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Sony A1II, opiniones tras primera toma de contacto

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La Sony A1 II vuelve a revolucionar el mercado fotográfico, tal como sucedió con el modelo anterior, la Sony A1 que presentaron en febrero de 2021. A finales de octubre reunieron a la prensa internacional especializada y fueron desgranando todas las características de algo que parecía un prototipo, con su nombre en clave: CX89900.

Incorpora, además del sensor apilado CMOS Exmor RS de 50,1 MP y el procesador BIONZ XR, un nuevo procesador de IA que permite, entre otras cosas, el reconocimiento de los objetos con suma precisión.

Si a esto le sumamos la pre-captura (una revolución para el fotógrafo deportivo y de naturaleza) y la estabilización de hasta 8,5 pasos en el centro, podemos decir que estamos ante una de las mejores cámaras para el fotógrafo profesional.

Añade muchas de las características de la Sony A9 III, como los 759 puntos de AF de detección de fase, que siguen activos incluso trabajando a f22. O las prestaciones videográficas como la grabación a 8K a 30 fps, en 4:2:0 10 bits… Pero vamos a ir descubriendo más cosas a lo largo del artículo.

Ficha técnica de la Sony A1 II

La Sony A1 II llega como una evolución magistral de su predecesora, perfeccionando cada detalle para ofrecer una experiencia mejorada. Esta revisión redefine lo que los fotógrafos profesionales pueden lograr. Con su sensor CMOS Exmor RS de 50,1 MP, la A1 II no solo alcanza una resolución impensable en este segmento, sino que abre un abanico de posibilidades destinado a facilitar mejores fotografías, disparadas en el momento justo. Y todo esto, procesado y almacenado con una velocidad asombrosa.

Sony A1 II
Sony A1 II

Respecto al vídeo, comparte las mismas características que el modelo anterior y que la Sony A7S III, como la grabación en 8K 30 fps. Pero añade funciones muy interesantes como la posibilidad de trabajar directamente con LUTs de vídeo y mayores opciones a la hora de estabilizar la imagen.

Sensor

Sensor CMOS Exmor R de fotograma completo de 35 mm (35,9 x 24 mm) de 50,1 MP

Procesador

BIONZ XR más uno dedicado a la IA

AF

Enfoque automático híbrido rápido (enfoque automático con detección de fases/enfoque automático con detección de contraste)

Visor

Visor electrónico (color) de 1,6 cm (tipo 0,64) con 9.437.184 puntos

Pantalla LCD

7,5 cm (tipo 3.0) TFT de tipo táctil

Sensibilidad

ISO 100-32000 (los números ISO desde ISO 50 hasta ISO 102400 pueden  establecerse como rango ISO ampliado), AUTO (ISO 100-12800, se puede  seleccionar el límite inferior y superior)

Velocidad de disparo

Obturador automático/electrónico: Captura continua: Hi+: 30 fps, alta:  20 fps; media: 15 fps, baja: 5 fps, , Obturador mecánico: Captura  continua: Hi+: 10 fps, alta: 8 fps; media: 6 fps, baja: 3 fps. Pre-captura

Estabilizador de imagen

8,5 pasos en el centro y 7 pasos en el extremo

Almacenamiento

Tarjeta de memoria SD, tarjeta de memoria SDHC (compatible con  UHS-I/II), tarjeta de memoria SDXC (compatible con UHS-I/II), tarjeta de  memoria CFexpress tipo A

Formatos de imagen

JPEG (Versión DCF 2.0, Exif versión. 2.32, compatible con MPF Baseline),  HEIF (compatible con MPEG-A MIAF), RAW (opción de compresión)

Formatos de grabación

XAVC S, XAVC HS y compresión de vídeo XAVC S: MPEG-4 AVC/H.264, XAVC HS: MPEG-H HEVC/H.265 en 8K y 4K

Conectividad

USB Type-C® (compatible con SuperSpeed USB de 10 Gbps [USB 3.2]); miniconector estéreo de 3,5 mm; HDMI tamaño completo Conexiones LAN 2.5GBASE-T; Terminal de sincronización para flash

Resolución vídeo máxima

Grabación interna 8K con profundidad de 10 bits y muestreo de color 4:2:0 al usar compresión Long GOP o All-Intra

Batería

NP-FZ100

Precio (solo cuerpo)

7.500€

Diseño y ergonomía

Muy lejos parecen ya los tiempos en los que las cámaras de Sony eran espartanas en lo que respecta al diseño y ergonomía. Todavía trabajo con una Sony A7 III y sujetar esta nueva A1 II me ha llevado a los tiempos de las réflex, donde las formas curvas eran la tónica general.

Es aparentemente más voluminosa gracias a una empuñadura ergonómica que permite sujetarla sin miedo a perderla entre las manos. Todavía te queda el dedo meñique fuera del cuerpo, pero ya no tienes esa sensación de que se te va a caer si la llevas sin correa.

Diego Souto
Diego Souto

Diego Souto con la Sony A1 II

De hecho, hemos tenido la suerte de probarla al lado del fotógrafo deportivo Diego Souto. Y esto es uno de los puntos que más destacó. Si tienes que fotografiar un partido o los JJOO lo único que buscas es comodidad. Y parece que Sony le ha escuchado en este punto.

Si necesitas un cuerpo más grande, como el de la Canon EOS R1 o la Nikon Z9, siempre puedes ponerle una empuñadura vertical VG-C5 que mejora la sujeción. Además, puedes ponerle dos baterías NP-FZ100, lo que aumenta su autonomía (algo de lo que hablaremos más adelante).

Sony A1 II
Sony A1 II

Una empuñadura con curvas de verdad

Como una cámara moderna que es, más parecida a un ordenador que a una cámara de carrete, tiene decenas de botones totalmente configurables con un tamaño y tacto que hacen difícil volver a los modelos más clásicos de la marca.

Durante el tiempo que estuvimos trabajando en la residencia Joaquín Blume, comprobé la importancia que tiene, según la especialidad a la que te dediques, configurar todos y cada uno de los botones.

Eso sí, aparte de lo complicado que es trabajar con un 400 mm, la curva de aprendizaje de estas cámaras es tremenda. Tengo que confesar que los siguientes días que he estado con ella he vuelto a mis orígenes y casi la dejo como viene de fábrica. Cada uno trabaja como necesita, y estas cámaras lo permiten.

Sony A1 II
Sony A1 II

Los botones y ruedas tienen la dimensión justa para encontrarlos en cualquier situación

El resto de la Sony A1 II es idéntico al modelo anterior. Ruedas grandes, con posibilidad de bloqueo que permiten cambiar, sin necesidad de entrar en el menú, el modo de enfoque, la sensibilidad, la compensación de exposición… Todo al alcance de la mano para conseguir el disparo que quieres ofrecer a tus clientes.

Las tarjetas de memoria, el visor y la pantalla

Estamos ante uno de los aciertos de Sony. Todos tenemos las tarjetas SD y en este modelo podemos seguir trabajando con ellas. Eso sí, si quieres trabajar deprisa no te queda más remedio que apostar por las CFexpress Tipo A.

Sony A1 II
Sony A1 II

Durante el entrenamiento de esgrima trabajé con los dos tipos de tarjeta, y el cuello de botella que provocan las SD hace que sea indispensable comprar las pequeñas CFexpress Tipo A.

Por cierto, tenemos de nuevo la batalla para ver la tarjeta que vence al final, las tipo A o las tipo B… Los fabricantes parece que no han aprendido la lección.

El visor es el mejor del mercado. No hay discusión. Es lo más parecido a trabajar con un visor óptico pero con todas las ventajas del mundo moderno. Es el mismo que llevan las Sony o las Canon de gama alta. Es un OLED de 9,44 MP que permite una visión clara y precisa.

Sony A1 II
Sony A1 II

No se puede decir lo mismo de la pantalla LCD. Un panel LCD de 3,2″ y 2095K como el de su antecesora. Al menos, la pantalla de la Sony A1 II es de ángulo variable. Y permite puntos de vista inverosímiles en la fotografía, además de facilitar la grabación de vídeo.

Un sensor sobrealimentado por el procesador de IA

El sensor de hace tres años de la Sony A1 marcó un antes y un después. Y no lo han cambiado. 50 MP que genera archivos RAW sin comprimir de 100 Mb. Una auténtica barbaridad que solo es posible si todas y cada una de las partes alcanzan la excelencia.

Sony A1 II
Sony A1 II

Iso 10000 1/1000 Seg f2,8

Si te bastan los 12 bits de profundidad puedes trabajar con el RAW comprimido con pérdidas. Y los jpeg alcanzan los 30 Mp. ¿Tienen sentido estos pesos de archivo? ¿Necesitan los fotógrafos deportivos o de naturaleza 8.640 x 5.760 píxeles?

Pues creía yo que no era práctico, pero en los tiempos modernos, sí. Ya quedan lejos los días en los que solo disparaban en jpeg. La gran mayoría ya trabajan en RAW y no es un problema enviar estos archivos. Se comprimen rápidamente y enseguida están al otro lado del mundo. No podemos olvidar que esta cámara tiene un puerto Ethernet de 2,5 GB que se puede conectar a la red de los estadios modernos sin problemas.

Sony A1 II
Sony A1 II

Iso 10000 1/1000 f2,8

En un partido de fútbol, el tamaño del campo permite disparar con un 400 mm, sin necesidad de cambiar de objetivo (ahorro de costes). Para fotografiar el campo contrario solo hay que recortar sin miedo a perder tamaño. Haces la foto, la envías al ordenador, la recortas en Capture One y tienes un tamaño igualmente impresionante.

Iso Sony A1 II
Iso Sony A1 II

Pruebas de ISO

Pero esto es posible por dos cosas, la calidad del sensor y la calidad del enfoque que veremos más adelante. Por ahora solo se puede probar el formato jpeg. Y como podéis ver en las pruebas de ruido, alcanzamos un paso más y permite disparar a 25600 ISO sin pestañear. Cuando tengamos el RAW, llegaremos más lejos.

Y es el mismo sensor que el de su antecesora, pero el procesador de IA empieza a notarse. Seguimos teniendo los 15 pasos de rango dinámico. Y el ruido ha disminuido casi en un paso. Además de lograr menos consumo y menos calentamiento.

Sony A1 II
Sony A1 II

Iso 6400 1/1000 f1,8

Y como solo he podido trabajar con el formato jpeg, tengo que decir que la reproducción del color ha mejorado una barbaridad. Incluso con la dudosa iluminación del centro de entrenamiento, los tonos han sido perfectos. En el caso de los RAW, sabemos que esto no tiene tanta importancia.

El día a día con la Sony A1 II

He estado probando un modelo de preproducción. Solo puede mejorar con el futuro firmware 1.0. Este modelo facilita el trabajo a los profesionales por dos motivos: la pre-captura y el sistema de autoenfoque.

No es una cámara de fin de semana, no tiene sentido guardarla largo tiempo en el armario. Está pensada para la acción diaria de la fotografía de deportes, naturaleza, estudio y reportaje. Todo en uno. Y se adapta a cualquier situación con una correcta configuración.

El sistema AF

El mejor adjetivo que puedo encontrar para definirlo es que es impresionante. Las cámaras sin espejo cambiaron el panorama. Y ahora alcanzan tal nivel que es imposible que una fotografía quede desenfocada.

Todo depende de una buena configuración. Pero los 759 puntos de detección de fase apoyados por el procesador de IA hacen que todo sea más sencillo. Lo raro es hacer una fotografía sin foco.

Sony A1 II
Sony A1 II

Iso 400 1/80 f6,3

Es capaz de enfocar al ojo de cualquier persona o animal, aunque los cierren o tengan un casco. Una vez lo captura, no lo suelta, incluso si la luz es escasa (-4 EV). Hace los mismos cálculos que la Sony A9 III con el doble de píxeles. Es decir, hace hasta 120 cálculos de seguimiento de AF/AE por segundo.

La he podido probar en entrenamientos de esgrima y en la calle. Y nunca ha fallado. También es verdad que la configuración recomendada era perfecta. Hay que ponerla en autoenfoque continuo y elegir el área de enfoque, como el Af de bloqueo para el seguimiento del deportista.

Pre-capture marca la diferencia

No soy fotógrafo deportivo, pero sé lo difícil que es captar el momento justo en el que el deportista golpea el balón. Pre-capture es una función que empieza a hacer fotografías justo antes de que aprietes el disparador. Y permite la magia.

Sony A1 II
Sony A1 II

Iso 8000 1/2500 f1,4

No os podéis imaginar lo complicado que es captar el instante preciso de un deporte como la esgrima. Pues bien, con este sistema, la cámara empieza a hacer fotografías hasta un segundo antes de que tú aprietes el obturador hasta el fondo.

Sony A1 II
Sony A1 II

Iso 8000 1/2500 f1,4

Y te marca con un asterisco el momento justo en el que lo hiciste… En mi caso, fue una bendición porque fui capaz de registrar las fotografías a Jorge López de Guereñu y Óscar Fernández Blanco, los dos esgrimistas que estáis viendo en este apartado. Esto marca un antes y un después. Os lo aseguro.

Trabajar en otras especialidades

Desde luego que puedes trabajar con ella en otras especialidades, como la fotografía de naturaleza, la fotografía social o incluso la fotografía de calle. Sirve prácticamente para todo. Eso sí, igual no aprovechas todo su potencial.

Los 50 Mp son perfectos para estudio o para la calle. De hecho, un día la saqué con un 35 mm, como acostumbro con mi cámara, y me sorprendió su respuesta. Es una más, sin lugar a dudas.

Sony A1 II
Sony A1 II

Iso 100 1/640 f6,3

El sistema de estabilización de hasta 8,5 pasos congela cualquier movimiento extraño que hagas y siempre que lleves un objetivo a la altura como el Zeiss 55 mm, te llamará la atención el detalle exquisito que puede llegar a captar.

Sony A1 II y el mundo del vídeo

Las prestaciones videográficas son casi las mismas que las que podemos encontrar en los modelos más orientados a este trabajo. Si necesitamos trabajar a 8K, esta cámara lo permite. De hecho, es en el terreno que más destaca respecto al modelo anterior.

Tiene la mayoría de las características de la Sony A9 III, con algunas de las propiedades de las Venice y Burano, las cámaras de vídeo por excelencia: sistemas avanzados de estabilización, la posibilidad de grabar con LUTs, hacer fotografías durante la grabación, etc.

Eso sí, si necesitamos grabar en situaciones de poca luz, tendremos que apostar por modelos más avanzados. Pero creo que pocos necesitarán más calidad que la que ofrece a 4K: 50/60p y 4:2:2 10 bits.

Sony A1 II, la opinión de Xataka

Creo que no hay en el mercado una cámara igual a la Sony A1 II. Es el modelo más salvaje, si se me permite la expresión, que tiene Sony en su catálogo. Como decía un anuncio, la potencia sin control no tiene sentido. Y Sony la ha domado.

Sony A1 II
Sony A1 II

Iso 10000 1/2000 f2,8

Un sensor de 50 MP, con archivos de hasta 100 MB, a una cadencia de 30 fps, sin que el búfer termine de llenarse, es algo que parece imposible. Si a esto le sumamos que todos y cada uno de los disparos está perfectamente enfocado, incluso con una diafragma f1,2, parece un producto de la imaginación.

Es verdad que solo unos pocos fotógrafos necesitan tanta potencia en una cámara de fotos. Pero el hecho de poder venderlo es increíble. Quizás podamos compararla con la Canon EOS R5 Mark II, o con la Nikon Z8, pero no son tan rápidas. Eso sí, la calidad de imagen es similar.

Sony A1 II
Sony A1 II

Sinceramente, no sé dónde situarla, porque tampoco se puede comparar con la Canon EOS R1, el nuevo buque insignia de la marca japonesa presentada hace poco. Es una rara avis dentro del mercado, y quizás ese pueda ser su talón de Aquiles, porque nunca sabes si la vas a aprovechar al 100%.

Ha mejorado en el enfoque automático, en el tratamiento del ruido, en la ergonomía, incluso en la duración de las baterías. Y todo con un firmware de preproducción. Solo los fotógrafos más técnicos amortizarán todas sus prestaciones.

No es una cámara para novatos. En manos de profesionales es un diamante en bruto que permite conseguir la foto, sí o sí. Ya no es importante que sepa la técnica, solo se necesita experiencia y buen ojo porque la Sony A1 II hace todo lo demás por ti.

Sony lo ha vuelto a hacer. Es una nueva categoría en la que está sola de momento. Es verdad que es cara, por 7.500€ no se la puede permitir mucha gente. Pero sabes que con ella en la mochila, todo saldrá perfecto.

Imágenes | Xataka

Este dispositivo ha sido cedido para prueba por parte de Sony. Puedes consultar cómo hacemos las reviews en Xataka y nuestra política de relaciones con empresas.



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pasa por hacer una película para un público inexistente

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La película de los Masters del Universo tiene buenas críticas, una base de fans aparentemente infalible y un 87% de nota del público en Rotten Tomatoes. Y después de su primer fin de semana ya es uno de los mayores fracasos de taquilla de 2026: parece que los habitantes de Eternia no logran escapar de la maldición de sus adaptaciones audiovisuales, que les persigue desde aquella lejana versión de la Cannon de 1987. Aunque aquí entran en juego cuestiones más prosaicas que un viejo y entrañable mal de ojo. 

Las cifras. El fin de semana del 5 al 7 de junio, ‘He-Man y los Masters del Universo’ recaudó 29,3 millones de dólares en Estados Unidos y 25 millones en los 86 países donde se estrenó simultáneamente, sumando un total global de 54,3 millones. Se calcula que Amazon MGM invirtió entre 170 y 200 millones de dólares en producción, lo que haría necesario que la película, sumando gastos de marketing, ingresara unos 425 millones solo para recuperar lo invertido. 

De momento, Amazon niega la mayor: Kevin Wilson, responsable de distribución doméstica de Amazon MGM, declaró en un comunicado que el fin de semana representaba “un comienzo muy sólido” y que la respuesta de la audiencia había sido “fantástica”. La vista está puesta, muy claramente, en Prime Video.

Los ochenta. Los Masters del Universo llevan unos cuarenta años protagonizando la misma historia. En agosto de 1987, Cannon Films, la productora israelí-americana conocida por sus películas con Chuck Norris, Charles Bronson y otros astros de la acción de serie B, estrenó la primera adaptación en imagen real de la franquicia, con Dolph Lundgren en el papel principal. El presupuesto era de 22 millones de dólares. La recaudación final, de 17,3 millones. El pinchazo, sumado a la de la tremebunda ‘Superman IV’, contribuyó directamente a la quiebra de Cannon Films.

Cuál es la diferencia. Sin embargo, las diferencias de presupuesto entre la versión de 1987 y la de 2026 son muy notorias. En la apuesta de la Cannon, por ejemplo, las limitaciones de presupuesto impidieron que Orko o Battle Cat aparecieran en pantalla, y la mayor parte de la historia transcurría en California, en lugar de en Eternia, que se vio reducida a un par de descampados. La película de 2026 tiene mejor factura (aunque si nos preguntan, el reparto de aquella es imbatible: a Lundgren se le sumaban Frank Langella y Meg Foster) y, de hecho, ésta recupera secuencias que quedaron fuera en los ochenta, como el ataque de Beast Man en la Tierra. Pero no ha servido de nada.

No entender. Lo que sí comparten ambas versiones es una lógica comercial que ha fallado: un juguete exitoso debería dar como fruto una película exitosa. Cuando ‘Barbie’ recaudó 1,4 mil millones de dólares globalmente en 2023, Mattel extrajo una lección clara: sus franquicias jugueteras tienen un potencial económico en pantalla grande. La empresa puso en marcha el desarrollo de más de 14 películas basadas en su catálogo: ‘Hot Wheels’ producida por J.J. Abrams, ‘Rock ‘Em Sock ‘Em Robots’ con Vin Diesel, ‘Polly Pocket’, ‘Barney’, ‘Magic 8 Ball’… ‘Masters del Universo’ es la primera gran apuesta de esa nueva era.

Pero esa lectura de ‘Barbie’ ignora por qué ‘Barbie’ funcionó. La taquilla de la película de Greta Gerwig no tenía nada que ver con la nostalgia de los juguetes originales, sino con convertir ese punto de partida en un comentario sobre roles de género que funcionaba incluso para un público que no había tenido una Barbie en las manos en décadas, o incluso que despreciaba el juguete por considerar que transmitía un mensaje tóxico, precisamente opuesto al de la película. ‘He-Man’, sin embargo, apela a la nostalgia de un segmento muy específico del público, hombres adultos que crecieron con la serie animada en los ochenta, sin ofrecer nada a quienes están fuera de ese perímetro.

Liminales y parodias. Un vistazo a la taquilla del último fin de semana muestra un panorama que Amazon no ha sabido interpretar. Por un lado está el éxito de ‘Backrooms’. La película de A24, dirigida por Kane Parsons costó 10 millones de dólares y lleva ya 212 millones recaudados en menos de dos semanas. Su película parte de una mitología de internet sobre espacios liminales, sin franquicia que respetar al dedillo, sin décadas de historia comercial que vender. Por otro lado, tenemos ‘Scary Movie’. La sexta entrega de la franquicia paródica de los hermanos Wayans, ausente de los cines desde 2013, recaudó 55 millones domésticos y 105,5 millones globales con un presupuesto de solo 30 millones.

La primera funciona porque Parsons tiene un vínculo orgánico con el material (veinte años, youtuber) y una audiencia que lo ha seguido desde internet hasta la sala. ‘Scary Movie’ plantea una propuesta directa, y aunque hace referencia a éxitos del pasado, no apela a la nostalgia y su público sabe exactamente lo que va a ver. Ambas películas, de modo distinto, responden a una demanda real. Y ‘Masters del Universo’, pese a sus indiscutibles virtudes, parece diseñada para responder a una demanda inexistente.

En Xataka | Algo está cambiando en el cine: películas de directores formados en YouTube se están comiendo a las de Disney

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los dos creen que el tiempo les da la razón

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EEUU y China han firmado una tregua tecnológica. Sin embargo, como explica muy bien Chris Miller, el autor de ‘La Guerra de los Chips’, en su newsletter, no han firmado la paz en absoluto. Lo que han acordado es una pausa estratégica en la que ambas potencias creen que el tiempo les favorece. Cada una tiene su propia teoría de cómo ganará la partida. Y esas teorías son radicalmente distintas, como cabe esperar en el escenario de confrontación actual.

La Administración liderada por Donald Trump ha hecho una concesión importante: ha permitido a Nvidia entregar a algunos de sus clientes chinos su segundo chip para inteligencia artificial (IA) más potente, la GPU H200. Su hardware más avanzado sigue estando sometido a restricciones estrictas. No obstante, esta maniobra no recoge ningún tipo de generosidad: vender los H200 genera ingresos para Nvidia y sus aliados, mientras que los chips realmente estratégicos (Blackwell y Vera Rubin) permanecen, en teoría, fuera del alcance de Pekín.

La lógica del Gobierno de Trump es la siguiente: si la IA va a ser el motor de la economía y del poder geopolítico durante las próximas décadas, EEUU solo necesita mantener su ventaja en la frontera tecnológica el tiempo suficiente para que esa ventaja se vuelva estructural. En la base de su estrategia reside la convicción de que la inteligencia artificial general (AGI) transformará el mundo de forma irreversible. La tregua le da tiempo para consolidar esa ventaja y para que sus modelos de IA demuestren su valor económico antes de que China pueda alcanzarlos.

La fragilidad estructural de la tregua

La forma en la que el Gobierno chino está leyendo la coyuntura actual es muy distinta. Cuando los líderes chinos hablan de “grandes cambios nunca vistos en un siglo”, se refieren a un reequilibrio del orden mundial industrial, no a una revolución de los modelos de lenguaje. La prueba más elocuente es la que señala Chris Miller: si Xi Jinping estuviera genuinamente preocupado por quedarse sin capacidad de cómputo, habría aceptado las GPU H200 que Trump tiene tanto interés en venderle. Y no lo ha hecho.

Entre bambalinas cada parte afila sus cuchillos para una nueva oleada de conflictos en las cadenas de suministro

China está jugando con una lógica diferente. Xi Jinping ha advertido a los gobiernos provinciales que no deben tratar la IA como una carrera de gasto sin control: “Al desarrollar nuevas fuerzas productivas de calidad no debemos precipitarnos ni lanzarnos todos a la vez […] China no debe abandonar lo antiguo por lo nuevo. Las nuevas tecnologías deben integrarse en los sectores existentes”. No es escepticismo sobre la IA. De hecho, el líder chino la ha calificado de “tecnología de época” comparable a la Revolución Industrial o el nacimiento de internet. Lo que defiende es una priorización clara: primero las bases industriales, luego la superestructura digital.

El problema inherente a una tregua en la que ambas partes creen que van a ganar es que es intrínsecamente inestable. Ninguno de los dos lados ha confundido la tregua tecnológica con la paz. China ha seguido enviando algunas tierras raras a EEUU, mientras que Washington ha pospuesto varias restricciones previamente retrasadas que se ciernen sobre los fabricantes de chips chinos. Aun así, entre bambalinas cada parte afila sus cuchillos para una nueva oleada de conflictos en las cadenas de suministro.

El empuje industrial actual de China abarca los semiconductores, la IA, la biotecnología y las baterías, y se vuelca en sectores intensivos en capital y relativamente escasos en empleo. Esta estrategia sugiere que el Gobierno chino está dispuesto a aceptar ciertos costes sociales internos a cambio de acumular capacidad estratégica. EEUU, por su parte, apuesta a que esa capacidad resultará irrelevante si la IA reescribe las reglas del juego antes de que China pueda desplegarla. Ambas apuestas son coherentes. Ambas pueden estar equivocadas. Y eso, más que cualquier acuerdo arancelario, es lo que provoca que esta tregua sea tan provisional.

Imagen | Gage Skidmore | Wikipedia

Más información | Chris Miller

En Xataka | La condena que aflige a China: tras décadas fabricando un procesador de escritorio competitivo, va seis años por detrás

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Rusia pensó que Kiev caería en días. Cuatro años después, la guerra en Ucrania se acaba de “pasar” la Primera Guerra Mundial

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En 1914, millones de europeos estaban convencidos de que la guerra terminaría antes de Navidad. De hecho, la expresión “home by Christmas” se popularizó entre soldados y civiles que creían que el conflicto sería más bien breve. Acabó prolongándose más de cuatro años y transformando para siempre Europa.

Más de un siglo después, la guerra de Ucrania ya se ha hecho más larga. 

De días a hito histórico. Cuando Rusia lanzó su invasión a gran escala en febrero de 2022, el Kremlin esperaba una campaña rápida que culminara con la caída de Kiev en cuestión de días. Más de cuatro años después, la realidad es exactamente la contraria: la guerra ha alcanzado los 1.569 días de duración y ya ha superado oficialmente a la Primera Guerra Mundial. 

Lo que comenzó como una operación diseñada para derribar rápidamente al gobierno ucraniano se ha transformado en uno de los conflictos más largos y trascendentales de la historia reciente de Europa, hasta el punto de que muchos ucranianos contemplan con inquietud otro umbral histórico aún más lejano: la duración de la Segunda Guerra Mundial.

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La comparación inevitable con 1914. Los historiadores advierten de que las comparaciones con las guerras mundiales tienen límites evidentes por las diferencias de escala, número de países implicados y volumen de bajas. Sin embargo, consideran que la guerra de Ucrania comparte suficientes rasgos con la Primera Guerra Mundial como para convertirse en su paralelismo más cercano en más de un siglo. 

Ambas comenzaron con ofensivas relámpago destinadas a lograr una victoria decisiva en pocas semanas. Tanto el avance alemán hacia París en 1914 como el empuje ruso hacia Kiev en 2022 estuvieron cerca de alcanzar sus objetivos iniciales antes de ser detenidos y obligados a retroceder.

El regreso de la guerra de trincheras. Tras el fracaso de las ofensivas iniciales, ambos conflictos derivaron hacia largos frentes estáticos donde la artillería dominaba el campo de batalla. Las imágenes de las trincheras del este de Ucrania evocaron rápidamente escenas de Francia y Bélgica durante la Gran Guerra. 

Soldados separados por apenas unos cientos de metros, bombardeos continuos y pequeños asaltos de infantería se convirtieron en la rutina diaria. La potencia de fuego obligó a los combatientes a enterrarse bajo tierra para sobrevivir, reproduciendo un patrón que parecía pertenecer definitivamente al pasado.

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Los drones cambian las reglas. La principal diferencia entre ambas guerras llegó desde el aire. Los drones transformaron profundamente el campo de batalla y terminaron haciendo vulnerables incluso las trincheras tradicionales. La vigilancia permanente desde el cielo y la capacidad de atacar con precisión obligaron a sustituir las largas líneas defensivas por pequeños refugios dispersos, difíciles de detectar y más resistentes a los ataques. 

En muchas zonas, cualquier movimiento a cielo abierto puede ser localizado y atacado en cuestión de minutos, convirtiendo amplias áreas del frente en auténticas zonas de muerte controladas por sistemas no tripulados.

Tanques, búnkeres y dispersión. La evolución tecnológica también ha reducido el protagonismo de algunas armas que durante décadas simbolizaron la guerra moderna. Los tanques, temidos durante los primeros compases de la invasión, se han convertido en objetivos fáciles para los drones y cada vez aparecen menos cerca de la línea de contacto. 

Mientras tanto, los soldados invierten enormes esfuerzos en construir refugios cada vez más sofisticados y profundos. Algunos búnkeres incorporan diseños específicos para absorber explosiones y aumentar las posibilidades de supervivencia, reflejando hasta qué punto la protección física vuelve a ser una cuestión vital en un conflicto de desgaste.

Destrucción que recuerda al siglo pasado. Aunque las cifras de bajas son muy inferiores a las de la Primera Guerra Mundial, la devastación visual resulta inquietantemente familiar. Bosques destrozados, pueblos reducidos a ruinas y campos cubiertos de cráteres aparecen constantemente en las imágenes captadas por drones de reconocimiento. 

Diversos analistas militares sostienen que la letalidad del frente ucraniano se acerca a la de las grandes batallas de hace un siglo, no por el número absoluto de muertos sino por el peligro constante al que se enfrentan quienes combaten en primera línea.

El estancamiento y la búsqueda de una salida. La lentitud de los avances ilustra la naturaleza del conflicto. En algunas operaciones recientes, las fuerzas rusas han progresado a un ritmo incluso más lento que el registrado en algunas de las batallas más estancadas de la Primera Guerra Mundial. Con las negociaciones prácticamente paralizadas, ninguno de los bandos ha encontrado todavía una fórmula para romper el equilibrio. 

Ucrania intenta debilitar la capacidad económica rusa mediante ataques contra infraestructuras energéticas y petroleras mientras inunda el frente con miles de drones de ataque, buscando imponer costes insostenibles al adversario. La paradoja final es que una guerra que comenzó con la promesa de una victoria rápida se parece cada vez más a la Gran Guerra: una lucha de desgaste prolongada, marcada por la tecnología y sin un final claro a la vista.

Imagen | Ministry of Defense of Ukraine

En Xataka | La guerra de drones ha dejado una lección clara para Ucrania: no pueden salir de casa sin una ametralladora de hace 100 años

En Xataka |  Por si no había suficiente “gasolina” en 2026, el ataque de un dron ruso ha cruzado una línea roja: la de Chernóbil

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