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los tres ganadores mientras la electrificación gana peso
El cierre de 2025 deja algo más que una cifra de matriculaciones. Deja un mercado que empieza a ordenarse con más nitidez en plena transición, con la electrificación ganando peso. Con los datos agregados en la mano y sin entrar en lecturas que las fuentes no permiten, hay un podio que se impone con claridad en el mercado español y que ayuda a entender cómo se está reconfigurando.
El podio de fabricantes. Con el año cerrado, el podio por marcas queda definido. Toyota lideró 2025 con 96.290 matriculaciones, seguida de Renault con 83.308 y Volkswagen con 76.545. No es un detalle menor, porque ese liderazgo se produce en un mercado que crece y, a la vez, se transforma.
El comportamiento mensual brinda una perspectiva interesante. Tras dos meses consecutivos superando referencias previas a la pandemia, diciembre rompió esa dinámica con un descenso interanual del 2,2%, hasta las 103.012 unidades, y las patronales señalan que en ese retroceso influyó que en el mismo mes del 2024 la DANA aumentó las ventas de vehículos en Valencia.
Cabe señalar que en el acumulado anual, las matriculaciones crecieron un 12,9% hasta 1.148.650 unidades, todavía por debajo de los 1,26 millones de 2019, y el canal particular fue el más dinámico, con 539.642 unidades (+18,1%), por delante de empresas (418.574, +12%) y alquiladoras (190.434, +2,3%).
La electrificación acelera. El salto más llamativo del año está en los turismos electrificados. Los BEV+PHEV crecieron un 94,6% en 2025, hasta 225.617 unidades, una cifra inédita en un solo año. En paralelo, los eléctricos puros superaron las 100.000 ventas en el año y los híbridos enchufables alcanzaron 124.000 unidades, un 111,7% más. Aun con el mercado lejos de ser mayoritariamente eléctrico, el cambio ya es lo bastante grande como para empezar a influir en el reparto general.
Debemos tener en cuenta que este avance convive, sin embargo, con un mercado todavía dominado por tecnologías no enchufables. En el resumen anual por fuentes de energía, los turismos híbridos e híbridos enchufables sumaron más del 50% del mercado, con 483.000 unidades (+23,1%) y 124.000, respectivamente, mientras caían gasolina y diésel, con 318.210 matriculaciones (-16%) y 62.669 (-35%).
El efecto DANA, con matices. El impacto aparece en los datos y en el discurso del sector, pero siempre como un factor parcial. Las patronales señalan que el efecto comparativo de diciembre de 2024 ayuda a explicar el ajuste del cierre de 2025 y FACONAUTO destaca también las matriculaciones vinculadas a la Comunitat Valenciana tras la DANA.
Desde Moncloa, en una actualización de octubre del año pasado, se aporta contexto, el Consorcio de Compensación de Seguros registró 250.034 solicitudes, tramitó 244.426 y abonó 3.735.525.301 euros. Dentro de ese volumen, más de 144.000 solicitudes fueron por daños a vehículos, con más del 98% ya gestionadas, un dato que dimensiona el impacto, pero que no permite atribuirlo a una motorización concreta.
Así, 2025 cierra con varias certezas. El mercado crece, la electrificación ha ganado peso y el podio de marcas queda claro en un año de transición. Toyota, Renault y Volkswagen encabezan el ranking de matriculaciones. Al mismo tiempo, el sector sigue lejos de una normalización plena y arrastra el lastre de un parque envejecido, según la ANFAC. La incógnita queda abierta para 2026, cuando tocará comprobar si esta tendencia se sostiene.
Imágenes | Christina Telep
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la ciencia le ha puesto nombre a lo que sientes cuando una película de Pixar te hace llorar
Estar viendo el final de una película de Pixar y presenciar un reencuentro inesperado en un aeropuerto puede provocar algo en algunas personas: un nudo en la garganta, una calidez en el pecho e incluso se humedezcan los ojos. Y no es tristeza ni tampoco felicidad eufórica, sino una sensación que ha recibido un nombre muy recientemente.
Un problema. Durante años, la psicología ha tenido problemas para categorizar esta sensación específica. La llamamos “estar conmovidos”, “tocar la fibra sensible” o tener “sentimientos encontrados”. Sin embargo, desde hace una década, un grupo de científicos de la UCLA y la Universidad de Oslo le ha puesto un nombre técnico, un marco teórico y una explicación evolutiva.
Se llama ‘Kama Muta‘, y es la etiqueta científica para una de las herramientas más potentes de nuestra supervivencia, que es la conexión repentina. Algo que también podemos llegar a sentir en redes sociales cuando vemos el vídeo de una abuela con su nieto, por ejemplo, en una situación muy idílica.
Kama Muta. Un término que proviene del sánscrito y significa literalmente “conmoverse por amor” (o “llenarse de amor”). Y aunque el nombre suena muy místico, hay una parte científica detrás que lo avala, puesto que ha sido estudiado estudiado sistemáticamente por el Kama Muta Lab, liderado por los antropólogos y psicólogos.
Según su artículo fundacional de 2016, y revisiones posteriores en Annual Review of Psychology, el kama muta no es una emoción “nueva” en el sentido de que acabemos de descubrirla, sino que acabamos de clasificarla. Es decir, teníamos estos sentimientos localizados, pero no sabíamos que nombre ponerles.
Su definición. Una respuesta emocional positiva desencadenada por una intensificación repentina de las relaciones comunales. En otras palabras: es lo que siente tu cuerpo cuando percibes que un lazo social se crea, se repara o se fortalece de golpe.
Una triada física. A diferencia de otras emociones abstractas, el kama muta tiene una firma fisiológica muy clara que los investigadores han validado en estudios transversales. Según investigaciones de Zickfeld publicadas en Emotion, que abarcaron 19 países y 15 idiomas, los síntomas universales son claros: humedad en los ojos, tener la piel de gallina y la sensación de calidez.
Una sensación de calidez que curiosamente se centre justo en el corazón del pecho. Algo que ya dice mucho de esta nueva emoción.
Por qué lo sentimos. ¿Por qué la evolución nos diseñó para llorar y temblar cuando vemos a otros abrazarse? La respuesta está en la supervivencia del grupo. La ciencia apunta a que esta emoción actúa como un pegamento social, puesto que al sentirnos físicamente recompensados por la conexión (propia o ajena), estamos más predispuestos a cuidar de los demás y a sacrificarnos por el grupo. De esta manera, tiene el poder de humanizar a los “otros”.
En un experimento se vio como mostrar vídeos conmovedores que inducían kama muta aumentaba significativamente la percepción de humanidad hacia grupos externos, reduciendo los prejuicios que se pudieran tener. No es solo “sentirse bien”, es un mecanismo biológico para ampliar nuestro círculo de empatía.
Acción climática. Lo más interesante de la investigación reciente es que el kama muta no se queda en la experiencia pasiva, sino que predice el comportamiento también.
Un estudio de 2023 publicado en Frontiers in Psychology encontró que los mensajes sobre el cambio climático que evocaban kama muta (enfocados en la conexión con el planeta y la responsabilidad compartida) eran más efectivos para predecir intenciones pro-ambientales que aquellos basados en el miedo o la culpa.
Imágenes | Nik Shuliahin
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Japón no quiere depender de China en materia de tierras raras. Y por eso está perforando el océano a 6.000 metros de profundidad
El mapa de las reservas (conocidas) de tierras raras del mundo deja una cosa clara: China es la reina absoluta. Aunque ni son tierras ni son raras, constituyen un auténtico póker de ases en la partida de la geopolítica, la energía y la tecnología mundial. Y no solo es disponer de lantánidos en tu territorio, es descubrirlos y saber extraerlos. Dentro de ese gráfico, en la sección de Asia, podemos ver que Japón ni aparece en el mapa. Y no es porque no tenga, porque haberlas, haylas. Pero hasta ahora han recurrido a su socio comercial y vecino: China.
Donde cristo perdió el mechero. En 2024 Japón encontró un imponente yacimiento de 230 millones de toneladas que lo pondrían en primera línea. Pero ese yacimiento tenía letra pequeña: está en el fondo del mar, en un atolón de coral del Pacífico a unos 1.900 kilómetros al sureste de Tokio. Justo donde sospechaban. El verano pasado se descubrió su hoja de ruta con una primera etapa que comenzaría justo ahora, en enero de 2026.
Japón y China, al borde del abismo. Los dos países asiáticos se encuentran sumidos en una crisis diplomática profunda. El gran detonante fueron las declaraciones de la primera ministra japonesa a finales de 2025 sugiriendo que una intervención militar china en Taiwán podría considerarse una “crisis existencial” para Japón, lo que abriría las puertas a una respuesta militar nipona.
Las consecuencias no se hicieron esperar: China lo consideró una injerencia y empezó a intensificar sus patrullas marítimas y áreas cerca de las aguas japonesas en un movimiento que ha desagradado al gobierno nipón al considerarlo una imprudencia en términos de seguridad.
El 2026 empezó además con consecuencias comerciales desde China como el veto a los productos del mar, restricciones al turismo y un embargo a la exportación de bienes doble uso (civil y militar), entre ellos las tierras raras. Así que Japón tiene que agilizar otra vía para obtener tierras raras para alimentar su industria automotriz en particular y tecnológica en general. Y lo ha hecho.
Justo a tiempo. Habida cuenta del bache que pasa con su socio y vecino, el timing no podía ser mejor. El pasado lunes un buque minero zarpó hacia ese remoto atolón situado frente a la isla de Minami-Torishima para iniciar una misión de un mes de duración en la que el célebre barco perforador japonés Chikyu y una tripulación de 130 personas tendrá que esforzarse a fondo, literalmente, para intentar extraer tierras raras de forma continua ese suculento fondo marino a seis kilómetros de profundidad. Y decimos “intentar” porque es la primera vez que se hace. Si tiene éxito, lo siguiente será una prueba de minaría a gran escala en febrero de 2027.
El “detox” de Japón a las tierras raras chinas. No es la primera que a Japón le toca estar en esta situación. Sin ir más lejos, ya en 2010 China retuvo exportaciones tras un incidente que tuvo lugar entre un pesquero chino y dos patrulleros nipones cerca de las islas Senkaku (administradas por Japón pero reclamadas por China). En ese momento, Japón logró reducir su dependencia de China desde un 90 hasta un 60%.
La vía alternativa pasaba por inversiones en proyectos en el extranjero (por ejemplo, desde Australia) o fomentando procesos de reciclaje y manufactura más independientes de la materia base.Pero ahora es diferente porque quien obtener tierras raras dentro de su propio territorio.
Mirando al horizonte. Japón lleva desde la crisis diplomática del 2010 investigando en busca de reservas de minerales. Sin ir más lejos, este de la isla Minamitori lleva gestándose desde 2018 y el gobierno nipón ha invertido más de 40.000 millones de yenes (250 millones de dólares) desde entonces. Anteriormente se consideraba inviable económicamente, pero entre el embargo de China y la disposición a pagar precios más altos, ya parece más plausible, explica Kotaro Shimizu, analista principal en Mitsubishi UFJ Research and Consulting.
El director principal de política de seguridad económica en el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón en el podcast de China Talk de esta semana desvelaba cómo el gobierno debe recordar continuamente a las empresas la importancia de diversificar sus cadenas de suministro: “A veces ocurre un suceso y la empresa reacciona, pero cuando el suceso termina, la empresa olvida. Tenemos que mantener un esfuerzo continuo”
En Xataka | La “cara B” del desembarco de Estados Unidos en Venezuela: un subsuelo repleto de hipotéticas tierras raras
Portada | Peggy Greb y Gleam – Photo taken by Gleam., CC BY-SA 3.0
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El artista más popular entre la Generación Z es ahora mismo la IA
Que la IA va a estar hasta en la sopa ya no es una sorpresa: lo vimos en el CES de 2026 y lo constatamos cada vez más en internet. Por supuesto, la música no es una excepción: Spotify ya ha tenido que meter tijera para eliminar 75 millones de canciones mientras que ya hay hits made in IA que triunfan en listas míticas como el Billboard.
Tres horas a la semana. Mientras hay quien sigue debatiendo si usar o no inteligencia artificial en el arte, la vida sigue su curso con una realidad en forma de apisonadora: de acuerdo con la encuesta “Audio Habits Survey” de Morgan Stanley elaborada por Alphawise, en la que por primera vez han incluido entre sus preguntas sobre música en IA, los jóvenes escuchan música generada por inteligencia artificial tres horas a la semana.
Por qué es importante. Porque mientras que hay artistas asociándose por un lado y por otro plataformas actuando frente al contenido generado con inteligencia artificial, que el público más joven no solo no sea reacio sino que se sienta cómodo con este tipo de audio da para reflexionar. Puede que mientras las empresas de medios están debatiéndose entre adoptar o resistirse, la audiencia potencial está tomando la decisión por ellas.
Si no puedes con el enemigo… De hecho, esa es la invitación del equipo liderado por el analista Benjamin Swinburne en sus conclusiones: “consideramos que la IA será un impulsor clave para Spotify en 2026 y años posteriores. En concreto, esperamos que la IA sea fundamental para los esfuerzos de Spotify hacia la personalización 2.0”.
También se han acordado de la discográfica Warner Music Group, que recientemente se asoció con Suno para monetizar la música made in IA: “El auge de la música con IA aumentará el valor de los escasos recursos del catálogo, a la vez que podría generar nueva competencia por el contenido de primera línea”.
En cifras. De acuerdo con la mencionada encuesta elaborada en Estados Unidos, de media el 36% de las personas entrevistadas escuchan música hecha por IA una media de 1,7 horas de media. Pero si hay un segmento de edad que escucha y acepta más esta realidad es la comprendida entre los 18 y 29 años, con un 60% y tres horas. Le siguen los millennials, con un 55% de personas encuestadas y 2,5 horas de media. En generación X el porcentaje se desploma hasta el el 25% y 1,1 horas a la semana.y y spotify?
En detalle. La letra pequeña de la encuesta es que las fuentes más comunes desde donde llega esa música generada con inteligencia artificial son TikTok y YouTube. La primera de ellas, la app de entretenimiento por antonomasia de la generación Z y la jovencísima Alpha.
No obstante, las políticas de las diferentes plataformas frente a la IA varía: TikTok fomenta el uso de la IA como herramienta creativa pese a que es estricto a la hora de etiquetarla, también YouTube ve a la IA como un aliado creativo con el correspondiente etiquetado y solo permite monetizar si hay valor humano añadido. Spotify por el contrario prioriza la calidad y la protección de los catálogos reales y aunque permite la IA, ha declarado la guerra al spam musical que considera de baja calidad.
En Xataka | La Gen Z se ha desentendido tanto del vicio que está celebrando raves diurnas con café y “sound healing”
Portada | Foto de Vitaly Gariev en Unsplash
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