Escrito en ENTRETENIMIENTO el
Actualidad
solo el sector del lujo “más asequible” está en crisis
Bernard Arnault comenzaba el año siendo una de las mayores fortunas del mundo gracias a su imperio de la moda de lujo, en la que se agrupan marcas como Louis Viutton, Dior, Tiffany & Co, Moët & Chandon, Dom Perignon o Tag Heuer. La suma de factores como la caída en el consumo del lujo en China o el enfríamiento del consumo de artículos de lujo tras el desenfreno de la pandemia, ha sacudido a todo el sector en 2024. Como consecuencia de esa caída, Bernard Arnault ha perdido más de 52.000 millones en los últimos meses.
No obstante, no todo el sector del lujo está de capa caída. De hecho, según un informe de la consultora Bain & Company destaca que hay un sector del lujo extremo que está registrando los mejores datos de los últimos años: el de los yates, superdeportivos y jets privados.
El frenazo del consumo de lujo. Según datos del informe Bain & Company, el sector del lujo ha presentado signos de desaceleración en 2024, con respecto al crecimiento de los artículos de moda de lujo experimentado tras la pandemia. En 2024, se espera un gasto mundial en artículos de lujo alcance casi 1,5 billones de euros, lo cual representa una tasa de crecimiento estimada de entre el -1% y el 1% interanual con respecto a 2023.
En torno a una cuarta parte de todo ese gasto en la industria del lujo (363.000 millones) corresponde a artículos de ropa, bolsos, gafas o perfumes. “Los consumidores de lujo a nivel mundial, que se enfrentan a la incertidumbre macroeconómica y a la constante subida de precios entre las marcas, están reduciendo su consumo de artículos discrecionales”, destaca Claudia D’Arpizio, socia de Bain & Company y responsable de Moda y Lujo de la consultora.
La crisis de “millonarios” en China. China es uno de los principales mercados para las marcas de lujo. Según los resultados anuales de LVMH, China y los mercados asiáticos representan el 31% del total de ingresos del conglomerado de empresas de lujo de Bernard Arnault.
La crisis inmobiliaria China y la posterior crisis de crédito que ésta produjo ha ocasionado una “gran extinción” en el número de millonarios en China, tal y como refleja el Índice Hurun de millonarios. Esa incertidumbre ha provocado la contención en el consumo de los millonarios y los sectores más acomodados de artículos de lujo importados. “50 millones de consumidores de lujo han optado por abandonar el mercado de artículos de lujo o se han visto obligados a abandonarlo en los últimos dos años. Esta es una señal para las marcas de que es hora de reajustar sus propuestas de valor”, señala D’Arpizio, una de las autoras del informe.
El desplome del alcohol. Ser un grupo con una variedad de productos de lujo tan grande, permite observar los datos de LVMH a modo de termómetro del sector del lujo, ya que sus distintas divisiones dejan una fotografía bastante clara de a qué sectores afecta más o menos el descenso en el consumo de productos de lujo. En el caso de la firma de la familia Arnault, los vinos y bebidas espirituosas, que registra una caída del 8% en los tres primeros trimestres de 2024.
Según datos del informe de Bain & Company, este mercado supone unas ventas totales estimadas en 99.000 millones anuales, pero la escala de precios ha puesto a este tipo de productos en la picota, quedando lejos del alcance de aquellos clientes aspiracionales. A eso, se une la llegada de una generación Z con menor hábito de consumo de bebidas alcohólicas. Según un informe de la consultora KAM de Reino Unido, el 65% de los jóvenes de la generación Z de Reino Unido opta por limitar el consumo de alcohol a eventos y celebraciones señaladas.
Más yates que nunca. Los yates siempre han estado asociados a millonarios y grandes fortunas. Pero la necesidad de aislamiento y privacidad que puso sobre la mesa la pandemia, hizo que muchos clientes adinerados quisieran tener su propio yate. Eso disparó la demanda y todavía mantiene su impulso. Según datos de The Superyacht Group citados por El Economista, en 2021 se registraron en todo el mundo unos 6.270 yates, mientras que para 2032 se espera que este tipo de embarcaciones superen las 7.000 unidades. Solo en Baleares, este sector mueve un volumen de negocio por encima de los 1.000 millones de dólares.
Lujo de altos vuelos. Según datos de Statista, el mercado de los jets privados alcanzará los 19.140 millones de dólares en 2023, lo que supone un incremento anual del 3,34%, y lleva creciendo a este ritmo desde 2022. Los cambios normativos por cuestiones medioambientales han incentivado que los millonarios renueven su parque móvil de aviones privados con unas 764 entregas previstas en 2024.
Coches superdeportivos y supertuneados. Otro de los sectores a los que la crisis de los artículos de lujo no ha llegado es al de los fabricantes de coches de lujo, que mantienen una tendencia al alza en el número de unidades vendidas. Los datos de ventasde Ferrari indican que casi se ha duplicado el número de unidades enviadas en la ultima década. En 2015 envió a sus distribuidores un total de 7.664 unidades, mientras que en 2023 fueron 13.663 unidades, creciendo en todos los mercados excepto China.
No obstante, lo más llamativo no es solo que se incrementen las ventas de estos superdeportivos de lujo. Los fabricantes han encontrado de sacar el máximo rendimiento en cada venta ofreciendo alternativas de personalización que incrementan el precio final de compra. Según Alessio Soligo, responsable de ventas para el sur de Europa de Lamborghini, “Cada cliente quiere su traje a medida. Sobre todo, para los superdeportivos, los clientes quieren tener la posibilidad de personalizar su coche y Lamborghini les ofrece un amplio abanico de posibilidades para lograrlo”. A cambio, el precio de su coche puede llegar a duplicar su precio de origen al convertirse en una unidad exclusiva.
En Xataka | Cómo gana dinero Louis Vuitton: del lujo inalcanzable al lujo masivo
Imagen | Ferrari, Princess Yatchs, Gulfstream
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
Resulta que al menos la mitad de lo que orbita la Tierra es basura. Y eso es solo lo que podemos ver
Alrededor de la Tierra está la luna y un montón de basura espacial.
Y no es una exageración: llevamos décadas lanzando satélites al espacio sin una estrategia clara ni unificada. De aquellas aguas, estos lodos: solo Starlink tiene 9.000 unidades orbitando y ha pedido permiso para lanzar un millón más. Lo que empezó con una carrera tecnológica entre superpotencias se ha convertido en un vertedero en órbita que tiene serias implicaciones: de la amenaza de colisiones catastróficas (cada vez que lanzamos algo, compramos otro boleto más en esta macabra lotería) a arriesgar infraestructuras críticas como la navegación GPS o las comunicaciones.
Pero todo esto no es nuevo: la ciencia lleva años advirtiéndolo. Lo verdaderamente inquietante no es tanto haber diagnosticado el problema, sino que no tiene una solución sencilla. La basura espacial no se va a degradar con la lluvia ni la van a descomponer microorganismos. Lo que sube, allí se queda. Y todo lo que se queda es una auténtica amenaza para lo que hay allí que verdaderamente importa.
Casi la mitad de lo que hay en órbita es basura. La empresa de ingeniería Accu ha usado los datos públicos del Cuerpo Espacial de Estados Unidos a través de la web Space-Track.org y los ha analizado: hay 33.269 objetos rastreables en órbita, de los cuales 17.682 son satélites. ¿Qué pasa con ese otro 47%? Que es basura espacial: cohetes abandonados, satélites muertos y miles de fragmentos producto de colisiones, entre otros objetos sin identificar. Quédate con este dato, porque es importante y volveremos después.
Por qué es importante. Por física del instituto: ya hemos visto que hay objetos de todo tipo y tamaño, pero es que la mayoría de ellos viajan a más de 27.000 km/h y a esa velocidad incluso el trozo más pequeño puede ser letal. Por poner en contexto: un fragmento de un kilogramo impactando a 10 km/s alberga una energía cinética de 50 MJ, es decir, su equivalencia en TNT son 12 kg de explosivo, suficiente para destruir completamente todo un satélite de varias toneladas.
Perder un satélite no es lo peor que podría pasar (incluso aunque su función fuera crítica), sino el Síndrome de Kessler, una reacción en cadena irreversible: si dos objetos chocan y generan miles de fragmentos, estos fragmentos pueden chocar entre sí, generando más y más hasta hacer que la órbita sea inutilizable.
Contexto. Todo empezó con el lanzamiento del Sputnik 1 en 1957, pero el problema se nos ha ido de las manos en la última década por algo que a priori era bueno: el coste de los lanzamientos se ha desplomado, así que cada vez hay más y de hecho, ya existen hasta constelaciones comerciales, como la de Starlink. Solo entre 2020 y 2025 el número de objetos rastreables en órbita creció en torno a 10.000 unidades. Puedes ver el histórico de todos los objetos lanzados al espacio en Space-Track.org.
Puede que de tanto oír que viene el lobo le restemos importancia, pero es que ya está pasando: en 2024 los astronautas de la Estación Espacial Internacional tuvieron que refugiarse tras la fragmentación de un satélite ruso fuera de servicio. En 2025 astronautas chinos quedaron atrapados en la estación Tiangong después de que un fragmento de basura agrietara la ventana de su cápsula de retorno.
Lo peor es lo que no sabemos. Mencionábamos antes ese 47% de basura espacial, pero eso es solo lo que podemos ver: la Agencia Espacial Europea calcula que hay más de 1,2 millones de fragmentos de más de un centímetro en órbita y que más de 50.000 superan los 10 centímetros, tamaño suficiente para destruir por completo un satélite activo si ambos impactan. La cifra asciende a más de 100 millones de objetos de un milímetro o menos, según la NASA. Hasta una escama de pintura. Además, cada potencia espacial gestiona sus propios datos de seguimiento con distintos niveles de transparencia, lo que dificulta tener una imagen completa y fiable, un mapa de lo que hay en órbita.
La brecha entre lo rastreable y lo real es abismal: los sistemas de vigilancia actuales solo pueden seguir de forma fiable objetos mayores de 10 centímetros en órbita baja y mayores de un metro en órbita geoestacionaria. Todo lo que queda fuera de ese umbral es sencillamente invisible, que no inocuo. Por si fuera poco, hay una variable dinámica más para introducir a la ecuación: la interacción entre los residuos y el clima espacial. Un estudio de 2025 advirtió de que una tormenta solar intensa podría inutilizar la capacidad de maniobra de los satélites durante el tiempo suficiente para provocar colisiones en cascada y que habría menos de tres días para reaccionar.
De quién es la culpa. El origen de los escombros espaciales se concentra esencialmente en tres bloques: China, Estados Unidos y los países de la Comunidad de Estados Independientes, herederos del programa espacial soviético concentran sobre sus hombros cerca del 95% de todos los residuos catalogados en órbita. Con datos de marzo de 2026, China concentra el 34% del total de escombros rastreados, seguida muy de cerca por el CEI (Rusia y ocho países pequeños más) con el 31% y Estados Unidos con otro 31%.
El problema de fondo es legal: el tratado internacional que regula el espacio data de los años 60 y no prohíbe destruir satélites con misiles. Tampoco nadie se ha puesto serio para minimizar los lanzamientos. Sin una política clara para reducir residuos, mecanismos de verificación ni sanciones reales poco se puede esperar, como documenta la ONU.
Portada | Foto de Javier Miranda en Unsplash
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
“Star Wars: The Mandalorian and Grogu” recauda 165 mdd a nivel mundial en su primer fin de semana
Reuters.- La nueva película “Star Wars: The Mandalorian and Grogu” cerraría el fin de semana del Memorial Day en Estados Unidos con unos ingresos por taquilla a nivel mundial de aproximadamente 165 millones de dólares, informó el domingo la distribuidora Walt Disney.
De ese total, unos 102 millones de dólares procederán de Estados Unidos y Canadá, según Disney. La recaudación nacional supera las previsiones anteriores al fin de semana, pero es el estreno más flojo de cualquier película de “Star Wars” lanzada por la cadena de películas infantiles.
La primera película de “Star Wars” en siete años cuenta la historia de un cazarrecompensas con casco y su compañero, apodado “Baby Yoda” por los fans. El dúo debutó en la pantalla pequeña en la serie de streaming de Disney+, “The Mandalorian”, en 2019.
La cinta de “La guerra de las galaxias” de Disney con menor recaudación, “Solo: una historia de Star Wars”, recaudó 103 millones de dólares durante el fin de semana del Memorial Day de 2018 y se consideró un fracaso.
La película de “Grogu“, sin embargo, contó con un presupuesto menor que la mayoría de las demás películas de la saga, de unos 165 millones de dólares.
El actor chileno Pedro Pascal protagonizó la serie de 2019 que logró contarse en un total de tres temporadas. Esta serie es paralela a “The Book of Boba Fett” de 2021, que sólo contó con una temporada.
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
“Cereales para machos” o por qué hay hombres que necesitan envases negros y sabores llamados “sigma” para no sentir amenazada su masculinidad al desayunar
Creo (tomándome la libertad de decirlo) que todos tenemos en el estante del mueble de arriba de la cocina una caja de cereales. Como una especie de pequeño portal a otra época para reconectar con nuestro niño interior. Sin embargo, ahora ha decidido que eso ya no puede ser así. Se trata de los Man Cereal, y su lema es tan directo que da vértigo: “Por fin los cereales se han armado de valor y de hombría”.
La caja es negra. No hay mascotas, ni colores, ni promesas de aventura. Solo proteínas, creatina y cuatro sabores cuyos nombres dicen todo lo que hay que saber sobre quién los ha diseñado y por qué: el de caramelo salado se llama “dominante”; el de canela, “seguro de sí mismo”; el de frutas, “legendario”; y el de bacon, “sigma”, que en el vocabulario de los foros de masculinidad más extrema designa al hombre poderoso, independiente y autosuficiente. Un cereal que no solo te alimenta, sino que te promete una identidad.
El negocio de la inseguridad masculina
Para entender qué hace un cereal con nombre de jerarca alpha en el pasillo del supermercado, hay que entender primero el mercado al que apunta. El periodista Austin Ashburn lo resumió con precisión: “A medida que la masculinidad tóxica continúa extendiéndose por nuestra sociedad, existen productos como Man Cereal para satisfacer a los hombres que solo quieren interactuar con cosas que sean indudablemente masculinas y que no amenacen su ego”.
No es una observación moral, es una descripción de negocio. Hay un nicho de mercado formado por hombres que sienten vergüenza al comprar productos con packaging colorido o con promesas de cuidado de la piel, y ese nicho lleva años siendo sistemáticamente explotado. Antes llegaron las bebidas energéticas —Monster, Rockstar—, luego los batidos de proteínas y hasta las latas de atún, en los productos de cuidado existen los geles de ducha con nombres como “Pure Carbon” o “Facial Fuel”. No obstante, el caso más extremo quizá sea War Paint, una marca de maquillaje para hombres que eligió llamarse “pintura de guerra”, porque un hombre de verdad no se maquilla: va a la batalla.
Man Cereal es la llegada de esta lógica al desayuno. Sus creadores justifican el producto diciendo que “la mayoría de los hombres había renunciado a los cereales; solo les quedaban las cajas infantiles azucaradas o las versiones saludables insípidas”. La solución, según ellos, era un cereal natural, alto en proteínas y bajo en azúcar, enriquecido con creatina. Una propuesta que, vista desde dentro del ecosistema de la masculinidad tóxica online, tiene sentido. Vista desde fuera, tiene más grietas.
Que el marketing de género en la alimentación sea un negocio no significa que sea inocuo. Hay investigación experimental que muestra que el packaging no es solo estética: modifica la percepción del sabor y condiciona las decisiones de compra de manera que el consumidor no controla ni detecta.
El estudio más citado en este campo es el publicado en Social Psychology bajo el título Macho Nachos: The Implicit Effects of Gendered Food Packaging on Preferences for Healthy and Unhealthy Foods. Sus hallazgos son perturbadores en su sencillez: en el primer experimento, activar mentalmente la masculinidad llevó a hombres y mujeres a preferir alimentos poco saludables, mientras que activar la feminidad los llevó a preferir alimentos sanos. En un segundo experimento, cuando el packaging y el nivel de salubridad del producto eran congruentes con el género —envase femenino para comida sana, envase masculino para comida poco sana—, los participantes no solo lo preferían, sino que lo valoraban como más atractivo y, crucialmente, como más sabroso. El sabor percibido de un producto cambia según el color de la caja.
La investigación también funciona en dirección contraria: cuando se amenaza experimentalmente la masculinidad de un hombre —haciéndole creer, por ejemplo, que ha suspendido un test de virilidad—, este evita activamente las opciones saludables o vegetarianas en el consumo posterior. Como explican los investigadores del área en Psychology Today, “la comida es una herramienta importante para gestionar la identidad, y los hombres son más propensos a seleccionar alimentos ‘masculinos’ cuando comen con otros hombres, como señal de dominancia dentro de un grupo valorado”.
Esto tiene consecuencias directas de salud pública. Si la comida saludable se percibe como femenina, y si la masculinidad se percibe como amenazada, entonces un hombre expuesto de forma sostenida a este tipo de marketing tenderá a alejarse de las opciones que le benefician. El packaging negro no es solo un asunto de identidad cultural: puede ser un factor en la dieta y en la salud de los hombres que lo consumen.
Como detalló mi compañera en Xataka, “podemos pensar que el envase no importa, pero la realidad es que es clave en la decisión de compra”. Y añade el doble rasero que todo esto implica: si los productos proteicos son negros, los light son rosas y tienen tipografías suaves. “El motivo es claro: tradicionalmente el público femenino ha sido el más preocupado por adelgazar”. El sexismo actúa en los dos sentidos del lineal.
El estudio publicado en Feminist Media Studies que analizó diez de las marcas de bollería industrial más consumidas en España, confirma que estos estereotipos de género están inscritos en los envases de forma menos obvia que en otros medios tradicionales, pero que la exposición acumulada desde la infancia tiene efectos duraderos: “La exposición a largo plazo gana fuerza en los adultos y refleja de forma consistente los valores hegemónicos predominantes en su contexto”. Hemos estado enseñando a los niños qué es de hombres y qué es de mujeres a través de las cajas de cereales desde antes de que supieran leer.
Cómo se fabrica un mercado: el manvertising
Hay un término académico para lo que hacen Man Cereal, Dr. Squatch o War Paint, y lo acuñaron los sociólogos Kristen Barber y Tristan Bridges en un artículo publicado en la revista Contexts de la American Sociological Association: “Manvertising“. La definición es precisa: “La masculinidad satírica o exagerada que se usa para vender a hombres productos que presumiblemente evitarían por miedo a lo que dicen de su identidad de género y sexual”.
El ejemplo paradigmático que analizan Barber y Bridges es el famoso anuncio de Old Spice con Isaiah Mustafa, donde el actor aparece en un baño de espuma sobre un caballo blanco proclamando “Make Sure Your Man Smells Like a Man“. La ironía es deliberada, es decir, el chiste consiste en que la masculinidad es tan ridícula que solo se puede vender así, con parodia de sí misma. No obstante, la parodia parte siempre del mismo presupuesto intocable: que hay cosas de hombres y cosas de mujeres, y que cruzar esa frontera es humillante. El manvertising se ríe de la masculinidad hegemónica mientras la refuerza. La sátira, dicen Barber y Bridges, “obscurece las consecuencias de estas masculinidades híbridas aunque estén en plena vista”.
Man Cereal no siquiera se molesta con la ironía. Su packaging espartano en blanco y negro es, como señala Iturriaga en El País, “el reverso machote de los muchos alimentos light o de dieta dirigidos a las mujeres, que suelen ser rositas y con dibujitos con curvas”. No hay guiño, no hay broma: hay una declaración de identidad. Y según la revista Journal of Advertising Research, los mensajes de masculinidad más directa y menos irónica —el llamado enlightened manvertising— resuenan especialmente en hombres que se identifican fuertemente con rasgos masculinos tradicionales. El mercado objetivo está perfectamente identificado.
La socióloga Raewyn Connell, cuya teoría de la masculinidad hegemónica es el marco de referencia de prácticamente toda la investigación sobre este tema, lo explicaba en su obra fundacional Masculinities (1995): la masculinidad dominante no es natural, es construida y requiere trabajo continuo para mantenerse. Eso incluye disciplinar el cuerpo, demarcar territorio frente a lo femenino y devaluar las masculinidades “desviantes”. Un cereal negro sin mascotas, con nombres de sabores que remiten a jerarquías de poder, es ese trabajo en formato de desayuno.
La manosfera: del foro a la caja de cereales
Todo esto tiene un contexto más amplio que lo explica y lo magnifica: la manosfera. ONU Mujeres la define como “una red laxa de comunidades online que dicen abordar los problemas de los hombres —citas, fitness, paternidad— pero que frecuentemente promueven actitudes dañinas”. Sus principales tribus son los MRA (Men’s Rights Activists), los PUA (pickup artists), los MGTOW (Men Going Their Own Way) y los incel (involuntary celibates). Lo que los une, más allá de sus diferencias, es la oposición al feminismo y la narrativa de que los hombres son las verdaderas víctimas de la sociedad contemporánea.
Dentro de ese ecosistema, la comida no es un asunto trivial, sino una herramienta para proyectar dureza. La idea de que disfrutar de la comida es una debilidad innecesaria es un discurso que gana tracción en distintos frentes de la nueva masculinidad. El presidente argentino Javier Milei, por ejemplo, ha declarado en repetidas ocasiones que para él comer es un mero trámite, comparando los alimentos con “gasolina” para mantener el cuerpo funcionando y afirmando que, si pudiera, tomaría una pastilla con todos los nutrientes diarios para no perder el tiempo.
En la rama más radical de internet, el influencer Andrew Tate ha llevado esto al extremo con la lion diet (consumir casi exclusivamente carne, sal y agua) y sus declaraciones sobre la comida como terreno moral. “La comida es horrible y comer es un suplicio. Yo como lo mínimo, lo indispensable y lo más rápido posible. Odio comer. Los hombres que creen que cocinar los hace más masculinos son unos cobardes que le temen a la jaula”, escribió en X. Disfrutar, saborear o dedicar tiempo a la comida se percibe, bajo esta lente, como una falta de disciplina espartana.
El estudio Mainstreaming the Manosphere’s Misogyny Through Affective Homosocial Currencies, publicado en Social Media + Society, analizó grupos de discusión con adolescentes varones y llegó a una conclusión preocupante: los contenidos misóginos de la manosfera se están normalizando y llegan a los patios de colegio. El discurso central de los vídeos de Tate analizados en el estudio es la creencia de que los hombres son o deben ser naturalmente dominantes sobre las mujeres, “lo que actualiza la estructuración no dicha del poder patriarcal a través de la masculinidad hegemónica”.
Man Cereal no es un producto de la manosfera en el sentido estricto: no lo vende Tate, no lo distribuye ningún foro de Reddit. Pero habla exactamente su idioma. El término “sigma” en el nombre de uno de sus sabores no es casualidad: en el vocabulario de los foros de masculinidad, el hombre sigma es el que está por encima incluso del alfa, el que no necesita reconocimiento externo, el que se basta solo. Es la fantasía de autosuficiencia que vende la manosfera, reempaquetada en un cereal de 350 gramos.
El primer Manosphere Index de la historia, un estudio publicado en diciembre de 2025, aporta un matiz importante: los hombres no se están radicalizando de forma masiva ni moviéndose bruscamente hacia posiciones extremas. Lo que ocurre, según los datos, es que “responden a la colisión de presión económica, medios algorítmicos y preguntas de identidad y propósito”. Son hombres que se sienten “sin ancla, económicamente inseguros e institucionalmente ignorados”. Esa inseguridad real, legítima en muchos casos, es el caldo de cultivo que la manosfera —y sus derivados comerciales— saben explotar. No es una justificación. Es un diagnóstico.
El cereal que se avergüenza de ser un cereal
Es aquí donde entra en juego la femmefobia, un concepto que la periodista e investigadora Noemí López Trujillo desgrana en su libro Me dibujaron así. Por qué el mundo odia la feminidad. López Trujillo define la femmefobia como la profunda devaluación y el desprecio sistemático hacia todo lo asociado con la feminidad. La sociedad ha aprendido a castigar lo hiperfemenino, tachándolo de frívolo, débil, vulnerable o ridículo. En su ensayo, la autora reivindica el derecho a una feminidad desacomplejada frente a quienes exigen, incluso desde ciertos sectores del feminismo, un constante “decoro” y austeridad estética.
Aplicado a nuestro caso, la femmefobia explica perfectamente la existencia de este producto: para la manosfera, consumir un envase colorido, dulce o estéticamente alegre es un riesgo intolerable de contaminación femenina. Para validar la identidad de estos hombres, hay que extirpar por completo el color del pasillo de los desayunos.
Históricamente, los cereales coloridos con mascotas animadas habían sido un espacio de relativa libertad. La cultura popular siempre ha percibido el tazón de cereales como un territorio sin normas de género rígidas, donde el adulto reconecta con la infancia sin ser juzgado. Man Cereal es el intento de poner un cordón policial alrededor de un espacio que no lo necesitaba, blindándolo contra cualquier asomo de feminidad.
Una investigación publicada en American Journal of Men’s Health muestra que incluso cuando se intenta vender comida sana a los hombres, se recurre a los mismos ideales hegemónicos de masculinidad para hacerla atractiva. “La alimentación saludable se vende eficazmente a los hombres evocando una masculinidad mejorada a través de la dieta”, concluyen los investigadores. Hasta la zanahoria necesita llevar un escudo. La masculinidad hegemónica lo coloniza todo: no hay rincón del supermercado, ni del desayuno, ni de la identidad, que se libre.
El problema no es la masculinidad. El problema es la industria que se lucra de convertirla en una jaula y venderte la llave.
Imagen |Magnific
ues de anuncios individuales.
Source link
-
Musica2 días agoAgenda: Los mejores eventos de entretenimiento del 22 al 28 de mayo 2026
-
Actualidad2 días agoLas mejores ofertas de El Corte Inglés en tecnología durante el Ahórrate el IVA, hoy 23 de mayo
-
Tecnologia1 día agograban reuniones, crean notas automáticas y traducen conversaciones en tiempo real
-
Musica1 día agoMonsieur Periné anuncia nueva gira internacional; llegará a América y Europa
-
Musica1 día agoAlejandro Markovhich en coma: Estas son las enfermedades que ha enfrentado el músico
-
Deportes2 días agoMundial 2026: Enfrenta México a Ghana en Puebla de cara al duelo con Sudáfrica | Video
-
Musica1 día agoNo importa que lo hagas mal: hacer ESTO reduce tus niveles de estrés sin importar tu talento
-
Musica2 días agoChristian Nodal se reafirma como favorito de los tapatíos en concierto en el Telmex





