Escrito en ENTRETENIMIENTO el
Actualidad
Uno de los actores más relevantes de ‘Regreso al Futuro’ caía tan mal que nunca llegamos a ver su cara: era una máscara
Durante décadas, millones de espectadores recordaron a George McFly como uno de los personajes más entrañables de ‘Regreso al futuro’, con sus gestos nerviosos, su timidez extraña y esa forma tan peculiar de habitar la pantalla. Pero lo que casi nadie imaginaba es que, cuando la saga volvió al cine, aquello que veíamos ya no era exactamente él.
O, al menos, no del modo que todos creíamos.
Un artista imposible. Crispin Glover irrumpió en la cultura popular encarnando a George McFly con una actuación que convirtió al personaje en una de las almas más reconocibles de ‘Regreso al futuro’. Su interpretación, a la vez torpe, intensa y físicamente expresiva, se convirtió en un contrapunto esencial al dinamismo de Marty y la excentricidad de Doc Brown. Sin embargo, detrás de ese papel icónico, Glover ya era un artista singular, obsesionado por los límites de la narrativa, por el arte como acto de pensamiento crítico y por la necesidad de escapar de la maquinaria corporativa que, a su juicio, convertía el cine en un instrumento de complacencia ideológica.
La fama que le trajo la película no lo acercó a Hollywood: lo empujó lejos de ella, hacia una vida de proyectos propios, filmografías marginales, giras performativas y libros experimentales que él mismo leía en escena frente a sus seguidores. Aquella mezcla de éxito masivo y sensibilidad contracultural terminaría desembocando, pocos años después, en uno de los conflictos legales más influyentes de la historia del cine comercial.
El desacuerdo ideológico. Glover nunca ocultó su incomodidad con el mensaje final de la primera película. Le molestaba que el clímax fuera una recompensa económica: una familia convertida en símbolo de clase media triunfante, un coche nuevo como emblema de felicidad y una moraleja que, según él, asociaba sin matices el dinero con el éxito vital.
Tenía apenas veinte años, pero ya cuestionaba abiertamente un elemento que consideraba propagandístico. Para él, el verdadero premio debía haber sido la reconciliación afectiva entre los padres, no la riqueza. Aquella conversación con el director Robert Zemeckis, que según Glover derivó en un enfado notable del director, marcó un punto de fricción que más tarde se amplificaría cuando empezaron las negociaciones para la secuela.
Guerra silenciosa. El actor sentía que había hecho un trabajo decisivo en la primera entrega y esperaba un trato equivalente al de sus compañeros. El estudio, en cambio, percibía sus comentarios como un desafío artístico y personal.
Las ofertas económicas reflejaron esa ruptura: cifras muy inferiores al resto del reparto y, según Glover, una sensación deliberada de castigo, especialmente al ver que el guion de ‘Regreso al futuro II’ incluía escenas en las que George McFly aparecía colgado boca abajo, una postura físicamente incómoda que él interpretó como un gesto hostil. Para entonces, la tensión estética se había transformado ya en una tensión contractual y humana.
Plot Twist: la máscara. Cuando las negociaciones fracasaron, Universal no optó por la solución habitual de reemplazar al actor y continuar normalmente. No, hizo algo mucho más agresivo: utilizó un molde facial de Glover creado para la primera película y se lo colocó a un actor distinto, Jeffrey Weissman, añadiendo prótesis, maquillaje, postizos y una imitación minuciosa de su voz y gestos.
Era, en la práctica, poner a un intérprete a hacer de Crispin Glover haciendo de George McFly. Weissman, inicialmente informado de que sería un simple doble fotográfico, descubrió en pleno rodaje que le estaban pidiendo replicar una personalidad ajena, no un personaje. Fue incluso llamado “Crispin” en el set, y llegó a escuchar bromas de Steven Spielberg sobre un supuesto “millón” que Glover habría exigido.
One more thing. Muchas escenas lo relegaban al fondo, cuidadosamente desenfocado, o lo mostraban boca abajo para dificultar el reconocimiento. El resto se componía mezclando planos reales de Glover con tomas nuevas de Weissman para crear la ilusión de continuidad.
Para el público funcionó: millones de espectadores pensaron que Glover había participado en la secuela. Para Glover, aquello fue un atropello: su identidad, su esencia interpretativa, había sido usada sin consentimiento para sostener una producción multimillonaria.

George Mcfly (con Weissman dentro)
Un litigio histórico. En 1990 Glover presentó una demanda que, sin buscarlo, se convirtió en una de las primeras alertas tempranas sobre los riesgos de la recreación digital, la suplantación mediante efectos visuales y los derechos de imagen en la era de la manipulación tecnológica. Argumentaba que Universal había usado su rostro, su voz y su estilo interpretativo sin permiso, escudándose en la idea de que solo estaban prolongando la existencia del personaje George McFly.
Su abogado, Doug Kari, construyó una estrategia que buscaba demostrar que no se trataba de perpetuar al personaje, sino de apropiarse de la identidad artística de Glover. Quería deponer a Spielberg, Zemeckis, Gale y Michael J. Fox, además de acceder a los libros de contabilidad del estudio. ¿Qué ocurrió? Que el caso no llegó a juicio: la jueza animó a ambas partes a llegar a un acuerdo, uno que finalmente se cerró por unos 760.000 dólares.
Consecuencias. Pero el impacto psicológico, industrial y legal fue enorme. El sindicato SAG-AFTRA se vio obligado a revisar sus normas. Hollywood empezó a debatir hasta qué punto una interpretación pertenece a un actor y si un estudio puede, sin consentimiento, reconstruirlo para nuevas entregas.
Años después, cada vez que se hablaba de resucitar digitalmente a un intérprete fallecido, el nombre de Glover reaparecía como advertencia. En cierto modo, su caso anticipó debates actuales sobre deepfakes, avatares generados por IA y réplicas digitales hiperrealistas.
Consecuencias personales. El proceso no dejó indemne a nadie. Glover logró limpiar su nombre y establecer una línea roja en la industria, pero la experiencia lo marcó profundamente. Rechazó acudir a convenciones o sesiones de fotos relacionadas con la saga porque, según él, eso sería apoyar una mentira: que él había participado en esas secuelas y que la interpretación artificial de Weissman le pertenecía.
También sufrió durante años el lastre emocional de que los fans atribuyeran a su trabajo gestos o momentos que nunca interpretó, llegando incluso a recibir críticas por lo que consideraba “malas decisiones” que él no había tomado. Weissman tampoco salió indemne: según su propio testimonio, Universal lo marginó tras colaborar en las películas y, para colmo, se convirtió en objeto de odio por parte de una parte del fandom que lo veía como un usurpador. Ambos fueron víctimas de un sistema que priorizó la coherencia visual sobre la integridad artística.
La vida más allá del fenómeno. Mientras el público seguía viendo a Glover principalmente como George McFly, él se dedicaba a construir una carrera completamente distinta, más cercana a la performance, la experimentación que a la industria mainstream. Sus giras con lecturas, presentaciones de libros y proyección de sus filmes ‘What Is It?’ y ‘It Is Fine! Everything Is Fine’. consolidaron un circuito de culto donde podía dialogar directamente con el público y transmitir una visión radical del arte: obras que rehuían que, en sus palabras, “se resisten a los dictados de un cine enteramente moldeado por intereses corporativos”.
Su compra de una propiedad en la República Checa para rodar en sets propios, su metodología obsesiva de trabajo y su rechazo a comprometer sus convicciones lo sitúan en un espacio artístico único, muy lejos de la nostalgia edulcorada que suele rodear a la saga que lo hizo famoso. Incluso su regreso puntual con Zemeckis en ‘Beowulf’ mostró que podía coexistir con Hollywood sin someterse a él.
Un actor contra el sistema. Si se quiere, la historia de Crispin Glover y ‘Regreso al futuro’ es más que un conflicto contractual: es el relato de un choque frontal entre una visión autoral del arte y una maquinaria industrial que trató de replicarlo sin incluirlo. Y es, también, la historia de un joven actor que, por cuestionar un mensaje y exigir un trato digno, abrió un debate que décadas después resulta crucial en un mundo donde las identidades pueden duplicarse.
El caso Glover redefinió los límites del derecho de publicidad, anticipó la problemática del uso de imágenes generadas por ordenador y expuso la dimensión ética de sustituir a un actor por una simulación. Su figura, lejos de quedar reducida a un papel icónico, emerge en retrospectiva como la de un artista que convirtió una (su) injusticia en un punto de inflexión para toda la industria.
Y en esa paradoja, su historia trasciende la anécdota y se convierte en parte fundamental de la evolución del cine contemporáneo.
Imagen | Universal Pictures
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
San Francisco declara el 9 de febrero como el Día de “Los Tigres del Norte”
El gobierno de San Francisco, California, declaró el pasado 9 de febrero como el Día de “Los Tigres del Norte” para honrar a la agrupación musical mexicana cuya carrera ha tenido un gran auge en el estado del suroeste estadounidense.
“Una ciudad tan importante, que nos dedique un día, nos llena de orgullo para seguir cantando y trayéndoles nuestra música”, declaró Eduardo Hernández, uno de los integrantes, en un evento que se llevó a cabo en el ayuntamiento de la Ciudad Dorada, durante el cual el alcalde Daniel Lurie recibió a los músicos y les hizo entrega de un reconocimiento que proclama la designación de la efeméride.
“Hoy 9 de febrero, San Francisco proclama el Día de ‘Los Tigres del Norte’. Un honor que recibimos con el corazón lleno. Gracias a la ciudad y a nuestra gente por caminar siempre con nosotros. Seguimos cantando historias”, publicó la banda en su cuenta de Instagram.
“Los Tigres del Norte”, también conocidos como Los Jefes de Jefes, son una banda de la música regional mexicana conocida como norteña, que está integrada por Jorge Hernández (acordeón y voz), Hernán Hernández (bajo eléctrico y voz), Eduardo Hernández (acordeón, saxofonista, bajosexto y voz), Luis Hernández (bajosexto y voz) y Óscar Lara (batería), todos miembros de la misma familia.
Fue fundada en 1968 en Mocorito, Sinaloa, y ha ganado seis premios Grammy y 12 premios Grammy Latino. Se enfocan especialmente en música romántica y en corridos que narran la cotidianidad mexicana en el norte del país y en el sur de los Estados Unidos.
Su discografía consiste en más de 80 álbumes y más de 750 temas. También han participado en más de 40 películas.
El pasado 28 de diciembre, se estrenó un episodio de la serie animada “Los Simpson” titulado “¡The Fall Guy-Yi-Yi!”, donde aparecieron “Los Tigres del Norte” y los integrantes de la banda se dieron voz a sí mismos para cantar la canción “El Corrido de Pedro y Homero”, original para este episodio. Durante el mismo, el actor de doblaje Humberto Vélez —la voz original de Homero Simpson en el doblaje latinoamericano de la caricatura— fue invitado para dar voz al personaje de El Abejorro y a una caricatura de sí mismo.
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
Multiverse negocia una ronda para superar los 1.500 millones de euros
En plena carrera global por dominar la inteligencia artificial, donde el liderazgo suele concentrarse en Estados Unidos o China, empieza a asomar una historia distinta con acento español. Multiverse Computing, una startup con sede en San Sebastián, lleva tiempo ganando visibilidad entre inversores y grandes empresas, pero un último movimiento eleva claramente la escala de la conversación. La empresa estaría negociando una nueva ronda de financiación que podría situarla en la antesala de los unicornios, una categoría reservada a muy pocas firmas europeas en este sector.
Nuevo unicornio español. La información que sitúa a Multiverse en ese posible salto procede, por ahora, de fuentes citadas por Bloomberg que describen una negociación en marcha. Según esas personas familiarizadas con la operación, la compañía estaría en conversaciones para captar en torno a 500 millones de euros en nueva financiación, una cifra que implicaría superar los 1.500 millones de valoración. El calendario que manejan esas fuentes apunta al primer semestre de 2026 y a la entrada de nuevos inversores, lo que deja la operación en el terreno de lo probable, pero todavía no confirmado.
Qué hace la compañía. Multiverse Computing, creada en 2019, se centra en desarrollar herramientas de software que permitan a las organizaciones utilizar inteligencia artificial con menor coste energético y computacional. Su tecnología busca reducir el tamaño de los modelos sin sacrificar precisión, un enfoque que responde a uno de los grandes problemas actuales del sector, el elevado consumo de recursos que exige entrenar y ejecutar sistemas avanzados. Esa promesa de eficiencia es la que está atrayendo la atención de inversores y socios industriales.
Contexto financiero. En marzo de 2025, retratábamos cómo la compañía recibía una inversión de 67 millones de euros a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica, el vehículo público destinado a impulsar proyectos estratégicos. Apenas unos meses después, en junio de 2025, volvíamos a escribir sobre ella en relación a una ronda de 189 millones de euros con la participación de varios fondos internacionales y corporativos. Esa sucesión de operaciones sitúa la negociación descrita por Bloomberg en otra escala, ya no como una inyección para crecer, sino como el paso que podría redefinir su valoración dentro del mercado europeo de la IA.
Detrás de escena. Bloomberg sitúa los ingresos anuales recurrentes de Multiverse en 100 millones de euros en enero de 2026, un indicador utilizado por las startups de software para mostrar ingresos recurrentes futuros más que resultados contables presentes. En este punto debemos ser muy cuidadosos: se trata de una métrica indicativa de tracción, no un sinónimo de beneficios. Esa diferencia es relevante en un sector donde la expansión suele apoyarse en inversión sostenida y gasto elevado. Por eso, más allá de la tracción comercial, quedará por comprobar cuál es su equilibrio real entre ingresos, costes y sostenibilidad financiera en la siguiente fase de desarrollo.
Imágenes | Multiverse
ues de anuncios individuales.
Source link
Actualidad
Multiverse negocia una ronda para superar los 1.500 millones de euros
En plena carrera global por dominar la inteligencia artificial, donde el liderazgo suele concentrarse en Estados Unidos o China, empieza a asomar una historia distinta con acento español. Multiverse Computing, una startup con sede en San Sebastián, lleva tiempo ganando visibilidad entre inversores y grandes empresas, pero un último movimiento eleva claramente la escala de la conversación. La empresa estaría negociando una nueva ronda de financiación que podría situarla en la antesala de los unicornios, una categoría reservada a muy pocas firmas europeas en este sector.
Nuevo unicornio español. La información que sitúa a Multiverse en ese posible salto procede, por ahora, de fuentes citadas por Bloomberg que describen una negociación en marcha. Según esas personas familiarizadas con la operación, la compañía estaría en conversaciones para captar en torno a 500 millones de euros en nueva financiación, una cifra que implicaría superar los 1.500 millones de valoración. El calendario que manejan esas fuentes apunta al primer semestre de 2026 y a la entrada de nuevos inversores, lo que deja la operación en el terreno de lo probable, pero todavía no confirmado.
Qué hace la compañía. Multiverse Computing, creada en 2019, se centra en desarrollar herramientas de software que permitan a las organizaciones utilizar inteligencia artificial con menor coste energético y computacional. Su tecnología busca reducir el tamaño de los modelos sin sacrificar precisión, un enfoque que responde a uno de los grandes problemas actuales del sector, el elevado consumo de recursos que exige entrenar y ejecutar sistemas avanzados. Esa promesa de eficiencia es la que está atrayendo la atención de inversores y socios industriales.
Contexto financiero. En marzo de 2025, retratábamos cómo la compañía recibía una inversión de 67 millones de euros a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica, el vehículo público destinado a impulsar proyectos estratégicos. Apenas unos meses después, en junio de 2025, volvíamos a escribir sobre ella en relación a una ronda de 189 millones de euros con la participación de varios fondos internacionales y corporativos. Esa sucesión de operaciones sitúa la negociación descrita por Bloomberg en otra escala, ya no como una inyección para crecer, sino como el paso que podría redefinir su valoración dentro del mercado europeo de la IA.
Detrás de escena. Bloomberg sitúa los ingresos anuales recurrentes de Multiverse en 100 millones de euros en enero de 2026, un indicador utilizado por las startups de software para mostrar ingresos recurrentes futuros más que resultados contables presentes. En este punto debemos ser muy cuidadosos: se trata de una métrica indicativa de tracción, no un sinónimo de beneficios. Esa diferencia es relevante en un sector donde la expansión suele apoyarse en inversión sostenida y gasto elevado. Por eso, más allá de la tracción comercial, quedará por comprobar cuál es su equilibrio real entre ingresos, costes y sostenibilidad financiera en la siguiente fase de desarrollo.
Imágenes | Multiverse
ues de anuncios individuales.
Source link
-
Actualidad2 días agoMiles de personas se cambian de ropa nada más del trabajo. La neurociencia tiene algo que decir: llevan razón
-
Actualidad2 días agodesafiar las leyes de la gravedad
-
Actualidad1 día agola gran pregunta es qué pasa si esta es la nueva normalidad
-
Musica22 horas agoConcert Week 2026: Así puedes comprar boletos 2×1 paso a paso en Ticketmaster y E-Ticket
-
Actualidad12 horas agoAlgo oscuro no para de crecer en el hielo de Groenlandia. Y está derritiendo la masa helada a una velocidad inesperada
-
Musica20 horas agoDe cajero al Super Bowl LX: La increíble evolución de Bad Bunny
-
Deportes2 días agoMilano-Cortina 2026: Se cae Lindsey Vonn en el descenso alpino; la operan de una fractura | Video
-
Actualidad1 día agoEl nuevo Ferrari Luce es mucho más que el primer coche eléctrico de Ferrari. Es un grito desesperado por encontrar un nuevo público



