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Cada día miles de personas se burlan sin saberlo de un imperio cuando desayunan. El responsable: el cruasán

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Si algo ha demostrado a lo largo de los siglos la gastronomía es que las cocinas sirven para algo más que elaborar platos sabrosos. Al calor de sus fogones suelen cuajar también tradiciones culinarias, leyendas y mitos, como el que explica que cada vez que desayunamos un cruasán en realidad estamos participando en un fasto bélico. ¿Por qué? Pues porque con ese gesto aparentemente inocente nos burlamos de la derrota de uno de los imperios más influyentes de la historia.

Nos explicamos.

¿Cruasanes y guerras? Sí. La relación tal vez suene un poco extraña, pero llega con darse una vuelta por Google para encontrar decenas de blogs, foros, revistas y diarios que relatan la misma historia: cómo el cruasán se creó para conmemorar la derrota de los otomanos en Viena a finales del siglo XVII. Para ser más precisos, el frustrado asedio de la ciudad por parte del gran visir Kara Mustafá que derivó en la batalla de Kahlenberg y marcó el comienzo del declive otomano en Europa. 

Una gran victoria, un gran pastel para festejarla.

Vienna Battle 1683
Vienna Battle 1683

Una historia épica. Hay gestas bélicas que inspiran poemas, canciones, óperas, películas, cuadros, novelas; pero… ¿Un pastel? ¿Por qué conmemorar el asedio de una ciudad con un bollo que hoy desayunan miles de personas a lo largo y ancho del mundo? La respuesta es bastante sencilla: la leyenda dice que los reposteros vieneses jugaron un papel clave en la derrota otomana de 1683, por lo que el gremio quiso celebrarlo como mejor sabía, amasando y horneando masa.

De complots y noctámbulos. La historia es desde luego digna de las grandes crónicas románticas. Desesperados por tomar Viena, hacia 1683 los otomanos se pusieron a pensar formas de burlar la fortificación de la ciudad. Algunas versiones aseguran que decidieron hacerlo excavando una galería subterránea. Otras, que se propusieron abrir túneles para colocar minas. En cualquier caso la leyenda cuenta que, para esquivar la vigilancia de los vieneses, los otomanos trabajaban de noche, entre quinqués y a la luz de la luna, mientras sus enemigos dormían.

Con lo que no contaron los musulmanes es que no todos los vecinos de Viena se metían en cama de noche. Había un gremio que trabajaba todos los días desde la puesta de sol hasta el alba y acabó escuchando el ruido que hacían los soldados con sus picos y palas, lo que le permitió alertar a las autoridades y repeler el ataque enemigo. ¿Qué gremio de noctámbulos era ese? Correcto: los panaderos.

Y llegó la ‘Larousse’ de 1938. Que esa historia de tintes románticos haya llegado hasta nosotros se explica por dos razones: siglos de tradición oral y la pluma del chef francés Posper Montagné, quien en 1938 publicó una obra icónica de la cocina universal, la ‘Larousse gastronomique’. Además de explicar cómo se elaboran los cruasanes, en sus páginas el erudito relata el origen del pastel, haciéndose eco de una versión similar a la leyenda vienesa del siglo XVII.

En la obra (al menos en la que puede consultarse online) Montagné relata una historia parecida, aunque él sitúa la trama durante el sitio de Buda en 1686, no en el asedio de Viena de 1683. “Los turcos sitiaron la ciudad y para llegar a su corazón excavaron galerías subterráneas. Unos panaderos, que trabajaban de noche, oyeron el ruido que hacían los turcos y dieron la alarma”, relata.

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Pero… ¿Por qué es una burla? Sencillo. Porque al crear su nuevo pastel conmemorativo los reposteros vieneses se fijaron en un símbolo del Islam: la luna creciente. Lo explica también la enciclopedia de Montágne: “Para recompensar a los panaderos que habían salvado la ciudad, se les dio el privilegio de  elaborar un pastel especial que, en recuerdo del emblema que decoraba la bandera otomana, debía tener forma de media luna”, añade la enciclopedia gastronómica.

En resumen: el nuevo pastel servía para celebrar la resistencia cristiana y aguante de la ciudad… y de paso se mofaba de paso de las fuerzas otomanas. Como recoge National Geographic, cuando un vienés devoraba uno de aquellos sabrosos pasteles que emulaba a una luna en realidad “se comía a los turcos”.

La historia era curiosa. El relato, poderoso. Y para más inri aparecía ratificado en una obra del prestigio de la ‘Larousse gastronomique’. Así que ocurrió lo que cabía esperar: el mito se extendió, ganó fuerza e hizo que los cruasanes pasasen a ser algo más que simple repostería. A su modo, se convirtieron en un símbolo.

¿Pero es cierto? La pregunta del millón. Si en algo es buena la gastronomía (además de satisfacer paladares), es en crear mitos y tradiciones de rigurosidad más que cuestionable. Las cocinas italiana, española o japonesa (por citar solo tres ejemplos) dejan unos cuantos ejemplos. Y la leyenda vienesa del cruasán podría ser únicamente eso: una leyenda de veracidad cuanto menos difícil de comprobar. Desde luego hay expertos que están convencidos de que es puro mito.

Nakul Gmuo2v1frck Unsplash
Nakul Gmuo2v1frck Unsplash

Con ustedes, el kipferl. La historia cuenta que los reposteros de la ciudad elaboraron dos panes conmemorativos de la victoria: el kaiseremmel, una suerte de “panecillo imperial”; y kipferl, con forma de media luna. Que ese sea el origen de lo que a día de hoy entendemos como cruasanes es sin embargo más que cuestionable, recuerdan desde el Institute of Culinary Education (ICE).

“El kipferl, un panecillo horneado a partir de una masa de trigo con levadura, es común en Europa central”, aclara la institución en su blog, en el que recuerda que hay registros que sugieren que el kipferl se comía ya en el siglo XIII. Es más, hay quien cree que sus orígenes son más antiguos y bollería con forma similar puede verse en Magreb (tchareke) o la propia Turquía, donde es popular el ay çöreği.

De historia e historias. “Es casi seguro que estas historias son falsas”, asegura el chef austriaco Jürgen David. De hecho pueden encontrarse otros relatos que relacionan también la invención del capuchino con el asedio otomano de Viena.

La popular cadena de desayunos Dunkin se hace eco en su web por ejemplo de la leyenda que sostiene que el famosísimo café, con su característico color (similar al del hábito de los frailes capuchinos) se sirvió por primera vez en Viena después de que sus ciudadanos encontrasen los sacos de café que los otomanos habían dejado atrás. De ser cierto, dos de los grandes protagonistas de los desayunos de occidente (el capuchino y el cruasán) tendrían un origen común. Coincidencia sospechosa.

Ganan los franceses. Lo curioso es que al final no importa gran cosa cuál es el origen real de los cruasanes o si estos entroncan con una tradición culinaria más o menos antigua. Para la inmensa mayoría de la gente hoy (y desde hace tiempo) el cruasán es una creación francesa. Y en cierto modo no se equivocan. 

Hacia el siglo XIX el kipferl se abrió paso en Francia, donde supieron hacerlo suyo. Hay una leyenda que atribuye su triunfó a María Antonieta, nacida en Viena. Otras versiones aseguran que el mérito es en realidad de un oficial de origen austriaco, August Zang, quien en 1839 fundó una panadería vienesa en pleno París.

Lo que resulta innegable es que aquel pastel con dos cuernos (o forma de media luna) gustó. Mucho. Y que a comienzos del siglo XX Sylvain Claudius Goy registró la primera versión auténticamente francesa, con su característica masa de levadura laminada. “El cruasán comenzó siendo el kipferl austríaco, pero se hizo francés en el momento en que la gente empezó a prepararlo con hojaldre, una innovación francesa”, anota Jim Chevallier, autor de un libro sobre la historia del cruasán.

Imágenes | Wikipedia 1, 2 y 3, Larissa Megale (Unsplash) y Nakul

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te explico cómo hacerlo, cómo activar tu clave de privacidad y el obstáculo que encontré

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Puede que llevemos meses hablando de los nombres de usuario en WhatsApp, pero una cosa es leer sobre una función que está por llegar y otra muy distinta es verla aparecer en nuestra propia cuenta. Este lunes, WhatsApp, de Meta, abrió la reserva de identificadores antes de que puedan usarse de forma general, y lo primero que hice fue intentar apartar el mío. Al principio no pude hacerlo, pero unas horas después la opción ya estaba ahí. Y entonces empezó lo interesante: reservarlo era fácil, elegirlo no tanto.

En el artículo publicado más temprano ya explicamos el alcance de la función: los nombres de usuario no sustituyen al número de teléfono para crear la cuenta, pero sí añaden una forma más privada de iniciar ciertos contactos. Esta vez el enfoque es más práctico: qué me encontré dentro de la aplicación, qué pasos seguí para reservar mi identificador y qué detalle me obligó a cambiar de plan cuando probé con la opción más evidente.

Cómo reservé mi nombre de usuario en WhatsApp

En mi caso, el recorrido empezó desde la pantalla principal de WhatsApp, en la barra inferior de la aplicación. A la derecha de Chats aparece la pestaña , que es donde WhatsApp agrupa el acceso al perfil y a varios ajustes de la cuenta. Desde ahí entré en Cuenta y después en Nombre de usuario, una opción que ya aparecía dentro del menú. Como se ve en las capturas, el camino no está escondido, pero sí exige saber dónde mirar si todavía no hemos recibido un aviso claro dentro de la app.

Reservar Nombre De Usuario Whatsapp 1
Reservar Nombre De Usuario Whatsapp 1

La siguiente pantalla deja poco margen para la duda sobre el estado de la función. WhatsApp no dice que los nombres de usuario ya puedan usarse sin más, sino que “estarán disponibles pronto” y que, mientras tanto, podemos reservar el nuestro. También resume la promesa de privacidad con una explicación sencilla: el nombre de usuario servirá para mantener oculto el número ante personas que todavía no lo conocen. Ese matiz es relevante para no confundir reserva con disponibilidad completa. Lo que tenemos delante, por ahora, es una forma de apartar un identificador antes del despliegue general.

Al pulsar en Crear nombre de usuario, lo primero que hice fue probar con mi nombre propio. Es una reacción bastante natural cuando una plataforma abre la reserva de identificadores: antes de complicarnos con números, guiones o combinaciones, intentamos quedarnos con la forma más limpia posible. En mi caso, escribí Javier y esperé la validación de WhatsApp. La respuesta no fue exactamente la que esperaba. 

Reservar Nombre De Usuario Whatsapp 2
Reservar Nombre De Usuario Whatsapp 2

El mensaje era bastante concreto: “Este nombre de usuario solo está disponible en WhatsApp Business.” Es decir, no parecía un caso normal de identificador ocupado, sino una disponibilidad condicionada al tipo de cuenta. En la práctica, eso introduce un matiz interesante para quienes intenten reservar nombres muy simples, especialmente nombres propios, porque algunos, aparentemente, pueden quedar fuera de una cuenta personal aunque aparezcan asociados a otra vía. En mi caso no tenía sentido dar el salto a WhatsApp Business.

Después probé con otra opción lógica: mi apellido. Era una alternativa razonable, porque seguía siendo fácil de recordar y encajaba bien con la idea de compartir un identificador personal sin recurrir a una combinación demasiado larga. Esta vez WhatsApp sí mostró un aviso mucho más convencional: “El nombre de usuario no está disponible”. Ahí el problema ya no era el tipo de cuenta, sino la disponibilidad pura y dura, algo esperable en una función que llega a un servicio con una base de usuarios enorme.

En ese punto tocaba decidir si seguía probando combinaciones o si elegía una opción razonable y continuaba con el proceso. Opté por lo segundo. El nombre que terminé reservando no era el más limpio ni el que habría elegido en un mundo ideal, pero cumplía con lo que necesitaba: identificarme con claridad y servir como dato de contacto sin exponer mi número de teléfono. Después de aceptar el identificador, WhatsApp mostró el mensaje que esperaba ver: “Nombre de usuario reservado”. 

La reserva no termina del todo en esa pantalla, porque WhatsApp también permite ajustar quién podrá contactarnos mediante el nombre de usuario. En el apartado Contactarme por nombre de usuario encontré dos opciones, y la que venía marcada por defecto era Todos. Es decir, si dejaba la configuración tal cual, cualquier persona que conociera mi identificador podría usarlo para iniciar ese primer contacto. Para una función que se presenta precisamente como una capa de privacidad, creo ese ajuste merece revisarse antes de dar el proceso por cerrado.

La otra opción disponible era Personas que conocen mi clave. Al seleccionarla, WhatsApp genera una clave que funciona como segundo filtro para ese primer contacto por nombre de usuario. La idea es sencilla: no basta con que alguien conozca nuestro identificador, también tendría que conocer esa clave para poder iniciar la conversación por esa vía.

Reservar Nombre De Usuario Whatsapp 3
Reservar Nombre De Usuario Whatsapp 3

Aquí hay un detalle importante que conviene no pasar por alto. En mi experiencia, no basta con entrar en Personas que conocen mi clave y ver la clave que genera WhatsApp. Si después volvemos atrás o cerramos la aplicación sin más, el ajuste no queda aplicado y la configuración sigue en Todos. Para que realmente funcione ese filtro adicional hay que pulsar en Guardar clave. Solo entonces la clave queda registrada y puede consultarse más adelante desde el mismo apartado.

Dicho esto, hay que tener en cuenta que hablamos de un despliegue gradual. Si entras en WhatsApp, sigues la misma ruta y todavía no aparece Nombre de usuario, no significa que estés haciendo algo mal ni que tu cuenta tenga ningún problema. En mi caso, la opción no estaba disponible al conocer la noticia y apareció unas horas después. Lo más recomendable es mantener la aplicación actualizada en iOS o Android y volver a comprobarlo más adelante, porque WhatsApp irá activando la reserva de forma progresiva.

También conviene recordar que no todos los nombres entran en esta reserva en las mismas condiciones. Meta ha explicado que pequeñas empresas y organizaciones podrán reclamar nombres existentes en Instagram o Facebook, algo que tiene sentido dentro de su propio ecosistema, porque ambas redes forman parte de la misma compañía que WhatsApp. La empresa también ha reservado nombres de figuras públicas para evitar apropiaciones oportunistas. 

Mi experiencia, en resumen, fue bastante sencilla, pero no tan automática como esperaba. Reservar el nombre de usuario apenas lleva unos minutos cuando la opción aparece en la cuenta, aunque conviene asumir que la primera elección quizá no estará disponible o no podrá reservarse desde una cuenta personal. El segundo punto está en la privacidad: si queremos limitar quién puede contactarnos por esta vía, hay que activar la clave y guardarla correctamente. 

Imágenes | Xataka

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Sello discográfico de Bad Bunny regala un boleto de 4 mil dólares a jueza de la Corte Suprema de EU

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Escrito en ENTRETENIMIENTO el

EFE.- La jueza del Tribunal Supremo de Estados Unidos Sonia Sotomayor reveló en su declaración financiera anual, publicada este lunes, que recibió entradas valoradas en 4 mil 333 dólares para un concierto del cantante puertorriqueño Bad Bunny, un obsequio del sello discográfico Rimas Entertainment.

Aunque la declaración, divulgada por el poder judicial, no identifica directamente al artista ni el espectáculo, señala que la magistrada recibió boletos para conciertos organizados por el sello musical de Bad Bunny y, de acuerdo con el medio estadounidense Político, un viaje privado de Sotomayor a Puerto Rico en agosto pasado coincide con las fechas de los conciertos.

Las declaraciones financieras de los magistrados permiten conocer los ingresos, regalos y reembolsos recibidos fuera de sus funciones judiciales y se publican en un contexto de creciente escrutinio sobre las normas éticas que rigen al máximo tribunal de Estados Unidos.

Este mismo lunes, Sotomayor denunció la decisión de la Corte Suprema de ampliar el poder de destitución del presidente Donald Trump sobre los líderes de las agencias federales, calificándola de fallo “profundamente desestabilizador” que desataría el caos en la gobernabilidad.

Al leer su voto particular desde el estrado el lunes, Sotomayor criticó a los seis jueces conservadores por su adhesión a una “teoría ejecutiva unitaria“, que, según ella, se produjo a expensas de las leyes, la historia y los precedentes que establecen la independencia entre ciertas agencias federales.

Sotomayor, de ascendencia puertorriqueña y nacida en el distrito neoyorquino del Bronx, fue nominada al Tribunal Supremo por el expresidente Barack Obama en 2009, convirtiéndose en la primera jueza latina en integrar el máximo tribunal estadounidense.

Durante el segundo mandato de Trump, Sotomayor se ha consolidado como una de las principales voces disidentes del ala liberal del Supremo, al oponerse a fallos que ampliaron los poderes presidenciales, restringieron la capacidad de los jueces federales para bloquear medidas del Ejecutivo y facilitaron la destitución de funcionarios de agencias independientes

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Apple tiene un plan para su problema de memoria. El único problema es que pasa por una empresa en la lista negra de EEUU, según FT

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La tormenta perfecta azota el mercado de la memoria y sacude a la electrónica de consumo como pocas veces habíamos visto. Este tramo del año se ha convertido en un mal momento para actualizar el ordenador, comprar una consola o incluso ampliar la RAM de un sobremesa gaming con un módulo nuevo. Los efectos también alcanzan a unidades de almacenamiento y otros componentes que hasta hace no tanto parecían más o menos previsibles. Mirando hacia atrás, aquel problema con las tarjetas gráficas durante el auge de la minería de criptomonedas empieza a parecer, para muchos usuarios, casi pequeño al lado de lo que estamos viendo ahora.

Durante meses, algunos grandes fabricantes han intentado ganar tiempo con una herramienta que el usuario no ve: inventario. Lenovo es un buen ejemplo. Según declaraciones de su director financiero, Winston Cheng, recogidas por Bloomberg TV y citadas después por varios medios, la compañía llegó a tener existencias de memoria y otros componentes críticos alrededor de un 50% por encima de lo habitual para amortiguar el golpe de la escasez y de las subidas de precios. Esa clase de colchón ayuda a resistir mejor que otros, pero también tiene un límite cuando el mercado sigue apretando.

La memoria se ha convertido en un problema de Apple, de precios y de geopolítica

Y ahí es donde entra Apple. No hablamos de una compañía pequeña atrapada por una subida puntual de costes, sino de una de las empresas con más poder de negociación de toda la industria tecnológica. Su cadena de suministro lleva años funcionando con una precisión extraordinaria, apoyada en acuerdos enormes, proveedores globales y una capacidad de compra que muy pocos pueden igualar. Precisamente por eso resulta tan significativo que, según Financial Times, Apple también estaría buscando nuevas vías para aliviar la presión de la memoria.

La vía que ha salido a la luz es especialmente delicada. Según el periódico económico británico, Apple está presionando a la Administración Trump para conseguir autorización, o al menos una señal favorable, que le permita comprar chips de memoria a CXMT, un fabricante chino señalado por el Pentágono por sus supuestos vínculos con el Ejército Popular de Liberación. El medio añade que la compañía se acercó al Departamento de Comercio hace más de un mes y que también ha buscado apoyos en otros puntos de Washington. El objetivo sería aliviar la presión financiera provocada por el encarecimiento de la memoria.

Si llevas tiempo siguiendo a Apple, probablemente ya lo sepas: este tipo de movimientos casi nunca se hacen públicos. La compañía no suele explicar sus operativas internas de compra, ni mucho menos sus conversaciones con proveedores o administraciones. Financial Times atribuye la información a seis personas familiarizadas con el asunto, una base relevante para tomarla en serio, pero no estamos ante una confirmación oficial de Apple, de la Casa Blanca ni del Departamento de Comercio.

Para entender la dimensión del movimiento hay que ubicar bien a CXMT. No estamos hablando de una marca de RAM de consumo que el usuario elige en una tienda, sino de ChangXin Memory Technologies, un fabricante chino de DRAM fundado en 2016. La compañía se presenta como proveedor de chips para móviles, PC, tabletas, servidores y otros equipos, memoria que luego puede acabar integrada en productos terminados. En el caso de Apple, por tanto, el debate no va de una marca visible, sino de quién suministra una pieza interna especialmente sensible.

La búsqueda de alternativas no sale de la nada. No es ningún secreto que la industria de la memoria está muy concentrada en Micron, Samsung y SK Hynix, los proveedores de DRAM en los que se apoya Apple para sus dispositivos. Cuando el mercado está equilibrado, esa dependencia puede gestionarse con contratos, volumen y planificación. Cuando los precios suben con fuerza, en cambio, cada proveedor adicional cuenta. CXMT aparece ahí como una posible vía para sumar capacidad.

La industria de la memoria está muy concentrada en Micron, Samsung y SK Hynix.

Como hemos visto, lo que hay detrás no es solo una subida aislada de precios, sino un cambio de prioridades. La fiebre por la IA ha colocado a la memoria avanzada en el centro del negocio de los centros de datos, especialmente la HBM, necesaria para alimentar aceleradores y servidores de alto rendimiento. Esa demanda ha contribuido a una escasez prolongada de memoria tradicional para electrónica de consumo. Por eso el problema se siente en productos muy distintos: no porque todos usen la misma memoria, sino porque compiten, directa o indirectamente, por una capacidad industrial limitada.

En Apple, esa presión ha terminado llegando al escaparate. La compañía elevó alrededor de un 20% los precios de MacBooks e iPads y atribuyó el movimiento a unos precios de memoria “insostenibles”. El mismo medio sostiene que la decisión tuvo un impacto bursátil inmediato: 263.000 millones de dólares menos de capitalización, la segunda mayor caída diaria de Apple. Conviene leer esas cifras juntas, porque cuentan algo más amplio que una subida concreta: cuando la memoria se dispara, incluso una empresa acostumbrada a proteger sus márgenes empieza a trasladar tensión al producto final.

La expresión “lista negra” ayuda a entender la gravedad del asunto, pero puede llevar a una conclusión demasiado rápida. CXMT está en la lista 1260H del Pentágono por sus presuntos vínculos con el Ejército Popular de Liberación, una etiqueta muy sensible en plena rivalidad tecnológica entre EEUU y China. Sin embargo, según Financial Times, esa designación no impide automáticamente que Apple compre chips a CXMT o a YMTC.

El asunto es lo que ocurriría si EEUU endurece la posición después. El periódico económico británico cuenta que el Departamento de Comercio ya había incluido a CXMT en un paquete de compañías chinas candidatas a entrar en la Entity List, una lista comercial mucho más restrictiva, pero que la Casa Blanca pidió esperar por las negociaciones con Pekín. Ese antecedente explica por qué la compañía querría una señal política antes de moverse. No basta con que una puerta esté abierta hoy si mañana puede cerrarse con Apple dentro.

John Moolenaar, presidente republicano del comité de la Cámara sobre China, dijo al mismo diario que asociarse con una compañía militar china sería “un grave error”. También sostuvo que ayudar al “Partido Comunista Chino” a dominar cadenas de suministro críticas haría a la economía y a la industria tecnológica de EEUU más dependientes de China. La frase resume bien el conflicto: para Apple puede ser una salida de suministro, pero para parte de Washington sería una concesión estratégica.

No sería la primera vez que Apple se encuentra en una posición parecida. En 2022, la compañía ya recibió críticas cuando estudió comprar chips de memoria a YMTC para iPhones destinados al mercado chino. Entonces, Marco Rubio, que era el republicano de mayor rango en el comité de Inteligencia del Senado, dijo al mismo medio que Apple estaba “jugando con fuego”. También advirtió de que la empresa se expondría a un nivel de escrutinio federal inédito si seguía adelante. Aquel episodio funciona ahora como precedente: la memoria china no es un asunto nuevo para Apple, pero el contexto es más tenso.

La paradoja es que todo esto nace de un componente que durante años parecía condenado a pasar desapercibido. La memoria estaba ahí, dentro de los dispositivos, como una parte más de la ficha técnica, hasta que la IA, la escasez, los precios y la rivalidad entre EEUU y China la han convertido en una pieza mucho más visible. Apple busca margen en un mercado cada vez más estrecho, pero la posible salida también tiene un precio estratégico. Y eso resume bien el momento: incluso los componentes más silenciosos pueden acabar en el centro de una disputa global.

Imágenes | Xataka con Nano Banana

En Xataka | Creíamos que habíamos pasado lo peor de la crisis de las memorias. Estábamos totalmente equivocados

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