Que Hacer
museos, barrios, parques y todo lo demás
Demos el salto a Alemania y con ojos deseosos en esta ocasión visitamos la capital, sin que se os quede nada en el tintero en vuestra preparación, porque hoy os dejamos los imprescindibles de una visita a Berlín: museos, barrios, parques y todo lo demás.
Berlín es una ciudad fascinante, llena de contrastes, de historia, de edificios levantados sobre las ruinas de una guerra, y en cierta manera, también es una ciudad en la que subyace una cierta tristeza. Merece la pena visitarla y conocerlo todo bien.
La puerta de Brandenburgo (Brandenburger Tor)

Si hablamos de Berlín, desde luego hay que empezar por la Puerta de Brandenburgo con la siempre presente Embajada de Estados Unidos junto a ella. Data de 1788-1791 y sobre ella está la imponente Cuádriga con la diosa Viktoria, añadida unos años más tarde y que también vivió sus aventuras puesto que Napoleón la trasladó a París durante una década. La plaza que está frente a ella es Pariser Platz y como curiosidad, ahí está el Hotel Adlon, de luctuoso recuerdo porque por una de sus ventanas sacó Michael Jackson a uno de sus hijos.
Monumento a los judíos de Europa asesinados (Denkmal für die ermordeten Juden Europas)

A una manzana de la Puerta de Brandenburgo está el Monumento a los judíos de Europa asesinados, o monumento del Holocausto, con 2711 losas de hormigón a diferentes alturas que no dejan indiferente a nadie. Caminar por sus estrechas calles provoca confusión, ahogo, sensación de soledad… En el subterráneo anexo están los nombres de todas la víctimas judías del holocausto conocidas, obtenidos del museo israelí Yad Vashem.
Unter den Linden

Continuando por la preciosa avenida que se abre ante nosotros desde la Puerta de Brandenburgo tenemos Unter den Linden (en castellano “Bajo los tilos), que nos deja un paseo entre preciosos edificios barrocos y neoclásicos y muchas esculturas. A un lado está la Staatsoper Unter den Linden, enfrente de ella está la Alte-Königliche Bibliothek, de triste recuerdo (como muchos rincones de Berlín), porque aquí Josef Goebbels organizó la quema de libros de 1933.
Cerca de la Ópera está la catedral católica, la Hedwigskirche, que recuerda al Panteón de Roma. También en la acera de enfrente está la Universidad Humboldt, donde estudió Karl Marx, o el Zeughaus, que es el antiguo arsenal de la ciudad y el edificio más antiguo de la zona, y el Deutches Historisches Museum.
Friedrichstrasse

Doblando estratégicamente en medio de Unter den Linden nos adentraremos en Friedrichstrasse, que va más allá de esta avenida, el río Spree y se cruza con varios sitios de referencia. Es una calle llena de oficinas, tiendas, como una sucursal de Galeries Lafayette, y oficinas.
Gendarmenmarkt

A Gendarmenmarkt la conoce como la plaza más bonita de Berlín, que es mucho decir, y allí está el Konzerthaus, flanqueado por la Französischer Dom y la Deutcher Dom, dos catedrales gemelas en lados opuestos de la plaza. La primera, construida por los artesanos hugonotes que huían de Francia, cuenta su historia. La segunda, narra la historia de la democracia alemana.
Por cierto, muy cerca de ahí está la deliciosa chocolatería Fassbender und Rausch donde es muy recomendable hacer una parada para recuperar fuerzas en nuestro recorrido.
Checkpoint Charlie

Friedrichstrasse era en su momento uno de los grandes centros de conflicto entre Berlín Este y Oeste. El American Checkpoint Charlie era la frontera entre la zona Americana y la soviética. Hoy en día lo que hay es un espectáculo bastante turístico con una réplica del puesto fronterizo (el original está en el Museo de los Aliados) y un par de soldados disfrazados.
Aquí también se pueden ver partes del Muro que separaba ambas partes de la ciudad y hay que ir mirando al suelo porque allí encuentras una línea de metal que marca su trayectoria.
Topographie des Terrors

Y visitar Berlín es vivir los horrores de la Alemania nazi, de la persecución a los judíos y a todo aquel que fuera o pensara diferente. El lugar que hay que visitar, dejar que te rompa y aprender para que no se repita (uno de ellos) es la Topografía del Terror, donde hay una exposición permanente de los horrores cometidos por la Gestapo y las SS, en Alemania y en el resto de Europa. Y no solo el interior merece una visita, sino el exterior con restos del Muro y demás vestigios.
Jüdisches Museum Berlin (Museo Judío de Berlín)

No muy lejos de allí está un museo imprescindible: el Jüdisches Museum Berlin, que cuenta la historia de los judíos dentro de un edificio que en su momento resultó polémico por su forma y diseño, en forma de zig-zag. Por dentro no es tan regular, con salas en pendiente, ventanas de formas caprichosas… En él se exponen objetos de la vida cotidiana de los judíos, como cuadros y utensilios de cocina.
Museum Insel: una isla llena de museos

Una isla llena de museos es lo que tiene Berlín en el río Spree. Aquí está el Altes Museum, el primero que se construyó y que está lleno de antigüedades con una exposición permanente de arte y cultura de los griegos, etruscos y romanos. El Neues Museum es el encargado de guardar la colección del Museo de Egipto y de Papiros, del Museo de Prehistoria y Protohistoria y la Colección de Antigüedades. La joya de la corona de su colección es el busto de Nefertiti. El Pergamon Museum debe su nombre al altar de Pérgamo que se alza imponente en su interior, donde también está la Puerta de Ishtar, la Avenida de las Procesiones y la puerta del mercado de Mileto.
El Bode Museum está lleno de esculturas medievales, arte paleocristiano y bizantino. Y nos queda la Alte Nationalgalerie, llena de pinturas de autores del siglo XIX como Monet, Manet, Renoir y Degas, entre otros.
Berliner Dom

La Berliner Dom es el imponente templo de la catedral evangélica de Berlín. Como toda la ciudad, quedó muy dañado por los bombardeos y no se comenzó su reconstrucción hasta 1975. En su interior están las tumbas de los Hohenzollern y la subida a su espectacular cúpula es algo totalmente recomendable por las vistas de la ciudad que ofrece.
Tiergarten

Atravesado por la gran avenida de Unter den Linden tenemos el Tiergarten, que debe su nombre (jardín de animales) a toda al fauna que lo poblaba y que hacía las delicias de la aristocracia prusiana cuando iban a cazar. En medio está la Siegessäule, la columna de la Victoria erigida en 1873 para conmemorar las victorias prusianas. Subir casi hasta la Dorada Else es un reto pero las vistas bien lo merecen.
A lo largo de su extensión podemos encontrar muchas estatuas conmemorativas, puentes y es uno de los pulmones de Berlín al que van los ciudadanos a disfrutar.
Reichstag

El edificio original del Reichstag data de 1894 y quedó totalmente destruído tras la II Guerra Mundial. Después de una muy intensa restauración (impresionan las fotos) recuperó su función de sede del Bundestag (parlamento unificado). En 1993 se le encargó a Sir Norman Foster que lo restaurara y colocara una cúpula para sustituir a la original y lo hizo en cristal, tanto en techos como en paredes, y ahora es uno de los símbolos visibles de la ciudad.
El edificio es visitable si se hace la petición con tiempo y se puede salir de la cúpula a una terraza para ver la vista de la ciudad.
Alexanderplatz

Antiguo núcleo el Berlín Este, debe su nombre al Zar Alejandro . Muy visible es la Fernsehturm (Torre de la Televisión), que sobrepasa en altura a la Torre Eiffel parisina y que tiene un restaurante giratorio no apto para gente con vértigos y mareos.
Muy curioso observar el reloj mundial, en el que se pueden conocer todos los husos horarios.
En su entorno también está Marienkirche , una iglesia con una preciosa nave del siglo XV y una torre con linterna añadida en 1790.
Kurfürstendamn y la Iglesia Memorial Kaiser Guillermo

Si uno va a Berlín no puede pasar sin visitar Ku’damm, el elegante barrio de las compras, las galerías de arte y los cafés. Pero también hay que pasar por ahí para ver las impactantes ruínas de la Iglesia del Kaiser Guillermo. Edificada en 1895 en estilo románico, contrasta con la modernidad del barrio, estaba decorada con deslumbrantes mosaicos que eran una copia de San Marcos de Venecia. Las bombas aliadas la destruyeron en 1943 y se decidió que no se iba a reconstruír, como recuerdo de la destrucción de la guerra.
Al lado de ella está la nueva capilla, ultra moderna, que se ha ganado sobrenombres como La barra de Labios o el estuche de maquillaje. Es una capilla y octogonal con una torre hexagonal con vidrieras de colores.
Schloss Charlottenburg

Hemos ido saltando un poco de los horrores del nazismo a museos y ahora nos toca visitar el Castillo de Charlottenburg, el bonito palacio real de los Hohenzollern. Sus jardines dan justo al río Spree y los hay de dos estilos: inglés y francés.
Vale la pena hacer una visita guiada del edificio, siendo siempre muy conscientes de que está totalmente reconstruído (como todo Berlín) pero los apartamentos privados del rey Federico I y la renia Sofía Carlota no dejan indiferente.
Otros lugares de interés

- No se puede marchar uno sin visitar la East Side Gallery del Muro de Berlín y sacarse una foto con el beso más famoso de todo Alemania.
- Hay que pasarse por Postdammer Platz, (que la consideran el Times Square de Alemania) y por allí están la Gemäldegalerie, el Bauhaus-Archiv y el Museo del Cine, entre otros.
- Salirse de la zona central y adentrarse en la brutal naturaleza del bosque del Grunewald, visitando el Pabellón de Caza.
- Visitar el Memorial Andén 17, en la estación de U-Bahn del Grunewald, con las placas que recuerdan a los judíos que fueron deportados y sus destinos. Pone los pelos de punta.
- Berlín también hay que visitarlo mirando al suelo y parándose a leer los Stolpersteine, los adoquines dorados con los nombres de los judíos que sacaron de sus casa, para no volver, que incluyen las edades.
- Ir al Estadio Olímpico de Berlín, sede de los Juegos Olímpicos de 1936, donde Jesse Owens ganó cuatro oros delante de todo el gran despliegue nazi de Hitler.
- Saliendo de Berlín es una visita preciosa Spandau y su Ciudadela.
- Visitar Potsdam, con el Palacio de Sanssouci, que era el palacio de verano de Federico el Grande.
Imágenes | Pixabay
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Press Releases Archive for Universal Orlando Resort™

Orlando, Fla. (20 de enero de 2026) – Universal Orlando Resort se está preparando para su próxima gran emoción con Fast & Furious: Hollywood Drift, una montaña rusa dinámica al aire libre que se unirá a la familia de Universal Studios Florida en 2027.
Reemplazando la montaña rusa anterior de Hollywood Rip Ride Rockit, Fast & Furious: Hollywood Drift permitirá a los visitantes sumergirse en la emoción de alta velocidad del universo Fast & Furious de Universal Pictures como nunca antes. Experimentarán la emocionante sensación de derrapar en 360 grados mientras aceleran a través de increíbles inversiones y otras maniobras asombrosas, incluyendo un “pico” vertical de 170 pies que los elevará casi 17 pisos sobre las afueras de Universal CityWalk.
Fast & Furious: Hollywood Drift se unirá a la galardonada colección de experiencias de montaña rusa en Universal Orlando Resort y es otro emocionante ejemplo del increíble crecimiento, impulso e innovación de clase mundial de Universal Destinations & Experiences. Universal Studios Hollywood también estrenará su propia y única montaña rusa al aire libre, Fast & Furious: Hollywood Drift, a finales de este año.
Mientras Universal Studios Florida da paso a esta nueva y emocionante experiencia, Fast & Furious – Supercharged cerrará permanentemente en 2027.
Más información sobre Fast & Furious: Hollywood Drift será compartida en los próximos meses. Para más información sobre Universal Orlando Resort y suscribirse a actualizaciones por correo electrónico sobre la nueva montaña rusa de alta velocidad, los visitantes pueden visitar www.UniversalOrlando.com.
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Se conoce como el Pueblo de los Reyes Magos y tiene una espectacular Cabalgata viviente que deberías ver alguna vez en la vida
Hay lugares en los que la Navidad no se apaga con el paso de los años, sino que se vuelve más intensa, más auténtica y profundamente emocionante. Cada 5 de enero, cuando cae la tarde y el frío empieza a notarse en la sierra, este pequeño pueblo andaluz se transforma en un escenario mágico donde la Cabalgata de Reyes deja de ser un simple desfile para convertirse en una experiencia.
No es exagerado decir que quienes la ven por primera vez sienten que asisten a algo extraordinario, una celebración que mezcla fe, tradición, arte y una implicación vecinal difícil de encontrar hoy en día. Se trata de Higuera de la Sierra, en pleno corazón de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche en Huelva, un municipio que ha hecho de su Cabalgata de Reyes su mayor seña de identidad hasta el punto de ser conocido popularmente como el Pueblo de los Reyes Magos.
Esta es una de las más antiguas de España, con más de un siglo de historia, y ha sido reconocida como Fiesta de Interés Turístico de Andalucía y como manifestación de especial valor etnológico. Pero más allá de los títulos, lo que realmente la hace única es su forma de entender la tradición.
Higuera de la Sierra, el pueblo del Belén viviente


En este pueblo no hay prisas ni carrozas cargadas de ruido. El desfile avanza de forma pausada mostrando escenas bíblicas vivientes, auténticos cuadros en movimiento cuidadosamente diseñados y representados por vecinos del pueblo. Adultos, jóvenes y niños participan cada año en una recreación minuciosa del nacimiento de Jesús y la adoración de los Reyes Magos, con vestuario artesanal, decorados detallados y una atmósfera solemne que conmueve. Es una cabalgata que se contempla en silencio, con respeto, como si se tratara de una representación teatral al aire libre.
La implicación del pueblo es total y comienza muchos meses antes. Talleres improvisados, reuniones vecinales y horas de trabajo voluntario hacen posible que cada edición mantenga el nivel y conserve su esencia. Esta dedicación colectiva es, probablemente, uno de los grandes secretos de su éxito y de la emoción que transmite. No es un espectáculo pensado para turistas, sino una tradición viva que se comparte con quien llega dispuesto a dejarse llevar.
Como curiosidad, muchos visitantes descubren que en Higuera de la Sierra los Reyes Magos no se limitan a una sola noche al año. Su presencia atraviesa la memoria colectiva del pueblo y se extiende a lo largo del tiempo, hasta el punto de contar con un espacio propio dedicado a preservar y explicar esta tradición. El Centro de Interpretación Museo de la Cabalgata permite al viajero adentrarse en la historia y el simbolismo de este desfile único, recorriendo salas que recrean su evolución y transmiten la emoción con la que el pueblo se transforma cada 5 de enero.


No es solo un museo, sino un espacio que ayuda a comprender por qué esta celebración sigue tan viva generación tras generación, con un pequeño rincón dedicado a productos locales y recuerdos que prolongan la experiencia más allá de la visita. Quizá por eso la Cabalgata emociona tanto: no busca deslumbrar con artificios, sino dar forma a una historia compartida que Higuera de la Sierra cuida y celebra durante todo el año.
Esa misma autenticidad se percibe al recorrer el pueblo en estas fechas, una escapada perfecta para descubrir el encanto de una localidad serrana con un patrimonio sencillo pero lleno de carácter. Pasear por sus calles tranquilas, detenerse ante la Iglesia de San Sebastián, de sobria elegancia renacentista, o asomarse a la Plaza de la Constitución, verdadero corazón social del municipio, permite entender su ritmo pausado y su hospitalidad cercana.
Y como colofón, pensando especialmente en las familias, el pueblo organiza actividades que envuelven la Cabalgata y mantienen viva la ilusión durante varios días. Los niños la viven de cerca y los adultos recuperan emociones que creían olvidadas, en un destino que invita a compartir tiempo, celebrar las tradiciones y disfrutar de una escapada que deja huella.
Imágenes | Ayuntamiento Higuera de la Sierra
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Que Hacer
el balneario con cálidas aguas subterráneas a la que se atribuyen propiedades medicinales
Cuando el frío aprieta y el cuerpo pide una pausa, uno de los mejores planes posibles es refugiarse en un balneario. Mejor aún si se encuentra en plena naturaleza, rodeado de palmeras, montañas y, por qué no, el murmullo constante de un río.
En España tenemos la suerte de contar con muchos lugares como el que acabo de describir, que parecen pensados para bajar el ritmo, respirar hondo y dejar que el tiempo se estire un poco más de lo habitual. Y en el corazón de un valle murciano especialmente fértil y luminoso, existe uno de esos enclaves donde el descanso se convierte en una experiencia casi ritual.
Hablamos del Balneario de Archena, uno de los complejos termales más antiguos y emblemáticos de España, situado en el Valle de Ricote, a orillas del río Segura. Un lugar cuya historia se remonta a más de dos mil años atrás: ya los íberos y, posteriormente, los romanos aprovecharon estas aguas calientes que brotan del subsuelo a más de 50 grados.
Balneario de Archena, un templo de la relajación desde tiempos romanos


No es casualidad que este lugar haya estado ligado al cuidado del cuerpo desde tiempos remotos. A lo largo de los siglos, el balneario fue pasando por distintas etapas hasta consolidarse, en el siglo XIX, como un espacio termal moderno, momento en el que se declara oficialmente la utilidad pública de sus aguas por sus beneficios terapéuticos.
Uno de los grandes atractivos del balneario es su arquitectura, que explica por qué muchos visitantes aseguran que recuerda, salvando las distancias, a la Alhambra. El conjunto combina edificios históricos con una marcada influencia neo-mudéjar y neo-nazarí: arcos de herradura, cúpulas, azulejos decorativos, patios interiores y una cuidada simetría que invita a pasear con calma.
El Hotel Termas, uno de los más antiguos del complejo, conserva ese aire palaciego que conecta con la tradición andalusí, mientras que otras zonas incorporan líneas más contemporáneas sin romper la armonía del entorno. Todo ello integrado en un paisaje natural de más de 200.000 metros cuadrados que refuerza la sensación de estar en un oasis.
Las aguas que dan fama al balneario son minero-medicinales, con una composición rica en sales minerales como sodio, calcio y sulfatos. Se les atribuyen propiedades beneficiosas para problemas articulares, musculares, respiratorios y dermatológicos, además de un notable efecto relajante y antiestrés. Por eso, además del uso lúdico, aquí se realizan tratamientos terapéuticos supervisados por profesionales de la salud, lo que ha convertido a Archena en un referente del turismo de bienestar durante todo el año.
Un complejo con todo lo necesario para relajarse (de verdad)


Su popularidad se debe precisamente a esa combinación de historia, salud y disfrute. El complejo cuenta con piscinas termales interiores y exteriores, circuitos de contrastes, saunas, baños de vapor, zonas de relajación y un moderno circuito llamado “Balnea” pensado para quienes buscan una experiencia más sensorial. A ello se suman varios hoteles dentro del recinto, lo que permite pasar uno o varios días sin necesidad de salir del entorno.
Llegar hasta aquí es sencillo. El balneario se encuentra a unos 25 kilómetros de la ciudad de Murcia y está bien comunicado por carretera. También es accesible en transporte público, con autobuses que conectan con la capital murciana, y se sitúa a menos de una hora del aeropuerto de Murcia-Corvera, lo que facilita la visita incluso para una escapada corta.
De cara a organizar el viaje, conviene saber que el acceso a las piscinas termales suele rondar los 25–35 euros, dependiendo del día y la temporada, con tarifas especiales entre semana y opciones de bonos o paquetes. Para disfrutar de los tratamientos más completos o alojarse en el recinto, existen ofertas que combinan noche de hotel, circuito termal y desayuno, especialmente atractivas en temporada baja. Es recomendable reservar con antelación, ya que el aforo está controlado y la demanda es alta, sobre todo los fines de semana.
Como apunte final, resulta fascinante pensar que cada baño es el resultado de un viaje subterráneo de miles de años, un lento proceso natural que hoy se traduce en bienestar. A lo largo del tiempo, estas aguas han atraído a viajeros ilustres y anónimos con un mismo propósito: encontrar alivio, calma y equilibrio. Y quizá ahí resida su verdadero valor, no tanto en la historia que se puede contar, sino en la que cada visitante se lleva consigo al marcharse.
Imágenes | Balneario de Archena
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