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la fiebre por las bodas evento en España
Las bodas no han desaparecido: se han transformado. Frente a la idea bastante extendida de que “ya nadie se casa”, los datos cuentan otra historia. El número de matrimonios en España se ha mantenido estable en la última década, aunque quienes trabajan en el sector coinciden en que lo que sí ha cambiado de forma profunda es la manera de casarse.
Los salones de boda han dejado de ser el escenario casi exclusivo de estos enlaces; muchas parejas ya conviven antes de dar el “sí, quiero”, y los regalos han pasado del menaje y los electrodomésticos a las transferencias bancarias. Las bodas son hoy más espectaculares y también mucho más caras. Quienes deciden casarse lo hacen asumiendo que se trata de una celebración, en la práctica, a fondo perdido: el dinero que se recupera —cuando se consigue— suele destinarse a cubrir parte de los gastos y, en la mayoría de los casos, ni siquiera alcanza para equilibrar las cuentas.
¿Cuánto cuesta una boda en España?
“Es una locura”, “Para no casarse”, “Mejor no quieras saberlo”… Estas son solo algunas de las frases que dicen muchas parejas cuando hablan del coste o del presupuesto de sus bodas. Especialistas en la industria están de acuerdo en que el costo de estas celebraciones ha aumentado en los últimos años, y se aleja por completo de lo que podían invertir generaciones anteriores.
“El presupuesto lo marca el número de invitados”, explica Anais Martínez, wedding planner en Dile que sí, pero la media actual para una boda en España se encuentra entre 30.000 y 50.000 euros para 100 o 150 invitados. La experta puntualiza que una boda en Madrid, Cataluña o Baleares siempre será más cara que una en Extremadura o Canarias. En esta horquilla se encuentra la boda de Lara Moreno –que tuvo 100 invitados y costó casi 30.000 euros– y la de Cecilia Parellada –que invitó a 126 personas y gastó 42.550 euros—.
El encarecimiento de la alimentación, del transporte y, en general, de todos los proveedores implicados en una boda ha empujado al alza el precio final de estas celebraciones, explica Martínez. A este aumento de costes se suma, además, una transformación del propio formato del enlace, con cada vez más elementos que disparan el presupuesto. Las bodas se han vuelto más complejas, como señala Alba Jiménez, de Margo Wedding Planner: “Las parejas ya no quieren que su día sea solo la ceremonia y la posterior comida o cena, sino que quieren que el invitado se lleve el espectáculo completo”.

El cubierto solía salir a unos 150€ el invitado. (Unsplash)
Música en directo, cortador de jamón, barra de cócteles, puestos temáticos de comida… “El límite es el presupuesto de la pareja, las opciones son ilimitadas”, explican desde Dile que sí. Las expertas coinciden en que las bodas se han vuelto mucho más complejas en cuanto a logística, detalles, animación… Ya no es suficiente con la comida y la bebida, sino que las parejas buscan hacer su día lo más especial para ellos y sus invitados, llenando el día de estímulos.
Para Jiménez, que lleva 16 años planificando y organizando bodas, algunas celebraciones “son demasiado”. En los últimos años, explica, la acumulación de “extras” ha convertido muchas bodas en eventos que “se parecen más a un circo”, donde “más es menos”. “En ocasiones parece una gymkana para los invitados: tienen que hacerse la foto en el photocall, después pasar a que les maquillen, estar atentos al espectáculo en directo…”.
“Hoy en día, todo lo que puedas imaginar puede estar en una boda”, explica el equipo de Margo Wedding Planner. Las expertas aseguran haber visto “de todo” en este tipo de celebraciones: desde masajes en los pies para los invitados durante el cóctel hasta empresas que elaboran puros cubanos en directo, pasando por espectáculos con drones, live painting —retratos en acuarela de los invitados—, toros mecánicos, cámaras de vídeo 360, pulpeiros o estaciones gastronómicas personalizadas.
Todo ello responde a “una auténtica fiebre por la boda-evento”, explica Ana Torres, periodista especializada en moda, belleza y lifestyle en Mediaset. Identifica un afán por “convertir el enlace en algo casi cinematográfico. Ya no se trata solo de casarse, sino de crear el momento, la imagen perfecta y el recuerdo inolvidable. Cada vez se busca más que la boda sea una experiencia única, casi irrepetible, donde todo esté pensado para impactar: el lugar, la decoración, el vestido, la música o incluso la narrativa que se construye alrededor del enlace”.
Como corrobora Jiménez, los “añadidos” que convierten la boda en un evento cada vez más espectacular pueden incorporarse en prácticamente cualquier momento de la celebración. “En el vestido, por ejemplo, una novia puede gastar 1.500 euros o decidirse por uno de 10.000; y si la boda es en iglesia, la pareja puede optar por el coro de la parroquia o contratar una agrupación musical profesional. Todo suma”, explica.
Estas son tendencias que se han extendido en los últimos años, según las expertas, y que apenas se veían hace años. Para Lara Moreno, estas elecciones dependen mucho de la edad, pero también de la personalidad de cada uno. “En nuestra generación sí que veo bodas mucho más elaboradas y caras. El año pasado una tía de mi pareja se casó y simplemente fueron al juzgado y después hicieron comida, pero otros amigos nuestros se casan en dos años y pretenden gastar todo lo que ahorren en ese tiempo”.
El balance económico del “sí, quiero”
El aumento de los costes y la deriva hacia bodas cada vez más cargadas han encarecido notablemente las ceremonias. Como señalan las expertas, hace años no era extraño que las parejas llegaran a cubrir buena parte —o incluso la totalidad— de lo invertido gracias a los regalos de los invitados. Hoy, sin embargo, ese escenario resulta prácticamente impensable si se atiende solo al dinero que aportan los asistentes.
La manera de dar los regalos a la pareja también ha cambiado. Antes, lo más común era hacer una “lista de bodas”, en la que los novios –que no solían vivir juntos– enumeraban qué necesitaban para empezar su vida en común. Hoy en día, como explica Martínez, “la mayoría viven juntos y no necesitan amueblar una casa, que era el concepto de antes. Lo que necesitan es dinero para pagar la boda o la luna de miel (…) El 90% de ellos da el número de cuenta”.
Con el dinero de los invitados, los novios tratan de cubrir la mayor parte del coste que ha tenido la celebración, pero la mayoría de las veces no es suficiente. “La media que dan los invitados es entre 150 y 200 euros”, explica Jiménez, “lo que ni de lejos cubre lo que se suelen gastar los novios por persona”. Solo el cubierto puede rondar ya esos 150 euros, a lo que hay que sumar los detalles, la barra libre, los puestos de cócteles o los espectáculos contratados.
“Hace años el regalo de los invitados permitía cubrir el cubierto e incluso llevarse algo de dinero; hoy, ni de lejos”, explica Jiménez. “Las aportaciones se han quedado prácticamente estancadas mientras los costes no han dejado de subir, y muchas parejas ni siquiera llegan a cubrir el catering”. En la misma línea, Martínez coincide en que “los novios no se casan para hacer negocio: no es rentable casarse pensando en recuperar la inversión”.
Solo las parejas que optan por ceremonias más austeras pueden acercarse a ese equilibrio, “no para ganar dinero, sino, como mucho, para que quede lo comido por lo servido”. Vanessa Moreno, de Elite Bodas, resume: “Las parejas no celebran pensando en que van a recuperar. Actualmente en torno al 50% de la inversión es lo que se obtiene de regalos”.
En muchos casos hay un tercer actor clave en este equilibrio económico: las familias.
Lara y su pareja Adrián, que se casaron este verano, sabían que el día de su boda iba a ser una inversión que no iban a recuperar. Se gastaron casi 30.000 euros en total, y de sus invitados y familiares recibieron 20 .000: “Esto hizo que al final la boda nos saliera por 10.000 euros”. Ellos tampoco tuvieron lista de bodas, pero no todos sus regalos fueron transferencias: “Mi mejor amiga me regaló la cola del vestido, los pendientes mi tía, mis padres los anillos y mi primo la charanga”, cuenta Lara en conversación con Xataka.
Cecilia, que se casó en 2024, vivió una situación parecida a la de Lara y Adrián: el coste total de su boda fue de 42.000 euros, de los que 32.000 llegaron a través de regalos y aportaciones familiares, de modo que el gasto final para la pareja fue de unos 10.000 euros. Estos casos reflejan una dinámica habitual en muchas bodas actuales: el equilibrio económico no depende solo de los invitados, sino de una combinación de regalos y apoyo económico de la familia.
Los gastos asociados a una boda despiertan interés en redes sociales. Son muchas las parejas y wedding planners que desglosan en vídeos o publicaciones el precio medio de un vestido, el banquete, el fotógrafo o el DJ. Al mismo tiempo, varios usuarios comentan que hoy resulta prácticamente imposible recuperar con los regalos todo lo invertido en ese día. Es el caso de Noemí, que compartió en su perfil de TikTok que es “imposible” que una boda se “autopague”.
Esta experiencia se repite en otros comentarios de la plataforma: “Nosotros cubrimos parte pero no todo, para nada fue un negocio, una familia de 6 nos regaló una lámpara”; “Me casé el sábado y ya te digo que no jajaja no se autopaga”…
Influencia de las redes sociales
A pesar de que los costes aumentan y la posibilidad de cubrir los gastos gracias a los invitados disminuye, el número de matrimonios en España se ha mantenido estable desde hace más de una década. En 2024 se celebraron más de 175.000 enlaces, una cifra prácticamente idéntica a la de 2010. Esta estabilidad, sin embargo, nos coloca muy por detrás de otros países europeos.
Según Eurostat, en 2023 España registró 3,5 matrimonios por cada mil habitantes, lo que la sitúa en el puesto 24 de los 28 países con datos disponibles. Se trata de una tasa sensiblemente inferior a la de décadas pasadas —tuvimos 7,4 matrimonios por mil habitantes en 1964 y 5,4 en el año 2000— y que confirma que España nunca ha sido uno de los países más proclives al matrimonio, muy por detrás de otros como Alemania, Suecia, Polonia, Turquía o Moldavia.
Torres, periodista especializada en contenido lifestyle, identifica un interés claro y marcado de la población en todo lo que rodea a las bodas. Explica que se trata de un contenido “muy aspiracional y muy visual, y eso engancha”. “A los lectores les atrae tanto el componente emocional como el visual”, “cada vez interesa más el cómo se casa alguien que el hecho de que se case”.
A pesar de que la prensa del corazón ha dado siempre mucha importancia a los enlaces entre personajes famosos, las redes sociales también han revolucionado la industria: “Las redes han cambiado para muchos la forma de entender una boda. Muchas celebraciones ya se piensan casi desde el punto de vista de cómo van a verse en Instagram o TikTok”.
Desde Elite Bodas viven a menudo que sus clientas les pidan “una boda como las de Instagram. Quieren tener bodas estilo Vogue, con todo lujo de detalles, personalizadas, divertidas…”. La inspiración que pueden facilitar las redes sociales o los enlaces de parejas famosas puede ayudar a futuros novios, pero para Martínez también existe una cara negativa: “En ocasiones puede generar frustración, porque pueden crear unas expectativas que no pueden permitirse. No todo el mundo puede tener un espectáculo de drones como Tamara Falcó”.
Muchos de los “extras” de las bodas de influencers son posibles gracias a su trabajo o colaboraciones, lo que hace que sean “bodas extremadamente caras si las trasladamos a una persona anónima”.
Son precisamente estos casos —en los que a veces incluso se venden reportajes de la ceremonia— donde la pareja puede no solo recuperar la inversión, sino incluso tener beneficios. Al igual que antes las bodas de famosos se convertían en exclusivas para revistas del corazón, hoy muchos influencers aprovechan su enlace como una oportunidad para ganar visibilidad y sacar rédito económico mediante colaboraciones con marcas. Todo ello, advierte Martínez, con el riesgo de que la boda se parezca más a un evento corporativo que a una celebración personal.
En Xataka | Asturias acaba de celebrar tres bodas de sologamia: cuando el “sí quiero” es en realidad un “sí (me) quiero”
Imagen | Carlo Buttinoni
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Los niveles de testosterona se han desplomado a la mitad en los últimos 50 años. El misterio es por qué está pasando
Si analizamos la sangre de un hombre promedio de hoy y la comparamos con la de su abuelo a la misma edad, los resultados revelan que los niveles de testosterona se han reducido a la mitad. Esto es algo que durante años ha sido un rumor o un hallazgo aislado en estudios locales, pero que ahora un importante estudio le ha dado mucho más rigor.
Está probado. El estudio, presentado en la reunión anual de la European Society of Human Reproduction and Embryology, arroja luz sobre lo que los científicos consideran una “epidemia silenciosa”. Y es que la investigación se ha centrado en analizar los datos de 118.593 hombres procedentes de seis estudios longitudinales en Israel, Estados Unidos, Brasil, Finlandia y Dinamarca entre 1972 y 2019.
Tras analizar la progresión de los niveles de testosterona, se ha visto claramente una caída del 54% de media en los niveles de testosterona total. Estamos hablando de un descenso superior al 1% anual de media que se ha ido acelerando a partir del año 2000.
El envejecimiento. La primera reacción lógica al leer estos datos es pensar en la esperanza de vida. Si vivimos más, es normal que la media poblacional de testosterona baje, pero los investigadores se adelantaron a esta hipótesis.
En sus resultados ha quedado claro que el declive detectado es independiente del envejecimiento, puesto que los datos han sido ajustados por edad. Esto quiere decir que un hombre de 30 años en 2019 tiene niveles significativamente más bajos de testosterona que los que tenía un hombre de 30 años en 1980. Y si no es la edad, la ciencia apunta directamente a nuestro entorno y a cómo vivimos.
La obesidad. Si buscamos a los culpables, este es uno de ellos, y sin duda uno de los más determinantes. Debemos saber que el tejido adiposo no es inerte, sino que funciona casi como un órgano endocrino que convierte la testosterona en estrógeno a través de una enzima llamada aromatasa que está presente en la grasa. De esta manera, a más grasa habrá una mayor conversión y, por tanto, una menor cantidad de testosterona.
Sin embargo, los estudios más recientes van un paso más allá y advierten que la diabetes tipo 2 ha superado a la obesidad como factor de riesgo principal para tener un nivel bajo de testosterona en suero. La razón está en que la resistencia a la insulina crea un círculo vicioso que bloquea la producción normal de esta hormona.
Disruptores endocrinos. Vivimos rodeados de químicos y sustancias presentes en plásticos (como los bisfenoles), envases alimentarios, pesticidas y productos de cuidado personal que actúan como “hackers” de nuestro sistema endocrino. Y aunque la evidencia sobre sustancias específicas sigue construyéndose debido a la dificultad de aislar sus efectos, la comunidad científica asume que la exposición crónica a estos químicos está interfiriendo en la fertilidad y en la síntesis de testosterona a nivel global.
El estilo de vida. En la actualidad estamos viviendo en una sociedad donde el sedentarismo está a la orden del día, y esta falta de ejercicio y el exceso de horas en una silla frenan la producción hormonal. Pero además, la privación de sueño es también un gran problema, puesto que dormir poco o mal destruye los ritmos circadianos necesarios para segregar testosterona, que ocurre principalmente de noche.
Más allá de la reproducción. Solemos asociar la testosterona a la fertilidad o al desarrollo muscular, pero su papel es sistémico. Aquí es importante saber que niveles crónicamente bajos se asocian con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, osteoporosis, depresión y deterioro cognitivo. Es por ello que un cambio de vida es fundamental para mantener unos niveles altos de testosterona que actúen con ese perfil protector para conseguir tener una salud mucho más fuerte con el paso del tiempo.
Imágenes | Julia Larson
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Salamanca tiene un problema y ese problema no se está controlando
En España tenemos un problema y se llaman garrapatas. En las últimas semanas, la Junta de Castilla y León ha confirmado dos casos de fiebre hemorrágica de Crimea‑Congo (FHCC) en Salamanca, ambos vinculados a la picadura de garrapatas, uno en un hombre de 68 años y otro en un varón de 84, ingresados y aislados según protocolo en el Gómez Ulla.
Informes epidemiológicos anteriores ya situaban a Salamanca como la provincia española con mayor número de diagnósticos de FHCC en los últimos años, con varios casos en 2024 y 2025, lo que ha llevado a describirla como zona de riesgo dentro de los mapas nacionales. ¿Lo peor? Que se está extendiendo.
Ir al campo, deporte de riesgo. En la comarca de Béjar hablan de “proliferación” de garrapatas y advierten que determinados entornos rurales se han convertido en puntos calientes para el género Hyalomma, el principal vector de la Crimea‑Congo en España. “No se puede ir allí al campo, vamos, de ninguna de las maneras”, dice Antonio Muro, catedrático de Parasitología de la Universidad de Salamanca, en el marco del 24ª Congreso de la Sociedad de Parasitología.
El problema es que el riesgo no es homogéneo y depende del ecosistema, humedad y fauna presente. España registra hoy más garrapatas, en más sitios y durante más meses del año, con presencia tanto en zonas rurales como en parques urbanos y áreas periurbanas. ¿La culpa? Varios factores; cambio climático y el favor de la entrada de fauna silvestre en las ciudades.
Garrapatas de ciudad. En Madrid, la preocupación se ha extendido a la Sierra de Guadarrama, Miraflores, Buitrago y al sur, como en Aranjuez, donde veterinarios advierten de proliferaciones ligadas al calor y a las lluvias de primavera. Anecpla sostiene además que la presencia ya no se limita al campo y también es fácil encontrar focos en parques, jardines urbanos e incluso áreas costeras, debido a que su ciclo biológico se está alargando, con actividad más temprana y más tardía en el año.
Investigadores del INIA (Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria) como Félix Valcácel señalan que ahora hay garrapatas en entornos metropolitanos porque conejos, erizos y jabalíes se acercan a basureros, playas y zonas verdes, depositando los parásitos, que luego se fijan en personas que pasean o hacen picnic.
También se ha dilatado la temporada de actividad: antes se concentraba entre marzo y octubre, con el pico de junio y julio. Ahora es fácil detectar ejemplares durante todo el año porque las temperaturas superan los 10 grados. Eso significa que el riesgo de picadura existe tanto para senderistas en Béjar como para familias que van con niños y perros al parque. Aunque no todas las garrapatas son iguales.
Lyme y Crimea‑Congo. Estas son las dos enfermedades que más preocupan. La enfermedad de Lyme la transmite principalmente la Ixodes ricinus, una garrapata de clima húmedo que se alimenta de animales silvestres infectados por la bacteria Borrelia burgdorferi. De ahí, a los humanos. Tras la picadura, los primeros síntomas suelen ser un sarpullido (erosión cutánea), dolor de cabeza, fiebre y fatiga. Eso sí, el cuadro clínico varía mucho entre personas y puede hacerse crónico si no se diagnostica y trata a tiempo, con afectación articular, neurológica o cardíaca. Así lo recalcan desde Sanidad.
La fiebre hemorrágica de Crimea‑Congo es un virus grave que en Europa se asocia a garrapatas del género Hyalomma —sobre todo H. marginatum y H. lusitanicum— ampliamente distribuidas en zonas de dehesa y clima más seco, como partes de Castilla y León y Extremadura (Cáceres). Los síntomas: fiebre alta, dolor muscular, malestar intenso, síntomas digestivos y, en los casos graves, hemorragias y alteraciones hepáticas; la letalidad en pacientes hospitalizados puede rondar el 30%. En la última década, una veintena de casos implicaron un tercio de fallecimientos.
Identificarlas y tomar medidas. En el norte húmedo y boscoso predominan Ixodes ricinus y Haemaphysalis punctata. Son pequeñas, de color oscuro, que se encuentran en matorrales y hierba alta y son las principales responsables del riesgo de Lyme. A la pregunta sobre si puede matarte una garrapata ya sabemos que sí, así que mejor no tomárselo a broma.
En la Meseta y zonas más secas, como parte de Salamanca, Soria y Ávila, abundan Hyalomma lusitanicum y Dermacentor marginatus: son más grandes, con patas anilladas, “con ojos” visibles, muy móviles y capaces de seguir a un hospedador a cierta distancia por el suelo.
¿Está afectando al turismo de la zona? Qué va: en marzo se marcaron récords sobre una serie de cifras ya históricas, con un acumulado en el primer trimestre de 129.387 viajeros y 101.924 pernoctaciones solo en mayo. La foto general del mercado depende mucho de fines de semana y escapadas cortas, eso sí. Asociaciones como ANECPLA coinciden en que la clave no reside en cancelar viajes, sino cambiar la forma de ir al campo: ropa larga y de colores claros, pantalones metidos dentro de los calcetines, botas cerradas, repelentes adecuados, caminar por el centro de los senderos, evitar sentarse en la hierba y mantener a los perros desparasitados —pipeta antipulgas, collar, las pastillas de turno, etc—.
Guías recientes estiman que, mientras en Europa central se encuentran unas cinco especies relevantes, en España se detectan entre 15 y 20, lo que complica el mensaje de riesgo y obliga a insistir más en prevención. De hecho, la recomendación es que, tras una salida al campo o a zonas de vegetación densa, revises tu cuerpo, ya sea de un adulto, niño o mascota, prestando atención a ingles, axilas, cintura, cuero cabelludo, detrás de las orejas y ombligo, donde las garrapatas buscan piel fina y buen flujo sanguíneo.
Qué hacer si te han picado. Si se detecta una garrapata fija a la piel hay que retirarla lo antes posible con unas pinzas de punta fina (las de las cejas suelen servir, si se hace con cuidado) sujetándola lo más cerca posible de la piel y tirando suavemente hacia arriba, sin girar ni aplastar el cuerpo, sin aplicar alcohol, aceite o vaselina, y limpiando después la zona con agua y jabón o antiséptico.
En las cuatro semanas siguientes, es clave vigilar si aparece fiebre, dolor de cabeza, malestar general, manchas en la piel o el típico rash en diana alrededor del punto de picadura, y acudir a un centro sanitario si hay sospecha, llevando el parásito conservado en un recipiente para facilitar su identificación. Y en niños, la recomendación es la misma. Las garrapatas no son solo “problema del perro”, son vectores de contagio de infecciones y revisar debería ser parte del ritual, igual que ponerse crema solar. Ese es el plan: asumir que las garrapatas están ahí, tratar de evitar la picadura y ser responsable con lo que viene después.
Imágenes | Flickr (Piutus)
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SK Hynix está apostando a que el ciclo de la memoria ha muerto. Lo demuestra haciendo justo lo que siempre lo mató
SK Hynix debutó en el Nasdaq con una subida del 13% el viernes pasado, tras colocar 26.500 millones de dólares en la mayor salida a bolsa de una empresa extranjera en la historia de Estados Unidos.
Y ese dinero no va a dividendos ni a recompras. Va a construir más fábricas.
Qué ha ocurrido. La surcoreana ha vendido 177,9 millones de ADR a 149 dólares cada uno, con una prima del 2,9% sobre su cotización en Seúl, algo inusual en este tipo de colocaciones (suelen salir con descuento para atraer compradores). La demanda ha multiplicado por siete la oferta disponible. El primer día de contratación, el título llegó a tocar los 170 dólares.
Con esta operación, SK Hynix se convierte en la segunda empresa surcoreana en superar el billón de dólares de capitalización, tras Samsung. En los últimos doce meses su acción ha subido más de un 630% en su mercado de origen, Seúl.
Por qué es importante. El sector de la memoria lleva desde los noventa atrapado en el mismo patrón:
- Exceso de demanda.
- Inversiones enormes en capacidad.
- Sobreoferta
- Y colapso de precios.
Ha pasado en 1997, en 2001 y en 2008. Esta vez SK Hynix defiende que la IA ha roto ese patrón para siempre, que la demanda de memoria de alto rendimiento no tiene techo previsible.
Y para demostrarlo, hace lo único que en las tres crisis anteriores encendió la mecha: meter miles de millones en ampliar fábricas justo cuando los márgenes están en máximos históricos.
En cifras:
- SK Hynix controla algo más de la mitad del mercado mundial de memoria HBM, la que necesitan las GPUs de NVIDIA para entrenar modelos de IA.
- Su margen operativo del primer trimestre de 2026 ha sido del 72%, con un margen neto del 77%.
- Junto a Samsung, ha comprometido más de 500.000 millones de dólares en dos nuevos complejos de fabricación.
- El fondo destinado solo a equipos de litografía ultravioleta extrema asciende a unos 7.900 millones de dólares.
El contexto. Todo esto tiene un motivo técnico: el HBM4 de 16 capas. NVIDIA ha pedido a SK Hynix, Samsung y Micron que lo tengan listo antes de que acabe 2026, cuando el estándar anterior de 12 capas ni siquiera ha entrado en producción masiva. Apilar 16 capas obliga a adelgazar cada oblea hasta 30 micrómetros, un tercio de un cabello, con un margen de error casi nulo: un solo defecto arruina la pila.
SK Hynix ya ha mostrado un módulo de 48 GB y prevé fabricarlo en serie este trimestre. Samsung va por detrás, con un rendimiento por oblea de apenas el 10% a comienzos de año. Micron ha preferido no arriesgar: ya ha vendido toda su producción de HBM4 de 2026 y aplaza el salto a 16 capas hasta 2027. Quien gane esta carrera se queda con los pedidos de la próxima plataforma de GPU de NVIDIA, donde SK Hynix ya suministraría en torno al 70% de la memoria.
Entre líneas. El mercado dice creer en el fin del ciclo, pero no actúa como tal. Lo que dices vs lo que haces: en junio, un simple comentario de SK Hynix sobre ralentizar parte de su negocio de memoria para IA provocó el quinto peor día de la historia del Kospi. Micron, su referencia en Estados Unidos, sigue creciendo mucho, pero ya no al ritmo de hace unos trimestres.
Sí, pero. SK Hynix, Samsung y Micron controlan juntos más del 90% del mercado y afrontan una demanda por presunto pacto de precios en el salto de DRAM estándar a HBM. Y las tres están ampliando capacidad a la vez, con la fábrica de Micron en Nueva York sin aportar volumen real hasta 2028.
Cuando toda esa producción llegue junta, el sector volverá a la pregunta de siempre: qué pasa cuando la oferta alcanza a la demanda. SK Hynix apuesta a que, con la IA, la respuesta ya no es la misma.
Imagen destacada | Xataka
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