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consume más luz que la ciudad de San Francisco en plena hora punta
Llegar tarde a la carrera de la IA supone quedarse atrás. Tenemos el caso de Apple que acaba de hincar la rodilla y usará los modelos de Google para mejorar Siri. Sin embargo, hay otro caso contrario con xAI, una empresa que nació en 2023, cuando ChatGPT ya estaba más que crecidito, y que hoy en día se ha hecho un hueco entre las más grandes, incluso llegando a adelantarlas.
Qué ha pasado. xAI acaba de inaugurar Colossus 2, su nuevo centro de datos situado en Memphis, Tenessee. Que una empresa de IA inaugure un centro de datos no es nada llamativo, dado el ritmo al que los están construyendo, pero en este caso hablamos del primer cluster de entrenamiento de IA de 1 gigavatio de potencia. Por ponerlo en contexto, es más electricidad que la demanda en hora punta en la ciudad de San Francisco. Elon Musk ha presumido en X y ha asegurado que para abril quieren ampliar a 1,5 gigavatios.
Colossus 2, en cifras. Colossus 1 cuenta con 230.000 GPUs y el nuevo cluster ha subido la apuesta con más de medio millón de GPUs y también es uno de los más caros que se han construido. Según el informe de EpochAI, la inversión ha alcanzado los 44.000 millones de dólares. Se espera que el centro Microsoft Fairwater lo supere tanto en inversión como en potencia, pero todavía está en fase de construcción.
Infraestructura sí, gracias. Puede que xAI no tenga el mejor chatbot, pero quieren tenerlo y eso pasa por crear infraestructura más rápido que sus rivales. Con Colossus 1, la compañía completó su construcción en sólo 122 días, todo un hito. Colossus 2 tardó algo más (el proyecto empezó en marzo de 2025), pero en sólo seis meses ya tenía instalados 200MW de capacidad de refrigeración, lo que según Semianalysis es mucho más rápido que otros megaproyectos de Oracle y OpenAI.
Pisando el acelerador. Como decíamos, xAI nació en 2023, un momento en el que ya había empresas consolidadas en el sector. En el gráfico de Semianalysis, se ve perfectamente el acelerón que han dado en capacidad de entrenamiento. A principios de 2024 estaban a la cola en capacidad y para septiembre de 2025 se habían colocado segundos por detrás de OpenAI. Al margen de las polémicas de Grok (que no han sido pocas) ha quedado claro que apostar por la infraestructura ha sido clave para que xAI se ponga al nivel de sus rivales.
Polémicas. Alimentar estos mastodontes no es tarea fácil y para ello la empresa de Musk desplegó hasta 35 turbinas de gas con una capacidad de más de 400 megavatios. El problema es que contaminan una barbaridad y Memphis ya tiene una pésima calidad del aire, tanto que se la conoce como la “capital del asma”. Además, no tenía permiso para tener tantas turbinas, así que Musk tuvo una idea: Colossus está junto a la frontera con Mississippi, otro estado en el que la ley sobre emisiones es más laxa, así que movió parte de las turbinas allí.
Imagen | xAI
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la carrera imposiblemente perfecta de John Cazale
Hubo un actor que nunca protagonizó una película mediocre porque, sencillamente, no tuvo tiempo para ello. John Cazale murió de cáncer en 1978, con 42 años, dejando una filmografía de apenas cinco títulos. Todos ellos fueron nominados al Oscar a la Mejor Película. Un logro incomparable al de ningún otro actor en la historia del cine. La filmografía perfecta.
El baremo. Hay una forma de medir la calidad de una carrera cinematográfica más reveladora que cualquier taquilla o galardón individual: el porcentaje de películas de un actor que han sido nominadas al Oscar a la Mejor Película. Ateniéndonos a este criterio, el ganador absoluto es un actor semidesconocido: John Cazale participó en cinco largometrajes entre 1972 y 1978. Los cinco fueron nominados al Oscar a la Mejor Película.
Más aún: tres de ellos se llevaron la estatuilla: ‘El Padrino’ (1972), ‘El Padrino. Parte II’ (1974) -en las que interpretó al inolvidable Fredo Corleone- y ‘El cazador’ (1978). El conjunto de su filmografía generó un total de cuarenta candidaturas a los Óscar. Y el colofón: todos sus largometrajes fueron seleccionados para su preservación en el National Film Registry por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. 5 de 5, el 100% de su obra, en la categoría más importante de los premios más influyentes de la industria.
Comparemos. Para entendernos: Meryl Streep, la actriz con más nominaciones en la historia de los Oscar (21 candidaturas en total) tiene una filmografía que supera las noventa películas en cinco décadas de carrera. Una docena de sus trabajos han rozado la categoría de Mejor Película, pero la proporción con respecto al total de su filmografía no alcanza el 15%. Jack Nicholson, con alrededor de ochenta créditos cinematográficos, o Al Pacino, con más de sesenta, presentan proporciones similares. A mayor volumen de obra, mayor exposición al fracaso relativo: un director mediocre, una fracaso de taquilla, un leve traspiés. A Cazale no le dio tiempo a equivocarse.
El momentum. Cazale entró en el cine en pleno auge del Nuevo Hollywood, una corriente que transformó la industria estadounidense entre finales de los sesenta y mediados de los setenta: directores como Francis Ford Coppola, Sidney Lumet o Michael Cimino rompieron con el modelo de los grandes estudios y apostaron por historias más oscuras, personajes más ambiguos y actores de carácter. Como Cazale: sin el peso de la fama, sin la carga del estrellato, disponible para encarnar la debilidad, la traición y el miedo con una eficacia implacable.
Quién era. Nacido en 1935 en Revere, Massachusetts, John Cazale estudió interpretación en Boston University con la ayuda de un tutor que empujaba a sus alumnos hacia los aspectos más oscuros de cada personaje. Antes de llegar al cine con 36 años, pasó una década en el teatro off-Broadway neoyorquino, donde ganó varios premios, y trabajó como taxista y mensajero, oficio en el que conoció a Al Pacino. Un director de casting lo recomendó a Coppola para ‘El Padrino’ y allí despertó encendidos elogios de compañeros como el propio Pacino. Murió poco después de cumplir los cuarenta, víctima de un cáncer óseo.
El caso del cazador. La admiración que despertaba Cazale se resume perfectamente con lo que sucedió en ‘El cazador’, película que rodó ya enfermo. Michael Cimino lo contrató conociendo el diagnóstico, pero en Universal no lo sabían, y cuando se enteraron presionaron para que lo reemplazaran. Lo que sucedió a continuación es uno de los episodios más citados sobre lealtad en el Hollywood de esa época.
Para empezar, De Niro pagó de su bolsillo la prima del seguro de Cazale porque la productora no podía cubrirlo. Meryl Streep, por entonces pareja de Cazale, amenazó con abandonar el rodaje si lo apartaban, y Cimino reorganizó el calendario de producción para filmar todas sus escenas en primer lugar. ‘El cazador’ fue nominada a nueve Oscar en 1979 y ganó cinco, entre ellos Mejor película, Mejor director para Cimino y Mejor actor de reparto para Christopher Walken. Cazale murió nueve meses antes del estreno. No pudo ver la película pero su legado, con una filmografía absolutamente perfecta, perdudará siempre.
En Xataka | Qué hubiera pasado con los 80 (y más allá) si Steven Spielberg no hubiera nacido
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se cobra un 20% más
Hay una razón muy concreta por la que miles de españoles dedican años de su vida a preparar oposiciones para convertirse en funcionarios públicos. No es solo la estabilidad laboral que ofrece trabajar para las Administraciones públicas. También se trata de salarios.
Los números lo confirman con una claridad que pocas veces se debate abiertamente: ¿tienen un salario muy alto los funcionarios o son los sueldos de los empleados del sector privado los que se han quedado atrás?
No es solo por estabilidad, también es por el sueldo. Según datos de la última Estadística de Bases Medias de Cotización del Régimen General de la Seguridad Social, la base media de cotización de los trabajadores de la Administración Pública se situó en 2.853,5 euros mensuales en septiembre de 2025. El nivel más alto registrado hasta la fecha. Este dato, que sirve como referencia media del salario bruto mensual, sitúa al empleo público como la quinta actividad mejor retribuida de entre las 21 categorías analizadas por la estadística de este organismo.
Lo más llamativo no es solo el importe del salario, sino lo que significa en comparación con el resto de sectores. Mientras que la media salarial del sector privado se ha mantenido en el umbral de los 2.200 euros al mes desde noviembre de 2024, los trabajadores de la Administración ya superaban los 2.800 euros en ese mismo periodo. Esta ventaja se ha mantenido estable e incluso ha crecido durante 2025.
Una brecha de 579 euros al mes. Concretándolo en cifras, la diferencia promedio entre lo que cobra un empleado público y uno en la misma actividad del sector privado supera ya los 579 euros mensuales. Eso implica que la nómina que reciben los funcionarios de la Administración es un 20,3% más alta que la del conjunto de la economía.
Si se tiene en cuenta únicamente la comparativa con los trabajadores afiliados al Régimen General, esa brecha asciende hasta el 25,46%: Esta brecha salarial entre el sector público y el privado no es nueva, pero sí está en un momento de máxima expansión. El informe del Banco de España que analizaba datos de 2021 ya situaba la ventaja del sector público en el 24,97% respecto al privado, una cifra que triplicaba la diferencia media de la zona euro entre el sector público y el privado, situándose en apenas un 8%.
Según recogía ABC en países como Francia esta se reduce hasta el 13% con respecto al sector privado. En cambio, en Alemania, los sueldos de los funcionarios son prácticamente iguales, e incluso, algunos funcionarios cobran menos que sus homólogos en el sector privado.
¿Cobran mucho los funcionarios o los salarios no han subido lo suficiente? El Ministerio de Función Pública alcanzó en diciembre de 2025 un acuerdo con CSIF, UGT y CCOO para incrementar un 1,5% los salarios de los más de 3,5 millones de empleados públicos en España. Esta subida forma parte de un plan que prevé subidas acumuladas del 11% hasta 2028.
Mientras tanto, aunque la media salarial ha subido impulsada por el incremento del Salario Mínimo Interprofesional estas subidas solo afecta a los salarios más precarios. El resto de percentiles han registrado subidas más irregulares y dependientes de la negociación colectiva por sectores. El resultado es que, en los últimos cinco años, los sueldos públicos han crecido un 14%, frente al 18% del sector privado. Sin embargo, la base de partida del empleo público era ya tan elevada que la brecha absoluta sigue siendo insalvable. Es decir, los salarios más bajos de la Administración son mucho más altos que los del sector privado.
La Administración también busca talento. El atractivo del empleo público no se explica únicamente por el salario. A la ventaja económica se suma una estabilidad laboral que el sector privado raramente puede ofrecer. Eso explica que, según un estudio del portal OpositaTest, en 2023 el 68% de los hombres y el 72% de las mujeres cambiarían un empleo estable en el sector privado por una plaza pública. Además, el sector público mantiene su apuesta por la flexibilidad del teletrabajo siempre que el puesto lo permita, mientras que el sector privado se ha movido hacia la presencialidad, aunque el puesto lo permita.
De acuerdo a lo publicado por Expansión, la distribución interna de los salarios también revela que en los tres deciles de renta más altos, con sueldos medios de 2.807 euros al mes, 3.385 euros y 5.213 euros brutos mensuales, se concentra una mayoría de empleados públicos.
En cambio, solo el 22% de los trabajadores del sector privado alcanza esas franjas salariales. Es decir, el empleo público no solo mejor, también ofrece mayor probabilidad de acceder a los niveles salariales más elevados, algo que explica por qué las plazas de oposiciones en España siguen siendo tan disputadas.
Imagen | Unsplash (Beatriz Cattel)
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no es una anécdota, es un aviso
Las gafas inteligentes son una realidad, y no desde ayer. Llevamos tiempo hablando de ellas, probándolas y contando qué pueden hacer, desde grabar hasta integrarse en el ecosistema del móvil. No es exagerado decir que van a estar cada vez más presentes en la sociedad. La cuestión es qué ocurre cuando entran en un examen donde todos los aspirantes deben competir en las mismas condiciones, sin ventajas externas ni atajos tecnológicos.
El caso. El 24 de enero, durante la celebración del MIR 2026 en Santiago de Compostela, los responsables de vigilancia detectaron a un aspirante que utilizaba gafas y un reloj inteligentes, de acuerdo con fuentes del Ministerio de Sanidad citadas por medios como El Mundo y 20Minutos. Los dispositivos fueron retirados y el candidato pudo completar la prueba, pero la decisión administrativa posterior fue contundente: su examen se calificó con un cero. Como podemos ver, el incidente se detectó en el momento, dentro del aula, pero no trascendió públicamente hasta semanas después.
Un examen que decide carreras. El MIR, siglas de Médico Interno Residente, es la vía obligatoria para que un graduado en Medicina pueda convertirse en especialista en España. La prueba, convocada por el Ministerio de Sanidad, se compone de 200 preguntas tipo test, con cuatro opciones y una única respuesta válida, además de cuestiones de reserva, y se extiende durante cuatro horas y media. A partir de la nota obtenida se establece un orden que determina la elección de especialidad y destino.
Las incógnitas. No se ha detallado qué modelo de gafas ni qué reloj llevaba el aspirante, ni cuál fue exactamente el método que intentó emplear. Tampoco se ha informado de si había algún otro dispositivo implicado o si existía coordinación con terceros fuera del aula. Por ahora, lo único confirmado es la presencia de esos wearables durante la prueba y la sanción posterior. Esa falta de datos obliga a separar con cuidado los hechos de las hipótesis y a evitar conclusiones que no estén respaldadas por información oficial.
¿Gafas de Meta? Modelos como las Ray-Ban Meta de segunda generación incorporan cámara de 12 MP, altavoces abiertos y funciones de inteligencia artificial orientadas a identificar objetos o traducir textos en tiempo real. La propia ayuda oficial de Meta explica que permiten “compartir tu vista” durante una videollamada en Messenger, WhatsApp o Instagram, alternando entre la cámara de las gafas y la del teléfono. Nada de esto implica que ese fuera el dispositivo utilizado en el MIR 2026, pero sí ayuda a entender qué capacidades existen ya en el mercado.


Una polémica que venía desde antes. El debate sobre los controles del MIR 2026 ya estaba abierto antes de conocerse este episodio. Varios aspirantes cuestionaron públicamente el resultado de la número 1 del examen, mientras ella lo negó de forma tajante. En paralelo, el presidente de la Asociación MIR España, Jesús Arzúa Moya, declaró a EFE que no desean poner el foco en nadie concreto, pero afirmó que han recibido múltiples testimonios sobre copia con el móvil, ausencia de vocales experimentados en muchas sedes y otras irregularidades. Según añadió, también se ha constatado “algún caso de gafas de inteligencia artificial (IA)”, y “podría haber muchos más”.
Argentina como espejo. Un antecedente reciente ayuda a entender por qué estas situaciones generan inquietud. Según AP, el Ministerio de Salud argentino investigó a mediados del año pasado a un aspirante que habría grabado el Examen Único de residencia con una cámara oculta en sus anteojos. La principal hipótesis oficial apuntaba a un sistema en el que el candidato filmaba las preguntas, salía al baño y enviaba el material a terceros para recibir las respuestas antes de regresar al aula. Las autoridades describieron el método como un “ida y vuelta bastante sofisticado, pero efectivo”. Si bien este caso no es extrapolable automáticamente a España, ilustra cómo la combinación de cámara y conexión puede alterar la lógica de control tradicional.
La vulnerabilidad es general. El contexto fuera del aula. Lo ocurrido en el MIR se suma a una conversación más amplia sobre el uso indebido de gafas conectadas. En Xataka ya hablamos de la detención en Barcelona de un hombre que había grabado a numerosas mujeres con unas Ray-Ban Meta, un caso que puso el foco en la facilidad con la que estas cámaras pueden integrarse en la vida cotidiana. Aunque el dispositivo incorpora un LED que indica grabación y emite un sonido al activarse, existen métodos para “camuflarlo”.
El aviso. Lo ocurrido en el MIR 2026 introduce una señal de alerta en un examen que condiciona la carrera de miles de médicos. El Ministerio subrayó que el caso demuestra que “sí se vigila” y lo presenta como prueba de que los controles funcionan al haberse detectado en el aula. Aun así, la irrupción de wearables conectados plantea un desafío evidente para cualquier prueba presencial de alta exigencia. La cuestión ahora no es solo quién intentó copiar, sino si los protocolos actuales están preparados para la evolución tecnológica.
Imágenes | Xataka con Nano Banana | Wikimedia Commons
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