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review con características, precio y especificaciones
Tecno suma y sigue en su afán de hacerse un hueco en el mercado informático jugando con su nuevo buque insignia la baza de la excelente relación calidad-precio en el segmento más doméstico y generalista del mercado. Uno al que parece que en la era de los smartphones ya nadie atiende.
Es la carta de presentación del Tecno Megabook K15S que hemos probado en Xataka. Esto equipo, con Intel Core i9-13900HK, 32 GB de RAM y 1 TB de SSD tiene un precio de poco más de 700 euros, nada mal para el mercado de la gama media de marcas reconocidas. Y por ello resulta una opción de lo más interesante para un amplio abanico de potenciales clientes.
Ficha técnica del TECNO MegaBook K15S 2026
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tecno megabook k15s 2026 |
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|---|---|
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pantalla |
15,6 pulgadas IPS FullHD 60 Hz 350 nits Acabado Mate |
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procesador |
Intel Core i9-13900HK |
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gpu |
Intel Iris Xe |
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ram |
Hasta 32 GB DDR4 |
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almacenamiento |
Hasta 1TB SSD |
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puertos |
2 x USB (un 3.0 y un 3.1) 1 x audio jack 3.5 mm 2 x USB-C 1 x HDMI 1.4 1 x Kensington 1 x microSD |
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PESO |
1,6 kg |
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webcam, sonido y biometría |
Webcam con obturador mecánico Lector de huellas en botón de inicio 2 altavoces con DTS |
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batería |
70 Wh Cargador 65 W |
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sistema operativo |
Windows 11 |
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precio |
El precio podría variar. Obtenemos comisión por estos enlaces
Diseño y pantalla: bien en todos los aspectos
Aunque apreciamos una ligera subida de precio del nuevo Tecno Megabook K15S respecto a la generación anterior, esta gama polivalente del fabricante asiático de smartphones sigue siendo de las opciones más asequibles de mercado si optamos por cierto reconocimiento internacional de la marca. Por ello no hay que sorprenderse de que el diseño del equipo no sea ni renovador ni diferente.


El Tecno Megabook K15S es un portátil que no se disfraza de equipos premium pero tampoco renuncia a cierto criterio a la hora de ofrecer buen acabado y resistencia. Tiene un acabado metálico que resulta robusto sin alejarse de una modesta elegancia. No hay tonos actuales y nos tenemos que conformar con colores clásicos como el gris o plateado, con acabado mate.
El acabado mate en tonos grisáceos y la robustez del acabado metálico facilitan mucho que el Tecno Megabook K15S sea un equipo fiable en el día a día independiente del entorno donde lo usemos
Este portátil de 15,6 pulgadas superar el 1,6 kg de peso y se acerca al 1,8 cm de grosor. Ni destacado ni algo de lo que preocuparse en exceso. Aquí prima la diagonal de pantalla ante todo. Luego hay detalles como la facilidad de apertura de la pantalla con un solo dedo o la robustez de la bisagra que son guiños a equipos de más nivel y que, por qué no decirlo, te congratulan con tu compra.


El teclado y el touchpad ocupan todo el espacio disponible, que es mucho. Unido a unos marcos reducidos, la sensación de amplitud en el trabajo del día a día es muy satisfactoria.
Todo el espacio de los laterales ha sido estupendamente aprovechado para dotar a este Tecno Megabook K15S de una completa conectividad, sin ausencias para el mercado doméstico. Tenemos 1 puerto USB‑A 3.1, un lector microSD y un puerto Ethernet RJ45 en la parte derecha.

Siempre es una alegría tener una buena conectividad en un portátil
Para el lateral izquierdo queda sitio donde Tecno ha colocado dos puertos USB‑C (uno de carga y el segundo también para salida de vídeo), un puerto USB-A 3.2, un puerto de 3.5 mm para los auriculares, un HDMI 1.4 y el conector de seguridad Kensington.
Una gran ventaja de los equipos grandes y no muy delgados ni ligeros es que no hay que limitar la conectividad del equipo. Aquí tenemos todos los puertos que un usuario doméstico puede necesitar e incluso alguno más
Además de la física, la conectividad inalámbrica también mejora en esta generación con la llegada por fin de Wi-Fi 6e. No falta el lector de huellas en el botón de encendido/apagado ni tampoco la webcam con obturador físico.
El toque de gama media clara lo tenemos en la pantalla. Aquí hay que conformarse con un panel discreto en todos sus apartados. Pero más que suficiente para el usuario doméstico o estudiante.


Tenemos una diagonal de 15,6 pulgadas en formato clásico de 16:9 donde la resolución se queda en FullHD. Hay nitidez suficiente para el día a día pero no impresiona como podría hacer un panel con mucha más densidad de pixeles, tecnología AMOLED o incluso algo más que los discretos 60 Hz de la frecuencia de refresco y el brillo de alrededor de 300 nits.
La pantalla del Tecno Megabook K15S eś discreta: FullHD, 60 Hz y tecnología IPS con brillo justo. Pero el acabado mate le da un plus más que interesante
En el día a día, el panel IPS ofrece buenos ángulos de visión, con colores bien definidos y una saturación justa. No es un panel de gama alta pensado para edición profesional, pero sí es suficiente para trabajar con documentos, navegar y por supuesto ver vídeos en servicios de streaming.


Un extra que se agradece mucho es el acabado mate de la pantalla, ideal para disfrutar o trabajar en el equipo sin miedo a reflejos y molestias en interiores especialmente. O que la pantalla se pueda abatir completamente y nos de por ello mucho juego.
Del sonido hay que hablar bastante bien. Y no es ni mucho menos un elemento que despreciar en un equipo polivalente para casa. Tenemos dos altavoces de 2.5W bien situados bajo los reposamuñecas, consiguiendo un sonido muy potente, bastante nítido, equilibrado y con gran sensación envolvente.


La IA aplica sus trucos tanto en reproducción como especialmente en la grabación de sonido y las videollamadas, donde se centra en la separación de la voz de ruido y sonidos de fondo.
Rendimiento y autonomía: todavía se puede optar a hardware importante sin perder la cabeza
Quizás junto con el acabado, la ficha técnica del Tecno Megabook K15S sea uno de sus puntos fuertes en un momento delicado a nivel de precio de componentes. Hablar de 32 GB de memoria RAM está cerca de ser algo exclusivo habida cuenta de la vertiginosa subida de precios de este componente.
Esa cantidad de RAM, la máxima disponible, viene acompañada de procesadores Intel de 13ª generación. Nosotros hemos analizado el modelo más completo, con el procesador Intel Core i9-13900HK y un SSD NVMe de 1 TB (ampliable por el usuario), que en combinación generan una experiencia de uso muy fluida incluso en el día a día más exigente. Y todo ello pese a que el SSD no es de lo más rápidos de su gama.


Con el sistema operativo Windows 11 Home a los mandos, el portátil ofrece una experiencia de uso rápida, ligera y muy cómoda incluso en la multitarea. En las pruebas de rendimiento bruto obtuvimos 2.720 y 10.271 en la prueba con GeekBench 6 mientras que con CineBench 2026, recién renovado, obtuvo 461 y 1.465 puntos en las pruebas de uno y varios hilos respectivamente.
Sin gráfica dedicada, la Iris Xe cumple con creces y queda cada vez más cerca de las soluciones de su rival AMD, consiguiendo por ejemplo casi 17.500 puntos en la prueba de referencia Night Raid para equipos sin gráfica dedicada.


El Megabook K15S está lejos de ser un portátil pensado para edición de vídeo en 4K o tareas de similar ambición, pero para edición ligera tanto de vídeo como de imagen es un equipo más que adecuado.
Tampoco es el Megabook K15S de Tecno un equipo silencioso en funcionamiento. La refrigeración activa entra en acción enseguida, especialmente si estamos en el modo de rendimiento máximo. Es un ruido continuo y de nivel sonoro no muy bajo, así que en entornos como bibliotecas o clase conviene asumir que deberemos escoger el modo de funcionamiento de ahorro de energía, que es el más silencioso de los tres disponibles para elegir.


Con este funcionamiento de la refrigeración el fabricante se asegura unos temperaturas de funcionamiento controladas para que no sea un problema usar el equipo sobre las rodillas, por ejemplo. Las bases de goma, que elevan ligeramente el equipo, facilitan la evacuación y renovación de aire del interior del equipo. En nuestras pruebas, la temperatura del procesador no superó los 90 grados bajo ninguna circunstancia.
No tener que ofrece al usuario un grosor ni peso mínimo permite jugar al fabricante Tecno con la capacidad de batería y solidez de la refrigeración.


En este equipo tenemos una batería de 70 Wh que ofrece autonomía que no le permite alcanzar la jornada laboral sin sobresaltos. Hemos promediado entre 5 y 7 horas de uso real, siempre dependiendo de la carga de trabajo de las tareas y el brillo de la pantalla.
No debe ser un problema habida cuenta de que su entorno de uso más habitual será en casa o al menos cerca de un enchufe para poder usar el cargador de 65W que viene incluido, con tecnología GaN para una carga rápida (alrededor de una hora) y sobre todo un funcionamiento sin calentamiento ni peso excesivo.
Teclado y touchpad: un conjunto de componentes que no desentonan
Como ya hemos adelantado en el apartado de diseño, el Megabook K15S tiene espacio de sobra para dotar al usuario de un amplio teclado (incluyendo parte numérica) que es también retoiluminado con cuatro niveles de brillo (muy sutiles entre ellos). No es el mejor que hemos probado en un portátil de gama media pero el tamaño de las teclas y un buen recorrido nos dejan una experiencia de trabajo satisfactoria y que no cansa. El tecleo es algo sonoro pero fiable.


En cuanto al touchpad, ocupa un espacio generoso más que suficiente para un manejo fiable del equipo incluso con gestos. El clic, de toque en toda la superficie pero físico solo en la parte inferior, me ha parecido demasiado duro.
El Megabook K15S viene con Windows 11 Home, y una de las ventajas de este portátil es que no viene cargado de bloatware.


Tan solo tenemos la suite WPS Office además del único software de Tecno (Tecno PC Manager), un programa de gestión del equipo bastante básico que permite ver actualizaciones, controlar el estado de la batería y gestionar algunos ajustes de rendimiento, pensado para usuarios que no quieren complicaciones.
Tecno MegaBook K15S 2026, la opinión y nota de Xataka
En el mundo de la informática personal y no especializada la diferenciación cuesta. Por ejemplo montando un Core i9 de reciente generación junto con 32 GB de memoria RAM, una combinación que hoy en día casi parece de corte premium. Sin embargo el Tecno Megabook K15S 2026 la proporciona sin excederse en el precio ni desatender en exceso otras facetas de este portátil de consumo.
No es el portátil más ligero del mercado, ni el más potente. Pero es un portátil muy equilibrado, pensado para hacer muchas cosas bien sin que el precio se vuelva un problema. Ideal pues para el usuario que necesita un portátil para trabajo, estudios, multimedia y edición ligera con un acabado robusto.
Echamos de menos una pantalla más espectacular aunque el acabado mate nos gusta. Pero poco más si lo que buscamos es nada especializado pero que no se nos quede obsoleto en pocos años.
7,7
Diseño
8
Pantalla
7
Rendimiento
7
Teclado/trackpad
8
Software
8,5
Batería
7,5
A favor
- Rendimiento de sobra gracias al Core i9-13900HK, 32 GB de RAM y 1 TB SSD
- Buen conjunto de puertos, incluyendo Ethernet y HDMI
- Precio competitivo frente a portátiles de gama media comparable
En contra
- Autonomía correcta, pero no sobresaliente
- El brillo del panel se queda por debajo de lo que esperamos en esta gama
- Software de gestión quizás demasiado básico
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Imágenes | Xataka
Este dispositivo ha sido cedido para prueba por parte de Tecno. Puedes consultar cómo hacemos las reviews en Xataka y nuestra política de relaciones con empresas
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Actualidad
Raquel González, directora de Airbus Space en España, sobre el desafío de España como potencia espacial: “Nos faltan personas”
No es habitual cruzar las puertas de Airbus Space en Getafe y recorrer unas instalaciones donde la industria espacial deja de ser una sucesión de nombres propios para convertirse en algo físico. Durante la visita organizada por los 60 años de Airbus Espacio en España, el recorrido iba dejando ver zonas de producción, áreas limpias, piezas vinculadas a lanzadores y tecnologías y componentes de satélites que acabarán operando fuera de la Tierra. La primera impresión no era la de una celebración corporativa, sino la de una cadena industrial mucho más amplia de lo que sugieren sus programas por separado.
Raquel González, directora de Airbus Space en España, lo resumió con una frase muy directa durante la presentación: “España es una potencia espacial”. No lo planteó como una aspiración pendiente, sino como una realidad que, a su juicio, se explica por la acumulación de capacidades desarrolladas en el país. Sobre la mesa aparecían satélites como PAZ, PAZ-2, Ingenio, CHEOPS o LSTM, programas de comunicaciones seguras como Spainsat NG, participación en lanzadores europeos como Ariane 6 y hasta antenas fabricadas en España para comunicarse con los rovers Curiosity y Perseverance en Marte. La afirmación tenía peso porque no descansaba en un solo proyecto, sino en una presencia sostenida en varias capas del sector espacial.
El músculo espacial español y sus desafíos
Con esa afirmación sobre la mesa, la siguiente pregunta era casi obligada: si España ha alcanzado esa posición, cómo se mantiene en una industria tan competitiva como la espacial. La presión no llega solo por el acceso al espacio, aunque lanzar con más frecuencia y a menor coste se haya convertido en una de las grandes batallas del sector. También pesa la capacidad de diseñar, fabricar y preparar sistemas cada vez más complejos, de responder a necesidades estratégicas y de hacerlo en un tablero donde los ritmos se han acelerado. SpaceX es el símbolo más visible de ese cambio, pero no el único: EEUU mantiene un ecosistema comercial muy activo, China acelera sus capacidades comerciales y estatales, India abre más espacio a la participación privaday Europa intenta reforzar su autonomía.

Área de fabricación de estructuras para Ariane 6 en Airbus Espacio España, dentro de las instalaciones de Getafe
Esa fue la pregunta que le trasladé a González: qué desafíos aparecen ahora para mantenerse en esa posición y cuál debería ser el siguiente paso. La directora de Airbus Space en España abrió el foco hacia toda la industria espacial europea, pero enseguida aterrizó la respuesta en el terreno que conoce de primera mano. “Ahora hay un desafío de talento. Los presupuestos están aumentando, los programas siguen surgiendo. Hay mucha ambición”.
“Ahora hay un desafío de talento. Los presupuestos están aumentando, los programas siguen surgiendo. Hay mucha ambición”
La idea quedó todavía más clara cuando lo condensó en dos palabras: “faltan personas”. González convirtió entonces el diagnóstico en una llamada a quienes están todavía decidiendo su camino formativo. Su mensaje iba dirigido a universitarios, pero también a estudiantes más jóvenes que empiezan a elegir hacia dónde orientar sus estudios: el espacio necesita perfiles científicos, tecnológicos y de ingeniería, pero no solo eso. También hacen falta trayectorias de formación profesional y perfiles vinculados a la producción, porque una industria así no se sostiene únicamente con diseño sobre el papel. Entre una misión aprobada y una tecnología lista para salir de la Tierra hay años de trabajo especializado, y esa cantera no aparece de un día para otro.

Raquel González, directora de Airbus Space en España, durante el encuentro con la prensa en las instalaciones de Getafe
La dimensión del problema se entiende mejor al mirar las cifras que Airbus puso sobre la mesa. Según la compañía, Airbus Espacio en España cerró 2025 con 295 millones de euros de facturación y 530 empleados directos, pero su impacto no termina en su propia plantilla. Alrededor del 30% de esa facturación revierte en subcontratistas, un dato que ayuda a medir hasta qué punto la actividad espacial se reparte por un ecosistema más amplio. Por eso la falta de talento no afecta solo a una empresa concreta: cuando crecen los programas, también aumenta la presión sobre proveedores, técnicos especializados y equipos capaces de sostener trabajos de alto valor añadido.
Esa actividad se entiende mejor cuando se baja de la cifra al tipo de trabajo que hay detrás. Airbus sostiene que su división espacial en España es la única empresa del país capaz de diseñar, construir, integrar y entregar satélites complejos en órbita, una afirmación que sitúa el foco en responsabilidades industriales de alto nivel. González lo llevó al terreno de la capacidad acumulada durante la presentación: “Todo lo que son construcciones de satélites, ahí es donde estamos como líder en Espacio España”. PAZ aparece como uno de los ejemplos ya en servicio dentro de esa trayectoria, mientras que PAZ-2 y LSTM muestran hacia dónde se está moviendo ahora esa capacidad.
Otra parte del recorrido llevaba a una capa menos visible, pero igual de importante: la tecnología que permite que una misión observe, mida o transmita información útil desde el espacio. Airbus habló de radares, radiómetros de microondas y antenas activas como áreas en las que su división española ha ido acumulando conocimiento. No son elementos pensados para llamar la atención fuera del sector, pero pueden marcar la diferencia entre una plataforma espacial y una misión con capacidad real de prestar servicio.

Personal de Airbus Espacio España trabaja en la sala limpia de Getafe, donde la compañía ensambla sistemas espaciales de alta complejidad
El mapa se completaba con otra pieza sensible para Europa: el acceso al espacio. Airbus recordó durante la presentación que su actividad en España está vinculada desde hace décadas a la familia Ariane y a Vega, con estructuras y subsistemas que forman parte de los lanzadores europeos. En el caso de Ariane 6, la compañía señaló además que está aumentando la producción para suministrar 27 conjuntos completos, conocidos como shipsets, que incluyen grandes estructuras ligeras de fibra de carbono para Ariane 6 en los próximos años. No hace falta entrar en el detalle de cada componente para entender la relevancia de esa línea de trabajo: sin lanzadores fiables y con cadencia suficiente, buena parte de la ambición espacial europea queda condicionada.

Área de fabricación de estructuras para Ariane 6 en Airbus Espacio España, dentro de las instalaciones de Getafe
El recorrido por lanzadores servía para aterrizar una idea más amplia: la industria espacial europea necesita más escala. González defendió que Europa ha dado pasos importantes con programas como Galileo y Copernicus, pero también que el momento actual exige ir más allá. “Ahora llega el momento de pisar el acelerador y pasar al siguiente paso”, señaló. La frase no hablaba solo de un programa concreto, sino de la necesidad de coordinar mejor capacidades industriales que siguen repartidas entre varios países y compañías.
Todo eso necesita algo más que contratos y conocimiento acumulado. Airbus sitúa esa actividad en dos sedes de la Comunidad de Madrid, Getafe y Tres Cantos, y describe sus instalaciones como parte de la capacidad que le permite trabajar en sistemas espaciales de alta complejidad. En Getafe, según la compañía, conviven la producción vinculada a lanzadores y áreas preparadas para el ensamblaje de satélites, una infraestructura que no funciona como escaparate, sino como condición material para sostener programas de años. El talento del que hablaba González necesita precisamente ese entorno: proyectos largos, equipos estables y procesos capaces de mantener la fiabilidad a lo largo de todo el ciclo de trabajo.

Área de lanzadores de Airbus Espacio España en Getafe, donde la compañía trabaja en estructuras para Ariane 6
La falta de personas no se resuelve únicamente abriendo procesos de selección. En una actividad como esta, formar a alguien implica años de aprendizaje, exposición a proyectos reales y familiaridad con procedimientos donde la fiabilidad pesa tanto como la innovación. González apuntó precisamente a esa dimensión cuando habló de reforzar la formación y de desarrollar capacidades que requieren tiempo. Después añadió un segundo elemento: foco. Su planteamiento era que el sector tiene ambición y oportunidades, pero necesita decidir dónde concentrar esfuerzos para que esa energía no se disperse.
Ese foco también aparece en el debate europeo. Airbus, Leonardo y Thales han firmado un memorando para impulsar la creación de un actor espacial de mayor escala, un movimiento que Airbus enmarca como respuesta a la fragmentación del sector en Europa y a la necesidad de ganar escala para competir en un mercado más exigente. No es un detalle menor dentro de esta conversación: si los programas espaciales son caros, largos y tecnológicamente complejos, la escala importa tanto como la especialización. Para Airbus, la autonomía europea no depende solo de tener buenos proyectos nacionales, sino de coordinar capacidades para competir, precisamente, en un sector tan dinámico y veloz.
La visita a Getafe dejaba así una lectura menos evidente que la de los satélites, los lanzadores o las instalaciones. Airbus puede defender que España es una potencia espacial apoyándose en sus programas, tecnología y trayectoria. Sin embargo, el siguiente paso no depende solo de conservar lo ya construido ni de sumar nuevas misiones a la lista. Si el sector quiere crecer en un entorno cada vez más rápido y exigente, necesitará algo presumiblemente mucho más difícil: conseguir una cantera suficiente de personas capaces de hacer que todo eso siga funcionando.
Imágenes | Xataka
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En febrero, unas lluvias históricas rompieron las carreteras. Málaga acaba de recibir el visto bueno para reparar la A-7 y la A-45
El 2026 empezó con lluvia. Con mucha lluvia. Con tanta lluvia que en los primeros 40 días del año el registro triplicaba al promedio entre 1991 y 2020. Curiosamente, las precipitaciones escasearon en el cantábrico pero en el sur se vivieron días de mucha agua e, incluso, de miedo. Esto también tuvo sus consecuencias en las carreteras.
Consecuencias que se parchean ahora.
Mucha agua. Como decíamos, el año arrancó en España con lluvias torrenciales. A finales de enero, cuando ya había llovido bien, nos preparábamos para una sucesión de borrascas que iba a ocuparnos buena parte de febrero. Y así fue. El problema, de hecho, no fue lo que llovió. El problema es que llovió sobre mojado. Sobre un suelo muy mojado.
El problema más allá de las lluvias es que el suelo no conseguía drenar tanta agua. La situación fue especialmente delicada en el sur. En zonas de Andalucía se vieron pueblos desalojados por miedo a que del suelo, literalmente, brotara agua.
Todo ello, tuvo sus consecuencias en las carreteras.
Socavones, baches y coches en la cuneta. Con tal cantidad de agua en el suelo, el daño sobre el asfalto era casi esperable. Vimos vídeos en redes sociales en las que se mostraba una retahíla de coches parados por ser víctimas de los socavones. Y otros en los que se apuntaba que una gasolinera no dejaba de recibir grúas para rescatar a quienes se quedaban allí tirados.
Decíamos que era casi previsible porque, haya o no déficit de inversión en nuestras carreteras, nuestros asfaltos no están preparados para soportar tantos días de lluvia intensa. Los betunes que se utilizan y la porosidad del asfalto está pensada para climas más secos y cálidos y en consecuencia aguanta mejor el calor pero es más frágil. Al contrario, en los climas húmedos el betún es más maleable pero la carretera puede, incluso, derretirse si el calor es extremo.
Hasta ahora. Una vez el daño sobre el asfalto está hecho, quedaba por saber cuánto tardaría en actuar el Estado para revertir los daños causados. Lo cierto es que aquellos días de febrero fueron complicados en las carreteras y se tuvieron que registrar intervenciones para, por ejemplo, solucionar corrimientos de tierra.
Pero una vez superada esta crisis, no ha sido hasta ahora en el mes de junio cuando se ha aprobado el gasto de 20,8 millones de euros para reparar el firme de la A-7 y la A-45 a su paso por Málaga. Las intervenciones se extenderán a lo largo de 156,087 kilómetros, según señala el Ministerio de Transportes.
Algunos avances. En la nota publicada para explicar las intervenciones, Transportes señala que ya se han hecho intervenciones de este tipo en Estepona, Málaga, Nerja, Vélez-Málaga, Marbella, Casabermeja, Rincón de la Victoria y Antequera. Si el calendario se cumple, no será hasta septiembre cuando se terminen las obras “si bien este plazo podrá verse condicionado por la evolución de los trabajos y las condiciones meteorológicas”, recalcan desde el Ministerio.
En cuanto a las obras en sí mismas, las actuaciones se centrarán en el fresado del firme en mal estado, reponer las capas de rodadura con nuevas mezclas bituminosas en caliente, reponer la señalización horizontal y rehabilitar las vías de servicio y los ramales adyacentes.
Foto | Ministerio de Transportes
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Las Big Tech te ofrecen hasta 15 GB gratis de almacenamiento en la nube. O2 Cloud las deja en ridículo y regala 10 TB a sus clientes
Los clientes de O2 están de enhorabuena. La operadora comunicaba ayer un cambio fantástico en su oferta: hasta ahora O2 Cloud ofrecía 1 TB de almacenamiento en la nube incluido en ese plan. Ahora esa capacidad se amplía de forma espectacular, y los clientes pueden disponer de 10 TB de almacenamiento en la nube. Es algo asombroso si comparamos esta oferta con el espacio que ofrecen por defecto Google, Microsoft o Apple, pero hay alguna que otra pega.
10 TB “gratis”. Hace años que Movistar creó Movistar Cloud como opción para crear copias de seguridad de tus archivos, y aquello fue llamativo desde el primer momento porque además el espacio de almacenamiento del servicio era teóricamente ilimitado. O2 Cloud se sumó a esa oferta tiempo después, y lo hizo inicialmente con 1 TB de espacio gratuito (incluido en el plan) que ahora se multiplica por diez.
Si tienes solo móvil de O2, también tienes 10 TB. Hasta ahora esta oferta era válida para usuarios de fibra (tuvieran además líneas móviles o no), pero ahora O2 ofrece O2 Cloud con 10 TB de almacenamiento incluido a cualquier usuario de sus servicios: si tienes una línea móvil de O2, con o sin fibra, tienes 10 TB de O2 Cloud gratis, incluidos en el plan.
Apps para Android e iOS. El servicio está pensado para ser un “Dropbox” o un “iCloud” que constantemente cree una copia de seguridad de tus fotos y vídeos en el espacio de almacenamiento en la nube de O2. Basta instalar la app de Android o la de iOS, configurarla registrándonos en el servicio y listo: tendremos esas copias de forma gratuita al ser clientes de O2.

En la imagen, la interfaz de O2 Cloud desde el navegador web. Podemos visualizar las fotos directamente allí, y el funcionamiento es sorprendentemente fluido.
También en el escritorio Windows o Mac. También es posible usar O2 Cloud para guardar imágenes, vídeos o documentos desde un ordenador personal. Yo he probado en mi Mac, y es posible descargar el cliente de escritorio para que funcione en segundo plano: todo lo que meta en la carpeta “O2 Cloud”, se sincronizará automáticamente con el espacio de almacenamiento en la nube de la operadora.
Editor de imágenes integrado. Este servicio parece especialmente pensado para salvaguardar las fotos de nuestro móvil de forma que si lo perdemos o nos lo roban queden a salvo. Pero es que además es un servicio estupendo para visualizarlas (va muy fluido) e incluso editarlas: el editor integrado ofrece algunos filtros básicos (Sepia, Grises, etc) y también unas cuantas herramientas de edición que le dan más valor añadido a la solución.

El editor integrado es limitado, pero nos puede sacar de un apuro rápido.
Personalizar carpetas o álbumes. A partir de ahí, es posible acceder y descargar contenidos desde nuestros dispositivos, y en O2 Cloud también podremos crear carpetas personalizadas o álbumes para organizar fotos y documentos en base a su temática, localización, etc.
O2 deja en ridículo a las Big Tech. El servicio O2 Cloud es sorprendentemente generoso, sobre todo si lo comparamos con lo que ofrecen las grandes tecnológicas. Google ofrece 15 GB de almacenamiento gratuito al crear una cuenta, mientras que Apple y Microsoft ofrecen 5 GB. Si quieres más, toca pagar, y ahí es donde entran suscripciones a planes de pago como Google One/Workspace, Apple iCloud+, o Microsoft 365/Familia. Hemos realizado una pequeña tabla comparativa, y en ella queda claro que esos 10 TB de O2 Cloud son un verdadero regalo para los clientes de la operadora.
|
Capacidad |
Precio mensual |
|
|---|---|---|
|
o2 cloud |
10 TB |
Incluido con el plan Fibra / Móvil |
|
Apple iCloud+ |
6 TB |
29,99 euros |
|
Google One |
5 TB |
21,99 euros |
|
Microsoft 365 Familia |
6 TB (Hasta 6 usuarios, 1 TB por usuario) |
13 euros |
|
Dropbox |
3 TB |
12 euros |
Pero las Big Tech ofrecen otras cosas. Es importante señalar que es entendible que las grandes tecnológicas sean tan tacañas con el espacio gratuito que ofrecen a los usuarios: con cientos (o miles) de millones de clientes, ofrecer más capacidad les obligaría a crecer de forma extraordinaria en recursos en sus centros de datos. Pero además los servicios de pago como Google One, iCloud+ o Microsoft 365 son más bien “multiservicio” porque mezclan el almacenamiento con herramientas de productividad, seguridad y, en algunos casos, planes de IA.
Pero si solo tenías iCloud para fotos… Sin embargo, muchos usuarios se ven obligados a contratar Apple iCloud+ o Google One para mantener esa copia de seguridad de sus fotos en las nubes de estas empresas y “que todo funcione sin más”. La propuesta de O2 Cloud plantea una alternativa fantástica para esos usuarios, porque consiguen lo mismo sin pagar un extra: el plan que tengan con O2 ya serviría para disfrutar de este servicio. La integración de esos servicios siempre será superior a la de O2 Cloud, desde luego, pero para ese uso básico de copia de seguridad, la alternativa parece extraordinaria.
Qué pasa si me voy de O2. No hay permanencia en O2, pero lógicamente si nos vamos a otra operadora, perderemos el acceso a O2 Cloud. La empresa da 30 días para descargar los achivos si te das de baja antes de borrarlos, lo que desde luego da opción para recuperar todos esos datos y guardarlos por ejemplo en un disco duro externo y trasladarlos luego a otro servicio en la nube si así lo deseamos: no hay (lástima) herramientas o servicios que permitan hacer esa “migración” de una nube a otra.
Términos de uso habituales. O2 Cloud tiene unos términos de uso y de privacidad que son ya los habituales en este tipo de servicios. En O2 explican por ejemplo que:
“Para la gestión de algunas de las funciones necesarias para la prestación del servicio, tenemos contratados proveedores de confianza que podrán tener acceso a datos personales, que actuarán como encargados de tratamiento y que estarán obligados contractualmente a cumplir con sus obligaciones legales de encargado de tratamiento, a mantener la confidencialidad y secreto de la información”.
Además aclaran que “algunas de las funciones necesarias para la prestación del servicio se contratan con encargados de tratamiento situados fuera del Espacio Económico Europeo”, aunque garantizan “un nivel adecuado de protección de los datos personales”. Los datos personales tratados pueden incluir localización o estadísticas de uso, por lo que a priori el servicio es prácticamente idéntico en esto a otros servicios similares.
Explican también en esas condiciones particulares que “O2 informa de que no tendrá acceso a los Contenidos incluidos en el Servicio O2 Cloud y no tiene la obligación de controlar o revisar los Contenidos alojados o puestos a disposición a través del Servicio”.
En Xataka | Quería montar mi propio Google Fotos. Lo he logrado gracias a una maravillosa alternativa Open Source
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