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Tenemos un serio problema con los ladrillos. Hacerlos de azúcar de caña y arena apunta a ser la solución
El uso de energías renovables se ha convertido en una prioridad para que empresas y países logren sus objetivos de descarbonización, pero en esa tarea, reinventar el hormigón también se ha postulado como una de las prioridades. El motivo es que la producción de hormigón y la fabricación de ladrillos es un proceso contaminante, por lo que universidades, empresas y hasta agencias como DARPA están investigando para conseguir alternativas.
Y hay una que se postula como candidata para sustituir al ladrillo: el ‘sugarcrete’, o ladrillos de caña de azúcar.
Sugarcrete. En la búsqueda por sustituir tanto los ladrillos como el hormigón, estamos probando multitud de opciones. Desde madera transgénica hasta ladrillos de adobe contemporáneo, pasando por ladrillos-grapa que no necesitan hormigón como aglutinante. Y en ese segmento entra Sugarcrete.
Se trata de una alternativa de bajo carbono a los ladrillos y bloques de hormigón tradicionales debido a que es un material resultante de la combinación de fibra de caña de azúcar, aglutinantes minerales y arena.
Sencillo y sostenible. Sus responsables son investigadores de la University of East London en colaboración con el Instituto de Investigación en Sostenibilidad y el apoyo de empresas azucareras, y ahí está una de las claves de este material. No hay que cultivar caña de azúcar específicamente para construir estos ladrillos, ya que las fibras que se utilizan son las que sobran del proceso de producción del azúcar. Es el subproducto llamado bagassa.
Es algo que facilita el acceso al material (la caña de azúcar es uno de los cultivos más grandes del mundo por volumen de producción), pero además detallan que es algo que permite crear ladrillos con una huella de carbono seis veces mejor que la de los ladrillos de arcilla tradicionales. ¿El motivo? No se necesitan hornos a altas temperaturas durante el proceso.
Aparentemente, sólo ventajas. En las pruebas prototipo que se han realizado en los laboratorios del Instituto de Investigación en Sostenibilidad, los investigadores detallan que el material resultante es cinco veces más ligero que el hormigón, es sustancialmente más barato y el tiempo de curado es de apenas una semana, en comparación con los 28 días, aproximadamente, del hormigón estándar.
Otro punto a favor es la resistencia. Las fibras de caña de azúcar forman una estructura interna entrelazada que permite reducir el contenido de acero de las losas en hasta un 90%, lo que permite que la estructura sea menos rígida y, por tanto, más resistente ante situaciones extremas. Ante un terremoto, por ejemplo, las losas de fibra son menos propensas a agrietarse, ya que absorben los efectos del choque sísmico. También tiene un alto índice de aislamiento acústico y térmico.
Impulso local. Algo interesante, aparte de las propiedades del propio material y lo que implica su fabricación a nivel medioambiental, es que puede ser una vía de salida a materiales de deshecho de fábricas de todo el mundo. Como señalan en Ideal, una de las empresas que ha aportado la caña necesaria para esta investigación es Ron Mondero, compañía granadina que emplea azúcar de caña para la elaboración de la bebida alcohólica.


Libre. La facilidad para encontrar los materiales es algo que señalan sus responsables. En zonas en las que se produzcan muchos deshechos de caña de azúcar, Sugarcrete puede ser la respuesta para que los constructores tengan materiales de calidad, pero a un precio menor porque estarán fabricados en la zona. Así, el costo de CO2 será aún menor porque hay que sumar la sostenibilidad del nuevo material y la reducción de transporte de los materiales de construcción.
Por eso, su idea es que Sugarcrete sea libre. No está patentado y comentan que es “deliberadamente, de acceso abierto para establecer asociaciones que permitan producir nuevos materiales de construcción basados en residuos biológicos en regiones en las que se cultiva caña de azúcar y donde el beneficio será mayor”.

Se pueden crear con diferentes formas en función de la estructura en la que vayan a ir o los objetivos
En pruebas. El equipo lleva unos meses realizando pruebas en varias partes del mundo, con programas que estarán evaluando hasta 2027 la idoneidad de este material en procesos de construcción reales. Además, los responsables han visitado zonas que podrían ser excelentes para implantar estos materiales, como territorios en India que tienen fábricas de caña de azúcar y donde los residuos podrían utilizarse para construir viviendas.
En estos territorios del sur de Asia, además, pueden ser un aliado para reducir las emisiones de carbono en el sector de la construcción.
Echando azúcar al cemento. Y, aunque Sugarcrete es un producto más que busca sustituir al ladrillo tradicional, lo cierto es que lo de añadir azúcar a materiales de construcción tradicionales no es nuevo. Sin ir más lejos, hace unos meses vimos que el subproducto de la caña de azúcar, junto a una bacteria, se puede ‘echar’ a la mezcla del hormigón para conseguir un material con capacidad de regeneración.
Esto es algo que también es interesante de cara a la descarbonización, ya que mantener el hormigón cuesta una millonada y se estima que, en 2026, esos costos serán de hasta 3.600 millones de dólares. Ahora sólo falta que los biomateriales pasen las pruebas necesarias, demuestren si cumplen en el terreno y, sobre todo, que las empresas lo vean como algo seguro en lo que invertir.
Imágenes | UEL
En Xataka | El gran reto del hormigón pasa por repararse a sí mismo. Y hemos dado un paso clave para conseguirlo
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estas son las provincias con más aprobados a la primera
Aprobar el examen práctico de conducir a la primera no depende solo de lo bien que te hayas preparado. También tiene mucho que ver desde dónde lo haces. Un estudio ha analizado los datos de todas las comunidades autónomas a partir de registros de aprobados y suspensos de 2024, y revela diferencias llamativas entre cada comunidad: la tasa de éxito a la primera oscila entre el 56,42% de Castilla-La Mancha y el 42,65% de Canarias. Abajo todos los detalles.
Uno de cada dos. La media nacional de aprobados en el examen práctico a la primera se sitúa en el 50,21%, según el informe de Carwow. En el teórico, la cifra es ligeramente superior: un 51,48% logra superarlo en el primer intento. El resto necesita al menos un intento adicional, y un 54,06% de los conductores que terminó aprobando el práctico lo hizo después de haber suspendido al menos una vez.
Las provincias donde más se aprueba a la primera. Castilla-La Mancha encabeza el ranking nacional con un 56,42% de aprobados en el práctico a la primera, seguida de Asturias (55,60%) y Extremadura (54,12%). Murcia (52,53%) y la Comunidad Valenciana (51,97%) completan el top cinco. Si bajamos al nivel de ciudad, el estudio sitúa a Soria como la localidad con mayor tasa global de éxito, con un 60,70% combinando teórico y práctico. Por otro lado, Badajoz tiene la tasa de aprobados en práctico más alta de todo el país, con un 63,29%.
Las provincias donde más cuesta. En el extremo opuesto, las Islas Canarias (42,65%) y las Islas Baleares (42,77%) son las comunidades autónomas donde más difícil resulta aprobar el práctico a la primera. Cantabria (46,14%) y Madrid (44,89%) también se sitúan claramente por debajo de la media nacional. A nivel de ciudad, Las Palmas de Gran Canaria registra los peores datos del país tanto en teórico (40,69%) como en práctico (37,19%), con una tasa combinada de apenas el 38,94%.
Por qué hay tanta diferencia. Realmente no existe un factor único que lo explique todo. El tipo de tráfico, la orografía de las carreteras, la densidad urbana y los circuitos habituales de examen influyen directamente en la dificultad que uno pueda percibir en la prueba. Conducir por Madrid o Barcelona en el examen no tiene nada que ver con hacerlo por Soria o Badajoz. Esto es algo que, según recoge Idealista en su análisis sobre el coste del carnet, ya lleva a algunos aspirantes a cambiar de ciudad para presentarse al examen buscando hacerlo en un lugar “más sencillo”.
Más dificultad en los exámenes. Uno de los datos más relevantes del estudio de Carwow es la tendencia a la baja en las tasas de aprobados. En el examen teórico, todas las provincias analizadas registraron una caída respecto a hace diez años, con una media nacional de 14,47 % menos de aprobados. Según el estudio, Ciudad Real es la que más ha retrocedido: un 23,25% menos. En el práctico la situación es más desigual: algunas provincias mejoran (Ávila subió un 16,72%) mientras otras empeoran (Palencia cayó un 15,24%), aunque la variación media nacional apenas llega al 0,48%.
Y suspender también sale caro. El coste de sacarse el carnet va mucho más allá de lo que muchos calculan al principio. El precio medio del carnet B en España ronda los 650-700 euros si se aprueba todo a la primera. Pero esa cifra se puede ir a los más de 1.000 euros fácil si uno suspende varias veces, ya que cada nueva convocatoria implica volver a pagar las tasas de la DGT (94,05 euros) además de clases prácticas adicionales, que oscilan entre los 25 y los 50 euros por sesión dependiendo de la ciudad. El propio estudio de Carwow señala que el 38% de los encuestados declaró haber pagado menos de 700 euros, mientras que un 7% desembolsó entre 1.000 y 1.500 euros.
Los que ya tienen el carnet. El medio también preguntó a cerca de 1.000 conductores españoles sobre su experiencia. El 80% asegura que volvería a aprobar el práctico a la primera si tuviera que repetirlo hoy. Y entre quienes encontraron dificultades durante el proceso, un 15% de los encuestados dijeron que fue por falta de tiempo, por el precio de sacarse el carnet (7%), o por largas listas de espera para examinarse (7%).
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Llevo dos semanas con las Nike Mind 001 en los pies. Tengo una teoría sobre lo que realmente venden
Nike lleva 45 años estudiando el cuerpo de los atletas del cuello hacia abajo. Cómo se mueven las articulaciones, cómo se disparan los músculos, cómo el oxígeno alimenta el rendimiento… Las nuevas Mind 001 son su primera apuesta por el cuello hacia arriba: un calzado que, según la marca, activa rutas sensoriales del cerebro a través de los pies.
Las he llevado puestas durante dos semanas, todos los días. Y he descubierto que la historia más interesante de estas zapatillas no es exactamente la que Nike quiere contar.
Qué son y qué prometen
Las Nike Mind 001 son, oficialmente, unas mules, algo así como unas chanclas cerradas por delante, sin talón; que nacen del Mind Science Department, un departamento de neurociencia creado dentro del Nike Sport Research Lab.
Su particularidad son los 22 nodos de espuma independientes en la suela, de un naranja intencionalmente llamativo, que se mueven como pequeños pistones al caminar. Nike dice que están mapeados sobre los puntos de presión anatómicos del pie y que, al estimular los mecanorreceptores de la planta, activan el córtex somatosensorial y ayudan a sentirte “más calmado, enfocado y presente”.

Los 22 nodos de cada suela. Imagen: Xataka.
El producto ha tardado más de una década en desarrollarse. Para su concepción, Nike utilizó uno de los pocos laboratorios móviles de imagen cerebral y corporal del mundo, estudiando la actividad neural de centenares de atletas en movimiento. Erling Haaland, Victor Wembanyama y A’ja Wilson las han probado. Haaland, en concreto, afirma que le ayudan a encontrar equilibrio y concentración antes de los partidos. Huelga decir que a Haaland le patrocina Nike y es la imagen para este calzado.
Las Mind 001 cuestan 90 euros. Y se agotaron en menos de cinco minutos en su lanzamiento hace un par de meses. Existen también las Mind 002, unas zapatillas muy similares pero con cordones a 140 euros, que intensifican la sensación al anclar más el pie a la plataforma, pero este análisis es exclusivamente de las 001.
Contexto personal: por qué este producto me interesa especialmente
Conviene explicar desde dónde escribo esto. Corro con frecuencia: en los últimos seis meses he completado una maratón, siete medias maratones y tres tiradas de 30 km. Voy al gimnasio varias veces por semana. Me preocupa la recuperación, la prevención de lesiones y el cuidado del tren inferior. Mi despacho parece una clínica de rehabilitación: esterilla, foam roller, rodillo rígido, pelota de lacrosse, pelota de pinchos para liberación miofascial, pistola masajeadora… Es el tipo de ecosistema en el que un producto como las Mind 001 encaja de forma natural, y por eso fui el escogido para probarlas en Xataka.

El simple movimiento de la pisada, ni hablemos de ponerse de puntillas, termina de evidenciar los llamativos nodos naranjas para cualquiera que mire al suelo. Imagen: Xataka.
Un dato relevante: intenté en su momento usar las chanclas de recuperación de Hoka, una de las opciones más populares del mercado. Fue imposible. Mi pie es fino y la horma de las Hoka es ancha, el pie me bailaba dentro y la sensación era contraria a cualquier idea de recuperación.
Las Mind 001, que no compiten exactamente en el terreno de las Hoka de recuperación, resolvieron ese problema desde el primer momento. Su ajuste es más ceñido y mi pie encaja sin sentirse apretado. Simplemente lo noto sujeto. Para alguien que viene de la frustración de no encontrar unas buenas chanclas de recuperación, esto ya es un punto a favor antes siquiera de hablar de neurociencia.
La sensación: ni masaje ni milagro, pero algo pasa
Lo primero que notas al ponértelas es que los nodos están ahí. No los puedes ignorar. Son 22 pequeñas protuberancias de espuma que se comprimen ligeramente bajo tu peso y se adaptan al movimiento. La sensación inicial es peculiar, algo así como pisar plástico de burbujas XXL, aunque no hay inestabilidad ni sensación de que algo vaya a explotar bajo tus pies. Es más bien una presión suave, distribuida, constante.
Tras unos días, la sensación se naturaliza. Dejas de pensar en los nodos como algo extraño y empiezas a percibir una especie de conexión más directa con el suelo. Sobre baldosa, que es casi lo único que piso con ellas, ya que las uso exclusivamente en casa, hay una transmisión notable de la textura y la temperatura del pavimento. Es como si el calzado, en lugar de aislarte del suelo, te lo acercase.

Imagen: Xataka.

Imagen: Xataka.
Las uso con y sin calcetines, aunque mi preferencia natural (no solo con estas, sino siempre que puedo) es ir descalzo. Sin calcetines la sensación de los nodos es más directa, más presente. No he notado molestias, ni dolor, ni demasiado calor, aunque sospecho que en pleno verano la transpirabilidad podría ser un punto débil: la construcción semicerrada del mule y los materiales, pese a ser perforados, no invitan al optimismo térmico en agosto.
Son cómodas. Realmente cómodas. La espuma que rodea los nodos es mullida y el soporte general del pie es bueno. Me las pongo en cuanto llego de entrenar por la mañana y las llevo el resto del día mientras teletrabajo y estoy en casa. No me cansan. Dos semanas después, si me las quito para ponerme mis viejas zapatillas de estar por casa, las echo de menos. Eso dice algo.
Un apunte: yo las uso exclusivamente en casa, pero esa es una elección personal, no una limitación del producto. Nike las concibe como un pregame mule, es decir, el calzado que un atleta se pone camino del estadio, en el vestuario, antes del calentamiento. Haaland las lleva puestas antes de los partidos del Manchester City.
En un par de ocasiones bajé al supermercado con ellas, un paseo muy breve. Al ser un mule sin talón, no son ideales para caminatas largas, pero funcionan perfectamente para ir al gimnasio, pasear brevemente o hacer ese tipo de recados. Que yo prefiera reservarlas para el entorno doméstico tiene más que ver con su estética que con su funcionalidad: son un calzado pensado para acompañarte en la transición entre el descanso y la actividad, no para quedarse encerrado entre cuatro paredes.
La gran promesa: ¿enfoque mental, calma, presencia?
Aquí es donde la conversación se pone más interesante. Y donde debo ser más honesto.
No noto nada a nivel mental. Ni más enfoque, ni más calma, ni más presencia. No experimento un antes y un después cognitivo al ponérmelas. No tengo un momento de revelación ni nada que se le parezca. Pero también reconozco que esto es extraordinariamente difícil de medir desde la experiencia subjetiva. ¿Cómo se cuantifica “estar más presente”? ¿Contra qué línea base comparas tu nivel de concentración con unas chanclas frente a sin ellas?
Nike cita a su chief science officer, Matthew Nurse, explicando que la estimulación de los mecanorreceptores del pie envía señales al córtex somatosensorial del cerebro, lo cual puede ayudar a desactivar la red neuronal por defecto (esa charla mental constante que sabotea la concentración) y activar redes sensorimotoras.

Imagen: Xataka.
La ciencia de base es real: los pies contienen miles de mecanorreceptores, y existe investigación publicada que confirma que la estimulación táctil plantar influye en el control postural, la coordinación y, en cierta medida, la atención cognitiva.
Pero el salto de “estimular mecanorreceptores mejora el equilibrio” a “estas zapatillas te hacen más enfocado y calmado” es enorme. Y Nike no ha publicado hasta la fecha ningún estudio revisado por pares que respalde sus afirmaciones específicas. Prometieron white papers unas semanas después del lanzamiento en declaraciones a The Verge. A día de hoy, no han aparecido. Esto no invalida la tecnología, pero sí obliga a tomarla con la prudencia que merece cualquier promesa no verificada.
En Psyche, la revista de ensayo y reflexión psicológica, el producto fue analizado directamente como un probable placebo. Y el artículo argumenta que da igual. Los placebos funcionan incluso cuando sabes que lo son. Hay investigación que demuestra que los llamados “placebos abiertos”, en los que el paciente sabe que está recibiendo un placebo, siguen produciendo efectos beneficiosos reales.
Nike ha construido un ritual muy elaborado alrededor de sus zapatillas: un departamento científico, imágenes cerebrales, atletas de élite, un relato convincente… hasta su caja se sale del naranja estándar de la mayoría de modelos, porque busca ser parte de ese relato. Y ese ritual, en sí mismo, tiene poder.

La caja de las Nike Mind también busca ser diferente y evidenciar que no se trata de una zapatilla más. Su tapa muestra un estudio de presión plantar con colores termográficos formando nodos. Imagen: Xataka.
El fenómeno cultural: señalizar que te cuidas
Hay algo que me parece más importante que la discusión sobre si los nodos activan o no tu córtex somatosensorial. Y es el tipo de producto cultural que las Mind 001 representan.
Hay un dato de contexto que ayuda a entender qué son estas zapatillas más allá de su tecnología. Según Stuff, su desarrollo contó con la participación de Kobe Bryant, un detalle que Nike no destaca en su comunicación oficial pero que conecta el producto con una de las figuras más asociadas a la preparación mental obsesiva en la historia del deporte. No es casualidad.
Tampoco es casualidad lo que ocurrió en su lanzamiento. Las Mind 001 se agotaron en menos de cinco minutos. Los restocks han seguido el mismo patrón de stock agotado casi instantáneo. Ya hay una colaboración con Fragment Design de Hiroshi Fujiwara en camino. Es decir: las Mind no se están comportando como unas chanclas de recuperación. Se están comportando como un drop de sneakers, con su lógica de escasez, hype y reventa. Esto explica mucho de lo que viene a continuación.
Vivimos una fiebre por señalizar con productos físicos y visibles la idea de “yo me cuido” y, sobre todo, “yo sé algo que tú todavía no sabes”. El ejemplo más reciente en España son las gafas de lente amarilla que ha popularizado el futbolista Marcos Llorente. Mucha gente se ha lanzado a comprarlas. Son una forma de decir, sin decirlo, que estás al tanto de algo, que te preocupas por tu rendimiento, que eres del club de los que van un paso por delante. Aunque la evidencia científica sobre sus beneficios no esté del todo clara.
Lo mismo ocurre con la terapia de luz roja, con lavarse la boca con aceite de coco, con los baños de hielo compartidos en stories de Instagram. A menudo la gente no adopta estas prácticas tanto porque quiera hacerlas como porque quiere grabarse un vídeo haciéndolas y señalizar algo a su audiencia. El gesto importa más que el resultado.

Imagen: Xataka.
Las Nike Mind 001 son carne de cañón para este fenómeno. Tienen todo lo necesario. No son tan caras como para disuadir (90 euros es mucho dinero, pero no son 600 euros), es un precio de impulso aspiracional. Son lo suficientemente llamativas como para no pasar desapercibidas, con esos nodos naranjas que invitan a la pregunta. Vienen de una marca de prestigio absoluto. Apelan a la ciencia, a la idea de que quien las lleva sabe algo que el resto aún no. Y, quizás lo más inteligente de todo: el resultado que prometen es intangible.
Si unas zapatillas prometieran que te vuelve a crecer el pelo y sigues calvo, todo el mundo sabría que no funcionan. Si las zapatillas con placa de carbono no lograran mejorar marcas, el mundo se enteraría. Pero lo que las Mind prometen (”presencia, calma, enfoque”) es personal, etéreo, imposible de refutar desde fuera. El terreno perfecto para que el placebo opere sin obstáculos.
Esto no es necesariamente malo. Si el ritual de ponerte unas zapatillas concretas antes de entrenar te ayuda a sentirte más preparado, ese efecto es real aunque su origen sea psicológico. Los atletas profesionales llevan décadas usando rituales pre-competición que no tienen base científica y que, sin embargo, funcionan porque activan un estado mental. Las Mind 001 podrían ser una versión comercializada, refinada y llamativa de ese mecanismo.
Tallaje, diseño y construcción
Uso una talla 45 normalmente y pedí una 45 en las Mind 001. El ajuste es correcto, aunque si pudiera elegiría una 45,5. Las Mind solo vienen en tallas completas, así que si estás entre dos tallas, mi consejo es que subas. El pie no baila dentro, al contrario, como decía, el ajuste es más ceñido que en la mayoría de mules; pero el medio número adicional daría un punto extra de holgura que agradecería.
Estéticamente son muy llamativas. Los nodos naranjas sobre la suela gris le dan un aspecto que oscila entre lo futurista y lo clínico. Vienen a ser una especie de Tesla Cybertruck del calzado: son un objeto diseñado para que te pregunten por él. En casa me resulta indiferente su aspecto. Por la calle no me las pondría porque prefiero la discreción. No es el tipo de calzado con el que te sientes cómodo en un contexto social tradicional, salvo que quieras precisamente provocar esa conversación. No es mi caso.

Imagen: Xataka.
La calidad de materiales y acabados es excelente. Los materiales perforados transmiten solidez, la espuma es densa y agradable, y la construcción general inspira confianza. Se nota que hay inversión seria detrás de este producto, más allá del relato de marketing.
Un apunte: la gente no me las ve puestas porque las uso en casa. Pero cuando en una conversación menciono que las estoy probando, el interés es inmediato y unánime. Todo el mundo quiere saber qué son, si funcionan, si tienen sentido. Las Mind 001 generan curiosidad como pocos productos que haya probado recientemente.
A quién se las recomendaría (y a quién no)
Se las recomendaría a quien busque unas mules de recuperación con muy buen ajuste, especialmente si tiene el pie estrecho y ha tenido problemas con la horma ancha de alternativas como las Hoka. La comodidad es real e independiente de cualquier promesa neurocientífica.
Se las recomendaría también a quien disfrute de la estimulación sensorial en los pies: ese perfil de persona que camina descalza siempre que puede, que usa pelotas de pinchos, que aprecia la textura bajo la planta. Ese sí es mi caso. Los nodos ofrecen una experiencia táctil realmente distinta a cualquier otro calzado que haya probado.
No se las recomendaría a quien las compre esperando una mejora medible en concentración o rendimiento mental. Esa promesa, hoy, no está demostrada. Si llega el día en que Nike publique los estudios que avala, la conversación cambiará. Hasta entonces, lo que tienes es un mule de 90 euros muy cómodo y con una tecnología sensorial interesante que puede o no hacerte sentir más calmado, dependiendo de tu predisposición y de cuánto creas en el ritual.
Y un aspecto que conviene mencionar alto: no existe nada comparable en el mercado. Ni Adidas, ni Hoka, ni On, ni New Balance ofrecen un producto que opere en esta categoría de “calzado neurosensorial”. Las Mind 001 no compiten contra otras recovery slides, de hecho no compiten contra nada. Esto es importante por dos razones:
- La primera explica el interés masivo: cuando un producto crea una nueva categoría, la curiosidad se dispara.
- La segunda es que dificulta enormemente la evaluación: no hay contra qué medirlas. Mis Hoka me servían como referencia de ajuste (malo), pero no de concepto. Nadie más está haciendo esto. Lo cual significa que, si la idea te atrae, las Mind 001 son tu única opción. Y si no te convencen, tampoco hay alternativa a la que recurrir.
Y no se las recomendaría a quien las quiera solo para el vídeo de Instagram. Aunque, siendo realistas, van a vender muchísimas por eso.
En resumen
Las Nike Mind 001 son un producto extraño e intrigante. Como mule de uso doméstico son estupendos: cómodos, bien construidos, con un ajuste que agradecerán quienes tienen el pie estrecho y una sensación táctil única. Eso sí, a 90 chuchos. Como producto “neurocientífico”, la promesa sigue pendiente de una verificación independiente. A mí desde luego no me ha conquistado por ahí.
Lo que Nike sí ha conseguido, y esto hay que reconocérselo, es crear una nueva categoría. No son zapatillas de deporte. No son chanclas de recuperación al uso. No son un gadget. Son un objeto que se sitúa en la intersección entre la ciencia, el bienestar y la señalización cultural, y esa posición es, en sí misma, un logro de diseño tanto industrial como narrativo.
Que los nodos activen tu córtex somatosensorial o que simplemente te hagan prestar más atención a tus pies porque son nuevos y diferentes es una pregunta que quizás no tenga una respuesta limpia. Lo que sí puedo decir tras dos semanas es que me las pongo cada mañana sin pensarlo, que cuando me las quito las echo de menos y que no recuerdo la última vez que unas chanclas me generaron tantas preguntas.
Quizás eso, en el fondo, sea exactamente lo que Nike buscaba.
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Durante 15 años un matrimonio vivió en una casa dentro de Disneyland. Ninguno de los visitantes se dio cuenta
Cuando hablamos de parques de atracciones, Disney es el rey. Aunque estos últimos años hemos visto ideas alucinantes (como el espectacular Super Nintendo World de Japón), los Disneyland siguen teniendo mucho tirón. De hecho, algunos parques se siguen actualizando con rincones como el Star Wars: Galaxy’s Edge que, tras cinco años de construcción, abrió sus puertas como la expansión más grande de la historia del parque. También hay añadidos como el Avengers Campus o Tomorrowland.
Siendo tan enormes, es normal que se encuentren historias de todo tipo en sus mágicos rincones (algunas veces no salen bien si no pagas el extra correspondiente), y una de esas historias es la del matrimonio que vivió más de 15 años en su propia casa dentro del parque. Se trata del matrimonio entre Owen y Dolly Pope y su casa estaba en el terreno del parque antes, incluso, de que se construyera el propio parque.
Disneyland se empezó a construir en 1954 y abrió sus puertas en 1955, pero la historia empieza mucho antes de eso. Owen y Dolly se casaron en 1935 y trabajaban realizando espectáculos ecuestres por toda California. En 1950, Harper Goff, uno de los artistas principales de la Disney de la época, vio a la pareja en uno de estos espectáculos y recomendó a Walt -Disney- que fuera a verlos.
En aquel momento, Disney estaba pasando una mala época. Estaban en mitad de una crisis financiera y la compañía vio que tenía que diversificar. Por eso, empezaron a plantearse el entrar en otros negocios, siendo el de los parques de atracciones uno de ellos. Por tanto, la idea de crear Disneyland ya rondaba la cabeza de Disney y, tras ver el espectáculo, quedó para comer con los Pope.
En principio, estos pensaron que lo que quería era contratarlos para alguna película, pero lo que surgieron fueron los planes para construir un parque y Disney quería que los Pope realizaran sus espectáculos allí, administrando, además, las actividades con los caballos. En 1951, el matrimonio se mudó a los estudios que Disney tenía en Burbank, siendo los únicos que, junto a los militares que ocuparon los estudios durante la Segunda Guerra Mundial, vivieron dentro de los mismos.

Así sería la casa por dentro en la época en la que los Pope la habitaron
Vivían en una caravana dentro de los estudios mientras Owen construía establos, pero un buen día se les dio a elegir una casa dentro del parque. Estaba ubicada donde después se construyó la zona de Big Thunder Ranch, una de las alas del parque enfocada a la temática del ‘lejano oeste’ y empezaron a vivir allí tres días antes de la apertura del parque.
Haciendo sitio a una galaxia muy, muy lejana
Evidentemente, no vivían por la buena voluntad de Disney, sino porque eran los encargados de mantener todo lo relacionado con los espectáculos hípicos y las actividades tanto con caballos como con ponis. Aparte de esto, personal de Disney los visitaba regularmente para preguntar cómo podían mejorar los espectáculos y qué era lo que la gente quería ver, por lo que era una parte muy importante de la gestión del parque.
Con unos resultados financieros brutales, Disney empezó a explorar la idea de abrir parques temáticos en otras partes del mundo, siendo el de Florida uno de ellos. Así que, mientras se construía el Walt Disney World en la otra punta de Estados Unidos, Owen construyó arneses o aparejos para los caballos del nuevo parque, pero desde su casa en el parque californiano.
En 1971, Dolly y Owen se mudaron a Florida para supervisar la construcción del área de Fort Wilderness Resort en el nuevo parque y, con todo preparado, en 1975 ambos se jubilaron. Fueron los primeros miembros del elenco en retirarse.
¿Qué ha pasado con la casa? Pues la historia tiene miga porque. No se trata de una casa de decorado, ya que los Pope vivían ahí como hacemos cualquiera en nuestras casas, pero tenían el trabajo mucho más cerca y podían ir andando. La gracia es que miles de visitantes cada día pasaban por delante de su casa sin saber que… bueno, que era una casa normal y corriente.
Sin embargo, quedó abandonada tras la mudanza a Florida y no se volvió a ocupar más que para algunas reuniones de personal. Llegó un momento en el que se colocó un decorado que mostraba cómo vivían los Pope y se podía visitar a ciertas horas, pero llegó el momento de construir el megaparque de Star Wars.

La zona en la actualidad, con la expansión de Star Wars y la ubicación aproximada de la casa de los Pope
Disney tiene la capacidad para hacer que todo sea un producto comercial o tenga atractivo y no demolió la casa de los Pope, sino que la trasladó a un área cercana al parque que es de acceso público, pero en propiedad de Disneyland. En la fachada de la misma se puede ver una placa identificativa que cuenta la historia de la misma y donde antes estaba la casa de los Pope y los establos, ahora tenemos el aparcamiento del Halcón Milenario.
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