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Crean macetero que convierte las plantas en mascotas tipo Tamagotchi.

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El invento de la empresa Mu Design ayuda a cuidar la planta transmitiendo a través de emociones sus condiciones de vida.

A muchas personas les encanta tener una o más plantas en sus casas. Decoran el lugar, son un aporte al medio ambiente y dan la sensación de estar en un espacio más limpio y natural. Pero a pesar de que uno la cuide y la mire con cariño, este ser se encuentra carente de sentimientos y de expresiones receptivas a la atención que uno le pueda brindar. Pero eso podría cambiar, ya que la empresa Mu Design busca innovar en el mercado de maceteros y mascotas con su nueva creación.
Debido a que este empresa creó el macetero inteligente «Lua», que a través de un moderno sistema, convierte una inexpresiva flor o arbusto pequeño, en una simpática mascota tipo Tamagotchi. Ya que este artefacto, traduce el estatus o necesidades de las plantas, en gestos y emociones que expresa a través de un rostro en el macetero.
Para que funcione, se necesita también un smartphone, desde el cual se pueda descargar la aplicación y escanear con un código QR el macetero. Esto además de seleccionar qué tipo de planta es, para saber qué es lo que necesita esta pequeña mascota en todo momento.
«Lua» tiene la capacidad de expresar la condición de la planta a través de 15 emociones diferentes, las cuales manifiestan diferentes necesidades de ella, tales como la de solicitar más agua o más luz solar. Sin olvidar que tiene rostro para avisar si la mojaron demasiado o si hasta tiene demasiado frío.
Además, y lo que posiblemente sea su mayor novedad, es que es capaz de interactuar con el ambiente o lo que le rodee. Poniendo una cara de vampiro para hacer entender que no necesita tanto sol, o también, poniendo un rostro de molestia si tiene cerca a un lindo gatito.
La mala noticia es que aún no está a la venta. Pero la compañía Mu Design, esperar poder comercializar estos productos a más tardar en diciembre del 2019. Por lo que sería un gran regalo para muchas personas que son dueñas del hogar o, que simplemente, disfrutan pasar tiempo cerca de sus plantas.

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así es el proyecto vasco que quiere convertir las olas en electricidad barata

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El 12 de mayo, una boya de acero de 42 metros fue remolcada desde la ría de Bilbao hasta el mar abierto frente a Armintza. No es la primera vez que hace ese viaje. Ya lo hizo en 2016, aguantó tres inviernos con olas de hasta 14 metros, generó electricidad y volvió a puerto con algo igual de valioso: datos. Ahora regresa mejorada. La firma vasca IDOM ha vuelto a soltar al Marmok A-5 en el Cantábrico, y esta vez sabe exactamente qué tiene que demostrar.

No es un ensayo más. La promesa de la energía undimotriz no es pequeña. Según explica a la revista Energías Renovables el ingeniero de olas de IDOM, Patxi Etxaniz: “La cantidad de recursos que hay a nivel mundial es brutal; si somos capaces de obtener esa energía de forma económicamente rentable, tenemos resuelto el problema energético a nivel mundial”.

El problema, hasta ahora, ha sido siempre el mismo: extraerla sin arruinarse en el intento. La carrera para lograrlo la disputan apenas una docena o quincena de actores en todo el mundo: la sueca CorPower, varias ingenierías escocesas, empresas de Francia, Gales, Finlandia e Italia, y actores asiáticos de Corea, China y Japón que, en palabras de Etxaniz, “no publican nada, son muy discretos”. IDOM ya está en ese grupo.

El pistón del Cantábrico. El Marmok es, en esencia, una boya con un cilindro de agua en su interior. Según detalla Europe Wave, cuando llega una ola, esa columna de agua sube y baja como un pistón, comprimiendo y expandiendo el aire de una cámara superior. De esta manera, ese flujo de aire mueve una turbina que genera electricidad y, finalmente, un cable submarino la lleva a tierra.

La tecnología se llama OWC —columna de agua oscilante— y el nuevo Marmok la ha mejorado en tres frentes, según BiMEP: nueva turbina con álabes controlables, sistema de control inteligente con baterías embarcadas, y un fondeo radicalmente simplificado. Este último cambio nació directamente de uno de los problemas más costosos y peligrosos de la primera campaña. Como explicaba Etxaniz: “El fondeo que teníamos funcionó bien, pero necesitábamos muchos buzos, y son caros, y su trabajo es peligroso: bajo el agua, con cabos con mucha tensión, que te pega un latigazo uno y puedes tener un grave problema”. Problema detectado, problema resuelto.

En esta nueva campaña, además, el Marmok se conectará a la red por primera vez a través de la plataforma HarshLab, un laboratorio flotante integrado en las infraestructuras de BiMEP, lo que permitirá tanto evacuar la energía generada como monitorizar el comportamiento del sistema en tiempo real.

Doce años de trabajo. El Marmok no apareció de la noche a la mañana. Sus primeros modelos se probaron en el Centro de Experiencias Hidrodinámicas de El Pardo en 2012. De ahí pasaron a los laboratorios de Tecnalia, luego a las instalaciones en costa de BiMEP en Mutriku, y finalmente al mar abierto en octubre de 2016, donde se convirtió en el primer convertidor de energía de las olas conectado a la red eléctrica en España y uno de los primeros en el mundo.

Detrás de ese recorrido estaba el equipo de la empresa vasca Oceantec. IDOM vio el potencial, los contrató en bloque y los integró en su estructura. Más de una década de trabajo, financiación del Ente Vasco de la Energía y respaldo del programa europeo de innovación EuropeWave después, lo que empezó como un prototipo de laboratorio es hoy, según BiMEP, un dispositivo listo para avanzar hacia fases precomerciales. Como resume Borja de Miguel, jefe de proyecto en IDOM, en declaraciones recogidas por Europe Wave: “Lograr una instalación segura y una conexión a la red en BiMEP es un paso clave para acercar la energía de las olas a la realidad comercial”.

Lo que viene. Durante los próximos meses, el equipo irá verificando el rendimiento de los nuevos sistemas y aumentando progresivamente las operaciones. Los datos que recoja esta campaña servirán para dos cosas: demostrar resultados ante EuropeWave y decidir cómo será la siguiente fase de desarrollo.

El objetivo no es académico. Es bajar costes hasta que una ola del Cantábrico pueda competir, en precio, con cualquier otra fuente de energía. Todavía no hay fecha para eso. “Dependerá de la inversión”, dice Etxaniz. Pero la ventana existe, el grupo de aspirantes es pequeño, y la ingeniería vasca lleva más de diez años aprendiendo a leer el mar. El Marmok ya sabe cómo sobrevivir a tres inviernos de tormenta. Ahora tiene que aprender a hacerlo barato.

Imagen | EuropeWave

Xataka | Durante años, la energía de las olas fue el patito feo de las renovables. La IA y los centros de datos le han dado una vuelta

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SMILE, su primer megaproyecto con China

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China y Europa están a punto de lanzar al espacio uno de sus proyectos más ambiciosos a nivel individual y, sin duda, el más grande como equipo. No es la primera vez que ambas agencias colaboran, pero esta vez lo hacen para desvelar algunos de los misterios mejor guardados del Sol y la Tierra. La misión SMILE se lanza el 19 de mayo y ya está casi todo listo.

Un equipo ideal para estudiar el Sol. El objetivo de la misión SMILE (Solar wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer) es estudiar cómo interactúa el viento solar con la magnetosfera terrestre, proporcionando por primera vez imágenes globales de este choque, tanto en rayos X suaves como en luz ultravioleta. Esto podría ayudar a predecir las tormentas solares de una forma más precisa, pudiendo prepararnos en caso de que estas fuesen tan intensas que pudiesen afectar a nuestros sistemas de telecomunicaciones. 

No volará al Sol. Es importante destacar que, si bien SMILE va a estudiar la interacción de la capa protectora de la Tierra con las tormentas solares, su misión no es volar hasta el Sol. De hecho, permanecerá en órbita terrestre y se irá desplazando por ella para tomar los datos pertinentes sobre esa interacción. 

Misiones anteriores. No es la primera vez que la Agencia Espacial Europea (ESA) y diversas entidades científicas Chinas han colaborado en el espacio. Por ejemplo, juntas pusieron en marcha el programa Dragon, con el que cooperaron en el desarrollo de aplicaciones de observación de la Tierra. También han trabajado en equipo en la misión Double Star, con la que se han enviado al espacio satélites para estudiar la magnetosfera terrestre. Incluso la ESA ha apoyado a China en algunas fases de Chang’e, la ambiciosa misión para el estudio de la Luna dirigida por el país asiático

Situación actual. Inicialmente, la misión se iba a lanzar durante el mes de abril. Sin embargo, la ESA detectó un problema técnico en la línea de producción de un componente del subsistema Vega-C. Este es el cohete que impulsará la misión al espacio, por lo que es esencial que funcione a la perfección. Se decidió posponer el lanzamiento y ahora, con todo revisado y solucionado, SMILE está lista para desentrañar los misterios del Sol. 

Smile Launch Timeline Pillars
Smile Launch Timeline Pillars

Lo que ocurrirá. El lanzamiento está previsto para las 5:52 CEST, misma hora en la España peninsular. Se llevará a cabo en el Puerto Espacial Europeo de la Guayana Francesa, donde ya se encuentra el cohete y se han llevado a cabo las maniobras previas. Tras el lanzamiento, las cuatro etapas del cohete se irán separando una a una, para finalmente liberar a SMILE 57 minutos después. Poco después, a los 63 minutos, deben desplegarse los paneles solares. Si todo sucede correctamente, el lanzamiento podrá darse por exitoso. 

¿Y después qué? Una vez en la órbita terrestre, la nave tomará el control para llevarla a su órbita final, en forma de huevo. Recorrerá 121.000 km sobre el Polo Norte para recoger datos y después se desplazará 5.000 km sobre el Polo Sur para entregarlos a las estaciones terrestres que los esperan. De todos modos, debemos ir paso a paso. Primero debe producirse el lanzamiento, un momento muy especial que podrás seguir en directo en este enlace

Imagen | ESA

En Xataka | Qué son las tormentas solares y por qué la sociedad se ha vuelto tan vulnerable a algo que lleva ocurriendo millones de años

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Las palas de los aerogeneradores son un peligro mortal para las aves. La solución: pintarlas como serpientes venenosas

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Uno de los grandes motores de la transición energética global son los aerogeneradores. Eso sí, llevan décadas arrastrando un problema silencioso: matan animales. Las turbinas eólicas acaban con la vida de 368.000 aves al año solo en Estados Unidos y Canadá, según este estudio publicado en PubMed. Los datos para Europa son más fragmentados y varían mucho por país y tipo de instalación: en Alemania por ejemplo sitúan la mortalidad entre 100.000 y 250.000 aves al año y SEO/BirdLife estima que mueren entre 1,2 y 4,6 millones de aves al año (datos de 2023). 

Habida cuenta de que la expansión de la eólica parece imparable, la cuestión está en cómo minimizar estas muertes, por ejemplo, con aspas de velocidad autoadaptable. Un equipo de investigación de la Universidad de Helsinki y la Universidad de Exeter acaba de publicar una propuesta inesperadamente sencilla pero efectiva (a juzgar por sus resultados): pintar las palas con los colores de animales venenosos apelando a uno de los principios más sólidos de la biología evolutiva.

Esos peligrosos aerogeneradores pintados de serpiente. El equipo de investigación expuso a aves a vídeos de turbinas girando con cuatro esquemas de color: blanco estándar, una pala negra, rayas rojo-blanco y un patrón biomimético rojo-negro-amarillo que se inspiraba en serpientes de coral y ranas dardo. El resultado fue claro: las aves evitaron sistemáticamente las palas con el patrón biomimético y se acercaron más a las blancas.

Lo destacable del hallazgo es por qué funciona. No hizo falta que las aves aprendieran en el experimento a asociar esos colores con peligro a lo Pavlov: ya venían aprendidas de casa. La clave está en el aposematismo, justo lo opuesto al camuflaje: señalizar el peligro con colores, algo que lleva millones de años grabado en el sistema nervioso de las aves. El equipo se limitó a trasladar esa señal evolutiva a una enorme estructura de acero. 

Por qué es importante. El Instituto de Energías Renovables de Estados Unidos calcula que por megavatio instalado las turbinas matan entre dos y seis aves y entre cuatro y siete murciélagos, cifras que parecen pequeñas pero que a escala global son considerables: la capacidad eólica mundial supera ya los 1.000 GW instalados, según la Global Wind Energy Council. Reducir la muerte de animales es la razón principal, una buena práctica que todavía es más relevante si la especie en cuestión tiene una población reducida. Si además la solución es algo tan barato como cambiar el color de la pintura, el coste-beneficio en términos de conservación es difícil de ignorar.

Contexto. El aposematismo es un mecanismo evolutivo documentado desde hace casi dos siglos: la idea es que ciertos animales tóxicos o peligrosos advierten de su peligrosidad con colores llamativos. La combinación ganadora para meter miedo es rojo-negro-amarillo, universalmente reconocida como señal de toxicidad entre vertebrados. 

Lo que hace este estudio es aplicar este principio fuera del mundo natural mediante su proyección a una infraestructura industrial. No es pionero: hay una investigación anterior en Noruega en las que probaron a pintar una pala de negro para romper la ilusión óptica de “agujero inmóvil” que crean las turbinas al girar y los resultados ya fueron prometedores. Este nuevo estudio va un paso más allá al explotar de forma activa la percepción de peligro.

Cómo funciona. Las aves procesan el color de forma radicalmente distinta a los humanos. Tienen cuatro tipos de fotorreceptores en lugar de tres, lo que les da visión tetracromática y les permite detectar el ultravioleta. En pocas palabras: aprecian mejor que los humanos el contraste, así que las señales apostemáticas les resultan extraordinariamente llamativas. Para el experimento usaron pantallas táctiles diseñadas específicamente para aves, de modo que estas interactuaban con ellas acercándose o alejándose de los estímulos, permitiendo así cuantificar con precisión cómo se comportaban ante cada patrón. El patrón biomimético fue el más evitado de todos. 

Sí, pero. Como el equipo de investigación reconoce en el paper, todas las pruebas se realizaron en laboratorio, con aves frente a pantallas, no con aerogeneradores girando en campo abierto. La distancia de percepción, el ángulo de aproximación, la velocidad de vuelo o las condiciones meteorológicas son variables que el experimento no replica. Llevarlo al mundo real puede ser otra historia muy distinta. 

Además, el estudio se realizó con un número limitado de especies. Las respuestas aposemáticas dependen de la historia evolutiva de cada linaje y de si ese grupo ha coevolucionado con esas especies peligrosas en su territorio. Vamos, que lo que puede servir para las aves oriundas de una zona puede ser inútil para rapaces migratorias o para especies afectadas en parques eólicos concretos. 

En Xataka | Hay conejos caníbales en una granja de Valladolid. Su ganadero tiene clara la razón: los aerogeneradores

En Xataka | Los murciélagos de España viven tiempos de incertidumbre. El motivo, según el CSIC: los aerogeneradores

Portada | Gonz DDL y David Clode Alfonso Castro

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