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Si no quieres borrar fotos, vídeos o archivos, estos servicios de almacenamiento en la nube te pueden dar un extra de espacio

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Horror: vas a hacer una foto y descubres que tu teléfono móvil ya tiene el almacenamiento hasta arriba. Siempre está la opción de borrar aplicaciones o archivos del mismo, pero no siempre queremos deshacernos de información de nuestro teléfono. La mejor solución es apostar por un servicio de almacenamiento en la nube: son seguros y los hay con extras muy interesantes. Por eso mismo, os vamos a hablar de algunas opciones que os pueden encajar si buscáis uno de estos almacenamientos.

pCloud

La primera opción que os traemos es pCloud, una que quizás no es tan popular como otras de esta lista, pero que funciona muy bien. Se trata de un servicio que podemos usar tanto en MacOS, Windows y Linux como en teléfonos móviles. De hecho, su app permite sincronizar automáticamente las imágenes o vídeos para subirlas sin hacer nada más. También permite hacer copias de seguridad con pCloud e incluso cuenta con un nuevo editor de fotos incluido en todos sus planes.

Otro punto muy interesante de pCloud es la enorme variedad de planes y modalidades que tenemos disponibles. La forma más económica de hacernos con este servicio es su suscripción Premium, que da 500 GB de almacenamiento por solo 4,99 euros al mes. Podemos optar, si lo preferimos, por modalidades anuales o incluso por unas que son para toda la vida, más económicas a la larga.

Suscripción mensual a pCloud

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Google Drive

Casi todos, por una razón o por otra, tenemos una cuenta de Google. Eso ya es un argumento a favor de que usemos Google Drive, el servicio de almacenamiento en la nube de esta compañía. Es un servicio que se caracteriza por ser seguro y muy cómodo de usar, independientemente de que queramos almacenar fotos o vídeos. Además, es perfecto también si buscamos tener documentos colaborativos.

De forma gratuita, tenemos 15 GB que podemos usar como queramos. Es una cifra pequeña si somos amantes de la fotografía o solemos grabar vídeo en resolución 4K, por lo que podemos hacernos con alguno de sus planes de pago. En ese caso, podemos tener 100 GB de almacenamiento por 0,49 euros al mes (durante tres meses, luego cuesta 1,99 euros al mes).


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Dropbox

A la hora de buscar almacenamiento en la nube, es imposible no considerar a Dropbox. Dependiendo del plan que elijamos de todos los que tiene, permite restaurar archivos eliminados (hasta 1 año para su plan Advanced). Además, su interfaz es muy rápida y fácil de utilizar, permitiendo también poder transferir archivos de hasta 100 GB.

Este servicio también permite elegir si queremos la facturación anual o mensual. Centrándonos en sus precios, lo más económico que podemos contratar Dropbox es por 11,99 euros al mes. A cambio, tendremos 2 TB de almacenamiento, una cifra que no está nada mal. También hay modalidades que permiten compartir la suscripción con otros usuarios.


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OneDrive

Si además de mandar fotos o vídeos con el móvil tenemos pensado utilizar la nube con un PC con Windows, puede que OneDrive nos interese. Una de sus mejores características es poder acceder a sus archivos desde el mismo Explorador de este sistema operativo. Además, se integra con Microsoft 365 para poder editar de forma colaborativa en tiempo real documentos de Word, Excel o PowerPoint.

Este servicio cuenta con modalidad gratuita, una que ofrece únicamente 5 GB de almacenamiento en la nube. Si queremos más, tenemos disponible su plan Microsoft 365 Básico por 20 euros al año, gracias a lo cual tendremos 100 GB de almacenamiento. Es una buena opción que además, también está disponible para iOS y Android.


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iCloud

Si en casa tenemos uno o varios dispositivos de Apple, entonces quizás nos interese tener con nosotros iCloud (aunque también podemos usarla con otros sistemas operativos). Es una plataforma muy interesante que destaca por ofrecer una experiencia de usuario sencilla, minimalista y muy intuitiva. Además, permite almacenar copias de seguridad de dispositivos de Apple.

De forma gratuita, únicamente tenemos 5 GB de almacenamiento. Si queremos más, entonces debemos pasarnos a uno de los planes iCloud+. La versión más económica que tiene esta plataforma sale por 0,99 euros al mes y ofrece a cambio 50 GB de almacenamiento. Si queremos más, tenemos otros dos que ofrecen 200 GB y 2 TB, respectivamente.


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Algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio a Xataka. En caso de no disponibilidad, las ofertas pueden variar.

Imágenes | Etienne Girardet en Unsplash, pCloud, Dropbox, iCloud, Google Drive, OneDrive

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Canarias acaba de encender la primera plataforma que genera electricidad “hirviendo” el océano

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Llevan décadas prometiéndonos que el océano sería la batería del futuro. La diferencia ahora es que alguien por fin ha enchufado el cable. La compañía británica Global OTEC ha instalado en las aguas de Canarias la primera plataforma flotante del mundo capaz de extraer energía directamente del calor del mar. No es un concepto. No es una simulación. Está ahí, en el Atlántico, funcionando.

El fin de la intermitencia. A diferencia de la energía eólica o la solar, que dependen de las condiciones meteorológicas, el océano ofrece una fuente constante y fiable las 24 horas del día. Es lo que los expertos denominan “energía de carga base”. Hasta ahora, la tecnología de Conversión de Energía Térmica Oceánica (OTEC, por sus siglas en inglés) se había probado en entornos terrestres. 

Hasta ahora, el principal obstáculo para llevar esta tecnología a escala real era infraestructural. Los prototipos terrestres necesitaban tuberías enormes para bombear agua fría desde las profundidades hasta la costa: kilómetros de instalación, costes desorbitados. Por ese motivo, la apuesta de Global OTEC ha sido mover la plataforma directamente al mar, eliminando ese recorrido. El resultado: un 80% menos de tubería. Y un modelo que, por primera vez, parece realmente escalable.

Un circuito cerrado que “recicla” el líquido. El sistema aprovecha, literalmente, la diferencia de temperatura que existe entre la superficie del mar y sus profundidades oscuras. El mecanismo es un circuito cerrado sumamente ingenioso:

  • Evaporación: El agua cálida de la superficie calienta un líquido especial que, por sus características químicas, entra en ebullición rápidamente.
  • Generación: Al hervir, este líquido se transforma en vapor, el cual empuja una turbina que, al girar, genera electricidad.
  • Reciclaje del ciclo: Para que el sistema no se detenga jamás, el vapor necesita volver a su estado líquido. Aquí es donde entra en juego la profunda tubería recién instalada, que succiona agua muy fría de las profundidades marinas para enfriar el vapor y reiniciar el ciclo.

Además de generar energía totalmente libre de emisiones de carbono, la instalación ocupa poco espacio y es silenciosa. Incluso ofrece un beneficio adicional invaluable para los ecosistemas insulares: la desalinización de agua dulce.

Un salvavidas ecológico. El proyecto no ha nacido pensando en alimentar grandes redes eléctricas continentales. Su objetivo es más concreto y, en cierta manera, más urgente. El consorcio europeo PLOTEC, que financia este desarrollo, tiene en el punto de mirar a los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, los llamados SIDS. Son regiones que hoy dependen de generadores diésel, contaminantes y caros, y que además encajan de lleno en el cinturón de huracanes. Por eso la plataforma ha sido diseñada específicamente para aguantar tormentas tropicales extremas.

Canarias, el gran laboratorio de Europa. Que este hito mundial haya ocurrido en España no es casualidad. La plataforma se ha instalado en la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN). Según explica el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, se trata de una infraestructura gestionada por un consorcio financiado a partes iguales por el Estado y el Gobierno de Canarias. 

Este enclave se ha convertido en un auténtico foco de atracción tecnológica internacional. De acuerdo con un comunicado de PLOCAN, sus aguas no solo acogen proyectos térmicos, sino que a finales de 2026 también recibirán al proyecto europeo WHEEL, liderado por la ingeniería española ESTEYCO. Este demostrador de energía eólica marina flotante refuerza el papel de Canarias como enclave estratégico y posiciona a la región como uno de los principales polos europeos para el desarrollo y validación de tecnologías offshore

Próxima parada: el salto comercial. Con la plataforma oceánica ya instalada y la validación técnica en marcha en el Atlántico, el horizonte de esta tecnología parece despejado. “Este es el momento en el que la tecnología OTEC se aleja de los entornos controlados y pasa al mundo real”, afirma con rotundidad Dan Grech, fundador y CEO de Global OTEC. Su siguiente objetivo es instalar el primer módulo de energía comercial en Hawái, un mercado insular con todas las condiciones que esta tecnología necesita.

La compañía estima que existen más de 25 GW de capacidad diésel en islas tropicales que podrían ser candidatos a esta transición. Aunque conviene no perder de vista que pasar del prototipo a la escala comercial ha sido, históricamente, el valle de la muerte de muchas tecnologías energéticas prometedoras. La curva de aprendizaje que Grech compara con la del solar o el eólico tardó décadas en bajar los costes a niveles competitivos. Dicho esto, la plataforma está en el agua. Y eso, en este sector, ya es mucho.

Imagen | Global OTEC

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por qué en momentos de cansancio o ansiedad buscamos ciertos sabores y texturas

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Llegar al final de la jornada laboral, cerrar el ordenador y tener los niveles de ansiedad muy elevados son los componentes ideales para ir a la cocina casi automáticamente. Y no buscamos una comida saludable como una ensalada o una manzana, sino que el cerebro parece que está pidiendo con urgencia una pizza o un bote de helado. Y no es una cuestión de gula, sino que es neurobiología pura y dura. 

La evolución. Algo que conocemos bastante bien es que la relación del ser humano con la comida trasciende por completo la mera necesidad calórica de supervivencia, sino que es una de las herramientas primitivas más importantes de la regulación emocional.

Pero no siempre funciona en el sentido de comer cuantas más calorías, mejor. Y es que, mientras que el estrés crónico y el cansancio nos empujan hacia un atracón de carbohidratos, las emociones profundamente negativas, como la tristeza extrema o el duelo por perder a alguien, provocan exactamente lo contrario: el cierre hermético del estómago.

¿Por qué? Cuando hablamos de comer por estrés, la ciencia tiene bastante claro que este patrón no busca saciar el “hambre fisiológica” que todos sentimos para poder sobrevivir y que aparece de manera gradual y se sacia casi con cualquier cosa. Aquí hablamos específicamente de un “hambre emocional” que aparece de manera repentina y que se sacia con un alimento muy específico, y para nada sano. 

La culpa de este secuestro alimentario la tiene, en gran medida, el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal. Este es un sistema muy importante que ante una situación de estrés agudo, como por ejemplo cuando un coche está a punto de atropellarnos, libera una gran cantidad de adrenalina. En pocas palabras, es un sistema que nos prepara para luchar o huir, y lógicamente suprime el apetito porque en este momento de peligro, en lo último que ‘piensa’ el cuerpo es en hacer la digestión, sino que ‘piensa’ en mandar sangre a nuestros músculos para que funcionen a máximo rendimiento. 

El problema llega con el estrés crónico que nos puede generar el trabajo, las facturas o los estudios, donde el organismo está liberando de manera constante cortisol. Y esto es fundamental, puesto que como demostró el clásico estudio de la investigadora Elissa Epel, los altos niveles de cortisol reactivo alteran las señales de saciedad y envían un mensaje que avisa de que el organismo está en peligro constante y necesita almacenar energía rápidamente por si es necesario en un futuro. 

Aquí es donde vemos que nuestro sistema en general se desarrolló en un momento donde la comida no estaba siempre disponible, y todavía no se ha adaptado a la ‘vida moderna’ para no tener este tipo de reacciones. 

Los carbohidratos. No solo buscamos calorías, sino que buscamos un rescate neuroquímico. Aquí es donde el consumo de azúcares y grasas activa de forma explosiva el sistema de recompensa del cerebro, liberando un torrente de dopamina que es una forma de automedicación, ya que aquí la comida actúa temporalmente como un amortiguador del malestar emocional. 

Además, los carbohidratos simples juegan un papel fundamental en la síntesis de serotonina, el neurotransmisor asociado al bienestar y la calma. De esta manera, al ingerir un plato de pasta o un dulce, facilitamos que el triptófano cruce hacia el cerebro y el resultado es un efecto tranquilizador real, aunque efímero, que condiciona a nuestro cerebro a repetir la acción cada vez que nos sintamos muy agobiados.

El caso de la tristeza. Si el estrés nos empuja a la nevera, el dolor agudo y el duelo nos alejan de ella, ya que en el caso de estar triste es bastante común no tener apenas apetito, siendo también uno de los síntomas más clásicos de algunos tipos de depresión. Algo que lo vemos bastante lógico, pero la realidad es que hemos visto que la comida es reconfortante; la pregunta obligada sería: ¿por qué no ayuda en la tristeza? 

La razón. El duelo por la pérdida de alguien muy querido instaura en el organismo un estado de alarma biológica distinto al del estrés cotidiano que nos genera el trabajo o los estudios. La tristeza profunda activa el sistema nervioso simpático, manteniéndolo en una hipervigilancia agotadora, y esto es un problema. 

El problema radica en que la digestión está gestionada por el sistema parasimpático y el nervio vago y en este estado de tristeza está completamente inhibido, porque cuando el simpático se activa, el parasimpático se ‘apaga’. La consecuencia más inmediata es que el vaciado gástrico se ralentiza de forma drástica, provocando náuseas, sensación de nudo en el estómago y una incapacidad física para tragar o digerir sólidos. 

Prioridades. De esta manera, el cuerpo en su máximo estado de tristeza prioriza la supervivencia psíquica y el procesamiento emocional del trauma que se ha vivido por encima del mantenimiento metabólico rutinario. A partir de aquí, la comida simplemente pierde su sabor, y la incapacidad por sentir placer bloquea la liberación de dopamina que normalmente nos daría un bocado apetitoso y calórico. 

Una cuestión cultural. Dado que el estado de dolor provoca que alguien no se pueda alimentar correctamente o haga tareas cotidianas como cocinar, todas las culturas humanas han desarrollado rituales alimentarios en torno al duelo y la muerte. Esto se traduce en compartir comida en estos momentos de dolor o al menos dejarla disponible para todo aquel que la necesite. 

Pero también hemos visto cómo en algunas culturas se comparte comida tras un funeral para reforzar el tejido social. Aquí la comida actúa como un recordatorio tangible de que la vida continúa y de que el individuo no ha quedado aislado del grupo. 

Imágenes | Drazen Zigic en Magnific Robin Stickel

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Mañana regresa a Prime Video uno de los principales héroes de acción de la plataforma, aunque lo hace en un formato inesperado

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Cuando Amazon cerró ‘Jack Ryan de Tom Clancy’ en julio de 2023, la cuarta y última temporada dejó un personaje con las cuentas saldadas. John Krasinski había pasado cinco años encarnando a un analista de la CIA perpetuamente desubicado en un mundo que le sobrepasaba. Pocos esperaban que volviera tan pronto al personaje y, sobre todo, que lo hiciera de esta forma: ‘Jack Ryan: Guerra encubierta’, la primera película derivada de la serie, llega este miércoles 20 de mayo a Prime Video.

Cuando Amazon estrenó la serie en 2018, el streaming aún era un fenómeno incipiente. Amazon necesitaba un producto de acción de alto presupuesto, y optó por este conocido analista de la CIA que ya había tenido cuatro intérpretes previos: Alec Baldwin, Harrison Ford, Ben Affleck y Chris Pine. Krasinski se quedó con el personaje durante toda la singladura televisiva, lo que permitió desarrollar al personaje con mayor detalle que sus anteriores encarnaciones. La serie fue un éxito: el 37% de los usuarios de Prime Video visionaron la serie durante el primer mes. 

En 2024, Amazon MGM Studios anunció la producción de una película que continuaría la serie. La última vez que vimos a Ryan protagonizar un largometraje fue en ‘Jack Ryan: Operación Sombra’ en 2014, con Chris Pine. Aquí, a Krasinski le acompaña Sienna Miller como agente del MI6. La trama sigue a Ryan, retirado de la acción pero arrastrado de vuelta cuando descubre una unidad de operaciones clandestinas corrupta conocida como Proyecto Starling.

La película llega en un momento peculiar para Prime Video. La plataforma ha construido en los últimos años un ecosistema de acción muy sólido, con series como ‘Fallout’, ‘The Boys’ y, sobre todo, ‘Reacher’, epítome de ese subgénero de thrillers y acción “para padres” al que también pertenece Jack Ryan. La tercera temporada de ‘Reacher’ acumuló 54,6 millones de espectadores globales en sus primeras dos semanas. No es de extrañar que Amazon ya haya sugerido que ‘Guerra encubierta’ no es un final, sino un nuevo capítulo.

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