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su mejor baza es su inspiración en las DSLR

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La inteligencia artificial (IA) lleva varios años acaparando el protagonismo en las presentaciones de la mayor parte de los dispositivos de consumo. Hoy, una vez más, ha atraído nuestra atención durante la puesta de largo de la nueva familia de smartphones Galaxy S25, pero, afortunadamente, no es lo único jugoso que nos ha enseñado Samsung. En este artículo lo que realmente nos importan son las cámaras que nos proponen el Galaxy S25 Ultra, el S25+ y el S25, y sí, tienen características muy interesantes.

Como estamos a punto de descubrir, la dotación de cámaras de los Galaxy S25 es esencialmente idéntica a la de los Galaxy S24 del año pasado, pero entre ambas familias hay diferencias importantes en el software que merece la pena que no pasemos por alto. De alguna forma los nuevos Galaxy S25 refinan muchos de los apartados en los que los S24 tenían margen para mejorar, aunque tendremos que esperar hasta que podamos analizarlos a fondo para averiguar si realmente están a la altura de las expectativas.

Samsung Galaxy S25, S25+ y S25 Ultra: especificaciones técnicas

galaxy s25

galaxy s25+

galaxy s25 ultra

pantalla

Dynamic AMOLED 2X de 6,2 pulgadas Full HD+

Refresco adaptativo de 1 a 120 Hz

Vision Booster

Dynamic AMOLED 2X de 6,7 pulgadas
QHD+
Refresco adaptativo de 1 a 120 Hz
Vision Booster

Dynamic AMOLED 2X de 6,9 pulgadas
QHD+
Refresco adaptativo de 1 a 120 Hz
100% DCI-P3

Vision Booster

procesador

Qualcomm Snapdragon 8 Elite

Qualcomm Snapdragon 8 Elite

Qualcomm Snapdragon 8 Elite

memoria principal

12 GB

12 GB

12 GB

almacenamiento

128, 256 o 512 GB

256 o 512 GB

256, 512 GB o 1 TB

cámara frontal

Sensor de 12 megapíxeles Dual Pixel, f/2.2 y campo de visión de 80 grados

Sensor de 12 megapíxeles Dual Pixel, f/2.2 y campo de visión de 80 grados

Sensor de 12 megapíxeles Dual Pixel, f/2.2 y campo de visión de 80 grados

cámaras traseras

  • Ultra gran angular: sensor de 12 megapíxeles Dual Pixel AF, f/2.2 y campo de visión de 120 grados
  • Principal: sensor de 50 megapíxeles, f/1.8, estabilización óptica y campo de visión de 85 grados
  • Teleobjetivo: sensor de 10 megapíxeles, f/2.4, zoom óptico 3x, estabilización óptica y campo de visión de 36 grados
  • Ultra gran angular: sensor de 12 megapíxeles Dual Pixel AF, f/2.2 y campo de visión de 120 grados
  • Principal: sensor de 50 megapíxeles, f/1.8, estabilización óptica y campo de visión de 85 grados
  • Teleobjetivo: sensor de 10 megapíxeles, f/2.4, zoom óptico 3x, estabilización óptica y campo de visión de 36 grados
  • Principal: sensor de 200 megapíxeles Super Quad Pixel AF, f/1.7, estabilización óptica y campo de visión de 85 grados
  • Ultra gran angular: sensor de 50 megapíxeles Dual Pixel, f/1.9 y campo de visión de 120 grados
  • Teleobjetivo 1: sensor de 50 megapíxeles, f/3.4, zoom óptico 5x, estabilización óptica y campo de visión de 22 grados
  • Teleobjetivo 2: sensor de 10 megapíxeles, f/2.4, zoom óptico 3x, estabilización óptica y campo de visión de 36 grados

sistema operativo

Android 15 con One UI 7

Android 15 con One UI 7

Android 15 con One UI 7

conectividad

USB-C

USB-C

USB-C

conectividad inalámbrica

5G

Wi-Fi 7

Bluetooth 5.4

NFC

5G

Wi-Fi 7

Bluetooth 5.4

NFC

5G

Wi-Fi 7

Bluetooth 5.4

NFC

sonido

Altavoces estéreo

Altavoces estéreo

Altavoces estéreo

protección ip68

batería

4.000 mAh

4.900 mAh

5.000 mAh

carga rápida

seguridad y otras funciones

Lector de huellas ultrasónico

Desbloqueo facial 2D

Samsung DeX

Samsung Pay

Lector de huellas ultrasónico

Desbloqueo facial 2D

Samsung DeX

Samsung Pay

Lector de huellas ultrasónico

Desbloqueo facial 2D

Samsung DeX

Samsung Pay

dimensiones

146,9 x 70,5 x 7,2 mm

158,4 x 75,8 x 7,3 mm

162,8 x 77,6 x 8,2 mm

peso

162 g

190 g

218 g

precio

Desde 969 euros

Desde 1.159 euros

Desde 1.579 euros

Samsung Galaxy S25 256GB Teléfono Móvil con IA, Galaxy AI, 12GB RAM, Cámara 50MP, Dual SIM, IP68, Garantía del Fabricante 3 Años + 1 Año Extra, Color Gris (Versión Española)

* Algún precio puede haber cambiado desde la última revisión


Samsung Galaxy S25+ 256GB Teléfono Móvil con IA, Galaxy AI, 12GB RAM, Cámara 50MP, Dual SIM, IP68, Garantía del Fabricante 3 Años + 1 Año Extra, Color Azul Marino (Versión Española)

* Algún precio puede haber cambiado desde la última revisión


Samsung Galaxy S25 Ultra 512GB Teléfono Móvil con IA, Galaxy AI, 12GB RAM, Cámara 200MP, Dual SIM, IP68, Garantía del Fabricante 3 Años + 1 Año Extra, Titanio Gris (Versión Española)

* Algún precio puede haber cambiado desde la última revisión

Estas son las cámaras con las que los Galaxy S25 quieren despuntar en la gama alta

Antes de indagar en el software que nos propone Samsung para sacar el máximo partido al hardware fotográfico de los nuevos Galaxy S25 os propongo que echemos un vistazo a las cámaras de los tres teléfonos móviles que dan forma a esta familia. La unidad frontal es idéntica en los tres terminales: se apoya en un sensor de 12 megapíxeles Dual Pixel que trabaja en tándem con una óptica con valor de apertura f/2.2 y un campo de visión de 80 grados. A priori estas especificaciones son idénticas a las de los terminales equiparables de la familia Galaxy S24.

El Galaxy S25 Ultra incorpora una cámara principal equipada con un sensor de 200 megapíxeles y una óptica f/1.7

Vamos, ahora sí, con las cámaras traseras. La unidad ultra gran angular de los modelos S25 y S25+ nos propone un captador de 12 megapíxeles que trabaja codo con codo con una óptica con valor de apertura f/2.2 y un campo de visión de 120 grados. Este hardware es en teoría muy similar al que nos propusieron el año pasado los Galaxy S24 y S24+ en su cámara ultra gran angular. El S25 Ultra, por su parte, incorpora una cámara principal equipada con un sensor de 200 megapíxeles y una óptica con valor de apertura f/1.7 (nada que objetar a su luminosidad).

S25 1
S25 1

La cámara ultra gran angular del Galaxy S25 Ultra es la única que ha cambiado si la comparamos con la unidad equivalente del S24 Ultra. El nuevo móvil insignia de Samsung apuesta por un sensor de 50 megapíxeles Dual Pixel que trabaja codo con codo con una óptica con valor de apertura f/1.9. Su campo de visión es de 120 grados. Esta cámara en el Galaxy S24 Ultra incorpora un captador de 12 megapíxeles y una óptica con apertura f/2.2. Su campo de visión es 120 grados. Sobre el papel la cámara ultra gran angular del nuevo Galaxy S25 Ultra es superior a la de su predecesor en términos de resolución y luminosidad. Os lo confirmaremos cuando lo analicemos a fondo.

Sobre el papel la cámara ultra gran angular del nuevo Galaxy S25 Ultra es superior a la de su predecesor en términos de resolución y luminosidad

Vamos ahora con las cámaras restantes. La unidad principal del S25 y el S25+ apuesta por un captador de 50 megapíxeles y una óptica con valor de apertura f/1.8. Nada que objetar a priori. El Galaxy S25 Ultra, sin embargo, reemplaza esta cámara por un teleobjetivo equipado con un sensor de 50 megapíxeles y una óptica con valor de apertura f/3.4 para poner en nuestras manos un zoom óptico 5x. Será interesante probarlo a fondo para evaluar su calidad. El teleobjetivo restante es idéntico en estos tres teléfonos móviles. Incorpora un sensor de 10 megapíxeles que trabaja en tándem con una óptica con valor de apertura f/2.4 y un campo de visión de 36 grados para entregarnos un zoom óptico 3x.

S25 2
S25 2

La apertura virtual los acerca más que nunca a la experiencia de una cámara DSLR

En estos tres smartphones el corazón de su software fotográfico es el motor ProVisual Engine, que no es otra cosa que un conjunto de herramientas dotadas de inteligencia artificial que, según Samsung, persiguen poner en las manos de los usuarios más opciones creativas e incrementar la calidad de nuestras instantáneas (especialmente en los escenarios de disparo más desfavorables). En los Galaxy S25 este software se ejecuta sobre el SoC Snapdragon 8 Elite de Qualcomm, por lo que sus capacidades en teoría son superiores a las del motor equiparable de los Galaxy S24.

La apertura virtual nos permite actuar sobre la profundidad de campo con una flexibilidad similar a la que nos entrega una cámara DSLR

Sea como sea la novedad más atractiva de estos teléfonos móviles es, en mi opinión, la apertura virtual. Esta prestación nos permite actuar sobre la profundidad de campo con una flexibilidad similar a la que nos entrega una cámara DSLR, según Samsung, por lo que a priori sus posibilidades creativas son muy interesantes. Esta característica está integrada en el modo Expert RAW, y, por supuesto, la probaremos a fondo tan pronto como caigan en nuestras manos estos nuevos smartphones.

Samsung1
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Durante la presentación de estos smartphones los portavoces de Samsung han prometido que el modo de disparo en condiciones de baja luminosidad, al que llaman ‘Nightography’, es capaz de recuperar más luz que nunca y más detalle, y, a la par, nos entrega menos ruido. Suena muy bien. Es evidente que en este terreno los algoritmos de inteligencia artificial llevan la voz cantante, por lo que será interesante ponerlos a prueba en condiciones rigurosas.

Samsung2
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Otro componente del motor de procesado de los Galaxy S25 que pinta realmente bien es el Object-aware Engine, un motor diseñado para identificar con precisión la luz ambiental y reconocer los objetos y las personas que estamos fotografiando. Esta información permite al software de IA restituir los tonos y las texturas de una forma fidedigna. La piel es quizá el elemento más difícil de recrear, por lo que lo pondremos a prueba en condiciones comprometidas para comprobar cómo rinde.

Un último apunte para concluir: el motor ProVisual Engine según Samsung es capaz de mejorar perceptiblemente tanto el color como el nivel de detalle. Será interesante enfrentar los nuevos Galaxy S25 a sus predecesores para averiguar en qué medida superan, o no, las prestaciones de los Galaxy S24.

En Xataka | Samsung Galaxy S25 Ultra, S25+ y S25, primeras impresiones: un despliegue de IA como no habíamos visto hasta ahora

En Xataka | Estas son las gafas de realidad aumentada de Samsung. Project Moohan se acerca, y estará gobernado por Android XR

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Alemania quiso comprobar si trabajar cuatro días a la semana era eficiente. El 70% de las empresas piensa que sí

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La semana laboral de cuatro días arrancó en Alemania como un experimento para buscar la máxima productividad de las empresas sin que ello repercuta en una plantilla agotada y sin capacidad de conciliación familiar. Dos años después del inicio de esa prueba, los datos confirman que para las empresas que participaron no fue una simple prueba, sino que se ha materializado en un cambio en la forma de trabajar que muchas compañías han decidido consolidar.

Ahora se ha concluído el informe de seguimiento elaborado por investigadores de la Universidad de Münster junto a la consultora 4 Day Week Global. En él se analiza qué ha ocurrido tras la prueba piloto que comenzó en 2024 y qué efectos posteriores ha tenido. La conclusión principal es que alrededor del 70% de las empresas que participaron en aquella prueba sigue aplicando algún modelo de reducción de jornada un año más tarde.

Una formula conocida y una muestra variada. El proyecto original de semana de cuatro días en Alemania articuló en torno al modelo 100-80-100: 100% del salario, 80% del tiempo y 100% de la productividad. Este modelo de reducción de jornada es que el mismo que se llevó a cabo en Valencia en 2023, Portugal o Reino Unido.

En la fase inicial participaron 45 empresas de distintos sectores, dedicadas a la manufactura, seguros, tecnología, medios de comunicación, comercio o educación. Además, para que fueran lo más representativas posible del tejido industrial alemán, se eligieron empresas de distintos tamaños: desde microempresas de 1 a 9 empleados, a grandes compañías con más de 250 empleados.

Los primeros datos ya daban pistas. Los investigadores han ido recopilando datos de las empresas participantes y de sus empleados desde el primer día. A los pocos meses de iniciarse la prueba las empresas estaban encantadas con los resultados, hasta el punto de que en los resultados preliminares, el 73% aseguraba que no volvería a la semana tradicional de cinco días. El nuevo informe aporta la perspectiva que da el tiempo y si aquel ímpetu inicial se ha consolidado.

Dos años después del inicio de la prueba, siete de cada diez empresas que participaron en la prueba no solo mantienen el modelo de jornada laboral de cuatro días, sino que la han integrado en su funcionamiento habitual.

Más que cuatro días: reducción flexible del tiempo de trabajo. Uno de los hallazgos más interesantes del seguimiento es que el modelo de semana laboral de cuatro días ha evolucionado y cada organización la ha implementado adaptándola a sus necesidades. No todas las empresas han optado por una semana laboral de lunes a jueves.

En torno al 22% de las empresas participantes ha adaptado el esquema inicial hacia fórmulas más flexibles: reducción de horas anuales, semanas alternas o ajustes internos según carga de trabajo. El propio informe habla ya menos de “semana de cuatro días” y más de “reducción del tiempo de trabajo“. La etiqueta importa menos que el rediseño de la jornada de trabajo y la eliminación de tareas superfluas, menos reuniones innecesarias y mayor autonomía de los equipos.

Sin impacto en los beneficios o la productividad. En términos empresariales, la prueba alemana ha sido un éxito ya que, pese a haberse mantenido un 80% de la jornada inicial, no se han registrado caídas ni en el nivel de beneficios ni en la productividad o se mejoró ligeramente con respecto al punto de partida. Es decir, que han conseguido hacer lo mismo en menos tiempo.

En lo que sí tuvo un fuerte impacto fue en el bienestar de los empleados, donde el 90% reportaba mejoras en el equilibrio entre vida personal y profesional. Como resultado de esa mejora, los empleados afirmaban sentir menos estrés y un mayor compromiso con la empresa. El 38% de las empresas indicaron que las bajas laborales y el absentismo laboral de sus empleados se habían reducido, mientras que el 56% aseguró no haber detectado cambios.

Luces y sombras en la reducción de jornada. También se observaron avances en satisfacción laboral y en la percepción de la empresa como lugar atractivo para trabajar. El estudio señala que el 87% de las empresas detectaron mejoras en la retención de talento. Por su parte, el 75% aseguraba que sus empresas ahora tenían mayor capacidad de atracción de talento en procesos de selección. Esto, en un escenario de escasez de mano de obra, supone una ventaja competitiva.

No obstante, al igual que sucedió en otras pruebas de la semana laboral de cuatro días, no todas las empresas han seguido la misma evolución. Cerca de un 30% dejó de aplicar el esquema inicial o volvió a la semana tradicional de cinco días. Las razones principales fueron operativas, dificultades para coordinarse con sus clientes, picos de trabajo difíciles de absorber o estructuras internas poco flexibles.

En Xataka | Los empleados en España despejan dudas: trabajar menos días es mejor que trabajar menos horas, según una encuesta

En Xataka | España ya tiene su primer municipio con semana laboral de cuatro días. No está en Madrid ni Barcelona, sino en un rincón de Cádiz

Imagen | Unsplash (Gonzalo Leon Jasin, Josue Isai Ramos Figueroa)

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Muere a los 71 años el actor Robert Carradine, padre de “Lizzie McGuire” y protagonista de “La revancha de los novatos”

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Escrito en ENTRETENIMIENTO el

EFE.- El actor Robert Carradine, miembro del clan Carradine y conocido por su participación en la serie de televisión “Lizzie McGuire”, falleció a los 71 años tras suicidarse, según publica Deadline.

“En un mundo que puede parecer tan oscuro, Bobby siempre fue un faro de luz para quienes lo rodeaban. Estamos desconsolados por la pérdida de esta hermosa alma y queremos reconocer la valiente lucha de Bobby durante casi dos décadas contra el trastorno bipolar”, señala la familia en un comunicado remitido al medio estadounidense.

“Esperamos que su experiencia pueda arrojar luz y animar a abordar el estigma asociado con las enfermedades mentales“, concluyen.

Su hermano mayor, Keith Carradine explicó al medio estadounidense que Robert “luchó durante dos décadas contra el trastorno bipolar, que finalmente lo venció”.

“No hay nada de qué avergonzarse —dijo—. Fue una enfermedad que lo venció, y quiero celebrar su lucha contra ella y celebrar su hermosa alma -señaló-. Tenía un don inmenso y lo extrañaremos cada día. Nos consolará lo gracioso que podía ser, lo sabio, comprensivo y tolerante que era. Así era mi hermano pequeño”.

Nacido el 24 de marzo de 1954, Carradine era el hijo menor del actor John Carradine y hermano de los actores David Carradine y Keith Carradine. Fue conocido por el gran público con el personaje de Sam McGuire, el padre de la serie “Lizzie McGuire”, protagonizada por Hilary Duff.

Debutó en la gran pantalla en 1972 junto a John Wayne en “The Cowboys”, un papel para el que su hermano David le animó y le convenció para acudir a la audición diciéndole que “tenía todo que ganar y nada que perder”.

Posteriormente, apareció en la película ganadora del Oscar , “Coming Home” (“El regreso”, 1978), dirigida por Hal Ashby y junto a Jane Fonda y Jon Voight. A esta actuación le siguió un papel menor en “Mean Streets” (“Malas Calles”) de Martin Scorsese en 1973.

El actor también participó en el western “The Long Riders” (“Forajidos de Leyenda”, 1980) y el film “Revenge of the Nerds” (“La revancha de los novatos”, 1984). 

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España tenía una red eléctrica completamente saturada. Y entonces llegaron los centros de datos para reventarla aún más

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Imagina una autopista por la que ya no cabe ni un solo vehículo más. Pero el problema no es que falte asfalto, sino que los coches no saben circular de forma eficiente y guardan distancias de seguridad kilométricas. La red eléctrica española era exactamente eso. Llevaba años operando al límite de su capacidad administrativa, y de repente, ha llegado a la rampa de acceso un convoy de camiones de tonelaje industrial y apetito voraz: los centros de datos.

Estas megainfraestructuras, pilares de la inteligencia artificial y la nube, prometen regar la economía de millones, pero su brutal necesidad de suministro amenazaba con reventar las costuras de un sistema eléctrico ya de por sí saturado. Para evitar el colapso y no dejar escapar el tren de la reindustrialización, el Gobierno ha tenido que reaccionar y cambiar radicalmente las reglas técnicas del juego.

El colapso de la capacidad en cascada. Para entender el colapso hay que mirar cómo ha cambiado nuestra forma de consumir energía. La transición energética está reconfigurando profundamente el modelo en todo el territorio nacional. Las solicitudes para conectarse a las redes de transporte y distribución se han disparado. A la electrificación de la industria y el hidrógeno renovable se suma ahora el consumo masivo asociado a los centros de datos para la inteligencia artificial. El problema estalló cuando la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) estableció un “criterio dinámico” para calcular cuánta capacidad de acceso había disponible en las zonas compartidas por varios nudos de la red.

Como detalla el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en su nota de prensa, aplicar este criterio significa que un único acceso solicitado en un nudo puede provocar un “efecto en cascada que drena capacidad en el resto de nudos que comparten la zona”, bloqueando peticiones a decenas de kilómetros de distancia. Básicamente, un gran centro de datos pide paso y, automáticamente, el sistema bloquea administrativamente los nudos vecinos por precaución, aunque físicamente los cables tengan espacio de sobra.

Inversiones en el aire y el fantasma del apagón. Las consecuencias de este embotellamiento afectan directamente a la economía real y a la seguridad nacional.

  • Parálisis inmobiliaria e industrial. La situación es tan crítica que, como ya adelantamos en nuestra cobertura anterior citando a la patronal Asprima, el año pasado solo se concedió el 12% de las solicitudes de conexión para nuevos desarrollos urbanísticos. Hay 350.000 viviendas en riesgo simplemente por falta de potencia eléctrica.
  • El riesgo de un “cero” eléctrico. El Boletín Oficial del Estado advierte de que el aumento de instalaciones que no son capaces de soportar “huecos de tensión” supone un riesgo altísimo. Si hay una perturbación y estos generadores se desconectan masivamente, se producen flujos de intercambio incompatibles con las limitadas interconexiones de España con Europa. Como recuerda el diario El País, el objetivo es evitar a toda costa que se repitan apagones masivos como el que sufrió la península ibérica el 28 de abril de 2025.
  • No basta con poner más cables. En las zonas limitadas por este criterio dinámico ya no es posible habilitar nueva capacidad simplemente invirtiendo dinero en reforzar la red con “más cobre”. El experto en el sector Joaquín Coronado lo resume a la perfección: la demanda tiene que ser 100% activa; debe aportar flexibilidad y comprometerse con la estabilidad del sistema.

La cirugía de urgencia del Gobierno. Para desatascar este nudo gordiano, el Gobierno y los reguladores han lanzado un plan de choque a tres bandas:

  • El nuevo Real Decreto del MITECO. El Ministerio ha sacado a audiencia pública (hasta el 16 de marzo) una norma que actualiza las exigencias técnicas para conectarse a la red. La clave maestra es que ahora se exige que las demandas “soporten huecos de tensión”, no introduzcan oscilaciones adversas y mantengan la calidad de la onda. Al obligar a las instalaciones a no desconectarse ante pequeñas perturbaciones, se reduce el número de nudos afectados en las zonas compartidas. Esta simple medida técnica podría hacer aflorar un 50% más de capacidad en unos 900 nudos de conexión a la red de alta tensión. 
  • Los “permisos flexibles” de la CNMC. Para acabar con el modelo binario (o te doy toda la capacidad o te la deniego), la CNMC ha propuesto cuatro nuevos tipos de permisos, como ya desglosamos en Xataka. Estos van desde permitir el consumo solo en ciertas franjas horarias, hasta permisos “dinámicos” donde el operador puede desconectar remotamente a un centro de datos si hay una emergencia en la red.
  • La “amnistía técnica” para los gigantes de los datos. En paralelo, el Ministerio de Industria ha eliminado de urgencia el requisito de las “horas valle”. Antes, para recibir ayudas, se debía consumir de noche, un absurdo para un centro de datos (que opera 24/7) y para la España actual, donde la energía solar ha tumbado los precios al mediodía.

El coste ciudadano y la letra pequeña. La maniobra del Gobierno no solo responde a una urgencia nacional, sino que sitúa a España como pionera en el continente. El país se está anticipando a la actualización de los códigos de red europeos, desplegando una batería de especificaciones técnicas de forma simultánea que ya se considera un hito a nivel mundial, como detalla El País. En este despliegue, la nueva normativa salda además una deuda histórica con el almacenamiento de energía: las baterías contarán por fin con un marco normativo propio y específico, dejando de ser tratadas administrativamente como simples instalaciones de “generación por analogía”.

Sin embargo, esta profunda digitalización para que la red soporte un modo de operación tan complejo no saldrá gratis, y la factura de la modernización acabará asomando en el bolsillo del consumidor. Las previsiones para 2026 ya estiman subidas directas en los recibos ciudadanos, con un incremento del 4% en los peajes y un nada desdeñable 10,5% en los cargos del sistema eléctrico. Y mientras los ciudadanos asumen el coste técnico, los gigantes de los datos —destinatarios de esta alfombra roja regulatoria— prefieren mantener la cautela ante el eterno escollo burocrático español. El sector tecnológico advierte de que falta una pieza clave en el puzle: si el Gobierno no incluye expresamente el Código Nacional de Actividad Económica (CNAE) correspondiente al “Proceso de datos” en la lista oficial de sectores con derecho a recibir las millonarias ayudas electrointensivas, todas estas facilidades técnicas terminarán siendo papel mojado.

De la red de cables a la red inteligente. España tiene todo el potencial natural e inversor para transformar su modelo productivo y pasar de ser el país del “sol y playa” al país del “sol y datos”. Sin embargo, como demuestra esta crisis de capacidad, la red eléctrica ha dejado de ser una simple infraestructura de cables para convertirse en una institución inteligente que requiere una gestión milimétrica.

Darle flexibilidad al sistema, exigir robustez a los nuevos gigantes tecnológicos y agilizar la burocracia han dejado de ser opciones técnicas. Son, hoy por hoy, la única vía de escape realista para evitar que la reindustrialización verde, la revolución de la inteligencia artificial y la construcción de vivienda mueran de éxito por la falta de un simple enchufe .

Imagen | Freepik y Nekib Ahmed

Xataka | España tiene un plan para captar más centros de datos que nadie: “blindarles” ante los costes de la energía

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