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Apple recorta la producción y sopesa dejar de fabricarlas, según The Information

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Las Vision Pro originales avanzan hacia el tramo final de su producción. O al menos eso es lo que sugieren los últimos rumores. The Information señala que Apple “ha reducido drásticamente” la fabricación de sus gafas de realidad mixta desde principios del verano y que podría dejar de producir el modelo actual tan pronto como a finales de este año.

El ajuste en la cadena de suministro es una consecuencia directa del inventario acumulado. Según las fuentes consultadas por el mencionado medio, la compañía de Cupertino tiene suficientes unidades como para satisfacer la demanda del futuro previsible. También mencionan los esfuerzos de Apple de apostar por unas gafas más asequibles.

Se acerca del fin de la producción de las Vision Pro originales

Los datos compartidos por The Information nos permiten ahondar un poco más en cómo se estaría viviendo el recorrido de las Vision Pro desde dentro. Luxshare, la compañía china que se encarga de ensamblar las gafas, alcanzó a ensamblar un pico de 2.000 unidades al día. En la actualidad, sin embargo, ensambla alrededor de 1.000 unidades por día.

Esta disminución comenzó a materializarse hace unos cuatro meses atrás, justo cuando los rumores hablaban de un declive en el interés del modelo original y una pausa del desarrollo de las Vision Pro 2. Paralelamente se comenzaba a hablar de unas futuribles gafas más económicas, que llegarían con menos funciones, pero que serían más livianas.

Apple Vision Pro 4
Apple Vision Pro 4

Luxshare, de acuerdo a las fuentes, ha ensamblado “entre 500.000 y 600.000 gafas desde que comenzó la producción el año pasado”. Estamos frente una cifra que contrasta con las proyecciones de algunos analistas. Counterpoint Research dijo que Apple vendió unas 370.000 gafas en los primeros tres meses del año y que vendría 50.000 unidadmás en 2024.

Apple Vision Pro 3
Apple Vision Pro 3

Como comentábamos en abril, solo Apple sabe que tan bien o mal les está yendo a las Vision Pro, pero siempre debemos tener presente que estamos ante un producto de primera generación que claramente tiene un largo camino que recorrer si es que realmente quiere convertirse en un producto masivo con el paso del tiempo.

Y no es algo que digamos nosotros. Lo dijo recientemente el propio Tim Cook en una entrevista con The Wall Street Journal. “A 3.500 dólares, no es un producto para el mercado masivo“, aseguró el ejecutivo. “En este momento, es un producto de adopción temprana. Las personas que quieren tener la tecnología del mañana hoy, para eso es”, añadió.

En cuanto a lo que está por venir, siempre basándonos en rumores, deberíamos ver llegar unas gafas de realidad mixta más económicas antes de finales de 2025, proyecto en el que la compañía está centrando esfuerzos. Cabe señalar que unas “Vision Pro 2” de gama alta no están descartadas, solo se ha pausado su desarrollo.

Imágenes | Apple

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El Solar Impulse convirtió en realidad el sueño del avión solar. Ahora ha terminado destruido tras un accidente

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Hubo un tiempo en el que el Solar Impulse 2 parecía sacado de una pregunta sencilla: hasta dónde puede llegar un avión si dejamos fuera el combustible convencional. La respuesta no fue un producto comercial, sino una aeronave experimental alimentada por energía solar y baterías que acabó dando la vuelta al mundo. Por eso la noticia tiene una carga especial. Aquel avión que simbolizó una forma distinta de imaginar la aviación ha terminado estrellado en el Golfo de México durante una prueba autónoma.

El golpe llegó el 4 de mayo. Según Aviation Safety Network, el Solar Impulse 2 estaba realizando un vuelo autónomo de pruebas cuando perdió potencia y terminó estrellándose en el agua. La parte menos amarga de la noticia es que no hubo heridos ni fallecidos, algo importante porque el avión ya volaba sin tripulación en esta nueva etapa. La parte más simbólica es otra: el aparato que durante años convirtió una promesa tecnológica en algo visible ha quedado reducido a los restos de un accidente.

Detrás del proyecto estaba Bertrand Piccard, una figura marcada por una tradición familiar de exploradores: su abuelo Auguste Piccard fue pionero de las profundidades y su padre, Jacques Piccard, llegó a la fosa de las Marianas. En 2003 empezó a imaginar una aeronave solar capaz de dar la vuelta al mundo para llamar la atención sobre la “energía sostenible”. Primero llegó Solar Impulse 1, con su vuelo inicial en 2009, y después el salto definitivo.

El avión que convirtió el sol en energía de vuelo

Lo llamativo es que aquella ambición no se apoyaba en una máquina gigantesca en el sentido tradicional. El Solar Impulse 2 tenía una envergadura enorme, unos 71 metros, superior a la de un Boeing 747, pero pesaba alrededor de 2,3 toneladas gracias a su estructura de fibra de carbono. La energía llegaba de 17.248 células fotovoltaicas repartidas por el avión, con una potencia máxima de 66 kW para mover cuatro motores eléctricos y cargar cuatro baterías de iones de litio.

El momento que lo convirtió en algo más que una rareza tecnológica llegó en 2016. Aquel año, el Solar Impulse 2 completó la primera vuelta al mundo de un avión de ala fija alimentado íntegramente por energía solar, una travesía que se alargó durante más de 15 meses. Bertrand Piccard y André Borschberg, cofundador de la fundación, se fueron alternando a los mandos durante el recorrido. No era una demostración de velocidad, desde luego: el avión se movía entre 31 y 62 millas por hora, bajando el ritmo durante los tramos nocturnos.

Solar Impulse 2 B
Solar Impulse 2 B

Después de aquella hazaña, la historia cambió de tono. En 2019, la Solar Impulse Foundation anunció la venta del avión a Skydweller Aero por una cantidad no revelada. La compañía hispanoestadounidense no miraba el proyecto exactamente desde el mismo lugar que sus creadores: su interés pasaba por explorar el potencial de la aeronave como plataforma de vigilancia y comunicaciones, un destino muy distinto al mensaje original de concienciación energética.

Solar Impulse 2 C
Solar Impulse 2 C

Con Skydweller empezó también la transformación técnica del aparato. Tras incorporar numerosas modificaciones, el avión completó en España su primer vuelo autónomo en 2023, y al año siguiente realizó en el aeropuerto internacional de Stennis, cerca de Bay St. Louis, Mississippi, su primera operación completamente no tripulada. 

El objetivo declarado por la compañía era desarrollar una flota de aviones solares capaces de realizar vuelos sin escalas en determinadas latitudes, entre Miami y Río de Janeiro. La ambición era evidente: operaciones casi continuas para contratos militares y comerciales, con un coste mucho menor que las opciones basadas en satélites. Una promesa enorme que ha terminado bajo el agua.

Imágenes | Solar Impulse (1, 2, 3, 4)

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Policías de Florida demandan a la productora de Ben Affleck y Matt Damon por difamación en la película “The Rip”

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Escrito en ENTRETENIMIENTO el

EFE.- Dos policías del sur de Florida demandaron a la productora de los actores Ben Affleck y Matt Damon alegando que su última película “The Rip“, basada en un caso real, había contado detalles falsos en la cinta.

La demanda fue presentada contra Artists Equity la semana pasada ante un tribunal federal del sur de Florida, según documentación vista por EFE, y cuestionó que “The Rip” y su contenido promocional mostraban “mala conducta, falta de juicio y comportamiento poco ético en relación con una operación policial real”.

La película presenta la historia de un grupo de oficiales que, durante una redada en una operación de dinero oculto en 2016, ven cómo su confianza se desmorona cuando los miembros del equipo sospechan que otros intentan robar una gran suma de dinero.

En ella, Affleck y Damon interpretan a dos de los policías que participaron en el operativo, y los propios actores señalaron que se habían entrevistado con los agentes para preparar el papel.

Sin embargo, la demanda señala que uno de los protagonistas de la película nunca fue parte de la operación y que varios de los incidentes relatados nunca sucedieron.

“El uso en la película de detalles únicos y no genéricos sobre la investigación, combinado con su ambientación en Miami-Dade y la representación de un equipo de narcóticos, crea una inferencia razonable de que los oficiales representados son los demandantes”, se lee en el escrito.

Los demandantes son Jason Smith y Jonathan Santana, dos policías del Departamento de Narcóticos que lidera el operativo, aunque ninguno de ellos es mencionado en la cinta.

En su escrito, ambos agentes acusan a la productora de “difamación” y solicitan una compensación económica por los daños causados.

Además, aseguraron que mandaron una carta en diciembre de 2025 pidiendo que no lanzaran la película. 
 

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el nuevo sistema operativo familiar que prioriza la salud mental sobre las extraescolares

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Un cajón lleno de tuppers desparejados que amenaza con desbordarse al abrirse. Un disfraz de la función del colegio olvidado durante semanas en el asiento trasero del coche. Una madre riendo a carcajadas con sus hijos en medio de un salón donde los cojines sirven de fuerte militar, ignorando olímpicamente las pelusas del pasillo. Podría parecer el retrato de una familia desbordada, pero es, en realidad, la imagen de una revolución silenciosa.

Durante las últimas dos décadas, el estándar de oro de la crianza parecía tener un nombre: la Madre Tigre. Inspirado en el polémico libro de Amy Chua de 2011, este modelo exigía que los progenitores —especialmente las mujeres— actuaran como directores ejecutivos del futuro de sus hijos. El fin último era optimizar su éxito a base de agendas repletas, tutorías, fluidez en tres idiomas y una dieta inmaculada.

Pero las madres han dicho basta. Ante unos niveles de agotamiento insostenibles, una nueva generación está decidiendo bajarse de la rueda. Reclaman su derecho a convivir con los platos sucios en el fregadero y a aceptar que una calificación de “Bien” (una B) en el boletín de notas es más que suficiente. Ha irrumpido la Madre Beta, y este nuevo sistema operativo familiar está demostrando que, a veces, la mejor forma de proteger el futuro de los hijos es, sencillamente, dejarlos en paz.

La rebelión de lo imperfecto

Tal y como expone un extenso reportaje en The Wall Street Journal, estos actos de “renuncia” cotidiana están sumando fuerzas hasta convertirse en una “revolución feminista discreta”. El rotativo estadounidense ilustra este cambio de paradigma a través de mujeres como Sophie Jaffe, una madre de Los Ángeles que permite a su hijo de 13 años hacer parkour por la ciudad o marcar sus propios horarios, siempre y cuando respete el toque de queda. “Veo lo que les pasa a los niños que están excesivamente controlados”, relata Jaffe al diario. “Prefiero que estén fuera creando recuerdos que sentados frente a un videojuego”.

En la cultura de internet y la psicología divulgativa, este perfil ha sido bautizado como madre “Tipo B”. La revista TODAY recoge las explicaciones de la psicoterapeuta Colette Brown, quien define a estas madres como mujeres “relajadas, con mucha paciencia, a las que no les importa el caos”. Según Brown, el auge de este perfil en redes sociales es una respuesta directa y un rechazo frontal a la presión de las tradwives (esposas tradicionales) y al perfeccionismo tóxico de Instagram. Madres como Katie Ziemer resumen esta filosofía con una frase lapidaria: “Soy Tipo B, por supuesto que mi casa no parece un museo. Prefiero que mis hijos se diviertan jugando en el barro antes que viendo la televisión”.

El espectro, no obstante, tiene matices. Para aquellas mujeres incapaces de soltar el control por completo, la publicación The Bump señala el surgimiento de un término medio: la madre “Tipo C”. Acuñado por la creadora de contenido Ashleigh Surratt, define a las “perfeccionistas en recuperación”. Son mujeres que mantienen estructuras innegociables (como los horarios de sueño o las citas médicas), pero que aplican una dejadez estratégica en el resto. Como relata una de ellas: “Tienen sus camisetas limpias, aunque no estén colgadas en el armario; sé exactamente en qué montón están”.

Esta rebelión hacia lo imperfecto no nace del capricho, sino del colapso absoluto. Los datos sociológicos demuestran que la exigencia hacia los padres se ha multiplicado exponencialmente. Recientemente en Xataka documentábamos como los padres millennials dedican hoy cuatro veces más tiempo a sus hijos que la generación del baby boom. Y la economista Corinne Low constata en WSJ que, paradójicamente, tras la entrada masiva de la mujer al mercado laboral, el tiempo que estas dedican a tareas infantiles se ha disparado (de 14 minutos semanales de ayuda con los deberes en 1975 a más de una hora en la actualidad).

A nivel mundial, el andamiaje familiar está crujiendo. Un estudio publicado en la revista científica Healthcare revela tasas alarmantes de burnout (síndrome de desgaste profesional) aplicado a la maternidad y paternidad: afecta a un 8,9% de los padres en EEUU, un 9,8% en Bélgica o un 9,6% en Polonia. Y la peor parte se la llevan ellas. Aunque en países como España los permisos se han igualado a 19 semanas, estudios recientes indican que el 78% de las madres se declaran sobrecargadas, asumiendo el peso invisible de la “carga mental”. Como advierte la investigadora Eve Rodsky, los hombres hoy “ayudan”, pero las mujeres siguen siendo las directoras del proyecto, gestionando a sus parejas como si fueran amables subalternos.

La ciencia dicta sentencia

Pero este colapso materno no es el único daño colateral. Si todo este enorme sacrificio hubiera garantizado el bienestar de los menores, la historia sería otra. Pero la evidencia científica ha demostrado exactamente lo contrario. Criar bajo el modelo “helicóptero” —sobrevolando a los niños para evitarles cualquier frustración o fracaso— los está destruyendo.

Las revistas académicas son tajantes. Un metaanálisis publicado en el Journal of Adult Development, que revisó 53 estudios independientes, demostró que la sobreprotección paterna está directamente asociada con un aumento de los problemas de interiorización (como la ansiedad y la depresión) y una fuerte caída en la autoeficacia y el rendimiento académico de los jóvenes.

En esta misma línea, una investigación del Journal of Youth and Adolescence demostró que el control parental excesivo amenaza directamente la satisfacción de las necesidades psicológicas básicas de los adolescentes, especialmente su sentido de autonomía. El resultado en la vida real se traduce en un incremento drástico de los ingresos psiquiátricos de adolescentes y tasas alarmantes de ideación suicida vinculada a la incapacidad para gestionar la frustración. Evitar que un niño tropiece le priva del desarrollo neurológico necesario (específicamente en la corteza prefrontal) para aprender a levantarse.

Sin embargo, hay que tener una mirada más amplia. Como aporta The Conversation, el fenómeno de la hiperparentalidad es la psicologización de un enorme problema social. En otras palabras, es fácil criticar a la madre que llama a la universidad para revisar un examen de su hijo, pero ignoramos el contexto macroeconómico. Los padres someten a los niños a programas de entrenamiento académico casi desde preescolar porque perciben un mercado laboral salvaje y estancado. Cuando compites con millones de graduados para lograr un puesto de trabajo medianamente digno, la angustia por asegurar el futuro del niño se transforma en un control asfixiante.

Además, bajarse de la rueda tiene un coste emocional alto. La publicación Bolde documenta la “cara B” de ser una madre Beta. Estas mujeres lidian a diario con una “culpa de bajo grado” y soportan las miradas de juicio de las madres organizadas a las puertas del colegio.

Al relajar los límites, se enfrentan a desafíos diarios: desde niños que ponen a prueba las normas continuamente, hasta lo que se conoce como “la espiral de los snacks” (armarios llenos de carbohidratos infantiles porque la madre estaba demasiado agotada para librar la batalla de las verduras), o la anarquía total a la hora de dormir. A menudo, la pareja no comprende este estrés subterráneo porque, bajo una apariencia de relajación, la madre sigue llevando todo el peso de la planificación mental. Y de fondo, siempre late el miedo: ¿Estaré criando a unos tiranos incapaces de adaptarse a las normas de la sociedad? 

El arte de dejar caer

A pesar de las dudas y del caos doméstico, la evidencia y la pura supervivencia apuntan a que este cambio de rumbo era inevitable. Como resume la revista Motherly, las investigaciones demuestran que los niños prosperan mucho más cuando experimentan sintonía emocional y aceptación, en lugar de rutinas rígidas en hogares inmaculados. La conexión real ocurre en medio del desastre, no en la planificación de una actividad de manualidades digna de Pinterest.

“Es una reacción a una tendencia que ha alcanzado sus límites prácticos”, reflexiona la economista Emily Oster en las páginas de The Wall Street Journal. “Los padres se están dando cuenta de que quizá ir a Harvard no va a servirte el éxito en bandeja de plata”.

Tal vez el resumen más certero de esta nueva era se encuentre en la metáfora del funambulista: la labor de los padres no es llevar al niño de la mano cruzando la cuerda floja, pues el día que falte el adulto, la caída será mortal. Su verdadero trabajo es ser la red de seguridad que espera abajo. Hay que dejarlos caer.

Frente a la tiranía de la Madre Tigre, la imperfección de la Madre Beta rescata una máxima esencial formulada por el escritor D.H. Lawrence: “¿Cómo empezar a educar a un niño? Primera regla: déjalo en paz”. Hoy, rendirse ante el desorden de un salón y renunciar a ser el mánager del éxito vital de un hijo no es un acto de negligencia. Es, paradójicamente, el mayor acto de amor y la única vía para salvar la salud mental de toda la familia.

Imagen | Photo by Ana Curcan on Unsplash

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