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Pepe Ávila del Pino habla sobre su fotografía en La Casa del Dragón: “Intentamos capturar a los personajes en toda su esencia oscura”

Si le has seguido la pista al spin-off de Game of Thrones, House of the Dragon, tal vez hayas notado el nombre de Pepe Ávila del Pino en los créditos del segundo y tercer episodio. Se trata del cinefotógrafo mexicano que se las ha arreglado para posicionarse en Hollywood y viajar a Westeros: no solo ha trabajado en campañas de publicidad como Ella de Armani o Here to create change, de ADIDAS, sino también en películas como The Kindergarden Teacher –protagonizada por Maggie Gyllenhaal– y series como Ozark y The Deuce. Por esta última fue nominado al premio de la Asociación Americana de Cinefotógrafos (ASC, por sus siglas en inglés).
Nacido en Ciudad de México, Pepe Ávila del Pino estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana y Filosofía en la UNAM. Por esas épocas, no le llamaba la atención la cinefotografía y estaba más bien enfocado, mientras estudiaba, en dirigir cortometrajes, videos musicales y comerciales. De hecho, según nos cuenta, la fotografía solía parecerle un asunto muy técnico y, por tanto, un poco aburrido. Sin embargo, después de mudarse a Estados Unidos para estudiar una maestría en Realización Cinematográfica en la Universidad de Nueva York, tuvo la oportunidad de fotografiar un cortometraje en blanco y negro durante su primer semestre. Le gustó tanto la libertad creativa y el poder de experimentación que comenzó a especializarse en esa área.
Pepe Ávila del Pino llegó a La Casa del Dragón gracias a su colaboración previa con el cineasta Greg Yaitanes en la serie Quarry. Yaitanes dirige los episodios 2, 3 y 10 del spin off de Game of Thrones, los mismos en los que Pepe funge como director de foto. Platicamos con el cinefotógrafo para conocer un poco más sobre sus inicios, su manera de trabajar, sus inspiraciones y lo que podemos esperar de La Casa del Dragón en los próximos domingos.

¿Cómo fue tu proceso de entrada a la industria?
Fue muy escalonado porque empecé a dirigir mis cortometrajes en la escuela y de ahí alguien me llamó para hacer un video musical. Luego me llamaron para hacer otro video musical, y, después, empecé a trabajar en distintas compañías productoras de comerciales, pero como segundo o tercer asistente de dirección o como asistente de producción. Trabajé en todas esas áreas, hasta que en algún momento alguien me dio el pase a dirección de un comercial muy chiquito y de ahí a uno un poquito más grande.
Con fotografía, también empecé en cortometrajes y comerciales de amigos. De repente, me empezaron a llamar para cosas más grandes, películas y series.
Hablas de campañas de publicidad, videos musicales… ¿Qué aprendizajes obtuviste ahí que ahora te sirve en tu trabajo en series y películas?
Definitivamente, la capacidad de vender ideas. Cuando vas a venderte como director para un comercial, tienes que preparar mucho y presentar tus ideas de una manera atractiva. Eso me ha servido mucho como fotógrafo para convencer a equipos, productores y estudios de hacer lo que quiero que se haga visualmente. Hago “Lookbooks” que se usan más en publicidad, pero es lo que hago como fotógrafo.
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¿Cómo describirías las diferencias más grandes entre estos diferentes formatos en los que has trabajado?
En publicidad hay muchas cabezas opinando sobre poco contenido, y es difícil porque cualquier idea se diluye con muchas opiniones.
En televisión sigue habiendo consensos grandes, es una cosa muy colaborativa, pero está la fuerza de las figuras del showrunner y del director. Y, definitivamente, los fotógrafos tenemos mucho más control sobre el proceso creativo.
En cine, está la visión de un director, una voz, y un equipo trabajando para esa visión.
Hablando sobre tu participación en la serie La Casa del Dragón, algo que me interesa mucho es saber cómo fue tu proceso para respetar el legado que venía de la serie original, Game of Thrones, pero al mismo tiempo innovar y darle una personalidad propia a esta esta nueva serie.
Buena pregunta, porque justo eso es una conversación larga que hubo entre todos los directores, todos los fotógrafos y los showrunners. El consenso era claro: no podíamos desapegarnos completamente del lenguaje visual que ya había, teníamos que mantenerlo un poco; así que en los primeros episodios nos acercamos de una manera más tradicional, empujando un poco más, pero con las mismas bases fundamentales. Pero, hacia el episodio 10, fuimos cambiando gradualmente y encontrando una voz propia.
Desde las primeras etapas armé unas presentaciones de cómo veía cada episodio, tratando de encontrar cuál era el sentido emocional de cada uno. Junté referencias, propuestas e ideas de cómo se veía cada escena y cómo deberíamos de atacar cada episodio cada semana, y se lo presenté primero al director y luego al resto del equipo. Nos sirvió como una biblia.

Hablando del trabajo en equipo y sobre todo de producciones donde hay tanto CGI involucrado, ¿cómo funciona la repartición de actividades entre el director de foto y la persona encargada de efectos visuales especiales?
Tuvimos la gran fortuna de contar con un supervisor de efectos visuales increíble, Angus Bickerton, que además de ser una persona que técnicamente es un sabelotodo, es alguien muy creativo y está siempre a favor de la historia. Nos conectamos muy bien; yo conceptualicé los mundos virtuales de las escenas, junté muchas fotos, muchas referencias, en algunos casos pinturas, y se las llevaba a él, y él me ayudaba a trabajar con el equipo de artistas digitales. Fue una colaboración muy fluida.
Mencionas la tecnología que utilizaron para filmar ciertas cosas. Tengo entendido que una de las técnicas fue la de The Volume, [que consiste en combinar sets físicos con una “caja” de pantallas LED en la que se proyectan elementos virtuales; similar a poner una pantalla verde detrás de los actores, pero con la ventaja de que lo proyectado en las pantallas LED responde a los movimientos de la cámara filmando, ajustando perspectivas o iluminación]. ¿Cómo se aplicó en en esta serie?
El reto más grande al final de cuentas es hacer una interacción invisible entre el mundo digital de las pantallas o el set digital y el set real.
La primera escena que me tocó filmar en ese espacio fue la que salió en el episodio 2, que tiene lugar en el puente de Dragonstone. Me pasé varios días dándole vueltas a cómo le haríamos para que el mundo y la tecnología se mezclaran de una manera que tuviera sentido, que ayudara a la historia y se viera bien. Fue cuando se me empezó a ocurrir este mundo lleno de niebla, donde el sol se ve un poquito lejos: de hecho, fue una pintura de Monet lo que lo inspiró. Pensé que el puente se mezclaría mejor con la imagen digital de esa manera y empezamos a hacer pruebas a la iluminación, a decidir cuánto humo poner en digital y cuánto verdadero, qué tan alto poner el sol. Todo eso lo fuimos cambiando hasta que llegamos a lo que queríamos.

¿Qué te gustaría que se llevaran los fans después de haber visto esta temporada, en términos de cinefotografía?
Hay algo crudo, real y fantástico, tanto en el mundo como en los personajes creados por George R. R. Martin. Intentamos capturarlos con toda su esencia épica y oscura. Espero que eso se refleje en los próximos episodios.
La verdad es que el episodio 10 me parece mi guion favorito, mi historia favorita. Y, además, hay una secuencia de cinco minutos que es en la que más he trabajado en mi vida: le puse miles de horas de trabajo para desarrollarla junto con el director.
Mencionabas que una pintura inspiró la escena del puente de Dragonstone. ¿Cuáles son las cosas con las que te sigues nutriendo para continuar formándote y tomar inspiración?
Nunca sabes de dónde viene [la inspiración], pero siento que la mayoría de mis referencias y mis inspiraciones vienen de la literatura. Creo que cuando leo un libro, leo un poema, me viene a la cabeza una imagen.
Fuera de eso, me gusta ir a museos, ver el trabajo de otros fotógrafos; pero nunca sabes cuándo te viene la inspiración y a veces es viendo el póster de un concierto de alguna banda.
Más bien mantengo los ojos abiertos y una cosa que sí hago es que con la cámara de mi teléfono siempre estoy tomando fotos para mantenerme concentrado en el mundo.
De tu portafolio, ¿hay algún proyecto que te gustaría volver a experimentar como si fuera la primera vez?
Creo que de mis procesos favoritos fue fotografiar el episodio 1 de la serie The Deuce, también de HBO, porque fue un reto enorme intentar traer el Nueva York de 1971 al Nueva York de ahora, donde todo ha cambiado: está lleno de ecobicis, las banquetas tienen rampas para sillas de ruedas que antes no había… Encontramos, en Harlem, tres o cuatro cuadras que más o menos funcionaban en algunos ángulos y con eso tratamos de crear todo este mundo, que diera la impresión de que realmente estábamos en el Times Square de 1971. Fue un reto muy difícil, pero increíble. Además, el equipo también fue increíble: la diseñadora de producción, Beth Mickle, y la directora, Michelle MacLaren. Y en Nueva York es difícil filmar porque siempre hay cosas sucediendo en la calle. Entonces, fue difícil pero fue una gran experiencia y el resultado también fue muy único.

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Ya casi para terminar, ¿cuáles sientes que sean los retos a los que se enfrenta actualmente la cinefotografía y, más en particular, la cinefotografía mexicana?
Hay dos retos que están pasando en todo el mundo. El primero es justo lo que estás mencionando sobre el mayor involucramiento de otros departamentos como efectos visuales; incluso, lo que se llama corrección de color ya no está bajo el control de los fotógrafos, en algunos casos, y es algo terrible porque acaba siendo parte muy importante del producto final y son productores, coloristas o directores los que toman esa parte. Entonces, eso es un reto que hay que intentar retomar y no dejar que pase.
La otra cosa sería precisamente aceptar que los cinefotógrafos ya no son la única persona que ve por la cámara y que tiene el control absoluto de la imagen, sino que hay más personas colaborando; entonces, lo importante es saber convencer, diseñar e imaginar escenarios. Hacer que todo el mundo trabaje camino a esa visión.
Y en México, y en muchos lados, está pasando que hay mucho talento y creatividad; pero, hay mucho volumen de producción ahora y creo que el volumen puede diluir la calidad. Eso es lo que hay que cuidar que no pase.
Por último, ¿qué recomendaciones darías a las personas que quieren entrar a la industria?
Intentar trabajar en un set, en el puesto que sea, para ver cómo funciona. Por otro lado, si tienes algo que decir, hay que salir a decirlo; y eso es tomando fotos, escribiendo historias, dirigiendo. Creo que ahora la única forma de sobresalir en un medio tan democratizado, que está muy bien [que esté democratizado] es, definitivamente, tener algo que decir y saber decirlo bien.
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Shaken, not stirred: Las Películas Más Icónicas Para Entrar en el Universo de James Bond
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El universo cinematográfico de James Bond, el agente secreto más famoso del mundo, es tan amplio como su archivo de gadgets imposibles, villanos excéntricos y misiones imposibles. Para quienes desean iniciarse en esta saga que abarca más de seis décadas, seleccionar por dónde empezar puede ser una misión digna del MI6.
Aquí tienes una guía con las películas más emblemáticas para conocer la esencia del 007, su evolución y —por supuesto— la obra imprescindible: Casino Royale.
1. Dr. No (1962) – El nacimiento del mito
La primera película de James Bond estableció los cimientos del personaje y su universo. Con Sean Connery dando vida a un Bond magnético, elegante y peligroso, Dr. No presenta muchos elementos que se volverían clásicos: la presentación icónica, el estilo seductor, el humor seco y la mezcla perfecta entre espionaje y acción.
Por qué verla si eres nuevo:
Es el punto de partida. Si quieres entender cómo comenzó todo y por qué Bond se convirtió en un icono global, este es el lugar.
2. Goldfinger (1964) – La fórmula Bond en su máximo esplendor
Si hay una película que encapsula lo que significa “ser Bond”, es Goldfinger.
Aquí encontramos al villano memorable, el plan extravagante, el Aston Martin DB5, una banda sonora legendaria y algunas de las frases más citadas de toda la saga.
Por qué verla:
Es la película que consolidó el estilo Bond y elevó la franquicia al estatus de fenómeno cultural.
3. On Her Majesty’s Secret Service (1969) – El lado más humano del agente 007
Protagonizada por George Lazenby, esta entrega se ha revalorizado enormemente con el tiempo. Presenta un Bond más emocional, vulnerable y profundo, sin perder la acción clásica.
Por qué verla:
Es esencial para comprender que Bond no es solo acción: también tiene corazón. Además, su final es uno de los más impactantes de toda la saga.
4. The Spy Who Loved Me (1977) – El Bond más carismático y divertido
Roger Moore aportó humor, elegancia ligera y un toque de irreverencia al personaje.
The Spy Who Loved Me es considerada su mejor película, con secuencias espectaculares, la aparición de Jaws y uno de los mejores temas musicales (“Nobody Does It Better”).
Por qué verla:
Representa el Bond más “divertido blockbuster”, ideal si te gustan las películas de acción con un tono más ligero.
5. GoldenEye (1995) – El renacimiento del agente en los años 90
Con Pierce Brosnan, Bond regresó tras una pausa de seis años y lo hizo con estilo moderno, acción explosiva y un villano memorable (interpretado por Sean Bean).
Es también la película que llevó al personaje a una nueva generación, especialmente gracias al famoso videojuego de Nintendo 64.
Por qué verla:
Es un Bond moderno pero fiel a su esencia, perfecto para quienes disfrutan de acción sofisticada y estética de los 90.
6. Casino Royale (2006) – El reinicio perfecto: crudo, elegante y emocional
La película que no puede faltar en ninguna lista.
Con Daniel Craig, el personaje recibió un reboot radical, más realista, más físico y más emocional. Casino Royale explora los orígenes del 007, mostrando cómo se forja su dureza y su frialdad, sin renunciar al glamour y la intriga y, por supuesto, casinos.
La historia con Vesper Lynd añade una profundidad emocional que pocas cintas previas lograron, convirtiéndola en una de las mejores películas de toda la saga y en un punto de entrada ideal para nuevos espectadores.
Por qué verla:
Porque marca un antes y un después. Es moderna, emocionante, intensa y, al mismo tiempo, respetuosa con el legado del personaje.
La puerta de entrada a un universo de acción y estilo
El mundo de James Bond es diverso: ha cambiado de rostro, de tono y de estilo a lo largo de más de 60 años. Ya sea que busques glamour clásico, acción contemporánea o historias de espionaje profundas, hay un Bond para ti.
Si solo pudieras elegir una película para comenzar, Casino Royale sigue siendo la introducción definitiva. Pero recorrer estas seis cintas te dará una mirada amplia, rica y emocionante al universo del espía más famoso del cine.
Staff Cine PREMIERE Este texto fue ideado, creado y desarrollado al mismo tiempo por un equipo de expertos trabajando en armonía. Todos juntos. Una letra cada uno.
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Así se vivió el festival de documental más grande del mundo
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El Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam, mejor conocido como IDFA, es un punto de encuentro fundamental para amantes del cine documental de todo el mundo. Cada año, reúne a cinéfilos y a profesionales del cine para disfrutar de películas de gran calidad y participar en las actividades de industria. La edición de este año se realizó del 13 al 23 de noviembre y se presentaron alrededor de 250 largometrajes y cortometrajes.
Visitar el festival por primera vez y decidir qué ver y qué hacer entre tantas opciones es retador, pero afortunadamente el programa cuenta con la etiqueta de “IDFA Hit” para destacar los eventos imperdibles. Uno de ellos fue la proyección en el Teatro Carré de Cover-Up, que retrata el trabajo de Seymour Hersh, un periodista estadounidense que por décadas ha sido un personaje incómodo en su país por su trabajo de investigación y las historias que saca a la luz. Después de la película, hubo una sesión de preguntas y respuestas con los directores: Laura Poitras, quien anteriormente dirigió Citizenfour, y Mark Obenhaus, productor, director y viejo amigo del periodista.

Otro evento con el mismo distintivo fue el estreno mundial de Gaza’s Twins, Come Back To Me, en colaboración con la oganización Oxfam. El filme es un desgarrador documental que muestra la vida de gemelos palestinos recién nacidos. A nivel cronológico, continúa donde No Other Land termina, ya que retrata la vida en Palestina en los últimos dos años, a partir de octubre de 2023.
En un festival con tanto prestigio, los estrenos mundiales son abundantes, y otro largometraje proyectado por primera vez fue Eyes of the Machine, una película que presenta el control del gobierno de China en la región de Turquestán Oriental, donde vive la etnia uigur. La protagonista del documental es Kalbinur Sidik, una mujer que huyó del país para exponer la realidad que se vive en esta comunidad, donde en su día a día tratan con “centros de orientación” y visitas obligatorias a casa.
IDFA es un festival internacional, pero la presencia de artistas de Países Bajos es esencial. La ganadora del Premio IDFA a mejor película neerlandesa fue My Word Against Mine, que retrata la introducción de una nueva terapia para pacientes que escuchan voces: el psiquiatra pide hablar con la otra persona. A través de este método, a lo largo de sesiones, pacientes y médicos logran desentrañar aspectos fundamentales de su condición.
México participó en las competencias del festival de distintas maneras, la película mexicana Nuestro cuerpo es una estrella que se expande formó parte de la competencia Envision, dedicada a cineastas que forjan nuevos lenguajes cinematográficos. Mientras que en la competencia Internacional se presentó The Shipwrecked, un filme neerlandés que reflexiona sobre la vida en México.
De manera paralela a la programación de películas, el festival cuenta con actividades dedicadas a la industria del cine de no ficción y parte del público que viaja a Ámsterdam son personas que están presentando proyectos, trabajan en asociaciones internacionales dedicadas al cine documental o distribuyen documentales en diferentes espacios en todo el mundo. Con esto en mente, IDFA ofrece pláticas que abordan distintos temas, como el diseño de audiencias y la inteligencia artificial en el cine documental.

Dentro de esta categoría de actividades de industria, se llevan a cabo los Delegation Project Showcase, donde un país presenta cinco o seis películas que están en desarrollo o filmes completados que buscan distribución. Un showcase que formó parte del programa fue “Narrativa canadiense e indígena”, que contó con proyectos como Mammoth Hunters, documental que habla sobre los lazos entre las personas y el mamut, e Inuguiniq, la historia de una cineasta y su hija que buscan reconectarse con las tradiciones de su comunidad inuit en Canadá.
Otra sección en el festival, adicional a las películas proyectadas y a las actividades de industria, es IDFA DocLab, que está dedicada al arte documentario inmersivo e interactivo. Una de las propuestas en este espacio fue Nothing to See Here, un mirador a través del cual una persona puede verse de lejos, pero las cámaras que la están grabando y las bocinas agregan pequeñas diferencias de sonido e imagen a su alrededor. Los cambios son tan sutiles que logran poner en duda cómo es que percibimos la realidad.
En este espacio, hay una sede dedicada al IDFA DocLab, también se presentó A Long Goodbye, proyecto de cine inmersivo ganador del premio por realización en la última edición de la Muestra Internacional de Arte Cinematográfico de Venecia. Esta experiencia busca acercar al usuario, a través de un visor con auriculares, al día a día de una persona que sufre demencia. No sólo a nivel artístico y visual A Long Goodbye es de gran calidad, sino que la confluencia de la temática con el medio realmente logra su objetivo y actividades cotidianas como dar de comer a un pez, en un ambiente digital, resultan incómodas.
El encanto del IDFA está en lo programado, pero especialmente en lo que surge de manera espontánea y la oportunidad de dejarse llevar por las historias al alcance durante el festival. GEN_ retrata a un doctor en el norte de Italia que atiende en su consultorio, con gran empatía, a pacientes con problemas de fertilidad y a personas que están en proceso de transición de género. ¿La línea guía del doctor? El bienestar del paciente ante todo. Después de varios días completamente dedicados al cine, este filme fue una gran sorpresa por la esperanza que contagia de manera sutil.
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La sombra del Catire: misterioso y reflexivo ajuste de cuentas
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Con una delicadeza notable, pero no por eso menos directa en los temas que quiere abordar, llega a salas de cine mexicanas la película La sombra del Catire. Se trata de una cinta que nos presenta a Benigno Cruz (Francisco Denis), un bandolero que, a merced de paisajes desolados y desérticos, deberá enfrentar los demonios de su pasado, todo mientras se pregunta cuál es su legado.
En entrevista con Cine PREMIERE, el protagonista, Denis, y el director, Jorge Hernández Aldana, diseccionan la cinta y nos cuentan por qué, según su criterio, sigue siendo importante narrar este tipo de historias que muestran la importancia de poner en perspectiva lo que hemos sido, con el objetivo de mejorar lo que seremos.

Esta es una cinta que habla muy bien de algo que sucede al llegar a una edad adulta: que muchas veces las personas que ya han vivido una vida muy larga, con muchas experiencias, se quedan guardados muchos sentimientos. Jorge, ¿para ti cómo fue llegar a la decisión de abordar este tema de la represión de los sentimientos? Y para Francisco, ¿cómo fue interpretarlo?
Jorge Hernández Aldana: Por un lado, a mí me gusta hacer películas que hagan a la gente sentir cosas. A veces son cosas que no son comunes y justamente descubrir nuevos sentimientos, yo digo que es como un ejercicio. Es como cuando vas al gimnasio y empiezas a estirar un músculo que no sabías que podías usar. Al principio te duele, pero ya sientes que está ahí, y una vez que lo ejercitas, te sientes como una persona nueva. Yo creo que con las emociones también es así. Las películas nos permiten explorar vidas de otras personas y hacer crecer nuestra experiencia de estar vivos.
Un poco la idea comienza por ahí, y también muy sencillamente por el hecho de querer ser padre y proyectarme yo a futuro qué tipo de padre puedo ser. Los artistas, la gente que creamos obras, a veces tenemos una manera muy extraña de crear obras a partir de nuestras propias experiencias. Esta es una manera en la que yo lo hago: parto de mi propia experiencia y mis propias dudas sobre ser padre, y hago una historia completa sobre la familia y qué significa una familia.
Francisco Denis: En cuanto al trabajo de interpretación, algo similar fue importante para mí: conectar también con imágenes mías, con emociones mías, con mi pasado. También estoy quizás en una etapa de mi vida parecida a la de Benigno, en donde mirar hacia atrás y ver el camino recorrido es fundamental para seguir adelante. No es que esté terminando, pero sí es el hacer una parada y reflexionar sobre el camino recorrido. Creo que Benigno está en esa etapa quizás más avanzada, en donde él está consciente de que está viviendo en una especie de limbo entre la vida y la muerte. Entonces, tiene que saldar cuentas. Es un leitmotiv viejo en el cine, además.
¿Por qué creen ustedes que en esta época sean necesarias películas, o cualquier tipo de arte, que hable de la redención y por qué les atrae ese tema?
JH: Me parece una gran pregunta y una inquietud muy importante, yo también me lo pregunto. Para mí, es importante no perder de vista una visión del mundo donde tengamos un acuerdo entre lo que es ético y moral. Y no solo eso, que también tengamos las herramientas necesarias para lidiar con las consecuencias de nuestras propias acciones. Yo creo que, sobre todo, se trata de eso.
Primero, de que nunca es tarde para adquirir esas herramientas y poder tener algo de paz. Y segundo, porque siento que las hemos ido perdiendo con la inmediatez de la vida que estamos viviendo hoy en día. Nos cuesta [lidiar con esto], y creo que parte de la polarización que se está viviendo en el mundo viene a partir de la intolerancia con el otro y una falta de capacidad nuestra de lidiar con nuestras propias emociones y frustraciones.

También es la convención del western, porque es un western latinoamericano, es una cosa poco vista también. Estamos muy contentos porque creemos que hicimos una película que no se parece a otra. Hicimos una película nuestra, de nuestra tripa, de nuestra experiencia de vida, que no se parece a nada más. La intención justo es explorar estos temas a profundidad en la medida que sea posible, y compartir esa experiencia con el espectador.
FD: Es un poco de lo que decíamos hace rato: hay momentos en la vida donde quizás te das cuenta de que has cometido errores y es tarde para pedir perdón; ya sucedieron, las acciones tienen consecuencias. Pero quizás hay algo al final de ese último impulso, antes de pasar a otro lado, de solucionar de alguna manera eso que no pudiste hacer en algún momento. Y creo que todo eso le pertenece a todo ser humano; es decir, la carga de la vida, ese bulto que cargamos a medida que vamos viviendo. Y pues no toca más que enfrentarlo.
JH: Yo nada más quiero agregar una cosa: pienso que son tiempos de muchas cosas nuevas que estamos viendo que están sucediendo, que pensamos que no iban a suceder. Y creo que aquí lo importante es que la película te recuerda que todo lo que hagas, te va a encontrar en algún momento en tu futuro.
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Francisco, esta película es un estudio de personaje. Es muy reflexiva y se enfoca mucho en las vivencias de Benigno, pero también tiene esta contraparte de que las personas con las que interactúa en su camino lo forman y también lo hacen ser quien es. Le dan otra perspectiva de la vida, ya sea con esta venta que tiene que hacer o cómo sobrevivir con su soledad. ¿Cómo te enfrentaste a esta propuesta que es sobre tu personaje, pero también una composición de varias vidas más?
FD: Gracias por la pregunta. A ver, creo que efectivamente el trabajo del actor tiene varias capas, varios niveles. Hay un primer nivel de acercamiento que es la palabra, ese guion que está escrito ahí, que te marca un poco hacia dónde va esto. Pero, en definitiva, creo que se termina de componer en el sitio donde vas a rodar, con la gente que vas a rodar, con los otros actores y, sobre todo, en el momento en que dicen: «acción».

Todo lo demás es una preparación. Y en el caso de Benigno fue una preparación muy física, de bajar de peso, de estar en el sitio durante un mes, un mes y medio, dos meses antes. Es un sitio, además, que determina muchísimo el comportamiento de los personajes que ahí viven. Es un desierto, hay espinas por todos lados, y donde la gente digamos que se expresa de una manera muy sintética, muy reducida, porque el calor es tal que lo demás sería como un desperdicio casi.
Entonces, esa preparación termina cuando el director dice acción. Ahí es donde lo inesperado cobra vida. Sucedió varias veces en el rodaje de Benigno que la magia sucedió sin prepararla. Es decir, tanto Jorge como director, y el director de foto, que es también el camarógrafo, y yo, empezamos a bailar con eso que estaba pasando. Y yo creo mucho en eso, no solamente en el cine, yo hago mucho teatro. Y creo que esa magia sucede cuando tú estás abierto a que cualquier cosa es posible, y eso, gracias al tipo de cine que hace Jorge, fue posible.
José Roberto Landaverde Me fascina escribir, escuchar, leer y comentar todo lo relacionado con el cine. Me encanta la música y soy fan de The Beatles, Fleetwood Mac y Paramore. Mis películas favoritas son Rocky y Back to the Future y obvio algún día subiré los “Philly Steps” y conduciré un DeLorean. Fiel creyente de que el cine es la mejor máquina teletransportadora, y también de que en la pantalla grande todos nos podemos ver representados.
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