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son una forma rápida de comprobar que el vuelo va bien
El proceso de entrada a un avión es de todo menos plácido: una cola que se hace eterna, andar pendiente de no perder el equipaje, tu identificación y otros valiosos objetos, asegurarte de encontrar tu sitio y dónde colocar tu maleta. Y en medio, un montón de gente en la misma situación que tú y que se te hacen infinitamente más lenta y molesta que una misma. Pero ya está, ya ha pasado: ya te has sentado, te has abrochado el cinturón y te encuentras esperando para el despegue.
Mis condolencias si te ha tocado en medio. Si te ha tocado pasillo, enhorabuena: vas a poder estirarte un poco más y salir con más facilidad. Y si estás en la ventana, podrás observar mejor el despegue y el aterrizaje y apoyar la cabeza. Y además, verás mejor ese triángulo que hay sobre la ventana.
Un triángulo para disfrutar de las vistas y verificar que todo va bien
A veces es rojo, otras es negro y no está en todas las ventanas: de hecho suele haber uno o dos triángulos a cada lado de la cabina y a cierta altura sobre el asiento en la pared lateral, razón por la que quizás nunca te hayas percatado de ellos. Porque solemos saber dónde está la salida de emergencia más cercana (gracias a las explicaciones del equipo de auxiliares de vuelo), pero el triángulo no se deja ver tan fácil pese a que tiene una importancia crucial.
De hecho, puede que no lo hayas visto nunca, pero la tripulación de cabina tiene bien claro dónde está tanto antes como durante el vuelo. Como explica el experto en aviación y antiguo piloto comercial Daniel Bubb, esos triángulos señalan las ventanillas desde las que hay mejor visión de las alas. Está claro que en esa ventanilla se pueden hacer fotos muy chulas para Instagram, pero la razón de ser es otra:
“Ayudar a los miembros de la tripulación cuando hay una emergencia o un fallo en los flaps, los slats, el motor u otras partes (…) Les permite identificar la ubicación del problema de forma más rápida”.
Sabiendo esto, si ves al personal de cabina mirando de vez en cuando por esa ventanilla puede que te de un poco de respeto, pero una comprobación relativamente frecuente no implica que algo vaya mal, ya que también se usa para verificar que el ala se está deshelando correctamente y que todo va bien, añade.
En aviones pequeños, privados y algunos modelos antiguos no los traen en tanto en cuanto los triángulos no son obligatorios pero sí útiles para la tripulación, pero lo normal es que como mínimo te encuentres dos. Cada uno de ellos está situado a cada lado del avión, justo encima de la ventanilla que se alinea con los bordes del ala en el exterior. Eso sí, si el avión es más grande, puede haber dos triángulos a cada lado, marcando así el borde de ataque y el de salida del ala.
A ese asiento en aviación se le conoce como el “Asiento de William Shatner”, un guiño cultural al episodio ‘Pesadilla a 20.000 pies’ de “The Twilight Zone“ de octubre de 1963 donde Shatner veía un gremlin en el ala del avión. No he tenido el gusto de verlo, pero sí esa referencia de Los Simpson en un especial de La casa del terror.
Ir en ese asiento tiene sus ventajas. La primera es obvia: ofrece un magnífico punto de vista para sacar fotografías y vídeos. No obstante, también puede serte útil si lo de volar no te entusiasma demasiado: puedes ver por ti misma cómo todo está bien y el proceso de deshielo antes del despegue. Además, ofrece una sensación de vuelo más suave en tanto en cuanto se notan menos las turbulencias y la brusquedad del aterrizaje y despegue.
Suena tan apetecible que la siguiente pregunta sería saber a qué fila corresponde ese asiento, pero como hay diferentes modelos y configuración de aviones, no hay una respuesta única. Eso sí, si quieres aumentar la probabilidad de que te toque, fíjate en el mapa de los asientos y selecciona los que estén más próximos a los extremos del ala. Si un día tienes suerte y tu asiento asignado es ese, a disfrutar de las vistas.
Portada | Foto de Edwin Petrus en Unsplash
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Antes la publicidad era para monetizar. Ahora es para castigarte y YouTube lo ha llevado al extremo
Hace unos quince años, la publicidad online era el trato implícito: veías un banner o un pre-roll de quince segundos y accedías gratis a todo. No era ideal, pero sí lógico: alguien pagaba por el contenido que consumías para que no tuvieses que pagarlo tú. Funcionaba porque la molestia era proporcionada.
Eso cada vez existe menos.
Lo que tenemos ahora es otra cosa: las plataformas han descubierto que la publicidad sirve menos para monetizar que para empujar. Para degradar la experiencia gratuita hasta que pagar premium deje de ser un capricho y se convierta en la única forma tolerable de usar el producto. Y nadie lo hace con más descaro –o maestría– que YouTube. Así me cazó a mí.
Si lo usas sin pagar, ya sabes: anuncios cada vez más largos y frecuentes, varios antes de empezar el vídeo, el mismo spot turbio repetido tres veces en diez minutos. Anuncios que cortan frases a la mitad, destrozan el ritmo de una canción o aparecen justo cuando llegabas a la parte que te interesaba. Es así por diseño.
YouTube no necesita cascarte tantos anuncios para monetizar. Probablemente ganaría más con menos publicidad mejor segmentada. Pero no se trata de eso. Se trata de hacer la experiencia gratuita tan insufrible que acabes pagando para mantener la cordura. Yo no pago YouTube Premium por lo que me ofrece, sino por lo que me quita. Y cada vez más gente paga no porque quiera funciones extra, sino para no acabar estampando el móvil contra el suelo.
Otras plataformas hacen lo mismo pero disimulando mejor. Netflix con las cuentas compartidas, Disney+ con la calidad del vídeo en el plan barato, Spotify metiéndote anuncios y forzando el modo aleatorio. Son trucos visibles, pero al menos tienes menos y lo que tienes funciona. YouTube ha ido más lejos: no te quita funciones, te las envenena. El catálogo sigue completo, pero la experiencia es hostil. Pagas con tu paciencia y con tu atención fragmentada.
Lo curioso es que YouTube es bastante honesto. No te habla de Premium como “experiencia mejorada” ni de “contenido exclusivo”. Básicamente te dice: si quieres que esto deje de ser un infierno, pasa por caja. No engañan. Te dicen cuál es el trato.
Y es el modelo de Internet en los años veinte. Las plataformas ya no construyen algo tan bueno que la gente quiera pagarlo. Hacen el plan gratuito tan malo que no queda otra. La lógica es idéntica: la fricción ya no es un efecto colateral. Es la palanca.
Esto también dice algo sobre nosotros: hace una década, los anuncios eran molestos pero asumibles. Hoy son intrusiones que no podemos tolerar. Hemos normalizado que Internet debe ser fluido, sin interrupciones ni esperas. Las plataformas lo saben. Saben que hemos perdido la capacidad de aguantar cualquier fricción. Así que la fabrican, la multiplican, y luego te cobran por quitarla.
YouTube ha perfeccionado algo que otras plataformas quizás no quieren admitir: el anuncio ya no vende productos. Vende su propia ausencia. Y esa es quizás la única publicidad que realmente funciona.
En Xataka | Llevo años pagando YouTube Premium y no me arrepiento. El problema es que volver atrás es imposible
Imagen destacada | Xataka con Mockuuups Studio
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dos versiones diferentes, millones de cuentas en jaque y una buena idea
Si has recibido un mensaje de Instagram solicitándote el restablecimiento de tu contraseña durante los últimos días, no eres el único. Un rápido vistazo a Reddit o redes sociales como X/Twitter evidencia que es algo bastante común este inicio de 2026. De hecho, hay quien asegura haber recibido estos mensajes en varias ocasiones esta semana, incluso unas cuantas veces al día.
Qué ha pasado. Numerosos usuarios y usuarias de Instagram han detectado una actividad inusual relacionada con solicitudes masivas de restablecimiento de contraseña. Más concretamente, recibían correos electrónicos de restablecimiento de contraseña que parecían legítimos sin haberlo solicitado antes.
Dos versiones que lo explican. Tras esa solicitud masiva y especulaciones, el pasado 9 de enero la empresa de software antivirus Malwarebytes hacía pública una filtración de datos. Hace apenas unas horas, Instagram se pronunciaba. Las versiones de cada una:
- Según Malwarebytes, un grupo de ciberdelincuentes “robaron información confidencial de 17,5 millones de cuentas de Instagram, incluyendo nombres de usuario, direcciones físicas, números de teléfono, direcciones de correo electrónico y más.” No es un mero scraping, sino un auténtico kit de doxing encontrado en un popular foro de ciberdelincuencia. A partir de aquí, había dos opciones: o estábamos ante un ataque de fuerza bruta automatizado donde se generaban mails de “Olvidé mi contraseña” legítimos para, dentro del caos, deslizar un correo malicioso para que pinches sobre un enlace falsa. O que Meta hubiera ejecutado un reinicio defensivo de Instagram de aquellas cuentas que considera comprometidas.
- Según Instagram, han solucionado un problema que “permitía a un tercero solicitar correos electrónicos de restablecimiento de contraseña para algunas personas. No se produjo ninguna vulneración de nuestros sistemas y vuestras cuentas de Instagram están seguras.” Cerraba la explicación con una disculpa por las molestias.
Por qué es importante. Instagram minimiza el impacto de este incidente denominándolo “problema de software” y no vulneración de sistemas ya que técnicamente, si no entraron en sus servidores, no lo consideran un hackeo. En cualquier caso, esta supuesta filtración de datos contiene nombres de usuario, nombres reales, direcciones físicas, números de teléfono y direcciones de correo electrónico.
El nivel de riesgo es alto en tanto en cuanto esta exposición de información personal confidencial es de tal calibre que rompe la barrera entre lo digital y lo físico. Al exponer quién eres en internet, también se pone en peligro la seguridad en el mundo real. Los informes detallan que partes de esa base de datos se está comercializando en el mercado negro, clasificándolos por lotes en función de países y números de seguidores. Es decir, priorizando cuentas de alto perfil como influencers o cuentas empresariales.
Qué deberías hacer ahora. Para empezar, bajo ningún concepto tocar sobre los enlaces que aparezcan en los correos electrónicos por muy reales que parezcan. A partir de aquí:
- Cambia la contraseña de Instagram desde la app, en ‘Configuración y actividad’> ‘Centro de cuentas’ > ‘Contraseña y seguridad’ > ‘Cambiar contraseña’. Usa una larga, robusta y única.
- Configura la Autenticación en dos pasos que encontrarás dentro del apartado de ‘Contraseña y seguridad’ de la app, siguiendo la ruta anterior. Mejor evita la opción de SMS.
Asimismo, es recomendable cerrar las sesiones en todos los dispositivos y, en caso de que hayas recibido varios mensajes, verificar si los correos electrónicos electrónicos son verdaderamente de Instagram a través de la opción ‘Correos electrónicos de Instagram’ de la configuración. Si detectas alguno, bórralo.
Portada | Solen Feyissa y Gemini
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Los móviles chinos conquistaron el mercado dividiéndose en mil marcas distintas. Ahora están haciendo justo lo contrario
Hace unos días OPPO lo hacía oficial: tras la fusión con OnePlus (aunque con operativa “independiente“), ahora mete bajo su paraguas a Realme. Así, tanto Realme como OnePlus pasan de ir por libre a convertirse en submarcas dentro de un organigrama diferenciado.
Si el principio de la década fue el de las separaciones, con la división (forzada por las circunstancias) de Honor y Huawei y la “independencia” de POCO y de Xiaomi siguiendo los pasos de Redmi y Xiaomi, los locos años 20 han dado un giro de guion para hacer justo lo opuesto: asociarse todavía más (con una excepción que nada a contracorriente: Nothing y CMF). Las comillas son importantes en tanto en cuanto esas separaciones, aunque anunciadas a bombo y platillo, escondían una realidad de compartir en mayor o menor medida ciertos procesos y tecnologías.
Por qué es importante. OPPO es la quinta marca de móviles más vendida en el mundo, según datos de CounterPoint para el tercer trimestre de 2025. Y si nos vamos a 2024, los datos de Canalys arrojan que OPPO (en ese momento junto con OnePlus) tenían una cuota de mercado global del 8%.
Con la fusión, los tres equipos trabajarán en conjunto aunque cada uno siga desarrollando sus propios dispositivos para compartir recursos y así reducir costes. Pero además, la consecuencia directa se intuye en este gráfico: hay un trocito de pastel del 4% de Realme que pasa a engrosar la porción de OPPO.
Como ha confirmado OPPO y Realme a Xataka Móvil, esta decisión es una medida estratégica para “aprovechar mejor los recursos y amplificar la sinergia (…). Esto permite a OPPO, Realme y OnePlus presentar una oferta unificada y mejorada, ofreciendo productos más innovadores y diferenciales y una atención al cliente más optimizada y centrada en el usuario a nivel mundial”. En pocas palabras, para ser más competitivos.
El contexto. La cuota de Oppo crece y se acerca al top 3 de Apple, Samsung y Xiaomi. En un mercado saturado y de márgenes reducidos, la competitividad low-cost es brutal. Y con los precios de la RAM desbocados, la supervivencia depende de ser fuerte para negociar en la cadena de suministro y de reforzar un ecosistema para fidelizar. Xiaomi ya lo hizo cuando se cargó la web de POCO para integrarse con la matriz en un movimiento de simplificación.
De hecho, OPPO está haciendo un Xiaomi diferenciando sus submarcas: la principal es la premium, POCO es la que ofrece alguna característica rompedora a precio llamativo y Redmi para presupuestos ajustados. La marca todavía no se ha pronunciado, pero el histórico de cada una nos lleva a pensar en dispositivos premium con el sello de OPPO, la buena relación prestaciones coste de Realme y OnePlus como una suerte de flagship killer con funciones diferenciales.
Entre líneas. En el complejo ecosistema de fabricantes de móviles chinos, el enorme conglomerado BBK Electronics conforma una serie de marcas de diferente importancia: están las fuertes, capitaneadas por OPPO y Vivo, y otras marcas menores que han ido desarrollando su trayectoria como OnePlus y Realme, pero también Iqoo. Aunque cada una tenía sus propias estrategias de comunicación, ventas y marketing y algunos elementos de desarrollo, compartían procesos productivos, de logística y de I+D+i. Con este movimiento, OPPO, Realme y OnePlus compartirán estructura.
En Xataka | “La industria de los móviles era aburrida y monótona”. Oppo está dispuesto a cambiarlo
Portada | Xataka y Wikipedia
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