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lo que Zelandia explica sobre el cambio climático
Durante décadas, los libros de geografía nos enseñaron que el mundo se dividía en seis continentes. En 2017 la comunidad científica oficializó la existencia de un nuevo “intruso” de dimensiones colosales: Zelandia. Con una extensión de 4,9 millones de kilómetros cuadrados —equivalente a toda la Unión Europea—, esta masa de corteza continental se separó de Australia y la Antártida hace unos 80 millones de años.
Lo que hace que Zelandia sea una anomalía absoluta no es solo su extensión, sino lo bien que se ha escondido. A diferencia del resto de continentes, el 94% de su cuerpo está hundido bajo el Pacífico. Solo sus picos más altos consiguen asomar la cabeza, formando lo que hoy pisamos como Nueva Zelanda y Nueva Caledonia. Esta timidez geográfica lo mantuvo como un “continente fantasma” hasta que la tecnología nos permitió, por fin, perforar el abismo.
La misión para rescatar el pasado del abismo. Todo cambió en el verano de 2017. La Expedición 371 del International Ocean Discovery Program (IODP) no fue un crucero de placer: el buque JOIDES Resolution zarpó con una misión casi quirúrgica. Durante dos meses, 32 científicos trabajaron a destajo, en turnos de 24 horas, para extraer “testigos” del fondo marino: cilindros de roca y sedimento recuperados a casi cinco kilómetros de profundidad.
Estos núcleos de sedimento no son solo barro y piedra. Son, en palabras de la paleontóloga Laia Alegret, en declaraciones recogidas por The Conversation, auténticas “bibliotecas de la historia climática”. Los hallazgos fueron sorprendentes, a pesar de estar hoy bajo el mar, los científicos encontraron polen de plantas terrestres y esporas, además de miles de microfósiles de organismos que solo viven en aguas muy cálidas y poco profundas. Esto confirmó que Zelandia no siempre fue un mundo submarino, sino que tuvo periodos de tierra firme cubierta de vegetación.
El “espejo” del cambio climático futuro. La relevancia de Zelandia va mucho más allá de una curiosidad geológica. Según explican investigadores de la Universidad de Rice, este continente sumergido constituye una “región crítica” para la ciencia del clima, precisamente porque es uno de los lugares donde los modelos climáticos actuales muestran mayores deficiencias. Si los modelos no consiguen reproducir con precisión el clima del pasado en Zelandia, advierten, sus predicciones sobre el calentamiento global futuro pueden estar incompletas o sesgadas.
El foco de atención se sitúa especialmente en el Eoceno, hace entre 53 y 41 millones de años, una época en la que la Tierra funcionaba como un auténtico “planeta invernadero”. Las concentraciones de dióxido de carbono eran mucho más elevadas que las actuales y no existían casquetes polares permanentes. Estudiar este periodo en Zelandia permite a los científicos “mirar hacia atrás a nuestro futuro”, ofreciendo un vistazo de cómo responderá el planeta a condiciones de efecto invernadero extremas de efecto invernadero similares a las que podríamos alcanzar en las próximas centurias.
Uno de los puntos más calientes. Uno de los hallazgos más inquietantes fue la identificación de episodios de calentamiento rápido —rápidos en términos geológicos, es decir, en escalas de miles de años— durante los cuales las corrientes oceánicas cambiaron de forma inesperada. Los sedimentos revelan la llegada de masas de agua profunda originadas cerca de la Antártida, un fenómeno difícil de explicar en un mundo cálido sin hielo permanente. Este descubrimiento, subrayado por The Conversation, desafía la comprensión actual de cómo se redistribuye el calor en los océanos y obliga a replantear algunos supuestos básicos de la circulación oceánica global.
El violento nacimiento en el “Anillo de Fuego”. La historia de Zelandia es la de una “montaña rusa” geológica impulsada por la tectónica de placas. Según los resultados publicados por los directores de la expedición, Rupert Sutherland y Gerald Dickens, el continente fue esculpido por dos grandes eventos tectónicos:
- El Gran Divorcio: Primero, fue arrancado de Australia y la Antártida hace 85 millones de años, estirándose y adelgazándose hasta hundirse.
- La Resurrección de la Subducción: Hace unos 50 millones de años, ocurrió algo “globalmente significativo”. Se inició lo que los científicos llaman una “ruptura de subducción masiva” que dio origen al Anillo de Fuego del Pacífico.
De forma simplificada, este proceso provocó que enormes porciones del fondo marino se curvaran, que partes de Zelandia emergieran temporalmente por encima del nivel del mar y que, posteriormente, el continente volviera a hundirse más de un kilómetro hasta alcanzar su configuración actual. No se trató de un fenómeno local. Estas fuerzas tectónicas alteraron la dirección y la velocidad de movimiento de muchas placas tectónicas en todo el planeta, en uno de los mayores reajustes geodinámicos de los últimos 80 millones de años.
Microfósiles y la respuesta de la vida. Para reconstruir estos movimientos con precisión quirúrgica, los científicos se apoyan en los foraminíferos bentónicos. Estos organismos unicelulares con concha son “diagnósticos de la profundidad”. Al analizar sus restos en los laboratorios del buque, los investigadores pueden determinar si un estrato de roca perteneció a una playa poco profunda o a una llanura abisal.
Además, estudios técnicos complementarios, como los presentados en Paleoceanography and Paleoclimatology y Marine Micropaleontology, analizan la respuesta biótica ante los hipertermales (picos de calor extremo). Los resultados indican que la vida marina no reacciona de forma uniforme: la magnitud y la rapidez del calentamiento determinan si los ecosistemas se adaptan, se reorganizan o entran en estrés. Estos datos resultan fundamentales para mejorar los modelos predictivos del cambio climático actual.
Un mar de descubrimientos en riesgo. La exploración de Zelandia ha demostrado que aún quedan continentes por descubrir y que el fondo del océano guarda las respuestas a las preguntas más urgentes sobre nuestra supervivencia climática. Sin embargo, la ciencia no solo depende de la curiosidad, sino de la inversión.
A pesar del éxito científico de la expedición de 2017, hay países que después no terminan de intervenir adecuadamente por falta de pagos. Esto deja en el aire futuras expediciones que podrían seguir desentrañando los misterios de este séptimo continente sumergido, un territorio que, aunque oculto bajo miles de metros de agua, tiene mucho que decir sobre el aire que respiraremos mañana.
Imagen | Unsplash y World Data Center for Geophysics & Marine Geology
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Nos obsesionamos con dejar la carne por completo, pero la ciencia de la longevidad nos pide algo mucho más pragmático
El debate sobre si debemos consumir más o menos carne suele estar plagado en muchos casos de ideología, pero cuando nos ceñimos estrictamente a la ciencia, la realidad es que se intuye que un refuerzo de la proteína vegetal nos puede dar unos cuantos años más de vida. Y no se trata de eliminar por completo los alimentos de origen animal, sino de hacer matemáticas nutricionales para sustituir una pequeña fracción de la proteína animal por proteína vegetal.
Grandes estudios hay detrás para poder llegar a esta conclusión, siendo uno de los más contundentes el publicado en The BMJ en 2020, que aglutinó a 31 estudios prospectivos y a más de 715.000 participantes. Aquí se vio claramente que una mayor ingesta de proteína vegetal se asoció con una menor mortalidad por todas las causas y, específicamente, por enfermedad cardiovascular.
Traducido a porcentajes, cada aumento del 3% de la energía diaria procedente de proteína vegetal se relacionó con un 5% menos de riesgo de muerte por cualquier causa. Por el contrario, la proteína animal no mostró una asociación clara (ni a favor ni en contra) con la mortalidad cardiovascular o por cáncer a nivel global.
Hay más. Ese mismo año, la revista JAMA publicó los datos de la cohorte prospectiva NIH-AARP, que siguió a más de 416.000 personas. Sus hallazgos afinaron aún más el tiro, ya que apuntaron que al sustituir solo un 3% de la energía de la proteína animal por proteína vegetal, se asoció con un 10% menos de mortalidad total. El efecto protector fue especialmente marcado cuando esa proteína vegetal entraba en la dieta para reemplazar al huevo y, sobre todo, a la carne roja.
El único problema es que, aunque la afirmación tiene una base científica sólida, únicamente se ha evidenciado la relación a través de estudios observacionales. Es decir, no estamos ante una prueba de causalidad inequívoca.
La razón de que la proteína vegetal de la soja o las lentejas alargue la vida es algo que todavía está bastante discutido. La hipótesis biológica más sólida no defiende que la proteína vegetal sea un elixir mágico, sino que, al desplazar a las fuentes animales, suelen bajar varios factores de riesgo de golpe. Es lo que en nutrición se conoce como el efecto del “paquete”.
Al cambiar un filete por un plato de legumbres, no solo se cambian los aminoácidos que se introducen al cuerpo, sino que se reduce drásticamente la ingesta de grasa saturada, hierro, sodio y, si hablamos de carne procesada, compuestos proinflamatorios. A cambio, se introduce en el organismo fibra, polifenoles y otros compuestos bioactivos presentes en los cereales integrales, semillas y leguminosas que pueden reducir el riesgo carbiometabólico global.
La letra pequeña. Aquí no se puede generalizar, y estos resultados no apuntan a que toda proteína animal sea un veneno ni que cualquier producto vegetal sea automáticamente un billete a la inmortalidad.
El resultado esperado depende en buena medida del alimento concreto que estamos sustituyendo en nuestro plato, ya que no tiene el mismo impacto metabólico reemplazar una salchicha procesada que un yogur natural, ni es igual de beneficioso cambiar el pollo por las legumbres que por un sustituto vegetal ultraprocesado lleno de harinas refinadas.
La edad importa. La edad es un factor muy relevante que la ciencia ha evidenciado a través de un estudio publicado en Nature que analizó los suministros nacionales de proteínas en 101 países durante 60 años. Aquí se ha visto que, aunque la mayor disponibilidad de proteína vegetal se asocia a una mayor esperanza de vida, en los niños menores de cinco años la relación parece invertirse, sugiriendo que la proteína animal puede ser fundamental para su desarrollo.
Imágenes | Anna Pelzer Eiliv Aceron
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Alcasec logró acceder a cientos de miles de datos bancarios en España: ahora ha aceptado cárcel
Hay casos de ciberseguridad que parecen lejanos hasta que nos obligan a mirar hacia dentro. No hablamos de una gran tecnológica extranjera ni de una brecha perdida en algún rincón remoto de Internet, sino de datos bancarios de ciudadanos en España, de accesos vinculados a infraestructuras públicas y de una cadena que, según la Fiscalía, acabó con cientos de miles de registros introducidos en un portal para su venta. Lo que hemos visto con Alcasec importa no solo por el nombre propio, sino por lo que revela: la información personal se ha convertido en una mercancía muy valiosa.
El acuerdo. Esta parte del caso se ha saldado en la Audiencia Nacional con una conformidad entre los acusados y la Fiscalía. Según EFE, José Luis Huertas, alias Alcasec, ha aceptado una condena de dos años y siete meses de cárcel por los delitos de acceso ilegal a sistemas informáticos y descubrimiento y revelación de secretos. La Fiscalía pedía inicialmente tres años, pero aplicó la atenuante de confesión. Junto a él, Daniel B.E. y Juan Carlos O.G., identificados así en las informaciones judiciales, también han aceptado condena: dos años y dos meses para el primero como cooperador y un año y tres meses para el segundo por descubrimiento de secretos.
El acceso. La acusación describe una entrada construida por capas, no un simple golpe de suerte. Alcasec contrató el 19 de octubre de 2021 dos sistemas de almacenamiento masivo de datos con Cherry Servers, una mercantil con sede en Lituania, utilizando una cuenta de correo creada cuando era menor de edad para ocultar su identidad. Más adelante, Daniel B.E., al que la Fiscalía vincula con foros rusos especializados en la venta no autorizada de contraseñas, le facilitó un certificado digital robado emitido para la Dirección General de Tráfico. Con ese certificado, siempre según la acusación, logró navegar por la red SARA, conectarse con la web del Punto Neutro Judicial del CGPJ y obtener las credenciales de un funcionario de un juzgado de Bilbao.
La suplantación. El siguiente paso, siempre según el relato de la Fiscalía, fue convertir ese primer acceso en una vía para obtener más credenciales. Alcasec y Daniel B.E. crearon una página que simulaba ser la web de acceso al Punto Neutro Judicial, y el primero envió a distintos juzgados una cadena de texto que redirigía a esa página falsa. Dos funcionarios introdujeron por error sus claves, lo que permitió ampliar el alcance del ataque. La mecánica es importante porque muestra que la intrusión no dependió solo de una vulnerabilidad técnica, sino también del engaño a usuarios reales.
La escala. Con esas credenciales, según el escrito de acusación, Alcasec realizó 438.099 peticiones al servicio web de “cuentas bancarias ampliadas” de la Agencia Tributaria y poco después llevó a cabo un segundo ataque. El dato no es menor: no hablamos de una consulta aislada, sino de un volumen masivo de consultas a información sensible a través de un sistema conectado con la Administración. Para la venta de los datos, algunos de personas relevantes, disponía del portal.
La rebaja. La condena aceptada no sale de la nada, sino de un acuerdo de conformidad con la Fiscalía. Como señalamos arriba , la petición inicial era de tres años de cárcel, pero quedó en dos años y siete meses al aplicarse la atenuante de confesión por los delitos reconocidos. La fiscal también valoró la colaboración de los acusados durante la investigación, en particular al facilitar sus claves y contraseñas. Además, aceptaron el comiso de los efectos y del dinero físico y virtual intervenido en los registros practicados en Madrid, Cartagena y Dos Hermanas.
Otra investigación. Hay un matiz importante para no mezclar planos. Alcasec lleva un año en prisión provisional por otra causa distinta, relacionada con una red de ciberataques que se apoderó de datos sensibles y privados de millones de ciudadanos y que él presuntamente lideraba. En esa investigación fue detenido junto al exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, actualmente juzgado por la operación Kitchen.
La lectura. Lo que deja este caso no es solo una condena aceptada, sino una fotografía bastante nítida de hacia dónde se ha movido parte del cibercrimen. Ya no hablamos únicamente de entrar en un sistema, sino de encadenar accesos, aprovechar credenciales reales, consultar servicios sensibles y preparar la información para su venta.
Imágenes | Captura YouTube
En Xataka | Hemos hablado con una de las empresas líder en ciberseguridad en España. Y su diagnóstico no es alentador
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cinco cosas que van mucho mejor que usando WiFi 6
Llevamos meses escuchando hablar de WiFi 7 –bajo el nombre técnico de la versión 802.11be–, pero no ha sido hasta hace apenas unas semanas cuando gigantes como Movistar han empezado a implementar sus nuevos routers compatibles con esta tecnología. Las promesas son claras: mayor capacidad de tráfico, menor latencia, mejor cobertura… Vamos a intentar poner un poco de orden y a explicar en un lenguaje llano qué ganamos exactamente al pasar a un router WiFi 7.
Velocidad. WiFi 7 es una tecnología notablemente más rápida que WiFi 6. En concreto, tiene una velocidad teórica hasta 4,8 veces más rápida en condiciones ideales. Por ejemplo, si tenemos un smartphone compatible, podemos alcanzar velocidades de hasta 5 Gbps. En otras palabras, si tienes contratada fibra de 10 Gbps, un router WiFi 7 es un aliado imprescindible.
Latencia. Un dato estrechamente ligado a la velocidad es la latencia: de nada sirve una conexión rápida si la latencia es alta. WiFi 7 es capaz de combinar las bandas de 2,4 y 5 GHz bajo el nombre de MLO (Multi-Link-Operation).
En otras palabras, WiFi 7 abre varios carriles en la autovía en lugar de uno solo: se pueden usar ambas bandas a la vez, lo que alivia la congestión de forma inmediata.
Cobertura. Contar con esta doble vía no solo permite reducir latencia, WiFi 7 también permite disfrutar de una mejor cobertura. La banda 2,4 GHz permite llegar más lejos, pero es más lenta que la de 5 GHz. Esta última es especialmente rápida, pero pierde fuerza con la distancia y los obstáculos físicos.
Con WiFi 7, el dispositivo puede alternar entre ambas sin que notes el cambio, por lo que notarás que siempre tienes disponible la mejor cobertura de red.
Estabilidad. El mismo principio se aplica a la estabilidad de red. En un router tradicional, elegimos a qué banda conectarnos. Por lo general, solemos conectarnos a la banda más rápida de 5 GHz. Es la banda idónea para jugar, descargar archivos y realizar tareas que requieran la máxima velocidad, pero no es tan estable como la 2,4 GHz.
Al trabajar con MLO, notaremos una conexión mucho más estable, algo que se notará especialmente en casas con varias plantas, habitaciones alejadas del router, edificios concurridos, y en los momentos en los que la banda de 5 GHz no proporcione la estabilidad necesaria.
Escenarios de uso. El último punto tiene que ver con el resumen general de los routers WiFi 7: son sencillamente mejores en todo. Nos permiten aprovechar las nuevas tarifas de los operadores, mejora la cobertura del hogar, incrementa el ancho de banda de forma notable, y permite disfrutar de la máxima velocidad contratada incluso en habitaciones en las que antes podíamos tener limitaciones.
WiFi 7 permite que jugar online, descargar archivos, subir archivos, o realizar cualquier tipo de tarea de alta demanda pueda realizarse en cualquier parte de la casa.
Profundiza. 2026 va a ser el año de la tecnología XGS-PON, con la fibra de 10 GBps empezando a incluirse en los grandes operadores. Un estándar en el que se lleva trabajando desde hace más de diez años, y en la que Movistar, Orange y Digi están empezando a liderar.
Orange instala aún routers WiFi 6E, Digi permite instalar el router WiFi 7 a partir de 750 MBps, pero Movistar siempre va a incluir el router WiFi 7. Una guerra que comenzará a recrudecerse cuando el resto de operadores empiece a competir por ofrecer WiFi 7, y que marcará un antes y un después en nuestra conexión de red.
En Xataka | Modo Bridge del router Smart WiFi 7 de Movistar: cómo configurarlo para usar un router neutro con él
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