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El gran plan de las marcas chinas para abrir centenares de concesionarios en España: un movimiento a contracorriente

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Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo

Eran los años 80 y los detergentes de Colón habían colado su famoso eslogan en todas las casas de España. 40 años después, un trabajador de BYD me explicaba cómo buscaban romper prejuicios en España: 

“Estamos dejando que la gente se lleve el coche a casa. No queremos hacer la típica prueba de 20 minutos con el comercial dentro del coche. Decimos al cliente que no tenga miedo, que se lleve el coche y que nos lo traiga al día siguiente”

BYD apenas tenía un puñado de puntos de venta en España aquellos días de 2023. Poco antes habíamos acudido a la presentación oficial de la marca. La compañía china llegaba con tres coches eléctricos (dos de ellos de claro enfoque premium) y lo vi claro: la marca tenía que conseguir atraer al cliente hasta el concesionario. Que se sentara en el coche, que lo tocara y lo sintiera. Era la única manera de dinamitar los prejuicios. 

Estamos a poco más de un mes de que termine 2025. Al cierre de octubre, BYD ha vendido en España 22.357 con unidades exclusivamente enchufables según datos de Anfac. Doblan holgadamente a Fiat. Superan a Mazda y Volvo. Hace tiempo que dejaron atrás a Tesla. Tienen en el horizonte cercano a Opel o Cupra. Empiezan a acercarse a Ford.

Al mismo tiempo, BYD cerrará con 100 concesionarios el año (ya tienen activos 96 en toda España) y prevén abrir otra treintena el año que viene. Al mismo tiempo, Chery ha colocado en nuestro país 31.493 coches al cierre de noviembre entre Ebro, Omoda y Jaecoo. Y eso que estamos ante el primer año completo en el que han vendido coches en nuestro país. La suma de todos ellos también supera holgadamente el centenar de puntos de venta.

MG suma 38.989 unidades entre enero y octubre de 2025. Con 11 puntos de venta disponibles en toda España. 

La irrupción es tal que el 10% de los coches que se compran en España son chinos. Era una cifra difícil de imagen de imaginar hace tan solo unos años. 

Una cifra que se ha conseguido llevando al cliente al concesionario. 

Y dinamitando sus prejuicios. 

La importancia de estar en la calle

Son muchos los factores que explican el brutal crecimiento de las marcas chinas en nuestro país. Podemos hablar de sus precios bajos, de ofrecer una puerta de entrada a una tecnología (la eléctrica o la híbrida enchufable) que han encarecido el producto o el amplísimo equipamiento que se ofrece en cada coche.

Pero además del precio, que sobrevuela todos los argumentos anteriores, encontramos un esfuerzo expansivo de todas estas marcas por estar en la calle, al pie del cliente, con los concesionarios. 

“Llevábamos mucho tiempo pendiente de su llegada. Ya hace 15 años, en la primera incursión de la marca, tuvimos uno de sus modelos, ahora no recuerdo exactamente el nombre. En cuanto a volumen, capacidad de fabricación y desarrollo, es un producto realmente excelente. Pensamos que está por encima del resto de las marcas chinas que están llegando a nuestro país”. 

Quien habla es José María Blitz, Director de Proyecto en el concesionario que BYD tiene en la en la calle Concha Espina en Madrid (junto al Santiago Bernabéu) y que pertenece a Astara Retail, distribuidora con presencia en 19 países y que lo mismo te vende un Bentley o un Rolls-Royce que un BYD. Esta vez es a la marca china a la que hace referencia. 

Nos cuenta que el público ha acogido con los brazos abiertos a la compañía y que desde que abrieran su primer concesionario, este junto al estadio madridista, el interés solo ha ido en aumento. 

“El cliente ya ha superado eso de ‘marca desconocida’. Podía haberla en un principio, hace tres años o cuatro años pero yo creo que está prácticamente vencida. Es más, la percepción que tiene el cliente de la marca es excelente”, explica. Sumado a que “el producto europeo era muy caro y el quipamiento muy justo. Las marcas chinas ofrecen un producto de calidad a precio competitivo con un nivel de equipamiento mucho más alto. Podemos estar tranquilamente un 20% o un 25% por debajo de marcas de la competencia con niveles de equipamiento más alto”, señala Blitz.

BYD es solo una de las marcas chinas que venden en nuestro país. Junto a MG y al Grupo Chery (Omoda, Jaecoo y Ebro) forman una suerte de quinteto representativo de las 28 marcas chinas que ya venden en nuestro país, según Faconauto

La patronal de concesionarios de nuestro país dice contabilizar unos 600 puntos de venta ahora mismo, entre concesionarios y servicios oficiales. Eso sí, nos señalan que “conviene contextualizar esta cifra: la mayor parte de los puntos de venta en España sigue correspondiendo a fabricantes consolidados —europeos, japoneses, coreanos o americanos—, cuya presencia es estructural y se ha desarrollado a lo largo de décadas.

Ahora mismo, Faconauto contabiliza 28 firmas chinas vendiendo coches a través de 600 concesionarios repartidos por todo el país

¿Qué ha pasado para encontrarnos con esta explosión? Blitz lo tiene claro, el producto, asegura, es parte del éxito. Pero también con quiénes se han asociado estas marcas. “Su estrategia ha sido cerrar acuerdos con grandes grupos de concesionarios, gente que es realmente profesional”, aseguran desde este concesionario propiedad de Astara.

Lo mismo opinan en Faconauto, quienes señalan que “han decidido entrar en nuestro mercado con un modelo ‘tradicional’ aprovechando la implantación de los empresarios concesionarios. Y la clave es la palabra ‘empresarios’, que eligen dónde invertir su dinero. Resulta evidente que muchos grupos de concesionarios han visto una buena oportunidad en invertir en la distribución de las marcas chinas”

Esa apuesta genera confianza hacia el cliente, lo que les ha permitido crecer “hasta el nivel de cualquier otra marca europea”, para Blitz. La clave: un producto disruptivo y un buen servicio postventa.

“Son muy ágiles y quieren que sus colaboradores también lo sean. Hay un sentido de urgencia en todo lo que hacen. Quieren crecer muy rápido, pero con sensatez”. Esta vez quien habla es Víctor Moll, cofundador y CEO de Moll Motor que desde hace más de 60 años han vendido todo tipo de productos. De hecho, en su cartera tienen Mazda, Fiat, Abarth, Alfa Romeo, Jeep y Suzuki… y Omoda-Jaecoo o Ebro, marcas a las que se refiere en esta ocasión. 

Moll Motor representa a la perfección esa figura de distribuidor que mantiene una cartera amplia de marcas tradicionales pero que no ha dudado en sumarse a la “fiesta china”. Una fiesta que ha mirado hacia el negocio clásico de los concesionarios, una fórmula donde las marcas tradicionales han apretado en los últimos años. Volvo, por ejemplo, saltar al “todo online” pero ha sido un fiasco. Mercedes trabaja en instaurar un modelo de agencia y Carlos Tavares ya hablaba de un profundo adelgazamiento de la cartera de concesionarios de Stellantis en 2022.

En los últimos años, explican desde Faconauto, “ha habido procesos de racionalización, especialmente en marcas con redes históricamente muy amplias, motivados por la digitalización, ajustes de eficiencia o cambios en los modelos contractuales. En 2014, por ejemplo, había unos 2.100 concesionarios de marcas ‘tradicionales’ y a finales de 2024 había unos 1.600… pero en ese año hemos tenido que sumar los 500 puntos nuevos que las marcas chinas han ido generando”. 

“Las marcas chinas ofrecen mejores condiciones que algunas marcas tradicionales, es normal si quieren entrar, la cuestión es si las mantendrán en el tiempo. Son muy rápidos sirviendo producto, y eso hace que se incrementen los volúmenes, y finalmente nuestro beneficio, es una cuestión de escala”, señala Moll quien defiende su papel: “los fabricantes chinos tienen muy claro lo que quieren y como lo quieren hacer, y para ello han contado con los concesionarios, cosa que otros tradicionales parecen haber olvidado”.

“Tienen muy claro lo que quieren hacer, y para ello han contado con los concesionarios, cosa que otros tradicionales parecen haber olvidado. Quisieron reinventar la rueda”

“Lo que le hicimos ver a la marca era que el servicio en postventa era fundamental. O sea, creemos que el éxito no está solo en tener un producto competitivo, sino en poder dar luego un alto nivel de servicio. En cuanto a instalaciones, formación, formación técnica, garantías, que no haya rotura de stock. El cliente necesita que ese coche funcione todos los años que lo tenga y que esté realmente bien atendido. Y creo que eso es uno de los éxitos también de hoy. Eso se ha hecho muy bien con todo un almacén muy potente para Iberia en Guadalajara. Ese almacén está por encima del 90% de las piezas disponibles”, recupera Blitz. Y recalca: “eso es fundamental. Esa es la clave”.

Victor Moll defiende la misma posición. “Para construir una imagen de marca y acercarla al consumidor, con el mejor servicio de postventa, la forma más directa, eficiente y económica siempre ha sido a través de una red de concesionarios. Vender es lo más fácil, eso lo saben hacer muchos, pero dar después el servicio necesario ya no es tan fácil, y las redes de concesionarios eso lo vienen haciendo desde hace mucho tiempo.  Muchos fabricantes tradicionales decidieron ‘reinventar la rueda’ y claramente se han equivocado, y eso ha dejado un espacio para que nuevos players hayan entrado por el camino que abrieron otros”. 

Y resume “tienen muy claro que el cliente es lo primero y se esfuerzan mucho por comprender el mercado local. Escuchan y preguntan mucho”.

Lo que narran Blitz o Moll es el éxito de BYD, Omoda y Jaecoo, compañías chinas que como MG o Ebro, han sido abrazadsa rápidamente por el cliente general. Pero no son las únicas que tratan de hacerse un hueco en España. 

Deepal, Zeekr, iCar, GAC, Lepas, Nevo, Luxeed o Avatr son marcas mucho menos conocidas. Todas ellas han levantado el interés de los grandes grupos de concesionarios españoles que ven bajo sus siglas lo mismo que vio Astara con BYD: un producto atractivo a un precio lo suficientemente bueno como para convencer al cliente particular. 

En líneas generales, y como se puede ver en el caso de Astara o Moll Motor, las marcas chinas no han abierto una red propia en un tiempo récord. La mayoría se ha asentado sobre gigantes de la distribución en nuestro país, aprovechando la red que ya tenían desplegada para ser más ágiles, posicionar el producto en la calle y ofrecerlo lo más rápidamente posible.

Faconauto describe bien el movimiento. La patronal nos confirma que aunque “se están produciendo movimientos puntuales” no hay un fenómeno generalizado en el que los concesionarios estén abandonando a las firmas tradicionales para pasarse al mercado de las compañías chinas. 

“Hay grupos que incorporan una marca nueva como complemento a su porfolio; otros lo hacen para reforzar su oferta electrificada; y algunos mantienen exclusivamente su apuesta por fabricantes tradicionales”, explican desde la asociación que aglutina a los concesionarios en nuestro país. 

¿Y en el futuro? “Dependerá de factores como la estabilidad regulatoria, la evolución del mercado eléctrico, la continuidad o adaptación de las ayudas y el compromiso de cada fabricante con su inversión en red y postventa. Pero la tendencia observada hasta ahora muestra una irrupción progresiva y ordenada, que convive con una red tradicional muy sólida y mayoritaria”, describen en Faconauto que, además, subrayan que “el factor decisivo no es el origen, sino la solidez del proyecto, el soporte en postventa, la inversión que requiere y la visibilidad a medio y largo plazo. Las decisiones se toman con criterios estratégicos, no por cuestiones de procedencia”. 

Foto | BYD

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Las mejores ofertas de MediaMarkt en tecnología y entretenimiento durante la Cuesta Abajo, hoy 16 de enero

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Tras comenzar el año con buen pie lanzando un Día sin IVA, MediaMarkt vuelve a la carga con una Cuesta Abajo en la que encontramos ofertas muy interesantes. En este artículo vamos a hacer un repaso a las mejores ofertas en tecnología y entretenimiento. ¿Quieres una consola o buscas renovar el móvil? Atento a estas ofertas.

  • Nintendo Switch 2 por 469 euros, la consola híbrida que viene con un videojuego de Pokémon.
  • Google Pixel 10 Pro por 749 euros, uno de los mejores móviles de la marca.
  • Seagate Expansion por 179,99 euros, un disco duro externo con mucha capacidad.
  • Corsair Vanguard 96-MLX por 139,99 euros, un teclado gaming que incorpora una pantalla.
  • Kobo Libra Colour por 219 euros, un lector de libros electrónicos con una buena pantalla a color.

Nintendo Switch 2

MediaMarkt ha vuelto a lanzar ofertas en la Nintendo Switch 2 y esta vez se puede comprar la consola junto con el ‘Leyendas Pokémon Z-A‘ por un precio de 469 euros, que es lo que cuesta la consola únicamente. Para ello, hay que seleccionar la promoción en la parte de abajo de la tienda.

También está disponible un pack de la Nintendo Switch 2 junto con ‘Mario Kart World‘ y ‘Leyendas Pokémon Z-A’. Todo ello por 509 euros. Nuevamente hay que seleccionar la promoción en la parte de abajo.

Nintendo Switch 2 + Leyendas Pokémon Z-A

El precio podría variar. Obtenemos comisión por estos enlaces

Google Pixel 10 Pro

Si hay una oferta que destaca por encima de las demás, esa es la del Google Pixel 10 Pro, cuyo precio ha caído hasta los 749 euros en lo que es su nuevo precio mínimo histórico. Se trata de un móvil potente, con una muy buena pantalla de 6,3 pulgadas y un apartado fotográfico excelente, por lo que es ideal si se priorizan las cámaras en un móvil.


Google Pixel 10 Pro (128 GB)

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Seagate Expansion

Si necesitas un accesorio para tener mucho almacenamiento, mucho ojo porque MediaMarkt ha vuelto a poner de oferta el Seagate Expansión, un disco duro externo que tiene nada menos que 8 TB de capacidad. Funciona en Windows y Mac, no necesita instalarse ningún software para utilizarlo y viene junto con tres meses de Nord VPN. Todo ello por 179,99 euros.


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Corsair Vanguard 96-MLX

La tienda también tiene de oferta un interesante teclado orientado al gaming que destaca por una particularidad: su pantalla. Hablamos del Corsair Vanguard 96-MLX que, por 139,99 euros, es un teclado mecánico con teclado numérico, rueda multimedia y una pantalla que se puede personalizar para poner animaciones, estadísticas en tiempo real e integración con videojuegos. Los interruptores son Corsair MLX.

Corsair Vanguard 96-MLX Plasma

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Kobo Libra Colour

Si quieres adentrarte a la lectura en formato digital y buscas un buen lector de libros electrónicos, el Kobo Libra Colour ha vuelto a bajar de precio hasta los 219 euros. Incorpora una pantalla a color de siete pulgadas, por lo que es ideal para subrayar en diferentes colores. Es compatible con el Kobo Stylus 2, cuenta con 32 GB de almacenamiento interno e integra tanto Google Drive como Dropbox.


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Algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio a Xataka. En caso de no disponibilidad, las ofertas pueden variar.

Imágenes | MediaMarkt y Compradicción (cabecera), Nintendo, Google, Seagate, Corsair, Rakuten Kobo

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En la Europa medieval no solo los humanos terminaban en la horca. También se ejecutaba otros criminales: los cerdos “asesinos”

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Durante siglos, la Europa medieval fue un lugar donde la justicia no solo se impartía en los tribunales, sino en las plazas, a la vista de todos, con rituales públicos pensados para reparar el orden cuando alguien lo rompía de forma intolerable. En aquel tiempo, el miedo a lo imprevisible no venía solo de ejércitos, pestes o hambrunas, sino también de aquello que se movía por las calles y corrales. 

En la Francia medieval, por ejemplo, el ritual público del castigo (carro entre burlas, sentencia solemne y ejecución ante la comunidad) no siempre tenía a un humano como protagonista: en ocasiones, el condenado era un cerdo

La imagen, que hoy parece una rareza de crónica negra o una exageración folclórica, fue lo bastante real como para dejar rastros documentales repetidos: animales conducidos como prisioneros, colgados boca abajo hasta morir y tratados, en la práctica, como autores responsables de un crimen que había roto el equilibrio social.

El cerdo como amenaza real

La frecuencia de estos casos se entiende mejor recordando que el mundo medieval vivía pegado a los animales y a sus riesgos. Los cerdos, en particular, eran útiles porque lo comían todo y podían alimentarse de restos, pero esa misma condición omnívora los hacía peligrosos si vagaban libres cerca de niños pequeños. 

Los registros recogen numerosos episodios en los que cerdos mataron y llegaron a devorar a niños, una violencia que hoy choca con la imagen moderna del animal dócil y lento, pero que entonces se asociaba a ejemplares más cercanos al jabalí: rápidos, fuertes y capaces de imponerse físicamente en segundos.

A Particularly Savage Wild Boar Sus Scrofa Fighting With A Wellcome V0021488
A Particularly Savage Wild Boar Sus Scrofa Fighting With A Wellcome V0021488

Los archivos medievales recogen casos como el de 1379, cuando un grupo de cerdos en Saint-Marcel-lès-Jussey mató al hijo de un porquero, o el de 1386 en Falaise, Normandía, donde una cerda destrozó a un niño que terminó muriendo. También el de 1457 en Savigny, Borgoña, cuando una cerda mató al pequeño Jehan Martin y, de forma especialmente perturbadora, sus seis lechones fueron encontrados cerca, manchados de sangre. 

No eran rumores vagos, sino relatos que se fijaban con nombres y lugares, y que alimentaban la necesidad de una respuesta pública que no se limitara a una simple pérdida privada.

Trial Of A Sow And Pigs At Lavegny
Trial Of A Sow And Pigs At Lavegny

En Francia, estos hechos a menudo desembocaban en procedimientos judiciales formales en los que el animal era encarcelado, trasladado y ejecutado como si fuera un delincuente común. 

Las fuentes hablan de gastos registrados con normalidad (carro, prisión, verdugo traído incluso de París) y de una rutina administrativa que sugiere que, para la gente de entonces, no era un espectáculo absurdo, sino un mecanismo legítimo de justicia. La rareza, por tanto, no estaba en que hubiera violencia, sino más bien en que la violencia se canalizara mediante un juicio con apariencia de procedimiento ordinario.

Bruegel Il Vecchio Proverbi Fiamminghi 1559 22 Dar Rose Ai Porci
Bruegel Il Vecchio Proverbi Fiamminghi 1559 22 Dar Rose Ai Porci

Cuando el dinero no basta

Una explicación práctica de estos procesos era que la justicia medieval tendía a buscar la reconciliación entre partes, y muchas disputas podían resolverse con compensaciones o acuerdos. Pero cuando una muerte infantil entraba en escena, esa lógica se rompía: el daño era demasiado grave y el dinero podía resultar insuficiente para cerrar la herida social. 

En ese contexto, el tribunal intervenía para “tomar el control” del conflicto, apartarlo de la venganza privada y ofrecer una salida institucional que repartiera la carga emocional y política del desenlace.

Los juicios también funcionaban como una forma de ordenar el relato: no se trataba solo de castigar al animal, sino de aclarar responsabilidades humanas. Si un cerdo era conocido por ser peligroso, ¿por qué se le permitió merodear cerca de niños? ¿Hubo descuido del dueño? ¿una cadena de negligencias? 

Incluso llegaba a insinuarse la posibilidad de preguntas más oscuras: si el niño era “no deseado”, si fue dejado en una situación de riesgo de forma deliberada o si el accidente escondía una intención. El tribunal, al intervenir, no solo imponía una pena, producía una explicación oficial que la comunidad pudiera aceptar.

A veces, la maquinaria local no era la última palabra y el asunto escalaba hacia autoridades superiores. En el caso de 1379, algunos de los cerdos acusados pertenecían a una abadía, y desde allí se elevó una petición al duque Felipe “el Atrevido” solicitando clemencia.

Defendían que sus animales no habían participado y que eran “cerdos bien portados”. El duque atendió la solicitud y emitió un perdón para los animales de la abadía, mostrando que estos procesos, por extraños que parezcan, estaban insertos en redes reales de poder, influencias y decisiones políticas.

Lejos de ser simple superstición o rabia campesina, estas ejecuciones podían servir para afirmar autoridad. El derecho a levantar una horca y ejecutar criminales era un privilegio, y llevar un caso hasta el final permitía a un señor local exhibir capacidad de castigo y control del orden. 

Hay episodios que refuerzan esa lectura: un cerdo homicida del siglo XV permaneció encarcelado cinco años antes de ser ejecutado, y se enviaron cartas formales para obtener permiso de construir una horca. Cuando el duque finalmente accedía, el triunfo no era solo simbólico: además de mostrar poder, el señor dejaba de cargar con el coste práctico de mantener al animal preso y alimentarlo.

Plus: otra clave es la visión medieval de la realidad como un sistema lógico creado por Dios, con animales destinados a servir al ser humano. Que un cerdo devorara a un crío era una inversión insoportable de ese orden, una ruptura de jerarquías que exigía una reparación pública. 

En ese marco mental, el juicio y la ejecución no eran teatro: eran una forma de “recomponer” lo que se había quebrado, de afirmar que el mundo seguía teniendo reglas y que el caos, incluso cuando venía de un animal, podía ser devuelto a su sitio mediante un acto solemne de justicia.

Imagen | Ernest Figueras, Zoe Clarke

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convertir sus rayos en armas accidentales

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Cuando pensábamos que la energía offshore era el futuro de las renovables, alguien miró hacia la órbita baja terrestre y exclamó un “sujétame el cubata”. Uno de los planes de conquista de las renovables de China pasa por colocar granjas que cosechen energía solar alrededor de la Tierra. El problema es que empieza a haber demasiadas cosas en la órbita baja y cualquier fallo en la transmisión de energía puede convertirse en un quebradero de cabeza geopolítico.

Porque esas granjas solares pueden ‘atacar’ con rayos láser al resto de satélites.

Ideal. Peter Glaser ya formuló en los sesenta la idea de ‘farmear’ energía solar en el espacio y enviarla a la Tierra. En su idea, la energía sería enviada mediante microondas, pero con la tecnología de la época y las estructuras necesarias para ese envío de información, la idea quedó en nada. Ahora, con la posibilidad de reutilizar cohetes, utilizar materiales ligeros y rayos láser con una precisión milimétrica, la cosa ha cambiado.

Y tiene todo el sentido. En el espacio, y sin la influencia de la atmósfera, las placas solares son capaces de captar el espectro lumínico de forma diferente. Son más eficientes porque la luz llega de forma más directa, ininterrumpida y no hay que limpiar el polvo o la nieve que interfieren con la eficiencia del panel.

Casi Todo ventajas. En un artículo de Hardvard Techology se expone cómo China, Japón o Estados Unidos están muy interesados en esta tecnología. Aunque la principal desventaja es el altísimo costo inicial y resolver la pérdida de energía que se produce en esa transmisión inalámbrica, las ventajas hacen que sea algo muy atractivo:

  • Suministro de energía constante.
  • Uso reducido de espacio terrestre.
  • Huella de carbono más baja que en Tierra.
  • Mejora en la distribución global de la energía para dar electricidad ‘limpia’ a áreas que, por condiciones terrestres, no puedan instalar grandes plantas.

El plan. Y, como decimos, China se ha embarcado en una carrera espacial tremendamente ambiciosa. Por un lado, están ultimando su propia estación espacial. Por otro, desarrollan tecnologías para sincronizar los relojes lunares y terrestres que abran las puertas a misiones más complejas en nuestro satélite. El programa espacial chino está dando pasos de gigante en poco tiempo, y el enviar satélites que actúen como granjas fotovoltaicas no sólo responde a ese plan de “el primero que llega, se queda con el espacio”, sino al interés del país por las renovables.

Ya vemos enormes plantas en sus descomunales desiertos, y en el espacio serían aún más eficientes. El plan pasa por tener una central solar orbital operativa para la próxima década, antes que competidores como Japón o Estados Unidos… y una Europa que está evaluando el potencial de esta tecnología. Y China no va de farol: llevan años probando prototipos en tierra antes de lanzar a finales de esta década una unidad a la órbita baja.

Rayos láser. El problema adyacente, porque hay una cuestión que nada tiene que ver con costes o transmisión de energía, es que empezamos a tener demasiadas ‘cosas’ alrededor de la Tierra. SpaceX acaba de recibir luz verde para desplegar otros 7.500 satélites de Starlink. Se suma a todos los satélites que ya tenían en órbita, los de otros competidores, los de geoposicionamiento, todos los satélites científicos, la chatarra que está dando vueltas y que no sirve para nada, pero ocupa un espacio… y si hay cualquier problema con el láser que transmite energía de esas granja solares espaciales, las consecuencias pueden ser considerables.

Una investigación realizada por el Instituto de Ingeniería Ambiental por Satélite de Pekín, y publicado en la revista científica china ‘High Power Laser and Particle Beams’ apunta al riesgo que representan estas granjas para el resto de satélites. Si los rayos láser que transfieren la energía no alcanzan su objetivo debido a cualquier error o imprevisto, podría desembocar en un ‘ataque’ a otros satélites o incluso cohetes que despeguen desde la Tierra.

No para que exploten, pero sí lo suficiente como para sobrecalentar paneles solares de esos sistemas, desencadenar una descarga eléctrica que obligue a parar el vehículo y, por tanto, la necesidad de reparar el sistema afectado, con todo lo que ello implica. Y el riesgo es mayor cuando se utilizan longitudes de onda más corta, que es cuando el láser ‘lleva’ más energía. Es algo que han probado utilizando modelos de laboratorio que recrean las características del entorno orbital y disparando pulsos de láser ultracortos a un panel solar de prueba.

Overbooking. Con este estudio, los investigadores advierten sobre los riesgos y avisan a los responsables de los sistemas de que es algo que deberían tener en cuenta de cara a, por ejemplo, seleccionar parámetros de potencia del láser que sean más seguros o equipar los paneles solares de lo que se lance al espacio con una especie de escudo. Evidentemente, cuando lleguen esas granjas fotovoltaicas espaciales, los ingenieros que realizan los cálculos de lanzamiento y trayectoria tendrán que tener en cuenta no sólo que hay más cuerpos flotando, sino el segmento de láser hacia la Tierra.

Y es un problema mayor cuando vemos que la órbita baja no sólo va a estar más concurrida a corto plazo, con todos los competidores para ofrecer internet global o los satélites militares, sino también porque las grandes tecnológicas tienen interés en colocar centros de datos en el espacio. El funcionamiento sería muy similar: recoger energía solar, procesar los datos de la IA en órbita y transferirlos por microondas a la Tierra.

Imagen | HTR

En Xataka | Estamos lanzando más cosas al espacio que nunca. Y el siguiente problema ya está sobre la mesa: cómo contaminar menos

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