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Lo normal cuando un producto triunfe es que el fabricante lo renueve al año siguiente. Hola, iPhone Air

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Apple tiene un problema, casi un síndrome con el cuarto iPhone. Desde hace años intenta lograr que una nueva variante de los iPhone “clásicos” se integre en la familia, pero el éxito de esos modelos siempre ha sido escaso. Ocurrió con el iPhone mini y luego con el iPhone Plus en sus distintas versiones. Y ahora parece estar ocurriendo con su flamante iPhone Air.

Nada de iPhone Air 2 de momento. Según indican en The Information, Apple ha avisado “a ingenieros y proveedores de que eliminarían el futuro iPhone Air (nueva generación) de la planificación sin proporcionar una nueva fecha de salida”. Tres fuentes distintas han confirmado que Apple no tiene intención de momento de volver a lanzar una segunda iteración del iPhone Air. 

Lo esperábamos en 2026. Teóricamente el iPhone Air de segunda generación debería haberse lanzado el próximo otoño junto a la familia iPhone 18 y al rumoreado iPhone Fold. 

E iba a ser bastante mejor. Se esperaba que fuera aún más ligero que el actual iPhone Air y que aun así tuviera una batería de mayor capacidad. De hecho, fuentes cercanas al proyecto revelan además que Apple estaba trabajando en un nuevo sistema de refrigeración que debutó con los iPhone 17 Pro y que llegaría adaptado a esos hipotéticos iPhone Air (2026). Incluso se rumoreaba que en lugar de una sola cámara tendría dos.

Malas ventas. La razón de esa decisión parecen ser unas ventas del iPhone Air por debajo de las expectativas. Ya habían aparecido noticias que apuntaban a que Apple había ordenado un enorme recorte de la producción a tan solo el 80% de la capacidad original: ese modelo ultraligero no parece haber atraído al público masivo.

Producción bajo mínimos. En The Information confirman esa reducción de la producción. Según sus datos, en Foxconn han “desmantelado todas las líneas de producción excepto una y media, y esperan detener la producción por completo a finales de este mes”. El otro gran socio de fabricación de Apple para el iPhone Air, Luxshare, ya detuvo su producción de este modelo a finales de octubre.

Nuevo calendario de lanzamientos. Tras la noticia, lo que se espera ahora es que Apple presente su nueva familia de dispositivos en dos fases distintas: 

  • Otoño de 2026: iPhone 18 Pro, iPhone 18 Pro Max, iPhone Fold (nombre no oficial)
  • Primavera de 2027: iPhone 18, iPhone 18e

La otra posibilidad. Fuentes cercanas a la compañía revelan que el iPhone Air podría simplemente estar sufriendo cambios importantes —como los mencionados— para una teórica segunda generación. Eso haría un poco más largo su proceso de desarrollo, pero no se descarta que dicho modelo acabe apareciendo en primavera de 2027 junto a los iPhone 18 y iPhone 18e.

La condena de los iPhone que gustan pero no venden. Nos encantaba el iPhone mini —como a todos los que lo compraron— pero no vendía mucho. El iPhone Plus también demostró ser un producto interesante, pero tampoco cuajó. En ambos casos, Apple acabó abandonando estos modelos para centrarse en lo que funcionaba en ventas, y ahora parece estar haciendo lo mismo, o, al menos, ajustando la producción a la demanda, algo que desde el punto de vista de negocio tiene todo el sentido. 

En Xataka | Si la pregunta es cuál de las grandes tecnológicas está ganando la carrera de la IA, la respuesta es: ninguna

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La misión conjunta entre Europa y China ya está en el espacio. Lo verdaderamente importante llega ahora

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Por fin, a pesar del aplazamiento del pasado mes de abril, SMILE se ha lanzado con éxito. La misión que une a China y Europa para estudiar cómo interaccionan los vientos solares con la magnetosfera terrestre partió del Puerto Espacial de Kurú, en la Guayana Francesa, a las 03:52 GMT (05:52, hora peninsular española). Por delante le quedan al menos 3 años de trabajo, pero antes de empezar con su labor deberá dar algunos pasos previos.

Viaje a la órbita final. Durante los primeros  25 días de la misión, SMILE deberá encender sus motores 11 veces. Esto le va a permitir alargar gradualmente su órbita alrededor de los polos terrestres, hasta alcanzar los 121.000 km sobre el Polo Norte y los 5.000 km sobre el Polo Sur. Una vez en su órbita final, alrededor del 13 de junio, llegará el momento de poner a punto todos sus instrumentos.

El despliegue final. Remotamente, desde Tierra, los ingenieros de la misión comprobarán que todos los instrumentos de SMILE funcionan adecuadamente. Para eso, algunos deben cambiar su conformación. Concretamente, será necesario desplegar el brazo del magnetómetro y abrir el obturador de la cámara de rayos X y la tapa de la cámara ultravioleta. Cada uno de estos puntos es esencial para el buen desarrollo de la misión.

Las primeras imágenes. Una vez comprobados los experimentos, SMILE comenzará con su trabajo. Las primeras imágenes se enviarán a la Tierra para su análisis tres meses después. 

La misión. SMILE estudiará la interacción de la actividad solar con el escudo que utiliza la Tierra para protegerse de ella. Aunque otras misiones han realizado tareas similares, será la primera vez que se tomen imágenes globales de dicha interacción, tanto en rayos X como en ultravioleta. 

Esto nos aportará un conocimiento mejor que el actual sobre las tormentas solares y cómo afectan a nuestro planeta. Y es que no solo nos dibujan auroras preciosas en el cielo. También pueden afectar a las telecomunicaciones, a veces de forma preocupante. Es importante entenderlas y saber predecir en la medida de lo posible los efectos perjudiciales que podrían provocar. 

Al menos tres años. La duración nominal de la misión será de 3 años. Esto significa que está diseñada para alcanzar sus objetivos principales en este tiempo. La inversión económica de las agencias espaciales europea y china se ha centrado en garantizar esta duración. Sin embargo, eso no quiere decir que dentro de tres años se vaya a desorbitar la nave o que se vayan a apagar todos sus instrumentos. Si sigue funcionando adecuadamente, se podría alargar mucho su vida útil.

El caso de Cluster. Cluster fue una misión de la ESA cuyo objetivo era también medir el entorno magnético de la Tierra. En cierto modo, se podría considerar una predecesora de SMILE. Su lanzamiento se produjo en el año 2000 y permaneció activa hasta 2024. Sin embargo, su duración nominal inicialmente era de 2 años. Una vez llegada la fecha de jubilación, se comprobó que Cluster estaba totalmente en forma, por lo que se decidió invertir en ella durante mucho más tiempo. 

Quizás pase algo parecido con SMILE. De momento, habrá que ir paso a paso. Para empezar, debe llegar a su órbita operativa. Una vez allí, empieza la magia. O mejor dicho: la ciencia. 

Imagen | ESA

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China acaba de darles una misión mucho más ambiciosa

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Cada vez que le pedimos algo a una IA, la escena parece casi invisible: escribimos una frase, recibimos una respuesta y seguimos adelante. Pero detrás de esa aparente ligereza hay edificios llenos de servidores, sistemas de refrigeración funcionando sin descanso y una demanda eléctrica que no deja de crecer. La nube, por mucho que la llamemos nube, tiene suelo, cables, calor y consumo. Y precisamente por eso empieza a cobrar sentido una idea que hace no tanto sonaba a experimento extraño: sacar parte de esa infraestructura de tierra firme y llevarla al mar.

China ya lo está llevando al terreno comercial. MERICS señala que el país ha presentado el primer centro de datos submarino comercial en Hainan y un módulo alimentado por energía eólica marina en Shanghái, dos movimientos que apuntan en una misma dirección: comprobar si esta arquitectura puede dejar de ser una rareza técnica y convertirse en una pieza aprovechable dentro de su despliegue digital. La novedad no está solo en sumergir servidores, sino en plantearlos como una posible respuesta a tres tensiones que ya pesan sobre la infraestructura de la IA: energía, refrigeración y suelo.

Hainan es la primera pieza de ese salto. Las pruebas piloto del centro de datos submarino de Hainan empezaron en 2023, primero con servicios de almacenamiento para el puerto de libre comercio de la isla y operadores de telecomunicaciones, antes de extenderse a empresas cloud y de IA. El proyecto no juega en la liga de los grandes centros de datos terrestres, pero sí tiene una escala suficiente para dejar de ser una simple maqueta: cada cabina está situada a 35 metros bajo el agua, cuenta con 24 racks y puede albergar hasta 500 servidores. Su valor está precisamente ahí: demostrar que China está intentando convertir una idea experimental en una infraestructura comercial real.

Shanghái como escaparate energético. Si Hainan representa el salto comercial, Shanghái añade la pieza que hace que la historia sea más ambiciosa: la integración directa con energía eólica marina. Este proyecto está frente a Lingang, donde CGTN sitúa una plataforma submarina ya operativa y conectada directamente a un parque eólico marino cercano. La inversión total prevista es de 1.600 millones de yuanes, unos 235 millones de dólares según esa fuente, y la instalación parte de una fase piloto de 2,3 MW, mientras que el proyecto completo está previsto que alcance los 24 MW.

Refrigerar sin pelear contra el entorno. Esa es la promesa técnica que explica buena parte del interés por estos centros de datos submarinos. El medio estatal chino recuerda que las instalaciones terrestres pueden dedicar hasta el 40% de su electricidad a refrigeración, un problema especialmente visible cuando hablamos de racks cada vez más densos. Bajo el mar, la idea cambia: aprovechar el agua como disipador natural de calor. En Shanghái, por ejemplo, la temperatura media del mar ronda los 15 grados Celsius.

La otra mitad de la ecuación está en la energía. El centro de Shanghái está conectado mediante un cable compuesto fotoeléctrico a un parque eólico marino de 200 MW, con más de 50 turbinas, y más del 95% de su electricidad procede de energía renovable. Si el proyecto alcanza su escala completa, se calcula que podría ahorrar 61 millones de kWh al año y reducir de forma notable sus emisiones de carbono.

También hay desafíos. MERICS advierte de que estos centros de datos plantean retos importantes: sellar los módulos, lidiar con la corrosión del agua marina, operar en un entorno de alta presión y asumir que el mantenimiento puede exigir sacar módulos enteros a la superficie. Esto no es ningún secreto. Acceder al hardware sumergido en caso de un fallo es uno de los puntos más sensibles.

Microsoft ya había probado el camino. El antecedente más conocido es Project Natick, una iniciativa con la que Microsoft sumergió un centro de datos frente a las islas Orcadas, en Escocia, y lo recuperó en 2020 tras dos años de funcionamiento bajo el agua. La prueba sirvió para demostrar que la idea podía funcionar técnicamente, pero no terminó convirtiéndose en una línea comercial.

La lectura no es una solución mágica. Como podemos ver, China está probando otra forma de repartir las piezas del problema. Hainan muestra el intento de llevar los centros de datos submarinos al terreno comercial; Shanghái añade una ambición más amplia, conectarlos con energía eólica marina y orientarlos hacia cargas cada vez más exigentes. Los centros de datos bajo el mar parecían una rareza tecnológica. Ahora, al menos en China, empiezan a parecer una apuesta industrial con una misión mucho más ambiciosa.

Imágenes | Shanghai Hailanyun Technology

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Gemini Omni quiere hacer con el vídeo lo que Nano Banana hizo con las imágenes: Google apunta muy alto

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Crear una imagen con IA ya no sorprende como antes. Lo que empieza a marcar la diferencia es la capacidad de modificarla, darle continuidad y convertir una idea inicial en algo más elaborado sin perder el hilo por el camino. En vídeo, ese reto es mucho mayor: hay movimiento, tiempo, física y personajes que debe seguir pareciendo coherentes. Gemini Omni llega con la promesa de abordar este problema y hacer de la edición una tarea mucho más sencilla. 

La propia Google DeepMind pide pensar en Gemini Omni como en Nano Banana, pero para vídeo. La referencia tiene sentido porque Nano Banana fue el generador de imágenes de Google que llevó la creación visual con IA a una escala muy llamativa. La primera versión, lanzada en agosto de 2025, sumó 13 millones de usuarios en cuatro días y había generado más de 5.000 millones de imágenes a mediados de octubre.

Google presenta ahora Gemini Omni Flash como el primer modelo de la familia Gemini Omni. Según la compañía, está diseñado para crear contenido a partir de cualquier entrada. La idea es que el usuario podamos combinar imágenes, audio, vídeo y texto como punto de partida para generar vídeos de alta calidad apoyados en el conocimiento del mundo real de Gemini.

Un modelo de generación de vídeo que apuesta por la coherencia

La parte más interesante está en cómo Google describe el proceso de edición. No se plantea solo como una herramienta para generar un clip desde cero, sino como un sistema capaz de trabajar sobre una escena mediante instrucciones encadenadas. La compañía habla de cambiar elementos concretos o transformar por completo un vídeo de partida, ajustando estética, acción, entorno, ángulo, estilo o detalles específicos. También promete mantener la consistencia de los personajes, conservar la continuidad de la escena y ofrecer una física más coherente.

En su nota, enseña cómo Gemini Omni puede partir de una escena y modificarla con una instrucción directa, ya sea para cambiar el material de un objeto, alterar una acción o convertir una idea compleja en una explicación visual. Veamos algunos ejemplos de prompts.

  • “Make the sculpture out of bubbles” (Haz que la escultura esté hecha de burbujas)
  • “When the person touches the mirror, make the mirror ripple beautifully like liquid, and the person’s arm turns into reflective mirror material” (Cuando la persona toque el espejo, haz que el espejo ondule con un efecto líquido y elegante, y que su brazo se convierta en un material reflectante)
  • “Claymation explainer of protein folding, everything is made out of clay, no hands, stop motion, accurate” (Un explicador en claymation sobre el plegamiento de proteínas, todo hecho de arcilla, sin manos, en stop motion y con precisión)

En Xataka hemos hecho una primera prueba con una imagen reconocible: la Puerta de Alcalá, en Madrid. El punto de partida era una fotografía estática y el prompt que utilizamos fue el siguiente: 

  • “Create a video from this image. Cars are moving forward and people are walking.” (Crea un vídeo a partir de esta imagen. Los coches avanzan y la gente camina).

La idea era comprobar hasta qué punto Gemini Omni podía convertir una escena real en un pequeño clip con movimiento. En el vídeo de arriba se aprecia precisamente ese intento de animar la imagen original, con coches que avanzan, peatones que caminan y un sonido ambiental que encaja con la escena. También parece conservar algunos elementos de marca visibles en los vehículos, especialmente el logo de Mercedes-Benz, aunque en otros casos, como Fiat, el resultado resulta menos claro.

Hablemos de disponibilidad. Google asegura que Gemini Omni Flash empieza a llegar a los suscriptores de Google AI Plus, Pro y Ultra a través de Gemini y Google Flow, mientras que su despliegue sin coste en YouTube Shorts y YouTube Create App arranca esta semana.

En nuestra prueba con una cuenta corporativa, sin embargo, nos encontramos con un límite bastante ajustado: tras generar tres vídeos, el sistema nos avisó de que “habíamos alcanzado nuestro límite de generación de vídeo hasta el 20 de mayo a las 19:59”. No sorprende demasiado si pensamos en lo que está ocurriendo por debajo: crear vídeo con IA exige muchos recursos, así que todo apunta a que Google estaría dosificando el acceso, al menos en esta primera fase. 

Cuando hablamos de generación de vídeo con inteligencia artificial, es probable que uno de los primeros nombres que se nos venga a la cabeza sea Sora. Llegó como una de las grandes promesas de OpenAI para este terreno. El recorrido, sin embargo, terminó siendo bastante más corto de lo que sugería aquella ambición inicial. Su web y su app dejaron de estar disponibles a finales de abril de 2026, aunque la API seguirá funcionando hasta el 24 de septiembre.

Imágenes | Google | Xataka

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