Connect with us

Actualidad

Llevamos siglos peleándonos con las espinas del pescado. China acaba de ganar la guerra con tijeras moleculares

Published

on


Para los amantes del pescado, el carpín (Gibel carp) ha sido históricamente una paradoja culinaria: una carne apreciada por su textura tierna y su perfil rico en proteínas, pero un auténtico desafío para el comensal debido a sus más de 80 espinas intermusculares (IBs) en forma de “Y”. Este inconveniente ha causado innumerables incidentes en comedores y visitas a urgencias, pero ahora China ha tomado una decisión radical: reescribir el ADN de la especie para adaptarla a nuestras necesidades.

El “Zhongke No. 6”. El equipo de investigación de la Academia China de Ciencias (CAS), liderado por el académico Gui Jianfang, ha anunciado el éxito de la creación de una nueva variedad denominada “Zhongke No. 6”. A diferencia de otros avances científicos que se quedan en el laboratorio, este ejemplar es una variedad diseñada específicamente para llegar a la mesa de los consumidores y transformar la industria de la acuicultura.

Cirugía molecular a nivel embrionario. La clave del éxito reside en un “ataque quirúrgico” al genoma del pez. Los científicos identificaron el gen runx2b como el “arquitecto” responsable de dar la orden al cuerpo del pez para desarrollar esas 80 espinas molestas. Utilizando la tecnología CRISPR/Cas9, descrita por los investigadores como “tijeras moleculares”, cortaron este código genético específico durante la etapa embrionaria.

El proceso ha resultado ser de una precisión sin precedentes. El esqueleto principal del carpín —columna vertebral y costillas— se desarrolla con total normalidad, permitiendo que el pez crezca, nade y se mantenga sano. Sin embargo, la vía biológica que activa las espinas intramusculares, las que realmente estorban al comer, no se desarrollan.

Un reto de seis años: Del laboratorio a la producción. Aunque el anuncio del “Zhongke No. 6” es reciente, el camino comenzó años atrás. Según la revista científica Aquaculture, el estudio fundamental que demostró la viabilidad de estos mutantes sin espinas fue publicado originalmente a principios de 2023.

Aquel trabajo inicial fue el resultado de un esfuerzo sistemático de seis años bajo el programa estratégico de la CAS denominado “Diseño y Creación de Semillas de Precisión”. Este proyecto es especialmente complejo porque el carpín es hexaploide (posee seis juegos de cromosomas), lo que obligó al equipo de Gui Jianfang a editar simultáneamente todas las copias de los genes involucrados para asegurar que ni una sola espina apareciera en las nuevas generaciones.

Más que un pez fácil de comer. El “Zhongke No. 6” no solo ha sido vaciado de espinas; ha sido optimizado para la eficiencia industrial. Según los datos técnicos publicados, esta variedad presenta un crecimiento acelerado ya que alcanza el “tamaño comercial” en menos tiempo que las variedades salvajes. Además, está diseñado para sobrevivir en entornos de acuicultura intensiva y densa, donde las enfermedades suelen diezmar la producción. Por último, requiere significativamente menos alimento para producir la misma cantidad de proteína, reduciendo costes y el impacto ambiental de los piensos.

El límite de lo natural. Sin embargo, este avance científico nos sitúa ante un espejo incómodo. Como concluyen las fuentes oficiales de la Academia China de Ciencias, este hito representa un triunfo de la ciencia aplicada que resuelve un problema milenario, transformando un pez difícil de ingerir en una fuente de proteína eficiente y segura.

Pero, desde una perspectiva más crítica, surge una pregunta inevitable: al optimizar cada trazo de la vida para nuestra comodidad, ¿qué estamos perdiendo por el camino? Si seguimos editando especies para que crezcan más rápido, resistan más y no tengan “defectos” naturales, llegaremos a un punto en el que no sabremos realmente qué estamos comiendo. El “Zhongke No. 6” es, sin duda, un milagro de la ingeniería, pero también es el recordatorio de que la línea entre la naturaleza y la fábrica es cada vez más delgada.

Imagen | Needpix

Xataka | Todos los pescados que comemos están contaminados por metilmercurio. Pero solo hay cuatro específicos a evitar

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

Los Grammy agregan nueva categoría para premiar a la música pop de Asia en 2027

Published

on


Escrito en ENTRETENIMIENTO el

El director ejecutivo de los Grammy, Harvey Mason Jr., reveló este sábado que para la entrega de 2027 la Academia integró por primera vez en su historia un galardón para reconocer la música pop de Asia, a pesar de que el K-pop ha estado nominado en ediciones pasadas. 

A través de una entrevista para el sitio oficial de los premios, el director destacó que los cambios para las nuevas nominaciones ocurren en un contexto donde se busca ser más inclusivos para adaptarse al mundo de la música que está en constante cambio. 

Los Grammy debutarán su nueva categoría “Mejor Interpretación de Música Pop Asiática” con la que reconocerán a artistas K-pop de Corea del Sur y J-pop de Japón sin embargo, todos los cantantes de dicho continente podrán ser acreedores a una nominación.

“La música pop asiática es una de las fuerzas más importantes y constantes de la industria musical global. Su impacto es innegable y continúa creciendo y dando forma a la cultura musical en todo el mundo. Hay muchísima música proveniente desde esa región”, destacó Harvey. 

Cabe destacar que el grupo surcoreano BTS ha estado nominado en al menos cinco ocasiones convirtiéndose así en el primer grupo de K-pop en obtener un espacio entre los artistas internacionales que han peleado por una estatuilla. Sin embargo, BTS no ha ganado ningún premio Grammy. 

Su negativa dividió al público a nivel mundial debido a que Army aseguró que los integrantes del grupo más famoso de Corea del Sur estaban siendo víctimas de actos de xenofobia y que por esa razón estos no habían conseguido ser los ganadores pese al número de vistas, votos y más que consiguieron.

De forma oficial no se ha confirmado esta versión.

Finalmente, el director de los premios agregó que cuatro categorías más serán añadidas para la edición número 69 y estas serán: Mejor Canción Latina, Mejor Colaboración o Interpretación de Dúo / Grupo de R&B junto a una mejora de la ya existente Mejor Interpretación Solista de R&B; Mejor Álbum Flolclórico Contemporáneo y Tradicional. 

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

Llevamos décadas buscando alienígenas de la forma equivocada. La solución podría estar en el polvo de la Luna

Published

on


Es posible que estemos buscando mal las huellas de civilizaciones extraterrestres. Según un estudio publicado recientemente por el astrofísico de Oxford Brian C. Lacki, el error ha estado en buscar firmas tecnológicas activas. Es decir, señales derivadas de tecnologías extraterrestres que se han emitido directamente. Estas señales se pierden con el tiempo. En cambio, las firmas tecnológicas que actúan pasivamente sobre la luz de una estrella son más fáciles de detectar. Y lo mejor es que, si no se logra dar con ellas, siempre se podría buscar en medio del regolito lunar. Todo esto suena muy disparatado, pero en realidad tiene sentido. 

¿Firmas activas o pasivas? Esa es la cuestión. Tradicionalmente, los proyectos de búsqueda de civilizaciones extraterrestres, como SETI, se han centrado en la detección de posibles señales de radio procedentes de sus tecnologías. No se trata de señales emitidas a propósito para que les encontremos, sino del resultado de su propia actividad tecnológica. 

El problema, según relata Lacki en su estudio, es que, si han seguido una evolución parecida a la nuestra, puede que no estén emitiendo en radio durante más de 100 años. Nosotros mismos hemos ido sustituyendo las emisiones en este rango por fibra óptica o satélites con emisiones dirigidas y muy poco “ruido” que pueda llegar hasta “cotillas intergalácticos”. ¿Qué nos lleva a pensar que ellos sí siguen siglo tras siglo usando las mismas tecnologías? Puede que sigan emitiendo, pero ya no en ondas de radio que se dispersen al espacio. El astrofísico de Oxford propone cambiar esta postura por la búsqueda de tecnofirmas pasivas. Es decir, firmas derivadas de la interacción de tecnologías inteligentes con la luz estelar.

Tres tipos. Hay tres tipos de tecnofirmas pasivas: las ocultadoras, las destellantes y las difusoras. Las primeras actúan de un modo parecido a un exoplaneta que pasa frente a su estrella. Cuando un objeto grande, como un satélite artificial, pasa frente a una estrella, la oscurece temporalmente. Esto podría confundirse con un exoplaneta, pero la idea es buscar ocultaciones con formas poco convencionales, que no se parezcan a nada conocido. 

En el caso de las firmas destellantes, serían aquellas producidas por dispositivos con espejos dirigidos a concentrar la luz de la estrella. Como si ellos tuviesen sus propias centrales solares. En un momento dado, este tipo de espejos podrían generar destellos observables desde la Tierra. Finalmente, las firmas difusoras esparcirían la luz en todas las direcciones, de modo que se observaría un cambio más tenue, en forma de modificación de color en el espectro de la luz. 

¿Y si ya no están? Si ya de por sí es complicado encontrar otras civilizaciones inteligentes, lo sería aún más localizar alguna que sea coetánea a la nuestra. Puede que, simplemente, encontremos tecnofirmas de una civilización que ya murió. En ese caso, o incluso si simplemente las tecnologías se han abandonado por otro motivo, ya no habría seres inteligentes encargándose del mantenimiento de los dispositivos, por lo que su órbita se acabaría desplazando y podrían colisionar entre ellos. Si esto pasa, es posible que se generen unos fragmentos de tamaño muy reducido, a los que este científico llama tecnogranos.

Son tan pequeños que la gravedad de la estrella no es capaz de atraerlos más de lo que los alejan los vientos estelares. Por eso, acabarían arrastrados de su vecindario y quedarían convertidos en una nube de polvo con la que eventualmente podría toparse nuestro sistema solar en su viaje a través de la galaxia.

Entra en juego la Luna. Si todo lo anterior ocurre, Lacki considera que podría ser que parte de ese polvo se depositase en la Luna, donde no hace viento ni hay procesos geológicos que alteren la superficie,  de modo que podrían permanecer por mucho tiempo. Por eso, para él, una forma de buscar tecnofirmas sería inspeccionar el regolito lunar, en busca de polvo que parezca tener un origen tecnológico. Eso, quizás, podría llevarnos hasta alguna civilización inteligente que nos haya pasado desapercibida.

En definitiva, según la curiosa percepción de este científico, cuando los viajes a la Luna se conviertan en algo más habitual que anecdótico, podríamos tener más fácil encontrar tecnofirmas. Eso sí, para ello, menos telescopios y más tamices. 

Imágenes | Leo Visions (Unsplash)

En Xataka | TRAPPIST-1 era el sistema solar más prometedor para buscar vida. Ahora nuestro gozo está en un pozo

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

Llevamos décadas buscando alienígenas de la forma equivocada. La solución podría estar en el polvo de la Luna

Published

on


Es posible que estemos buscando mal las huellas de civilizaciones extraterrestres. Según un estudio publicado recientemente por el astrofísico de Oxford Brian C. Lacki, el error ha estado en buscar firmas tecnológicas activas. Es decir, señales derivadas de tecnologías extraterrestres que se han emitido directamente. Estas señales se pierden con el tiempo. En cambio, las firmas tecnológicas que actúan pasivamente sobre la luz de una estrella son más fáciles de detectar. Y lo mejor es que, si no se logra dar con ellas, siempre se podría buscar en medio del regolito lunar. Todo esto suena muy disparatado, pero en realidad tiene sentido. 

¿Firmas activas o pasivas? Esa es la cuestión. Tradicionalmente, los proyectos de búsqueda de civilizaciones extraterrestres, como SETI, se han centrado en la detección de posibles señales de radio procedentes de sus tecnologías. No se trata de señales emitidas a propósito para que les encontremos, sino del resultado de su propia actividad tecnológica. 

El problema, según relata Lacki en su estudio, es que, si han seguido una evolución parecida a la nuestra, puede que no estén emitiendo en radio durante más de 100 años. Nosotros mismos hemos ido sustituyendo las emisiones en este rango por fibra óptica o satélites con emisiones dirigidas y muy poco “ruido” que pueda llegar hasta “cotillas intergalácticos”. ¿Qué nos lleva a pensar que ellos sí siguen siglo tras siglo usando las mismas tecnologías? Puede que sigan emitiendo, pero ya no en ondas de radio que se dispersen al espacio. El astrofísico de Oxford propone cambiar esta postura por la búsqueda de tecnofirmas pasivas. Es decir, firmas derivadas de la interacción de tecnologías inteligentes con la luz estelar.

Tres tipos. Hay tres tipos de tecnofirmas pasivas: las ocultadoras, las destellantes y las difusoras. Las primeras actúan de un modo parecido a un exoplaneta que pasa frente a su estrella. Cuando un objeto grande, como un satélite artificial, pasa frente a una estrella, la oscurece temporalmente. Esto podría confundirse con un exoplaneta, pero la idea es buscar ocultaciones con formas poco convencionales, que no se parezcan a nada conocido. 

En el caso de las firmas destellantes, serían aquellas producidas por dispositivos con espejos dirigidos a concentrar la luz de la estrella. Como si ellos tuviesen sus propias centrales solares. En un momento dado, este tipo de espejos podrían generar destellos observables desde la Tierra. Finalmente, las firmas difusoras esparcirían la luz en todas las direcciones, de modo que se observaría un cambio más tenue, en forma de modificación de color en el espectro de la luz. 

¿Y si ya no están? Si ya de por sí es complicado encontrar otras civilizaciones inteligentes, lo sería aún más localizar alguna que sea coetánea a la nuestra. Puede que, simplemente, encontremos tecnofirmas de una civilización que ya murió. En ese caso, o incluso si simplemente las tecnologías se han abandonado por otro motivo, ya no habría seres inteligentes encargándose del mantenimiento de los dispositivos, por lo que su órbita se acabaría desplazando y podrían colisionar entre ellos. Si esto pasa, es posible que se generen unos fragmentos de tamaño muy reducido, a los que este científico llama tecnogranos.

Son tan pequeños que la gravedad de la estrella no es capaz de atraerlos más de lo que los alejan los vientos estelares. Por eso, acabarían arrastrados de su vecindario y quedarían convertidos en una nube de polvo con la que eventualmente podría toparse nuestro sistema solar en su viaje a través de la galaxia.

Entra en juego la Luna. Si todo lo anterior ocurre, Lacki considera que podría ser que parte de ese polvo se depositase en la Luna, donde no hace viento ni hay procesos geológicos que alteren la superficie,  de modo que podrían permanecer por mucho tiempo. Por eso, para él, una forma de buscar tecnofirmas sería inspeccionar el regolito lunar, en busca de polvo que parezca tener un origen tecnológico. Eso, quizás, podría llevarnos hasta alguna civilización inteligente que nos haya pasado desapercibida.

En definitiva, según la curiosa percepción de este científico, cuando los viajes a la Luna se conviertan en algo más habitual que anecdótico, podríamos tener más fácil encontrar tecnofirmas. Eso sí, para ello, menos telescopios y más tamices. 

Imágenes | Leo Visions (Unsplash)

En Xataka | TRAPPIST-1 era el sistema solar más prometedor para buscar vida. Ahora nuestro gozo está en un pozo

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Trending