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Todos los rovers de Marte, incluido el que la historia olvidó, y cómo cambiaron nuestra visión del planeta rojo

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Los romanos no fueron los primeros en asociar ese brillante punto rojizo del cielo nocturno con el dios de la guerra. Mucho antes, los babilonios ya le habían puesto un nombre que evocaba la destrucción. Milenios de astronomía y ciencia no han hecho más que incrementar nuestra fascinación por el inhóspito planeta rojo.

Después de observarlo con telescopios, escribir innumerables historias sobre sus habitantes imaginarios y visitarlo con las primeras sondas, en las últimas décadas, la humanidad ha hecho algo mucho más extraordinario: recorrer Marte con vehículos robot: extensiones robóticas de nuestra propia curiosidad que han cruzado desiertos, escalado montañas y analizado rocas para enseñarnos lo que no sabíamos sobre cómo se formó nuestro sistema solar y por qué Marte pasó de ser un mundo lleno de agua a un gélido erial.

Qué son los rovers de Marte

En pocas palabras, un rover marciano es un vehículo con ruedas diseñado para desplazarse y explorar la superficie de Marte. A diferencia de los módulos de aterrizaje y otras sondas estacionarias, los rovers tienen la capacidad de moverse de forma autónoma por el terreno para estudiar una variedad mucho más amplia de rocas y características geológicas. Para ello, viajan equipados con un conjunto de instrumentos capaces de analizar la composición química y física del suelo, las rocas y la delgada atmósfera marciana.

En el caso de Marte, lo que ha impulsado el complicado y carísimo envío de rovers es conocer la historia del agua en el planeta rojo y, por extensión, si pudo albergar vida en algún momento de su pasado. Los rovers buscan y caracterizan rocas y suelos que puedan contener pistas de antigua actividad hidrológica, como minerales que solo se forman en presencia de agua.

Los primeros rovers tenían una misión más sencilla: demostrar que la tecnología funcionaba y buscar las primeras pruebas directas de que el agua líquida había fluido alguna vez por la superficie. La pionera misión del Sojourner fue una demostración tecnológica para probar que la movilidad sobre ruedas fuera posible en Marte. Tras su éxito, los rovers gemelos Spirit y Opportunity confirmaron la presencia de agua abundante en el pasado marciano, y su sucesor, el rover Curiosity, buscó los ingredientes químicos esenciales para tratar de confirmar la presencia de vida.

Finalmente, el rover Perseverance se ha encargado de recoger muestras de posibles biofirmas para una misión futura pueda traerlas a la Tierra. Si bien la búsqueda de vida extraterrestre se centra en los exoplanetas, los rovers son nuestra mejor baza para confirmar la vida microbiana pasada en otros planetas de nuestro propio sistema solar.

Cómo son: diseño, instrumentos, procesador

Infografía de los instrumentos del rover Perseverance
Infografía de los instrumentos del rover Perseverance

Instrumentos del rover Perseverance de la NASA

Los rovers marcianos actuales tienen el tamaño de un coche y pesan en torno a una tonelada. Su diseño de seis ruedas sin muelles ni amortiguadores, sujetas a dos pares de brazos articulados, se conoce como “rocker-bogie”. El “rocker” es el brazo más grande conectado al chasis. El “bogie” es un brazo más pequeño que conecta las ruedas delantera y central.

Esta configuración mecánica permite que el rover mantenga todas las ruedas en contacto con el suelo en casi todo momento, distribuyendo el peso de manera uniforme. Gracias a este diseño, un rover puede superar obstáculos de hasta el doble del diámetro de sus ruedas y mantener una estabilidad increíble en pendientes pronunciadas, adaptándose al terreno de una forma parecida a como lo haría un insecto.

Aunque reciben instrucciones desde la Tierra, son completamente autónomos, la única manera de evitar un paso en falso en el difícil entorno marciano. Debido a la distancia entre la Tierra y Marte, una señal de radio puede tardar hasta 20 minutos en llegar en un solo sentido, lo que haría imposible controlar el rover en tiempo real. En su lugar, los ingenieros envían un conjunto de comandos para todo el día, y el rover los ejecuta de forma autónoma, utilizando sus propios sensores para evitar obstáculos por el camino.

A pesar de ello, los rovers marcianos tienen procesadores muy limitados. La unidad central, el “cerebro” del rover, es responsable de procesar las imágenes de las cámaras y controlar los motores de las ruedas, así como de operar el brazo robótico y programar las comunicaciones.

El rover Perseverance, el más avanzado hasta ahora, utiliza como CPU un PowerPC 750, el mismo chip que montaba el iMac G3 de 1998. La razón no es el coste, sino la fiabilidad. Son procesadores muy probados y “endurecidos contra la radiación”, lo que significa que están diseñados para resistir el bombardeo constante de partículas de alta energía del espacio sin sufrir fallos.

El Perseverance tiene 23 cámaras en total. Algunas para la navegación (Navcams), otras para detectar peligros cercanos (Hazcams), y las más importantes: las científicas, montadas en un mástil que actúa como la “cabeza” del rover. Pueden hacer zoom, tomar imágenes panorámicas en 3D y a color de alta definición. Otros instrumentos incluyen una estación meteorológica, un radar de penetración terrestre para “ver” bajo la superficie y mapear las capas de roca y hielo, o micrófonos para escuchar los sonidos del viento marciano.

Para que todo este complejo sistema funcione, se necesita una fuente de energía fiable. En Marte, hay dos opciones: paneles solares (la tecnología elegida para los primeros rovers) y un generador termoeléctrico de radioisótopos (RTG), esencialmente una batería nuclear alimentada por una pastilla de plutonio (como la que llevan Curiosity y Perseverance).

Cuál fue el primer rover en Marte

El rover soviético PrOP-M
El rover soviético PrOP-M

El rover soviético PrOP-M

Aunque el rover Sojourner de la NASA sea conocido como el primer rover marciano, no fue el primero en ser enviado al planeta rojo. Ese honor, a menudo olvidado, pertenece a la Unión Soviética. En 1971, 26 años antes de que Sojourner dejara sus huellas en Marte, la misión Mars 3 llevaba a bordo un pequeño vehículo llamado PrOP-M.27.

El diseño del PrOP-M era único y no se ha vuelto a repetir. En lugar de ruedas, estaba diseñado para desplazarse sobre la superficie utilizando un par de esquís. Era una pequeña caja de 4,5 kg que debía permanecer conectada a su módulo de aterrizaje mediante un cable de 15 metros. Su sistema de navegación era increíblemente rudimentario, pero ingenioso para su época: dos pequeñas barras metálicas en la parte delantera detectaban los obstáculos, lo que activaba un algoritmo autónomo para retroceder y rodearlos.

La existencia de este rover fue un secreto guardado durante casi 20 años porque nunca llegó a desplegarse. El 2 de diciembre de 1971, el módulo de aterrizaje de la Mars 3 soviética logró la hazaña de ser la primera nave espacial en realizar un aterrizaje suave en la superficie de Marte. Sin embargo, el triunfo duró poco. Tras solo 110 segundos de operación, durante los cuales transmitió una imagen parcial e irreconocible, el lander enmudeció para siempre. La causa más probable fue una colosal tormenta de polvo que azotaba el planeta en ese momento, un primer aviso de lo increíblemente difícil que es la exploración marciana.

Cuántos rovers se han enviado al planeta rojo

A día de hoy, y sin incluir los intentos fallidos, seis rovers han llegado a la superficie de Marte: cinco de la NASA y uno de la agencia china CNSA. Cada uno de ellos ha tenido un objetivo y contexto diferente, empezando por breves pruebas tecnológicas y culminando en expediciones de varios años.

Sojourner (1997)

El rover Sojourner de la NASA tras descender de la rampa
El rover Sojourner de la NASA tras descender de la rampa

El rover Sojourner de la NASA tras descender por la rampa

La misión Mars Pathfinder de la NASA abrió el camino que han recorrido todas las misiones posteriores. Su pequeño rover Sojourner, del tamaño de un microondas, no pretendía hacer ciencia revolucionaria, sino demostrar que es posible aterrizar y operar un vehículo con ruedas en Marte.

Para ello, la NASA utilizó un arriesgado sistema de aterrizaje basado en un conjunto de airbags gigantes que permitieron a la sonda rebotar sobre la superficie hasta detenerse de forma segura. El 4 de julio de 1997, Sojourner descendió por una rampa desde el aterrizador (bautizado como “Estación Memorial Carl Sagan”) y comenzó su exploración de Ares Vallis.

Su misión debía durar solo 7 soles (o días marcianos), pero superó todas las expectativas, operando durante 83 soles. En ese tiempo, recorrió algo más de 100 metros, analizó la composición de rocas con su espectrómetro de rayos X, y envió a la Tierra más de 550 imágenes. El éxito de Sojourner no solo fue técnico; fue un fenómeno cultural que cautivó al mundo y despertó un apetito masivo por la exploración planetaria en tiempo real.

Spirit y Opportunity (2004)

El rover Opportunity en una sala limpia del Kennedy Space Center
El rover Opportunity en una sala limpia del Kennedy Space Center

El rover Opportunity en una sala limpia del Kennedy Space Center

Tras el éxito de Sojourner, la NASA subió la apuesta con la misión Mars Exploration Rover. Spirit y Opportunity, dos rovers idénticos del tamaño de un carrito de golf, fueron enviados a lados opuestos del planeta con la misión de “seguir el rastro del agua”. Alimentados por paneles solares, estos gemelos robóticos acabaron reescribiendo la historia de Marte.

Spirit aterrizó el 4 de enero de 2004 en el cráter Gusev, un lugar que desde la órbita parecía haber sido un antiguo lago. Sin embargo, la superficie estaba cubierta de roca volcánica. La misión de Spirit se transformó en 2007 gracias a un afortunado accidente: una de sus ruedas delanteras dejó de funcionar y tuvo que ser arrastrada. Al hacerlo, la rueda rota cavó una zanja en el suelo, revelando un material brillante de color blanco. El análisis demostró que era sílice casi pura, un mineral que en la Tierra se forma comúnmente en fuentes termales o fumarolas, entornos que son considerados ideales para el desarrollo de la vida microbiana. Spirit continuó operando hasta 2010, cuando quedó atrapado en un banco de arena fina, finalizando su misión tras más de seis años de exploración.

Opportunity aterrizó tres semanas después, el 25 de enero de 2004, en Meridiani Planum, y tuvo aún más suerte. Aterrizó dentro de un pequeño cráter, exponiendo un afloramiento de roca madre a pocos metros de distancia. Casi de inmediato descubrió lo que estaba buscando. Las rocas estratificadas y la presencia de pequeñas esférulas ricas en hierro, apodadas “arándanos”, eran la prueba irrefutable de que esa zona había sido en el pasado la orilla de un mar salado y ácido. Lo que siguió fue una de las misiones más extraordinarias de la historia de la exploración espacial. Diseñado para durar 90 días y recorrer 1 kilómetro, Opportunity continuó explorando Marte durante casi 15 años, recorriendo una distancia récord de 45.16 kilómetros. Finalmente, en junio de 2018, una masiva tormenta de polvo que envolvió todo el planeta cubrió sus paneles solares, impidiendo que recargara sus baterías. Tras meses de intentos de restablecer el contacto, la NASA declaró el fin de la misión.

Curiosity (2012)

El rover Curiosity en una sala limpia del JPL de la NASA
El rover Curiosity en una sala limpia del JPL de la NASA

El rover Curiosity en una sala limpia del JPL de la NASA

Con la misión Mars Science Laboratory (MSL) de la NASA y la llegada del rover Curiosity a Marte en 2012, la exploración del planeta rojo dio un salto de gigante. Curiosity era un laboratorio de química y astrobiología al completo. Con el tamaño de un Mini Cooper y un peso de casi una tonelada, era demasiado grande para el sistema de airbags. Por ello, la NASA diseñó una maniobra de aterrizaje increíblemente compleja llamada “Skycrane” (grúa espacial), en la que una plataforma propulsada por cohetes se encargó de posar suavemente el rover, sujeto por cables, en la superficie antes de apartarse rápidamente para acabar estrellándose a una distancia segura.

Curiosity aterrizó el 6 de agosto de 2012 en el cráter Gale, un lugar elegido por tener una montaña de 5 kilómetros de altura en su centro, el Monte Sharp, cuyas capas sedimentarias prometían ser un registro de la historia geológica de Marte. A diferencia de sus predecesores, Curiosity funciona con un RTG, lo que le proporciona energía y calor constantes para operar su sofisticado conjunto de diez instrumentos científicos. Su objetivo principal no era solo buscar agua, sino determinar si el cráter Gale alguna vez tuvo las condiciones ambientales adecuadas para la vida microbiana.

La respuesta fue un rotundo sí. Poco después de aterrizar, Curiosity descubrió lechos de antiguos arroyos y, al perforar una roca llamada “John Klein”, confirmó que se encontraba en el lecho de un antiguo lago de agua dulce que contenía todos los elementos químicos esenciales para la vida: carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo y azufre. Más tarde, su instrumento de análisis de muestras detectó moléculas orgánicas complejas conservadas en rocas de 3.000 millones de años, los ladrillos con los que se construye la vida. Hoy el rover Curiosity lleva más de 12 años escalando el monte Sharp, enviando vídeos impresionantes y revelando los secretos de cómo Marte pasó de ser un mundo potencialmente habitable al desierto helado que es hoy.

Perseverance (2021)

El rover Perseverance colgado de la Skycrane
El rover Perseverance colgado de la Skycrane

El rover Perseverance colgado de la Skycrane

Perseverance aterrizó en Marte el 18 de febrero de 2021. Es el rover más avanzado jamás enviado a otro planeta. Basado en el exitoso diseño de Curiosity, comparte su chasis y su sistema de aterrizaje Skycrane, pero está equipado con un conjunto de instrumentos completamente nuevo y una misión aún más ambiciosa. Aterrizó en el cráter Jezero, un lugar que hace miles de millones de años albergó un profundo lago y un delta fluvial, uno de los mejores lugares en todo Marte para buscar signos de vida pasada.

La misión de Perseverance es buscar biofirmas, es decir, rastros químicos o minerales que la vida microbiana antigua podría haber dejado en las rocas. Y lo más importante: coleccionar muestras para su futura recolección. Perseverance está equipado con un sistema de perforación y almacenamiento que le permite extraer núcleos de roca del tamaño de un dedo, sellarlos herméticamente en tubos de titanio y depositarlos en la superficie para que la misión Mars Sample Return (ahora mismo en standby) y traerlos a la Tierra para su análisis en los laboratorios más avanzados del mundo.

En su tiempo en Marte, Perseverance ha hecho descubrimientos cruciales. Ha encontrado una gran diversidad de moléculas orgánicas en las rocas del suelo del cráter, lo que refuerza la idea de que los componentes básicos de la vida estaban presentes. Y ha recolectado muestras particularmente prometedoras. Pero durante años, el rover quedó eclipsado por el protagonismo de un compañero de viaje: el helicóptero Ingenuity, un demostrador tecnológico que probó con éxito que es posible volar de forma autónoma en la fina atmósfera marciana, y que duró 14 veces más de lo que estaba previsto.

Zhurong (2021)

El recorrido del rover chino Zhurong en Marte
El recorrido del rover chino Zhurong en Marte

El recorrido del rover chino Zhurong en Marte

El 14 de mayo de 2021, la exploración de Marte dejó de ser un dominio exclusivo de la NASA. Ese día, China logró una hazaña técnica sin precedentes con su misión Tianwen-1: en su primer intento, consiguió poner en órbita una sonda, aterrizar una plataforma en la superficie y desplegar su primer rover marciano, Zhurong. Este éxito convirtió a China en la segunda nación en operar un rover en el planeta rojo, marcando el comienzo de una nueva era multinacional en la exploración de Marte.

Zhurong, que lleva el nombre del dios del fuego en la mitología china, aterrizó en Utopia Planitia, una vasta llanura en el hemisferio norte. A diferencia de los grandes rovers de la NASA, Zhurong era más comparable en tamaño a Spirit y Opportunity y, como ellos, dependía de paneles solares para obtener energía. Su misión principal era estudiar la geología local, la composición del suelo y la posible distribución de hielo de agua subterráneo.

Durante su misión, Zhurong recorrió casi 2 kilómetros y realizó también descubrimientos importante. Utilizando su radar de penetración terrestre, se supo que se encontraba en lo que había sido la línea de costa de un antiguo y vasto océano que cubría el hemisferio norte de Marte. El rover también se hizo famoso por una de sus características únicas: una cámara inalámbrica desmontable que podía dejar en el suelo para tomarse “selfies” junto a su plataforma de aterrizaje, una ingeniosa solución que le permitió ganar la partida a Perseverance en la carrera por la mejor foto de familia marciana.

Cuántos rovers hay ahora y cuál es su misión

Ingenieros de la NASA junto a maquetas de Sojourner, Opportunity y Curiosity
Ingenieros de la NASA junto a maquetas de Sojourner, Opportunity y Curiosity

Ingenieros de la NASA junto a maquetas de Sojourner, Opportunity y Curiosity

A día de hoy, solo quedan dos rovers plenamente operativos en la superficie de Marte, Curiosity y Perseverance de la NASA.

La misión actual de Curiosity es continuar su metódico ascenso por las laderas del monte Sharp, en el centro del cráter Gale. A medida que sube, analiza capas de roca cada vez más jóvenes, lo que le permite leer la historia ambiental de Marte a lo largo de millones de años para comprender en detalle cómo y por qué el clima marciano cambió de ser cálido y húmedo, potencialmente habitable, al desierto helado y seco que vemos hoy.

Por su parte, Perseverance sigue adelante con su doble misión en el cráter Jezero. Continúa explorando el antiguo delta fluvial, utilizando su avanzado conjunto de instrumentos para buscar las rocas con mayor potencial astrobiológico. Simultáneamente, sigue recolectando y sellando muestras de roca y regolito, construyendo el primer depósito de material marciano destinado a ser traído a la Tierra por futuras misiones.

Desde los esquís fallidos del PrOP-M hasta los laboratorios nucleares rodantes de hoy, la saga de los rovers de Marte es una de las mayores epopeyas tecnológicas y científicas de nuestro tiempo. Cada misión ha transformado nuestra visión del planeta rojo, convirtiéndolo de un punto de luz lejano en un mundo tangible, con una historia geológica rica y compleja. Hemos pasado de preguntarnos si alguna vez hubo agua a saber que fluyó en ríos y se acumuló en lagos y mares. Hemos pasado de especular sobre la habitabilidad a encontrar lugares que tuvieron todos los ingredientes necesarios para la vida.

El helicóptero Ingenuity que acompañó a Perseverance ha abierto la puerta a un nuevo concepto de robots voladores, y que pasará a otro nivel cuando la NASA envíe la misión Drangonfly a Titán, la luna de Saturno cubierta de mares de metano, y uno de los luares más fascinantes del sistema solar.

En cuanto a Marte, seguirá recibiendo visitantes para la misión de muestras, un hito en el que la misión Tianwen-3 de China compite con Mars Sample Return de Estados Unidos. La respuesta definitiva a la pregunta de si alguna vez existió vida en Marte probablemente la obtengamos aquí en la Tierra, cuando podamos analizar esas muestras de roca marciana con toda la potencia de los laboratorios terrestres.

Imágenes | CNSA, NASA

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La materia oscura lleva décadas siendo un misterio. Un extraño suceso de 2019 podría ser la prueba que estábamos buscando para desentrañarlo

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18 de diciembre de 2019. Una estrella de la gran nube de Magallanes aumenta su brillo. Lo hace de una forma suficientemente intensa como para no pasar desapercibido a los científicos que analizan los datos del telescopio Víctor M. Blanco del Observatorio Interamericano de Cerro Tololo (Chile), pero no tan intensamente como para corresponderse con una explosión. Se trata más bien de un aumento suave del brillo, seguido de un descenso simétrico del mismo. Todo el proceso dura 1 hora y desconcierta a los científicos, que bautizan al objeto causante de este fenómeno como Phoebe. 

Desde entonces, el origen de Phoebe ha sido un misterio. Ahora, los mismos científicos que hicieron el descubrimiento tienen respuestas que apuntan a lo que sería uno de los objetos más antiguos que se han detectado jamás. 

El origen de Phoebe. Existen tres hipótesis para el origen de Phoebe. Por un lado, podría ser un planeta flotante libre en la Vía Láctea. Es decir, un planeta que fue expulsado de su sistema solar y que ahora vaga por nuestra galaxia. También podría ser exactamente lo mismo, pero en la gran nube de Magallanes en vez de en la Vía Láctea. 

Finalmente, podría tratarse de un agujero negro primordial. Es decir, un agujero negro muy pequeño que, en vez de formarse por el colapso de una estrella, se originó por fluctuaciones en la densidad de la materia del cosmos durante los primeros segundos del Big Bang. Los autores del estudio que se acaba de publicar han calculado las probabilidades de cada hipótesis y la tercera gana al resto en un factor de 100.000.

Una microlente gravitacional. Si bien el origen de Phoebe ha sido un misterio todo este tiempo, los científicos no tardaron en comprender el fenómeno que había causado la fluctuación del brillo de la estrella en 2019. Debía tratarse de una microlente gravitacional. 

Este es un fenómeno que se forma cuando un objeto muy masivo se sitúa entre nuestros telescopios y otro objeto. La masa del objeto central es tan grande que su gravedad es capaz de curvar el espacio-tiempo, formando una especie de lente que magnifica la imagen de lo que hay detrás. Por otro lado, si lo que hay detrás es una estrella muy lejana, lo que se magnifica es su brillo. Por eso se produjo ese aumento del brillo, porque Phoebe estaba pasando entre la estrella y los telescopios del observatorio chileno.

La clave está en la duración. Los estudios previos con lentes gravitacionales demuestran que la duración del evento puede darnos una idea de la masa del cuerpo que provoca la formación de la lente. Cuanto más ligero es el objeto, más rápido se mueve y menos tiempo dura el aumento de brillo. En este caso, el fenómeno duró una hora. Puede parecernos muchísimo, pero en términos cósmicos es bastante poco. De hecho, se encuentra justo sobre el límite detectable. 

Esto nos indica que el objeto que causó ese aumento del brillo debía ser muy ligero. Según los cálculos realizados por los científicos de la Universidad de Swinburne teniendo en cuenta las fluctuaciones en el brillo, tendría aproximadamente una masa equivalente a tres lunas. 

Una opción ganadora. Los agujeros negros que se forman a partir de estrellas suelen tener como mínimo la masa de alrededor de 5 soles. 3 lunas es muchísimo menos. También es un objeto demasiado pequeño para corresponderse con un planeta que vaga por la Vía Láctea o por la gran nube de Magallanes. Esto, junto a la geometría del evento y la distribución espacial esperada ha sido lo que ha llevado a que el cálculo de probabilidades se decante tan claramente hacia el agujero negro primordial.

Primordial Black Holes
Primordial Black Holes

Agujeros negros primordiales

Una gran noticia sobre algo muy pequeño. Los agujeros negros primordiales son fenómenos teóricos. Se cree plausible que pudieron formarse en los primeros segundos del Big Bang, cuando las fluctuaciones en la densidad de la materia del cosmos provocaron una acumulación de la misma suficientemente densa como para colapsar. La mayoría de ellos serían muy pequeños. Tendrían la mayoría de características de un agujero negro, pero con un tamalo radicalmente menos. Se formarían antes de que hubiese estrellas o materia tal y como la conocemos, pero sí que podrían estar relacionados con uno de los mayores misterios de la astrofísica: la materia oscura. 

Solo el 5% del cosmos está formado por átomos “normales”. Lo demás es desconocido. Una parte se conoce como materia oscura y otra como energía oscura. No se sabe qué son, pero una de las hipótesis sobre la materia oscura es que podría estar compuesta en parte por agujeros negros primordiales. Por eso, si se demuestra que Phoebe es realmente un agujero negro primordial, estaríamos, quizás, ante una de las primeras demostraciones de la composición de la materia oscura.

¿Y ahora qué? Lógicamente, esto es solo el principio. Habrá que seguir buscando más objetos como Phoebe para poder demostrar que estos científicos están en lo cierto. Para ello, hay que saber bien a dónde apuntar con los telescopios. Para empezar, no vale cualquiera de ellos. Se necesita que sean suficientemente sensibles para detectar cambios suaves en el brillo de las estrellas. También es necesario que puedan enfocar campos visuales grandes. Y, a ser posible, que se centren en lugares con una gran concentración de estrellas, ya que ahí es más fácil que se produzca el fenómeno de las lentes gravitacionales. 

Se espera que algunos observatorios, como el Vera Rubin, den datos interesantes en este sentido. Ahora habrá que analizarlos y buscar puntos en común con Phoebe. Aquel 18 de diciembre de 2019 se estaba gestando una pandemia en la Tierra, pero en el espacio podría estar saltando la pista que daría por resuelto uno de los mayores misterios de la historia de la astrofísica. 

Imagen |Martin Bernardi |NASA

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Bill Gates es responsable del “mayor error de todos los tiempos” que costó 400 mil millones a Microsoft, según el cofundador de Android

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Nadie es perfecto. Ni siquiera los grandes magnates que han llevado a compañías tecnológicas a la cumbre del éxito. Uno de estos ejemplos es Bill Gates que durante una entrevista reconoció cuál ha sido el mayor error que ha cometido en su época dirigiendo Microsoft. Y el cofundador de Android no dudó en burlarse de este a través de las redes sociales varios años después de esta confesión.

A día de hoy todos relacionamos al sistema operativo Android con Google, que es la empresa que hay detrás. Pero en sus inicios Android estaba en un limbo entre Microsoft y Google. Aquí es donde estuvo el error de Bill Gates, que no decidió apostar por este sistema operativo, haciendo que Google se lo quedara y le haya sacado el gran rendimiento que tiene a día de hoy.

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El cofundador de Android da una versión diferente al “mayor error” de Gates

Fue hace unos años  durante una entrevista con Julia Hartz, CEO de Evenbrite, donde el cofundador de Microsoft reconoció que el mayor error que ha cometido “es la mala gestión en la que me involucré y que provocó que Microsoft no fuera lo que es Android”.

Esta mala gestión hizo que Google desarrollara Android antes que Microsoft, y consiguiera el gran éxito que tiene a día de hoy. Además de los muchos beneficios que deja Android a día de hoy por ser el sistema operativo con mayor cuota de mercado, el 72,46% de cuota global según estadísticas de finales de 2025. Es por ello que una mala decisión y los problemas con las leyes antimonopolio hicieron que no se cerrara esta operación.

Pese a que intentó hacer algo parecido con Windows Phone no le salió nada bien como ya hemos visto. Para Bill Gates solo hay espacio para un sistema operativo diferente a iOS en el mercado. Y esto es algo que cifra en 400.000 millones de dólares que ha perdido con esta mala decisión hace ya 20 años. Lo relató de la siguiente manera:

El mayor error de todos fue la mala gestión en la que me metí y que provocó que Microsoft no fuera lo que es Android, es decir, Android es la plataforma estándar para teléfonos que no son de Apple. En realidad, es un mercado en el que el ganador se lleva todo. Si tienes la mitad de aplicaciones o el 90% de las mismas, estás en camino a la ruina total. Hay espacio para exactamente un sistema operativo que no sea de Apple, ¿y cuánto vale eso? 400.000 millones de dólares que se transferirían de la empresa G [Google] a la empresa M [Microsoft].

Para Gates este es uno de los mayores errores de la historia, y no tiene dudas de que si hubiera llegado al mercado de los móviles antes que Google hoy sería Microsoft la empresa que estaría dominando. Su error fue dejar a Google con Android “libre” hasta que desarrolló Windows Phone.

Lo mejor de esta historia llega cuando el año pasado apareció el cofundador de Android para comentar estas palabras a través de su cuenta de X. En una publicación detalla que su objetivo a la hora de desarrollar Android era evitar que Microsoft controlara los teléfonos “como lo hacía con los ordenadores, sofocando la innovación”.


Cofundador Android
Cofundador Android

Pulsa en la imagen para acceder a la publicación.

Con esta preocupación a que Microsoft pudiera controlar el mundo móvil, el cofundador de Android afirma que “Lo siento Bill, pero tú eres más responsable de la pérdida de 400 mil millones de dólares de lo que crees”.

Sobre este tema también habló Steve Ballmer, el carismático ex-CEO de Microsoft, que admitió que este error de Microsoft fue motivado por un exceso de confianza y una “arrogancia” centrada en la supremacía de la marca Windows. Esto les llevó a subestimar a la competencia y asumir que podrían dominar cualquier nuevo mercado imponiendo su ecosistema, pero evidentemente no fue así.

Imágenes | Wikimedia Commons (UK Government)

Vía | Windows Central

En Xataka | “En cinco años deberán pagar impuestos”: Bill Gates ha señalado el elefante en la habitación de la IA y los humanoides

Una versión de este artículo se publicó en 2025 en Genbeta

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40 millones de dólares en lingotes de oro

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A veces una investigación deja una imagen tan potente que amenaza con tapar el detalle más importante. En este caso, la imagen es la de unos agentes del FBI entrando en una casa de Virginia y encontrando más de 300 lingotes de oro de un kilo (unos 40 millones de dólares), junto a unos 2 millones de dólares en efectivo y cerca de 35 relojes de lujo. La pregunta inmediata es evidente: qué hacía todo eso allí. La respuesta, por ahora, no está en la acusación formal. Según NPR, David J. Rush se enfrenta, por ahora, a un cargo mucho más limitado: presunto robo de dinero público por pagos de licencia militar obtenidos, supuestamente, mediante declaraciones falsas.

Todo empezó dentro de la propia CIA. Según una declaración conjunta de la CIA y el FBI, una investigación interna de la agencia identificó posibles infracciones legales y llevó a su director, John Ratcliffe, a remitir el asunto al FBI. La búsqueda en la vivienda de Rush se produjo el 18 de mayo y el arresto llegó el día 19.

La clave del caso. El hallazgo empuja a pensar en una causa enorme, pero la acusación presentada hasta ahora es mucho más limitada. The New York Times señala que Rush solo está acusado de haber inflado sus credenciales académicas y de haber cobrado pagos de licencia militar por decenas de miles de dólares. También habría afirmado falsamente que seguía en la Reserva de la Marina después de haber sido dado de baja. Y aquí está la parte curiosa: esos bienes forman parte de la investigación, pero no son todavía el núcleo formal de la imputación.

Una pieza importante. NPR lo describe como antiguo empleado de la CIA de nivel Senior Executive Service, una categoría asociada a puestos de alto rango dentro de la Administración federal. No hablamos, por tanto, de un nombre menor dentro del relato que dibujan las fuentes. Hablamos de alguien situado en un nivel que no pasa desapercibido.

El agujero sin explicar. La gran pregunta no es solo cómo acabaron esos bienes en una casa privada, sino por qué se habían solicitado en primer lugar. Rush empezó a pedir divisas extranjeras y decenas de millones de dólares en lingotes bajo el argumento de que eran necesarios para asuntos laborales. La CIA revisó después un espacio de almacenamiento asociado a él y solo localizó parte del efectivo. A esto se le suma que la agencia todavía no había encontrado registros que justificaran la necesidad de manejar una suma tan extraordinaria.

Un currículum en entredicho. El FBI también mira hacia atrás, mucho antes de las solicitudes de fondos y del registro en Virginia. El hombre habría incluido en varias candidaturas a la CIA estudios en Clemson University y Rensselaer Polytechnic Institute, además de méritos militares que ahora están bajo sospecha. Las dos universidades, según la declaración jurada citada por la radio pública estadounidense, no encontraron registros de que hubiera asistido a clase. Algo parecido ocurre con su perfil como supuesto piloto: los documentos revisados no respaldarían que hubiera superado evaluaciones ni que contara con licencia.

El caso. Rush sigue bajo custodia del U.S. Marshals Service tras ver rechazada su petición de libertad bajo fianza, y aún no ha presentado una declaración formal. Los registros judiciales citados indican que renunció a una vista preliminar y que la audiencia de detención fue pospuesta hasta el 5 de junio. De momento, una incógnita todavía no tiene respuesta pública: si el oro fue solicitado para una operación, para un proyecto interno o para otra finalidad que aún no conocemos.

Imágenes | Xataka con Grok

En Xataka | Contra viento y marea, Madrid se ha empeñado en levantar la mayor noria del planeta: 260 m de alto y 300 millones de euros

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