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“Cereales para machos” o por qué hay hombres que necesitan envases negros y sabores llamados “sigma” para no sentir amenazada su masculinidad al desayunar

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Creo (tomándome la libertad de decirlo) que todos tenemos en el estante del mueble de arriba de la cocina una caja de cereales. Como una especie de pequeño portal a otra época para reconectar con nuestro niño interior. Sin embargo, ahora ha decidido que eso ya no puede ser así. Se trata de los Man Cereal, y su lema es tan directo que da vértigo: “Por fin los cereales se han armado de valor y de hombría”.

La caja es negra. No hay mascotas, ni colores, ni promesas de aventura. Solo proteínas, creatina y cuatro sabores cuyos nombres dicen todo lo que hay que saber sobre quién los ha diseñado y por qué: el de caramelo salado se llama “dominante”; el de canela, “seguro de sí mismo”; el de frutas, “legendario”; y el de bacon, “sigma”, que en el vocabulario de los foros de masculinidad más extrema designa al hombre poderoso, independiente y autosuficiente. Un cereal que no solo te alimenta, sino que te promete una identidad.

El negocio de la inseguridad masculina

Para entender qué hace un cereal con nombre de jerarca alpha en el pasillo del supermercado, hay que entender primero el mercado al que apunta. El periodista Austin Ashburn lo resumió con precisión: “A medida que la masculinidad tóxica continúa extendiéndose por nuestra sociedad, existen productos como Man Cereal para satisfacer a los hombres que solo quieren interactuar con cosas que sean indudablemente masculinas y que no amenacen su ego”.

No es una observación moral, es una descripción de negocio. Hay un nicho de mercado formado por hombres que sienten vergüenza al comprar productos con packaging colorido o con promesas de cuidado de la piel, y ese nicho lleva años siendo sistemáticamente explotado. Antes llegaron las bebidas energéticas —Monster, Rockstar—, luego los batidos de proteínas y hasta las latas de atún, en los productos de cuidado existen los geles de ducha con nombres como “Pure Carbon” o “Facial Fuel”. No obstante, el caso más extremo quizá sea War Paint, una marca de maquillaje para hombres que eligió llamarse “pintura de guerra”, porque un hombre de verdad no se maquilla: va a la batalla.

Man Cereal es la llegada de esta lógica al desayuno. Sus creadores justifican el producto diciendo que “la mayoría de los hombres había renunciado a los cereales; solo les quedaban las cajas infantiles azucaradas o las versiones saludables insípidas”. La solución, según ellos, era un cereal natural, alto en proteínas y bajo en azúcar, enriquecido con creatina. Una propuesta que, vista desde dentro del ecosistema de la masculinidad tóxica online, tiene sentido. Vista desde fuera, tiene más grietas.

Que el marketing de género en la alimentación sea un negocio no significa que sea inocuo. Hay investigación experimental que muestra que el packaging no es solo estética: modifica la percepción del sabor y condiciona las decisiones de compra de manera que el consumidor no controla ni detecta.

El estudio más citado en este campo es el publicado en Social Psychology bajo el título Macho Nachos: The Implicit Effects of Gendered Food Packaging on Preferences for Healthy and Unhealthy Foods. Sus hallazgos son perturbadores en su sencillez: en el primer experimento, activar mentalmente la masculinidad llevó a hombres y mujeres a preferir alimentos poco saludables, mientras que activar la feminidad los llevó a preferir alimentos sanos. En un segundo experimento, cuando el packaging y el nivel de salubridad del producto eran congruentes con el género —envase femenino para comida sana, envase masculino para comida poco sana—, los participantes no solo lo preferían, sino que lo valoraban como más atractivo y, crucialmente, como más sabroso. El sabor percibido de un producto cambia según el color de la caja.

La investigación también funciona en dirección contraria: cuando se amenaza experimentalmente la masculinidad de un hombre —haciéndole creer, por ejemplo, que ha suspendido un test de virilidad—, este evita activamente las opciones saludables o vegetarianas en el consumo posterior. Como explican los investigadores del área en Psychology Today, “la comida es una herramienta importante para gestionar la identidad, y los hombres son más propensos a seleccionar alimentos ‘masculinos’ cuando comen con otros hombres, como señal de dominancia dentro de un grupo valorado”.

Esto tiene consecuencias directas de salud pública. Si la comida saludable se percibe como femenina, y si la masculinidad se percibe como amenazada, entonces un hombre expuesto de forma sostenida a este tipo de marketing tenderá a alejarse de las opciones que le benefician. El packaging negro no es solo un asunto de identidad cultural: puede ser un factor en la dieta y en la salud de los hombres que lo consumen

Como detalló mi compañera en Xataka, “podemos pensar que el envase no importa, pero la realidad es que es clave en la decisión de compra”. Y añade el doble rasero que todo esto implica: si los productos proteicos son negros, los light son rosas y tienen tipografías suaves. “El motivo es claro: tradicionalmente el público femenino ha sido el más preocupado por adelgazar”. El sexismo actúa en los dos sentidos del lineal.

El estudio publicado en Feminist Media Studies que analizó diez de las marcas de bollería industrial más consumidas en España, confirma que estos estereotipos de género están inscritos en los envases de forma menos obvia que en otros medios tradicionales, pero que la exposición acumulada desde la infancia tiene efectos duraderos: “La exposición a largo plazo gana fuerza en los adultos y refleja de forma consistente los valores hegemónicos predominantes en su contexto”. Hemos estado enseñando a los niños qué es de hombres y qué es de mujeres a través de las cajas de cereales desde antes de que supieran leer.

Cómo se fabrica un mercado: el manvertising

Hay un término académico para lo que hacen Man Cereal, Dr. Squatch o War Paint, y lo acuñaron los sociólogos Kristen Barber y Tristan Bridges en un artículo publicado en la revista Contexts de la American Sociological Association: “Manvertising. La definición es precisa: “La masculinidad satírica o exagerada que se usa para vender a hombres productos que presumiblemente evitarían por miedo a lo que dicen de su identidad de género y sexual”.

El ejemplo paradigmático que analizan Barber y Bridges es el famoso anuncio de Old Spice con Isaiah Mustafa, donde el actor aparece en un baño de espuma sobre un caballo blanco proclamando Make Sure Your Man Smells Like a Man. La ironía es deliberada, es decir, el chiste consiste en que la masculinidad es tan ridícula que solo se puede vender así, con parodia de sí misma. No obstante, la parodia parte siempre del mismo presupuesto intocable: que hay cosas de hombres y cosas de mujeres, y que cruzar esa frontera es humillante. El manvertising se ríe de la masculinidad hegemónica mientras la refuerza. La sátira, dicen Barber y Bridges, “obscurece las consecuencias de estas masculinidades híbridas aunque estén en plena vista”.

Man Cereal no siquiera se molesta con la ironía. Su packaging espartano en blanco y negro es, como señala Iturriaga en El País, “el reverso machote de los muchos alimentos light o de dieta dirigidos a las mujeres, que suelen ser rositas y con dibujitos con curvas”. No hay guiño, no hay broma: hay una declaración de identidad. Y según la revista Journal of Advertising Research, los mensajes de masculinidad más directa y menos irónica —el llamado enlightened manvertising— resuenan especialmente en hombres que se identifican fuertemente con rasgos masculinos tradicionales. El mercado objetivo está perfectamente identificado.

La socióloga Raewyn Connell, cuya teoría de la masculinidad hegemónica es el marco de referencia de prácticamente toda la investigación sobre este tema, lo explicaba en su obra fundacional Masculinities (1995): la masculinidad dominante no es natural, es construida y requiere trabajo continuo para mantenerse. Eso incluye disciplinar el cuerpo, demarcar territorio frente a lo femenino y devaluar las masculinidades “desviantes”. Un cereal negro sin mascotas, con nombres de sabores que remiten a jerarquías de poder, es ese trabajo en formato de desayuno.

La manosfera: del foro a la caja de cereales

Todo esto tiene un contexto más amplio que lo explica y lo magnifica: la manosfera. ONU Mujeres la define como “una red laxa de comunidades online que dicen abordar los problemas de los hombres —citas, fitness, paternidad— pero que frecuentemente promueven actitudes dañinas”. Sus principales tribus son los MRA (Men’s Rights Activists), los PUA (pickup artists), los MGTOW (Men Going Their Own Way) y los incel (involuntary celibates). Lo que los une, más allá de sus diferencias, es la oposición al feminismo y la narrativa de que los hombres son las verdaderas víctimas de la sociedad contemporánea.

Dentro de ese ecosistema, la comida no es un asunto trivial, sino una herramienta para proyectar dureza. La idea de que disfrutar de la comida es una debilidad innecesaria es un discurso que gana tracción en distintos frentes de la nueva masculinidad. El presidente argentino Javier Milei, por ejemplo, ha declarado en repetidas ocasiones que para él comer es un mero trámite, comparando los alimentos con “gasolina” para mantener el cuerpo funcionando y afirmando que, si pudiera, tomaría una pastilla con todos los nutrientes diarios para no perder el tiempo.

En la rama más radical de internet, el influencer Andrew Tate ha llevado esto al extremo con la lion diet (consumir casi exclusivamente carne, sal y agua) y sus declaraciones sobre la comida como terreno moral. “La comida es horrible y comer es un suplicio. Yo como lo mínimo, lo indispensable y lo más rápido posible. Odio comer. Los hombres que creen que cocinar los hace más masculinos son unos cobardes que le temen a la jaula”, escribió en X. Disfrutar, saborear o dedicar tiempo a la comida se percibe, bajo esta lente, como una falta de disciplina espartana.

El estudio Mainstreaming the Manosphere’s Misogyny Through Affective Homosocial Currencies, publicado en Social Media + Society, analizó grupos de discusión con adolescentes varones y llegó a una conclusión preocupante: los contenidos misóginos de la manosfera se están normalizando y llegan a los patios de colegio. El discurso central de los vídeos de Tate analizados en el estudio es la creencia de que los hombres son o deben ser naturalmente dominantes sobre las mujeres, “lo que actualiza la estructuración no dicha del poder patriarcal a través de la masculinidad hegemónica”.

Man Cereal no es un producto de la manosfera en el sentido estricto: no lo vende Tate, no lo distribuye ningún foro de Reddit. Pero habla exactamente su idioma. El término “sigma” en el nombre de uno de sus sabores no es casualidad: en el vocabulario de los foros de masculinidad, el hombre sigma es el que está por encima incluso del alfa, el que no necesita reconocimiento externo, el que se basta solo. Es la fantasía de autosuficiencia que vende la manosfera, reempaquetada en un cereal de 350 gramos.

El primer Manosphere Index de la historia, un estudio publicado en diciembre de 2025, aporta un matiz importante: los hombres no se están radicalizando de forma masiva ni moviéndose bruscamente hacia posiciones extremas. Lo que ocurre, según los datos, es que “responden a la colisión de presión económica, medios algorítmicos y preguntas de identidad y propósito”. Son hombres que se sienten “sin ancla, económicamente inseguros e institucionalmente ignorados”. Esa inseguridad real, legítima en muchos casos, es el caldo de cultivo que la manosfera —y sus derivados comerciales— saben explotar. No es una justificación. Es un diagnóstico.

El cereal que se avergüenza de ser un cereal

Es aquí donde entra en juego la femmefobia, un concepto que la periodista e investigadora Noemí López Trujillo desgrana en su libro Me dibujaron así. Por qué el mundo odia la feminidad. López Trujillo define la femmefobia como la profunda devaluación y el desprecio sistemático hacia todo lo asociado con la feminidad. La sociedad ha aprendido a castigar lo hiperfemenino, tachándolo de frívolo, débil, vulnerable o ridículo. En su ensayo, la autora reivindica el derecho a una feminidad desacomplejada frente a quienes exigen, incluso desde ciertos sectores del feminismo, un constante “decoro” y austeridad estética.

Aplicado a nuestro caso, la femmefobia explica perfectamente la existencia de este producto: para la manosfera, consumir un envase colorido, dulce o estéticamente alegre es un riesgo intolerable de contaminación femenina. Para validar la identidad de estos hombres, hay que extirpar por completo el color del pasillo de los desayunos.

Históricamente, los cereales coloridos con mascotas animadas habían sido un espacio de relativa libertad. La cultura popular siempre ha percibido el tazón de cereales como un territorio sin normas de género rígidas, donde el adulto reconecta con la infancia sin ser juzgado. Man Cereal es el intento de poner un cordón policial alrededor de un espacio que no lo necesitaba, blindándolo contra cualquier asomo de feminidad.

Una investigación publicada en American Journal of Men’s Health muestra que incluso cuando se intenta vender comida sana a los hombres, se recurre a los mismos ideales hegemónicos de masculinidad para hacerla atractiva. “La alimentación saludable se vende eficazmente a los hombres evocando una masculinidad mejorada a través de la dieta”, concluyen los investigadores. Hasta la zanahoria necesita llevar un escudo. La masculinidad hegemónica lo coloniza todo: no hay rincón del supermercado, ni del desayuno, ni de la identidad, que se libre.

El problema no es la masculinidad. El problema es la industria que se lucra de convertirla en una jaula y venderte la llave.

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Xataka | La locura de los productos proteicos está invadiendo los supermercados. Y por eso ahora tenemos atún para machos



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Unitree está haciendo con los robots lo mismo que DJI hizo con los drones: convertirse en algo inevitable

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Hace no mucho nos maravillábamos con lo que eran capaces de hacer los robots cuadrúpedos. Hoy, los robots humanoides acaparan todos los focos y las acrobacias que son capaces de ejecutar dejan por los suelos lo que en su día nos parecía impresionante. Aunque hay varias empresas en la carrera de los robots humanoides, hay una que está liderando esta transformación y está a un paso de hacerse con el dominio global: Unitree Robotics. Su estrategia sigue a pies juntillas lo que otros gigantes como DJI o BYD hicieron anteriormente.

10.000 unidades. Es la cifra clave para entender la ventaja de Unitree en el emergente mercado de los robots humanoides. Tesla y Figure nos han sorprendido al mostrar de lo que son capaces sus robots, pero ninguna ha logrado algo clave: ponerlos a la venta en masa. Según Semianalysis, en las próximas semanas Unitree habrá distribuido 10.000 unidades de sus robots. 

Crecimiento imparable. El imperio de Unitree comenzó con robots cuadrúpedos y no fue hasta 2023 cuando introdujeron su primer humanoide, el Unitree H1. El crecimiento financiero de los últimos años refleja perfectamente esta explosión: en 2022 facturaban 122 millones de yuanes (unos 15,5 millones de euros) y en 2025 facturaron 1.167 millones de yuanes sólo en los primeros nueve meses, casi 150 millones de euros. La combinación de soluciones de alto rendimiento a precios competitivos ha hecho que Unitree sea la primera empresa en empezar a democratizar una tecnología que hasta hace poco era terreno de la ciencia ficción. 

El camino que DJI inició. Lo está haciendo Unitree con la robótica es lo mismo que hizo en su día DJI con los drones. En 2013, lanzaron el DJI Phantom, un producto muy barato e incompleto, pero en aquel momento las alternativas eran drones de juguete o drones profesionales con un coste muy superior, DJI estaba creando el mercado de los drones de consumo. Con cada nueva generación fueron añadiendo funciones y abriendo más submercados, desde investigación,  profesionales de la foto y el vídeo y por supuesto aficionados. 

Integración vertical. Es la estrategia clave de DJI y otros gigantes chinos como BYD. Se trata de controlar al máximo la cadena de suministro, fabricando los componentes críticos de forma que les permite iterar técnicamente mucho más rápido y, a la larga, abaratar los costes drásticamente. Además, DJI se aprovechó del enorme ecosistema de electrónica chino, en el que los precios bajaron muchísimo en poco tiempo. Cuentan en Semianalysis que los GPS pasaron de costar 800 dólares en 2003 a menos de 14 dólares en 2013, los controladores de vuelo costaban 2.000 dólares en 2006 y en 2011 sólo 400 dólares. 

DJI empezó fabricando el componente más caso y complejo, el controlador de vuelo, y BYD hizo lo mismo con las baterías. Así se comieron el mercado, controlando los componentes críticos y creando una estructura de costes inalcanzable para cualquier competidor.

La estrategia de Unitree. La empresa, que por cierto fue fundada por un exempleado de DJI, está siguiendo el camino de DJI en cuanto a que fabrican el componente crítico (el actuador, que es lo que se encarga de mover las extremidades del robot) y han abierto nuevos mercados para la robótica. Primero perfeccionaron y abarataron los cuadrúpedos, y después dieron el salto a los humanoides. Su primer modelo, el Unitree H1, costaba unos 90.000 dólares, pero hoy el Unitree G1 se puede conseguir por sólo 13.500 dólares. 

Por el camino se han topado con muchos problemas, como el sobrecalentamiento cuando el robot sostenía peso durante unos minutos, pero el hecho de controlar muchas de las piezas clave les ha permitido iterar rápidamente y solventarlo. Dicho de otro modo, puede que no sea el mejor robot, es su capacidad para mejorarlo la que no tiene rival.

El bloqueo del Pentágono. Ayer mismo contábamos que EEUU ha añadido más empresas chinas a su lista negra, entre las que se encuentra Unitree. El motivo que han dado es que consideran que está vinculada directamente con el ejército chino. Estar en esta lista significa que, a partir de ahora, el Pentágono tiene prohibido contratar directamente a estas empresas y a partir del año que viene tampoco podrán hacerlo a través de terceros. Todas las empresas de la lista compiten directamente con otras empresas estadounidenses, por lo que parece haber una intención de frenar sus avances. Quizás lleguen tarde. 

Imagen | Xataka con Magnific

En Xataka | La robótica humanoide es llamativa, pero China tiene claro cuáles son los robots que dan dinero

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mi mayor miedo era que todos se pasaran a los eléctricos. Me siento muy solo

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Que Akio Toyoda presida una compañía con la que prácticamente comparte nombre no es una casualidad. El presidente de Toyota es el nieto de Sakichi Toyoda, fundador de una  Toyoda Automatic Loom Works, una empresa de telares fabricados a máquina. Esa compañía abrió en los años 30 del siglo pasado su división de coches con Kiichiro Toyoda al frente. El hijo mayor levantó un imperio que ahora preside Akio Toyoda. 

No es casual tampoco que Akio Toyoda haya mamado la pasión por el automóvil desde niño. Y eso, ahora, define por completo su posición al frente de la compañía. 

“Me siento muy solo”. “Soy el único que lo hace. Me siento muy solo”. Esas son las palabras que Akio Toyoda ha respondido a Auto Express, un medio inglés que ha podido mantener una conversación con el presidente de Toyota en relación a los pasos que está dando la compañía. 

De lo que habla Akio Toyoda es de su defensa del motor de combustión. “Hace tres o cuatro años, era el único que decía que le encanta su olor, que le encanta su sonido, que le encantan los motores y que quería mantener los empleos de los proveedores de motores”. Toyoda asegura que se siente muy solo en esta defensa. 

El mayor miedo. Preguntado sobre cuál es su peor temor en la industria del automóvil, Toyoda lo tiene claro: “que todo el mundo se estuviera pasando al coche eléctrico, era mi mayor miedo”. Y el motivo, asegura, no tiene nada que ver con llegar tarde a la tecnología o que el camino tomado por Toyota no fuera el correcto

“Si solo busco cuadrar las cuentas y conseguir rentabilidad o si solo busco la neutralidad de carbono… eso no es interesante”, ha defendido Toyoda. “Si alguien me dice, ‘eh, habéis llegado demasiado tarde, deberíais haber saltado antes al eléctrico’, bueno, somos personas que aman los coches y esas personas, incluso yo mismo, tienen que pelear dentro de las empresas“, ha recalcado. 

El eléctrico de Toyota. La relación de Toyota con el coche eléctrico está siendo poco menos que tumultuosa. Los dirigentes siempre han defendido que el coche eléctrico no será el futuro del automóvil. O, al menos, no será la posición dominante en todos los mercados, lo que ha marcado su línea de negocio hasta ahora. 

Y es que el Toyota Bz4X era hasta hace muy poco el único coche de la compañía. Llegó, además, con problemas de fabricación y un precio demasiado alto que enterró sus posibilidades en el mercado. Con una actualización, la compañía ha conseguido disparar sus ventas y el Toyota C-HR eléctrico también busca dar un buen impulso a esta parte de su tecnología. 

Además, la empresa ha ido anunciando nuevos lanzamientos para los próximos años y tiene una hoja de ruta claramente marcada para la producción de baterías de estado sólido. Decisiones que parecen ir en contra de lo dicho por su propio presidente y que explican esas declaraciones en las que dice que el mismo tiene que luchar dentro de su compañía. 

A cada mercado, lo suyo. La decisión de Toyota tiene que ver mucho con la practicidad. Cuando la Unión Europea anunció una hoja de ruta para prohibir los motores de combustión, buena parte de sus fabricantes se lanzaron a los brazos del coche eléctrico y anunciaron que paraban el desarrollo de estos motores

Toyota, al contrario, siguió apostando por los híbridos, consciente de que seguirían siendo muy importantes en el futuro. El tiempo les ha dado la razón en parte porque la Unión Europea ha abierto ligeramente la mano pero, sobre todo, porque nuestro mercado es una parte muy pequeña de las ventas mundiales de automóviles. 

Para Toyota, Estados Unidos sigue siendo un mercado gigantesco donde el año pasado vendió 2,5 millones de coches. Es el mismo mercado que ha paralizado la promoción del coche eléctrico. Solo en Japón vende los mismos coches que en toda Europa. Y en China, aunque ha intentado ir por libre, sigue teniendo la obligación de asociarse con una marca local por lo que el rendimiento de los eléctricos allí lanzados es menor.

Una alternativa. Toyota defiende que el coche eléctrico no pasará de un 30% de cuota de mercado. No sabemos si Akio Toyoda ha cambiado su percepción desde que hiciera esa declaración pero siempre ha dejado claro que las baterías de estado sólido son las que de verdad pueden cambiar el juego. Hasta entonces, y como otras marcas japonesas, Toyota sigue investigando nuevas alternativas.

De ellas, el hidrógeno aseguran que es la más interesante. De momento, su Toyota Mirai (el coche de pila de combustible) sigue siendo excepcional en Europa y en Estados Unidos se enfrenta a demandas por publicidad engañosa. El alto coste para trasladar el hidrógeno con seguridad hasta una estación de servicio y, antes, producirlo encarecen demasiado el producto que sigue sin tener ventajas claras. 

Pero Toyota ha encontrado otro camino a seguir estudiando: quemar hidrógeno. Esto, aseguran, permite hacer funcionar un motor de combustión sin expulsar CO2 (aunque sí otras sustancias contaminantes como NOx) y a su vez mantener el sonido y las sensaciones propias de este tipo de propulsores. Aunque es todavía menos eficiente que la pila de hidrógeno, eso parece darle igual a Toyoda. 

Una defensa. Y llegados a este punto, voy a hacer una defensa de Akio Toyoda. El presidente de Toyota, una compañía que inventó una nueva forma de trabajar y que perfeccionó al máximo el just in time y con ellos sus ganancias, tiene razón a la hora de defender que no todo se debe hacer pensando en la rentabilidad. 

Toyota se ha convertido en una de las pocas marcas que sigue lanzando coches puramente pasionales sin ningún objetivo concreto. No hay un coche como el Toyota GR Yaris en el mercado, hace años aprovecharon su colaboración con Subaru para lanzar el Toyota GT86 (luego GR86) e invirtieron junto a BMW para lanzar el nuevo Toyota Supra. En los últimos meses hemos conocido que lanzan un nuevo y espectacular coche de carreras adaptado para la calle, el Toyota GR GT. Hace unos días presentaron una edición especial radicalmente deportiva del Toyota Corolla que no llegará a Europa. 

Todos estos lanzamientos no producen un impacto directo en las cuentas de la compañía pero sí generan afición entre los clientes potenciales. Son vehículos halo que dan valor a la compañía en sí misma. Stellantis, con Carlos Tavares al frente, ha demostrado que pensar únicamente en las cuentas a final de mes induce a cometer errores como los motores PureTech por ahorrar unos euros y diluye el estatus de marcas como Maserati, Lancia o Alfa Romeo. Compañías cuya supervivencia pasan por un carácter propio y diferencial pero que sin producto alternativo a todo lo que ya se hace en el mercado, pierden valor.

Hay que mirar las cuentas, sí, porque eso es lo que da de comer. Pero, por suerte, el coche sigue teniendo un componente pasional al que Akio Toyoda no está dispuesto a renunciar. Y eso, a largo plazo, también da de comer.

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En Xataka | “No sobreviviremos”: Toyota quiere meter el turbo para igualar el ritmo de las marcas chinas

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tienen cinco días para abrirse a los rivales

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Si hay algo que no gusta nada a la Comisión Europea es que las empresas tecnológicas usen su poder para crear monopolios. Lleva años combatiendo activamente estas prácticas con persecuciones y multas históricas. El objetivo es favorecer la competencia y cuando Meta introdujo su chatbot de IA en WhatsApp, se colocó bajo la lupa de la Comisión. Ahora, han tomado una decisión histórica: ordenar a Meta que abra WhatsApp a cualquier chatbot rival.

Y eso abre la puerta, por ejemplo a que un Mistral o un ChatGPT puedan colarse en WhatsApp.

En corto. Este martes 9 de junio, la Comisión Europea ordenó al gigante estadounidense a restaurar el acceso gratuito a WhatsApp para asistentes de IA de la competencia. Se trata de revertir una situación que Meta ha ido haciendo más y más complicada para la competencia desde octubre de 2025. 

Hoy, requerimos que Meta restablezca el acceso a WhatsApp para los asistentes de IA de la competencia mientras investigamos si las restricciones pueden infringir las reglas de competencia de la UE – Teresa Ribera, de la Comisión Europea

Antes, otras empresas tenían acceso a la API de WhatsApp, pero Meta cambió sus condiciones para bloquear los servicios de IA rivales en la plataforma, algo que se empezó a aplicar el 15 de enero de este año. Había llegado su propio chatbot de IA y no querían que nadie le pisara lo fregado. 

La Comisión no empezó a investigar esto de la nada, sino a raíz de las quejas de varias empresas de asistentes de IA que denunciaban que Meta estaba aprovechando su posición de poder y dominio de las plataformas de mensajería para ‘colar’ a todos un único chatbot: el suyo.

Histórico. Meta tiene cinco días hábiles para restaurar ese acceso a los rivales y, casi tan importante como la medida de cara al usuario (que podrá elegir qué sistema de IA usa en WhatsApp), es la forma en la que se ha tomado. Porque supone la primera medida cautelar antimonopolio que la Unión Europea establece desde 2019 debido a que la investigación, realmente, no ha terminado.

La comisaria de competencia de la Unión Europea, Teresa Ribera, apuntó que esta orden cautelar es necesaria para que la competencia entre empresas sea justa en estos mercados en rápida evolución. Asegura que, de no tomarse una medida así, los daños serían “casi imposibles de reparar” y asegura que siguen revisando si las restricciones que Meta aplicó pueden vulnerar las leyes de competencia de la UE… o no. Es decir, la Comisión Europea lleva seis meses investigando este caso y no han terminado, pero ya han tomado la decisión de ordenar a WhatsApp que abra su API.

Respuesta de Meta. No sólo la Comisión Europea entró al trapo: Meta ya estaba siendo investigada por el mismo motivo por parte de la autoridad de competencia de Italia. Desde entonces, la compañía ha realizado algunas acciones para evitar que llegara una orden como esta, ofreciendo acceso a sus rivales mediante el pago de una tarifa y, hace apenas unas semanas, ofreciendo acceso gratuito a la API hasta cierto umbral para, cuando lo superaban, empezar a cargar por su uso.

Ni los denunciantes ni la Comisión aceptaron esas medidas porque consideraban que, en la práctica, era exactamente lo mismo que ya estaba aplicando Meta: no era un acceso libre, sino que, además, había que pagar por integrarse en la plataforma.

“Esto permitirá acceso gratuito a OpenAI y a algunas de las empresas más grandes del mundo. Es una extralimitación regulatoria subvencionada por las muchas empresas europeas que pagan” – Portavoz de Meta

Evidentemente, a Meta no le está haciendo ni pizca de gracia esta situación, apuntando que la UE está utilizando su poder para permitir que algunas de las empresas más grandes del mundo usen su producto WhatsApp Business (de pago) de forma gratuita. Afirman que Europa está siguiendo el juego a OpenAI. Los denunciantes, como The Interaction Company, sí parecen satisfechos.

Ahora… qué. Pues hay tres opciones. O Meta cede y abre su API para que cualquiera pueda entrar en WhatsApp como chat de IA (como cuando Google en su navegador nos pregunta qué buscador queremos usar por defecto en lugar de asumir que queremos el suyo, vaya) o paga una multa. Esa multa no es pequeña: hasta el 10% de su facturación anual global si no cumple con esas medidas provisionales.

La tercera opción es que Meta recurra la orden cautelar ante los tribunales de la Unión Europea. 

Lo de Apple. Como decimos, la decisión de la Comisión Europea es histórica porque es una medida cautelar mientras aseguran que deben seguir estudiando el caso. Dan sólo cinco días a Meta para que abra sus herramientas y que la competencia se les ‘cuele’ en casa y luego a esperar para ver si se ratifica la decisión o si la Comisión da marcha atrás. 

De la manera que sea, es algo que llega justo cuando Apple ha vuelto a elevar el tono contra Europa tras la presentación de la nueva Siri AI al anunciar que muchas de sus funciones no estarán disponibles en iPadOS 27 y en iOS 27 debido a las políticas antimonopolísticas de la UE. Pero, al igual que ocurre con Meta, no es una pelea por la privacidad (como quiere vender Apple), sino una por el control de su plataforma y su producto para que no haya competencia y nadie más pueda jugar.

En Xataka | No, Meta AI de WhatsApp no se puede desactivar, pero así puedes hacer que moleste lo mínimo

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