Que Hacer
dice que este es el pueblo más feo de Teruel pero en realidad es una joya escondida de España
Confiar ciegamente en las recomendaciones de la inteligencia artificial puede parecer práctico, pero no siempre es la mejor opción. Aunque en el terreno del turismo puede ser una herramienta útil a la hora de planificar viajes o descubrir destinos, también puede dar lugar a errores, como ocurrió recientemente en Birmingham, donde cientos de personas acudieron a una celebración que en realidad no estaba programada. También puede pasar por alto lugares que no tienen mucha visibilidad online o, peor aún, etiquetar negativamente a destinos que simplemente no se han hecho un hueco en el escaparate digital.
Uno de esos casos es el de Alloza, un pequeño pueblo de Teruel que fue nombrado como uno de los más feos de la provincia. Sin embargo quien haya estado allí sabe que no hay nada más lejos de la verdad, ya que es un pueblo tranquilo, acogedor y tiene una belleza profunda, de esas que no buscan impresionar, sino acoger.
Entre su patrimonio arquitectónico, sus espacios naturales y su original apuesta por el arte contemporáneo, este rincón aragonés se revela como un lugar lleno de encanto e historia. Una vez más comprobamos que a veces dejarse llevar por la curiosidad, más que por los algoritmos, es la mejor manera de encontrar lugares que realmente merecen la pena.
Alloza: el pueblo que alberga un patrimonio arquitectónico inesperado


El casco urbano de Alloza conserva esa esencia auténtica que tienen los pueblos con historia. Sus calles estrechas y casas de piedra mantienen la estructura tradicional turolense, ofreciendo un paseo tranquilo y lleno de carácter. En la Plaza Mayor, rodeada de fachadas de piedra bien conservadas, se encuentra el Ayuntamiento, un edificio de estilo renacentista que comparte espacio con la antigua ermita de San Blas, del siglo XV. Una edificación que aunque hoy cumple funciones más prácticas como almacén agrícola, sigue siendo un buen ejemplo del barroco popular que marcó la arquitectura religiosa de la zona.
Subiendo hacia la parte más alta del pueblo se alza la Iglesia de la Purísima Concepción, un edificio imponente del siglo XVII de estilo gótico-renacentista. Su torre campanario domina el paisaje y su presencia recuerda la importancia histórica que tuvo Alloza en la comarca. Es un lugar que invita a detenerse y observar, tanto por su valor arquitectónico como por las vistas que ofrece del entorno.
Otro de los espacios famosos del pueblo es, sin duda, el Calvario de Alloza, considerado uno de los más bonitos de Aragón. A través de un pequeño bosque de cipreses centenarios, el camino del Vía Crucis conduce hasta la ermita del Santo Sepulcro, que está decorada con azulejos del siglo XVIII y que alberga doce pinturas sobre cobre que representan escenas de la vida de Cristo, obra del pintor Guillermo Forchón.
Para completar la visita, el Centro de Interpretación del Castelillo ofrece una mirada al pasado más remoto de la zona, con paneles, maquetas y réplicas de piezas halladas en este importante yacimiento arqueológico.


Parque Escultórico “Los Barrancos” | Turismo Sierra de Arcos
Alloza no solo sorprende por su historia o su arquitectura: también ha apostado con decisión por el arte como motor de identidad y transformación. Buena muestra de ello es el Parque Escultórico “Los Barrancos”, una especie de museo al aire libre que reinterpreta el paisaje con esculturas contemporáneas integradas en plena naturaleza. La idea de este proyecto es tan simple como poderosa: hacer del arte parte del entorno, no como adorno, sino como elemento vivo. Muchas de las piezas interactúan con el viento o el paso de la luz, creando una experiencia sensorial donde la caminata se convierte en un recorrido artístico.
Muy cerca de allí, en un pequeño desvío del parque, se puede visitar el Gallipuente, un antiguo acueducto de piedra sillar del siglo XVII que se conserva en un enclave natural frondoso y muy fotogénico. Justo al lado, la fuente natural de Las Señoritas añade un toque de frescura y leyenda a este rincón escondido de la comarca.
Naturaleza que inspira y acompaña
En Alloza, la naturaleza no es un telón de fondo: es parte esencial de la experiencia. Situado en la comarca de Andorra-Sierra de Arcos, el pueblo está rodeado de un entorno diverso que combina barrancos, campos de olivos y senderos ideales para desconectar. Una de las rutas más recomendables es la que lleva hasta la ermita de San Macario, situada en lo alto de una colina. Desde allí, las vistas al valle son espectaculares, y si se hace la caminata al atardecer, el cielo se tiñe de colores que hacen que el esfuerzo valga la pena.
Para quienes buscan calma total, el pantano de Cueva Foradada, muy cercano al municipio, es una opción perfecta. Un rincón tranquilo donde se puede pasear, hacer picnic o simplemente disfrutar del silencio del agua y los sonidos de la naturaleza.
Imagen | Turismo de Aragón
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Que Hacer
Se conoce como el Pueblo de los Reyes Magos y tiene una espectacular Cabalgata viviente que deberías ver alguna vez en la vida
Hay lugares en los que la Navidad no se apaga con el paso de los años, sino que se vuelve más intensa, más auténtica y profundamente emocionante. Cada 5 de enero, cuando cae la tarde y el frío empieza a notarse en la sierra, este pequeño pueblo andaluz se transforma en un escenario mágico donde la Cabalgata de Reyes deja de ser un simple desfile para convertirse en una experiencia.
No es exagerado decir que quienes la ven por primera vez sienten que asisten a algo extraordinario, una celebración que mezcla fe, tradición, arte y una implicación vecinal difícil de encontrar hoy en día. Se trata de Higuera de la Sierra, en pleno corazón de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche en Huelva, un municipio que ha hecho de su Cabalgata de Reyes su mayor seña de identidad hasta el punto de ser conocido popularmente como el Pueblo de los Reyes Magos.
Esta es una de las más antiguas de España, con más de un siglo de historia, y ha sido reconocida como Fiesta de Interés Turístico de Andalucía y como manifestación de especial valor etnológico. Pero más allá de los títulos, lo que realmente la hace única es su forma de entender la tradición.
Higuera de la Sierra, el pueblo del Belén viviente


En este pueblo no hay prisas ni carrozas cargadas de ruido. El desfile avanza de forma pausada mostrando escenas bíblicas vivientes, auténticos cuadros en movimiento cuidadosamente diseñados y representados por vecinos del pueblo. Adultos, jóvenes y niños participan cada año en una recreación minuciosa del nacimiento de Jesús y la adoración de los Reyes Magos, con vestuario artesanal, decorados detallados y una atmósfera solemne que conmueve. Es una cabalgata que se contempla en silencio, con respeto, como si se tratara de una representación teatral al aire libre.
La implicación del pueblo es total y comienza muchos meses antes. Talleres improvisados, reuniones vecinales y horas de trabajo voluntario hacen posible que cada edición mantenga el nivel y conserve su esencia. Esta dedicación colectiva es, probablemente, uno de los grandes secretos de su éxito y de la emoción que transmite. No es un espectáculo pensado para turistas, sino una tradición viva que se comparte con quien llega dispuesto a dejarse llevar.
Como curiosidad, muchos visitantes descubren que en Higuera de la Sierra los Reyes Magos no se limitan a una sola noche al año. Su presencia atraviesa la memoria colectiva del pueblo y se extiende a lo largo del tiempo, hasta el punto de contar con un espacio propio dedicado a preservar y explicar esta tradición. El Centro de Interpretación Museo de la Cabalgata permite al viajero adentrarse en la historia y el simbolismo de este desfile único, recorriendo salas que recrean su evolución y transmiten la emoción con la que el pueblo se transforma cada 5 de enero.


No es solo un museo, sino un espacio que ayuda a comprender por qué esta celebración sigue tan viva generación tras generación, con un pequeño rincón dedicado a productos locales y recuerdos que prolongan la experiencia más allá de la visita. Quizá por eso la Cabalgata emociona tanto: no busca deslumbrar con artificios, sino dar forma a una historia compartida que Higuera de la Sierra cuida y celebra durante todo el año.
Esa misma autenticidad se percibe al recorrer el pueblo en estas fechas, una escapada perfecta para descubrir el encanto de una localidad serrana con un patrimonio sencillo pero lleno de carácter. Pasear por sus calles tranquilas, detenerse ante la Iglesia de San Sebastián, de sobria elegancia renacentista, o asomarse a la Plaza de la Constitución, verdadero corazón social del municipio, permite entender su ritmo pausado y su hospitalidad cercana.
Y como colofón, pensando especialmente en las familias, el pueblo organiza actividades que envuelven la Cabalgata y mantienen viva la ilusión durante varios días. Los niños la viven de cerca y los adultos recuperan emociones que creían olvidadas, en un destino que invita a compartir tiempo, celebrar las tradiciones y disfrutar de una escapada que deja huella.
Imágenes | Ayuntamiento Higuera de la Sierra
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Que Hacer
el balneario con cálidas aguas subterráneas a la que se atribuyen propiedades medicinales
Cuando el frío aprieta y el cuerpo pide una pausa, uno de los mejores planes posibles es refugiarse en un balneario. Mejor aún si se encuentra en plena naturaleza, rodeado de palmeras, montañas y, por qué no, el murmullo constante de un río.
En España tenemos la suerte de contar con muchos lugares como el que acabo de describir, que parecen pensados para bajar el ritmo, respirar hondo y dejar que el tiempo se estire un poco más de lo habitual. Y en el corazón de un valle murciano especialmente fértil y luminoso, existe uno de esos enclaves donde el descanso se convierte en una experiencia casi ritual.
Hablamos del Balneario de Archena, uno de los complejos termales más antiguos y emblemáticos de España, situado en el Valle de Ricote, a orillas del río Segura. Un lugar cuya historia se remonta a más de dos mil años atrás: ya los íberos y, posteriormente, los romanos aprovecharon estas aguas calientes que brotan del subsuelo a más de 50 grados.
Balneario de Archena, un templo de la relajación desde tiempos romanos


No es casualidad que este lugar haya estado ligado al cuidado del cuerpo desde tiempos remotos. A lo largo de los siglos, el balneario fue pasando por distintas etapas hasta consolidarse, en el siglo XIX, como un espacio termal moderno, momento en el que se declara oficialmente la utilidad pública de sus aguas por sus beneficios terapéuticos.
Uno de los grandes atractivos del balneario es su arquitectura, que explica por qué muchos visitantes aseguran que recuerda, salvando las distancias, a la Alhambra. El conjunto combina edificios históricos con una marcada influencia neo-mudéjar y neo-nazarí: arcos de herradura, cúpulas, azulejos decorativos, patios interiores y una cuidada simetría que invita a pasear con calma.
El Hotel Termas, uno de los más antiguos del complejo, conserva ese aire palaciego que conecta con la tradición andalusí, mientras que otras zonas incorporan líneas más contemporáneas sin romper la armonía del entorno. Todo ello integrado en un paisaje natural de más de 200.000 metros cuadrados que refuerza la sensación de estar en un oasis.
Las aguas que dan fama al balneario son minero-medicinales, con una composición rica en sales minerales como sodio, calcio y sulfatos. Se les atribuyen propiedades beneficiosas para problemas articulares, musculares, respiratorios y dermatológicos, además de un notable efecto relajante y antiestrés. Por eso, además del uso lúdico, aquí se realizan tratamientos terapéuticos supervisados por profesionales de la salud, lo que ha convertido a Archena en un referente del turismo de bienestar durante todo el año.
Un complejo con todo lo necesario para relajarse (de verdad)


Su popularidad se debe precisamente a esa combinación de historia, salud y disfrute. El complejo cuenta con piscinas termales interiores y exteriores, circuitos de contrastes, saunas, baños de vapor, zonas de relajación y un moderno circuito llamado “Balnea” pensado para quienes buscan una experiencia más sensorial. A ello se suman varios hoteles dentro del recinto, lo que permite pasar uno o varios días sin necesidad de salir del entorno.
Llegar hasta aquí es sencillo. El balneario se encuentra a unos 25 kilómetros de la ciudad de Murcia y está bien comunicado por carretera. También es accesible en transporte público, con autobuses que conectan con la capital murciana, y se sitúa a menos de una hora del aeropuerto de Murcia-Corvera, lo que facilita la visita incluso para una escapada corta.
De cara a organizar el viaje, conviene saber que el acceso a las piscinas termales suele rondar los 25–35 euros, dependiendo del día y la temporada, con tarifas especiales entre semana y opciones de bonos o paquetes. Para disfrutar de los tratamientos más completos o alojarse en el recinto, existen ofertas que combinan noche de hotel, circuito termal y desayuno, especialmente atractivas en temporada baja. Es recomendable reservar con antelación, ya que el aforo está controlado y la demanda es alta, sobre todo los fines de semana.
Como apunte final, resulta fascinante pensar que cada baño es el resultado de un viaje subterráneo de miles de años, un lento proceso natural que hoy se traduce en bienestar. A lo largo del tiempo, estas aguas han atraído a viajeros ilustres y anónimos con un mismo propósito: encontrar alivio, calma y equilibrio. Y quizá ahí resida su verdadero valor, no tanto en la historia que se puede contar, sino en la que cada visitante se lleva consigo al marcharse.
Imágenes | Balneario de Archena
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Que Hacer
cruza cascadas y tiene vistas espectaculares
En estos días festivos en los que el calendario se llena de planes sociales que dejan poco espacio para el descanso, salir a caminar se convierte en uno de los mejores regalos que podemos hacernos. Y sin duda, una ruta de senderismo es el plan perfecto para desconectar del ruido, recargar energía y, de paso, equilibrar los excesos de las comidas navideñas.
A apenas una hora de Madrid, existe un recorrido perfecto y poco conocido que invita a bajar el ritmo y a reconectar con la naturaleza en su estado más auténtico. Hablamos de la Senda del Barranco de Patones, un corto y popular sendero de unos 800-900 metros que conecta Patones de Abajo con el encantador pueblo de pizarra negra, Patones de Arriba, ofreciendo vistas del barranco, construcciones hidráulicas, las enormes tuberías del Canal de Isabel II y un acceso peatonal clave para evitar el tráfico y el aparcamiento limitado en la parte alta del pueblo.
El paisaje sorprende desde el primer momento. El camino se abre paso entre paredes rocosas, vegetación mediterránea y el sonido constante del agua cuando el arroyo baja con fuerza. Pequeños saltos, zonas húmedas y rincones sombreados convierten el paseo en una experiencia sensorial que rompe con la imagen habitual del senderismo madrileño. No es una ruta larga ni exigente, pero sí lo suficientemente especial como para dejar huella en quien la recorre.
Senda del Barranco de Patones, el plan que siempre es buena idea
El camino salva un desnivel notable en muy poco espacio, lo que explica su trazado zigzagueante y su carácter histórico: durante décadas fue la principal vía de comunicación entre ambos núcleos, utilizada por vecinos, pastores y comerciantes mucho antes de que existiera una carretera. Hoy, además de su valor paisajístico, sigue siendo una alternativa sostenible y tranquila para acceder al pueblo sin contribuir a la saturación de visitantes.
Como la senda sigue el trazado del arroyo que, especialmente tras las lluvias, cobra vida en forma de pequeños saltos de agua, charcas y rincones húmedos que rompen con el paisaje seco habitual de la Comunidad de Madrid. No son grandes cascadas, pero sí lo suficientemente evocadoras como para hacer que el paseo resulte especial y muy fotogénico.
La geografía del lugar es uno de sus grandes atractivos. El sendero serpentea entre paredes rocosas y terreno calizo, con vistas abiertas al valle y a la sierra que lo rodea. A lo largo del recorrido se aprecia la vegetación típica mediterránea (encinas, jaras y romero) mezclada con especies que aprovechan la humedad del barranco. Es un trayecto corto, de menos de un kilómetro, pero con desnivel, lo que le aporta dinamismo sin resultar exigente. Precisamente por eso es una ruta ideal tanto para senderistas ocasionales como para familias acostumbradas a caminar.
Además la ruta culmina en un conjunto urbano que parece sacado de otra época. Calles empedradas, casas de piedra perfectamente integradas en la ladera y una sensación constante de haber viajado en el tiempo. Pasear sin rumbo, sentarse en una plaza, entrar en alguna tienda local o simplemente disfrutar de las vistas desde lo alto es parte fundamental del plan. Muchos aprovechan la excursión para comer en alguno de sus restaurantes tradicionales o incluso alargar la escapada pasando la noche en un alojamiento rural.
Recomendaciones a tener en cuenta antes de transitar la Senda del Barranco

Imagen | Sierra Norte de Madrid
Llegar hasta el inicio de la ruta es sencillo. En coche, el acceso se hace desde la autovía A-1 en dirección norte, desviándose hacia Torrelaguna y siguiendo las indicaciones hasta el núcleo inferior del municipio, donde se puede aparcar. El acceso en vehículo al pueblo situado en lo alto está restringido, lo que convierte la senda en la única forma de llegar hasta él. También existe conexión en transporte público desde Madrid, aunque conviene revisar horarios con antelación.
Antes de planificar la visita, hay algunos detalles importantes a tener en cuenta. El camino es fácil, pero tras lluvias puede estar resbaladizo, por lo que es recomendable llevar calzado adecuado. No es una ruta larga, pero merece la pena tomársela con calma y reservar tiempo para explorar el entorno y el pueblo al final del recorrido. Además, en fines de semana y festivos se organizan visitas guiadas que ayudan a entender mejor la historia, la arquitectura y las tradiciones locales, una opción interesante si se quiere profundizar en el lugar más allá del paseo. Sin duda un plan perfecto para una escapada tranquila y para recordar que, a veces, no hace falta ir muy lejos para sentir que has salido por completo de la rutina.
Imagen | Freepik
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