Escrito en ENTRETENIMIENTO el
Actualidad
perder el estatus de Maravilla del Mundo
En turismo hay una línea muy fina entre ser un destino exitoso y morir de éxito. Bien lo saben Kioto, Venecia, Bali o algunos puntos del litoral español, zonas tan concurridas que han acabado saturándose, perjudicando la experiencia de quienes las visitan. Cuando el gran reclamo turístico es sin embargo una joya patrimonial como Machu Picchu, en Perú, el escenario es sin embargo más complicado.
Tanto, de hecho, que en un año en el que espera romper su récord de visitas, la famosa ciudadela se arriesga a perder su etiqueta de ‘Maravilla del Mundo’.
¿Qué ha pasado? Que Machu Picchu se arriesga a perder una de sus grandes tarjetas de presentación y uno de sus ganchos turísticos más potentes: la etiqueta de ‘Nueva Maravilla del Mundo’. Así se lo ha advertido en un comunicado rotundo New7Wornders, la responsable de gestionar un listado que la famosa ciudadela inca comparte con otras joyas patrimoniales del planeta: el Taj Mahal de la India, el Cristo Redentor de Río de Janeiro, el Coliseo de Roma, el yacimiento maya Chichén Itzá, en México, la Gran Muralla China o Petra, en Jordania.
La etiqueta de ‘Nueva Maravilla del Mundo’ parte de una iniciativa lanzada a comienzos de siglo por la compañía New Open World Corporation, que organizó una competición a escala internacional para escoger los siete monumentos más impresionantes del planeta. La firma asegura que recibió más de 100 millones de votos, lo que les permitió anunciar en 2007 la lista de ganaderos. Desde entonces asegura que su promoción ha generado un flujo de miles de millones de dólares.


¿Por qué peligra ese estatus? En su comunicado New7Wornders advierte que lleva varios años observando “desafíos” que en su opinión requieren una “atención prioritaria”. ¿Cuáles? “La alta presión del turismo sin gestión de sostenibilidad, el incremento de precios en servicios y bienes, el riesgo de afectación al patrimonio, denuncias de prácticas irregulares vinculadas a la venta de entradas, dificultades en el transporte terrestre, así como limitaciones en las políticas de conservación y gestión”, enumera el organismo, que habla además de “descoordinación” entre instituciones y empresas y “quejas reiteradas” por parte de los visitantes.
¿Y qué implica eso? La organización advierte que si esos problemas no se solucionan dañarán la imagen de Perú entre los turistas y “comprometerán la credibilidad de Machu Picchu como una de las Siete Maravillas del Mundo”.
Por si el mensaje no fuera suficientemente claro de por sí, sus responsables recuerdan que figurar en ese listado mundial acarrea una serie de “compromisos” de conservación y ajustarse a ciertos “estándares”. “La permanencia, justificable y creíble de Machu Picchu como una de las Siete Maravillas bajo nuestra jurisdicción depende de ello, lo que sigue siendo nuestro objetivo primordial”, zanja la carta, firmada en Zúrich el día 13 y que firma su director, Jean-Paul de la Fuente.
¿Qué opina el Gobierno? El toque de atención ha generado el suficiente revuelo como para que el Gobierno peruano haya tenido que salir a calmar los ánimos. Lo hizo el lunes, a través de otro comunicado lanzado por el Ministerio de Cultura y en el que enfatiza algunas ideas. La principal, que una cosa son las ‘Nuevas Siete Maravillas del Mundo’ y otra muy distinta la catalogación como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, un estatus que alcanzó a comienzos de los 80.
El Ministerio de Cultura peruano recuerda de hecho que, durante la reunión celebrada el pasado julio en París, el Comité de Patrimonio Mundial-UNESCO “valoró la mejora en la gestión de los visitantes” y el empleo de “herramientas de monitoreo y conservación” en el yacimiento. “Somos enfáticos en precisar que la conservación y protección del Santuario Histórico de Machu Picchu no está siendo vulnerado, tanto es así que no está inscrito en la ‘Lista del Patrimonio Mundial en Peligro’ de la UNESCO”, subrayan desde el departamento de cultura.
¿Es eso cierto? Sí. Entre los 53 enclaves patrimoniales que la UNESCO considera “en peligro”, una lista que puede consultarse en detalle (con mapa incluido) la web del organismo, no figura Machu Picchu. Y es cierto también que las autoridades han hecho un esfuerzo para proteger la ciudadela, reforzando la seguridad y el control de acceso y replanteándose el sistema de venta de entradas.
Sin embargo no lo es menos que New7Wornders no es la primera que ha alzado la voz para advertir de los retos que afronta el famoso yacimiento inca. Hace poco el portal especializado Travel and Tour World lo incluyó en su selección de destinos que ya no vale la pena visitar por su saturación, junto a otros como Venecia o Bali.
¿Ha habido más avisos? Probablemente el toque de atención más severo lo recibió sin embargo desde dentro del propio país. Hace unos meses la Controlaría General de la República, organismo autónomo, advirtió al Gobierno de que Machu Picchu está sufriendo una “sobrecarga turística”, problema que se extiende tanto a la ciudadela como a la Red de Caminos Inca (Qhapaq Ñan). El organismo recalcó que el exceso de visitantes supone un “riesgo” para el lugar y compartió un examen que prueba que en abril se superaron los aforos máximos permitidos.
¿Cuál es el peligro? Más allá del impacto que la masificación turística puede tener para los vestigios incas o el entorno, el mayor riesgo para Perú es caer en la lista de ‘Patrimonio Mundial en Peligro’ de la UNESCO. Y lo cierto es que, aunque el Gobierno recalca que ha recibido felicitaciones de su Comisión, la Controlaría parecía no verlo tan descabellado en mayo. De hecho deslizó que la sobrecarga “podría ocasionar” que el yacimiento entrase en la lista. “Cabe precisar que en la reunión de la Comisión de la UNESCO en julio de 2024 en Nueva Delhi se expresó la preocupación sobre el estado de conservación del santuario”, recordó.
¿Hay algo más? Sí. Casualidad o no, el comunicado de New7Wornders ha llegado en un momento complejo para la ciudadela. Hace solo una semana el Gobierno celebraba que se han vendido ya 1,4 millones de entradas para visitar Machu Picchu, con lo que confía en cerrar el año por encima del millón y medio.
De lograrlo, avisa, supondrá un hito “histórico” que superará incluso el registro de viajeros de 2019, “año prepandemia con mayor afluencia de visitantes”. Durante el acto en el que desgranó las cifras el ministro de Cultura aprovechó para reivindicar las “mejoras” aplicadas en el sistema de venta presencial de entradas para “ordenar el flujo de visitantes”, “elevar su satisfacción” y garantizar la “transparencia”.
No ha sido la única ocasión en la que Machu Picchu ha saltado a los titulares de la prensa internacional. Esta misma semana lo ha hecho porque cientos de turistas se quedaron tirados por las protestas que afectaron a la línea ferroviaria de Cusco. En el centro del conflicto está el malestar por el cambio del operador de buses turísticos , un proceso que, denuncian, se ha hecho sin transparencia.
Imágenes | Eddie Kiszka (Unsplash) y Willian Justen de Vasconcellos (Unsplash)
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
uno donde Google, Amazon y Microsoft pagan un peaje para que todos tengamos internet
En marzo de 2024, varios países de África oriental, Oriente Medio y el sur de Asia comenzaron a sufrir cortes extraños de internet y ralentizaciones masivas en servicios digitales. El origen no estaba en un ciberataque ni en un apagón eléctrico, estaba en un barco alcanzado durante un ataque en el mar Rojo que había arrastrado accidentalmente su ancla sobre el fondo marino y dañado varios cables submarinos esenciales para las comunicaciones globales.
El plan B de Irán. Durante décadas, el Estrecho de Ormuz fue visto como el gran cuello de botella energético del planeta, la ruta por la que circula buena parte del petróleo mundial. Ocurre que la guerra con Estados Unidos e Israel ha hecho que Irán descubra algo mucho más importante: bajo esas aguas también circula internet.
¿Cómo? Al parecer, contaba la CNN que Teherán ha comprendido que los cables submarinos que conectan Europa, Asia y el Golfo son una infraestructura tan estratégica como los petroleros, y quiere convertir esa posición geográfica en una nueva fuente de poder. La idea que empieza a emerger en el discurso iraní es muy clara: si el mundo necesita pasar datos bajo Ormuz, las grandes tecnológicas como Google, Amazon, Microsoft o Meta deberían aceptar algún tipo de peaje, licencia o sometimiento a las reglas iraníes. Dicho de otra forma, Ormuz ya no sería solo una palanca sobre la energía global, sino también sobre la economía digital.


Los cables invisibles. El gran descubrimiento estratégico iraní nace de una realidad poco visible: casi todo el tráfico global de datos depende de cables físicos tendidos sobre el fondo marino. Por ellos pasan pagos bancarios, servicios en la nube, comunicaciones militares, plataformas de streaming, operaciones bursátiles y buena parte de la infraestructura de inteligencia artificial.
Algunos de esos cables atraviesan zonas cercanas a aguas iraníes, especialmente en el Golfo Pérsico. Aunque gran parte de las rutas internacionales fueron diseñadas para evitar directamente territorio iraní, Teherán entiende que la proximidad basta para ejercer presión. El régimen ha comprendido que interrumpir o amenazar esos corredores podría generar daños económicos y psicológicos enormes incluso sin disparar un misil.
La amenaza de la guerra submarina. En este punto hay que resaltar que Irán no ha prometido sabotear cables directamente, pero sí ha lanzado mensajes deliberadamente ambiguos sobre posibles interrupciones o daños. Precisamente esta ambigüedad forma parte de la estrategia.
El país dispone de drones submarinos, minisubmarinos y fuerzas navales capaces de operar en el Golfo, mientras sus aliados regionales ya demostraron accidentalmente en el mar Rojo el enorme impacto que puede provocar un simple incidente submarino. El verdadero miedo occidental no es, por tanto, un apagón total de internet, sino más bien una cadena de disrupciones: retrasos financieros, problemas en centros de datos, degradación de redes empresariales o dificultades para reparar infraestructuras críticas en mitad de una crisis militar. En un mundo completamente dependiente de los datos, tocar estos cables significa poco menos que tocar la economía mundial.
La inspiración del canal de Suez. Teherán mira claramente hacia el Canal de Suez como modelo. Egipto lleva décadas monetizando su posición estratégica cobrando peajes y aprovechando el paso de cables submarinos entre Europa y Asia. Irán quiere replicar parcialmente esa lógica, aunque aplicada a un entorno mucho más hostil y militarizado.
De hecho, los medios vinculados a la Guardia Revolucionaria ya hablan de licencias obligatorias, tasas de paso y derechos exclusivos para empresas iraníes encargadas del mantenimiento. Jurídicamente el escenario es complejo y muchos operadores probablemente ignoren las amenazas mientras existan sanciones estadounidenses, pero el simple hecho de que Irán esté planteando abiertamente esta idea demuestra cómo ha cambiado su visión estratégica sobre Ormuz.
El nuevo poder descubierto. En definitiva y como ya hemos visto con el crudo, lo verdaderamente importante no es si Irán logrará cobrar algún día dinero a las grandes tecnológicas occidentales, sino que ha descubierto una nueva forma de presión global.
Durante años, Teherán creyó que su mayor arma era el petróleo. Ahora ha entendido que el mundo depende todavía más de los flujos invisibles de datos que pasan bajo el mar. Esa es posiblemente la gran transformación geopolítica que revela en estos momentos Ormuz: un estrecho marítimo clásico se está convirtiendo también en un punto crítico para la economía digital global. Y eso significa que las futuras tensiones internacionales ya no girarán únicamente alrededor del control de la energía, que también, sino del control de la infraestructura que sostiene nada más y nada menos que internet.
Imagen | Nara, Wikimedia, Collinpetty
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
Barbara Streisand confirma que no asistirá a Cannes por un problema de salud
EFE.- La actriz y cantante Barbra Streisand no acudirá, como estaba previsto, el próximo día 23 de mayo en Cannes para recoger una Palma de Oro de honor que le ha concedido el festival, por decisión de sus médicos para que continúe su convalecencia por una lesión en la rodilla.
“Lamentablemente no podré asistir al Festival de Cannes este año”, señaló Streisand en un comunicado enviado este domingo a los medios por la organización del certamen francés.
La cantante aseguró que se siente “profundamente honrada” por recibir la Palma de Oro honorífica y que estaba deseando “celebrar las extraordinarias películas de la 79 edición” del festival.
“También tenía muchas ganas de compartir tiempo con artistas a quienes admiro y, por supuesto, de regresar a Francia, un país que siempre he amado”, apunta.
Y aunque lamentó no poder estar presente, felicita “efusivamente a todos los cineastas del mundo cuyo extraordinario talento y visión creativa se celebran este año”.
Estaba previsto que tras las palmas de honor entregadas a Peter Jackson y a John Travolta, la edición de este año se cerrara con el anuncio del palmarés y con la entrega de un tercer reconocimiento de honor a la cantante, actriz, directora, productora, compositora y guionista, de 83 años de edad.
Aunque ella no pueda viajar a Cannes, el festival ha decidido mantener el homenaje que estaba programado para la gala de clausura.
Cannes había decidido entregar la Palma de Oro de honor a Streisand en reconocimiento a su trayectoria artística y por ser “una estrella mundial que es ante todo una artista que impulsa proyectos que reflejan quién es, que le son propios y que comparte con el mundo entero”, en palabras del delegado general del certamen, Thierry Frémaux, cuando se anunció el galardón.
La presidenta del festival, Iris Knobloch, señaló por su parte que este año querían “rendir homenaje a una artista que ha dejado huella por la fuerza de su arte y por su búsqueda intransigente de la libertad. Como mujer, me alegra poder expresar nuestra admiración por esta creadora consumada y ciudadana valiente”.
Cannes afirmó que Streisand “es un modelo para todas las mujeres”, sobre todo “porque nunca ha permitido que las dificultades la frenen”.
Y puso como ejemplo su primera película como directora, “Yentl“, que además protagonizó y produjo tras comprar los derechos de un relato corto de Isaac Bashevis Singer que descubrió en 1963 y consiguió adaptar a la gran pantalla 20 años después.
“En estos tiempos difíciles, el cine tiene la capacidad de abrirnos el corazón y la mente a historias que reflejan nuestra humanidad compartida y a perspectivas que nos recuerdan tanto nuestra fragilidad como nuestra resiliencia”, señaló la artista en aquel momento.
Streisand tiene en su haber títulos como actriz en “Funny Girl” (1968), “Hello, Dolly!” (1969), “What’s Up, Doc?” (1972) o “The Way We Were” (1973), “Funny Lady” (1975) “A Star is Born” (1976) o “The Prince of Tides” (1991).
Entre sus reconocimientos en el mundo del cine, ha ganado dos Óscar, a mejor actriz por “Funny Girl” y a mejor canción original por “Evergreen”, del filme “A Star is Born”, y ocho Globos de Oro.
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
hemos convertido el océano en un infierno acústico
El océano ya no es el paraíso silencioso que solía ser, puesto que bajo la superficie una cacofonía constante de motores, hélices y cascos de embarcaciones gigantes ha creado una auténtica “niebla acústica” que está asfixiando a la vida marina. Y esto está generando un problema muy grave, sobre todo con las ballenas que están intentando alzar la voz para hacerse oír entre el ruido de los barcos, pero físicamente ya no pueden gritar más.
Lo tenemos cerca. Para entender la magnitud del problema, no hay que irse muy lejos, puesto que en el mismo Estrecho de Gibraltar, una de las autopistas marítimas más transitadas del planeta, los cetáceos están viviendo al límite. Y aquí la ciencia está viendo que las ballenas piloto del estrecho están “gritando” para comunicarse con sus grupos.
Sin embargo, el esfuerzo es en vano, ya que los datos revelan que, por mucho que estas ballenas intenten elevar sus vocalizaciones, apenas logran alcanzar la mitad del nivel de ruido que genera el tráfico marítimo continuo. Sencillamente, el estruendo de los mercantes y transbordadores las silencia y no cortan sus lazos de comunicación con otras de su especie.
¿Por qué no más fuerte? Sería la pregunta más lógica que se nos puede venir a la cabeza, pero la realidad es que la ciencia apunta a la existencia de un límite fisiológico inquebrantable en sus laringes que hace que sea imposible que alcen más la ‘voz’.
Hay que tener en cuenta que la anatomía vocal de estas ballenas está perfectamente adaptada para las profundidades, pero se vuelve ineficaz para competir con las frecuencias y el volumen de los barcos mercantes que van por la superficie. De hecho, por debajo de los 100 metros de profundidad, su capacidad para compensar el ruido ambiental se topa con un muro biológico, ya que el ruido marítimo se enmascara de tal forma que sus vocalizaciones se rompen por completo.
El peligro de su instinto. A este límite físico se suma un problema de comportamiento, puesto que la evolución ha preparado a las ballenas para lidiar con el ruido natural del océano, pero el ruido humano les es completamente ajeno.
Aquí los estudios demostraron que, si bien estos animales saben cómo reaccionar ante amenazas naturales ajustando sus patrones de canto, no tienen el instinto necesario para evadir el ruido antropogénico. Simplemente no procesan el sonido de un carguero como una amenaza de la que deban huir o a la que deban adaptarse hasta que es demasiado tarde y el final es bastante catastrófico.
Su impacto. No se limita a que no se puedan “hablar” entre ellas, sino que este enmascaramiento sonoro obliga a los animales a abandonar zonas de alimentación ricas por áreas más empobrecidas pero tranquilas. Además, al no poder comunicarse los machos y las hembras a kilómetros de distancia, las tasas de encuentros para reproducirse caen.
Al final, estamos ante un problema que es grave, que ha llevado a instituciones como el Ministerio para la Transición Ecológica a monitorizar estos puntos calientes de ruido en el Mediterráneo que está alterando el comportamiento de la fauna. Y todo porque las ballenas aquí no pueden adaptarse al ritmo de nuestro ruido, por lo que la solución pasa por hacer ‘callar’ a nuestros barcos para que no tengan un gran impacto en la fauna.
Imágenes | rawpixel.com en Magnific
ues de anuncios individuales.
Source link
-
Musica1 día agoEurovisión 2026: Bulgaria da la sorpresa y gana el festival por primera vez con “Bangaranga”
-
Actualidad1 día agoasí es el proyecto vasco que quiere convertir las olas en electricidad barata
-
Actualidad1 día agoCuando el rey Carlos III encargó un mapa de América del Sur y luego lo prohibió porque era demasiado preciso
-
Deportes2 horas agoMundial 2026: Excluye FIFA a árbitro neerlandés investigado por presunto acoso sexual
-
Actualidad2 días agola cara B de las muestras geológicas del programa Apolo
-
Deportes21 horas agoFIFA confía en participación de Irán en el Mundial 2026 tras reunión en Estambul
-
Actualidad2 días agoel día que Nápoles rechazó a un Boeing 787 con 200 personas a bordo porque no entraba en el aeropuerto
-
Actualidad6 horas ago“Su energía no es normal”: BTS “regaña” a las Army por la falta de entusiasmo en el primer concierto de su gira en EU



