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10 de los mejores cameos que hemos visto (o quizá no notaron) en ‘The Mandalorian’

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10 de los mejores cameos que hemos visto (o quizá no notaron) en 'The Mandalorian'

No tenemos la menor duda de que The Mandalorian es uno de los mejores títulos que hemos visto dentro del enorme universo de Star Wars. y es que desde la primera temporada, el camino de Mando y Grogu nos tiene al filo del asiento. Sin embargo, lo más impresionante es que no dejan de sorprendernos, ya sea con los giros en la historia o con cameos inesperados.

Desde la primera parte de la serie en Disney+, han aparecido varias figuras importantes de Hollywood que nos dejaron con el ojo cuadrado e incluso algunos actores grandes de plano pasaron desapercibidos. Es por eso que acá les traemos 10 cameos rifados que hemos visto (o quizá no notaron) en The Mandalorian.

Mandalore the Great! Checa el tráiler de la 2da temporada de 'The Mandalorian'Mandalore the Great! Checa el tráiler de la 2da temporada de 'The Mandalorian'
Imagen de la segunda temporada de ‘The Mandalorian’/ Foto: Disney+

10 cameos rifados que hemos visto (o quizá no notaron) en ‘The Mandalorian’

Taika Waititi

Comencemos esta lista de 10 cameos rifados que hemos visto en The Mandalorian con ni más ni menos que Taika Waititi. Durante la primera temporada de la serie, el director de Thor: Ragnarok y Jojo Rabbit prestó su voz al droide cazarrecompensas IG-11, un robot que al principio nos caía mal pero que se robó nuestro cariño sacrificándose por Mando y Grogu.

Bill Burr

Uno de los cameos más rifados en The Mandalorian fue el de Bill Burr, actor y comediante que tuvo un papel importante durante la segunda temporada de la serie. Burr interpretó a Migs Mayfield, un miembro del equipo de mercenarios del droide Zero que traicionó a Mando (pero que al final, nuestro protagonista terminó derrotando).

Mark Hamill

Ok, todos nos quedamos con el ojo cuadrado con el final de la segunda temporada, pues Luke Skywalker salva a Mando y compañía de los droides indestructibles del Moff Gideon y al final, se lleva a Grogu para entrenarlo como un jedi. Sin embargo, el mismísimo Mark Hamill tuvo un cameo muy curioso en The Mandalorian.

Y es que para quienes no sabían, el gran Mark Hamill prestó su voz para el droide EV-D9D, el cual aparece unos cuantos segundos en The Mandalorian, pero es de los pocos que pueden decir que interpretaron a dos personajes en la saga.

Ahmed Best

Este sí que fue uno de los cameos más impresionantes que hemos visto en The Mandalorian. Durante toda la serie hemos visto las visiones de Grogu de la orden 66 y cómo fue que el ejército clon traicionó y eliminó a gran parte de los jedi bajo el mando del Emperador Palpatine. Sin embargo, jamás supimos quién rescató y sacó a nuestro querido personaje del templo en Coruscant

Hasta la tercera temporada nos enteramos que el jedi que salvó a Grogu fue el maestro Kelleran Beq interpretado por Ahmed Best. Y la verdad es que fue una verdadera sorpresa porque este actor es conocido en el mundo de Star Wars por interpretar a Jar Jar Binks en las precuelas, un personaje por el que recibió mucho odio. Pero afortunadamente, regresó en The Mandalorian para recibir el cariño de los fans de la saga.

Jason Sudeikis

Probablemente el siguiente cameo sea uno de los más curiosos de The Mandalorian, pues incluye a Jason Sudeikis, un actorazo que todos reconocemos si lo vemos frente a la pantalla, pero que en la serie de Disney+ es medio complicado ubicarlo, pues aparece unos segundos como un Stormtrooper explorador junto a su compañero (quien curiosamente, es el actor y comediante, Adam Pally).

John Leguizamo

Otro actorazo y productor que hizo un cameo en The Mandalorian y que está irreconocible es John Leguizamo. Durante la segunda temporada, el también comediante aparece como Gor Koresh, un gángster que intenta robar la armadura de Beskar del Mando (y que no acaba muy bien que digamos).

Sasha Banks

Ya mencionamos muchos actores que aparecieron en The Mandalorian, así que es momento de hablar de cameos femeninos en la serie. Empezando con Sasha Banks, pues la actriz y luchadora profesional apareció en la segunda temporada dando vida a Koska Reeves, una mandaloriana que salva a Mando junto a Bo-Katan Kryze.

Rosario Dawson

Por supuesto que en esta lista de cameos rifados que hemos visto en The Mandalorian no podía faltar una de las participaciones más especiales de toda la serie, la de Rosario Dawson. La actriz interpretó la versión live-action de una de las jedi más queridas de todos los tiempos, Ahsoka Tano. Y lo mejor de todo es que pronto tendrá su propia serie en Disney+-

Lizzo, Jack Black y Christopher Lloyd

La tercera temporada de The Mandalorian arrancó fuerte y con cameos completamente épicos. Pero sin duda, quienes se llevaron las palmas fueron Lizzo, Jack Black y el enorme Christopher Lloyd, pues estas grandes figuras dieron vida a la Duquesa, Capitain Bombardier y el comisionado de Plazir-15 respectivamente en la serie. Ahora si que se volaron la barda con este trío.

Dave Filoni y Jon Favreau

Por último pero no menos importante, tenemos los cameos de los meros meros The Mandalorian y que por supuesto, tenían que aparecer en su propia serie. Claro que hablamos de Jon Favreau y Dave Filoni, las mentes maestras de este show que debían salir sí o sí porque además de encargarse de la historia, son súper fans de Star Wars.

Dave Filoni interpretó a Trapper Wolf, un piloto de la Nueva República, mientras que Jon Favreau dio vida a un compañero mandaloriano de Din Djarin. Y ustedes, ¿qué otro cameo rifado han visto en The Mandalorian y creen que deberíamos agregar a esta lista?

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Música: Cuca, 36 años de hacer rock con furia

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En una sala de ensayo tapizada de historia musical -donde los muros parecen amplificadores visuales cubiertos de pósters de AC/DC, The Who, Black Sabbath, Queen y Alice Cooper- tres figuras con lentes oscuros reciben la tarde como si fuera parte del ritual. Son José Fors, Carlos Avilez y Nacho “El Implacable” González, que este 7 de marzo celebrarán 36 años de trayectoria en el Teatro Estudio Cavaret. El ambiente huele a cables y distorsión: un santuario donde el tiempo parece no avanzar y el rock tampoco envejece.

La conversación con EL INFORMADOR arranca con la pregunta inevitable: ¿cómo se siente una banda que, tras modas, géneros y revoluciones musicales, sigue de pie? Fors responde con voz serena pero firme, como si cada palabra estuviera afinada: “Son 36 años de rock and roll, creo que es lo que nos ha mantenido unidos como músicos. Un amor muy especial hacia el rock pesado que sabemos que no hay muchas bandas en México que le entren a este género… también ahí hemos tenido el ejército al lado de nosotros, muy agradecidos a todos los fans”.

El azar como brújula

Para Avilez, el secreto está en la espontaneidad. “En realidad nunca fue del todo planeado. Cuando Cuca empezaba queríamos ir en una dirección y terminamos yendo en otra. Todo se fue dando de manera más bien espontánea… el público, el contrato con la disquera. Hemos sido muy afortunados, 36 años tocando el mismo viejo rock and roll y todavía aquí en la batalla”.

Esa naturalidad se vuelve hilo conductor en su historia. Desde los primeros ensayos hasta los discos y giras, el grupo nunca persiguió tendencias; más bien, dejó que el camino los encontrara. Quizá por eso su permanencia resulta atípica en una industria donde los estilos se consumen con rapidez.

Cuando el rock era cuesta arriba

Nacho González recuerda los finales de los ochenta y principios de los noventa como una época áspera para el género. “El rock and roll le era difícil, siempre ha sido difícil porque no había tantos lugares para tocar… los lugares pequeños muy mal pagados y los grandes difíciles de entrar. Era un reto grabar porque no cualquiera grababa en esa época”.

El impulso llegó gracias a coincidencias decisivas: músicos que llevaron sus demos, aliados inesperados y oídos atentos dentro de la disquera Culebra. “Les encantó el pedo y salimos La Casta, Santa Sabina, Cuca y La Lupita. Esa época estuvo muy chida porque era una gira de medios desde el Norte hacia el Sur y había mucha difusión”.

Fors complementa la memoria con una escena primaria del nacimiento de la banda. “Platicábamos Carlos y yo, decíamos: ¿dónde está el rock and roll de AC/DC, de Deep Purple, de Black Sabbath, de Led Zeppelin? Quién sabe dónde esté, pero está aquí, hay que sacarlo”.

Aquella convicción definió el ADN del grupo: rock clásico con voz propia, sin concesiones al brillo fácil.

Personajes que nacieron de la calle

Las letras irreverentes y los personajes que habitan sus canciones no surgieron de la vida cotidiana. Fors lo cuenta con humor. “El mamón de la pistola lo viví en una farmacia, un cuate me enseñó la pistola porque según él lo vi feo… también pienso mucho en los chistes de Pepito para hacer las canciones”. 

Influencias como Frank Zappa e Iggy Pop le enseñaron a escribir “sin pelos en la lengua”, cuidando incluso la musicalidad de las palabras.

González recuerda el momento en que escuchó por primera vez aquellas composiciones ya terminadas. “Oí ‘La pucha asesina’ y dije: ‘Wow, esto va más allá de lo que imaginé’. Fue un encantamiento mágico”. 

La rapidez con que trabajaban entonces -grabando bases un día y escuchando canciones completas al siguiente- marcó el tono de una etapa creativa explosiva.

El sonido del ataque

El bajo de Avilez, grave y rugoso, es parte esencial de la identidad sonora del grupo. Su origen fue una circunstancia doméstica. “El primer bajo que tuve me lo regaló mi mamá y tenía las cuerdas muy levantadas. Había que darle mucho ataque para que sonara, cuando pude comprar un buen bajo ya tenía la costumbre. Se quedó sin querer como un estilo”.

Ese concepto del ataque -la fuerza física aplicada al instrumento- terminó siendo un rasgo compartido. “Todos teníamos mucho ataque. Nacho es el baterista más poderoso… la potencia de la voz no se discute. Íbamos por la misma línea sin decirlo”.

Canciones que sobreviven a la banda

La conversación se acerca al final con una idea que mezcla orgullo y resignación: la certeza de que las canciones vivirán más allá de quienes las tocaron. “Cuca ha sido una banda intermitente y en esas pausas no falta la banda de covers tocando canciones, no falta la rocola en el bar. Eso es lo que va a permanecer finalmente: la música”.

Fors sonríe y añade una observación que parece un premio invisible. “Lo más bonito es que el público se sigue viendo joven, la mayor parte tiene menos edad que Cuca”.

Cuando termina la charla, los músicos regresan a sus instrumentos. La puerta se cierra y el ensayo comienza. Antes de despedirse, prometen que el concierto durará no menos de dos horas.

Mirar atrás para seguir adelante

Aunque siguen activos, los integrantes reconocen su gusto por el pasado musical. “Somos muy retro y nos gusta mucho la onda de los 70 para atrás, fácil el 80% de lo que escuchamos es música de esos tiempos”, dice Avilez. Según él, el rock vive ahora en una especie de subsuelo cultural: emerge, se vuelve moda y luego regresa a la oscuridad, “como las cucarachas”.

Fors coincide y añade una reflexión sobre la era digital. “Extraño los acetatos, el CD, el objeto, ahorita hay tanta información y tantas bandas que es difícil estar al día. Somos retro y seguimos escuchando las bandas con las que iniciamos”. Para ellos, la raíz sigue siendo el blues y el rock and roll clásico, la materia prima de cualquier innovación.

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Música: Cuca, 36 años de hacer rock con furia

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En una sala de ensayo tapizada de historia musical -donde los muros parecen amplificadores visuales cubiertos de pósters de AC/DC, The Who, Black Sabbath, Queen y Alice Cooper- tres figuras con lentes oscuros reciben la tarde como si fuera parte del ritual. Son José Fors, Carlos Avilez y Nacho “El Implacable” González, que este 7 de marzo celebrarán 36 años de trayectoria en el Teatro Estudio Cavaret. El ambiente huele a cables y distorsión: un santuario donde el tiempo parece no avanzar y el rock tampoco envejece.

La conversación con EL INFORMADOR arranca con la pregunta inevitable: ¿cómo se siente una banda que, tras modas, géneros y revoluciones musicales, sigue de pie? Fors responde con voz serena pero firme, como si cada palabra estuviera afinada: “Son 36 años de rock and roll, creo que es lo que nos ha mantenido unidos como músicos. Un amor muy especial hacia el rock pesado que sabemos que no hay muchas bandas en México que le entren a este género… también ahí hemos tenido el ejército al lado de nosotros, muy agradecidos a todos los fans”.

El azar como brújula

Para Avilez, el secreto está en la espontaneidad. “En realidad nunca fue del todo planeado. Cuando Cuca empezaba queríamos ir en una dirección y terminamos yendo en otra. Todo se fue dando de manera más bien espontánea… el público, el contrato con la disquera. Hemos sido muy afortunados, 36 años tocando el mismo viejo rock and roll y todavía aquí en la batalla”.

Esa naturalidad se vuelve hilo conductor en su historia. Desde los primeros ensayos hasta los discos y giras, el grupo nunca persiguió tendencias; más bien, dejó que el camino los encontrara. Quizá por eso su permanencia resulta atípica en una industria donde los estilos se consumen con rapidez.

Cuando el rock era cuesta arriba

Nacho González recuerda los finales de los ochenta y principios de los noventa como una época áspera para el género. “El rock and roll le era difícil, siempre ha sido difícil porque no había tantos lugares para tocar… los lugares pequeños muy mal pagados y los grandes difíciles de entrar. Era un reto grabar porque no cualquiera grababa en esa época”.

El impulso llegó gracias a coincidencias decisivas: músicos que llevaron sus demos, aliados inesperados y oídos atentos dentro de la disquera Culebra. “Les encantó el pedo y salimos La Casta, Santa Sabina, Cuca y La Lupita. Esa época estuvo muy chida porque era una gira de medios desde el Norte hacia el Sur y había mucha difusión”.

Fors complementa la memoria con una escena primaria del nacimiento de la banda. “Platicábamos Carlos y yo, decíamos: ¿dónde está el rock and roll de AC/DC, de Deep Purple, de Black Sabbath, de Led Zeppelin? Quién sabe dónde esté, pero está aquí, hay que sacarlo”.

Aquella convicción definió el ADN del grupo: rock clásico con voz propia, sin concesiones al brillo fácil.

Personajes que nacieron de la calle

Las letras irreverentes y los personajes que habitan sus canciones no surgieron de la vida cotidiana. Fors lo cuenta con humor. “El mamón de la pistola lo viví en una farmacia, un cuate me enseñó la pistola porque según él lo vi feo… también pienso mucho en los chistes de Pepito para hacer las canciones”. 

Influencias como Frank Zappa e Iggy Pop le enseñaron a escribir “sin pelos en la lengua”, cuidando incluso la musicalidad de las palabras.

González recuerda el momento en que escuchó por primera vez aquellas composiciones ya terminadas. “Oí ‘La pucha asesina’ y dije: ‘Wow, esto va más allá de lo que imaginé’. Fue un encantamiento mágico”. 

La rapidez con que trabajaban entonces -grabando bases un día y escuchando canciones completas al siguiente- marcó el tono de una etapa creativa explosiva.

El sonido del ataque

El bajo de Avilez, grave y rugoso, es parte esencial de la identidad sonora del grupo. Su origen fue una circunstancia doméstica. “El primer bajo que tuve me lo regaló mi mamá y tenía las cuerdas muy levantadas. Había que darle mucho ataque para que sonara, cuando pude comprar un buen bajo ya tenía la costumbre. Se quedó sin querer como un estilo”.

Ese concepto del ataque -la fuerza física aplicada al instrumento- terminó siendo un rasgo compartido. “Todos teníamos mucho ataque. Nacho es el baterista más poderoso… la potencia de la voz no se discute. Íbamos por la misma línea sin decirlo”.

Canciones que sobreviven a la banda

La conversación se acerca al final con una idea que mezcla orgullo y resignación: la certeza de que las canciones vivirán más allá de quienes las tocaron. “Cuca ha sido una banda intermitente y en esas pausas no falta la banda de covers tocando canciones, no falta la rocola en el bar. Eso es lo que va a permanecer finalmente: la música”.

Fors sonríe y añade una observación que parece un premio invisible. “Lo más bonito es que el público se sigue viendo joven, la mayor parte tiene menos edad que Cuca”.

Cuando termina la charla, los músicos regresan a sus instrumentos. La puerta se cierra y el ensayo comienza. Antes de despedirse, prometen que el concierto durará no menos de dos horas.

Mirar atrás para seguir adelante

Aunque siguen activos, los integrantes reconocen su gusto por el pasado musical. “Somos muy retro y nos gusta mucho la onda de los 70 para atrás, fácil el 80% de lo que escuchamos es música de esos tiempos”, dice Avilez. Según él, el rock vive ahora en una especie de subsuelo cultural: emerge, se vuelve moda y luego regresa a la oscuridad, “como las cucarachas”.

Fors coincide y añade una reflexión sobre la era digital. “Extraño los acetatos, el CD, el objeto, ahorita hay tanta información y tantas bandas que es difícil estar al día. Somos retro y seguimos escuchando las bandas con las que iniciamos”. Para ellos, la raíz sigue siendo el blues y el rock and roll clásico, la materia prima de cualquier innovación.

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Música: Ángela González lanza sus nuevos sonidos en FIM GDL

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La compositora española Ángela González llegará por primera vez a México para presentarse dentro del Showcase Focus España que se realizará en el marco de la Feria Internacional de la Música de Guadalajara (FIM GDL), a celebrarse del 25 de febrero al 1 de marzo. 

Su participación coincide con una etapa marcada por la preparación y próxima salida de su tercer disco, “Ya no es tan gracioso”, un proyecto que, según explica para EL INFORMADOR surgió sin una planeación previa como álbum.

“El disco no nace de querer hacer un disco, sino que yo iba enviando canciones a mi mánager durante todo este año”, relató González. La compositora explicó que el proceso fue acumulativo y espontáneo, hasta que la cantidad de temas permitió pensar en un lanzamiento de mayor formato. “En un momento le planteé la posibilidad de hacer un EP a piano y voz y él me dijo: ‘Bueno, si ya tenemos canciones suficientes para hacer un disco’. Yo no lo había pensado hasta ese momento”, señaló.

Las canciones que integran “Ya no es tan gracioso” fueron escritas de manera independiente, sin una intención inicial de construir una narrativa unitaria. “Es un batiburrillo de emociones que no pretendían conformar ningún álbum”, afirmó. 

Aun así, el conjunto terminó por tomar forma tras un proceso de selección que implicó dudas y descartes. “Teníamos como unas 20 canciones de esta última etapa y me quedé con 14 y decidí 10. Una vez decididas, me he arrepentido bastante”, confesó entre risas.

La compositora reconoció que gran parte de sus canciones surgen con rapidez, lo que le genera cuestionamientos sobre su propio trabajo. “Yo no sé si es síndrome del impostor o simplemente el decir: ‘Si la has hecho en media hora no puede ser buena’. Es como pensar que no le has dedicado el tiempo suficiente”, explicó. 

Sin embargo, también reconoció que ese es su método habitual de composición y que intervenir demasiado después puede romper la sinceridad del momento inicial. “Cuando luego tomo una canción y digo: ‘no me convence esta frase, le voy a dar una vuelta’, ya siento que no estoy en la onda que estaba cuando la escribí”, añadió.

Sobre el escenario, González considera que las canciones adquieren otras posibilidades. La cercanía con el público y el intercambio directo permiten que cada presentación sea distinta. 

En ese sentido, su participación en FIM GDL representa una oportunidad relevante dentro de su trayectoria. “Me siento súper agradecida. Lo que más siento es que esto es un montón para mí y que lo voy a disfrutar muchísimo”, expresó sobre su visita a Guadalajara y su encuentro con el público mexicano.

Fuerza de conexión

La compositora reflexionó también sobre la capacidad de la música para conectar con personas de contextos distintos. “Al final somos todos iguales. No hay más de diez problemas distintos. Si no lo has vivido tú, lo ha vivido tu madre, tu hermana o tu prima”, señaló. 

Para González, la música funciona como un medio que permite que esas experiencias compartidas se comprendan desde otro lugar. “Las palabras toman una dimensión diferente cuando se cantan”, remató la intérprete.

Encuentro de propuestas con acento ibérico

La participación de Ángela González en FIM GDL se inscribe dentro de una edición que busca reforzar el intercambio musical entre países. En su onceava edición, la feria reunirá proyectos de México, Argentina, Colombia, Ecuador, República Dominicana, España, Chile y Canadá, con un énfasis particular en la escena española.

Uno de los ejes principales es Focus España – Casa PortAmérica presenta, un programa curado por la Fundación PortAmérica en colaboración con el Ministerio de Cultura y financiado por la Unión Europea a través de NextGenerationEU. Este apartado tiene como objetivo fortalecer el vínculo cultural y profesional entre México y España y consolidar a FIM GDL como una plataforma para la proyección internacional de artistas españoles en América Latina.

La delegación española está integrada por Musgö, Repion, Marilia Monzón, Inazio, Siloé y Ángela González, proyectos provenientes de distintos circuitos de la música contemporánea. A este enfoque se suma el programa Sounds from Spain, con la participación de Colectivo Da Silva, Mr. Kilombo, Avenida y Marisa Valle Roso, lo que amplía la presencia de la industria musical española dentro de la feria.

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