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Dua Lipa demanda por 15 mdd a Samsung tras usar su imagen sin autorización en cajas de televisiones
EFE.- La cantante británica Dua Lipa demandó a Samsung Electronics por 15 millones de dólares por supuestamente utilizar su imagen sin autorización en cajas de televisiones que la firma comercializa desde el año pasado, según medios estadounidenses.
En la demanda presentada, según reportó el domingo la revista estadounidense Variety ante un tribunal de California, Estados Unidos, la artista acusa al fabricante surcoreano de haber utilizado su rostro en los empaques de cartón de televisores sin permiso ni compensación.
Por su parte, Samsung dijo a EFE este lunes que no puede comentar sobre litigios en curso.
Según la demanda, interpuesta el 8 de mayo, Dua Lipa pidió a Samsung que dejara de usar su imagen cuando tuvo conocimiento de su aparición en las cajas, pero la compañía rechazó la solicitud con una actitud “indiferente y desdeñosa”, informó Variety.
La demanda sostiene que Samsung obtuvo beneficios al crear la apariencia de que la cantante avalaba o promocionaba sus televisores, algo que ella no autorizó, y afirma que la artista es propietaria de los derechos de autor de la fotografía empleada, tomada en un festival estadounidense en 2024.
La demanda también cita comentarios publicados en la red social X por usuarios que sugerían que la imagen de la artista en la caja podía influir en su compra
Dua Lipa es una de las principales figuras del pop global, con unos 65.6 millones de oyentes mensuales en Spotify, además de tres premios Grammy en su carrera. La artista ha colaborado con firmas de lujo y como Yves Saint Laurent Beauty, Porsche y Chanel.
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Vecinos en Chile intentaron frenar un centro de datos de Amazon. La justicia ha dejado un mensaje claro con su decisión
La inteligencia artificial ya forma parte de nuestra vida desde hace tiempo, muchas veces casi sin que nos detengamos a pensar en lo que hay detrás. La usamos como si todo ocurriera en una capa invisible: modelos, algoritmos y, quizá, servidores en algún lugar remoto. Pero también podemos mirarla desde otra perspectiva. La infraestructura que sostiene ese mundo es muy real: tiene una ubicación, consume recursos, requiere permisos, mueve inversiones enormes y también puede alterar el entorno de quienes viven cerca. Ese es uno de los grandes debates que empieza a acompañar el auge de la IA: la nube también tiene vecinos.
Perdieron el caso. Un caso concreto nos lleva a Huechuraba, al norte de Santiago de Chile, donde Amazon planea construir un centro de datos. La iniciativa había recibido una Resolución de Calificación Ambiental favorable en julio de 2024, pero no todos estaban convencidos de que el proyecto hubiese sido evaluado como correspondía. Esa preocupación llegó a la vía judicial a través de una reclamación presentada por Patricio Hernández Valenzuela, vecino de la zona, y el Segundo Tribunal Ambiental resolvió el 9 de abril de 2026 rechazarla, una decisión que deja al data center en condiciones de avanzar.
Una preocupación muy concreta. Hernández cuestionaba que la evaluación ambiental del proyecto no hubiese tenido en cuenta de forma adecuada una posible línea de alta tensión que, según su planteamiento, sería necesaria para alimentar el centro de datos. La crítica no era menor: si ambas infraestructuras estaban vinculadas, debían analizarse de forma conjunta. Para los residentes, no hacerlo implicaba dejar fuera del análisis impactos relevantes sobre el entorno.
La clave del fallo. El razonamiento del tribunal pasa por separar claramente ambas piezas. La sentencia concluye que no se puede considerar que el centro de datos y la eventual línea de alta tensión formen una única iniciativa, entre otras cosas porque el proyecto de Amazon no incluye esa infraestructura como parte de su diseño. Además, el suministro eléctrico previsto no depende de una instalación propia, sino de la red gestionada por terceros, lo que refuerza la idea de que se trata de proyectos distintos.
Sin evaluación conjunta. Una vez descartada la existencia de una unidad de proyecto, el tribunal concluye que no corresponde una evaluación ambiental integrada. La sentencia lo recoge de forma explícita: “ha quedado acreditado que entre ambas iniciativas no existe una relación de interdependencia funcional que condicione su ejecución”. Ese matiz es clave, porque implica que el centro de datos puede operar utilizando la infraestructura eléctrica disponible, sin necesidad de supeditar su viabilidad a una línea de alta tensión futura que, en todo caso, tendría que evaluarse por separado si llegara a plantearse.
Más allá del debate legal. El proyecto de Amazon tiene unas dimensiones muy concretas sobre el papel. El centro de almacenamiento de datos en Huechuraba está concebido para operar durante 30 años, con una inversión estimada de 205 millones de dólares. Se levantaría en una superficie de 10,9 hectáreas, con una construcción de 21.350,07 metros cuadrados, en la caletera de Américo Vespucio 1055. Desde la compañía, recoge Reuters, han señalado que el diseño de la infraestructura pone el foco en minimizar el consumo de energía y agua, y sostiene que el plan cumplió con los requisitos ambientales.
Chile como hub. El proyecto de Huechuraba no es una iniciativa aislada dentro de la estrategia de Amazon. Amazon Web Services ha planteado una inversión de más de 4.000 millones de dólares en Chile a lo largo de 15 años para construir, operar y mantener su infraestructura en el país. La idea es convertir Santiago en su tercer gran centro en América Latina, después de São Paulo y la región central de México. A ese contexto se suman factores como la conectividad mediante cables de fibra óptica.
La inquietud de quienes viven cerca. Más allá de la inversión y la infraestructura digital que prometen, los centros de datos suelen ir acompañados de inquietudes muy concretas: consumo eléctrico elevado, uso de agua para refrigeración, generación de calor o ruido y su encaje en entornos que, en muchos casos, tienen valor ambiental o comunitario.
Google no tuvo el mismo camino. El caso de Amazon no es el único que ha pasado por este tipo de debate en Chile. Google había obtenido una aprobación inicial en 2020 para construir un centro de datos de 200 millones de dólares en Cerrillos, en el suroeste de Santiago. Sin embargo, el recorrido del proyecto fue distinto. En febrero de 2024, el Segundo Tribunal Ambiental decidió revertir parcialmente ese permiso, y meses después la compañía anunció que no seguiría adelante con la iniciativa tal como había sido planteada originalmente, optando por iniciar un nuevo proceso desde cero para un proyecto en el mismo lugar, pero con un rediseño basado en refrigeración por aire.
La electricidad entra en escena. Si ampliamos el foco, el debate no se limita a un proyecto concreto, sino a la capacidad del sistema para absorber este tipo de infraestructuras. Un informe de Systep, publicado el 23 de septiembre de 2025 con datos del Coordinador Eléctrico Nacional, señalaba que, tomando 2025 como punto de partida, la demanda eléctrica de los centros de datos en Chile podría aumentar un 270% en cinco años. La misma proyección sitúa ese consumo en torno a los 1.207 MW en 2030. Estas cifras ayudan a entender por qué la cuestión energética se ha convertido en uno de los ejes centrales cuando se habla de la expansión de la nube y la IA.
Imágenes | Xataka con Nano Banana
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China quiere hacerle un “TAC” a la Tierra, y para ello ha lanzado un satélite hiperespectral para ver lo que el ojo no ve
Un cohete Kuaizhou-11 puso en órbita el pasado 16 de marzo el Xiguang-1 06, el satélite comercial hiperespectral más avanzado que China ha enviado al espacio. El satélite es capaz de analizar la composición química de la superficie terrestre con grandísima precisión, abriendo todo un abanico de posibilidades.
Lo que permite un satélite hiperespectral. Un satélite convencional captura imágenes del planeta de forma similar a como lo hace una cámara fotográfica. Un satélite hiperespectral, en cambio, es capaz de distinguir la huella espectral única de plantas, tejidos y otros objetos sobre la Tierra, lo que permite, entre otras cosas, prevenir pérdidas en cosechas, localizar yacimientos de minerales o vigilar el estado del medio ambiente.
Mientras un satélite normal puede identificar un bosque desde el espacio, uno equipado con tecnología hiperespectral puede diferenciar entre distintos tipos de árboles e incluso determinar el estado de salud de cada uno de ellos. La clave está en que estos sensores capturan decenas o cientos de bandas del espectro electromagnético de forma simultánea, algo que proporciona información espectral tan detallada que a menudo arroja resultados imposibles de obtener con satélites multiespectrales u otros tipos de sistemas de observación.
El satélite. El Xiguang-1 06 fue desarrollado por Xi’an Zhongke Xiguang Aerospace Technology Group y lanzado a bordo del cohete Kuaizhou-11 Y7 desde el centro de lanzamiento de Jiuquan, en la provincia de Gansu. Es el primer satélite comercial hiperespectral en órbita con cobertura espectral completa en la banda de 400 a 2.500 nanómetros (desde el visible hasta el infrarrojo de onda corta) y opera con 26 bandas espectrales independientes.
En términos prácticos, eso significa que puede “ver” mucho más allá del ojo humano, ya que detecta composiciones minerales, diferencia cultivos sanos de enfermos y rastrea cambios en ecosistemas que serían invisibles para cualquier otro sistema. Según Kou Yimin, ingeniero jefe de Zhongke Xiguang Aerospace, el satélite “funciona como si realizara tomografías computarizadas (TC) al planeta: no se limita a observar la morfología de la superficie, sino que puede analizar la composición de los materiales, monitorizar la salud de los cultivos y predecir peligros ecológicos ocultos”.
Para qué sirve en la práctica. En las provincias de Sichuan y Yunnan el satélite monitoriza el crecimiento de cultivos de alto valor como el té y las plantas medicinales tradicionales chinas; en las zonas mineras del noroeste del país, emite alertas tempranas sobre riesgos geológicos como desprendimientos de tierra.
Pero el alcance potencial va mucho más lejos. Y es que la tecnología hiperespectral puede analizar los niveles de fitoplancton en los océanos, detectar vertidos de combustible de barcos, medir fugas de metano en instalaciones energéticas o vigilar materiales contaminantes procedentes de balsas mineras antes de que lleguen al suelo y la vegetación cercanos. También puede localizar depósitos de minerales como el oro bajo la superficie, identificando la presencia de elementos químicos en su composición como el cobre.
Uno de muchos. El Xiguang-1 06 es una pieza más del “Xiguang-1”, una constelación que contempla un total de 158 satélites: 108 de teledetección hiperespectral de propósito general, 40 especializados en monitorización de emisiones de carbono y 10 de función específica. El objetivo es completar la red en órbita antes de 2030, formando un sistema de observación de “espectro completo en 100 bandas” con más de cien satélites operativos.
Para entender su escala, el Xiguang-1 06 fue uno de los ocho satélites que viajaron a bordo del mismo cohete Kuaizhou-11 en el lanzamiento del 16 de marzo.
Lo que hay detrás. Hasta hace pocos años, la teledetección hiperespectral desde el espacio había sido terreno casi exclusivo de misiones gubernamentales. En los últimos años, sin embargo, han comenzado a emerger empresas comerciales que lanzan sus propias constelaciones de satélites hiperespectrales. China, con Zhongke Xiguang a la cabeza, es uno de los actores que más rápido ha escalado en este sector.
La empresa cuenta además con la plataforma de datos “CAS Xiguang Remote Sensing Cloud”, considerada la primera plataforma de datos hiperespectrales de China. El objetivo declarado es convertirse en la mayor constelación hiperespectral del mundo, con aplicaciones que ya cubren agricultura, gestión forestal, oceanografía, monitorización de carbono y minería.
Imagen de portada | China Daily y Richard Gatley
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El cifrado de extremo a extremo es una idea genial y por eso es casi imposible entender por qué Instagram lo elimina. Casi
En una era en la que muchos usuarios pueden estar preocupados por su privacidad y buscan asegurar que sus conversaciones sean lo más seguras posibles, Meta ha realizado un movimiento curioso. El pasado 8 de mayo, tal y como estaba previsto, Instagram eliminó el cifrado de extremo a extremo en los mensajes directos. La gran pregunta ahora no es ya cómo comunicarnos de manera segura sino algo más profundo: qué interés puede tener Meta en esas conversaciones.
Y la IA protagoniza las primeras sospechas.
En corto. Aunque parezca contradictorio, Meta es una compañía que ha mostrado cierta preocupación por permitir que el usuario tenga conversaciones privadas seguras. WhatsApp lleva años con el cifrado de extremo a extremo y, aunque tardó en llegar más de lo deseable, FaceBook e Instagram también lo implementaron para los mensajes directos hace años. En pocas palabras, el cifrado de extremo a extremo (E2EE) es una tecnología que asegura que sólo el emisor y el receptor puedan leer los chats.
Hay aplicaciones que lo implementaban por defecto (WhatsApp), pero en Instagram no era así. Es el usuario el que debía activarlo y, en caso de hacerlo, de manera automática y de forma transparente para el usuario, el dispositivo bloquea el mensaje mediante una clave única que impide que cualquiera que no sea el receptor acceda a la conversación. Se acabó.
Descarga tus mensajes. Como decimos, ha sido en su blog de soporte donde Meta ha confirmado que los mensajes cifrados de extremo a extremo dejan de estar disponibles en Instagram. Desde el pasado 8 de mayo, de hecho, y si tienes algún chat que estaba protegido de este modo, aparecerá un mensaje con las instrucciones para descargar los mensajes y mantenerlos a salvo en caso de que quieras hacerlo.
Presión. El fin de esta función de seguridad no ha venido acompañada de un motivo por el cual Meta abandona esta función, pero es evidente que la compañía no lo ha hecho simplemente porque sí. Hace unas semanas, cuando se anunciaron los planes de la compañía, un portavoz de Meta comentó a The Guardian que “muy pocas personas estaban optando por enviar mensajes cifrados de extremo a extremo”.
Ese era el principal motivo que aludían para dejar de prestar servicio, pero no hay que rascar mucho en la superficie para encontrar motivos más turbios. Por ejemplo, diferentes organismos policiales (la Interpol, la Agencia Nacional del Crimen de Reino Unido o el FBI) han estado presionando a FaceBook para que les otorgaran acceso a mensajes cifrados. Porque claro, esta tecnología es muy útil para todos aquellos que valoramos la privacidad, pero también da alas a quienes la quieren usar con fines mucho más oscuros.
Hay organizaciones que han criticado la implementación en apps como Instagram porque apuntan que, si bien es útil, si la compañía no ejecuta medidas adecuadas en materia de seguridad, puede intensificar actos de explotación sexual infantil, terrorismo o dar alas al extremismo violento. De hecho, el gobierno de Reino Unido lleva un tiempo buscando que Signal, Telegram, WhatsApp o iMessage se abran o acaben con ese cifrado de extremo a extremo. Y Apple ha tenido una mediática batalla contra el FBI por eso mismo.
La sospecha. Pero claro, para una compañía que lleva desde 2019 enarbolando el discurso de que el cifrado en sus aplicaciones era el camino a seguir para proteger a los usuarios, este movimiento se antoja extraño y ya hay quien apunta a razones más prácticas para Meta que, simplemente, contentar a los gobiernos. Esas razones son la capacidad de entrenar a la IA.
Porque si no hay cifrado, no hay nada oculto. Y, aunque no haya un humano leyendo (aunque cada vez parece más evidente que detrás de la IA hay humanos etiquetando lo que nuestros dispositivos de vídeo y voz ven y escuchan), tener acceso a las conversaciones de millones de usuarios permite que los algoritmos se sigan entrenando con el objetivo de ofrecer publicidad más personalizada (algo en lo que Meta se ha puesto muy agresiva estos últimos meses) o chatbots que puedan seguir bebiéndose Internet. No es una teoría tan descabellada.
WhatsApp. “Cualquiera que quiera mantener la mensajería con cifrado de extremo a extremo puede irse a WhatsApp”, es la recomendación de la propia Meta y algo que dijeron tanto en las declaraciones a The Guardian como en su página de soporte. Porque para su app de comunicación sí continúan empujando de manera agresiva ese argumento de “exprésate con libertad con el cifrado de extremo a extremo”, el “muéstrate tal cual eres, habla con libertad” y el “nadie más tiene acceso, ni siquiera WhatsApp”.
Ver que la compañía mantiene ese cifrado en WhatsApp, pero no en una Instagram que cada vez más es un bazar hace que pierda cierto peso la opinión de que retiran el cifrado de extremo a extremo atendiendo, únicamente, a la presión gubernamental. De la manera que sea, como dice la propia Meta, si quieres privacidad en tus conversaciones… tendrás que irte a WhatsApp.
O a cualquier otra app con cifrado de extremo a extremo.
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