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“Emilia Pérez” gana el premio BAFTA a la mejor película de habla no inglesa con la ausencia de Karla Sofía Gascón

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EFE.- La cinta musical “Emilia Pérez“, del director francés Jacques Audiard, se llevó este domingo el BAFTA a mejor película de habla no inglesa.

El filme, protagonizado por la actriz española Karla Sofía Gascón, se impuso así al resto de las nominadas, entre las que se encontraba “I’m Still Here” (“Aún estoy aquí”), del cineasta brasileño Walter Salles, así como “Kneecap“, “The Seed of the Sacred Fig” (“La semilla de la higuera sagrada”) y “All We Imagine as Light” (“La luz que imaginamos”).

La protagonista de la película, Karla Sofía Gascón, no estuvo presente en la gala de los BAFTA, como tampoco en otras premiaciones, luego de recibir una avalancha de críticas tras reflotarse tuits antiguos que había publicado, en los que hacía expresiones discriminatorias.

La gala de la 78 edición de los premios de cine británico BAFTA se desarrolla este domingo en el Royal Festival Hall de Londres.

Por segundo año consecutivo, la ceremonia corre a cargo del actor británico David Tennant (“Doctor Who”) y contará con actuaciones de la banda Take That, que interpretará su éxito “Greatest Day” (que aparece en el filme “Anora”), así como del actor de “Wicked“, Jeff Goldblum, que tocará el piano durante el In Memoriam.

El drama papal “Cónclave“, del director alemán Edward Berger y protagonizada por el actor inglés Ralph Fiennes, parte como la favorita de la gran noche del cine británico, tras acumular un total de 12 nominaciones.

Le sigue de cerca “Emilia Pérez”, con 11, y el filme “The Brutalist“, que opta a nueve máscaras doradas. Con menos opciones, figuran “Anora”, “Dune: Parte 2” y “Wicked”, empatadas con 7, así como la irlandesa “Kneecap” y el biopic de Bob Dylan “A Complete Unknown” (“Un completo desconocido”), con seis.

Es una gala marcada por las ausencias, en especial la de Gascón, que hizo historia en los BAFTA al ser la primera mujer transgénero en optar a la máscara dorada, en concreto en la categoría de mejor actriz protagonista.

Tampoco acudirá ningún miembro de la familia real británica, ni siquiera el príncipe William en calidad de presidente de BAFTA, aunque sí se espera que aparezca en algún momento de la velada a través de un video pregrabado. 

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El móvil en la mesilla de noche no te está “friendo” el cerebro, pero la ciencia empieza a entender por qué te impide descansar

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Es prácticamente un ritual a día de hoy: conectar el móvil al cargador, configurar la alarma y dejarlo en la mesilla de noche a escasos 30 centímetros de la almohada para dormir. Según los datos, para el 95% de los adultos, dormir con el teléfono al alcance de la mano es una necesidad logística; para una creciente corriente de expertos en longevidad, es un error de cálculo biológico porque descansamos menos. Para ello, hemos analizado la bibliografía para saber exactamente el efecto que tiene tener el móvil al lado.

El culpable confirmado. Antes de entrar en el terreno pantanoso de los posibles problemas que puede generar la radiación al estar cerca nuestra, debemos señalar al “elefante en la habitación”. La evidencia más sólida que tenemos a día de hoy no culpa a las antenas de tener un mal sueño, sino a las pantallas y a lo que hacemos con ella.

Para que nos hagamos una idea, un metaanálisis sobre más de 36.000 participantes concluyó que el uso excesivo del smartphone aumenta un 228% el riesgo de tener una mala calidad de sueño. 

El doble responsable. El primero es la supresión de la melatonina, puesto que la luz azul emitida por los paneles LED de los móviles engaña a nuestro cerebro haciéndole creer que aún es de día. Esto retrasa la liberación de la melatonina y fragmenta la arquitectura del sueño. 

Pero no solo la luz azul es información, puesto que responder un WhatsApp o hacer doomscrolling en TikTok antes de dormir mantiene el cerebro alerta. Un estudio en estudiantes de medicina apuntaba a que el uso nocturno del móvil se correspondía con un peor descanso.

El debate de la radiación. Siempre ha sido un mantra para muchos: tener el móvil cerca es tener una gran fuente de radiación que causa muchos problemas de salud. En este caso, organismos como la OMS o ARPANSA han mantenido tradicionalmente que la evidencia de daño por campos electromagnéticos de bajo nivel es “insuficiente”. Sin embargo, no significa que sea inexistente.

Los estudios más recientes están empezando a ver los efectos no térmicos que tiene el móvil. Uno de los más interesantes se hizo con monitores de bebés que tienen una frecuencia de 2.45 GHz, similar al bluetooth o el Wifi, para simular la exposición ambiental. El resultado fue que el grupo expuesto, frente al placebo, mostró una peor calidad subjetiva de sueño y alteraciones en la variabilidad de la frecuencia cardíaca, sugiriendo que las personas sensibles sí notan la “presencia” invisible del dispositivo electrónico cerca. 

Modulación de ondas cerebrales. Otra investigación sobre señales 5G encontró que la exposición a las ondas de 3.6 GHz afectaba a los husos del sueño durante la fase N2, es decir, el sueño ligero que supone el 50% del tiempo total de descanso. Lo curioso de este estudio es que el efecto dependía de la genética: solo los portadores de ciertas variantes del gen CACNA1C mostraron alteraciones en el electroencefalograma. 

Esto matiza las advertencias de algunos expertos, puesto que tal vez la radiación no nos afecte a todos por igual, pero para un subgrupo genéticamente predispuesto, dormir junto a una fuente de emisión continua podría estar fragmentando su fase N2, crucial para la consolidación de la memoria.

El factor del hábito. A menudo se cita el estudio de Sinha para demonizar la radiación, pero lo que realmente midió este estudio fueron los hábitos en una muestra de 566 participantes. En este caso se vio que aquellas personas con un alto uso del móvil tardaban más en dormirse, su sueño era menos eficiente y un 22,6% reportó una peor calidad de sueño. 

De esta manera, la conclusión no fue que las ondas les impidieran dormir, sino que el hábito de tener el móvil cerca lleva inevitablemente a usarlo. Si está en la mesilla, lo miras. Si lo miras, te activas. Es un círculo vicioso conductual más que radiológico.

Protocolo de higiene. La pregunta en este caso es inevitable: ¿debemos envolver la habitación en papel de aluminio? No hace falta. En este caso, la física juega a nuestro favor gracias a la ley de la inversa del cuadrado: la intensidad de la radiación cae drásticamente con la distancia.

Es por ello que lo más importante es alejar el dispositivo al menos un metro de la cama, puesto que a esta distancia la exposición cae a niveles basales insignificantes, haciendo que dormir con el móvil bajo la almohada sea la peor decisión posible. Si queremos ir un poco más allá, podemos ponerlo en modo avión, aunque el mejor consejo, como apunta la Sociedad Española de Neurología, es tener una hora sagrada, donde la recomendación es dejar las pantallas una hora antes de dormir. 

Imágenes | Nubelson Fernandes 

En Xataka | Creíamos que el insomnio era solo no poder dormir. Ahora sabemos que son cinco trastornos distintos

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El móvil en la mesilla de noche no te está “friendo” el cerebro, pero la ciencia empieza a entender por qué te impide descansar

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Es prácticamente un ritual a día de hoy: conectar el móvil al cargador, configurar la alarma y dejarlo en la mesilla de noche a escasos 30 centímetros de la almohada para dormir. Según los datos, para el 95% de los adultos, dormir con el teléfono al alcance de la mano es una necesidad logística; para una creciente corriente de expertos en longevidad, es un error de cálculo biológico porque descansamos menos. Para ello, hemos analizado la bibliografía para saber exactamente el efecto que tiene tener el móvil al lado.

El culpable confirmado. Antes de entrar en el terreno pantanoso de los posibles problemas que puede generar la radiación al estar cerca nuestra, debemos señalar al “elefante en la habitación”. La evidencia más sólida que tenemos a día de hoy no culpa a las antenas de tener un mal sueño, sino a las pantallas y a lo que hacemos con ella.

Para que nos hagamos una idea, un metaanálisis sobre más de 36.000 participantes concluyó que el uso excesivo del smartphone aumenta un 228% el riesgo de tener una mala calidad de sueño. 

El doble responsable. El primero es la supresión de la melatonina, puesto que la luz azul emitida por los paneles LED de los móviles engaña a nuestro cerebro haciéndole creer que aún es de día. Esto retrasa la liberación de la melatonina y fragmenta la arquitectura del sueño. 

Pero no solo la luz azul es información, puesto que responder un WhatsApp o hacer doomscrolling en TikTok antes de dormir mantiene el cerebro alerta. Un estudio en estudiantes de medicina apuntaba a que el uso nocturno del móvil se correspondía con un peor descanso.

El debate de la radiación. Siempre ha sido un mantra para muchos: tener el móvil cerca es tener una gran fuente de radiación que causa muchos problemas de salud. En este caso, organismos como la OMS o ARPANSA han mantenido tradicionalmente que la evidencia de daño por campos electromagnéticos de bajo nivel es “insuficiente”. Sin embargo, no significa que sea inexistente.

Los estudios más recientes están empezando a ver los efectos no térmicos que tiene el móvil. Uno de los más interesantes se hizo con monitores de bebés que tienen una frecuencia de 2.45 GHz, similar al bluetooth o el Wifi, para simular la exposición ambiental. El resultado fue que el grupo expuesto, frente al placebo, mostró una peor calidad subjetiva de sueño y alteraciones en la variabilidad de la frecuencia cardíaca, sugiriendo que las personas sensibles sí notan la “presencia” invisible del dispositivo electrónico cerca. 

Modulación de ondas cerebrales. Otra investigación sobre señales 5G encontró que la exposición a las ondas de 3.6 GHz afectaba a los husos del sueño durante la fase N2, es decir, el sueño ligero que supone el 50% del tiempo total de descanso. Lo curioso de este estudio es que el efecto dependía de la genética: solo los portadores de ciertas variantes del gen CACNA1C mostraron alteraciones en el electroencefalograma. 

Esto matiza las advertencias de algunos expertos, puesto que tal vez la radiación no nos afecte a todos por igual, pero para un subgrupo genéticamente predispuesto, dormir junto a una fuente de emisión continua podría estar fragmentando su fase N2, crucial para la consolidación de la memoria.

El factor del hábito. A menudo se cita el estudio de Sinha para demonizar la radiación, pero lo que realmente midió este estudio fueron los hábitos en una muestra de 566 participantes. En este caso se vio que aquellas personas con un alto uso del móvil tardaban más en dormirse, su sueño era menos eficiente y un 22,6% reportó una peor calidad de sueño. 

De esta manera, la conclusión no fue que las ondas les impidieran dormir, sino que el hábito de tener el móvil cerca lleva inevitablemente a usarlo. Si está en la mesilla, lo miras. Si lo miras, te activas. Es un círculo vicioso conductual más que radiológico.

Protocolo de higiene. La pregunta en este caso es inevitable: ¿debemos envolver la habitación en papel de aluminio? No hace falta. En este caso, la física juega a nuestro favor gracias a la ley de la inversa del cuadrado: la intensidad de la radiación cae drásticamente con la distancia.

Es por ello que lo más importante es alejar el dispositivo al menos un metro de la cama, puesto que a esta distancia la exposición cae a niveles basales insignificantes, haciendo que dormir con el móvil bajo la almohada sea la peor decisión posible. Si queremos ir un poco más allá, podemos ponerlo en modo avión, aunque el mejor consejo, como apunta la Sociedad Española de Neurología, es tener una hora sagrada, donde la recomendación es dejar las pantallas una hora antes de dormir. 

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Con 10 estatuillas en los Premios Annie, “Kpop Demon Hunters” consolida su avance rumbo a los Óscar

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EFE.- La película coreana “Kpop Demon Hunters”, dirigida por Maggie Kang y Chris Appelhans, se convirtió en la gran triunfadora de la edición 53 de los Premios Annie al alzarse con 10 estatuillas, consolidando así su impulso en la carrera hacia los Premios Óscar.

La producción de Netflix obtuvo los galardones más codiciados de la noche, entre ellos mejor película, mejor dirección y mejor animación de personaje, reafirmando su condición de favorita en unos premios considerados los más prestigiosos del cine de animación.

El resto de galardones que obtuvo fueron los de mejor música, mejor diseño de producción, mejor doblaje, mejor guion, mejor editorial, mejores efectos especiales y mejor diseño de personaje.

Por su parte, la película “Arco”, del director francés Ugo Bienvenu, también reforzó sus opciones de cara al Óscar tras imponerse en la categoría de mejor película independiente.

La cinta francesa se perfila así como otra de las aspirantes destacadas en el apartado de mejor película de animación en la próxima edición de los Óscar, donde competirá, entre otras, con la producción surcoreana.

En las categorías de televisión, el protagonismo fue para “Common Side Effects”, de Adult Swim, que sumó cuatro galardones: mejor serie para adultos, mejor guion, mejor dirección y mejor montaje, y para “Love, Death + Robots“, que se impuso en mejor diseño de personaje, mejor diseño de producción y mejor guion gráfico.

Asimismo, la miniserie animada de televisión “Win or Lose” de Pixar, se impuso en los apartados a mejor música, mejor miniserie y mejor animación de personaje en los apartados de TV/Media.

El galardón a mejor producción especial se lo llevó “Snoopy Presents: A Summer Musical”, de WildBrain Studios en asociación con Apple TV.

El evento se llevó a cabo en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), y también se entregaron premios del jurado, incluyendo el Premio Winsor McCay a Michaël Dudok de Wit, Christopher Miller, Phil Lord y Chris Sanders, y el Premio June Foray a Sandy Rabins. 

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