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El Atlántico tiene una ‘Ciudad Perdida’ con la clave de la vida en otros planetas. Ahora está en peligro

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La Tierra parece no tener secretos a estas alturas. Eso si hablamos de la parte terrestre, claro, porque aunque nos estamos poniendo las pilas con el fondo oceánico, aún queda mucho por conocer. Y uno de los ejemplos es la Ciudad Perdida encontrada el año 2000, un conjunto de estructuras en mitad del Atlántico que no sólo son curiosas, sino que nos ayudan con lo más inesperado: estudiar ecosistemas extraterrestres.

Y, en última instancia, determinar las pistas que hay que seguir para encontrar vida en el universo.

Único. A más de 700 metros de profundidad al oeste de la dorsal mesoatlántica, el 4 de diciembre del 2000, unos exploradores al mando de sumergibles de control remoto, encontraron algo sorprendente: un conjunto de paredes y monolitos que alcanzaban los 60 metros de altura y que tenían un curioso tono azulado debido a los focos de los submarinos.

Estas estructuras carbonatadas eran algo que la comunidad científica no había visto nunca y se bautizó como la ‘Ciudad perdida’. Entre que nos encanta dar nombres rimbombantes y que podía asemejarse a la Atlántida, la parte del marketing ya estaba hecha.

Expl1169 Flickr Noaa Photo Library
Expl1169 Flickr Noaa Photo Library

Chimeneas. El nombre completo es, realmente, ‘Campo Hidrotermal de la Ciudad Perdida’, y se trata del sitio de ventilación oceánica más antiguo, al menos de los que conocemos. Se estima que tiene unos 120.000 años y, durante todo ese tiempo, sus chimeneas han estado expulsando gases a temperaturas de entre 40 y 90 grados Celsius.

Estos respiraderos hidrotermales liberan metano e hidrógeno, pero no son volcánicos, por lo que no producen CO₂, sulfuro de hidrógeno o metales. Con el paso de los milenios, ese material expulsado se fue acumulando en forma de columnas y paredes de brucita, aragonito y carbonato de calcio, con un color blanquecino y textura escamosa muy particular.

Punto de interés. Para la comunidad científica, la Ciudad Perdida es una mina. Su particular ambiente y las condiciones de su formación, así como su antigüedad, puede proporcionar pistas sobre el origen de la vida en la Tierra, así como una visión más detallada de la composición del planeta.

A lo largo de los años se han ido estudiando sus materiales y, en 2024, un grupo de científicos anunció la recuperación de una muestra de roca de más de un metro de largo. Con ella, esperan encontrar evidencias cruciales sobre el origen de la vida en la Tierra.

Zookeys Desmophyllum Dianthus
Zookeys Desmophyllum Dianthus

Hay algunas formaciones espectaculares. Investigadores de la Universidad de Washington describieron algunos respiraderos como estructuras que “lloran” fluidos que forman estructuras carbonatadas de múltiples puntas tan curiosas como la que vemos en la foto que dejamos justo sobre estas líneas. Pero no sólo hay rocas en la Ciudad Perdida.

Extraterrestres. A esa profundidad, sin oxígeno, con un ambiente altamente alcalino y con hidrógeno, metano y otros gases disueltos en el agua, podríamos pensar que es un ecosistema ‘lunar’ en el que la vida es imposible. Curiosamente, está repleto de animales como anémonas, comunidades microbianas, crustáceos, caracoles y, ocasionalmente, peces de profundidad.

La pregunta es cómo puede prosperar la vida cuando se trata de un ambiente en el que no hay luz solar, no hay oxígeno y tanto el hidrógeno como el metano campan a sus anchas. Precisamente eso es lo que también llamó la atención de los investigadores porque el estudio de este hecho nos puede dar pistas sobre qué tipo de vida o señales de vida buscar en ambientes que pueden ser similares, como Encelado o Europa (lunas de Saturno y Júpiter).

Expl2220 Flickr Noaa Photo Library
Expl2220 Flickr Noaa Photo Library

Patrimonio amenazado. Escribiendo esto me ha dado por pensar en ‘Avatar’ no sólo porque la película tenga estructuras extraterrestres atractivas, sino porque su director, James Cameron, es un apasionado de las expediciones submarinas. Y algo que sucede en su película es que llegamos a otro planeta y lo arrasamos para conseguir recursos. No hay que irse a Pandora -el planeta de ‘Avatar’-, lo seguimos viendo en zonas como el Amazonas. Y que destruyamos la Ciudad Perdida es algo que temen los investigadores.

Polonia consiguió en 2018 los derechos de explotación del fondo marino alrededor de la Ciudad Perdida y, si bien el campo hidrotermal no tiene recursos valiosos para nosotros, alterar sus alrededores podría poner en peligro toda la zona. Es por eso que se está trabajando para que la Ciudad Perdida sea declarada Patrimonio de la Humanidad con el objetivo de protegerla lo máximo posible y poder seguir estudiándola.

Veremos qué ocurre con una zona que no es el único campo hidrotermal del mundo, pero sí uno cuyas particularidades pueden ayudar a comprender cómo se desarrolla la vida en condiciones extremas y en ambientes extraterrestres similares.

Imágenes | Cairns S, Kitahara M

En Xataka | Hace medio año descubrimos oxígeno en uno de los lugares más recónditos del planeta. Ahora queremos saber más

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Llevamos décadas buscando “monstruos” radiactivos. Lo que hemos encontrado es una evolución a cámara rápida

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Cuando pensamos en animales y radiación, la mente se nos puede ir a imaginar a un pez de tres ojos de Los Simpsons o a bestias gigantescas de las películas de la ciencia ficción. Pero la realidad es que aquellas zonas del planeta que han sufrido algún desastre radioactivo, presentan una realidad mucho más compleja y a menudo más fascinante desde el punto de vista evolutivo. 

Los datos. Décadas después de los accidentes de Chernóbil en 1986, Fukushima en 2011 y los desastres históricos en Mayak, la ciencia ha empezado a recopilar datos suficientes para entender qué ocurre cuando la fauna retoma “zonas de exclusión” que han sido abandonadas por los humanos. Los estudios más recientes nos dicen que no hay monstruos, pero sí cambios genéticos acelerados, adaptaciones forzosas y cicatrices fisiológicas.

El caso de Chernóbil. La Zona de Exclusión de Chernóbil se ha convertido en una reserva natural involuntaria, ya que, sin humanos, la fauna ha proliferado, pero los estudios genéticos cuentan una historia de estrés invisible. Uno de los estudios más clásicos y reveladores se centra en la golondrina común, ya que lejos de ser inmunes, estas aves han actuado como bioindicadores del desastre. 

Investigaciones han documentado una frecuencia inusualmente alta de albinismo parcial en su plumaje, una señal externa de inestabilidad genética. En este caso se ha registrado un aumento en la tasa de mutación germinal de entre 2 y 10 veces en comparación con zonas de control en Italia o la Ucrania rural no contaminada. Como consecuencia, entre 1991 y 2006, se documentaron frecuencias elevadas de anomalías físicas en adultos, lo que sugiere que la radiación sigue ejerciendo una presión selectiva constante.

El caso de los perros. En Chernóbil, quizás el hallazgo más sorprendente de los últimos años proviene de los descendientes de las mascotas que fueron abandonadas durante la evacuación. Un análisis genómico reciente de los perros asilvestrados que viven cerca de la central nuclear muestra una estructura genética diferenciada de los perros que viven en la ciudad de Chernóbil, a solo unos kilómetros.

En este caso, los científicos han identificado cambios en genes candidatos como el XRCC4, fundamental para la reparación del ADN. Esto sugiere una selección multigeneracional donde los perros con mejores mecanismos para reparar el daño celular provocado por la radiación son los que han logrado sobrevivir y reproducirse. En este caso, un metaanálisis que abarca 45 estudios y 30 especies confirma que el efecto en las tasas de mutación es grande y persistente, siendo curiosamente más fuerte en plantas que en animales.

El caso de Fukushima. Si nos vamos hasta Japón, es donde encontramos uno de los desastres más recientes en materia nuclear y es donde se nos ha permitido observar el impacto inmediato y la adaptación a medio plazo de la naturaleza. Uno de los puntos más destacables lo encontramos en un nuevo estudio publicado en enero de este mismo año, donde se relata como miles de cerdos domésticos escaparon de sus granjas abandonadas y comenzaron a aparearse con los jabalíes del bosque. 

Aquí se apunta a que este encuentro no solo produjo híbridos entre cerdos y jabalíes, sino que ha acelerado la biología de estos animales. Y no estamos ante unos “mutantes radioactivos” como los peces de tres ojos de Los Simpsons, sino ante algo biológicamente más interesante: una máquina de reproducción acelerada que ha logrado diluir sus genes domésticos en tiempo récord. 

Cómo se vio. Los investigadores analizaron el ADN mitocondrial, que se hereda solo de la madre, y también el nuclear de 191 jabalíes y 10 cerdos en la zona entre 2015 y 2018. Los resultados apuntaban a que, aunque los híbridos parecen jabalíes salvajes, muchos esconden un secreto en su linaje materno. 

La clave para esto está en la diferencia biológica entre ambas especies, puesto que, aunque el jabalí salvaje tiene una temporada de cría anual estricta, los cerdos domésticos cuentan con un ciclo reproductivo continuo para criar todo el año. A partir de aquí, se ha visto que los híbridos que descienden de una madre cerdo heredan este ciclo reproductivo rápido, lo que ha provocado una rotación generacional vertiginosa al detectar más de cinco generaciones de híbridos en apenas unos años tras el desastre. En pocas palabras, los jabalíes han visto acelerada su reproducción cuando hace unos años era mucho más lenta. 

Una paradoja genética. Aquí entra la parte más curiosa del estudio, ya que si estos animales se reproducen tanto, ¿por qué no vemos cerdos por todas partes en Fukushima? La respuesta está en el retrocruzamiento masivo en el campo genético. Y es que la población de jabalíes salvajes en la zona es inmensamente superior a la de los cerdos escapados de las granjas, por lo que los híbridos casi siempre terminan apareándose con jabalíes puros. 

De esta manera, si las madres híbridas tienen muchas crías gracias a su “motor” doméstico y esas crías se cruzan de nuevo con jabalíes salvajes, el resultado es que el ADN nuclear del cerdo, que define la apariencia y la mayoría de rasgos, se diluye rápidamente. 

Una mejora evolutiva. Con esta dilución, el estudio apunta a que, aunque el ADN mitocondrial delata el origen doméstico de estos nuevos jabalíes, el genoma nuclear y su apariencia son casi indistinguibles del de un jabalí salvaje. Es por ello que son, a efectos prácticos, jabalíes “mejorados” reproductivamente que han borrado su rastro doméstico visual de cerdo.

El caso de la mariposa. Si seguimos en Fukushima, nos encontramos otro caso interesante en la mariposa pale grass blue que fue monitorizada entre 2011 y 2013. En este caso se observó una reducción del tamaño de las alas de la mariposa y un retraso en el crecimiento que se unió a la aparición de deformidades en ojos y alas. 

Tras el pico inicial de anomalías, la población pareció estabilizarse, pero esto sugiere un proceso de “purga”: los individuos más sensibles murieron rápidamente, dejando una población superviviente más resistente, un ejemplo de adaptación evolutiva acelerada.

El desastre de Mayak. Aunque poca gente lo conoce, antes de Chernóbil se dio este desastre que fue muy poco mediático y que tuvo como protagonista al río Techa en los Urales (Rusia). Aquí, entre los años 1949 y 1952, se fueron vertiendo residuos, creando un laboratorio histórico de exposición crónica. 

Los informes técnicos y la modelización de dosis en organismos acuáticos  como los peces del sistema fluvial Obi-Techa nos recuerdan que la contaminación radiactiva en el agua crea un ciclo de exposición diferente, mucho más difícil de contener que en la tierra, afectando a la fauna bentónica y a los peces durante décadas más allá del incidente original.

El caso español. Aunque en nuestro país no haya habido ninguna guerra nuclear, sí que hemos tenido contacto con estos artefactos. El incidente en cuestión se dio en el año 1966 cuando cayeron cuatro bombas termonucleares tras un accidente de avión, pero sin llegar a explotar. Y aunque no explotó, sí que hubo una filtración de plutonio que dio lugar a una descontaminación. 

En este contexto, un informe técnico del CIEMAT y el DOE de 2006 detectó niveles de radiación por encima de lo normal en caracoles y fauna invertebrada de la zona aunque de momento no se han visto alteraciones morfológicas importantes. 

Semipalatinsk. Durante 40 años fue el polígono de pruebas nucleares de la URSS en Kazajistán, y estudios citogenéticos han encontrado aberraciones cromosómicas estables no solo en humanos, sino evidencias de mutagénesis elevada y cambios morfológicos en la fauna local que ha habitado el cráter de las explosiones durante generaciones.

Imágenes | Harshit Suryawanshi

En Xataka | Tras analizar más de 4.000 genomas antiguos, lo que sabíamos de los neandertales cambia: hubo una “zona híbrida” de 4.000 kilómetros

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“Hoy la salsa está de luto”: Óscar D’ León, Rubén Blades y referentes del género se despiden de la leyenda Willie Colón

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Escrito en ENTRETENIMIENTO el

Este sábado, referentes de la salsa como Rubén Blades y Oscar D´león, entre otros, lamentaron la muerte de William Anthony Colón Román, más conocido como Willie Colón, uno de los trompetistas, compositor, intérprete e ícono del ritmo latino. 

Ruben Blades se pronunció a través de sus redes sociales poco después de que familiares del también conocido como “El Malo del Bronx” dieran a conocer su fallecimiento la mañana de este sábado.

“Acabo de confirmar lo que me resistía a creer: Willie Colón efectivamente ha fallecido. A su esposa Julia, a sus hijos, familia y seres queridos envío mi sentido pésame. Más adelante y con calma escribiré sobre Willie y su vital e importante legado musical”, compartió Blades.

También Fania Records, sello fundamental en el desarrollo de la salsa, lamentó la partida de quien consideró “un ícono de nuestra cultura y un pilar de la familia Fania”. En un comunicado, destacó que Colón fue “un visionario que moldeó el sonido de la salsa moderna” y afirmaron que “su impacto es eterno”.

“Su música era una declaración de identidad, orgullo, resistencia y felicidad. No solo se oía, se vivía”, escribió la disquera.

 

El pianista Papo Lucca, director de La Sonora Ponceña, manifestó su profunda tristeza y evocó la fe que mantenía en la recuperación del músico.

“Hoy despedimos a un referente, pero su obra seguirá sonando en cada escenario donde la salsa se toque con respeto y pasión”, expresó. Destacó además el compromiso compartido de defender la música caribeña y proyectarla hacia el futuro, representando con orgullo a Puerto Rico y al Caribe ante el mundo.

El productor Sergio George también rindió homenaje al artista, a quien describió como “un arquitecto del sonido latino”. Señaló que su talento influyó en la identidad de generaciones dentro y fuera de la cultura latina, y resaltó su valentía para innovar y convertir “historias de barrio” en himnos universales.

“Donde haya un trombón sonando, ahí Willie estará por siempre”, afirmó.

El salsero venezolano Oscar D’ León, conocido por sus canciones “Lloraras” y “Detalles” lamentó la muerte de Colón en un mensaje acompañado de un video con una de las canciones más populares de Willie, “Idilio”.

“¡Cómo cuesta decirle adiós a un gigante! Hoy la salsa está de luto, pero estoy seguro de que el cielo está de fiesta recibiendo a un grande. Se nos fue mi gran hermano y colega, Willie Colón“, compartió D’ León en redes sociales.

¿Quién era Willie Colón?

Nacido el 28 de abril de 1950 en el barrio neoyorquino del Bronx, fue el intérprete de temas icónicos de la salsa como “Idilio”, “Gitana” o “El gran varón”. Murió a los 75 años en un hospital de Nueva York, según informó este sábado su familia.

El también poeta, arreglista, productor y director musical, comenzó su carrera musical a los 16 años cuando grabó en 1967 el álbum “El Malo” junto a Héctor Lavoe, formando uno de los dúos más influyentes de la salsa bajo el sello Fania.

Colón catapultó junto a Lavoe éxitos como “Calle luna, calle sol”, “Che che colé” y “El día de mi suerte”, convirtiéndose en una figura clave de la salsa de los años 70.

Colón se consolidó como uno de los artistas más relevantes del género musical de la salsa más de 32 álbumes grabados, nueve Discos de Oro y cinco de Platino y la venta de más de ocho millones de discos en el mundo.

Con información de EFE.

 

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Un nuevo “sistema solar” acaba de descubrirse. Solo hay un problema: no debería existir

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Las observaciones de los telescopios de la NASA y la Agencia Espacial Europea han posibilitado el descubrimiento de un nuevo sistema exoplanetario a 116 años luz de la Tierra. De acuerdo con la investigación de un equipo internacional liderado por la Universidad de Warwick publicado en la revista Science, este nuevo “sistema solar” tiene una particularidad: su arquitectura contradice el modelo estándar de formación planetaria. 

En pocas palabras, que atendiendo a la astrofísica que sabemos, no debería existir. No sabemos si va a obligar a reescribir las teorías actuales, pero sí a revisarlas con urgencia. 

El hallazgo. El sistema LHS 1903 está conformado por cuatro planetas que orbitan alrededor de una enana roja, el tipo de estrella más común y longeva del universo. La cuestión está en cómo están dispuestos: el planeta más interno es el rocoso, los dos siguientes son gaseosos y sorprendentemente, el planeta más externo (LHS 1903 e) es también rocoso. 

Ese planeta no debería estar ahí. LHS 1903 e es una super-Tierra de gran tamaño (tiene 1,7 veces el radio de la Tierra y 5,79 masas terrestres, logrando así una densidad similar) situado en la periferia, pero claro, en esa posición no debería estar, según los modelos actuales. No es una anomalía menor: rompe el paradigma desde los cimientos.

Esta disposición contradice el patrón habitual que vemos en todos los sistemas planetarios conocidos: los planetas rocosos (materiales refractarios) están en la zona caliente  y los gigantes gaseosos en la zona fría exterior, más allá de la “línea de nieve“, donde el hielo posibilita que crezcan grandes núcleos que capturan hidrógeno. El ejemplo canónico es nuestro sistema solar: los rocosos Mercurio, Venus, Tierra y Marte orbitan más cerca y los gaseosos Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno orbitan más lejos.

Por qué es importante. Según la teoría, un planeta tan grande como LHS 1903 e en esa zona fría debería haber devorado gas hasta convertirse en un gigante como Júpiter. Pero hay otra lectura: que el modelo de formación falle y no sea la única receta que explique cómo se forman sistemas exoplanetarios.

Pero como mencionábamos más arriba, las enanas rojas son las estrellas más abundantes de la galaxia y si el modelo falla en este sistema, es plausible que tampoco dé en la tecla en buena parte del cosmos. Puede que haya otros sistemas “invertidos” pendientes de interpretar o que hayamos interpretado mal. 

Una posible explicación. Lo que el equipo de investigación propone es la hipótesis de mecanismo de formación pobre en gas. En pocas palabras, la importante no es tanto dónde sino cuándo. Así, los planetas se fueron formando uno tras otro en orden opuesto a nuestro sistema solar, empezando primero por el más interno y de allí hacia afuera. 

Cuando los planetas se forman, van consumiendo el gas disponible en el disco que rodea a la estrella. LHS 1903 e se formó el último, cuando ya no quedaba gas, de modo que ya no pudo convertirse en el gigante gaseoso que cabría haber esperado. Como explica el investigador principal y profesor de la Universidad de Warwick, Thomas Wilson: “significa que el planeta más externo se formó millones de años después del más interno. Y como se formó más tarde, en realidad no quedaba tanto gas y polvo en el disco como para construir este planeta”. 

El método de investigación. Los datos que analizó el equipo internacional proceden de la colaboración de los telescopios TESS de la NASA y el satélite para la caracterización de exoplanetas CHEOPS de la ESA: el primero detecta planteas con el método en tránsito y el segundo los estudia en profundidad, lo que le permite obtener información como el tamaño, la masa y a partir de ahí, la densidad. Entre las hipótesis alternativas barajadas está su nacimiento a partir de impactos entre planetas o la pérdida de su envoltura gaseosa, que acabaron descartando. 

La astrofísica tiene asignaturas pendientes. Más allá de encontrar un mecanismo claro, lo que parece evidente es que observando este sistema de exoplanetas se abre un abanico de posibilidades sobre cómo se forman los planetas alrededor de estrellas que va a durar años. Néstor Espinoza, astrónomo del Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial en Baltimore ajeno al estudio, lo explica para CNN: “Este sistema aporta un dato muy interesante que los modelos de formación planetaria intentarán explicar durante años, y estoy seguro de que aprenderemos algo nuevo sobre el proceso de formación planetaria una vez que se comparen entre sí”.

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Portada | NASA Hubble Space Telescope

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