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érase una vez un gama media más fino que un boli Bic con 7.500 mAh de batería
Hasta hace poco, existía una regla no escrita en la telefonía móvil que dictaba que, si queríamos una batería duradera, tocaba cargar con un teléfono grueso y pesado. Esto ha cambiado radicalmente en el último año: lo he comprobado con smartphones como el OnePlus 15, el Oppo Find X9 y otros teléfonos que hemos analizado en Xataka y están catapultando la autonomía con baterías de silicio-carbono.
Honor también ha decidido romper esa ecuación con el Honor Magic8 Lite, un dispositivo que llega a la gama media para reemplazar al robusto Honor Magic7 Lite con una cifra que hace apenas un año parecía mentira en este grosor: 7.500 mAh escondidos en un chasis de menos de 8 milímetros. La promesa es tan sencilla como ambiciosa: que olvidemos el cargador durante días.
He probado a fondo esta nueva propuesta de Honor que, más allá de su autonomía, redobla la apuesta por la durabilidad. El Magic8 Lite no busca competir en fuerza bruta, sino ser ese móvil fiable, resistente y estético que aguanta el ritmo de quienes viven pegados a la pantalla. ¿Es oro todo lo que reluce o hay sombras tras esa batería monumental? Te cuento mi experiencia en este análisis.
Ficha técnica del Honor Magic8 Lite
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HONOR Magic8 Lite |
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PANTALLA |
Panel AMOLED de 6,79 pulgadas Resolución de 2.640 x 1.200 píxeles PWM de 3.840 Hz 6.000 nits de brillo pico |
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DIMENSIONES Y PESO |
161,9 x 76,1 x 7,76 mm 189 gramos |
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PROCESADOR |
Snapdragon 6 Gen 4 |
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RAM |
8 GB |
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ALMACENAMIENTO |
256 GB / 512 GB |
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CÁMARA FRONTAL |
16 Mpx f/2,45 |
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CÁMARA TRASERA |
Principal de 108 MP, f/1,75, OIS Gran angular de 5 MP, f/2,2 |
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BATERÍA |
7.500 mAh Carga de 66 W |
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SISTEMA OPERATIVO |
Android 15 + MagicOS 9.0 |
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CONECTIVIDAD |
5G WiFi 6 GPS Bluetooth 5.2 NFC |
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OTROS |
Sensor de huellas Certificación IP69K Altavoces estéreo |
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PRECIO |
Diseño: robustez y ligereza dándose la mano
Lo primero que uno piensa al leer la hoja técnica es que hay un error. ¿7.500 mAh en menos de 8 milímetros de grosor? Pero al sacarlo de la caja, la sorpresa es mayor: el Honor Magic8 Lite se siente ligero para lo que esconde en su interior. Sus 189 gramos están tan bien repartidos a lo largo de su chasis (bastante alto, eso sí) que en ningún momento se hace pesado.
Honor sigue la tendencia imperante en la industria: adiós a las curvas, hola a las caras planas y esquinas redondeadas. La construcción apuesta por el policarbonato, y aunque al tacto no transmite la frialdad premium del metal o el cristal, es un plástico bien acabado. El tacto mate de la trasera es un acierto total: es suave y, lo más importante, es casi inmune a las huellas, algo que se agradece.


La identidad visual del teléfono recae casi exclusivamente en su módulo de cámaras. Honor repite con ese diseño en anillo, bautizado como “Matrix”, con un fondo negro donde las lentes se distribuyen en los cuatro puntos cardinales de la circunferencia. Es distintivo y le da personalidad a una trasera que, por lo demás, es bastante sobria.
Pero donde este diseño saca pecho es en la durabilidad. Honor promete mucha resistencia y, tras someterlo al uso durante semanas el resultado ha sido impecable: cero daños. Y eso que lo he dejado caer alguna vez, he abierto unas nueces y he “dibujado” en su pantalla con unas llaves.
El chasis de plástico absorbe los impactos con una solvencia que el cristal envidiaría, transmitiendo una sensación de robustez muy alta. Eso sí, sus dimensiones generosas y los cantos planos penalizan ligeramente la ergonomía; no es demasiado resbaladizo, pero no es el móvil más cómodo para usar con una sola mano.
Al darle la vuelta, el frontal es sencillamente excelente para un gama media. Los biseles están tan ajustados que no se diferencian mucho de los de buques insignia que he tocado, como el Galaxy S25 que también uso o el Oppo Find X9 que analicé recientemente. El aprovechamiento de la cara frontal es magnífico y la cámara perforada ya es tradición.


Además, celebramos el cambio de paradigma: Honor ha abandonado las curvas laterales de los Magic6 Lite y Magic7 Lite. Ahora tenemos un panel plano que evita los reflejos indeseados en los bordes y el oscurecimiento de la imagen. Se nota el cambio para bien.
Eso sí, no puedo pasar por alto una reflexión (personal): con 6,79 pulgadas, es un móvil enorme. En un mercado saturado de móviles grandes para presupuestos medios, se echa de menos una opción más compacta en la horquilla de las 6,3 pulgadas. Aun así, la ergonomía es correcta gracias a esos biseles reducidos y a que la trasera mate no resbala.
Para cerrar el repaso físico, la botonera se ubica en el lateral derecho en la disposición tradicional. Aunque los botones son de policarbonato y no tienen el tacto frío del metal, son firmes y no bailan en absoluto, transmitiendo seguridad en cada pulsación. Cero quejas en este sentido. Ahora sí, vamos al apartado multimedia, dominado por el enorme panel del que ya he comentado algunos matices.
Pantalla: un “nivelón” que se disfruta siempre
Si el diseño me entró por los ojos por su delgadez, la pantalla lo hizo por su nitidez. Estamos ante un panel AMOLED de 6,79 pulgadas que Honor ha decidido vitaminar: la resolución sube hasta el 1.5K (2.652 x 1.200 píxeles). Y tengo que decirlo fácil: vaya nivelón. Es de alabar que en este rango de precios los fabricantes empiecen a dejar atrás el Full HD+ estándar. Esa densidad extra de píxeles se nota bastante, tanto al leer textos en la web como al consumir contenido multimedia.


Al encenderlo, eso sí, tuve que pelearme un poco con los ajustes hasta dejarlo a mi gusto. La calibración «Normal» que viene de serie me resultó excesivamente fría, así que opté por el modo «Vívido» manteniendo la temperatura predeterminada. El resultado es un panel muy atractivo, con colores vibrantes pero sin caer en lo artificial, y con unos blancos bien balanceados que no azulean.
Además, al haber eliminado las curvas laterales, los ángulos de visión son buenísimos: no hay sombras ni oscurecimientos molestos al ladear el terminal, algo que penalizaba a generaciones anteriores.
Honor promete un pico de brillo de 6.000 nits. Ya sabemos que estas cifras suelen tener “truco” (puntos minúsculos en contenido HDR), pero la realidad es que la pantalla es muy, pero que muy brillante. En mis pruebas bajo el sol de invierno del sur de España, la visibilidad ha sido perfecta. El brillo automático, además, es muy reactivo y preciso; solo recuerdo haber tenido que corregirlo una mañana puntual, y probablemente fue un error mío.


Donde sí tengo una pequeña crítica es en la gestión del refresco. No estamos ante un panel LTPO, por lo que el móvil conmuta entre 60 y 120 Hz. El modo “Dinámico” que viene por defecto no me pareció del todo consistente, dándome alguna sensación de falta de fluidez, así que mi recomendación es clara: activar los 120 Hz forzados. La experiencia visual gana enteros, la fluidez se sostiene todo el tiempo y no he notado repercusiones dramáticas en la batería.
El fabricante chino sigue poniendo mucho foco en la salud visual con su atenuación PWM de 3.840 Hz. Aunque es algo complicado de “notar”, la realidad es que usar el móvil en la cama con el brillo al mínimo es muy cómodo y no fatiga. Mención especial al modo eBook: funciona de maravilla transformando la pantalla para la lectura. No soy de leer libros enteros en el móvil, pero para artículos largos es un acierto total.
Biometría
Para la seguridad, Honor confía en un lector de huellas óptico integrado bajo la pantalla. Y aquí me he encontrado una de cal y otra de arena. Empezando por lo bueno: es uno de los sensores ópticos que menos me ha fallado. Es rápido y preciso, hasta el punto de que no he necesitado recurrir al viejo truco de registrar el mismo dedo dos veces para mejorar la tasa de acierto. Solo con las manos muy húmedas o sucias se ha quejado alguna vez.


La arena viene con la ubicación. El sensor está colocado demasiado abajo, peligrosamente cerca del bisel inferior. Esto obliga a forzar un poco la postura natural de la mano, haciendo que colocar el dedo sea incómodo en ciertas situaciones, especialmente con un móvil de este tamaño. Al final la memoria muscular se acostumbra, pero unos milímetros más arriba habrían sido ideales.
El conjunto se completa con un reconocimiento facial que, aunque sabemos que no es el sistema más seguro del mundo al carecer de sensores dedicados, es rápido y fiable. Incluso usando gafas me ha reconocido sin problemas, ofreciendo una alternativa cómoda para un desbloqueo muy rápido.
Audio: sorprende por potencia y equilibrio
En un cuerpo tan delgado (recordemos esos 7,76 mm), la primera víctima suele ser el puerto de auriculares. Y así ha sido: no tenemos jack de 3,5 mm. Es una lástima, pues creo que en la gama media sigue siendo un añadido valioso para muchos usuarios, aunque entiendo que quizá esté perdiendo adeptos.
Pasando a los altavoces, nos encontramos con una configuración estéreo, lo cual está bien en este segmento. Eso sí, hay que matizar: no es un estéreo “simétrico”. El altavoz superior (el auricular de llamadas) tiene un volumen y cuerpo notablemente inferior al driver principal situado abajo. Pese a esta diferencia técnica, la realidad es que se conjuntan de maravilla, creando una escena sonora envolvente que cumple.


Lo que más llama la atención es la potencia del conjunto. El software de Honor permite subir el volumen por encima del 100% (un modo de ultra volumen) y la pegada es bárbara. Lo mejor es que es súper equilibrado y nada enlatado, huyendo de ese sonido metálico barato que todavía encontramos. Es cierto que le falta un poco de contundencia en los graves si lo comparamos con un gama alta, pero me atrevería a decir que es fácilmente el mejor altavoz en un dispositivo de este rango de precio.
En el terreno inalámbrico, la conexión con mis Jabra Elite 10 ha sido sólida, utilizando el códec AAC sin problemas. Eso sí, pese a montar un chip Qualcomm, en mis pruebas no he conseguido activar aptX, y el sistema conmuta a mSBC si no hay AAC disponible. Cumple perfectamente, pero los audiófilos más exigentes quizás echen en falta códecs de mayor bitrate.
Para cerrar, el apartado de software viene sin la firma de Dolby Atmos, ni en certificación ni en ajustes. En su lugar, Honor apuesta por su propia suite en el menú de «Calidad y efectos de sonido». Aquí encontramos el «Audio Espacial Honor», que realiza una simulación espacial bastante decente, y el «Audio Estéreo Honor. Lo más útil, sin duda, es el ecualizador manual dentro de la opción «Personalizado», aunque para el día a día los perfiles predefinidos («Música», «Película», «Juego») hacen un trabajo correcto sin alterar demasiado la respuesta natural de los altavoces.
Rendimiento: un pequeño salto para asegurar unos mínimos
El chip elegido para mover este Honor Magic8 Lite es el Snapdragon 6 Gen 4 de la americana Qualcomm. Si nos ceñimos a los números fríos que proporciona el fabricante, estamos ante una evolución conservadora: el aumento de rendimiento es de un 11% respecto a la generación anterior (Gen 3). Sin embargo, la historia cambia cuando miramos bajo el capó.


Este nuevo chip estrena una arquitectura de CPU más moderna de lo que solemos ver en la serie 6 de Qualcomm. Deja atrás los vetustos Cortex-A78 para dar la bienvenida a una configuración de ocho núcleos liderada por un Cortex-A720 a 2,3 GHz: acompañado de tres núcleos Cortex-A720 a 2,2 GHz y cuatro núcleos Cortex-A520 para la eficiencia.
Las sensaciones durante el uso han sido muy buenas. Hacía tiempo que no experimentaba una fluidez tan consistente en un SoC de esta serie. MagicOS 9 se mueve con soltura (luego me detengo con el software) y la fluidez acompaña a los 120 Hz de la pantalla en casi todo momento. No he sufrido tirones ni siquiera en aplicaciones algo más pesadas como Google Maps o en transiciones rápidas entre menús.
Este Magic8 Lite se mueve muy fluido a pesar de tener un chip de gama media
Eso sí, hay un matiz en la experiencia de usuario que me ha recordado inevitablemente a la manzana mordida, también a otros fabricantes chinos. El software de Honor prioriza la estética del movimiento sobre la inmediatez: el sistema “espera” a que terminen las animaciones de cierre o apertura antes de responder al siguiente toque en la pantalla. Es un truco para evitar el user lag, una decisión de diseño que aporta una sensación de suavidad y control muy agradable, aunque puede chocar a quienes prefieran la respuesta nerviosa de otras capas Android.
Más allá de la fluidez del sistema, la prueba de fuego siempre son los juegos. Y aquí el Honor Magic8 Lite ofrece una experiencia con dos caras muy satisfactorias. Por un lado, con títulos casuales el desempeño es impecable, como era de esperar. Mención especial a lo disfrutable que es jugar a Pokémon GO en un panel de estas dimensiones; el espacio extra de pantalla y el brillo en exteriores hacen que la experiencia de capturar las criaturas de bolsillo sea cómoda.


Pero la sorpresa llega cuando le exigimos más. Genshin Impact, el “coco” de los juegos móviles, se mueve de forma sólida. Aquí se nota que la GPU Adreno del nuevo Snapdragon 6 Gen 4 ha dado un saltito respecto a generaciones pasadas.
He podido jugar con la configuración de gráficos en “medio” y a 60 FPS. Aunque el propio juego lanza la advertencia de que esta tasa de cuadros podría calentar el dispositivo, la realidad es que el rendimiento se mantiene estable la mayor parte del tiempo y solo se nota una tibia trasera. No es un móvil gaming puro, pero cumple para quien quiera echar unas partidas sin gastarse más.
A continuación, os dejo los resultados de los principales benchmarks comparados con su competencia directa:
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HONOr magic8 lite |
REDMI NOTE 15 PRO+ |
REALME 15 PRO |
HONOR 400 |
POCO X7 PRO |
|
|---|---|---|---|---|---|
|
PROCESADOR |
Snapdragon 6 Gen 4 |
Qualcomm Snapdragon 7s Gen 4 |
Qualcomm Snapdragon 7 Gen 4 |
Qualcomm Snapdragon 7 Gen 3 |
MediaTek Dimensity 8400 Ultra |
|
RAM |
8 GB |
12 GB |
12 GB |
8 GB |
12 GB |
|
GEEKBENCH 6.0 (SINGLE/MULTI) |
1.092 / 3.087 |
1.259 / 3.201 |
1.204 / 3.485 |
1.137 / 3.319 |
1.581 / 6.166 |
|
3D MARK (WILD LIFE UNLIMITED) |
3.752 |
4.297 |
6.534 |
5.529 |
12.172 |
|
PCMARK WORK 3.0 |
14.048 |
14.004 |
14.334 |
13.533 |
14.022 |
¿Qué nos chivan estos tests sintéticos? Que el Magic8 Lite planta cara dignamente en tareas de productividad, quedando muy cerca de rivales teóricamente superiores como el Redmi Note 14 Pro+. En potencia gráfica se nota la distancia con los chips superiores, pero en el día a día, la optimización marca la experiencia.
Autonomía: perfecciona el silicio-carbono


Si hay un motivo para comprar (por sí solo) este Honor Magic8 Lite, es este. La batería de 7.500 mAh de silicio-carbono no es solo un número bonito en la ficha técnica; es una bestia en el uso real. Mis pruebas han sido contundentes: con un uso normal, he llegado a los dos días y medio e incluso tres días de autonomía sin pasar por el enchufe.
De hecho, en uno de los ciclos pude olvidarme de cargar el móvil durante tres noches seguidas y aguantó como un campeón. Es una sensación de libertad brutal: si usas el móvil pocos minutos al día, probablemente te recuerde a mejores tiempos (perdón por la nostalgia).
En términos de pantalla activa, las cifras son excelentes. En un ciclo de uso intensivo (instalando apps, configurando cuentas, brillo alto), logré 6 horas de pantalla y aún me sobraba un 35-40% al final del día. Es fácil moverse en una horquilla de entre 8 y 11 horas de pantalla por carga completa, dependiendo del patrón de uso.


Eso sí, no todo es perfecto. He notado que el consumo en reposo podría estar mejor afinado. Mientras que el gasto durante el uso es muy lineal y predecible, por las noches el porcentaje bajaba más de lo esperado sin una justificación clara. Huele a una falta de optimización de software que espero que se corrija en futuras actualizaciones.
En cuanto a la carga, de nuevo luces y sombras. La sombra es el contenido de la caja: no ya porque venga sin cargador, sino porque tampoco incluye una funda básica de silicona transparente. Vale que quieren presumir de resistencia, pero es un añadido en la caja que siempre se agradece.
Usando un cargador de terceros fiable (Baseus) capaz de entregar la potencia requerida, los tiempos de carga han sido correctos para el tamaño de la pila:
- 5 minutos: 10%
- 10 minutos: 19%
- 30 minutos: 51%
- Total (100%): Alrededor de 75-80 minutos.
¿Es lenta? Si la comparamos con cargas de 120W y baterías de 5.000 mAh, sí. Pero mi opinión es que, con esta autonomía, la velocidad de carga pasa a un segundo plano. Nunca he necesitado un “chute” de energía urgente para acabar la jornada porque siempre me sobraba batería. Aun así, si tienes prisa, ten en cuenta que necesitarás algo más de una hora para llenar a tope este Honor.
Software: MagicOS se luce
Este Honor aterriza en el mercado gobernado por MagicOS 9 sobre Android 15. Y aquí es inevitable empezar con el primer tirón de orejas: aunque el sistema se siente estable, nace con una versión de retraso respecto a lo último de Google (Android 16).
Pese a esto, la capa ha logrado sacudirse el polvo: se siente moderna, atractiva y con una identidad propia muy marcada. De hecho, los más nostálgicos del lugar recordarán, en los ajustes del número de compilación, la etiqueta «GPU Turbo», un vestigio de su herencia compartida con Huawei que se resiste a desaparecer.


A nivel de interfaz, Honor abraza sin complejos la tendencia que llevamos tiempo viendo: separar el centro de control de las notificaciones. Deslizar a la izquierda para avisos y a la derecha para ajustes rápidos. Tras años usándolo en capas cada vez más capas de personalización, me resulta cómodo y organizado.
Donde MagicOS saca músculo es en la personalización. El motor de temas es profundísimo, permitiendo alterar iconos, fuentes y transiciones, pero hay una función en el apartado «Diseño» que me ha ganado: la capacidad de ordenar automáticamente la pantalla de inicio por categorías.


El sistema agrupa tus apps en carpetas inteligentes según su uso, poniendo orden en el caos de mi pantalla de inicio con un solo toque. Además, la apuesta visual por las transparencias y el desenfoque le da ese toque premium que Apple trajo al software (sí, Windows Vista también en su día).
MagicOS 9 se nota optimizado y muy pulido. Y la IA de Honor no peca de herramientas superficiales
La firma china bautizó a su suite como Honor AI, y lejos de ser vaporware, he encontrado herramientas que realmente aportan en el día a día:
- Portal Mágico: usa el clásico gesto del nudillo. Dibujando un círculo en pantalla, el sistema captura el contenido para arrastrarlo a otra app. Es una especie de ‘Rodea para buscar’ enfocado a la productividad. Lo he usado para arrastrar direcciones de WhatsApp directamente a Maps o fotos a apps de compras, y la fluidez del proceso es buena.
- Sugerencias con IA: este widget se ha ganado la permanencia en mi “home”. Aprende de las rutinas y cambia las aplicaciones que muestra según la hora del día. Su capacidad de anticipación es tan precisa que alguna vez me ha asustado (para bien).
- Escritura con IA: al estilo de lo que vemos en Samsung o Google, ayuda a reformular, resumir o cambiar el tono de los textos. Se integra en el menú contextual del teclado, por lo que funciona de forma orgánica en Gmail o cualquier app de mensajería.
Tampoco falta a la cita la «Cápsula Mágica», la interpretación de Honor de la ‘Dynamic Island’. Su implementación alrededor de la cámara frontal está bien y es visualmente atractiva, interactuando con grabaciones, temporizadores o música. ¿Es imprescindible? Quizás no, ya que muchas de sus funciones se me solapan con el centro de control, pero añade una capa de interactividad que tampoco siento de más.


En cuanto al rendimiento puro del sistema, la sensación es curiosa: MagicOS prioriza la suavidad sobre la inmediatez. Las animaciones tienen ese feeling a lo iOS, donde el sistema “espera” a que termine una transición visual antes de responder al siguiente toque. No es lentitud, es una coreografía para transmitir estabilidad y fluidez. En mis semanas de uso, cero bugs y cero cierres forzosos.
El punto negro, como sucede con otros fabricantes chinos, sigue siendo el bloatware. El teléfono viene con varias aplicaciones preinstaladas: desde tiendas propias de Honor duplicando servicios de Google hasta el clásico combo de redes sociales y apps de compras. La buena noticia es que casi todo es desinstalable y la limpieza es rápida, pero sigue siendo una práctica molesta.
El broche final lo pone el soporte: Honor promete 6 años de actualizaciones. Es un compromiso excelente para un terminal de gama media que garantiza que, pese a salir con Android 15, este Magic8 Lite tendrá una vida “útil” muy larga.
Cámaras: jugarlo todo a una carta


En un mercado saturado de módulos con tres o cuatro lentes donde la mitad son flojitas, Honor ha optado por la sencillez. Su propuesta fotográfica es directa: casi un ‘all in’ al sensor principal.
Aquí no hay teleobjetivos de adorno ni sensores macro de baja resolución. Eso sí, monta un ultra gran angular bastante tímido, ya adelanto. El protagonismo se lo lleva el sensor principal de 108 megapíxeles con apertura f/1.75: carga con todo el peso de la fotografía del terminal.
La contrapartida es el acompañante del principal que comentaba. El ultra gran angular se conforma con unos justos 5 megapíxeles. Honor no engaña a nadie: es un sensor prácticamente testimonial: sirve para esa foto casual donde se necesita imperiosamente más campo de visión.
Aunque el procesado intenta salvar los muebles, no tiene mucho que aportar para casos de mayor exigencia. La filosofía está clara: nitidez real y solvencia en la cámara principal, y un acompañamiento justo para cumplir expediente.
App de cámara
Para interactuar con este hardware, me he encontrado con una vieja conocida. La aplicación de cámara mantiene la esencia de lo visto en su hermano mayor, el Magic8 Pro: una interfaz de navegación por pestañas que, sin ser tan densa como en el buque insignia, ofrece todo lo necesario.
La experiencia de uso es similar a cualquier otro Android actual, permitiendo personalizar el carrusel de modos desde la pestaña «Más» para tener a mano lo que realmente usamos. Y en el día a día, la app se comporta con soltura. El disparo es rápido y responde bien al cambiar entre modos. Eso sí, he notado un matiz importante respecto a móviles más potentes: no hay shutter lag, pero sí tarda el procesado.


Al disparar y entrar rápidamente a la galería, me he encontrado con la preview de la foto antes de que el chip termine de cocinarla. Es un detalle menor, pero evidencia que el Snapdragon 6 Gen 4 trabaja a destajo en segundo plano.
Entre las funciones destacadas, el modo de «Alta Resolución» tiene su propio espacio (no está escondido en ajustes), aunque su utilidad brilla sobre todo con buena luz.
Para ir terminando, Honor tampoco se olvida del modo «Subacuático». No es un simple filtro: al activarlo, la pantalla táctil se bloquea para evitar los toques fantasma del agua y el control pasa a los botones físicos de volumen, que actúan como disparador para foto y vídeo. Una implementación de usabilidad genial que me he encontrado ya en varios fabricantes.
Así hace fotos el Honor Magic8 Lite
Cuando la luz acompaña, el sensor de 108 megapíxeles demuestra por qué Honor lo ha apostado (casi) todo a esta carta. Muy bien de día, ofreciendo una resolución que se nota al ampliar. Me ha gustado especialmente que el procesado no abusa del sharpening como suele pasar en la gama media, lo que deja fotos con una textura orgánica muy buena para realizar recortes posteriores.


El único “pero” aparece en situaciones en las que la luz comienza a faltar, como atardeceres con farolas encendidas: aquí el sensor sufre un poco al exponer esas fuentes de luz artificial, generando algún destello nada agradable.
La gran duda era el zoom. Al carecer de teleobjetivo, dependemos del recorte digital sobre el sensor. Y debo decir que el 3x digital es muy usable, sin problemas graves de definición.


Aquí es donde se nota la mano del software: el sensor no capta ese detalle por óptica, pero el procesado hace la magia regenerando líneas y texturas de forma muy convincente. En algunos escenarios, optar por el recorte desde la app de cámara implica una exposición distinta, como se aprecia en las fotos inferiores.


Eso sí, no es infalible: si nos fijamos en los fondos más lejanos o planos complejos, empieza a aparecer ese efecto acuarela característico del zoom digital.

Con suficiente luz, el recorte digital que hace el “zoom 3x” es más que decente
Cuando cae la noche, el estabilizador óptico justifica su presencia. Apenas hay trepidación, lo que permite disparar con confianza.


El modo «Noche» se activa de forma automática cuando la escena lo pide y, aunque el disparo estándar ya es luminoso, esta ayuda extra equilibra bien las altas luces y consigue rascar información de las zonas más oscuras sin levantar un ruido excesivo.

Aunque no lo parezca, era de noche
En el UGA es donde la experiencia se vuelve más modesta. Al saltar al sensor de 5 megapíxeles, la resolución varía notablemente respecto a la cámara principal. La diferencia de nitidez es notable: la baja resolución hace añicos el detalle fino en cuanto ampliamos un poco.

La calidad del ultra gran angular deja que desear… son solo 5 megapíxeles
De día, la caída de calidad se camufla mejor, pero es una lente reservada estrictamente para uso casual o para salir del paso cuando no podemos dar dos pasos atrás.
La cámara frontal me ha dejado un buen sabor de boca en cuanto a textura y nitidez en el primer plano. Además, se agradece que el filtro de belleza sea ajustable, incluso se puede desactivar. La precaución viene, de nuevo, con la luz: en interiores oscuros o de noche, hay que sujetar bien el móvil.


Honor Magic8 Lite, la opinión y nota de Xataka


El Honor Magic8 Lite es la prueba de que la gama media está repitiendo reclamo: la autonomía. En este caso, el fabricante chino ha logrado embutir 7.500 mAh en un cuerpo de menos de 8 milímetros y 189 gramos. No es solo un número: da tranquilidad mental de saber que puedes salir de fin de semana y, si te olvidas el cargador, probablemente volverás a casa con batería. El silicio-carbono ha llegado para quedarse y este móvil es uno de sus mejores embajadores.
Pero un móvil no es solo una batería gigante. El dispositivo me ha convencido por un diseño que combina estética y resistencia real a caídas y agua (IP69K) que aporta mucha confianza. El rendimiento del Snapdragon 6 Gen 4 es una grata sorpresa, moviendo el sistema con suficiente fluidez y permitiendo jugar sin problemas, todo ello con una pantalla AMOLED muy buena.
La apuesta fotográfica es básicamente la cámara principal: 108 MP muy capaces, pero vive acompañada de un gran angular testimonial. Si buscas versatilidad fotográfica o un teleobjetivo, este no es tu móvil. Si buscas un teléfono fiable, duradero, con una pantalla excelente y una batería que parece inagotable, el Honor Magic8 Lite es, ahora mismo, una de las referencias en este rango de precio.
7,9
Diseño
8,25
Pantalla
8
Rendimiento
7
Cámara
7,5
Software
7
Batería
9,5
A favor
- Batería casi infinita
- Buen sonido estéreo
- Pantalla notable
- No tiene mala cámara principal
En contra
- Testimonial segundo sensor fotográfico
- El bloatware podría ser menor
- Parte desactualizado
El terminal ha sido cedido para la prueba por parte de Honor. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas y cómo hacemos estas reviews.
Imágenes | Pepu Ricca para Xataka
En Xataka | Mejores móviles de gama media en calidad precio. Cuál comprar en función del uso y seis modelos recomendados
ues de anuncios individuales.
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Actualidad
Acusación contra el actor Kim Soo-hyun: reportan que la fiscalía de Corea del Sur congeló los bienes de comunicador señalado de fabricar pruebas
Autoridades de Corea del Sur aprobaron el congelamiento parcial de algunos de los bienes del director del Instituto Garo Sero, Kim Se-ui en el marco de la investigación abierta contra el actor Kim Soo-hyun presuntamente responsable de la muerte de la actriz Kim Sae-ron.
Según información de medios especializados, Kim Soo-hyun habría demandado al comunicador por la cantidad de 12 mil millones de wones (7 millones 931 mil 761 dólares) como indemnización por daños a su imagen personal y pública tras haber emitido falsas declaraciones que apuntaban a un romance con Kim Sae-ron cuando esta era menor de edad.
Destacan que dicha cifra podría incrementar a 30 mil millones de wones (19 millones 814 mil 340 dólares) aunque por el momento no ha habido una declaración oficial.
El comunicador Kim Se-ui es dueño de un condominio ubicado en el distrito de Gangnam —zona de más valor ecónomico en Seúl, Corea del Sur— los departamentos Hanyang en Apgujeong-dong quedaron decomisados por la fiscalía como parte del proceso, según reportan los mismos medios locales.
Asimismo un departamento más en Seocho-gu cuyo valor en el mercado es superior a 10 mil millones de wones (6 millones 604 mil 455 dólares) quedó bajo jurisdicción de las autoridades.
Cabe recordar que, el comunicador Kim Se-ui permanece detenido por múltiples cargos en su contra relacionados con el caso de la muerte de la actriz Kim Sae-ron luego de que este presentara una campaña de desprestigio contra el actor Kim Soo-hyun en la que afirmó que ambos mantenían una relación sentimental mientras ella era menor de edad así como manipular las pruebas presentadas durante las audiencias.
¿Qué le pasó a Kim Sae-ron?
La actriz surcoreana de 24 años de edad fue localizada sin vida al interior de su domicilio luego de que un familiar acudiera al inmueble. El hecho ocurrió meses después de que esta fue detenida por conducir en estado de ebriedad, acción que le costó su carrera actoral.
Posterior a su fallecimiento que, según los medios especializados surcoreanos ocurrió a causa de un suicidio tras la presión por parte del actor Kim Soo-hyun al exigirle el pago de una deuda que ambos mantenían luego de que el intérprete de “It´s Okay not to be Okay” pagara su fianza.
Según la investigación, ambos habrían sostenido un romance secreto por varios años. Días antes de su muerte, la actriz habría publicado en sus redes sociales una fotografía de ambos que reveló su unión.
Actualmente la investigación dio un giro luego de que se comprobara que el director del Instituto Garo Sero habría fabricado pruebas en su contra para dañar su imagen en medio de su juicio.
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Actualidad
la ambición va mucho más allá del registro
Las personas, según el lugar del mundo en el que vivan, tienen un DNI, los vehículos tienen un número de bastidor y muchos dispositivos tecnológicos pueden seguirse a través de identificadores únicos. No es solo burocracia: es una forma de saber qué es cada cosa, de dónde viene y qué recorrido ha tenido. China quiere llevar ahora esa lógica a los robots humanoides. Y no hablamos de una etiqueta comercial ni de un simple número de serie, sino de una identidad pensada para acompañar a cada máquina durante toda su vida útil.
El movimiento se presentó en la Zona de Desarrollo Económico y Tecnológico de Pekín, durante una reunión de trabajo sobre la plataforma de gestión del ciclo de vida completo de los robots humanoides. Xinhua señala que la norma asociada introduce por primera vez un “código de identidad” de 29 caracteres para cada unidad. No se plantea como una referencia provisional. Según las autoridades, será único e inalterable a lo largo del tiempo.
Y tampoco estamos ante una cadena arbitraria de números. El código se divide en cuatro tramos: dos caracteres para el país, cuatro para identificar al fabricante, seis para el modelo de producto y sus rasgos técnicos, y 17 para el número de serie de cada unidad. La lógica es que el código pueda decir varias cosas a la vez: dónde se fabricó el robot, quién está detrás, a qué modelo y categoría técnica pertenece y cuál es la máquina concreta dentro de esa serie. El objetivo inmediato es pasar del seguimiento por modelo al seguimiento individual.
Un código para ordenar una industria que China quiere escalar
La finalidad, como podemos ver, va bastante más allá de poner nombre y apellidos técnicos a cada robot. SCMP señala que el gobierno busca responder a ciertos desafíos que aparecen con la llegada de humanoides a diferentes entornos. Hablan de reglas de codificación distintas entre empresas, dificultades para reconocer una misma identidad entre sectores y límites poco claros cuando hay que atribuir responsabilidades. Las autoridades, además, quieren que los productos puedan rastrearse para vigilar riesgos. La identidad digital funciona así como una base para ordenar seguridad, mantenimiento, certificación, retirada y reciclaje.
El detalle importante es que Pekín está intentando encajar a los humanoides dentro de un sistema de estándares, no solo dentro de una plataforma tecnológica. Un actor central en todo esto es el comité HEIS, dependiente del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información. Los trabajos se realizan en colaboración con el Instituto de Normalización Electrónica, la Sociedad China de Electrónica y más de 50 entidades. La lista de actores afectados confirma el enfoque: fabricantes, proveedores de servicios, vendedores, usuarios, importadores, recicladores y autoridades de supervisión.
Las cifras ayudan a medir hasta dónde ha llegado por ahora el proyecto. De acuerdo con la mencionada agencia china, la plataforma ha cubierto ya a más de 100 empresas chinas, ha incorporado más de 200 modelos y ha asignado códigos a más de 28.000 robots humanoides. No estamos, por tanto, ante una norma desconectada del tejido industrial. En el acto también firmaron representantes de ciudades como Pekín, Wuhan, Chengdu y Ningbo, integradas en un mecanismo de trabajo que agrupa a 20 ciudades vinculadas a la inteligencia artificial, y más de 30 empresas destacadas del sector.


El movimiento encaja con una ambición industrial que viene de antes. La Federación Internacional de Robótica sitúa a China como el mayor mercado mundial de robots industriales en 2024, con el 54% de los despliegues globales, 295.000 instalaciones anuales y un parque operativo que ya supera los dos millones de unidades. Además, sus fabricantes vendieron por primera vez más que los proveedores extranjeros dentro del país, con una cuota doméstica del 57%. En paralelo, el MIIT ha señalado que los humanoides tienen potencial para convertirse en un producto disruptivo tras los ordenadores, los smartphones y los vehículos de nueva energía.


Conviene, aun así, separar la escala de la madurez. El propio IFR coloca a China muy arriba en densidad robótica, el indicador que mide el número de robots por cada 10.000 empleados, con 567, pero por detrás de Corea del Sur, con 1.220, y Singapur, con 818. Japón también conserva una posición muy fuerte: en 2023 fue el segundo mayor mercado mundial de robots industriales y representó el 38% de la producción global. En humanoides, MERICS recuerda que siguen siendo una parte mínima de la producción robótica y que aún no se despliegan a gran escala.
La lectura más interesante está en lo que este sistema anticipa dentro del enfoque chino. Si los humanoides pasan de la demostración al despliegue real, Pekín parece querer que esa transición no dependa solo de IA, sensores o destreza mecánica, sino también de una capa previa de identificación y seguimiento. China está intentando adelantarse a esa fase con una plataforma que convierte cada unidad en un producto reconocible durante todo su recorrido.
Imágenes | UBTECH
ues de anuncios individuales.
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Actualidad
“Youtubers” triunfan en taquilla: “Backrooms” y “Obsession” lideran las ganancias en Norteamérica
El público acudió en masa a las salas de cine de Norteamérica este fin de semana. Sin embargo, no fue por la película de gran presupuesto de Star Wars, “The Mandalorian and Grogu”, que se desplomó en su segundo fin de semana de estreno, sino por una cinta de terror de bajo presupuesto de un cineasta debutante de 20 años que comenzó en internet.
“Backrooms”, estrenada por A24 en tres mil 442 salas de Estados Unidos y Canadá, recaudó unos asombrosos 81.4 millones de dólares en sus primeros tres días en cines, según estimaciones del estudio difundidas el domingo. Esa cifra quedó a apenas unos cientos de miles de dólares de lo que “The Mandalorian and Grogu” obtuvo en sus primeros tres días el fin de semana pasado; y “Backrooms”, dirigida y coescrita por el creador de YouTube, Kane Parsons, costó sólo 10 millones de dólares producirla.
El éxito desbordante de “Backrooms” ni siquiera perjudicó a “Obsession”, que también marca el debut como director de un youtuber, Curry Barker, de apenas 26 años. Tras tres fines de semana en cartelera, “Obsession”, una película que costó menos de 1 millón de dólares, todavía no ha caído por debajo de lo que recaudó en su fin de semana de estreno. Este fin de semana subió un 10% con otros 26.4 millones de dólares para terminar en segundo lugar, dejando a Star Wars, la película de una franquicia histórica del cineasta veterano y de Walt Disney Studios, en tercero con 25 millones de dólares.
Puede que YouTube no sea, después de todo, la muerte de las salas de cine. Si este fin de semana sirve de indicio, podría ser la nueva gran esperanza de la industria.
Este fue un fin de semana en el que los cines también acogieron los estrenos de “The Breadwinner”, una comedia familiar con clasificación PG protagonizada por el popular comediante Nate Bargatze, y “Pressure”, un sólido drama de la Segunda Guerra Mundial sobre las tensas 72 horas previas al Día D con el ganador del Oscar, Brendan Fraser. Pero fueron los youtubers veinteañeros quienes atrajeron a más público.
“Backrooms” comenzó como una “creepypasta”, una leyenda urbana generada en internet, antes de que Parsons convirtiera el concepto, sobre una extensión interminable de habitaciones y pasillos anodinos y deprimentes, en una serie web viral, que realizó con ayuda del software de gráficos 3D de código abierto Blender. Llamó la atención de las productoras de James Wan y Shawn Levy, interesadas en llevarlo al siguiente nivel; pronto se desarrolló una película con Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve como protagonistas.
Tampoco fue solo un éxito nacional; al incluir las exhibiciones internacionales, “Backrooms” ya ha recaudado 118 millones de dólares en todo el mundo. A24 indicó que Parsons es ahora el director más joven en tener una película número 1 a nivel global. También es el mejor estreno en la historia del estudio, cuyo récord anterior era “Civil War”, que abrió con 25.5 millones de dólares en 2024.
La película, con clasificación R, recibió buenas críticas y atrajo a las salas a un público joven y diverso. Según encuestas a la salida, el 86% de la audiencia tenía menos de 35 años, más de la mitad era menor de 25 y el 44% tenía menos de 21. Muchos asistieron en grupos y hubo reportes de funciones agotadas, salas llenas y visionados repetidos. Sin embargo, el público le otorgó una calificación B- en CinemaScore, nada espectacular.
“Obsession”, que ya ha recaudado 104.7 millones de dólares en Norteamérica, es ahora el estreno nacional más taquillero de Focus Features. “The Mandalorian and Grogu”, por su parte, cayó alrededor de un 69% respecto a su debut del fin de semana pasado. La película ya ha recaudado 246.6 millones de dólares en todo el mundo.
Estimado de venta en taquillas de viernes a domingo en salas de Estados Unidos y Canadá, según Comscore:
1. “Backrooms”, 81.5 millones de dólares
2. “Obsession”, 26.4 millones
3. “Star Wars: The Mandalorian and Grogu”, 25 millones
4. “Michael”, 11.7 millones.
5. “The Breadwinner”, 7.5 millones
6. “The Devil Wears Prada 2”, 5.9 millones
7. “Pressure”, 5.8 millones
8. “The Sheep Detectives”, 4.6 millones
9. “Passenger”, 2.6 millones
10. “Mortal Kombat II”, 2 millones de dólares
ues de anuncios individuales.
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