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Creíamos que Stack Overflow era imprescindible para programar. La IA está demostrando lo contrario
Durante más de una década, programar y Stack Overflow fueron casi sinónimos. Ante un error, una duda o una línea de código que no funcionaba, el gesto era automático: abrir el navegador, buscar la pregunta exacta y confiar en que alguien, en algún lugar del mundo, ya hubiera pasado por lo mismo. Hoy ese reflejo empieza a fallar. No porque los problemas hayan desaparecido, sino porque la conversación parece haberse desplazado. Los datos sugieren que el lugar donde millones de desarrolladores formulaban nuevas preguntas en público se está quedando progresivamente en silencio.
Por lo tanto, el valor de Stack Overflow no residía únicamente en acumular respuestas, sino en cómo las construía. Cada duda quedaba abierta, debatida y refinada hasta que la comunidad consensuaba qué solución merecía ser destacada. Ese proceso convirtió a la plataforma en un termómetro técnico: permitía detectar qué lenguajes crecían, qué frameworks generaban más fricción y dónde estaban los problemas reales del desarrollo moderno. Con el tiempo, esa dinámica hizo que muchos asumieran que el ecosistema del software, tal y como lo conocemos, sería difícil de entender sin este repositorio colectivo.
El dato que hizo saltar las alarmas Para entender qué está ocurriendo no basta con percepciones. El gráfico procede del Stack Exchange Data Explorer (SEDE), una herramienta pública que permite ejecutar consultas SQL sobre los datos históricos de la red Stack Exchange. En este caso, se ha medido el número de nuevas preguntas publicadas en Stack Overflow mes a mes. Es una métrica imperfecta, pero muy reveladora cuando se analiza su evolución en el tiempo.

La caída de Stack Overflow reflejado en un gráfico de Stack Exchange
Los datos permiten dividir la historia reciente de Stack Overflow en etapas bastante claras. Entre 2008 y 2014, la plataforma vive una fase de expansión acelerada, coincidiendo con su adopción como referencia global para resolver dudas de programación. A partir de 2015 y hasta 2021, entra en una larga etapa de madurez, con volúmenes altos y relativamente estables de nuevas preguntas. El punto de inflexión llega en 2022, cuando la tendencia se invierte y el número de consultas empieza a caer de forma sostenida, un momento que coincide en el tiempo con la irrupción pública de herramientas como ChatGPT, un cambio de contexto que ayuda a interpretar la cronología, aunque no la explica por sí solo.
Un mínimo histórico: La caída no solo continúa, sino que se acelera en el último tramo. Los datos de esa serie muestran un descenso desde alrededor de 17.000 preguntas mensuales a comienzos de 2025 hasta aproximadamente 3.800 en enero de 2026, el nivel más bajo que refleja el gráfico en su tramo final. Esta caída marca un antes y un después, porque ya no habla de desgaste progresivo, sino de un cambio abrupto en el uso de la plataforma.
La necesidad de ayuda no desaparece, pero cambia de lugar. Frente al modelo abierto de Stack Overflow, la IA ofrece respuestas inmediatas y adaptadas al contexto que el usuario aporta, con resultados que pueden variar en calidad y precisión. No hay que formular bien la pregunta para una audiencia amplia ni exponerse a correcciones públicas. Basta con pedirlo. Esa comodidad no prueba por sí sola una relación de causa directa, pero encaja con el momento en el que la participación pública empieza a desvanecerse.


La IA entra en el flujo de trabajo: La radiografía interna refuerza lo que sugiere el gráfico. Según la Stack Overflow’s 2025 Developer Survey, realizada entre más de 49.000 desarrolladores de todo el mundo, el uso de herramientas de IA ya alcanza al 84% de los encuestados, frente al 76% del año anterior. Los modelos GPT encabezan esa adopción, seguidos por Claude Sonnet y Gemini Flash. No se trata de una tecnología marginal, sino de una capa integrada en el día a día, lo que ayuda a contextualizar por qué cada vez menos dudas llegan a formularse en público.
OverflowAI y el giro del producto: Lejos de ignorar el cambio, Stack Overflow ha empezado a integrar la inteligencia artificial en su propia propuesta. OverflowAI es una suite pensada para permitir búsquedas semánticas y respuestas generadas por IA que resumen el conocimiento ya validado por la comunidad. La idea no es sustituir las respuestas humanas, sino reorganizar y hacer más accesible el enorme archivo acumulado durante años. En un contexto de caída de nuevas preguntas, la plataforma intenta seguir siendo útil como punto de consulta, aunque la interacción ya no adopte la forma tradicional del foro.
Integrarse en el ecosistema de la IA: En paralelo al desplome de nuevas preguntas, Stack Overflow ha cerrado acuerdos con OpenAI y Google Cloud alcanzados entre 2024 y 2025 que sitúan su contenido dentro del flujo de desarrollo y mejora de modelos de lenguaje. Estos acuerdos permiten utilizar el archivo técnico de la plataforma como referencia para aumentar la precisión de las respuestas. En la práctica, en algunas respuestas técnicas generadas por asistentes de IA pueden aparecer referencias a Stack Overflow, aunque eso no implica por sí solo un retorno estable de participación directa de los desarrolladores.
Con este panorama, la pregunta ya no es si Stack Overflow ha perdido centralidad, sino qué significa hoy “seguir existiendo” para una plataforma así. Los datos muestran que las preguntas públicas se han reducido a mínimos históricos, mientras el conocimiento acumulado sigue teniendo valor dentro y fuera del sitio. Puede que Stack Overflow deje de ser el lugar donde se pregunta y pase a ser, sobre todo, una capa silenciosa que alimenta a otros sistemas. Lo que queda en el aire es si esa transformación es compatible con el espíritu abierto que lo convirtió en imprescindible.
Imágenes | Xataka con Gemini 3 Pro
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Aplazan la segunda parte de “The Batman” de Robert Pattinson; se estrenará hasta febrero de 2028
EFE.- La segunda entrega de “The Batman”, protagonizada por Robert Pattinson, aplazó su fecha de estreno una vez más hasta el 18 de febrero de 2028.
“The Batman Part II”, dirigida por Matt Reeves (“War for the Planet of the Apes”), tenía previsto llegar a los cines el 1 de octubre de 2027.
La película ya había sufrido otros cambios en su calendario de estreno. Inicialmente, DC Studios había fijado su lanzamiento para el 3 de octubre de 2025, pero las huelgas de Hollywood de 2023 obligaron a retrasar la producción y posponer su estreno al 2 de octubre de 2026.
Posteriormente, la fecha volvió a modificarse al 1 de octubre de 2027, antes del nuevo aplazamiento anunciado este martes.
Reeves dio a conocer la nueva fecha junto con las primeras imágenes de la película, publicadas en Vimeo. En el breve video se observa a Pattinson caracterizado como Batman durante una noche lluviosa; el personaje permanece inmóvil mientras gira hacia la cámara, con una patrulla visible a lo lejos y el sonido de una radio policial de fondo.
El director coescribió el guion de la secuela con Mattson Tomlin (“Terminator Zero”), y en la película también participarán Scarlett Johansson, Sebastian Stan, Charles Dance, Brian Tyree Henry y Sebastian Koch.
La primera película de “The Batman” recaudó en 2022 más de 772 millones de dólares a nivel mundial y logró el segundo mejor estreno de la pandemia con 134 millones de dólares a nivel nacional.
La película de Reeves no es la única que ha sufrido cambios en su estreno, Warner Bros. también anunció que “The Great Beyond” de JJ Abrams cambió su lanzamiento del 12 de noviembre de 2026 al 1 de octubre de 2027.
Por su parte, “Panic Carefully”, de Sam Esmail, retrasó su estreno del 26 de febrero de 2027 al 9 de abril del mismo año, mientras que “Revenge of La Llorona” también fue desplazada a esa fecha tras estar programada inicialmente para febrero.
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China acaba de reunir 100.000 aceleradores nacionales en un superclúster. El desafío ahora es que trabajen juntos con eficiencia
China ha puesto en marcha en Zhengzhou el Dawning 8000, un superclúster de inteligencia artificial que, según Sugon, puede integrar 100.000 tarjetas de cálculo desarrolladas en el país. La compañía lo presenta como el primer sistema chino de esta dimensión construido alrededor de una infraestructura nacional, desde los chips y la red hasta el almacenamiento y la refrigeración. Sugon asegura que el proyecto ya está conectado a la red nacional de supercomputación, aunque todavía no ha publicado sus especificaciones técnicas completas.
La escala no basta. El tamaño de la instalación no implica por sí solo un salto equivalente en capacidad de cálculo. En las cargas que pretenden aprovechar miles de procesadores, el trabajo debe dividirse, sincronizarse y recomponerse sin que la comunicación entre nodos termine consumiendo una parte desproporcionada del tiempo. A medida que crece el conjunto, también aumentan los puntos de fallo, la complejidad del software y las exigencias sobre la red y el almacenamiento. El verdadero desafío empieza cuando esas tarjetas tienen que comportarse como una sola máquina.
El salto pendiente. Sugon sostiene que el nodo central ya ha sido optimizado para más de 300 aplicaciones de una veintena de campos, entre ellos los grandes modelos, la robótica, la automoción, la industria farmacéutica y la predicción meteorológica. La compañía añade que más de 70 aplicaciones han completado despliegues a escala de 10.000 tarjetas. Son datos relevantes para evaluar la madurez de la plataforma, aunque la información difundida no detalla una carga pública ejecutada con las 100.000 unidades simultáneamente.
Autonomía bajo presión. La apuesta de Zhengzhou no puede separarse de la presión que afronta la industria tecnológica china. Estados Unidos incluyó a Sugon en su Entity List en 2019 y ha ampliado desde entonces las restricciones sobre semiconductores avanzados y equipos relacionados con la computación de alto rendimiento. En ese escenario, levantar una infraestructura basada en tecnología nacional tiene un valor que va más allá de la potencia conseguida. El proyecto encaja en el esfuerzo chino por ampliar su capacidad propia y reducir dependencias de la cadena de suministro.
La cifra no basta. Cien mil aceleradores chinos no equivalen automáticamente a cien mil GPU comparables de Nvidia. El despliegue tampoco permite afirmar que China haya dejado atrás su dependencia del hardware occidental para sostener su infraestructura de inteligencia artificial. Sí demuestra, según Sugon, que el país ya puede levantar sistemas propios a una escala cada vez mayor. No es autonomía completa, pero sí otro paso en el camino para depender menos de proveedores extranjeros.
Imágenes | Sugon
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la fiesta de cumpleaños de cinco millones de dólares de un millonario que pasó a la historia
Corría febrero de 2007 y en un antiguo cuartel militar del Upper East Side de Manhattan, casi 600 invitados brindaban con champán mientras Rod Stewart cantaba en un concierto privado con motivo del 60 cumpleaños de uno de los hombres más poderosos de Wall Street.
Ese hombre era Stephen Schwarzman, CEO y fundador de Blackstone. Nadie en la fiesta sabía que, meses después, esa misma noche pasaría a la historia como el símbolo de todo lo que iba a salir mal en Wall Street.
Una fiesta que marcó una era. Aquella no fue una fiesta de cumpleaños cualquiera. Casi dos décadas más tarde, todavía hay muchos que la recuerdan como una de las más ostentosas.
Schwarzman, fundador de Blackstone, alquiló el Park Avenue Armory de Manhattan, lo llenó de orquídeas, palmeras y un retrato suyo a tamaño real. Según recoge el libro ‘Davos Man‘ de Peter S. Goodman, el cómico Martin Short animó la velada, la cantante Patti LaBelle le cantó el cumpleaños feliz y hasta Rod Stewart dio un concierto privado.
Entre los casi 600 asistentes había banqueros, políticos y hasta un tal Donald Trump, entonces solo un empresario neoyorquino más.
Una fiesta inolvidable. Se estima que la fiesta costó entre tres y cinco millones de dolares. Hoy esa cifra parece modesta al lado de otros derroches de los que hacen gala los millonarios, pero en aquellos años era un dispendio importante.
Schwarzman lo justificó después como “una celebración con seiscientas personas que nos importaban”. Peccata minuta para alguien que venía de embolsarse 398,3 millones de dólares en el ejercicio fiscal de 2006.
Lo caro no fue la fiesta. Sin embargo, la fiesta llegó apenas cuatro días después de un anuncio clave. Blackstone acababa de cerrar la mayor compra inmobiliaria de la historia hasta ese momento, por 39.000 millones de dólares. Meses más tarde, la empresa salió a bolsa. Schwarzman se embolsó cerca de 700 millones en efectivo, y se adjudicó una participación valorada en unos 9.000 millones.
Ese cóctel de lujo y dinero fácil llamó la atención del Senado. Los legisladores Max Baucus y Chuck Grassley presentaron lo que la prensa bautizó como el “Proyecto de ley Blackstone”. Una normativa hecha a medida para la empresa de Schwarzman que buscaba subir los impuestos al capital privado.
Con la crisis de las subprime ya encima, Schwarzman terminó admitiendo que aquella fiesta fue “un poco exagerada”. Aseguró que nunca quiso convertirse en el símbolo de la opulencia de una época.
“No soy rico”, solo tenía un patrimonio de 8.000 millones. Con semejante fortuna, cualquiera esperaría cierta comodidad con la etiqueta de rico. Pero ese no era el caso de Schwarzman.
Tal y como recogía The Wall Street Journal, incluso tras la ostentosa fiesta de cumpleaños del millonario, cuando le preguntaron por su estilo de vida, el CEO de Blackstone respondió sin dudar: “No me siento una persona rica. Otros me ven como tal, pero yo no. Me siento igual que cuando era asociado de quinto año y aspiraba a ser socio en Lehman. No he cambiado… Sigo intentándolo”.
Los viejos excesos que ya no vuelven igual. Tal vez haciendo gala de cierta nostalgia, diez años después de aquella fiesta memorable, Schwarzman celebró sus 70. En esta ocasión, tampoco escatimó.
Hubo camellos, trapecistas y un concierto privado de la cantante Gwen Stefani en Palm Beach, cerca de Mar-a-Lago. La fiesta pasó casi sin ruido por las portadas de los periódicos. Era la era Trump y el lujo ya no escandalizaba a nadie como antes. Sus vecinos Ivanka Trump y Jared Kushner estuvieron entre los invitados.
El rey de las fiestas a los 79. Hoy, con una fortuna de 48.000 millones de dólares, Schwarzman prepara una fiesta de Halloween en su finca inglesa de Conholt Park. Nada de camellos ni templos: solo fuegos artificiales y dos días de reunión privada. Algo tranquilo. De chill.
Los excesos de antaño, esos que hacían temblar al Congreso, ya no asustan tanto hoy. Los multimillonarios de esta década son más discretos con las formas, aunque su riqueza se haya multiplicado por diez. Los milmillonarios de ahora gastan igual o más que Schwarzman en 2007, solo que no hacen la misma ostentación. La diferencia está en el ruido, no en el dinero.
Imagen | Unsplash (Ophélie Bonavita), Flickr (World Economic Forum)
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