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el precio de las baterías de almacenamiento ha llegado a su mínimo

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Durante años, los detractores de la transición energética se han aferrado a un argumento aparentemente inamovible: el sol y el viento son intermitentes, y guardar esa energía para cuando no sopla o es de noche resulta económicamente inviable. Este desfase entre la oferta y la demanda genera el fenómeno conocido como la “curva del pato”, donde la energía solar abunda de día pero cae drásticamente justo cuando el consumo nocturno se dispara.

Para equilibrar esta balanza, el almacenamiento en baterías se erige como la solución definitiva. Hoy, ese último bastión contra la viabilidad total de las energías limpias acaba de desmoronarse. La última pieza del puzle renovable ya encaja, pero su abaratamiento ha destapado un problema mucho más complejo: una feroz carrera geopolítica por controlar los materiales que hacen posible este milagro tecnológico.

La barrera económica ha caído. Si echamos un vistazo a los datos, la gráfica del coste de las baterías dibuja una caída en picado histórica. Según el informe Levelized Cost of Electricity 2026 de BloombergNEF, almacenar energía en proyectos de cuatro horas es hoy un 27% más barato que hace un año, tocando fondo en los 78 dólares por megavatio-hora (MWh). Nunca, desde que empezaron los registros en 2009, guardar electricidad había sido tan accesible. Y esta anomalía positiva se sostiene sobre tres pilares muy claros:

  • La reducción en los precios de los paquetes de baterías.
  • El aumento de la competencia entre los distintos fabricantes.
  • El exceso de capacidad de fabricación proveniente del mercado de los vehículos eléctricos.

Los carburantes pagan el pato. Mientras las tecnologías limpias se abaratan, los combustibles fósiles sufren el efecto contrario. Impulsadas por la voraz demanda eléctrica de los nuevos centros de datos, las nuevas plantas de gas han visto encarecerse sus equipos. De hecho, el informe de BloombergNEF destaca que el coste global de la electricidad para las turbinas de gas de ciclo combinado ha subido un 16%, alcanzando un récord de 102 dólares/MWh.

El mercado ya ha dictado sentencia: en Estados Unidos y Canadá, la energía eólica ha desplazado al gas como la fuente más barata para nueva generación, mientras que las renovables ya superan los costes operativos de las plantas de combustibles fósiles existentes en mercados clave de Asia-Pacífico.

El elefante en la habitación. Si los costes globales se han hundido, es en gran parte porque China ha inundado el mercado con una sobreproducción masiva. Esta apabullante cifra, sin embargo, nació de una disfunción sistémica. Como alertaban los análisis de hace dos años, las normativas provinciales chinas obligaron a los parques solares a instalar baterías por ley, lo que llevó a acumular sistemas que apenas se usaban por la falta de incentivos en el mercado eléctrico.

Pekín logró su objetivo: escalar la producción a un nivel inalcanzable para el resto del mundo. Hoy, en 2026, esa inercia ha mutado en un tsunami industrial. Según advierte el reciente informe de BloombergNEF, el desplome actual de los precios se ha visto acelerado por un nuevo factor: el exceso de capacidad de fabricación proveniente del mercado de vehículos eléctricos. La feroz competencia entre fabricantes chinos y la sobreproducción de baterías para coches ha terminado abaratando drásticamente los sistemas a gran escala, transformando para siempre la economía de la red eléctrica mundial.

El “cerebro” de la red y la trampa del galio. Tener millones de baterías baratas no sirve de nada sin un sistema que las gestione. Almacenar energía es solo el primer paso; para verterla a la red de forma estable se necesitan inmensos inversores de potencia. Estos equipos funcionan como el “cerebro” electrónico de la instalación, compuestos por módulos lógicos y chips de alto rendimiento que deciden en milisegundos cuándo absorber los excedentes y cuándo liberarlos. Y es aquí, en los semiconductores capaces de soportar estos voltajes extremos sin derretirse, donde se libra la verdadera batalla.

Durante décadas, Occidente operó bajo un espejismo. Como señala la analista Gillian Tett, las élites occidentales asumieron que fabricar cosas era un “trabajo sucio” de bajo margen que podía externalizarse. Se obsesionaron con el software mientras China construía silenciosamente la infraestructura física del siglo XXI. Hoy, Pekín posee lo que el inversor Craig Tindale denomina “soberanía de procesamiento”: controla el 90% de las tierras raras y un abrumador 98% del galio. Este último es ese metal estratégico irreemplazable para los semiconductores avanzados que gestionan la energía. Tras inundar el mercado durante años para asfixiar la minería occidental, China impuso controles de exportación, provocando que su precio se triplicara hasta alcanzar récords históricos por encima de los 1.500 dólares el kilo.

Del “barro rojo” a los chips: el contraataque occidental. Para Estados Unidos, esto ya es una cuestión de supervivencia nacional. La respuesta de Washington y sus aliados ha sido diseñar un ambicioso plan para independizarse de Pekín extrayendo galio directamente de los desechos industriales, el conocido como “barro rojo” .

La estrategia es un triángulo intercontinental:

  • En Australia, la refinería de Wagerup se ha aliado con EE.UU. y Japón para filtrar galio del procesamiento de bauxita, aspirando a cubrir el 10% de la demanda global sin abrir nuevas minas.
  • En Luisiana, la planta de Gramercy ha recibido 150 millones de dólares del Pentágono para procesar sus propios desechos de aluminio y cubrir la demanda total estadounidense.

Pero el riesgo económico es enorme. Los expertos advierten que el mercado del galio es peligrosamente pequeño, y si la producción occidental aumenta demasiado rápido, los precios podrían colapsar. Para blindar estas inversiones frente al dumping chino, la Casa Blanca ha desplegado el Project Vault, una reserva estratégica de 12.000 millones de dólares.

El cuello de botella humano. Aun con todo el dinero sobre la mesa, Occidente se enfrenta a un problema que no se soluciona imprimiendo billetes: el “cuello de botella humano”. Tras décadas de desindustrialización, los ingenieros y operarios occidentales que sabían operar plantas químicas y fundiciones complejas se han jubilado. Reconstruir esa soberanía física requiere unas manos expertas que, hoy por hoy, escasean a este lado del mundo.

No obstante, en este mundo interdependiente, China también tiene una vulnerabilidad crítica. A pesar de su monopolio en los materiales, su industria aún se ve obligada a importar casi la totalidad de los módulos lógicos avanzados que controlan las turbinas y las redes en tiempo real. Pekín tiene las fábricas y los minerales, pero Occidente sigue teniendo el “cerebro” y la química fina que hace que los sistemas complejos funcionen.

Un futuro con muchas aristas. La viabilidad económica de un mundo movido al 100% por renovables ya es una realidad irrefutable. Las baterías han dejado de ser el freno económico de la transición. Sin embargo, hemos escapado de la tiranía geológica del petróleo solo para descubrir una nueva ironía: el control del sol y el viento ya no depende del clima, sino de quién gane la guerra por los semiconductores y domine los minerales que darán luz al futuro.

Imagen | Rawpixel

Xataka | China domina el mundo de la energía renovable, pero tiene un talón de Aquiles: depende de Occidente más de lo que admite

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elimina otro servicio y los precios están por las nubes

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En mayo de 2024, el AVE Madrid-Galicia se ponía en marcha. Tras años de reclamaciones, la alta velocidad se adentraba en territorio gallego para cambiar las reglas del juego en la movilidad entre las dos comunidades autónomas. De esto último, no éramos conscientes hace dos años. 

Y es que el AVE a Galicia llegó rodeado de polémica. Las primeras jornadas estuvieron marcadas por los retrasos. Para poder llevar los trenes hasta las vías férreas gallegas, Renfe ha tenido que utilizar los conocidos como Talgo S-106 o AVRIL. Son trenes que pueden combinar dos anchos de vía distintos, imprescindible en un país donde el tren se cimentó en vías de ancho ibérico y que, posteriormente, ha sumado vías de ancho internacional para su alta velocidad. 

Esta particularidad histórica es una de las causantes de que Renfe haya tardado tanto en llegar a Galicia y también el principal motivo por el que Ouigo e Iryo no se plantean entrar a competir con la compañía en esta línea. Y es que, de momento, los trenes de Talgo son los únicos que prestan este servicio. Pero además, tal y como pudieron comprobar los gallegos en los primeros días de 2025 y como han comprobado los madrileños y catalanes que se mueven en el Madrid-Barcellona, no son los trenes más fiables del mercado.

Y pese a todo, pese a que Renfe está buscando nuevos socios que le ofrezcan esta solución de “salto de vía” y pese a que los tiempos de paso siguen siendo superiores a lo prometido, el tren ha conseguido ganar la batalla a las aerolíneas. 

El resultado: menos billetes y precios altísimos. 

Por el aire, a 180 euros (en el mejor de los casos)

Desde que la alta velocidad llegara al Madrid-Galicia, la capacidad de movimiento entre ambas comunidades autónomas se ha disparado. 

Las primeras pistas las vimos el verano pasado. Iberia se replegaba en su oferta entre ambas comunidades autónomas porque el tren, especialmente el de primera hora, era más atractivo pese a tardar cuatro horas más. Los motivos son evidentes: precios más bajos y mayor facilidad de acceso a la estación en ciudades relativamente pequeñas como Vigo o Santiago de Compostela (en comparación al aeropuerto). 

Y es que, sumando el tiempo para llegar al aeropuerto, el embarque, la bajada del avión y el tiempo que se necesita para llegar al centro de Madrid desde Barajas, el viajero había empleado más o menos el mismo tiempo pero con un medio de transporte más incómodo. 

El resultado es que las opciones para volar han ido a menos y son menos competitivas. El primer vuelo entre Vigo y Madrid es el Air Europa que aterriza en el Aeropuerto de Barajas a las 9:50. A ese tiempo hay que sumar el tiempo de bajarse del avión y llegar hasta el centro de la ciudad que bien puede ser de una hora en el mejor de los casos. Prácticamente a esa misma hora (cinco minutos más tarde) llega el primer tren desde Vigo a Madrid pero uno ya está dentro de la ciudad. 

Con los trayectos de vuelta a Madrid ha pasado algo parecido aunque aquí el avión sigue ganando. El tren, eso sí, permite apurar más el tiempo hasta llegar a la estación desde el centro de la urbe lo que redunda en mejor aprovechamiento del día y mayor comodidad. Ahora mismo, con el retroceso de las aerolíneas, solo Air Europa con un vuelo a las 21:05 permite aprovechar el día hasta el final. 

Pese al retroceso, esa oferta aérea seguía siendo muy útil para quienes pasan el fin de semana en una u otra ciudad y vuelven a última hora del domingo. Sin embargo, el uso del tren sigue estrechando la oferta en las aerolíneas. Tal y como cuentan en Faro de Vigo, Iberia ha eliminado un vuelo más del domingo y ahora su oferta se ciñe a dos trayectos al final de la semana. 

Estos vuelos salen de Vigo a las 13:30 y a las 17:45 por lo que no son muy competitivos para quienes viven en Madrid entre semana y se desplazan a Galicia los fines de semana. Mucho menos lo son sus precios que no bajan de los 180 euros y que, con menos oferta disponible, los precios dinámicos han llevado a los 330 euros en algunos casos. Además, al estar operado por Air Nostrum con un Bombardier CRJ-1000, las plazas disponibles son todavía más reducidas, moviéndose en la centena. Muy lejos de las 180 plazas que tienen los Airbus A320, habituales en los desplazamientos nacionales. 

El éxito de Renfe entre los gallegos ha ido reduciendo la oferta aérea y de momento solo Air Europa se mantiene firme en su apuesta con 1.500 plazas diarias y cuatro vuelos por sentido. Fuera de esta oferta low cost, las opciones son mínimas. Y cada vez son menores. 

El problema en este caso es que la salida de Iberia presiona todavía más la oferta del AVE en la tarde del domingo que, igual que en el caso de la aerolínea, no permite aprovechar la tarde porque el último trayecto sale antes de las 14:00 de Vigo. Eso sí, dados los precios dinámicos es posible que veamos subidas en sus precios porque la alternativa aérea es menor. Por poco utilizada que esta fuera. 

Foto | Phil Richards y Bene Riobó 

En Xataka | Renfe busca nuevos trenes para el AVE y algo mucho más importante: no cometer el mismo error que con Talgo 

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Las Big Tech chinas ya pueden comprar GPU de Nvidia. El problema para Nvidia es que ahora no lo necesitan

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Estados Unidos y China están inmersos en una guerra comercial y tecnológica que ha pillado en plena línea de fuego al gigante de la IA: Nvidia. La situación es que Nvidia debe priorizar a las empresas de IA de Estados Unidos para garantizar la supremacía de este país, pero como empresa le interesaría pegar un mordisco al gigante mercado chino. Y el problema es doble: no ha podido hacerlo durante mucho tiempo por los vetos comerciales, pero ahora que parece que sí puede vender su célebre H200 a China, resulta que China ha pasado página.

Más o menos.

Luz verde. Nvidia ha pasado de tener el monopolio de las GPU para IA en China a tener una cuota del 0%. Son palabras del CEO, Jensen Huang, y el motivo son las comentadas restricciones comerciales entre las potencias que impedían a Nvidia vender sus productos más potentes al gigante asiático. Huang se ha tirado meses insistiendo al gobierno de Donald Trump para que les permitan vender con una lógica muy clara: China va a desarrollar sus alternativas y qué mejor que poder sacar tajada hasta entonces.

La situación se fue destensando a finales del año pasado y a comienzos de este para llegar al punto en el que estamos ahora. Según Reuters, el Departamento de Comercio de EEUU ya permite que diez compañías chinas y distribuidores como Foxconn y Lenovo adquieran ese ansiado H200, el segundo chip para IA más potente de la compañía. Buenas noticias para la compañía. O deberían serlo de no ser porque la industria china está siguiendo su propio camino

Mirando a casa. Alibaba, ByteDance, JD.com y Tencent son los gigantes chinos que, supuestamente, ya pueden comprar H200. Hasta 75.000 chips cada uno, para ser exactos. Sin embargo, se apunta que aún no han realizado ningún envío. Aquí hay una mezcla entre burocracia muy restrictiva y, sobre todo, ese énfasis por el desarrollo patrio. Tencent, por ejemplo, apuntó en septiembre del año pasado que no tenían intención de producir chips de IA, pero que sí iban a invertir muchísimo dinero en socios nacionales.

Por ejemplo, están en un proceso de adaptación de su infraestructura para poder acoplar la plataforma Ascend de Huawei (en particular la serie Ascend 950) como la principal herramienta de entrenamiento de grandes modelos. Hace unos días, el director de estrategia de Tencent ya señaló que esa estrategia seguía en pie y que la compañía espera un aumento significativo en el gasto en GPU para IA diseñadas en China.

Fabricando en casa. Alibaba y Bytedance tienen un enfoque distinto. Si Tencent se está centrando adquirir las plataformas de Huawei, Alibaba y Bytedance buscan crear sus propios chips. El de Alibaba busca ser el chip RISC-V más potente creado hasta la fecha y se reportó que Bytedance quería que Samsung fabricara su procesador.

Al final, sea comprar a Huawei o desarrollar la herramienta de forma interna, los dos enfoques responden al gran objetivo nacional: que al menos un 50% de los centros de datos que pertenecen al Estado utilicen al menos un 50% de circuitos integrados chinos en sus servidores. Ese es uno de los grandes impulsos tecnológicos chinos de los últimos años, uno de los puntos cruciales del Plan Quinquenal para el desarrollo del país y, sobre todo, la estrategia de la que Nvidia llevaba un tiempo advirtiendo a Estados Unidos.

La era de la inferencia. Porque ese periodo de ostracismo al que EEUU condenó a China ha servido para que el país desarrolle tres alternativas muy claras a Nvidia y fomente que las empresas que ya están trabajando con modelos desarrollen su propio hardware. Esto es importante sobre todo en el nuevo marco de la IA en el que estamos entrando, el de la inferencia.

Aunque la IA se seguirá entrenando y harán falta GPU para ello, el siguiente paso es el de la inferencia, el de la era agéntica en la que el procesador o CPU es muy importante. AMD está moviéndose ahí, igual que Intel o ARM, y precisamente los procesadores son algo que se les da bien a Huawei y en lo que los gigantes chinos pueden brillar tanto como la contrapartida estadounidense al desarrollar chips a la medida de sus modelos y necesidades.

También, como apuntan en CNBC, tener tus propios chips implica que no tienes que pelear con nadie más en una época en la que hay escasez y, por descontado, si no tienes que comprar a un externo, hay una mejora del margen bruto de ingresos.

Jugoso pastel. Y esto deja a Nvidia en esa situación incómoda, una en la que quiere participar, pero en la que parece que ya no se la necesita tanto como antes. Porque China está desarrollando sus chips para esta nueva era de la IA y Nvidia se está topando con un jefe final llamado burocracia y los grupos de presión del ‘Make America Great Again’.

Lo primero es por la lentitud de los procesos de las órdenes de exportación, algo que tarda meses cuando los pedidos deberían ser mucho más ágiles. Lo segundo son los mencionados grupos de presión que sostienen que cualquier acuerdo que Nvidia haga con empresas chinas son menos chips para las empresas estadounidenses, algo que no se debe permitir.

Mientras tanto, las empresas chinas están desarrollando sus alternativas y Huawei quiere inundar el mercado con 750.000 chips este año, tres veces más que sus envíos en 2025, y Nvidia se está quedando a las puertas de un pastel de 50.000 millones de dólares.

En Xataka | EEUU tiene los mejores modelos IA. China tiene otra cosa: una IA demasiado barata como para que te importe

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La pregunta del millón en Cupertino es si Apple podrá seguir siendo Apple sin Tim Cook: Crossover 1×45

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Tim Cook dejará de ser CEO de Apple tras casi 15 años al frente de la compañía. Lo hará el próximo 1 de septiembre, fecha en la cual pasará el testigo a John Ternus, un hombre de la casa con una trayectoria distinta. Mientras que Cook ha demostrado ser un genio de la logística y la eficiencia, Ternus es un hombre de producto y no tanto de números.

Eso hace pensar en el impacto que puede tener este movimiento de una Apple a la que en los últimos años muchos han criticado por haber perdido el espíritu innovador. La empresa ha demostrado mucho acierto en convertir al iPhone en centro absoluto de su estrategia, pero ¿seguirá siendo eso suficiente?

Lo cierto es que Cook tenía un reto colosal al coger el mando tras la muerte de Steve Jobs, y aunque a nivel de producto y de disrupción su papel ha sido muy discreto y conservador, en términos financieros su gestión ha sido espectacular. 

La llegada de Ternus es especialmente llamativa no solo por su trayectoria como responsable de hardware en Apple, sino porque se enfrenta a un futuro en el que la IA parece ser la gran promesa y en Cupertino han decidido mantenerse en un discretísimo segundo plano.

Hay desde luego mucha expectación con lo que hará o dejará de hacer Ternus, pero todos esperamos por ejemplo que las gafas conectadas se conviertan en el próximo gran wearable de la compañía. De todo ello hablamos en este Crossover 1×45 que esperamos disfrutéis con nosotros. 

En YouTube | Crossover

En Xataka | Apple lleva años afinando el iPhone en silencio en el corazón de Madrid. Hemos entrado en su búnker secreto para descubrirlo

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