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La Xiaomi Pad 7, la HONOR Pad 10 y la Lenovo Idea Tab Pro compiten en un mismo terreno. Solo una sale reforzada para los estudios
Cuando septiembre llega, para muchos significa lo mismo: vuelta a los estudios. Da igual la carrera que se esté cursando, contar con las herramientas adecuadas siempre marca la diferencia a la hora de rendir al máximo. El portátil sigue siendo una apuesta segura, pero no es la única. Las tablets se han convertido en una opción cada vez más sólida, y en algunos casos incluso pueden igualar o superar al ordenador en determinadas tareas.
En Xataka retomamos nuestro formato Versus en nuestro canal de YouTube, en el que enfrentamos dispositivos cara a cara para descubrir cuál merece más la pena. Ya lo hicimos con relojes deportivos de menos de 200 euros y con dos de las freidoras de aire más populares de Amazon. Ahora el foco está en tres tablets muy competitivas: Xiaomi Pad 7, HONOR Pad 10 y Lenovo Idea Tab Pro.
Nuestra compañera Ana Boria ha probado estos tres modelos, que rondan los 350 euros, para comprobar si este presupuesto es suficiente para afrontar su misión. Para ella, hay aspectos innegociables: una batería grande “para aguantar sin problema como poco, una jornada entera de instituto o universidad, varias opciones de almacenamiento, y procesador y RAM suficientes”.


Aunque parten de un precio similar, sus diferencias son evidentes. El tamaño de la pantalla es el primer detalle que llama la atención. “Desde luego que, para usarlas en mano, la más cómoda y manejable es la de Xiaomi”, comenta Ana. Sus impresiones sobre las otras dos son más críticas: una se siente demasiado grande y otra añade más peso del esperado.
La perspectiva cambia al colocarlas sobre la mesa. “Para usarlas sobre una mesa, con teclado o con lápiz, la verdad es que las 3 son muy cómodas. Puede que para escribir mucho o leer, agradezcas tener un extra de pulgadas”. Además, no todo es productividad, y en el apartado de entretenimiento las preferencias pueden variar.
“Las 3 tablets tienen pantallas LCD de muy buena calidad. Tiene mucha resolución, gran nivel de detalle, buenos colores y tecnologías que ayudan a reducir la fatiga ocular”, explica. Aun así, hay diferencias en resolución y tasa de refresco que conviene tener en cuenta. La comparación completa está en el vídeo.


Ana también analizó cámaras, sonido y rendimiento. “Aunque sobre el papel y según los benchmarks, el procesador de la tablet de Xiaomi es mejor, lo cierto es que los 3 se comportan de maravilla”, afirma. Ninguna de ellas le dio problemas en sus sesiones de trabajo o en momentos de ocio.
En un escenario académico, los accesorios marcan la diferencia. “Para mí, sin duda, el teclado es una compra casi obligatoria. Si vais a usar la tablet para llevarla a clase y tomar apuntes y notas, creo que es la manera más cómoda y rápida de trabajar. Ya os digo que cuando usaba la Lenovo, lo echaba muchísimo en falta”, señala.
La comparativa también cubre la autonomía y las funciones de inteligencia artificial. Tras revisar todos los puntos, hay una clara ganadora. Puedes descubrirla en nuestro último Versus: el veredicto final está ahí, listo para ayudarte a decidir. Y si te apetece, comparte tus opiniones en los comentarios, tanto aquí como en YouTube.
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En Xataka | Samsung Galaxy Tab S11 y S11 Ultra: el nuevo S Pen es la estrella de unas tabletas armadas hasta los dientes
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Britney Spears se declara culpable de conducir alcoholizada en California; le dictan sentencia
EFE.- La estrella del pop Britney Spears, se declaró este lunes culpable ante un tribunal de California por conducción temeraria bajo los efectos del alcohol y drogas, tras su arresto el pasado marzo, incidente que motivó el ingreso voluntario de la artista en un centro de rehabilitación.
El abogado defensor de la cantante compareció en lugar de la acusada ante un juez del condado de Ventura tras haber sido señalada el pasado jueves por la fiscalía de cometer un delito menor: conducir en estado inconveniente.
El comisionado del condado de Ventura, Matthew Nemerson, sentenció a Britney Spears, de 44 años de edad, a 12 meses de libertad condicional y un día de cárcel, que se le descontará del tiempo ya cumplido.
También se le impuso una multa de 571 dólares y deberá asistir a consultas con un psicólogo una vez por semana y con un psiquiatra dos veces al mes.
La “Princesa del Pop” fue arrestada a principios de marzo por las autoridades de California por supuestamente conducir bajo los efectos del alcohol y drogas.
Cinco semanas después de su detención, la cantante de “Baby One More Time” ingresó voluntariamente en un centro de rehabilitación para priorizar su bienestar personal tras un episodio calificado por su equipo como inexcusable.
El entorno de la artista también aseguró que la cantante se mostró afectada y arrepentida por lo ocurrido, especialmente por el impacto que la situación pudiera tener en sus hijos.
Britney Spears logró poner fin en 2021 a la tutela legal ejercida por su padre durante años y ha mantenido una activa presencia en redes sociales que ha generado preocupación entre sus seguidores por sus videos con poca ropa bailando desorientada.
En octubre de 2025, su exmarido Kevin Federline expresó su preocupación por la artista en unas memorias en las que consideró que era “hora de dar la voz de alarma” sobre su comportamiento.
La cantante ya ingresó brevemente en rehabilitación en 2007 tras protagonizar varios incidentes públicos.
En enero de 2008, en medio de la disputa por la custodia de sus hijos, fue hospitalizada en dos ocasiones brevemente en un centro de tratamientos de salud mental.
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elegir bien la lista de Spotify es fundamental
Cuando se sale a correr, montar en bici o simplemente al gimnasio, hay algunas canciones que parecen que nos dan una mayor energía. Y no es solo una sensación subjetiva, sino que la ciencia lleva años estudiando la música como una herramienta que mejora el rendimiento físico, aunque sin datos concretos. Ahora la ciencia ha detallado exactamente cuánto puede mejorar en cifras y, sobre todo, dónde va a terminar afectando.
Un experimento. Esto es algo que ha desarrollado el investigador Andrew Danso con la ayuda de 29 adultos físicamente activos que realizaron sesiones de ciclismo de alta intensidad al 80% de su potencia máxima. Pero lo importante aquí es que los participantes pedalearon en dos escenarios: en completo silencio y escuchando la música que previamente habían elegido con un tempo de entre 120 y 140 pulsaciones por minuto.
Los resultados. Tras estar en estas dos situaciones, la investigación apuntó a que con música los ciclistas aguantaron una media de seis minutos más que los que estaban completamente en silencio, por lo que supone un aumento en la resistencia del 20%.
Aunque no se queda aquí, ya que, a pesar de pedalear durante más tiempo, la frecuencia cardiaca y los niveles de lactato (que determinan cuán exigente ha sido el ejercicio) al finalizar eran idénticos a los que habían estado en silencio. Esto quiere decir que la sensación de esfuerzo fue mucho menor porque aguantaron más tiempo con la misma intensidad, haciendo que las sesiones de ejercicio sean de mucha más calidad.
¿Por qué? Aquí la pregunta es bastante clara: ¿Cómo es posible rendir un 20% más sin que el cuerpo lo pague con un mayor pulso cardiaco? Para la ciencia, una de las respuestas radica en la disociación cognitiva, puesto que la música actúa como una barrera que desvía la atención de las señales de dolor, ardor muscular y fatiga que el cuerpo envía al cerebro. Los estudios aquí indican que esta distracción reduce la percepción del esfuerzo más o menos un 12%.
Pero no se queda aquí, ya que al ajustar el ritmo del ejercicio, como por ejemplo la pedaleada, al tempo de la música, el movimiento se vuelve más eficiente, haciendo que se gaste menos energía para hacer el mismo trabajo porque el ritmo actúa como un metrónomo que optimiza la cadencia.
La importancia de la canción. Un detalle crucial del estudio finlandés es que la música era elegida por los propios deportistas, ya que no basta con poner una lista de reproducción genérica de ‘música para entrenar’ en Spotify, sino que para que el efecto sea máximo debe existir una conexión emocional con la canción.
Además, no sirve una música muy tranquila, sino que debe tener un tempo en el rango de 120-140 BPM para que sea un ritmo motivador y fácil de sincronizar con la actividad deportiva. Y no es algo nuevo, porque ya en el pasado existían estudios que apuntaban a esta mejoría en el rendimiento, aunque ahora se va un poco más allá.
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Las tres muertes por hantavirus en un crucero sugieren algo problemático para otra cosa: la colonización del espacio
Lo sucedido en el crucero argentino en el que han fallecido tres personas por hantavirus es muy triste y, por supuesto, debe investigarse. No obstante, se están leyendo muchas noticias en las que se utiliza para traernos a la mente amargos recuerdos pandémicos y generar un revuelo innecesario. El riesgo para la población general es extremadamente bajo, como no han tardado en asegurar muchísimos expertos.
Sin embargo, sí que demuestra lo peligroso que puede ser dejar circular un patógeno en un lugar cerrado y en movimiento, como un barco. Incluso podemos ir un paso más allá ahora que la carrera espacial está de moda: ¿qué ocurriría si pasa algo así en una nave espacial?
No podría pasar. Por lo general, el hantavirus es transmitido por roedores, como ratas y ratones. Generalmente, el contagio en humanos se produce por la inhalación de partículas contaminadas (normalmente polvo) con sus heces u orina. Esto significa que, en la mayoría de casos, el contagio es una zoonosis. El virus pasa de un animal a un humano. Eso en el espacio sería imposible. Las naves espaciales se monitorizan bajo lupa, sería imposible que un ratón entrase sin ser visto.
Sí que es cierto que hay un tipo específico de hantavirus, el de los Andes, en el que se han documentado casos por contacto de humano a humano. Sin embargo, según ha explicado a Science Media Centre el investigador del Centro de Investigación Viral del MRC-Universidad de Glasgow Liam Brierley, el contacto debe ser muy muy estrecho. El contacto en las naves espaciales, donde unas pocas personas deben pasar mucho tiempo juntas en un espacio reducidísimo, sí que sería muy estrecho. Pero que no cunda el pánico.
Esterilidad y cuarentenas. Cada uno de los módulos que componen las naves espaciales se montan en salas blancas, bajo condiciones estrictas de esterilidad. Así, se previene que haya microorganismos, patógenos o no, que viajen al espacio adheridos a sus superficies. Con respecto a los astronautas, se someten a todo tipo de exámenes médicos para comprobar que no están infectados con ningún patógeno. Además, antes de viajar al espacio deben pasar un tiempo en cuarentena. Así, se evita que a la hora de comenzar el trayecto estén empezando a incubar algo que no pueda detectarse en los exámenes médicos.
No siempre fue así. En realidad, las cuarentenas comenzaron a implementarse después de que los astronautas de las misiones Apolo 7, 8 y 9 tuviesen que lidiar con un resfriado en el espacio. Aunque ninguno enfermó de gravedad, sí que refirieron que los síntomas fueron especialmente molestos en este ambiente tan diferente. Por eso, se decidió tomar aún más medidas para evitar que algo así pueda pasar.

La tripulación del Apolo 7 tuvo que lidiar con un resfriado.
No todos los microorganismos se quedan en tierra. Es imposible despojar a un ser humano de todos los microorganismos que viven en su cuerpo. La microbiota es el conjunto de microorganismos que se encuentran naturalmente en nuestro organismo. Muchos de ellos son beneficiosos para nosotros, ya que nos protegen de los patógenos o nos ayudan a llevar a cabo procesos como la digestión. Todos estos microorganismos viajan con nosotros siempre, por lo que es imposible separarnos de ellos. Y aunque se pudiera, sería peligroso hacerlo.
Otros que no se pueden evitar. Tampoco se pueden esquivar los virus latentes, como el del herpes zóster. Una vez que una persona pasa la infección, estos se quedan dormidos en el organismo. Puede que nunca vuelvan a dar la cara o que lo hagan, normalmente en un momento en el que se debilita el sistema inmunitario. Se ha visto que las reactivaciones de este tipo de virus son bastante comunes en el espacio y lo cierto es que no es raro, ya que este afecta al sistema inmunitario a muchos niveles.
Tres pilares básicos. La microgravedad, las radiaciones cósmicas y el estrés de estar en un lugar tan inhóspito son los tres principales motivos por los que el sistema inmunitario se ve afectado por los viajes espaciales.
Cada cosa en su lugar. Los microorganismos que son totalmente inocuos en la microbiota de una persona sí que pueden ser dañinos para otro individuo, ya sea por estar inmunodeprimido o porque sus defensas no están bien entrenadas contra ese enemigo. Es algo que, por ejemplo, pasa con muchos microorganismos de la piel. También se debe tener en cuenta que hay microorganismos que son inocuos en unos órganos, pero dañinos en otros. Ocurre por ejemplo cuando las bacterias del sistema digestivo pasan al urinario. Cuidado con la dirección en la que te limpias al ir al baño.

No nos podemos desprender de nuestra microbiota. Y menos mal.
Patógenos mazados. Ya hemos visto que es muy difícil que los microorganismos patógenos viajen al espacio. Pero sí que puede darse el caso de que un microorganismo aparentemente inocuo se presente donde no debe. O puede que deje de ser inocuo por las condiciones espaciales.
Se sabe que las radiaciones cósmicas, las condiciones extremas de temperatura o la microgravedad pueden influir en los genes que expresa un microorganismo. Por ejemplo, en bacterias patógenas, como Salmonella typhimurium, se ha observado que en el espacio expresan un patrón genético muy distinto al que utilizan en la Tierra. Además, se vuelven más virulentas cuando están fuera del planeta. No sabemos si algún microorganismos aparentemente inocuo podría también desarrollar cierta virulencia por este cambio de ambiente.
La vista puesta en el futuro. Que ocurriese algo de esto hoy por hoy sería rarísimo. Sin embargo, hay dos escenarios del futuro en las que, quizás, podría darse una de estas situaciones. Por un lado, que se introduzcan microorganismos en las naves deliberadamente. Por ejemplo, podría haber microorganismos que transformen el regolito lunar en suelo cultivable. Habría que ver si vale la pena correr el riesgo de subirlos a una nave espacial. Por otro lado, en un futuro los viajes espaciales estarán mucho más a la orden del día. Puede que entonces no haya tantísimos controles como ahora o que, de tantos, alguno falle.
Igual que la globalización ha llevado a que algunos patógenos viajen más deprisa por el mundo, no sería raro que pasase algo parecido en el espacio. Estamos especulando, pero vale la pena pensar en ello con suficiente antelación. Al fin y al cabo, siempre valdrá más la pena prevenir que curar. Sobre todo si se trata de evitar una epidemia espacial. De todos modos, insistimos, esto no es más que una especulación sobre qué podría ocurrir: hoy por hoy, que no cunda el pánico.
Imagen | NASA/Magnific | NASA | Ethan Hillman et al
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