Connect with us

Actualidad

veto total a los menores de 16 años

Published

on


Australia ha decidido abrir el melón de los melones en lo que a redes sociales e infancia se refiere. En un movimiento que califica como “pionero a nivel mundial” su Gobierno ha decidido impulsar un nuevo proyecto de ley que básicamente impondrá una edad mínima para el uso de las redes: 16 años, una línea roja que se aplicará además de forma inflexible. No habrá excepciones. Ni para los jóvenes ya inscritos ni para los que cuenten con el permiso de sus padres. Y deberán ser las propias plataformas las que asuman gran parte de la responsabilidad del cumplimiento del veto bajo la amenaza de multas millonarias.

La medida parece haber abierto un debate similar en Reino Unido, donde el Gobierno de Keir Starmer ya ha reconocido que no descarta seguir los pasos de Australia. “Todo está sobre la mesa”.

“Legislación pionera a nivel mundial”. La frase es del Gobierno de Australia, que ayer sacaba pecho del cambio legislativo que está impulsando en materia de redes sociales e infancia, una normativa, recalca el Ejecutivo, “pionera a nivel mundial”. ¿El motivo? Lo que el equipo del laborista Anthony Albanese tiene en mente es fijar una línea roja clara e inflexible. Quien quiera usar las plataformas tendrá que haber llegado a una edad mínima: 16 años, tres más de los que exigen Instagram, TikTok o X.


Captura De Pantalla 2024 11 22 111209
Captura De Pantalla 2024 11 22 111209

Click en la imagen para ir al tweet.

“Medidas razonables”. El entrecomillado vuelve a ser del comunicado que lanzó ayer el Ejecutivo de Albanese para presentar su cambio legislativo, y es tan o incluso más importante que la edad mínima de acceso a las redes. Si la norma que están impulsando en Australia ha despertado interés más allá del país no es solo por fijar una línea roja firme a los usuarios de menor edad; otra de sus claves es la responsabilidad que delega en las plataformas, a las que reclama que adopten “medidas razonables” para evitar que un joven de menos de 16 años pueda abrirse una cuenta.

Multas millonarias. “La ley impone a las plataformas de redes sociales (no a los padres ni a los jóvenes) la responsabilidad de tomar medidas razonables para garantizar que se implementen estas protecciones”, advierten desde Sídney. Y para garantizar que así será, el Ejecutivo ha decidido echar mano de su herramienta más eficaz: las multas millonarias. El Gobierno promete “sanciones más severas” para “las violaciones de seguridad” y advierte que las empresas se enfrentarán a penalizaciones cuantiosas en los peores casos, si se detectan infracciones “sistemáticas”.

“Necesitamos crear un fuerte incentivo para el cumplimiento y el aumento de las sanciones máximas por violaciones de la seguridad en línea hasta 49,5 millones de dólares equipara nuestro marco sancionador al de otras leyes”, argumenta la ministra de Comunicaciones, Michelle Rowland. Con el cambio de dólares australianos a euros, las multas se quedarían en alrededor de 30,8 millones. “Sabemos que algunos niños encontrarán alternativas, pero estamos enviando un mensaje a las empresas de plataformas sociales para que mejoren sus prácticas”, subraya Albanese.

¿Pero qué se veta exactamente? He ahí uno de los principales desafíos de Australia, definir exactamente en qué redes se aplica el veto a los menores de 16 años. Para afrontar el reto, el proyecto de ley ha creado una nueva definición, la de “plataformas de redes sociales con restricciones de edad”. En ella se incluyen por ejemplo Instagram, TikTok, Snapchat o X, entre otras.

“El proyecto de ley y las normas asociadas garantizarán que los jóvenes australianos tengan acceso continuo a la mensajería y los juegos online, así como a servicios relacionados con la salud y educación, como Headspace, Kids Helpline, Google Classrom y YouTube”, aclara Sídney. Otra clave de la nueva normativa es que el Gobierno quiere que incluya “sólidas disposiciones sobre privacidad” y eso pasa, entre otras cuestiones, por que las redes “delimiten y destruyan toda la información recopilada para salvaguardar la información personal de todos los australianos”.

Una línea roja inflexible. La barrera de los 16 años será firme e inflexible. La BBC aclara que el veto se aplicará a todos los jóvenes que no lleguen a esa edad, sin exenciones para los usuarios que ya tengan cuentas activas o aquellos que tengan el consentimiento de sus padres para abrirse un perfil. La cadena británica aclara que habrá, eso sí, una alternativa para las plataformas que quieran seguir operando con niños: la norma les permitirá ofrecer “servicios de bajo riesgo” para los usuarios de menor edad. De momento se desconoce cuáles serán sus criterios.

¿Cuál es su calendario? El cambio legislativo avanza en su tramitación, pero es probable que los australianos deban esperar aún unos cuantos meses para ver sus efectos. De momento las normas se han presentado en la Cámara baja y la semana que viene podrían llegar al Senado. Una vez se aprueben, la responsabilidad de decidir cómo se aplicarán y harán cumplir sus pautas recaerá sobre el Comisionado de Seguridad Electrónica, el regulador de Internet en el país. La BBC precisa de nuevo que no entrarán en vigor hasta pasados al menos doce meses desde la aprobación de la ley.

La NBC va más allá y desliza que Australia tendría sobre la mesa probar un sistema de verificación de edad que incluya datos biométricos o identificación gubernamental. Todo con el propósito de aplicar los límites de edad en el acceso a las redes. Por lo pronto, la propuesta del Gobierno de Albanese parece haber logrado el respaldo de otros partidos. Los hay también que han exigido al Ejecutivo más detalles sobre una propuesta de ley que afectaría algunas de las redes sociales más influyentes, como X o TikTok.

Y todo esto… ¿Por qué? “Para proteger a los niños”. Ese es el principal argumento del Gobierno australiano, que durante su presentación de la normativa ha incidido una y otra vez en esa idea. “Para muchos jóvenes australianos, las redes pueden ser perjudiciales. Casi dos tercios de los australianos de entre 14 y 17 años han visto contenido extremadamente dañino en línea, incluido el abuso de drogas, el suicidio o la autolesión”, argumentó ayer Rowland. “Las plataformas tienen una responsabilidad social… por eso estamos impulsando grandes cambios para que rindan cuentas por la seguridad de los usuarios”.

En una línea similar, Albanese admitió que lo que busca el Ejecutivo es afrontar “un problema mundial” con una medida “pionera”. “Lo que queremos es que los jóvenes australianos tengan una infancia plena. Queremos que los padres tengan tranquilidad”. No todos lo ven tan claro. Las empresas tecnológicas afectadas por el cambio ya han advertido que el veto supone en su opinión “una respuesta del siglo XX a los desafíos del XXI” y advierten: la prohibición podría arrastrar a los usuarios de menor edad a entornos mucho más “peligrosos y no regulados” de Internet.

“Demasiado contundente”. Algunos expertos han ido más allá y han tachado la legislación de “instrumento demasiado contundente” y contrario a las pautas de Naciones Unidas, que aconseja a los gobiernos facilitar que los jóvenes tengan un “acceso seguro” a los entornos digitales, no cerrarles el paso a ciertas ámbitos.

Hay quien insiste en que la respuesta es la educación, quien sugiere que es buena idea reservar el uso de las plataformas para los niños que ya hayan cumplido cierta edad y quien sencillamente deja botando una analogía con los niños y el mar: “No vallamos el océano, creamos entornos protegidos para la natación, con salvaguardias y lecciones importantes desde una edad temprana”.

Otros referentes. Aunque Australia insiste en que su propuesta es “pionera” a nivel mundial, lo cierto es que no es el primer país que ha intentado regular el acceso de los más jóvenes a las redes para protegerlos. Hace no mucho el presidente de Francia, Enmanuel Macron, deslizó que Europa debería establecer también una “mayoría de edad digital”, que él propuso fijar en los 15 años. Antes de esa edad deberían ser los padres quienes controlasen el acceso.

El año pasado la propia Francia aprobó una ley que exige a las compañías que impidan el acceso a niños que aún no hayan cumplido esa edad, salvo que cuenten con el permiso expreso de sus padres. Al igual que en Australia, la medida se acompañó de una amenaza de sanciones bastante contundente: hasta el 1% de sus ventas.

Otros país que han intentado regular el uso que los niños hacen de las redes y juegos online son Corea del Sur o la propia España, que hace unos meses impulsó un anteproyecto de ley. Tanto en Corea como en Francia, el tiempo ha acabado demostrando la complejidad de las medidas. En el caso galo por ejemplo hay estudios que apuntan a que un número importante de usuarios consiguen burlar la prohibición aplicada el año pasado con ayuda de una simple VPN.

El debate llega a Reino Unido. El movimiento de Australia ha tenido eco a miles de kilómetros de distancia, en Reino Unido, donde el debate sobre la infancia, el acceso a las redes sociales y la edad se ha puesto también sobre la mesa. Durante una entrevista en el programa Today, de la BBC, el secretario de Tecnología británico, Peter Kyle, no descartó impulsar una medida similar.

Sus palabras demuestran en cualquier caso que Reino Unido está aún lejos de Australia y que esa posibilidad es solo una de las opciones que el Ejecutivo estaría abierto a valorar. “Todo está sobre la mesa conmigo”, respondió Kyle cuando los periodistas le preguntaron si Londres seguiría el ejemplo de Albanese. En el mismo programa insistió en que “haría lo necesario” para blindar la seguridad de los usuarios, sobre todo niños, en la Red.

En declaraciones a The Guardian, Kyle pareció sin embargo marcar distancias con la medida de Australia, aunque sin llegar a cerrar del todo la puerta. “No está en los planes en este momento”, aclaró el responsable del área de Ciencia y Tecnología: “No hay ningún programa de trabajo en este momento para prohibir los smartphones entre los niños. No es mi opción preferida”.

Imagen | Maria Thalassinou (Unsplash)

En Xataka | Ni TikTok ni Instagram hasta los 16 años: España subirá en dos años la edad mínima para registrarse en redes sociales



ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

China acaba de darles una misión mucho más ambiciosa

Published

on


Cada vez que le pedimos algo a una IA, la escena parece casi invisible: escribimos una frase, recibimos una respuesta y seguimos adelante. Pero detrás de esa aparente ligereza hay edificios llenos de servidores, sistemas de refrigeración funcionando sin descanso y una demanda eléctrica que no deja de crecer. La nube, por mucho que la llamemos nube, tiene suelo, cables, calor y consumo. Y precisamente por eso empieza a cobrar sentido una idea que hace no tanto sonaba a experimento extraño: sacar parte de esa infraestructura de tierra firme y llevarla al mar.

China ya lo está llevando al terreno comercial. MERICS señala que el país ha presentado el primer centro de datos submarino comercial en Hainan y un módulo alimentado por energía eólica marina en Shanghái, dos movimientos que apuntan en una misma dirección: comprobar si esta arquitectura puede dejar de ser una rareza técnica y convertirse en una pieza aprovechable dentro de su despliegue digital. La novedad no está solo en sumergir servidores, sino en plantearlos como una posible respuesta a tres tensiones que ya pesan sobre la infraestructura de la IA: energía, refrigeración y suelo.

Hainan es la primera pieza de ese salto. Las pruebas piloto del centro de datos submarino de Hainan empezaron en 2023, primero con servicios de almacenamiento para el puerto de libre comercio de la isla y operadores de telecomunicaciones, antes de extenderse a empresas cloud y de IA. El proyecto no juega en la liga de los grandes centros de datos terrestres, pero sí tiene una escala suficiente para dejar de ser una simple maqueta: cada cabina está situada a 35 metros bajo el agua, cuenta con 24 racks y puede albergar hasta 500 servidores. Su valor está precisamente ahí: demostrar que China está intentando convertir una idea experimental en una infraestructura comercial real.

Shanghái como escaparate energético. Si Hainan representa el salto comercial, Shanghái añade la pieza que hace que la historia sea más ambiciosa: la integración directa con energía eólica marina. Este proyecto está frente a Lingang, donde CGTN sitúa una plataforma submarina ya operativa y conectada directamente a un parque eólico marino cercano. La inversión total prevista es de 1.600 millones de yuanes, unos 235 millones de dólares según esa fuente, y la instalación parte de una fase piloto de 2,3 MW, mientras que el proyecto completo está previsto que alcance los 24 MW.

Refrigerar sin pelear contra el entorno. Esa es la promesa técnica que explica buena parte del interés por estos centros de datos submarinos. El medio estatal chino recuerda que las instalaciones terrestres pueden dedicar hasta el 40% de su electricidad a refrigeración, un problema especialmente visible cuando hablamos de racks cada vez más densos. Bajo el mar, la idea cambia: aprovechar el agua como disipador natural de calor. En Shanghái, por ejemplo, la temperatura media del mar ronda los 15 grados Celsius.

La otra mitad de la ecuación está en la energía. El centro de Shanghái está conectado mediante un cable compuesto fotoeléctrico a un parque eólico marino de 200 MW, con más de 50 turbinas, y más del 95% de su electricidad procede de energía renovable. Si el proyecto alcanza su escala completa, se calcula que podría ahorrar 61 millones de kWh al año y reducir de forma notable sus emisiones de carbono.

También hay desafíos. MERICS advierte de que estos centros de datos plantean retos importantes: sellar los módulos, lidiar con la corrosión del agua marina, operar en un entorno de alta presión y asumir que el mantenimiento puede exigir sacar módulos enteros a la superficie. Esto no es ningún secreto. Acceder al hardware sumergido en caso de un fallo es uno de los puntos más sensibles.

Microsoft ya había probado el camino. El antecedente más conocido es Project Natick, una iniciativa con la que Microsoft sumergió un centro de datos frente a las islas Orcadas, en Escocia, y lo recuperó en 2020 tras dos años de funcionamiento bajo el agua. La prueba sirvió para demostrar que la idea podía funcionar técnicamente, pero no terminó convirtiéndose en una línea comercial.

La lectura no es una solución mágica. Como podemos ver, China está probando otra forma de repartir las piezas del problema. Hainan muestra el intento de llevar los centros de datos submarinos al terreno comercial; Shanghái añade una ambición más amplia, conectarlos con energía eólica marina y orientarlos hacia cargas cada vez más exigentes. Los centros de datos bajo el mar parecían una rareza tecnológica. Ahora, al menos en China, empiezan a parecer una apuesta industrial con una misión mucho más ambiciosa.

Imágenes | Shanghai Hailanyun Technology

En Xataka | Hay una batalla por tener el modelo de IA que programa mejor. Y en ella ha aparecido un rival bueno, bonito y muy barato: Cursor

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

Gemini Omni quiere hacer con el vídeo lo que Nano Banana hizo con las imágenes: Google apunta muy alto

Published

on


Crear una imagen con IA ya no sorprende como antes. Lo que empieza a marcar la diferencia es la capacidad de modificarla, darle continuidad y convertir una idea inicial en algo más elaborado sin perder el hilo por el camino. En vídeo, ese reto es mucho mayor: hay movimiento, tiempo, física y personajes que debe seguir pareciendo coherentes. Gemini Omni llega con la promesa de abordar este problema y hacer de la edición una tarea mucho más sencilla. 

La propia Google DeepMind pide pensar en Gemini Omni como en Nano Banana, pero para vídeo. La referencia tiene sentido porque Nano Banana fue el generador de imágenes de Google que llevó la creación visual con IA a una escala muy llamativa. La primera versión, lanzada en agosto de 2025, sumó 13 millones de usuarios en cuatro días y había generado más de 5.000 millones de imágenes a mediados de octubre.

Google presenta ahora Gemini Omni Flash como el primer modelo de la familia Gemini Omni. Según la compañía, está diseñado para crear contenido a partir de cualquier entrada. La idea es que el usuario podamos combinar imágenes, audio, vídeo y texto como punto de partida para generar vídeos de alta calidad apoyados en el conocimiento del mundo real de Gemini.

Un modelo de generación de vídeo que apuesta por la coherencia

La parte más interesante está en cómo Google describe el proceso de edición. No se plantea solo como una herramienta para generar un clip desde cero, sino como un sistema capaz de trabajar sobre una escena mediante instrucciones encadenadas. La compañía habla de cambiar elementos concretos o transformar por completo un vídeo de partida, ajustando estética, acción, entorno, ángulo, estilo o detalles específicos. También promete mantener la consistencia de los personajes, conservar la continuidad de la escena y ofrecer una física más coherente.

En su nota, enseña cómo Gemini Omni puede partir de una escena y modificarla con una instrucción directa, ya sea para cambiar el material de un objeto, alterar una acción o convertir una idea compleja en una explicación visual. Veamos algunos ejemplos de prompts.

  • “Make the sculpture out of bubbles” (Haz que la escultura esté hecha de burbujas)
  • “When the person touches the mirror, make the mirror ripple beautifully like liquid, and the person’s arm turns into reflective mirror material” (Cuando la persona toque el espejo, haz que el espejo ondule con un efecto líquido y elegante, y que su brazo se convierta en un material reflectante)
  • “Claymation explainer of protein folding, everything is made out of clay, no hands, stop motion, accurate” (Un explicador en claymation sobre el plegamiento de proteínas, todo hecho de arcilla, sin manos, en stop motion y con precisión)

En Xataka hemos hecho una primera prueba con una imagen reconocible: la Puerta de Alcalá, en Madrid. El punto de partida era una fotografía estática y el prompt que utilizamos fue el siguiente: 

  • “Create a video from this image. Cars are moving forward and people are walking.” (Crea un vídeo a partir de esta imagen. Los coches avanzan y la gente camina).

La idea era comprobar hasta qué punto Gemini Omni podía convertir una escena real en un pequeño clip con movimiento. En el vídeo de arriba se aprecia precisamente ese intento de animar la imagen original, con coches que avanzan, peatones que caminan y un sonido ambiental que encaja con la escena. También parece conservar algunos elementos de marca visibles en los vehículos, especialmente el logo de Mercedes-Benz, aunque en otros casos, como Fiat, el resultado resulta menos claro.

Hablemos de disponibilidad. Google asegura que Gemini Omni Flash empieza a llegar a los suscriptores de Google AI Plus, Pro y Ultra a través de Gemini y Google Flow, mientras que su despliegue sin coste en YouTube Shorts y YouTube Create App arranca esta semana.

En nuestra prueba con una cuenta corporativa, sin embargo, nos encontramos con un límite bastante ajustado: tras generar tres vídeos, el sistema nos avisó de que “habíamos alcanzado nuestro límite de generación de vídeo hasta el 20 de mayo a las 19:59”. No sorprende demasiado si pensamos en lo que está ocurriendo por debajo: crear vídeo con IA exige muchos recursos, así que todo apunta a que Google estaría dosificando el acceso, al menos en esta primera fase. 

Cuando hablamos de generación de vídeo con inteligencia artificial, es probable que uno de los primeros nombres que se nos venga a la cabeza sea Sora. Llegó como una de las grandes promesas de OpenAI para este terreno. El recorrido, sin embargo, terminó siendo bastante más corto de lo que sugería aquella ambición inicial. Su web y su app dejaron de estar disponibles a finales de abril de 2026, aunque la API seguirá funcionando hasta el 24 de septiembre.

Imágenes | Google | Xataka

En Xataka | Hay una batalla por tener el modelo de IA que programa mejor. Y en ella ha aparecido un rival bueno, bonito y muy barato: Cursor

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Actualidad

cómo el Canal de Panamá se está forrando gracias a la guerra en Irán

Published

on


Cuando estalla un conflicto internacional, siempre hay alguien que logra sacar provecho. Mientras el mundo observa con preocupación la Tercera Guerra del Golfo, a miles de kilómetros de los misiles y los drones, el Canal de Panamá se ha coronado como el ganador inesperado de este caos global. Lo que comenzó como una crisis energética en el Golfo Pérsico se ha convertido, para la pequeña nación centroamericana, en una mina de oro de dimensiones históricas.

Desde que los ataques desencadenaron el cierre virtual del estrecho de Ormuz —la principal arteria mundial para el transporte de combustible, por donde transitaba aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado—, el comercio marítimo ha entrado en una fase de auténtica desesperación. La urgencia por mover mercancías ha llegado a tal punto que, según confirmó Ricaurte Vásquez Morales, administrador del Canal de Panamá, una empresa naviera llegó a pagar 4 millones de dólares en una subasta únicamente para saltarse la fila y cruzar la vía interoceánica lo antes posible.

El mecanismo de la urgencia

Tras el bloqueo de Ormuz, el tránsito por el canal panameño ha experimentado un incremento general cercano al 11%, registrando picos de hasta un 20% adicional en los días de mayor demanda, según informó la propia Autoridad del Canal de Panamá a BBC. Durante la primera mitad del año fiscal 2026 —de octubre de 2025 a marzo de 2026—, el canal registró 6.288 tránsitos, 224 más que en el mismo período del año anterior, según los datos presentados por la autoridad del canal ante Bank of America Merrill Lynch.

Para poder absorber este flujo, la naturaleza también ha sido cómplice. La administradora adjunta del canal, Ilya Espino de Marotta, explicó a CNN que unas lluvias inusualmente intensas durante la temporada seca han mantenido los lagos Gatún y Alhajuela en niveles máximos, lo que ha permitido gestionar entre 40 y 41 tránsitos diarios frente al promedio habitual de 36. Una recuperación notable si se recuerda que durante la sequía de El Niño entre 2023 y 2024, los tránsitos diarios llegaron a caer hasta 24. “El Canal de Panamá está abierto y en pleno funcionamiento”, aseguró Vásquez Morales. “En medio de todas las complejidades geopolíticas del mundo actual, el Canal de Panamá permanece abierto y fiable”.

Pero la verdadera rentabilidad no está solo en el volumen, sino en el precio de la urgencia. Las empresas pagan una tarifa fija de entre 300.000 y 400.000 dólares para transitar con reserva previa. Quienes no la tienen deben competir en un implacable sistema de subastas donde el mejor postor se lleva el codiciado cupo. Víctor Vial, vicepresidente de finanzas del canal, detalló en la misma presentación ante inversores que el precio medio de las subastas antes de la crisis oscilaba entre los 135.000 y los 140.000 dólares adicionales. Tras el inicio del conflicto, “ese promedio aumentó hasta aproximadamente los 385.000 dólares entre marzo y abril”.

La desesperación ha empujado a algunas compañías petroleras a abonar más de 3 millones de dólares adicionales para evitar esperas, según Bloomberg. El récord absoluto de 4 millones lo explica el propio Vásquez: “Era un barco que transportaba combustible a Europa, pero lo desviaron a Singapur, y tenía que llegar allí porque Singapur se está quedando sin combustible”, declaró. Con esta inyección extraordinaria, Vial estimó que el crecimiento de los ingresos del canal se situará entre el 10% y el 15% este año, aunque advirtió que “todavía no estamos haciendo cuentas ni modificando nuestras proyecciones”.

Un salvavidas logístico, no un reemplazo

La rentabilidad del canal se explica por la geografía del pánico. Más del 80% del petróleo que habitualmente transitaba por Ormuz tenía como destino el continente asiático, según Center for Strategic and International Studies (CSIS). Al bloquearse esa vía, los compradores de Japón, Corea del Sur, India y China se volcaron hacia la costa del Golfo de Estados Unidos. Según datos de la empresa de inteligencia marítima Kpler citados por Bloomberg, las exportaciones de crudo estadounidense a través del Canal de Panamá han superado los 200.000 barriles diarios, rozando su máximo desde julio de 2022.

La lógica es implacable. Un viaje desde la costa del Golfo de Estados Unidos hasta Japón a través del canal dura casi un mes, mientras que rodear África por el Cabo de Buena Esperanza tomaría casi el doble. “Con todos los bombardeos, los misiles, los drones, las empresas dicen que es más seguro y menos costoso cruzar por el Canal de Panamá”, explicó Rodrigo Noriega, abogado y analista en Ciudad de Panamá. “Todo esto está afectando las cadenas de suministro globales”.

A pesar del auge, los expertos son categóricos al comparar ambas vías. Los datos de la EIA, actualizados a marzo de 2026, lo ilustran con crudeza: en el primer semestre de 2025 transitaron 20,9 millones de barriles diarios de petróleo por el estrecho de Ormuz, frente a los 2,3 millones que atravesaron el Canal de Panamá en todo su año fiscal 2025. Una proporción de casi uno a nueve. Además, los superpetroleros tipo VLCC —capaces de transportar hasta dos millones de barriles en un solo viaje— son sencillamente demasiado grandes para las esclusas panameñas, como recuerdan tanto France 24 como OilPrice. Panamá es un atajo de oro, pero no tiene la musculatura para sustituir el flujo masivo del Golfo Pérsico.

Marc Gilbert, líder global del Centro de Geopolítica de Boston Consulting Group, lo resumió: “Lo que realmente está pasando es que la energía proveniente de Estados Unidos está supliendo los volúmenes que anteriormente enviaban a Asia las cargas procedentes del Golfo”. Y añadió que lo que esta crisis demuestra es que “cuando una vía marítima falla, todo el sistema debe adaptarse”.

De la bonanza económica al campo de minas diplomático

El repentino protagonismo estratégico de Panamá no ha pasado desapercibido para las grandes potencias. Según informó Al Jazeera, Washington y sus aliados acusaron a China a finales de abril de aplicar “presión económica selectiva”, reteniendo decenas de buques de bandera panameña en puertos chinos como represalia por la anulación, por parte de la Corte Suprema panameña, de una concesión portuaria que una empresa vinculada a Hong Kong mantenía sobre los puertos de Balboa y Cristóbal.

Pekín negó categóricamente las acusaciones. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, las calificó de afirmaciones que “carecen de fundamento y distorsionan la realidad”, y acusó a su vez a Estados Unidos de politizar y militarizar la cuestión portuaria. El presidente panameño José Raúl Mulino intentó rebajar la tensión declarando que Panamá “valora las relaciones respetuosas con todas las naciones” y que no desea “entrar en polémica”.

Ferdinand Rauch, profesor de economía en la Universidad de St. Gallen, advirtió que cualquier interrupción en el canal, incluso temporal, “provocaría cuellos de botella temporales en el suministro, volatilidad en los mercados bursátiles, presiones inflacionarias al alza y podría reducir considerablemente el PIB mundial si se prolonga”.

Pero el peligro real trasciende los despachos diplomáticos. Irán ha demostrado que el uso de drones y el cobro de peajes unilaterales pueden convertir un estrecho natural en un arma de negociación. Ian Ralby, fundador de la consultora naviera IR Consilium, advirtió en una reunión informativa de Lloyd’s List recogida por The Telegraph que Teherán ha demostrado que esta táctica puede “captar la atención, ganar credibilidad y proporcionar una verdadera ventaja a la hora de negociar con las grandes potencias”, y que “es probable que esa estrategia se imite en otros lugares”.

Las señales de alarma ya se han producido. El ministro de Finanzas de Indonesia llegó a especular públicamente sobre la posibilidad de cobrar peajes a los barcos en el estratégico estrecho de Malaca, por donde transitan 23,2 millones de barriles diarios, antes de que su gobierno rectificara rápidamente. Richard Meade, de Lloyd’s List Intelligence, resumió el sentimiento de la industria: “Durante los 25 años que llevo cubriendo el sector marítimo, siempre se dio por sentado que esto nunca sucedería. Y, sin embargo, aquí estamos. Y la realidad es que, una vez que se ha hecho una vez, esa amenaza siempre va a existir”.

La economía de Panamá, la gran beneficiada

Mientras tanto, para Panamá el momento tiene una dimensión que va más allá de las subastas. La Constitución del país establece que el canal debe traspasar anualmente al Tesoro Nacional sus excedentes económicos. En el año fiscal 2025, el canal generó ingresos por unos 5.700 millones de dólares, de los cuales unos 3.000 millones fueron al fisco panameño, equivalentes al 3,4% del PIB del país, según los datos recogidos por BBC. Si este año los ingresos crecen entre un 10% y un 15%, como estima el propio canal, el país recibirá una inyección de recursos que no estaba en ningún presupuesto.

Panamá ha sabido aprovechar su momento, combinando una gestión eficiente de sus subastas con la benevolencia climática de esta temporada. Pero el festín financiero de hoy es también el síntoma de una enfermedad global. Mientras un país hace caja subastando atajos, el comercio mundial exhibe su profunda vulnerabilidad: las cadenas de suministro que mueven la economía del planeta dependen de pasos de agua tan angostos que un puñado de drones puede convertirlos en armas. El día en que el transporte marítimo dependa del chantaje geopolítico y no del libre tránsito, el costo final lo asumirá, irremediablemente, la economía global.

Imagen | Pexels

Xataka | Acabamos de entrar en un terreno desconocido: un dron ha incendiado el perímetro de la primera central nuclear árabe

ues de anuncios individuales.

Source link

Continue Reading

Trending