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Rusia y EEUU frente a frente

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Lo que comenzó como una operación estadounidense aparentemente limitada para imponer un bloqueo naval a petroleros sancionados frente a las costas de Venezuela ha terminado convirtiéndose en un episodio de alto voltaje estratégico en pleno Atlántico Norte. El asalto ha llegado a Europa, y en el horizonte ha aparecido Rusia y su flota fantasma.

Del Caribe al Atlántico. Lo que ha ocurrido es que Washington ha abordado un petrolero ya reabanderado por Rusia mientras Moscú ha enviado activos navales, incluido un submarino, para escoltarlo. 

El caso del antiguo Bella 1, rebautizado apresuradamente como Marinera y con una bandera rusa pintada a brocha gorda en mitad de la persecución, simboliza el paso de una guerra económica y de sanciones en la periferia latinoamericana a un choque directo, físico y potencialmente escalable entre dos potencias nucleares en aguas europeas. Aquí no hay un simple barco oxidado, sino una colisión de líneas rojas que hasta ahora se habían evitado cuidadosamente.

La flota fantasma sale de las sombras. Lo hemos ido contando. Desde la invasión rusa de Ucrania, Moscú, Teherán y Caracas han construido una vasta “flota fantasma” de más de mil petroleros envejecidos, con propiedad opaca, seguros inexistentes y banderas falsas, diseñada para mantener el flujo de petróleo al margen de las sanciones occidentales. Durante años, el sistema se apoyó en la ambigüedad y la negación plausible: registros en paraísos administrativos, compañías pantalla en Dubái o Seychelles y banderas de conveniencia que minimizaban el riesgo político. 

El giro reciente es radicalmente distinto. Decenas de estos buques han empezado a izar directamente la bandera rusa, no por discreción, sino como escudo. Es una especie de huida hacia adelante: al declararlos rusos, el Kremlin eleva el coste de cualquier interdicción, transformando un problema legal en uno estratégico.

El ejemplo perfecto. El Marinera es el ejemplo más extremo de esa mutación. Perseguido por la Guardia Costera estadounidense desde el Caribe, rechazó un abordaje, huyó hacia el Atlántico, cambió de identidad y recibió un registro ruso sin inspecciones formales. 

Con ello, Moscú buscaba algo muy concreto: disuadir a Washington planteando la pregunta implícita de si Estados Unidos estaba dispuesto a abordar por la fuerza un buque bajo pabellón ruso en alta mar. La respuesta no ha dejado margen a la duda.

El abordaje televisado. La operación estadounidense fue todo menos improvisada, con un vídeo del asalto que ha dado la vuelta al mando. Durante semanas, el petrolero fue seguido por un cutter de la Guardia Costera mientras se desplegaban medios aéreos en el Reino Unido, incluyendo fuerzas especiales y plataformas de vigilancia. El abordaje final en aguas entre Islandia y Escocia implicó a personal militar estadounidense y se produjo pese a la presencia cercana de unidades navales rusas. 

Según Moscú, se trató de una violación del derecho internacional. Según Washington, el barco había sido previamente apátrida, estaba bajo orden judicial de incautación y formaba parte de una red de transporte ilícito de petróleo iraní y venezolano.

Bella 1 Aka Marinera Seen From Usscgc Munro
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Munro siguiendo al petrolero Bella 1

Repercusiones. El detalle crucial no es jurídico, sino político. Rusia había solicitado formalmente que Estados Unidos cesara la persecución y, al enviar un submarino y otros activos, introdujo un elemento de disuasión militar directa. 

Estados Unidos, al seguir adelante, aceptó de facto un riesgo que hasta ahora había evitado: un incidente entre fuerzas rusas y estadounidenses fuera del teatro ucraniano y sin los amortiguadores diplomáticos habituales.

El inquietante cambio de escenario. Anteriormente, el endurecimiento estadounidense contra la flota fantasma se concentraba en el Caribe y en torno a Venezuela, especialmente tras la captura de Maduro, convertida por Trump en una demostración de fuerza y en el pilar de una estrategia para controlar el petróleo venezolano. En ese contexto, abordar petroleros con bandera dudosa frente a las costas latinoamericanas implicaba riesgos limitados: Guyana o registros ficticios no iban a responder militarmente.

El salto al Atlántico Norte lo cambia todo. El Marinera no fue interceptado cerca de Venezuela, sino en rutas próximas a Europa, con el apoyo operativo del Reino Unido y bajo la atenta mirada de aliados de la OTAN. La escena, por tanto, ya no es el “patio trasero” estadounidense, sino un espacio donde cualquier error de cálculo tiene implicaciones directas para la seguridad europea. De pronto, la aplicación de sanciones se superpone con la disuasión nuclear.

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Momento del asalto al petrolero

El factor nuclear. Nadie necesita mencionar armas para que estén presentes. Rusia es una potencia nuclear que basa buena parte de su doctrina en la escalada controlada y en la ambigüedad, y Estados Unidos entiende perfectamente el mensaje implícito cuando Moscú escolta un petrolero con un submarino. El incidente del Marinera demuestra hasta qué punto la guerra de sanciones ha alcanzado un umbral peligroso: ya no se trata solo de dinero o petróleo, sino de credibilidad estratégica.

Cada abordaje de un buque reabanderado por Rusia plantea una pregunta incómoda: ¿hasta dónde está dispuesta Moscú a proteger su flota fantasma sin cruzar una línea que provoque una respuesta directa? Y, al mismo tiempo, ¿cuántas veces puede Washington repetir una operación como esta antes de que el Kremlin sienta la necesidad de responder para no parecer débil? En un entorno saturado de tensiones, un choque accidental o una mala interpretación pueden escalar con rapidez.

Europa y la encrucijada. La incautación del Marinera se produce mientras Europa debate qué hacer con estos petroleros, cada vez más asociados no solo a evasión de sanciones, sino a sabotajes, daños a cables submarinos y riesgos medioambientales graves. Países como Finlandia o Francia ya han recurrido a fuerzas especiales para abordar buques sospechosos. 

Sin embargo, el caso estadounidense introduce un precedente inquietante: lo legal no siempre es prudente. Si las grandes potencias normalizan el uso de la fuerza en alta mar contra buques reabanderados estratégicamente, otros actores menos responsables pueden imitar el comportamiento.

Un barco viejo como símbolo. El Marinera no llevaba petróleo, ni hay pruebas concluyentes de que transportara armas. Su valor es otro: como símbolo. Representa la transición de la guerra híbrida rusa desde la sombra hacia la confrontación abierta, y demuestra que Estados Unidos está dispuesto a llevar la presión más allá de los márgenes cómodos del Caribe. “Lo de Venezuela” ya no es un asunto regional, ha saltado al Atlántico y ha introducido un elemento inquietante implícito en un conflicto que parecía limitado a sanciones y presiones diplomáticas.

Si se quiere, la pregunta ya no es solo qué pasará con este petrolero en concreto, sino si estamos ante el primer episodio de una nueva fase: una guerra de interdicciones, banderas y escoltas armadas en la que cada barco puede convertirse en un detonante estratégico. Y cuando Estados Unidos y Rusia se miran a los ojos en alta mar, incluso un casco oxidado puede pesar como una bomba.

Imagen | US Coast Guard, Andrew Davidson

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Muere Sir Charles Emile Straker, vocalista de “The Merrymen” y uno de los músicos más destacados de Barbados

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EFE.- Sir Charles Emile Straker, uno de los músicos de Barbados más conocidos a nivel internacional y voz del grupo The Merrymen, falleció este viernes a los 90 años por causas que se desconocen, informó la primera ministra del país caribeño, Mia Mottley.

“En la mañana de hoy, Barbados se levantó con la triste noticia de que Sir Charles Emile Straker, uno de nuestros hijos culturales y voz dorada de The Merrymen, ha ido a morar”, expresó Mottley en sus redes sociales.

“Por generaciones, Sir Emile nos dio más que melodías. Le dio a Barbados un sentimiento”, agregó.

Mottley reconoció que, mediante canciones como “Beautiful Barbados”, “Nut Seller”, “Big Bamboo”, “Sam Lord” o “You Sweeten Me”, Sir Emile capturó la vida de la música barbadense con “humor, calor, orgullo y alegría inconfundible” que reunió a tantas personas en cualquier parte del mundo.

La primera ministra resaltó también de Sir Emile su “ayuda” por “magnificar a Barbados más allá de nuestras costas” y que, previo a esta generación tecnológica, él y The Merrymen “llevaron a nuestra isla” a diferentes escenarios del mundo y a los corazones de las personas que regresaban al territorio por su rica música.

Sir Charles, quien fue nombrado caballero en 2019, publicó su autobiografía en 2023 titulada My Island and Me (Mi isla y yo).

De los otros integrantes de la agrupación The Merrymen, el guitarrista Stephen Fields tiene demencia. Por otro lado, el también guitarrista Willie Kerr y el baterista Peter Roett aún continúan presentándose en localidades en Barbados. 

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EEUU acaba de incorporar un nuevo Boeing 747 a su flota presidencial. Detrás hay un polémico regalo de Qatar

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Un avión presidencial nunca es solo un avión. Es una oficina, un símbolo de poder y, en el caso de Estados Unidos, una extensión volante de la Casa Blanca. Este viernes, en un enorme hangar de la Base Conjunta Andrews, Estados Unidos mostró un nuevo integrante de su flota ejecutiva. Pero no estamos ante un aparato recién salido de fábrica ni ante una aeronave comprada directamente a Boeing para ser modificada desde cero. Lo que hemos visto es otra cosa: un 747 ya existente, adaptado a toda velocidad y rodeado de preguntas que van mucho más allá de la aviación.

A veces una imagen dice más que mil palabras. Otras, en cambio, necesita contexto para no llevarnos a una conclusión precipitada. La fotografía del 747 en el hangar, con la bandera estadounidense sobre el fuselaje y la nueva librea roja, blanca y azul ya aplicada, transmite la sensación de que el proceso está prácticamente cerrado. Pero el comunicado oficial introduce un matiz importante: el avión acaba de llegar al grupo encargado del transporte presidencial y ahora debe iniciar sus vuelos de puesta en servicio, la fase final en la que se valida la modificación antes de quedar disponible para misiones presidenciales.

Para entender el movimiento conviene aclarar un concepto. “Air Force One” no es el nombre del avión, sino el indicativo que recibe cualquier aeronave de la Fuerza Aérea cuando el presidente viaja a bordo. Por eso, si por algún motivo Donald Trump volara en un C-32, una versión militar del Boeing 757-200 utilizada habitualmente para transportar al vicepresidente, ese avión pasaría a operar como Air Force One durante ese trayecto.

Un avión puente para una flota que acusa el paso del tiempo

El apellido “Bridge” aparece en escena y forma parte de la designación oficial VC-25B Bridge y significa “puente”. En este caso, la traducción encaja casi literalmente, porque el avión está pensado para cubrir el hueco entre los actuales VC-25 y los dos VC-25 definitivos que Boeing debe entregar más adelante. La Fuerza Aérea habla de una necesidad operativa para reducir la presión sobre la flota en servicio, especialmente a medida que se alargan sus periodos de mantenimiento pesado. Reuters, por su parte, ha informado de que el programa principal acumula retrasos y que la entrega se espera ahora hacia mediados de 2028.

Nuevo Avion Presidencial Estados Unidos 2 2
Nuevo Avion Presidencial Estados Unidos 2 2

La diferencia con la flota actual empieza por la edad y por la plataforma. Los VC-25A que asociamos desde hace décadas al Air Force One son Boeing 747-200B especialmente modificados, en servicio desde 1990, mientras que el Bridge parte de un Boeing 747-8 de unos 13 años. No es un avión nuevo, pero sí pertenece a una generación mucho más reciente del Jumbo.

Ahí empieza la parte más delicada de la historia. Como decimos, el avión procede de Qatar y fue aceptado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos como regalo para uso gubernamental con el objetivo de adaptarlo al transporte presidencial durante la Administración Trump. La controversia no nace solo de su valor, estimado en cientos de millones de dólares, sino de quién lo entrega y para qué misión acaba entrando en el sistema estadounidense. En Washington, la operación ha provocado críticas y dudas legales, éticas y de seguridad: desde las normas sobre regalos de gobiernos extranjeros hasta la posible influencia extranjera y el coste real de convertirlo en una plataforma presidencial.

La Fuerza Aérea sostiene que el avión es seguro, que incorpora las tecnologías necesarias para la misión presidencial y que no se asumieron riesgos en seguridad, protección ni comunicaciones de misión. También afirma que un grupo de expertos interagencias desarrolló protocolos para detectar y, si era necesario, neutralizar posibles riesgos técnicos en una aeronave previamente utilizada por otro propietario. Lo que no ha detallado públicamente es el alcance de capacidades sensibles como el endurecimiento frente a impulsos electromagnéticos, los sistemas de autoprotección o su equivalencia real con los VC-25 definitivos.

Ese equilibrio resume bien el caso. El nuevo 747 no llega para cerrar de golpe la transición presidencial, sino para ganar tiempo mientras los aviones definitivos siguen pendientes. Desde el punto de vista operativo, la lógica es comprensible: los modelos actuales envejecen y la continuidad del transporte presidencial no puede depender de calendarios que se retrasan. Desde el punto de vista político, sin embargo, el camino elegido tiene un coste evidente. El Bridge nace como un avión puente, pero también envuelto en controversias.

Imágenes | Fuerza Aérea de Estados Unidos (1, 2,)

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Anne Hathaway, actriz de “El diablo viste a la moda”, confirma su tercer embarazo

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EFE.- La actriz estadounidense Anne Hathaway, una de las protagonistas de la película “El diablo viste a la moda” (The Devil Wears Prada), anunció este viernes que está embarazada de su tercer hijo.

La actriz, de 43 años de edad, compartió un video en su cuenta de Instagram en el que aparece con un vestido blanco holgado mientras entra en una habitación y posteriormente muestra su vientre, al ritmo de la canción “Baby I’m Yours”, de Barbara Lewis.

Anne Hathaway, que está casada con Adam Shulman desde 2012, se limitó a escribir en esa red social: “x Baby, I’m yours x”.

Ambos ya son padres de dos hijos: Jonathan, nacido en 2016, y Jack, nacido en 2019.

La también protagonista de “La idea de ti” viene de participar en el rodaje de la secuela “El diablo viste a la moda 2” (The Devil Wears Prada 2), protagonizada también por Meryl Streep.

La primera entrega de la nueva película estuvo basada en la novela de Lauren Weisberger, inspirada en su experiencia como asistente de la entonces editora de la revista de moda y estilo de vida Vogue, Anna Wintour.

La nueva película, dirigida nuevamente por David Frankel y escrita por Aline Brosh McKenna, retoma la historia dos décadas después con el regreso de Andy Sachs (Hathaway), quien vuelve a la revista como editora de reportajes bajo la dirección de Miranda Priestly (Streep).

 

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