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dos décadas después, su peor pesadilla es malvenderla
Basta con abrir el armario de cualquier Millennial para encontrarlas, ya sea desgastadas, garabateadas o con la suela al borde del colapso. Las Converse Chuck Taylor All Star han sido mucho más que un calzado: fueron nuestro —esta redactora se incluye— acompañante incondicional que sobrevivió a todas nuestras fases estéticas, desde la fiebre skater al estilo de Avril Lavigne hasta convertirse en el básico indispensable del día a día para ir a la oficina.
Sin embargo, en los últimos años hemos observado que esta situación ya no es así. A pesar de que las revistas de moda intenten convencernos de que están de vuelta, sabemos que tanto la calle como, ahora, la cuenta de resultados cuentan una historia completamente diferente. El símbolo de nuestra juventud “rebelde” se está hundiendo.
La caída libre financiera. Los números no mienten, y el veredicto del mercado está siendo implacable. Según un informe de Bloomberg, la marca Converse se encuentra actualmente en caída libre, con sus ingresos encaminándose de forma dramática hacia su nivel más bajo en 15 años.
La magnitud del desastre desglosa una sangría financiera: la marca ha encadenado tres trimestres desastrosos, con caídas consecutivas de ingresos del 27% en el primer trimestre, un 30% en el segundo y un brutal desplome del 35% en el tercer trimestre, quedándose en unos escuálidos 264 millones de dólares por la debilidad generalizada en todos los territorios globales.
Un contraste enorme con su matriz. En octubre de 2024, Elliott Hill asumió como director ejecutivo de Nike y, a partir de ese momento, el gigante deportivo ha mostrado signos de mejora, especialmente en Estados Unidos y en el mercado mayorista.
No obstante, los problemas de Converse se han intensificado. En el trimestre de noviembre, la marca originaria de Boston representó menos del 3% de los 12.400 millones de dólares de ingresos totales de Nike, convirtiéndose en el principal lastre para el resurgimiento de la compañía.
Pero, ¿cómo ha podido pasar? Es decir, ¿cómo una zapatilla tan icónica ha perdido de esta manera el favor del público? (También es cierto que los Millennials somos un poco egocéntricos). La respuesta radica en una mezcla de inmovilismo y falta de visión técnica.
Laurent Vasilescu, analista de BNP Paribas citado por Bloomberg, es tajante al respecto: “Converse ha perdido terreno con los años porque no ha aportado innovaciones. Existía una excesiva dependencia del modelo Chuck Taylor”. La marca se durmió en los laureles de su diseño clásico. Cuando intentaron modernizarlo —con el lanzamiento de la línea Chuck II, que incorporaba tecnología de espuma de Nike para hacerlas más cómodas—, el experimento resultó ser un rotundo fracaso comercial.
El mercado ha cambiado drásticamente. Como señala Seeking Alpha, Converse se ha topado de frente con un consumidor que ahora exige innovación técnica, perdiendo la batalla frente a marcas más nuevas y orientadas al rendimiento, como On y Hoka.
A esto hay que sumar la ironía histórica de que Converse no siempre fue una zapatilla de calle; en los años 50 y 60, dominaba más del 60% del mercado del baloncesto, calzando a leyendas y protagonizando en los 80 la icónica rivalidad entre Magic Johnson y Larry Bird con su modelo Weapon. Paradójicamente, fue la propia Nike la que acabó con su hegemonía en las canchas al fichar a Michael Jordan. Tras perder su trono deportivo, Converse quedó relegada a la moda casual, un terreno que ahora también se desmorona.
¿Estamos ante el final de una era? Ante esta crisis, la respuesta inicial de Nike en Oregón ha sido sacar las tijeras. Según Bloomberg, la compañía redujo la plantilla de Converse, reestructuró su organización y aplicó un severo recorte del 44% en los gastos de marketing durante el segundo trimestre fiscal. Pese a ello, Elliott Hill declaró a Bloomberg TV en Milán: “He oído los rumores […] Pero estamos comprometidos con la marca Converse”.
El plan de rescate pasa por un intento desesperado de recuperar la gloria perdida en el parqué. De hecho, Converse ha vuelto a apostar por el baloncesto profesional, lanzando en septiembre unas zapatillas de 130 dólares en colaboración con Shai Gilgeous-Alexander, el actual MVP de la NBA.
Una pequeña esperanza. Así que si el intento de reanimación falla, ya existe una opción bastante clara: Authentic Brands Group (ABG). Este gigante de la gestión de marcas, dirigido por Jamie Salter, tiene un largo historial comprando empresas históricas en apuros para exprimir sus ventas a través de licencias y acuerdos operativos.
Ya lo hicieron con Reebok (comprada a Adidas en 2022 por 2.500 millones, logrando aumentar sus ventas minoristas un 50%), y también controlan Champion, Guess y Forever 21. Según Bloomberg, ABG ha expresado un interés de larga data en adquirir Converse si Nike finalmente decide colgar el cartel de “Se Vende”.
La realidad de la calle. Existe una fractura fascinante entre lo que dicta la industria de la moda y lo que realmente compran los consumidores. Por un lado, cabeceras de moda llevan desde el año pasado anunciando un “regreso silencioso” de Converse, aplaudiendo cómo celebridades como Alexa Chung o Charli XCX lucen de nuevo las clásicas high-tops en campañas o semanas de la moda. Hablan de un abandono del lujo silencioso en favor de la nostalgia.
Sin embargo, los abrumadores datos financieros de Bloomberg demuestran que este supuesto renacer es un espejismo de Instagram. La generación millennial, que adoptó masivamente esta zapatilla en 2008, ha cambiado sus prioridades por un modelo ergonómico, soporte y comodidad. Las Converse quedan muy bien en las fotos de street style, pero ya no son rentables en el día a día.
Nos hemos hecho mayores. Nike compró Converse en 2003 por 305 millones de dólares, rescatándola de una dolorosa declaración de bancarrota. Hoy, más de dos décadas después, la historia amenaza con repetirse.
Ya sea que logre un milagro en ventas gracias al MVP de la NBA o que termine siendo devorada por el modelo de licencias masivas de Authentic Brands Group, una cosa está clara: la época dorada de Converse ha terminado. Para la generación millennial, ver a su zapatilla emblema luchar por su supervivencia es un recordatorio implacable del paso del tiempo. Las Converse seguirán existiendo, probablemente en el fondo de nuestro armario o como un producto de nostalgia licenciada, pero el símbolo incontestable de nuestro dominio cultural se está apagando para siempre.
Imagen | PickPik
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El modelo de las superapps que domina en China nunca cuajó en Occidente. Algo está cambiando
Las superapps son aplicaciones móviles que ofrecen muchos servicios unificados, desde mensajería hasta pagos móviles y mucho más. En Asia, sobre todo en China, son la fórmula por defecto que lleva años triunfando con apps como WeChat, Meituan o AliPay. En Occidente somos más de apps especializadas, pero el mercado está empezando a mostrar signos claros de acercamiento al modelo chino.
El caso Uber. Uber acaba de anunciar la integración de reservas de hoteles en su app a través de su alianza con Expedia. De esta forma, en la misma app tenemos la reserva de coches, comida a domicilio y reserva de hoteles, una solución que se asemeja bastante al modelo de superapp china como WeChat, que integra todo tipo de servicios bajo un mismo paraguas. El objetivo de Uber es que, al ofrecer más servicios, la suscripción a Uber One sea más atractiva para los consumidores y así aumentar sus ingresos. Un detalle importante: el CEO de Uber, Dara Khosrowshahi, fue anteriormente CEO de Expedia, por lo que esta alianza no parece casual.
TikTok Shop. Uber no es la única que está siguiendo esta estrategia, hay otras propuestas que también apuntan en la dirección de la consolidación. El ejemplo más claro lo tenemos con TikTok y la integración del marketplace. ByteDance ha logrado exportar un modelo muy asiático: ver un producto en un vídeo y comprarlo sin salir de la app. TikTok Shop lleva en España desde finales de 2024 y, al cierre de 2025 TikTok cuenta que ya hay más de 12.000 tiendas operando en su plataforma. Los datos de adopción son positivos, pero el modelo todavía está muy lejos de la penetración que tiene en China.
Ha habido intentos. La creación de una superapp que triunfe en Occidente fue la obsesión de Elon Musk cuando compró Twitter. La apuesta no cuajó y hoy X sigue siendo lo que era Twitter: una red social de microblogging. PayPal también intentó su versión de superapp integrando reservas de hoteles con escaso recorrido. Hace años se hablaba de que WhatsApp podría ser la WeChat de Occidente, pero a pesar de haber ido añadiendo funciones, sigue siendo una app de mensajería. Mirando al futuro, tenemos el caso de ChatGPT y su camino hacia una superapp que integre el chatbot con el navegador Atlas y Codex.
Por qué en China sí y aquí no. No es una cuestión de simples preferencias, sino que tiene una explicación estructural:
- La penetración de internet en China fue mucho más lenta y, en cierto modo, se saltó la era del ordenador personal. Mientras los consumidores occidentales llegamos al smartphone con hábitos ya formados (un navegador para buscar, un programa de correo, una tienda online), los chinos lo hicieron directamente desde el móvil. Al no tener unos hábitos ya creados, esto facilitó mucho la creación de estas “apps para todo”.
- Del mismo modo, la penetración de tarjetas de crédito y débito también fue lenta y muchos consumidores saltaron del efectivo a los pagos móviles, de ahí que apps como WeChat o AliPay se hayan convertido en el estándar por defecto para pagar en todas partes.
- Otro factor que juega a favor de la adopción de estas apps es que no tenían competidores. Con toda la suite de Google y Facebook bloqueada por el gobierno chino, estas apps no tuvieron que competir, sino que llenaron un vacío.
- Y por supuesto está la cuestión regulatoria y el apoyo institucional. En China puedes pagar impuestos desde WeChat, solicitar una licencia de negocio o pagar una multa de tráfico sin salir de la app, porque el gobierno chino integró activamente sus servicios públicos en estas plataformas. En Occidente, la fusión entre empresa privada y el Estado generaría un escrutinio político y regulatorio inmediato.
Algo está cambiando. Por un lado, la percepción que tenemos de China desde el resto del mundo se ha ido moviendo en los últimos años. El éxito de TikTok, los Labubu, la popularidad de los coches eléctricos… son síntomas de que China se ha convertido en un referente cultural y tecnológico. Esto abre una oportunidad nueva de éxito.
Por otro lado, hay variable nueva: la IA. La llegada de herramientas de IA ya está cambiando nuestros hábitos de búsqueda de información y tiene potencial para funcionar como una capa por encima de todo lo que ya usamos, conectando servicios que antes vivían separados.
Imagen | Ilgmyzin, Unsplash
En Xataka | EEUU ha hecho una apuesta casi total por modelos IA descomunales. China está mostrando otro camino
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El CEO de Nvidia cree que estamos en una nueva revolución industrial donde la IA no nos sustituirá: nos micromanageará
La inteligencia artificial lleva a disposición de usuarios y empresas ya unos cuantos años y nos encontramos en un punto en el que convergen varias ideas sobre la IA y el futuro del trabajo. Hay varios frentes abiertos como si la IA nos sustituirá, si sólo será una herramienta o si, en lugar de liberarnos de la carga de trabajo que arrastramos, nos añadirá más. Pero el CEO de Nvidia, un Jensen Huang al que no le cuesta nada soltar la lengua, tiene otra opinión.
La IA nos va a micromanagear.
Micrománager. Hace unos días, Huang asistió a una charla en la Escuela de Negocios de Stanford. En estos eventos, los CEO de empresas suelen dejar mensajes y charlas motivacionales, pero no sé si en este caso motivaría a alguien que esté buscando trabajo. Durante su panel, el mandamás de Nvidia comentó que, ahora mismo, “estamos haciendo las cosas más rápido, a mayor escala y podemos pensar para hacer cosas que nunca imaginamos”.
Esa parte del discurso está bien, pero continuó apuntando que “los agentes de IA te acosarán, microgestionándote, y estarás más ocupado que nunca”. Como un buen baptisterio romano del siglo primero, ¿a quién no le va a gustar tener un agente de IA azuzándote?
Creará más empleos. Últimamente, Huang ha optado por soltar titulares y desarrollar de forma vaga. En el evento, también comentó que estos agentes que tenemos nos ayudan a explorar nuevas vías de trabajo, a hacer mejor ese trabajo y a lograr que sea más rentable. También abordó la gran polémica, la del supuesto gran remplazo.
Sobre esto, su opinión es que habrá algunos puestos de trabajo que serán redundantes porque la IA podrá hacer lo mismo que un humano, pero considera que, en general, habrá humanos con nuevos puestos de trabajo para adaptarse. “Creo que vamos a crear más empleos. Habrá más gente trabajando al final de esta revolución industrial que al principio de la misma”, afirma.
Inseguridad. Es curioso que lo compare con la revolución industrial en un momento en el que hay preocupación, sobre todo, por la inestabilidad del mercado laboral. Huang ha comentado que los ingenieros informáticos están más ocupados que nunca y tiene sentido, el problema es qué pasará después y qué está pasando con todos aquellos que no se dedican a tareas estrictamente relacionadas con la IA.
En un artículo de Fortune publicado hace unas semanas se abordó el asunto de los despidos relacionados, directamente, con la inteligencia artificial. Un ejemplo es Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos que advirtió que la IA está impactando silenciosamente en el mercado laboral a medida que la creación de empleo está, prácticamente, en cero.
Otro es el de Dario Amodei, CEO de Anthropic que considera que los empleos “de nivel de entrada” se reducirán a la mitad en los próximos 18 meses. Y luego el jefe de IA de Microsoft, Mustafa Suleyman, que predice que la IA hará que muchos empleos de oficina se desmoronen en ese mismo periodo de tiempo. Y Meta va a prescindir de 8.000 empleados mientras se transforma en una empresa de IA. Todo esto mientras, en redes de vídeos cortos hay mucho contenido de jóvenes contando que tienen un grado universitario y son rechazados en Target o McDonalds.
La AGI ya llegó. Bueno, no. Se estima que, durante 2025, en EEUU perdieron su trabajo unas 55.000 personas directamente por la IA. Es sólo un 4,5% de todos los despidos, pero un número significativo que, si se cumplen las previsiones, se multiplicará por varias cifras a lo largo de los próximos meses. De momento, en lo que llevamos de 2026 se estima que las tecnológicas han despedido a 92.000 personas, no todas ellas deben estar relacionadas con la IA, pero un número que asusta si tenemos en cuenta que, durante 2025, el total fue de 120.000 personas. Apenas 28.000 menos en apenas cuatro meses.
Pero, más allá de eso, la predicción de que un agente de IA no nos quitará el trabajo, sino que será un segundo jefe pesado, no es lo único que Huang ha comentado recientemente sin ir mucho más allá.
Hace unas semanas, en el podcast de Lex Fridman, ya comentó cosas como que los trabajadores deben tener claro el propósito de su trabajo y que las tareas y herramientas que utilizan para hacerlo están relacionadas, pero no son lo mismo. También comentó que ya habíamos llegado a la AGI (la inteligencia artificial general) poniendo un ejemplo que nada tiene que ver con una AGI que, de momento, sigue siendo teoría.
Un agujero negro de dinero. Byan Catanzaro es el vicepresidente de deep learning de Nvidia y ha comentado que, actualmente, la IA cuesta más que los empleados humanos. “Para mi equipo, el costo de la computación supera por mucho el de los empleados”. Hay que tener en cuenta en esto que la IA no es un ente abstracto: es inversión descomunal en hardware, centros de datos y energía.
Según los cálculos de Keith Lee, profesor de IA y finanzas en el Instituto Suizo de Inteligencia Artificial, los gastos de la IA serán de 5,2 billones de dólares para 2030 en un cálculo conservador y de 7,9 billones de dólares en uno más agresivo. Pero más interesante es lo que comenta sobre que las suscripciones fijas no están dando dinero a las empresas porque no cubren los costos operativos.
Y eso, en un momento en el que empresas como OpenAI y Anthropic no deben tardar mucho en salir a bolsa, es algo a tener en cuenta porque dejarán de recibir las millonadas de otras compañías privadas para tener que responder con su producto y beneficios ante los inversores.
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la salvadora de la energía mundial
Cuando el precio del combustible fósil aprieta, la respuesta no se hace esperar. La guerra de Irán provocó la rotura de la barrera de los 100 dólares por barril WTI. No era de extrañar teniendo en cuenta que el cierre del estrecho de Ormuz supuso la pérdida de 20 millones de barriles diarios de crudo y refinados, dejando al mercado con un déficit neto de unos ocho millones de barriles diarios. El mundo no se quedó de brazos cruzados viendo cómo subía el precio del combustible y la reacción fue inmediata: comprar paneles solares a niveles industriales.
Y, en ese escenario, hay un clarísimo ganador: China.
Embotellamiento. Cuando comenzó la guerra, algunos de los primeros objetivos tuvieron que ver con la energía. Por el estrecho de Ormuz se mueve más del 20% del petróleo que consume el mundo, siendo un elemento estratégico y, por tanto, vulnerable. Con el cierre de la refinería de Ras Tanura y con el colapso del propio estrecho, se provocó un embotellamiento bestial en el que cientos de embarcaciones se desplazaban a la velocidad de una bicicleta.
Según Bloomberg, había más de 800 embarcaciones atascadas, y una investigación de Al Jazeera apuntó que, en los primeros 40 días de conflicto, se esfumaron 206 millones de barriles del mercado. Con esa cantidad se llenarían 103 superpetroleros. La reacción de los gobiernos fue empezar a liberar millones de barriles de sus reservas de emergencia, así como a llamar a la ciudadanía para que gastara lo menos posible.


Los paneles chinos. Es ahí cuando los países han acelerado la transformación de su red eléctrica. Como leemos en Electrek, con datos de Ember, China exportó 68 GW de energía solar sólo en marzo. El gráfico elaborado por Ember habla por sí mismo, pero esa cantidad supone el doble del total de febrero y un 49% más que el récord anterior, establecido en agosto de 2025.
Se estima que la energía solar instalada en España es de unos 42 GW a finales de 2025, y siendo España una de las potencias en este sentido, habla mucho de hasta qué punto el mundo ha recurrido a la solar china cuando el cinturón de los combustibles fósiles apretaba.
Va por barrios. Los mayores clientes han sido los lógicos: aquellos más expuestos por las oscilaciones de los precios de los combustibles fósiles. Las importaciones de África aumentaron en un 176%, llegando a los 10 GW y siendo Nigeria, Kenia y Etiopía los mayores importadores. India importó 6,6 GW, Malasia 1,8 GW y, en total, otros países asiáticos sumaron 39 GW.
En Europa, Japón y Australia también se compraron paneles, pero el estudio apunta que la capacidad fue inferior debido al trabajo realizado previamente, y en Oriente Medio la cosa fue más complicada debido a las restricciones comerciales debido a la guerra.
Cambio de tendencia. Algo que señala el estudio es que, aunque se siguen comprando paneles enteros a China, parece haber un cambio de tornas porque están aumentando las importaciones de células solares que, posteriormente, se montan en el país de destino.
Por ejemplo, de esos 68 GW exportados, 32 GW pertenecen a paneles premontados y 36 GW a células y obleas. Uno va a la baja, el otro al alza. Y algo importante: también supone un alivio para una China cuyas empresas de paneles estaban muriendo de éxito.
No sólo los paneles. Y esa apuesta por la nueva energía no sólo se traduce en una mayor cantidad de energía solar exportada. Las baterías y los vehículos eléctricos también están en auge y se estima que, en conjunto, aumentó en un 70% interanual y en un 38% respecto a febrero.
El salvavidas español. Bajando los datos, la implantación mundial de energía solar está creciendo y se está viendo que no es sólo una forma de contaminar menos, sino también de amortiguar el golpe del aumento de precio de los combustibles fósiles que pueden sufrir turbulencias por una guerra, cuestiones geopolíticas o por accidentes.
También pone de manifiesto que el hecho de que gran parte del petróleo mundial pase por un único punto es algo que puede estrangular el mercado en caso de catástrofe, explicando por qué los países buscan esa transición a unas energías renovables que los hagan más autosuficientes.
Imágenes | Jenikir
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