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OpenAI va a tener que pagar una fortuna en obligaciones crediticias en 2026. Hoy por hoy las cuentas no salen
En los últimos meses OpenAI ha firmado acuerdos por valor de más de 1,4 billones de dólares en infraestructura —centros de datos— que se contruirá en los próximos 8-10 años. El problema es que para ello tendrá que afrontar unas obligaciones crediticias gigantescas que obligarán a miles de millones de dólares en 2026, y no está nada claro cómo van a poder afrontar esos pagos.
Mal asunto. Su estructura de ingresos actual desde luego no soporta tal deuda. Sam Altman indicó en X que esperan terminar el año con más de 20.000 millones de dólares de tasa anualizada de ingresos. Aun así seguirán en números (muy) rojos aunque también prometen que para 2030 ingresarán “cientos de miles de millones de dólares“. Las cuentas no salen, y eso hace que sea virtualmente imposible atender a todos los compromisos crediticios sin recurrir a formas extraordinarias de financiación, refinanciación o…


Rescate. La semana pasada ya se habló de cómo tanto NVIDIA como OpenAI habían dejado caer la posibilidad de que papá estado tuviera que rescatarles en caso de debacle. El propio Sam Altman aclaró poco después que “no tenemos ni queremos garantías del gobierno […] y los contribuyentes no deberían rescatar a empresas que toman malas decisiones de negocio”.
No quiere rescate, pero sí habla de acuerdos con el gobierno. Aunque Altman aclaró que no buscaba rescates gubernamentales, sí dejó claro que hay un debate sobre una estrategia para afrontar esos créditos:
“El único ámbito en el que hemos debatido las garantías de préstamo es en el marco del apoyo a la construcción de fábricas de semiconductores en Estados Unidos […] Por supuesto, esto es diferente de que los gobiernos garanticen la construcción de centros de datos con fines privados”.
Parece imposible que logren salir de esta. Como explica el analista Ed Zitron en su newsletter, OpenAI necesita 400.000 millones de dólares en los próximos 12 meses para afrontar esas obligaciones crediticias. No solo eso: para él los planes de OpenAI de construir chips con Broadcom y llenar un centro de datos de 1 GW o el de crear centros de datos similares con chips AMD Instinct o con los Vera Rubin de NVIDIA supondrá gastar más de 100.000 millones de dólares: “No hay tiempo suficiente para construir estos centros de datos. Y si hubiera tiempo suficiente, no habría dinero suficiente. Y si hubiera dinero suficiente, no habría suficientes transformadores (eléctricos), acero de grado eléctrico o talento especializado para suministrar la electricidad para estos centros de datos”. Es todo un gigantesco castillo de naipes.
Estrategias posibles. OpenAI depende cada vez más de emisiones de deuda y de inversores estratégicos, pero también de esos acuerdos de financiación circular a los que ha llegado con varias compañías. SoftBank, que ya invirtió en OpenAI, podría ampliar su apuesta, sobre todo ahora que acaba de vender por completo toda su participación en NVIDIA. Aunque con la venta ha obtenido casi 6.000 millones de dólares, la cifra sigue siendo insuficiente aun invirtiéndola en OpenAI. Y por supuesto OpenAI podría lograr un crecimiento explosivo de ingresos, pero no está nada claro que logre tal crecimiento a corto plazo.
La otra solución: bajar el ritmo. La desmedida ambición de OpenAI hace que todo lo que rodea a sus acuerdos y propuestas sea absolutamente descomunal, y eso también afecta a sus obligaciones crediticias. Adoptar una estrategia algo menos arriesgada y plantear plazos algo más factibles podría reducir la tensión financiera a la que está sometida la empresa… pero también generaría dudas sobre esas promesas de crecimiento que han hecho Altman y los suyos durante años.
¿Salida a bolsa? Otra opción para OpenAI es la de salir a bolsa ahora que ha logrado completar la reestructuración y se ha convertido en una organización con ánimo de lucro bajo el paraguas, eso sí, de la Fundación OpenAI. En los últimos días se hablaba de cómo esa opción permitiría a la empresa conseguir una valoración de un billón de dólares, pero los analistas dudan que algo así vaya a producirse a corto plazo… si es que se produce.
Y la burbuja sigue creciendo. Analistas como Scott Galloway explicaban recientemente que las valoraciones de empresas como NVIDIA, Oracle o AMD están condicionadas a esos acuerdos “con apretones de manos” con otras compañías como OpenAI. Para él esos acuerdos no tienen sustancia: hay mucho ruido y pocas nueces. Si el mercado acaba perdiendo la confianza, las consecuencias podrían ser terribles y la hipotética burbuja podría estallar.

Fuente: Apollo Academy
Todos los huevos en la misma cesta. La concentración bursátil no ayuda. Torsten Sloj, economista jefe de Apollo Global Management, lleva tiempo hablando de la peligrosa concentración del índice S&P 500 en 2025. Hace unos días publicaba un gráfico en el que mostraba el retorno de diversos activos en los últimos cinco años, y hay una conclusión clara: mientras que “las Siete Magníficas” han crecido de forma excepcional, el resto apenas lo han hecho.
Imagen | Steve Juvetson
En Xataka | Hay una carrera en la que Anthropic le está ganando la partida a OpenAI: en la de ser rentable
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Actualidad
el equilibrio entre batería, sistema y diseño premium
Xiaomi ha lanzado este año su gran apuesta en relojes inteligentes de alta gama con el Xiaomi Watch 5, un smartwatch con corazón Snapdragon, pantalla AMOLED y Wear OS como impulsor para, al menos, intentar colarse entre las marcas punteras de este sector. Y claro, ha llegado a mi mesa de análisis (o mejor dicho, a mi muñeca de análisis) y no he tenido más opción que probarlo a fondo para ver hasta dónde es capaz de llegar.
Ficha técnica del Xiaomi Watch 5
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XIAOMI WATCH 5 |
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|---|---|
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DIMENSIONES Y PESO |
47 x 47 x 12,3 56 gramos (sin correa) |
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CORREA |
135-205 mm |
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PANTALLA |
AMOLED de 1,54 pulgadas Resolución 480 x 480 píxeles 312ppp Brillo: hasta 1.500 nits |
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PROCESADOR |
Snapdragon W5 Gen 1 BES2800 |
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RAM |
2 GB |
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ALMACENAMIENTO |
32 GB |
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RESISTENCIA |
5 ATM |
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CONECTIVIDAD |
Wi-Fi 2,4/5 GHz Bluetooth 5.4 NFC |
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COMPATIBILIDAD |
Android 8 o posterior |
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BATERÍA |
930 mAh Xiaomi Surge Battery Carga magnética |
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SENSORES |
Sensor óptico de frecuencia cardíaca SpO2 Acelerómetro Giroscopio Luz ambiental Brújula electrónica Sensor de barómetro Sensor EMG |
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GEOPOSICIONAMIENTO |
Chip GPS integrado Frecuencia doble L1+L5 GPS, Galileo, Glonass, Beidou, QZSS |
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SISTEMA OPERATIVO |
Wear OS 6 |
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OTROS |
160 modos deportivos Detección de caídas Monitorización de frecuencia cardíaca Monitorización de oxígeno en sangre Monitorización de sueño Monitorización de estrés Llamadas Bluetooth Google Gemini Xiaomi HyperConnect |
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PRECIO |
XIAOMI Watch 5 Smartwatch, Google Wear OS, pagos NFC, AI con Gemini, Pantalla de 1,54”, hasta 6 días de autonomía, GPS y Seguimiento Fitness, Control por Gestos, 47 mm, Bluetooth, Negro
El precio podría variar. Obtenemos comisión por estos enlaces
Xiaomi Watch 5, nuestra experiencia

Imagen: Xataka
Diseño. Cuando tuve el Xiaomi Watch 5 por primera vez en la muñeca sentí que se me hacía grande. Y así es, dado que cuenta con una esfera de alrededor de 4,5 centímetros de diámetro, aunque entiendo que al final es algo subjetivo sabiendo que no todos tenemos las mismas muñecas. Y la mía, por circunstancias de la genética, es mediana (si es que existe algún tipo de tallaje para ellas).
En cualquier caso, destaca lo positivo del diseño:
- Redondeado, lo cual marca un estilo de reloj clásico que no desentona con ningún atuendo, ya sea que nos vistamos de sport para dar un paseo o nos vayamos de boda con un elegante traje.
- Construcción prémium con un material de aleación de aluminio en color plateado que también contribuye a que se sienta un reloj muy elegante, pero sin dejar de lado ese encaje con un estilo más casual.

Textura esterior de la correa de silicona (Imagen: Xataka)
Correa. De serie viene una correa de silicona con un diseño clásico de hebilla con doble sujeción para asegurarnos de que no se nos va a caer. Es de un elegante color verde militar con un tacto ligeramente rugoso, pero agradable en mano (por el lado que va a nuestra piel es plano). La mala noticia aquí es que, aunque se puede cambiar la correa, carece de un sistema rápido que lo haga un proceso cómodo.

El cierre de la correa es perfecto para evitar sustos (Imagen: Xataka)
Corona y botón. En uno de los laterales encontramos tanto la corona digital como el botón. La primera tiene un recorrido similar al de cualquier reloj analógico y también otros inteligentes, ya que apretándolo sirve para confirmar una acción y deslizándolo podemos movernos por distintos menús de la interfaz. El botón nos servirá para acceder rápidamente a funciones concretas como los entrenamientos.
Pantalla. Pocas objeciones puedo poner a una pantalla que me ha parecido excelente en casi todos los sentidos. Construida con una doble capa de zafiro, puedo dar fe de lo resistente que es, dado que tuve un pequeño incidente con una puerta (me estampé, básicamente) y fui a dar con el reloj en una esquina, pero este salió ileso. Quizás el brillo automático sea la única pega, ya que tiende a regularlo por debajo de lo deseado para que se vea bien, pero no es nada que no pueda solucionarse cambiándolo manualmente.

Imagen: Xataka
Existe la posibilidad de activar la función Always On Display, que permite llevarla siempre encendida para ver la hora, aunque con un menor brillo y refresco para reducir el consumo de batería. Suele responder muy bien a los toques (aunque luego comentaré algo al respecto) y es fácil manejarse por los menús usando solo el dedo.

El menú de aplicaciones se puede ordenar en lista o en mosaico (Imagen: Xataka)
Interfaz. Con Wear OS 6 al mando del software, me podía esperar grandes cosas de este Xiaomi Watch 5. Y así ha acabado siendo. Tenerlo implica el acceso al ecosistema completo de Google directamente desde la muñeca, con apps como Maps, Calendar, Wallet o la tienda de apps de Google Play Store. Incluso existe la posibilidad de conversar con Gemini manteniendo pulsada la corona.
Al llevar Wear OS, el Xiaomi Watch 5 solo es compatible con móviles Android y no se puede vincular a un iPhone
Eso sí, buena parte de los ajustes y configuraciones de personalización de este reloj pasan por el móvil al que lo vinculamos. Y más en concreto a Mi Fitness, la app oficial de Xiaomi en la que está el grueso del control del dispositivo: desde la configuración de esferas y notificaciones hasta hacer una simple captura de pantalla.

Casi todo se gestiona desde la app Mi Fitness (Imagen: Xataka)
Desde ahí también se organizan aspectos más avanzados como los permisos de las apps, la sincronización de datos con servicios externos o la gestión de actualizaciones, algo especialmente relevante en un reloj con Wear OS, donde conviven herramientas de Google con el ecosistema propio de Xiaomi.
Esto hace que, aunque el reloj gane mucha autonomía gracias a Wear OS, el móvil siga siendo clave para afinar la experiencia, sobre todo en los primeros días de uso y si queremos sacarle todo el partido a sus opciones de personalización.

Imagen: Xataka
Rendimiento. La buena sintonía del citado Wear OS 6 con el Snapdragon W5 Gen 1 hace que nos encontremos un buen rendimiento general en cuanto a tiempos de carga de apps y movernos en ellas. Sin embargo, deja una sensación un tanto extraña en cuanto al tiempo que tarda en reaccionar la pantalla en ciertas ocasiones.
No es que sea algo continuo o que llegue a resultar un defecto importante, pero en ocasiones hemos observado como al abrir el menú y tocar sobre el icono de una app, esta ha tardado más de la cuenta en abrirse, como si la pantalla tardase en reaccionar al toque.
Sí que considero más importante la nula reacción a los giros de muñeca que he experimentado en bastantes ocasiones. Desconozco si se debe a una mala calibración de los sensores de movimiento o a algún bug puntual del software, pero lo he percibido en bastantes ocasiones. Básicamente es que he intentado girar la muñeca para que se active la pantalla y he observado que esta no se enciende, teniendo que tocarla con el dedo para ello. Es algo que al final me empujó a tener la configuración de pantalla siempre activa para ver la hora en todo momento.
También me he encontrado en dos ocasiones con fallos como el que puedes ver en el anterior vídeo, con el Xiaomi Watch 5 prácticamente inerte ante los toques de botones y de pantalla. Se quedaba congelado durante unos segundos y tardaba en volver a la normalidad un par de minutos. Ya advierto que no ha sido lo habitual, pero no deja de ser extraño al haberme sucedido dos veces y sin haber estado haciendo nada raro con el reloj anteriormente.
Notificaciones. Por supuesto, este Xiaomi Watch 5 permite la recepción de notificaciones directamente en el reloj y con posibilidad de personalizarlas mucho desde la app Mi Fitness. Podemos, por ejemplo, elegir una por una de qué apps queremos recibir notificaciones o elegir que solamente nos lleguen si tenemos el teléfono bloqueado, de forma que no se duplique el aviso.

A veces podemos responder… y otras no (Imagen: Xataka)
Pero tenemos una de cal y otra de arena, ya que no todas las notificaciones se pueden responder y muchas veces son simples avisos estáticos que terminan resultando un tanto inútiles si queremos interactuar y no tenemos el móvil a mano. Esto es algo especialmente notable en mensajería, donde a veces sí es posible responder un mensaje de WhatsApp o Telegram, y en otras ocasiones la única opción visible es la de descartar la notificación.

Imagen: Xataka
Teclado. En la mayoría de circunstancias, ya sea responder notificaciones (cuando nos deja) o realizar búsquedas, podemos escribir por voz de forma más cómoda, pero también con el teclado en pantalla. Este me ha sorprendido para bien, ya que al ser pequeño no es muy cómodo y da la sensación de que vamos a tocar la tecla que no es, pero nada más lejos de la realidad.
El teclado es tremendamente preciso y, salvo que vayamos a escribir mucho, para una búsqueda concreta nos basta con él para realizarla. Sigue siendo más cómodo hacerlo por voz, pero en ese punto si debo decir que la precisión del reconocimiento de ciertas palabras se le atraganta al sistema (sobre todo si hay ruido alrededor).

Imagen: Xataka
GPS. El funcionamiento es correcto, sin más. No hay nada a destacar negativamente, ya que mediante aplicaciones como Google Maps (ya viene preinstalada) nos posiciona rápidamente y nos permite establecer rutas para movernos a pie. Quizás no sea el mejor uso debido al tamaño de la pantalla y lo incómodo que puede resultar a diferencia de un móvil, pero la función está ahí para un apuro.

Imagen: Xataka
Batería. La autonomía de este Xiaomi Watch 5 es espléndida. Tanto que he llegado a usarlo durante una semana entera sin pasar por el cargador (y cuando lo hice, tenía aún un 15% que bien me podría haber dado para un entreno completo sin problemas). Apenas consume batería, ni siquiera con la función de pantalla siempre activa, contabilizando de forma constante mis pulsaciones o realizando ejercicios deportivos con él.
La carga, mediante su cable propietario incluido en la caja (aunque no el enchufe) se completa en alrededor de 40-50 minutos del 0% al 100%. Y teniendo en cuenta que ya en los primeros 15 minutos aporta alrededor de un 40% de carga, puede ser suficiente para pasar el día si se nos olvidó cargarlo y tenemos que salir de casa.

El Xiaomi Watch 5 también admite pagos por NFC y tarjetas de transporte. Una pena que en España apenas haya tarjetas compatibles con Google Wallet (Imagen: Xataka)
Pagos. Durante años, las pulseras y smartwatch de Xiaomi han tenido como gran carencia la ausencia de pagos, bien fuese por no tener chip NFC o estar bloqueado fuera de China. No es el caso de este Xiaomi Watch 5, que mediante la app de Google Wallet nos permite tener añadida una o varias tarjetas con las que pagar en establecimientos mediante contactless.
Eso sí, será obligatorio establecer un pin, contraseña o patrón por cuestiones de seguridad (y menos mal, ya que de lo contrario haría de esta función muy insegura). Además, la configuración de las tarjetas deberá realizarse desde la app de Google Wallet en el móvil.

Imagen: Xataka
Salud y deporte. A este reloj no se le echa en falta nada cuando hablamos de sensores de salud, ya que viene con lo básico (como el medidor de pulsaciones) y también con las funciones más avanzadas (como la medición de oxígeno en sangre, presión arterial o monitorización del sueño).
Por mencionar lo más destacado, me quedo con la aplicación Chequeo y que, como su propio nombre indica, sirve para tener una vista completa de nuestro estado de salud en base a los sensores de los que dispone el reloj. Si bien no es equiparable a un chequeo médico, sirve para tener una buena visión anticipada.
Para ello debemos iniciar el chequeo y, manteniéndonos quietos y con la muñeca hacia arriba, en un minuto es capaz de realizar todas las mediciones pertinentes y arrojarnos un vistazo de nuestras pulsaciones, oxígeno en sangre e incluso nivel de estrés en función de todos los datos.

Imagen: Xataka
Esto es algo que también se traslada a la actividad deportiva. Y es que el Xiaomi Watch 5 cuenta con más de 150 entrenamientos ya preconfigurados para que, al iniciarlos, el reloj vaya parametrizando la actividad, teniendo en cuenta pulsaciones, movimientos, calorías quemadas o nivel de esfuerzo. Y todo ello contribuye a que podamos hacer un seguimiento de nuestra actividad deportiva diaria, semanal y mensual.
Todos esos datos se pueden extraer también de aplicaciones de terceros como Strava, por lo que tampoco hay necesidad de “atarnos” a los entrenamientos nativos. Aunque como ya explicaba anteriormente, hay bastantes, por lo que de serie no creo que nadie eche en falta ninguno en especial.
Xiaomi Watch 5, la opinión y nota de Xataka
El Xiaomi Watch 5 es un reloj que me deja un sabor más dulce que amargo. No puedo evitar pensar en aquellas dos ocasiones en las que se quedó congelado o en como sigue siendo demasiado dependiente del móvil para simples configuraciones relativas a su personalización. Pero no es ni mucho menos un mal reloj.

Imagen: Xataka
Los fallos, aunque destacables, han sido puntuales. Todo lo demás me ha arrojado una muy buena experiencia, empezando por su diseño y su brillante pantalla, y terminando por una autonomía sobresaliente para no tener que estar pendiente de llevar el cargador encima todos los días.
Aunque si me tengo que quedar con algo, es con el apartado de salud. El Xiaomi Watch 5 es la culminación de varias generaciones de relojes y pulseras del fabricante, siendo un buen medidor para anticipar posibles problemas cardíacos y compañero de batallas en la monitorización deportiva.
No sustituirá a un instrumento médico. De hecho, como con todos los smartwatch, es siempre aconsejable acudir a un profesional en caso de encontrarnos mal o recibir una notificación de alerta del reloj. Sin embargo, sí se ha convertido en una herramienta útil para tener una referencia constante de nuestro estado físico, detectar patrones anómalos y, sobre todo, ganar cierta conciencia sobre nuestra salud.
8,4
Diseño
9
Pantalla
9
Software
7,5
Batería
9
Interfaz
7,5
A favor
- Wear OS no solo aporta una buena interfaz, sino también un gran conjunto de aplicaciones.
- Viene cargado de sensores de salud.
- Apenas consume batería y tiene autonomía, como mínimo, para una semana.
En contra
- Casi todas las opciones de personalización se deben ejecutar desde la app del móvil.
- Fallos eventuales que hacen que se congele el reloj.
- No pone fácil el cambio de la correa que trae de serie por otra.
XIAOMI Watch 5 Smartwatch, Google Wear OS, pagos NFC, AI con Gemini, Pantalla de 1,54”, hasta 6 días de autonomía, GPS y Seguimiento Fitness, Control por Gestos, 47 mm, Bluetooth, Negro
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Este dispositivo ha sido cedido para prueba por parte de Xiaomi. Puedes consultar cómo hacemos las reviews en Xataka y nuestra política de relaciones con empresas.
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hay soldados con +30 en resistencia gracias a un maletín
En 1965, el ejército estadounidense ya probaba dispositivos mecánicos para aumentar la fuerza de los soldados. El problema es que eran modelos tan pesados y poco prácticos que apenas podían moverse con ellos. Hoy, medio siglo después, aquellos sistemas han reducido su tamaño hasta caber en una maleta y pesar menos que una mochila ligera.
Y se están probando en Ucrania.
Del dron al exoesqueleto. Lo hemos ido contando. La guerra en Ucrania se había convertido en el mejor ejemplo de cómo los drones y el control remoto cambiaban el combate moderno. Durante meses, el foco ha estado en operadores que manejan armas desde pantallas y dispositivos adaptados del mundo civil.
Sin embargo, ahora ha aparecido un nuevo paso que cambia completamente el enfoque. El combate no solo se controla a distancia, también se refuerza el cuerpo del soldado en primera línea. Dicho de otra forma, el escenario empieza a parecer menos una evolución de la guerra clásica y más una transición hacia algo cercano a la ciencia ficción o el universo de los shooters.
Exoesqueletos en combate real. Sí, porque las fuerzas ucranianas han comenzado a probar exoesqueletos en el frente de Pokrovsk tanto en tareas logísticas como en posiciones de combate. Que se sepa, se trata de la primera vez que este tipo de tecnología se utiliza en condiciones reales de guerra.
¿Cómo? Al parecer, los sistemas se colocan en la cintura y las piernas, con una estructura que recorre la espalda y llega hasta las rodillas. Además, incluyen actuadores en la cadera que funcionan como articulaciones mecánicas. Su objetivo es reducir el esfuerzo físico y permitir a los soldados operar durante más tiempo sin perder eficacia.

Dos soldados de la 147.ª Brigada de Artillería mostrando los exoesqueletos
Más rápidos, resistentes y menos desgaste. Los primeros datos que manejan las unidades son claros. Los exoesqueletos han reducido la carga sobre las piernas en torno a un 30%. Esto ha permitido desplazamientos más rápidos de hasta unos 20 kilómetros por hora durante distancias cercanas a los 15 o 17 kilómetros.
Qué duda cabe, en unidades de artillería esto tiene un impacto directo. Un soldado puede mover y cargar proyectiles más rápido y con menos fatiga. La mejora no es solo física. También aumenta el ritmo de trabajo y mantiene la capacidad operativa durante más tiempo.
La clave: artillería. Este uso inicial en combate real no es casual porque las tripulaciones de artillería soportan algunas de las tareas más exigentes del campo de batalla. Cada día pueden manipular entre 15 y 30 proyectiles, con pesos cercanos a los 50 kilos cada uno.
Eso supone mover más de una tonelada en una jornada intensa. Los exoesqueletos, a priori, permiten aliviar ese esfuerzo y acelerar la cadencia de disparo. Bajo ese prisma, en un conflicto donde el volumen de fuego sigue siendo decisivo, cualquier mejora en ese proceso tiene un impacto inmediato.
Tecnología ligera, portátil y adaptativa. Contaban los mandos militares en Insider que uno de los aspectos más relevantes es el formato. Cada unidad pesa en torno a dos kilos y puede plegarse hasta caber en un maletín donde guardar y desplegar. Eso facilita su transporte y despliegue en primera línea.
Además, incorporan sistemas de inteligencia artificial que ajustan el funcionamiento en tiempo real según la carga y el movimiento del soldado. Incluso pueden operar en distintos modos según la tarea, lo que deja claro que no es solo un refuerzo mecánico, sino un sistema que se adapta al usuario mientras combate.
Del videojuego a la realidad. Lo cierto es que, durante años, la guerra en Ucrania ha recordado a un videojuego por el uso de pantallas, drones y control remoto. Ahora la referencia cambia diametralmente.
Los exoesqueletos acercan el combate a imágenes más propias de sagas populares como Call of Duty o incluso a los cargadores mecánicos que vimos en Alien. Hablamos de soldados que cargan más peso, se mueven más rápido y mantienen el rendimiento durante más tiempo, un cambio real en cómo se concibe la presencia humana en el campo de batalla.
Ya no es teoría. Otros países llevaban años probando sistemas similares sin llegar a desplegarlos de forma estándar. Por ejemplo, Estados Unidos ha trabajado en proyectos como SABER o ONYX, pero ninguno había pasado a uso generalizado.
Como en el uso de los drones a gran escala, las urgencias están llevando a Ucrania a dar el paso antes que nadie al probarlos directamente en combate. Si los resultados se consolidan, el uso podría extenderse a otras unidades más allá de la artillería. El patrón es el mismo que con los drones: primero una prueba en guerra real, luego una adopción más amplia.
Acumulando tecnología. El cambio no significa que los drones vayan a desaparecer, por supuesto. Significa más bien que ahora se suman nuevas capas. El combate en Ucrania mezcla así operadores remotos, inteligencia artificial, vehículos antiguos y ahora exoesqueletos.
No hay, por tanto, sustitución de tecnologías, hay acumulación. El resultado es un campo de batalla donde conviven tecnologías de distintas épocas y donde cada avance no elimina lo anterior, sino que redefine cómo se utiliza.
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ahora el acuerdo de 1.000 millones se ha esfumado
OpenAI ha anunciado el cierre de Sora, su app de generación de vídeos cortos con IA que lanzó hace seis meses, inmersa en una tremenda expectación. La consecuencia más inmediata, más allá de que se hayan puesto sobre la mesa innumerables dudas sobre el papel actual de OpenAI en el negocio de la IA generativa: Disney ha cancelado el acuerdo de licencia de 1.000 millones de dólares que anunció en diciembre.
Kaputt. Solo un día después de que recibieran el aviso en Disney de que OpenAI cancelaba la herramienta de vídeo, la empresa de IA generativa lo confirmaba públicamente con un mensaje en X: “Decimos adiós a Sora“. Según fuentes internas anónimas que hablaron con Reuters, el anuncio se vivió en Disney como un “gran tirón de alfombra” que nadie había anticipado. Queda así enterrado el pacto entre las dos compañías, que aún no había completado su cierre formal
En qué consistía. Disney se habría convertido, según el trato, en el primer gran socio de contenidos de Sora. El acuerdo contemplaba que los usuarios pudieran generar vídeos con más de 200 personajes de las franquicias Disney, Marvel, Pixar y ‘Star Wars’ a partir de simples instrucciones de texto. Algunos de esos vídeos llegarían a aparecer en Disney+. Como parte del pacto, Disney había acordado licenciar personajes icónicos como Mickey Mouse o Darth Vader a OpenAI para uso en Sora, y participar con 1.000 millones de dólares en la empresa.
La economía. Un detalle importante es que, por lo que se sabía, la operación estaba estructurada íntegramente en opciones sobre acciones, no en efectivo. Es decir, la notable cantidad de dinero que Disney iba a ceder no había llegado en ningún momento a OpenAI. Según el comunicado oficial, el trato consistía en “una inversión de mil millones de dólares en OpenAI y opciones para adquirir participación adicional”, lo que sugiere una estructura aún más compleja, y cuyos detalles nunca llegaron a hacerse públicos.
En cualquier caso, el acuerdo estaba sujeto a la negociación de contratos definitivos, aprobaciones corporativas y condiciones habituales de cierre que no llegaron a completarse antes del anuncio del cierre de Sora. En declaraciones de Disney tras la noticia, la compañía seguirá buscando nuevas formas de llegar a sus fans a través de la IA.
La vida de Sora. Sora se lanzó como app independiente en septiembre de 2025 y fue la segunda aplicación standalone de OpenAI tras ChatGPT. Alcanzó un millón de descargas en menos de cinco días desde su lanzamiento. Sin embargo, los ingresos totales acumulados de Sora a lo largo de toda su vida como producto rondaron los 2,1 millones de dólares, mientras que el coste estimado de su operación se situaba en torno a 15 millones de dólares diarios en infraestructura de cómputo. Las descargas, que habían tocado techo en 3,3 millones en noviembre, habían caído a 1,1 millones en febrero.
Y ahora qué. El cierre se produce en un momento clave para OpenAI, que lleva semanas en un proceso de redefinición estratégica visible: la compañía se está reorientando hacia casos de uso de alta productividad, donde Anthropic ha construido un negocio sólido con su Claude. Debido a esto, Sora no fue la única baja del organigrama de OpenAI, que también discontinuó su función de compra instantánea y anunció que concentrará esfuerzos en su navegador web, ChatGPT y Codex. La retirada simultánea de varios productos deja claro que no se trata de un ajuste puntual sino de una reorganización más profunda.
Cabecera | CetusCetus
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