Una letra cada uno.
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