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el móvil compacto ha muerto
En el año 2011 hablábamos del Samsung Galaxy Note como si fuera el hijo de un móvil y una tablet. De hecho, los más veteranos seguramente recuerden el término phablet. Apenas ha llovido, eh. El Galaxy Note era un móvil enorme, enormísmo para la época. Su pantalla tenía unas “insólitas 5,3 pulgadas” (palabras textuales de Xataka), una cifra mucho mayor que la del Galaxy S de 2010, cuyo panel era de cuatro pulgadas.
Allá por el año 2011 tenía yo 17 años y llevaba en mi bolsillo un HTC Desire S que aún conservo y que sustituyó a mi Nokia X6-00. Recuerdo que, cuando lo compré, la gente lo veía y me decía “hay que ver, a este ritmo los móviles van a ser como un televisor”. Llevo desde entonces escuchando eso de que “los móviles son cada vez más grandes”. Hoy puedo confirmar con los datos en la mano que esto no solo es así, sino que el móvil compacto ha muerto.
Móviles de menos de seis pulgadas lanzados en 2025: cero
Para este análisis hemos recurrido a los datos de GSMArena y remontado hasta el año 2010, de manera que hemos recopilado todos los móviles lanzados en los últimos 15 años para ver qué ha pasado. En el año 2010 Justin Bieber lanzó ‘Baby’, Enrique Iglesias lo petó con ‘I Like It’, Christopher Nolan se anotó un tanto con ‘Origen’ y la industria puso en circulación 125 móviles en todo el mundo. Todos eran de menos de seis pulgadas. Digo más: menos el Dell Streak, todos tenían menos de cinco pulgadas.
Esta fue la tónica habitual durante los siguientes años. Cada vez se lanzaban más móviles, pero en el 2014 algo empezó a cambiar. Este fue el año del Nexus 6, el OnePlus One y el Samsung Galaxy Edge (el de la pantalla curva). También del Ascend Mate 7 de Huawei y el Xperia T2 Ultra de Sony. Empezaron a dibujarse móviles cada vez más grandes con pantallas FullHD y formato 16:9, como los televisores y monitores.

Samsung Galaxy Edge | Imagen: Xataka
Las pantallas se hacían cada vez más grandes, pero el formato era siempre el mismo, 16:9. Eso significaba que si queríamos aumentar el tamaño de la pantalla había que aumentar muchísimo el ancho del móvil. Tanto es así que el Ascend Mate 7 de 2014, con sus seis pulgadas de pantalla, tenía un alto de 157 milímetros y un ancho de 81 milímetros. Para ponerlo en contexto, el Galaxy S25 Ultra, uno de los móviles más grandes de 2025, tiene 162 milímetros de alto y 77,6 de ancho. Los móviles se estaban haciendo enormes, en todos los sentidos, pero crecer de esa forma no era sostenible.
El motivo de que las pantallas se hiciesen cada vez más grandes es evidente: los móviles ya no eran móviles. Se habían convertido en plataformas de entretenimiento en las que jugar, ver películas, escuchar música, navegar, chatear, etc. Más pantalla, más opciones, no tiene más.
Entonces los fabricantes cayeron en la cuenta: ¿por qué seguir inspirándose en los televisores y monitores? ¿Y si en lugar de hacer paneles 16:9 los estiramos hacia arriba y los hacemos más panorámicos? Fue entonces cuando las seis pulgadas empezaron a convertirse en el estándar para la gama alta. Ya en el año 2017 tuvimos terminales como el Galaxy Note8 con 6,3 pulgadas y formato 18,5:9 y el LG V30 (DEP), con seis pulgadas en formato 18:9.

LG V30 | Imagen: Xataka
Ese numerito nos dice la proporción entre el ancho y el alto de un rectángulo. Hasta la fecha, por cada 16 píxeles de alto teníamos nueve píxeles de ancho, y viceversa. Si queríamos aumentar el tamaño de la pantalla, algo que tenía sentido al entender el móvil como el dispositivo principal de todo usuario, la única opción que había para no acabar con ladrillos en el bolsillo era mantener la anchura y aumentar la altura. Y eso fue lo que pasó: el formato 16:9 fue condenado a la extinción.
Cambiar la relación de aspecto a una más alargada permitió a los fabricantes seguir aumentando el tamaño de los paneles sin tener crear móviles mucho más grandes
A partir de 2017 los móviles empezaron a crecer, y a crecer, y a crecer hacia arriba. En el año 2018 los móviles de gran tamaño con formato 18:9 representaban poco más de la mitad de todos los lanzados. En 2019, el mercado dio un giro de 180 grados y lo extraño era que un móvil no superase la seis pulgadas. El mercado se había invertido por completo.
En los años posteriores, las intentonas de lanzar teléfonos compactos quedaron en poco más que eso, intentonas (véanse los iPhone mini) y, hoy por hoy, no hay ni un solo móvil por debajo de la seis pulgadas. Un formato pequeño requiere sacrificios en términos de batería, potencia y fotografía, cosas por las que el usuario, a tenor de la desaparición de los móviles compactos, no parece estar dispuesto a pasar.

iPhone 13 mini | Imagen: Xataka
En lo que va de año solo se han lanzado tres móviles con menos de 6,5 pulgadas y son el Google Pixel 9a, el Samsung Galaxy S25 y un total desconocido: el rugerizado Sonim XP400. Todos los demás, quitando los móviles con teclado físico o para personas mayores, tienen paneles de mayor diagonal. No hay ni uno solo, ni uno, de seis pulgadas o menos.
Todo esto no se ha conseguido solo a base de añadir pulgadas a una pantalla, sino que las empresas han hecho un trabajo excepcional miniaturizando componentes, moviéndolos de sitio y mejorando la tecnología, en general. Uno de los cambios más evidentes ha sido deshacerse de los marcos superiores e inferiores y pasar los botones, e incluso el lector de huellas, a la pantalla. Eso ha permitido que un iPhone 16 pueda tener una pantalla de 6,1 pulgadas en un cuerpo de 147,6 x 71,6 milímetros. Para ponerlo en contexto, el Samsung Galaxy S4 de 2013 medía 136,6 x 69,8, pero tenía una pantalla de “tan solo” cinco pulgadas.
El siguiente paso: más grandes

Huawei Mate XT | Imagen: Xataka
Los formatos 18,5, 19 y 19,5:9 tienen la ventaja de que permite añadir pulgadas a expensas de estirar el terminal hacia arriba, pero todo tiene un límite. Llega un punto en que una pantalla tan alargada se vuelve incómoda, como hemos podido comprobar en algunos terminales que llevaban la relación de aspecto al extremo. Da la impresión de que nuestras manos ya no dan más de sí, así que el siguiente paso natural parece evidente: los móviles plegables.
Si bien es una tecnología que tiene camino por delante (el primer Galaxy Fold se lanzó en 2019), estos dispositivos permiten tener pantallas más grandes en un formato más convencional. En ese sentido, los fabricantes ya han atajado sobradamente el asunto del grosor (que se lo digan a los apenas cuatro milímetros del OPPO Find N5) y ahora tienen que hacerlo con el pliegue de la pantalla. Es un reto, pero parece que el camino va en esa dirección.
Imágenes | Xataka
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empieza la cuenta atrás para que las empresas recorten su jornada laboral
El 1 de mayo se celebró el Día del Trabajo, pero México hizo mucho más que eso ese día cargado de simbolismo: inició su camino hacia la reducción de jornada de 40 horas con la entrada en vigor de la ley que regula la duración de la jornada laboral.
El cambio impulsado por el partido de la presidenta Claudia Sheinbaum no supone un cambio brusco, sino que con la entrada en vigor de la reforma secundaria de jornada laboral abre un proceso de adaptación para que las empresas modifiquen la organización de sus jornadas a la nueva normativa.
De 48 a 40 horas en cuatro pasos. México parte de una de las jornadas laborales más largas del mundo según datos de la OCDE. El límite legal actual es de 48 horas semanales, un techo que no se ha movido desde 1917. Sin embargo, la reforma busca rebajarlo de forma escalonada hasta confluir en las 40 horas semanales: el 1 de enero de 2027 el límite máximo será de 46 horas; bajará a 44 horas semanales en 2028, a 42 en 2029 y, finalmente, se fijará en 40 horas semanales para 2030. Cada año, dos horas menos.
El primer escalón vence el 1 de enero de 2027, lo que deja de margen a las empresas hasta esa fecha para reorganizar turnos, contratos y procesos. Todo ello sin que los trabajadores vean reducidos sus salarios ni sus prestaciones actuales, algo que la propia Ley Federal del Trabajo prohíbe expresamente.
Los deberes que trae la reforma. La publicación de la reforma laboral mexicana no solo activó el calendario. La nueva legislación establece como obligación patronal llevar un registro electrónico de la jornada laboral, lo que en México se conoce popularmente como reloj checador. Esa obligación entra en vigor el 1 de enero de 2027 y no se trata de un simple trámite.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) tendrá acceso a esos datos para comprobar que los límites de jornada se respetan de verdad. Las sanciones por no tener el registro en regla ya están fijadas y oscilan entre 29.327 y 586.550 pesos (entre 1.431 euros y 28.624 euros al cambio), equivalente a entre 250 y 5.000 veces la Unidad de Medida y Actualización. Además, la STPS deberá desarrollar mecanismos para recopilar y evaluar los datos sobre cómo se aplica la reducción de jornada.
La mayoría de empresas todavía no se han movido. El diagnóstico sobre el estado real de preparación de las empresas no es alentador. Los datos de un estudio de EY publicado por Diario de Yucatán con 165 empresas de México revela que el 72,7% está en lo que los propios analistas denominan “parálisis táctica”: conocen los detalles del cambio de jornada, lo han seguido de cerca, pero no han dado aún ningún paso concreto hacia su aplicación. Solo el 18% de las empresas considera que está realmente preparada para aplicar la nueva normativa laboral.
Como explicó Yeshua Gómez, associate partner de People Advisory Services en EY México a Expansión, “las compañías no están esperando porque no entiendan la reforma. Están esperando porque no saben cuánto les va a costar implementarla”. El 85% identifica el coste como principal obstáculo para comenzar a tomar medidas, mientras que el 71% reconoce que depende de las horas extra de forma habitual para sostener su operativa diaria. Para esas empresas, el reto no es pasar de 48 a 46 horas en el papel, sino hacerlo desde jornadas reales que ya superan el límite de las 48 horas con frecuencia.
Jornada laboral más limitada, pero con más horas extras. La reforma también ha modificado la definición de jornada de trabajo, estableciendo la jornada diurna en un máximo de ocho horas, la nocturna en siete horas y la mixta podría alcanzar las siete horas y media. La única (e importante) excepción a esta norma, es que se podría prolongar la jornada por circunstancias extraordinarias.
Ese tiempo extraordinario, en cambio, se amplía de forma también gradual: hasta 9 horas durante 2026 y 2027, 10 horas en 2028, 11 horas para 2029 y un máximo de 12 horas para 2030. El objetivo es que la transición al cambio de jornada no golpee de forma brusca a los sectores más dependientes del trabajo extra, y ofrecerles herramientas para optimizar la jornada laboral de sus empleados, aunque sea a costa de pagar hasta tres veces más cara cada hora extra.
Imagen | Unsplash (Jesus Herrera, Kaden Taylor)
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así es como el James Webb usa los eclipses para “leer” el suelo de otros planetas
La mayoría de telescopios especializados en el análisis de exoplanetas son capaces de estudiar su atmósfera. Sin embargo, el James Webb acaba de ir más allá, al analizar directamente el calor emitido por la superficie de un planeta ubicado fuera del sistema solar. Este es un dato muy informativo, que hasta ahora no se había detectado nunca y marca un nuevo método de estudio de cara a un futuro.
LHS 3844b. El exoplaneta que ha analizado el James Webb es el LHS 3844b. Su tamaño es un 30% mayor que el de nuestro planeta y se encuentra a una distancia de 50 años luz. Según el análisis de este telescopio espacial, se trata de un mundo rocoso oscuro, caliente, árido y sin atmósfera, bastante similar a Mercurio.
Ideal para el James Webb. Este exoplaneta se caracteriza también por estar bloqueado por mareas. Es decir, tarda exactamente lo mismo en dar una vuelta alrededor de su estrella que un giro sobre sí mismo. Como consecuencia, siempre muestra el mismo lado a su estrella. Como la Luna a la Tierra. Los planetas que tienen siempre la misma cara mirando hacia su estrella tienen un lado en el que siempre es de día y otro en el que siempre es de noche. El primero, además, suele tener temperaturas muy elevadas.
Pero lo mejor es que son carne de cañón para MIRI, uno de los instrumentos estrella del James Webb. Este tiene una gran capacidad para detectar emisiones infrarrojas, como las que arroja un objeto caliente. Dicho de otro modo, el análisis de las emisiones infrarrojas de un cuerpo nos puede dar una idea del calor que este emite.
Cazadores de eclipses. En los planetas como este, con un lado expuesto siempre a su estrella, hay un problema. Al analizar el calor emitido por su superficie, este se puede confundir con el de su estrella. Por eso, los eclipses son ideales para que MIRI pueda realizar su trabajo. Cuando esto ocurre, el planeta se oculta detrás de la estrella, de modo que la única luz que llega al Telescopio Espacial es la de esta. Así, se obtiene el dato que luego se debe restar al conjunto que se mide normalmente para saber exactamente cuál es la contribución infrarroja generada por el planeta en solitario.
La geología entra en el chat. En realidad, la radiación medida por MIRI no nos aporta solo información sobre calor. Los distintos elementos que pueden estar un planeta tienen un espectro de emisión distinto. Reflejan más o menos radiación. Por lo tanto, se puede saber aproximadamente cuál es la composición de la atmósfera y la superficie del planeta. Este exoplaneta no tiene atmósfera, así que podemos conocer básicamente datos sobre su superficie e incluso su geología.

El espectro infrarrojo del lado diurno caliente de LHS 3844 b deriva del contraste de brillo con su estrella anfitriona en ppm (partes por millón = 0,0001%) a diferentes longitudes de onda. Los datos observacionales obtenidos de los telescopios espaciales James Webb y Spitzer (círculos y cuadrados) son consistentes con manto (línea naranja sólida) o roca volcánica (línea azul discontinuada), mientras que descartan una corteza similar a la Tierra (línea verde punteada con rayas). Crédito: Sebastian Zieba et al./MPIA
Dos eclipses. En 2023 y 2024 se detectaron dos eclipses en este exoplaneta que sirvieron al James Webb para analizar sus emisiones en el infrarrojo. La señal obtenida se comparó con la de planetas y objetos bien conocidos, como la Tierra, Marte y la Luna. No tenía nada que ver con la Tierra, por lo que se supone que la superficie de ambos planetas debe ser muy distinta. Posiblemente con agua muy escasa en el caso del exoplaneta. En cambio, sí que había bastantes parecidos con la Luna. Eso llevaría a pensar que el planeta podría estar cubierto de basalto, una roca volcánica muy común en nuestro satélite.
Algo no cuadra. La hipótesis inicial ante estas señales es que el planeta podría ser joven y estar cubierto de lava fresca. Sin embargo, con esta actividad volcánica se liberan gases como el dióxido de carbono o el dióxido de azufre, que no fueron detectados por el James Webb.
Por eso, se ha planteado otra hipótesis. Es posible que el planeta esté cubierto por una gruesa capa de material oscuro y de grano fino formado durante largos periodos por radiación e impactos de meteoritos. Es algo similar a lo que pasa en Mercurio o la Luna. Los planetas sin atmósfera son especialmente susceptibles a este fenómeno, conocido como meteorización espacial, por lo que sería plausible.
Habrá que comprobarlo. Se espera que el James Webb pueda obtener aún más datos que confirmen si esta última hipótesis es la acertada. Sea como sea, solo con lo que ya ha podido medir ha superado muchas barreras. Los logros de este telescopio no parecen tener fin.
Imágenes | NASA | Sebastian Zieba et al./MPIA
En Xataka | El James Webb ha roto otro récord histórico: un agujero negro supermasivo más antiguo de lo esperado
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Destacan con 12 nominaciones a los premios Tony los musicales “The Lost Boys” y “Schmigadoon!”
EFE.- La adaptación a teatro musical de la cinta ochentera “The Lost Boys” y la burla a los propios musicales “Schmigadoon!” lideraron este martes con 12 candidaturas las nominaciones de la 79ª edición de los Premios Tony, en un año marcado por la escasez de nuevas producciones en Broadway, apenas 11 frente a las 21 del año pasado.
Además destaca el hecho que el actor británico Daniel Radcliffe (conocido por haber interpretado a Harry Potter en las películas de esa saga) competirá por el preciado galardón a mejor actor protagonista en una obra de teatro.
La adaptación de una película de vampiros para adolescentes de 1987, ”The Lost Boys”, arrasó en el anuncio al sumar opciones en categorías clave que incluyen mejor nuevo musical, mejor dirección y mejor coreografía, además de múltiples nominaciones en actuación de reparto.
También con 12 nominaciones, le sigue “Schmigadoon!”, la adaptación de una serie de Apple TV que se burla sutilmente de los musicales de Broadway; destaca la posibilidad de llevarse los Tony a mejor nuevo musical y mejor actriz principal,
La reposición de “Ragtime” tiene 11 nominaciones, entre ellas mejor reposición de un musical y múltiples menciones para su elenco principal y secundario, compite en la primera categoría con las reposiciones de “The Rocky Horror Show” y la innovadora adaptación “Cats: The Jellicle Ball”, que tienen nueve nominaciones.
Por su parte, la producción “Death of a Salesman”, también compite con nueve nominaciones, entre ellas las relevantes mejor actor principal y mejor dirección.
El bloque de las más nominadas cierra con las obras “Two Strangers (Carry a Cake Across New York)” y “Oedipus”, que acumulan ocho y siete menciones cada una.
Gran parte de la atención la acaparó la nominación de Daniel Radcliffe, nominado gracias a su trabajo en “Every Brilliant Thing” y que competirá por el Tony a mejor actor principal contra pesos pesados como Nathan Lane (“Death of a Salesman”), John Lithgow (“Giant”), Mark Strong (“Oedipus”) y Will Harrison (“Punch”).
Estrellas de Hollywood que no fueron nominadas
Llama la atención que el dos veces ganador del Óscar, Adrien Brody, fue sorprendentemente ignorado en la categoría de mejor actor principal en una obra de teatro por “The Fear of 13”, un drama carcelario basado en hechos reales, adaptado del documental de 2015 y producido por Kim Kardashian.
Tampoco se llevaron nominaciones Keanu Reeves y Alex Winter, que actúan juntos en “Waiting for Godot” ni el trío de “Arte”: Neil Patrick Harris, Bobby Cannavale y James Corden.
En el ámbito musical, Lea Michele, famosa por la serie “Glee”, quedó fuera de la categoría de mejor actriz principal por la reposición del musical “Chess”.
La gala de entrega de los premios Tony se celebrará el domingo 7 de junio en el Radio City Music Hall de Nueva York y será presentada por la estrella del pop Pink.
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