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así es la apuesta de Corea del Sur para entrar en el mercado occidental

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Hay contratos militares que se ganan a base de especificaciones. Y hay otros que se juegan en el terreno del relato. Corea del Sur está apostando por lo segundo en su ofensiva para colocar submarinos de ataque en Canadá: no solo habla solo de plataformas, capacidades o industria, sino de cómo se vive dentro de ellas. En el centro del discurso aparece una frase que busca quedarse en la cabeza del lector y, sobre todo, del decisor político: construir submarinos como “hoteles de cinco estrellas”. Lo ha dicho Kang Hoon-sik, jefe de gabinete del presidente surcoreano Lee Jae Myung, en un mensaje publicado en Facebook, al presentar la campaña diplomática e industrial de Seúl. 

Oferta de tamaño industrial. La propuesta que Corea del Sur está moviendo en Canadá apunta a un programa de alrededor de 12 submarinos diésel de ataque cuya inversión se estima en 10.000 millones de euros. No es solo un asunto militar, también es una candidatura con fuerte componente industrial, con un frente que reúne a Gobierno y grandes actores privados. En ese paquete aparecen nombres como Hanwha, HD Hyundai y Hyundai Motor Group, que se están jugando un contrato y, al mismo tiempo, una carta de presentación ante compradores occidentales.

Acuerdo estratégico. El interés de Corea del Sur por este contrato no se explica solo por el tamaño del proyecto. En The Korea Post, Kang enmarca el objetivo como una entrada a lo grande en el mercado occidental y como un paso para avanzar hacia el entorno OTAN, siempre en su formulación. Esa misma ambición se presenta como un intento de consolidar asociaciones de defensa con países occidentales. Cabe señalar que empresas surcoreanas y canadienses ya han firmado seis acuerdos de cooperación que abarcan desde acero hasta inteligencia artificial, tierras raras, satélites y sensores. 

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El destinatario de ese discurso no es casual. Canadá lleva años arrastrando el desgaste de una flota submarina envejecida, y su programa de sustitución parte de un dato concreto: relevar unos buques que, tal y como recoge IE, fueron adquiridos en la década de 1990. Por eso, lo que está en juego no es un simple recambio de material, sino una decisión que condicionará a la Marina Real Canadiense durante décadas, con implicaciones industriales, operativas y presupuestarias enormes. En ese contexto, cualquier candidato que quiera competir no puede limitarse a ofrecer una plataforma, también tiene que presentar un marco de fiabilidad y continuidad a largo plazo.

Alemania también quiere ese contrato. Corea del Sur no compite sola. En la carrera por el programa canadiense aparece la alemana Thyssenkrupp Marine Systems (TKMS), que es uno de los principales proveedores mundiales de soluciones integradas en tecnología de defensa marítima. La puja, por tanto, no se reduce a elegir un modelo de submarino, sino a decidir qué socio industrial encaja mejor en un programa a largo plazo. En este contexto, cada aspirante intenta ganar terreno no solo con prestaciones, sino también con el tipo de relación que promete construir con el país comprador y el ecosistema que arrastra detrás.

La batalla por el programa canadiense deja una idea clara. El mercado occidental de defensa está en plena competición, y Corea del Sur quiere jugar en primera línea. Su propuesta se ha presentado como algo más que un producto. Al otro lado aparece un rival europeo con experiencia y nombre propio. De momento, lo único seguro es que hay un esfuerzo político e industrial intenso para posicionarse. Lo que falta, precisamente, es lo que decide estos procesos: la letra pequeña, las garantías y la decisión final de Ottawa.

Imágenes | Marina Real Canadiense | Kang Hoon-sik

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sus jefes ascienden a la gente a la que ven

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El debate sobre si una persona es más productiva en casa o en la oficina ha sido un constante desde que las empresas se empeñasen en meter a la gente en las oficinas tras años de teletrabajo. Incluso hay expertos que dicen ver el debate más polarizado que nunca antes

Un nuevo estudio apunta a que el trabajo remoto perjudica a los trabajadores, frente a ir a las oficinas. Y la razón es simple y ha sido defendida por muchos, tanto jefes como trabajadores: “los empleados que no están físicamente cerca de sus jefes (o que no viven en la misma ciudad que la sede central) están notando menos oportunidades. No porque hayan tenido un rendimiento inferior al esperado, sino porque se han vuelto menos visibles”. 

10 años TELETRABAJANDO_ lo MEJOR, lo PEOR y los TRUCOS

Respecto a esto, la revista Work, Employment and Society, demostró experimentalmente con datos de 1.000 gestores de Reino Unido que cuando los managers no tienen datos de rendimiento sobre un trabajador remoto, estos tienen probabilidades significativamente menores de ser ascendidos o de recibir aumentos salariales. Eso sí, según el estudio, cuando se les facilitan datos objetivos de rendimiento idénticos a los de trabajadores presenciales, la penalización desaparece.

Un estudio de la empresa Deel, una plataforma global de RR. HH. concluía hace unas semanas que un tercio (36%) de los trabajadores en Europa afirma estar preocupado por que el distanciamiento físico esté perjudicando su carrera profesional. También dice que más de la mitad, el 52%, sentiría ansiedad si viviera a más de una hora del trabajo. Ya hemos visto diversas encuestas a profesionales jóvenes y muchos apuestan por ir a las oficinas por este mismo asunto. 

Los trabajadores quieren vivir lejos, pero ven perjuicios

Según este estudio, muchos trabajadores han respondido que estarían dispuestos a mudarse más lejos del centro de las ciudades, o incluso a otro país, si eso implicara viviendas más asequibles o poder estar más cerca de la familia (y dicen que incluso no les importaría trabajar a horas fuera de las convencionales para poder estar en otro país si hay diferencia horaria). 

Pero, al mismo tiempo, diversos profesionales afirman que están viendo que el rendimiento por sí solo no les sirve para crecer profesionalmente y que han sido testigos de que sus gerentes, conscientemente o no, tienden a recompensar a las personas que ven con más frecuencia y que “las conversaciones de oficina se convierten en oportunidades”. 

Incluso, como ejemplo claro, tenemos el caso de Dell, empresa que abiertamente advirtió a los empleados que quienes no quisieran regresar a la oficina renunciaban también a las posibilidades de ascenso dentro de la empresa. Incluso también impusieron obligaciones como la de ir presencialmente sí o sí para todos aquellos que vivan a menos de una hora de la oficina.

Según Forbes, todo esto ha ido creando dos tipos de empleados: aquellos que se consideran ascendibles por su cercanía y aquellos que quedan excluidos de las decisiones clave simplemente porque decidieron vivir en otro lugar.

Los expertos: hay que repensar este modelo tradicional

A todo esto, la advertencia que dan los expertos que han realizado este informe es que “las empresas que asumen que todos pueden estar presentes en todo momento no solo malinterpretan a su fuerza laboral, sino que también limitan su alcance”. 

Desde Deel consideran que, con el trabajo remoto e híbrido convirtiéndose en la norma, “las ideas tradicionales sobre la proximidad a la oficina necesitan una profunda revisión. Ampliar el enfoque de contratación y la cultura laboral es una medida necesaria desde hace tiempo y puede abrir nuevas vías de talento para las organizaciones que enfrentan carencias de habilidades”. 

Y es que esta nueva encuesta de Deel revela que los empleados de toda Europa desean cada vez más mudarse más lejos de sus lugares de trabajo para vivir más cerca de la naturaleza (31%), reducir sus gastos de vida (28%) y pasar más tiempo con la familia (26%). 

Sin embargo, “ese deseo choca con lo que muchos jefes quieren (pero en muchos casos no necesitan): control“, como explican estos expertos en recursos humanos. 

Casi dos tercios (60%) de los jefes afirmaron que priorizarían las contrataciones en su propia zona horaria o de quienes vivieran a una distancia razonable del trabajo (58%), a pesar de que casi la misma cantidad (51%) también admitió que esta mentalidad dificultaba encontrar las habilidades que necesitaban. 

Imagen | Foto de LinkedIn Sales Solutions en Unsplash

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Este tema se publicó originalmente en Genbeta en septiembre de 2025

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Mau y Ricky presentan su nuevo álbum, Khloé Kardashian fue señalada por presunto maltrato animal y Dua Lipa adelantó su boda con el actor Callum Turner

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La ciencia ha medido cómo la cena afecta al sueño y el resultado explica por qué te despiertas con antojo de azúcar

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Casi todos hemos experimentado una noche molesta de estar dando vueltas en la cama tras una cena demasiado pesada o grasa. Bajo este pretexto, la ciencia ha ido un paso más allá para demostrar que la relación entre lo que comemos y cómo descansamos es completamente bidireccional, haciendo que lo que cenemos determine si vamos a descansar mejor o peor. Y lo más sorprendente es que dormir mal puede provocar que a la mañana siguiente necesitemos consumir más azúcar. 

Un estudio granadino. En febrero de 2026 la revista European Journal of Nutrition publicó una reveladora investigación liderada por la Universidad de Granada, donde los investigadores monitorizaron los hábitos de 146 adultos con obesidad. Para ello, usaron relojes especiales para analizar la acelerometría durante un periodo de 14 días, para cruzar posteriormente los datos de actividad con encuestas dietéticas de lo que se había consumido durante todo el día. 

Los elementos prohibidos. Una de las conclusiones más interesantes a la que se llegó fue sin duda la relación entre ciertos alimentos y el mal descanso. Y para que nos quede claro, los elementos que deberían estar prohibidos en nuestra cena son los siguientes: 

  • Grasas saturadas. 
  • Tomar proteína en exceso y, más específicamente, cenar carne roja. 
  • Las patatas fritas, o los alimentos fritos en general, reducen la calidad del sueño. 
  • El alcohol es uno de los clásicos en este tema, puesto que, aunque genera sensación de sueño, desestabiliza la calidad de este. 
  • Las comidas copiosas provocan una digestión lenta y causan despertares nocturnos, evitando que se pueda entrar en un sueño profundo y reparador. 

Los alimentos muy recomendados. Por el contrario, el pasaporte hacia un sueño reparador parece estar en otro tipo de perfil nutricional. Curiosamente, los hidratos de carbono, a menudo demonizados durante la noche, se asocian con un mejor descanso en este estudio. Aunque no hablamos de azúcar directamente del azucarero, sino de hidratos que sean complejos, como por ejemplo el arroz integral, o la patata, debido a que ayudan al transporte de triptófano al cerebro

Pero además, también se recomienda el consumo de pescado azul como el salmón o las sardinas, ya que son ricos en omega-3 y sobre todo en triptófano. 

Las razones. Como vemos, el triptófano es clave en la alimentación para inducir un sueño que sea de calidad, y no es para menos. La bioquímica nos apunta que el triptófano que ingerimos a través de la dieta se convierte en serotonina y, posteriormente, esa serotonina se transforma en melatonina, la conocida hormona del sueño. Y para que esta cadena funcione necesitamos factores muy importantes como la vitamina B6, el magnesio o el zinc. 

Pero esto se suma también a una digestión mucho menos pesada al hablar de alimentos que apenas son grasos y que no requieren de un gran trabajo por parte de nuestro organismo y que tampoco invitan a que aparezcan síntomas de reflujo que pueden ser realmente molestos en la noche. 

Alimentos concretos. Con respaldo científico a sus espaldas encontramos el kiwi, puesto que aquí un ensayo apuntó que comer dos kiwis, uno antes de irse a dormir, reduce el tiempo para conciliar en un 35%. Pero además, aumenta la duración del sueño en un 13% debido a su aporte de antioxidantes y serotonina natural. 

Además, las verduras de hojas verdes como espinacas, acelgas o lechuga aportan magnesio y triptófano. Y si la verdura no es para ti, también tenemos el huevo, ya sea cocido o en tortilla, que aporta triptófano y vitamina B6, junto a la clásica pechuga de pollo a la plancha, que también es una fuente excelente de triptófano. 

El efecto rebote. Sin embargo, la verdadera aportación clínica de la investigación es evidenciar que este problema es, en realidad, un ciclo que se retroalimenta de forma peligrosa. Aquí los investigadores comprobaron que cuando los participantes experimentaban una mala noche de sueño, el desayuno estaba marcado por un mayor consumo de azúcares y una menor ingesta de fibra. 

Imágenes | Slaapwijsheid.nl Debbie Tea

En Xataka | Hemos aceptado que el “sueño profundo” es el estándar de la calidad del sueño: la ciencia apunta en otra dirección

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