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si te interrumpen en tu hora de comer tienen que pagarla

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Muchos empleados de servicio de atención al público, emergencias o mantenimiento realmente no tienen una pausa para comer, sino que deben interrumpir esa pausa en su jornada para volver al trabajo y atender a un cliente, responder una llamada o salir a una emergencia.

El Tribunal Supremo ha fijado un criterio que puede cambiar la forma en que muchas empresas contabilizan esa pausa para comer que, en muchos casos, no computa como tiempo de trabajo efectivo, sino como tiempo de descanso. Una sentencia no ha dejado margen de duda: si el empleado debe estar disponible durante el tiempo de comida, es tiempo de trabajo y, como tal, debe ser retribuido.

¿Qué pasó? El conflicto laboral que llegó hasta la Sala de lo Social del Tribunal Supremo tuvo su origen en una empresa de servicios de ambulancias de Barcelona. Los empleados tenían asignado un descanso de una hora diaria para comer pero, por la naturaleza del servicio, debían permanecer localizables y disponibles durante ese tiempo de comida para atender posibles incidencias.

Los sindicatos consideraron que esa situación convertía ese tiempo en trabajo efectivo, dado que los trabajadores no podían desconectarse de sus obligaciones e irse, por ejemplo, a comer a su casa o a un restaurante. En principio, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) dio la razón a los representantes sindicales y anuló la modificación de condiciones propuesta por la empresa, obligándola a seguir considerando esa pausa como tiempo efectivo de trabajo y, por tanto, a remunerarlo.

Qué dice la sentencia del Supremo. El Alto Tribunal dictaminó que, en ese supuesto, la pausa para comer debía computarse como tiempo de trabajo efectivo. El Supremo considera que no existe una desconexión real del trabajador con respecto a la empresa, ya que debe permanecer disponible por si surge algún imprevisto.

Para argumentar su escrito, el tribunal distingue dos escenarios.

Por un lado, si la empresa garantiza una desconexión total del empleado durante su pausa para comer, ese periodo puede considerarse descanso y, en principio, no retribuirse como tiempo de trabajo efectivo. En cambio, si la empresa no puede garantizar que se produce esa desconexión total (por ejemplo, porque el trabajador debe atender llamadas, responder correos o continuar disponible para incidencias), ese tiempo debe computarse como tiempo de trabajo efectivo e incluirse en el salario.

La clave: cómo debe contabilizarse la jornada. En la práctica, esta sentencia pone en cuestión una rutina muy extendida en la que se descuenta de forma sistemática la hora de la comida como si fuera un descanso real, incluso cuando el trabajador sigue disponible para la empresa.

El Supremo echa mano del artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores que define la jornada laboral y especifica que en jornadas laborales de más de seis horas debe establecerse un tiempo de descanso no inferior a 15 minutos que computa como tiempo de trabajo efectivo, así como al hecho de que el trabajador se encuentra durante ese tiempo disponible para la empresa.

Este criterio tiene efectos directos sobre el registro horario y sobre el cómputo de la jornada ya que, si se produce esa desconexión, la jornada laboral debe detenerse, pero continua si el empleado está disponible para la empresa, aunque no se encuentre realizando el trabajo de la forma habitual.

Qué deben hacer las empresas. El mensaje del Supremo a las empresas es que, si quieren que la pausa de comida no compute como trabajo, deben poder acreditar que existe desconexión real, que el trabajador puede disponer libremente de ese tiempo de descanso y no está obligado a estar localizable o condicionado a interrumpir esa pausa antes de tiempo.

En sectores con actividad continua, como el de los servicios de ambulancias, comercio o servicios de atención al público, puede implicar la reorganización de turnos o asignar relevos que permitan que el empleado se desconecte sin que el servicio quede desatendido. De lo contrario, la pausa para comer se considera parte de la jornada laboral.

Importancia de la desconexión laboral. El criterio del Supremo encaja con el debate laboral sobre la desconexión digital y la importancia del descanso de los trabajadores. La sentencia no se limita a decir que la comida “se paga” o “no se paga”, sino que vincula esa respuesta a un elemento mucho más verificable: si el trabajador realmente tiene la capacidad de desconectar o no durante ese periodo.

En el fondo, lo que introduce esta doctrina es un incentivo para que las empresas definan mejor qué es descanso y qué no lo es en su jornada laboral.

En Xataka | Si la pregunta es si pueden obligarte a trabajar en fin de semana si trabajas de lunes a viernes, el Supremo da la respuesta: no

Imagen | Unsplash (logan jeffrey)

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no a todo el uso militar

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La carrera por dominar la inteligencia artificial se ha ido estrechando hasta dejar a un puñado de actores capaces de competir al más alto nivel. Anthropic forma parte de ese grupo reducido junto a nombres como OpenAI o Google, y sus modelos Claude han ganado terreno en ámbitos como la programación. En ese gran momento, sin embargo, la compañía se enfrenta a una decisión delicada: mantener ciertos límites en el uso militar de su tecnología, aun a costa de tensar su relación con el Departamento de Defensa de Estados Unidos.

El estándar que lo cambia todo. Según Axios, citando a un alto funcionario de la administración, el Pentágono está presionando a cuatro laboratorios punteros de IA para que permitan el uso de sus modelos para “todos los fines lícitos”, incluso en áreas especialmente sensibles como el desarrollo de armas, la recopilación de inteligencia o las operaciones en el campo de batalla. Anthropic, sin embargo, no habría aceptado esas condiciones tras meses de negociaciones difíciles, lo que ha llevado al Departamento de Defensa a plantearse revisar su relación con la compañía.

Las líneas que no quiere cruzar. Frente a esa exigencia amplia, los liderados por Dario Amodei han dejado claro que mantienen límites concretos. La compañía insiste en que dos ámbitos siguen fuera de discusión. Un portavoz afirmó al mencionado medio que la empresa sigue “comprometida a utilizar IA de vanguardia en apoyo de la seguridad nacional de EEUU”, pero matizó que las conversaciones con el Departamento de Defensa se han centrado en “nuestros límites estrictos en torno a las armas totalmente autónomas y la vigilancia doméstica masiva”, y que esas cuestiones no se “relacionan con las operaciones actuales”.

El episodio que terminó de elevar la tensión. The Wall Street Journal aseguró, citando a personas con conocimiento del tema, que Claude se utilizó la una operación militar de EEUU en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro a través de la relación con Palantir. En ese mismo texto, desde la compañía de IA respondieron que no pueden hacer comentarios sobre si su tecnología se utilizó en una operación militar específica, clasificada o no. Y añadió que cualquier uso, ya sea en el sector privado o en el Gobierno, debe cumplir sus políticas de uso.

Lo que está en juego. Más allá de ese episodio, Axios informó de que desde el ámbito militar estadounidense “todo está sobre la mesa”, incluida la posibilidad de reducir o incluso romper la relación con Anthropic. El mismo alto funcionario citado por el medio añadió que, si se opta por ese camino, tendría que haber “una sustitución ordenada”, lo que sugiere que el proceso demandaría cierta cantidad de tiempo. WSJ aporta otro dato interesante: el año pasado se firmó un contrato de 200 millones de dólares entre Anthropic y el Departamento de Defensa.

El fondo de la disputa. En un momento en el que las compañías de IA buscan consolidar ingresos, justificar valoraciones y demostrar utilidad en entornos críticos, la relación con el sector de defensa es un escaparate y una fuente de negocio de primer orden. Al mismo tiempo, también es un terreno donde los límites éticos y estratégicos se vuelven más visibles. La decisión de Anthropic de mantener ciertas restricciones puede reforzar su identidad como empresa orientada a la seguridad, pero también limitar su acceso a contratos millonarios.

Imágenes | Anthropic | Oleg Ivanov

En Xataka | Los centros de datos en el espacio prometen salvar el planeta. Y también arruinar la órbita terrestre

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la NASA acaba de clasificar el incidente de 2024 en su nivel más alto

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Cuando la NASA puso en marcha el programa Commercial Crew, lo hizo con una idea clara: asociarse con empresas privadas que diseñaran y operaran sus propias naves bajo contratos de precio fijo. Boeing y SpaceX forman parte de ese esquema desde su origen, con el objetivo de garantizar acceso tripulado regular a la órbita baja. El vuelo de prueba tripulado del Starliner en junio de 2024 debía completar el proceso de validación técnica de la cápsula de Boeing antes de su certificación, pero las anomalías detectadas durante la misión alteraron por completo el plan inicial. Ahora, al clasificar oficialmente ese ensayo como un “Incidente Tipo A”, NASA sitúa lo ocurrido en el nivel más alto de su escala de incidentes y reconoce que la magnitud del episodio va más allá de un simple contratiempo técnico.

Lo que ocurrió en 2024. El 5 de junio de 2024, el CST-100 Starliner despegó rumbo a la Estación Espacial Internacional en su primer vuelo tripulado con los astronautas de la NASA Butch Wilmore y Suni Williams a bordo. La misión estaba prevista inicialmente para durar entre ocho y catorce días como ensayo integral del sistema. Sin embargo, durante la aproximación se detectaron fugas de helio y fallos en los propulsores, y la NASA explicó que se produjo una pérdida de maniobrabilidad mientras la tripulación se acercaba a la estación, aunque se recuperó el control antes del acoplamiento. La estancia terminó extendiéndose hasta 93 días y, tras revisar los datos de vuelo y realizar pruebas en tierra, la agencia espacial decidió que el vehículo regresara en septiembre de 2024 sin los astronautas, que finalmente volvieron a la Tierra en marzo de 2025 a bordo de la misión Crew-9 de SpaceX.

Un informe demoledor. El equipo independiente de investigación, constituido en febrero de 2025, examinó los factores técnicos, organizativos y culturales que contribuyeron a los problemas del vuelo de prueba. Según sus conclusiones, existió una combinación de fallos de hardware, vacíos en los procesos de cualificación, errores de liderazgo y disfunciones culturales que generaron condiciones de riesgo incompatibles con los estándares de seguridad del programa de vuelos tripulados de la agencia. La NASA ha indicado que acepta este documento como informe final y que el trabajo para identificar la causa raíz técnica continúa.

Qué significa “Type A mishap” (Incidente Tipo A). La NASA utiliza esta categoría como el nivel más alto dentro de su sistema de incidentes. Recordemos que esta definición incluye supuestos como daños superiores a 2 millones de dólares, la pérdida de control o destrucción de un vehículo o la pérdida de vidas humanas. En el caso del vuelo del Starliner no hubo heridos y, según la agencia, la misión recuperó el control antes del acoplamiento, pero sí se produjo una pérdida de maniobrabilidad durante la aproximación y daños financieros asociados. La designación reconoce que existió potencial para un percance de gran magnitud y que las condiciones generadas no pueden despacharse como un simple desajuste técnico.

Dragon Spacex
Dragon Spacex

SpaceX Dragon 2

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, fue explícito al abordar la dimensión cultural del problema. “Es la toma de decisiones y el liderazgo lo que, si no se controlan, podría crear una cultura incompatible con los vuelos espaciales tripulados”, declaró en la rueda de prensa. El responsable de la agencia sostuvo que la clasificación como “Type A mishap” busca “poner las cosas en claro” y garantizar que lo ocurrido quede registrado de forma adecuada para el aprendizaje futuro. También admitió que permitir que el propio programa se auto-investigara inicialmente fue “incompatible con la cultura de seguridad de la NASA”, una práctica que, según explicó, se ha decidido corregir.

La respuesta de Boeing. En un comunicado difundido tras la publicación del informe, la compañía afirmó que sigue “comprometidos con la visión de la NASA de tener dos proveedores de tripulación comercial” y agradeció a la agencia la investigación. Boeing sostiene que en los 18 meses transcurridos desde el vuelo de prueba ha avanzado en acciones correctivas para abordar los desafíos técnicos detectados y ha impulsado cambios culturales dentro del equipo.

Imágenes | NASA

En Xataka | El megacohete de la NASA ya no tiene fugas: Artemis 2 supera su prueba vital y despeja el camino hacia la Luna

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la división entra en una nueva etapa

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Un viernes por la noche solemos estar pendientes de otras cosas, no de un movimiento que reconfigure el liderazgo de Xbox. Sin embargo, eso es lo que nos hemos encontrado: la retirada de Phil Spencer, la dimisión de Sarah Bond como presidenta de Xbox y un nuevo nombre al frente de Microsoft Gaming. La información, publicada por IGN, apunta a un relevo que pocos anticipaban públicamente. Y cuando hablamos de las dos caras más visibles de la división en la última década, no hablamos de un simple ajuste interno, sino de un punto de inflexión. 

En detalle. Phil Spencer dejará su cargo como CEO de Microsoft Gaming el lunes 23 de febrero de 2026, según fuentes familiarizadas con el asunto citadas por el mencionado medio. En el correo enviado al personal, el propio Spencer explica que la conversación comenzó meses atrás: “El otoño pasado, le dije a Satya que estaba pensando en dar un paso atrás y comenzar el siguiente capítulo de mi vida”. La transición, sostiene, se diseñó con antelación. En paralelo, como decimos, Sarah Bond ha presentado su dimisión como presidenta de Xbox. No se ha planteado como una sucesión natural ni como un relevo escalonado, sino como una salida que coincide con la retirada de Spencer. 

La nueva jefa. El nombre que toma el timón es Asha Sharma, hasta ahora presidenta de CoreAI, el área centrada en producto e inteligencia artificial dentro de Microsoft. Como muestra su perfil de LinkedIn, se incorporó a la compañía en 2024 y anteriormente fue VP of Product and Engineering en Meta y COO de Instacart, además de formar parte del consejo de The Home Depot. Su perfil viene del ámbito de producto y plataformas a gran escala, más que de una trayectoria pública vinculada a la gestión histórica de Xbox.

El rediseño no se queda en la dirección ejecutiva. Matt Booty, hasta ahora responsable de Xbox Game Studios, asciende a Chief Content Officer y trabajará estrechamente con Sharma. No es un cambio menor: pasa a desempeñar un papel central en la estrategia de contenidos en un momento en el que la cartera de estudios y franquicias es uno de los activos más visibles de la división. 

Tres compromisos. En su primer mensaje al equipo, Sharma estructura su hoja de ruta en tres ejes claros. El primero es directo: “Primero, grandes juegos. Todo comienza aquí”. Habla de personajes inolvidables, historias que nos hagan sentir y excelencia creativa, y promete empoderar a los estudios, invertir en franquicias icónicas y respaldar nuevas ideas. En ese marco encuadra la promoción de Booty, a quien define como alguien que entiende “el oficio y los desafíos de construir grandes juegos”.

El segundo eje pasa por lo que denomina “el regreso de Xbox”, con una reafirmación explícita del papel de la consola en la identidad de la marca tras 25 años. El tercero mira al “futuro del juego”, con nuevos modelos de negocio y herramientas compartidas para desarrolladores y jugadores en un entorno donde el juego vive a través de dispositivos diversos. 

Balance y lo que viene. La transición, al menos sobre el papel, se ha diseñado con meses de antelación y con un traspaso ordenado. Spencer seguirá en un rol asesor durante el verano, pero el liderazgo formal cambiará de manos el lunes 23 de febrero de 2026. A partir de ahora, el foco se desplazará hacia la ejecución: cómo se concreta la apuesta por grandes juegos, qué peso real tendrá la consola en la estrategia y cómo se integrará la expansión multiplataforma. El relevo está definido; empieza la etapa que tendremos que medir en hechos.

Imágenes | Xbox 

En Xataka | Los videojuegoss han crecido mucho este año. Pero el dinero se lo quedan China, Roblox y los dueños de plataformas móviles

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