Cine y Tv
Los lobos: La resistencia se logra en manada

El departamento es pequeño y los niños saben bien que no pueden salir. Esa es una de las reglas. También saben que cada vez que se peleen deben reconciliarse con un abrazo. Esa es otra. El avance del día se intuye en la luz natural que atraviesa las cortinas, uno de los únicos aditamentos que visten la estancia. No importa. La falta de muebles facilita los juegos y la expansión de la imaginación: los dos hermanos corren, juegan, discuten, se convierten en superhéroes. Se pintan a sí mismos en las paredes como lobitos de caricatura. Aúllan. Cuidan su casa como lo haría una manada. Le dan play a la grabadora portátil para escuchar las voces de su mamá y de su abuelo inmortalizadas en el casete y practican una y otra vez la frase en inglés que cumplirá su más grande sueño: «I want to go Disney!«.
En Los lobos, a diferencia de lo que sucede en otros dramas sobre migración, la infancia y la ternura quedan al centro del relato. Son claves para la supervivencia en un territorio desconocido y adverso. Doblemente premiada en el festival de Berlín en 2019, la película sigue a una madre que, junto con sus dos hijos pequeños, se instala en un barrio marginado y hostil de California para empezar una nueva vida. Pero el inicio es duro y las horas de jornada laboral, largas. Los hermanos deben quedarse solos en un minúsculo departamento durante el día, cuidarse unos a otros y observar el mundo extraño desde la ventana, con las voces de la grabadora y los personajes de su imaginación como única compañía. De esta forma, la ficción del cineasta tapatío Samuel Kishi también es un coming of age, un rito de paso para los pequeños protagonistas, Max y Leo Nájar, quienes son hermanos en la vida real.

«Es lo que necesita su madre de ellos», nos platica Kishi, «que sean un poquito más independientes para que puedan hacer equipo y sobrevivir. Eso también forma parte de la resiliencia».
El director ya había puesto ambos pies en el festival de Berlín hace seis años con su ópera prima Somos Mari Pepa, otra ficción fresca y orgánica sobre la juventud y el fin definitivo de la niñez, que fue nominada a cuatro premios Ariel. Desde entonces la idea de Los lobos rondaba en su mente, aunque en un inicio se iba a llamar Los vientos de Santa Ana. El título temprano tiene mucho que ver con sus propias memorias de la infancia, de cuando su mamá los dejaba a él y a su hermano Kenji –ahora compositor de sus películas– en un departamento de Santa Ana, California, mientras se iba a trabajar. Los lobos germinó de estos recuerdos para convertirse en un tratado sobre la fuerza de la infancia.
«A veces no le damos el peso que los niños tienen en la familia», nos platica Martha Reyes Arias, quien, para encarnar a Lucía, la madre, platicó con mujeres migrantes durante el proceso de scouting en EE. UU. (la película fue filmada en Albuquerque, Nuevo México). «Eran mamás solteras, la mayoría. Me empezaron a platicar su situación, por qué se fueron, cómo fue su proceso de adaptación y cómo influyen los niños en ese proceso. Si lo aceptan o no, si se adaptan o no. Eso también ayuda o perjudica a la sobrevivencia».

La ficción también se escribe en manada
Todo empezó con un juego de memoria y la amenaza de una hoja en blanco. Samuel Kishi decidió seguir el ejemplo de Joe Brainard y su libro Me acuerdo, publicado en 1970, en donde el artista estadounidense enlista una colección de recuerdos y reflexiones. Todos los apuntes comienzan con la frase «Me acuerdo que» y juntos forman un retrato de su vida y su contexto. Impresionado por el libro y la sencillez de sus principios, el cineasta emuló el ejercicio con sus propias memorias y su imaginación quedó capturada por una de ellas: la imagen de su mamá rentando un pequeño departamento en un barrio duro e inhóspito de California. «De manera muy astuta nos dejaba una grabadora de casetes para entretenernos mientras se iba a trabajar. Grabó historias, cuentos, las reglas de la casa, lecciones de inglés y nos decía: ‘si me extrañan póngale play‘».
Sin embargo, Samuel Kishi sabía que tener una anécdota no es lo mismo que tener una historia. Aunque la película tiene tintes autobiográficos, las imágenes del pasado tuvieron que ser «revolcadas» por la ficción. Los lobos es el resultado de un trabajo intenso y continuo de reescritura, uno en donde su papel como director y escritor, según nos platica, fue el de observar, investigar, dejar respirar a los personajes, escuchar al resto del equipo y aceptar el cambio durante todo el proceso de filmación –e incluso después–. «Pensamos que cuando se escribe el guion ya está, pero no. No es que ya salga 100% honesto. Sigue teniendo muchas partes rasposas», nos comparte.
Un ejemplo de elementos por pulir fue el personaje de Lucía, a quien Samuel tenía un poco idealizada. «En varios de los tratamientos de guion, los coguionistas[Luis Briones y Sofía Gómez Córdova] y yo, por cierto muy talentosos, no lográbamos escribir a una Lucía real. Una madre real. Yo tenía una idealización de mi madre, con ciertos clichés y muchas cosas que no me permitían tener ese alejamiento que necesitaba», confiesa el cineasta.

La participación de Martha en la construcción del personaje, por lo tanto, fue clave para conseguir en la reescritura un retrato auténtico de la maternidad. La actriz no estaba considerada originalmente para actuar en la película, debido a que se veía demasiado joven para el papel. En realidad fue invitada en un inicio por Samuel para dar un taller de actuación a los niños finalistas en el proceso de casting y a leer la réplica de diálogos con ellos. Finalmente, el cineasta le sugirió que hiciera pruebas para poder seleccionarla. Una vez elegidos todos los actores, Martha vivió un tiempo en su propio departamento con Max y con Leo para construir lazos y confianza. Su experiencia y mirada encontraron a la verdadera Lucía.
«Platicaba con Kishi de que quería que la mamá fuera alguien real», nos cuenta la actriz tapatía, quien hace su debut protagónico en largometraje con esta película, «¡quería que se viera lo que yo experimenté teniéndolos encima! (ríe). Dejaba el agua corriendo, se me olvidaba apagar las cosas. Los niños ocupan toda tu atención y es muy difícil hacerlo sola, ser la única persona a cargo. Yo no he visto que eso esté retratado así en nuestro cine y en nuestro imaginario colectivo. Siempre hay esta mamá que se sacrifica, que aunque esté muy cansada te hace de cenar y te sonríe y todo eso. Yo quería agregar esos otros momentos que también existen, y eso no significa que no quieras a tus hijos, significa que también eres persona y que sientes.
Creo que sí nos afecta psicológicamente a las mujeres ver a tanta mujer perfecta en todos lados. No solo cómo se ven sino cómo se comportan en pantalla. Hay que hacer humanas a las mamás, dejar de idealizarlas».

La historia también se alimentó de las andanzas de los protagonistas más pequeños. Maximiliano Nájar, de nueve años en ese entonces, fue elegido de entre 900 niños junto con otro actor que interpretaría al hermano más chico, pero quien decidió no participar al final. Ahí fue cuando Leo Nájar, el hermano de Max de cinco años de edad, entró en acción. «Como eran hermanos en la vida real, la magia se dio solita», platica Martha. «La confianza para esos abrazos y jalones de pelo ya tenía cinco años de experiencia (ríe)».
Para lograr el tono natural y fresco, cercano al documental, que caracteriza al cine de Kishi, los niños finalistas pasaron por talleres de actuación. Primero el impartido por la propia Martha y después uno con Fátima Toledo, coach y directora de actores que ha trabajado en películas como Ciudad de Dios, y recientemente también en las mexicanas Vuelven y Noche de fuego. Cuando Leo se unió al elenco, el director y Martha repitieron los ejercicios. La preparación resultaba clave para aprovechar al máximo el tiempo y encender la chispa de la espontaneidad, ya que los niños solo pueden estar seis horas al día en un set, la mitad de lo que aproximadamente trabajan los adultos. «Necesitábamos que los niños fueran capaces de repetir tomas sin perder frescura y que también pudieran improvisar», explica la actriz.

La presencia de los niños trajo, a su vez, nuevas reescrituras y adaptaciones. Leo Nájar, por ejemplo, vivió durante la filmación un rito de paso que Samuel terminó por incluir en la historia: el hito que consiste en aprender a abrocharse las agujetas. «Era un problema de todos los días», dice el cineasta riendo. «Leo y sus zapatos. Llegaba y era un caos porque a la hora de ponérselos siempre se peleaba con Martha y Max para que le abrocharan las cintas. Pensé que era una metáfora muy bonita, así que me regresé a escribir. Su arco dramático es que va a aprender a abrochárselos, tanto en la película como en la vida real».
Con una forma de trabajo que se opone a la verticalidad en los sets de filmación –y a la repetición exagerada de tomas como signo de «genialidad»–, Samuel enfatiza la constante comunicación y colaboración para sacar avante una historia. Recuerda en especial el trabajo con el fotógrafo Octavio Arauz, y la decisión conjunta de estudiar y utilizar la luz natural de la locación, debido a las limitaciones del presupuesto. Decisiones comunitarias para escribir y enfrentar los retos de un trabajo de horas comprimidas. «Sabía en qué momento debía estar presente como director y cuándo debía hacerme a un lado», explica.
«Parte de este juego también tiene que ver con la figura del director, a quien vemos como este ser de pedestal, semidiós, en este imaginario que hemos construido. Eso de la dirección impositiva y de que todo sale de su mente de genio. Eso es una mentira, al menos para mí. El cine tiene que estar vivo. Y todo ser vivo está inmerso en el cambio».
Kishi busca la vitalidad y naturalidad de los sucesos en la forma en que concibe (y limita) las tomas de una misma escena, y en cómo se tejen a la hora del montaje. «Yo creo en tres tomas medulares», explica, «la primera es la más guionada, aquella que sigue más lo que está escrito. En la segunda trabajamos el ritmo, al comprimir la escena. En la tercera viene la improvisación, nos ponemos a jugar. Cuando llegamos a la sala de montaje vamos mezclando las tres tomas. La tercera, por ejemplo, refresca. Y eso genera algo orgánico y vivo, nada acartonado».

La película de los lobos con agujetas
En un inicio, Samuel Kishi planeaba filmar Los lobos en el mismo barrio de California en que vivió con su mamá y hermano; sin embargo, durante la búsqueda de locaciones se percató de que todo había cambiado en ese lugar. El ambiente duro y paralizado había desaparecido, así que decidió irse a Albuquerque, en donde finalmente encontró lo que estaba buscando: «un sitio atrapado en el tiempo», según nos contó durante el estreno en la Berlinale.
Hoy, el mundo sale de una pandemia que nos atrapó en un limbo de espacio y tiempo. Aunque la película se trata de un relato de migración, el cineasta cree que los esfuerzos de resistencia de Lucía, Max y Leo (y sus vivencias dentro de ese minúsculo departamento) pueden encontrar ahora distintas lecturas, a dos años de que su historia empezó su travesía por festivales del mundo. La pandemia, asimismo, significó para el equipo aún más «reescritura» de planes. «Fue un recorrido tan largo. La película se estrenó en festivales a finales de 2019, y nos tocó este proceso de adaptación. Tuvimos la suerte de alcanzar los últimos grandes festivales, con público. En Berlín no sabíamos que iba a ser la última función con esa cantidad de masas. La primera proyección ahí fue de mil personas, algo se sería inaudito ahorita», comparte Kishi.

Desde entonces, la película ha recibido cerca de 20 premios internacionales, incluyendo los máximos galardones en el pasado Festival Internacional de Cine en Guadalajara y el Festival Internacional de Cine de Guanajuato 2020. El recibimiento del público y de la crítica de distintas latitudes, de acuerdo con el cineasta, «le abrió lo ojos» hacia la universalidad de su propio relato y la conexión que genera. Desde Busan hasta La Habana, para adultos e infancias. En una proyección en Berlín, los niños en la audiencia incluso aplaudieron cuando Leo logra abrocharse la agujetas. «Poder estrenar en nuestro país. Poder llegar a un publico más general es un regalo impresionante», dice Kishi,»yo ya estaba un poco pesimista. Decía, bueno, no la vamos a estrenar hasta el 2023. Así que ha sido muy bonito poder llegar», dice el cineasta.
Para una cinta que germinó de un pequeño recuerdo tan situado y personal, sobre dos niños que experimentan el cambio desde su departamento, el viaje ha sido enorme. Al preguntarle de qué forma trabaja para confiar en esas ternuras íntimas y sin grandilocuencias el cineasta responde que su secreto es tratar de ser muy honesto a la hora de escribir. «Y eso parecería que es muy sencillo pero es complicado. Es una cuestión de encuerarse emocionalmente. De atreverte a ser honesto y decir, esto es lo que siento. Este es el que soy», explica. En su testimonio sobre cómo se aproximó a su idea se deja ver un poco de la temeridad de los narradores que, como arqueólogos –y como dice la escritora Gabriela Damián Miravete–, creen en los indicios internos y diminutos para exhumar relatos. «A veces pensamos que debemos escribir la mejor historia jamás contada, la GRAN película», afirma Kishi. «Pero no. A ver. Empecemos desde lo pequeño».

La película Los lobos estrena en salas mexicanas a partir del 10 de junio.
La entrada Los lobos: La resistencia se logra en manada se publicó primero en Cine PREMIERE.
ues de anuncios individuales.
Cine y Tv
Latidos a mil por segundo: Cuando el ritmo cinematográfico se convierte en pura taquicardia visual
Apagar las luces de la sala o acomodarse en el sillón con el control remoto en la mano persigue, la mayoría de las veces, el simple deseo de desconectarse por completo de la monotonía cotidiana a través de un espectáculo que nos sacuda la estantería. Sin embargo, no cualquier persecución de autos o intercambio de disparos logra que nos olvidemos por completo de mirar el teléfono celular, el verdadero mérito radica en aquellas producciones que dominan el arte de la tensión cinética ininterrumpida.
El criterio central para dar forma a este exigente listado se basa en dar visibilidad a narrativas de precisión milimétrica donde el peligro se siente real, físico y asfixiante. Tanto las películas como las series de acción seleccionadas ganaron su lugar en este espacio porque logran que el espectador experimente una empatía visceral con los protagonistas, transformando la pantalla en una ráfaga de adrenalina constante que no da tregua ni respiro desde la escena de apertura hasta los créditos finales.
Nitro en las venas y puentes colgantes: La odisea rústica donde el camino es el verdadero infierno
La primera parada de este recorrido nos invita a rescatar a Carga maldita (Sorcerer), una producción salvaje de fines de los años 70´ que llevó al límite físico a su equipo de filmación y que hoy se alza como el monumento definitivo al suspenso rústico sobre ruedas. La trama nos introduce en un rincón miserable y olvidado de la selva sudamericana, donde cuatro hombres prófugos y desesperados de distintas nacionalidades aceptan una misión suicida a cambio de una fuerte suma de dinero y un pasaporte legal. El objetivo consiste en conducir dos camiones desvencijados y cargados hasta el tope con cajas de nitroglicerina en estado líquido a través de kilómetros de rutas destruidas, pantanos densos y condiciones climáticas extremas. El gran problema radica en que el material es tan inestable que cualquier vibración excesiva, una piedra en el camino o un frenazo brusco volatilizará los vehículos en mil pedazos de forma instantánea.
Al revisar el catálogo de las películas de acción que esquivan las fórmulas comerciales de los estudios de Hollywood, esta obra maestra del director William Friedkin destaca por su absoluta negativa a utilizar trucos de magia digital, apostando por un realismo sucio y asfixiante que transmite el peligro real de la filmación. El espectador se convierte en un pasajero invisible atrapado en las cabinas de esos gigantes de metal, sintiendo el crujido de los neumáticos sobre puentes de madera podrecida que se caen a pedazos bajo tormentas tropicales implacables. El guion prescinde de los héroes tradicionales e idealizados para concentrarse en la psicología del miedo primitivo, el desgaste de las máquinas y la fragilidad humana ante la naturaleza salvaje, logrando una descarga de adrenalina pura y física que se clava en la retina mucho después de que se apagan los motores.

Pasillos estrechos y artes marciales: La brutalidad claustrofóbica que llegó del sudeste asiático
Cambiando drásticamente de escala, pero multiplicando los niveles de violencia coreográfica, la segunda recomendación se llama La redada (The Raid) y nos encierra en los departamentos de un edificio multifamiliar controlado por un mafioso implacable en los suburbios de Yakarta. Un escuadrón de policías tácticos de élite ingresa al lugar a primera hora de la mañana con el objetivo de limpiar la estructura piso por piso, pero la misión se sale de control rápidamente al quedar atrapados y sin comunicación en un entorno donde cada inquilino está armado hasta los dientes. Lo que sigue es una demostración de supervivencia pura que utiliza las artes marciales tradicionales de la región como el motor principal de un suspenso asfixiante que no da margen de error.
El impacto que este largometraje indonesio generó en la industria global transformó la manera en que los coreógrafos de todo el mundo diseñan los combates cuerpo a cuerpo en las películas de acción contemporáneas, abandonando los cortes de edición rápidos que esconden las limitaciones de los actores para mostrar tomas largas llenas de dolor y destreza física real. Los protagonistas utilizan desde machetes y armas de fuego cortas hasta los propios muebles rotos de los pasillos para repeler oleadas interminables de agresores en espacios tan reducidos que generan una incomodidad física real en quien mira desde el sillón. La genialidad del libreto radica en que transforma la arquitectura del edificio en un personaje más del relato, convirtiendo cada puerta abierta en una potencial trampa mortal que exige una concentración absoluta.
El contrarreloj de una traición corporativa: El ritmo criminal que devora las calles de Londres
Para aquellos espectadores que prefieren trasladar la descarga de adrenalina al formato de la pantalla chica con narrativas expandidas, una de las grandes sorpresas de los últimos años llegó de la mano de Pandillas de Londres (Gangs of London) un crudo retrato sobre las mafias internacionales que operan en las sombras de las finanzas europeas. El detonante de la historia es el asesinato del líder criminal más poderoso de la ciudad, un evento que rompe el frágil equilibrio de paz entre las distintas bandas de narcotraficantes y lavadores de dinero, desatando una cacería humana implacable donde nadie está a salvo. La serie se enfoca en el hijo del capo fallecido, quien debe asumir el control de la organización mientras intenta descubrir quién dio la orden de ejecutar a su padre en medio de un mar de sospechosos de distintas nacionalidades.
Esta producción británica se alza con orgullo entre las mejores series de acción de la década gracias a la audacia de su realizador, Gareth Evans, quien no teme dedicar episodios enteros a asedios de casas de campo o fugas de prisiones que se sienten como cortometrajes autónomos de suspenso extremo. El guion balancea de forma impecable las intrigas políticas familiares con explosiones de violencia seca y estilizada que dejan al televidente sin palabras al final de cada bloque de transmisión. Ver esta historia en la televisión de casa es confirmar que el formato episódico ha alcanzado una madurez técnica envidiable, capaz de competir de igual a igual con los grandes blockbusters de la pantalla grande en términos de impacto visual y desarrollo de personajes complejos.

El tesoro del espionaje setentero: La joya oculta que se cuece a fuego lento en la cartelera
Como bonus track imprescindible para cerrar este recorrido de emociones intensas, resulta obligatorio rescatar del catálogo digital la serie El juego (The game), una producción de época que aborda la violencia urbana desde una perspectiva mucho más sucia, cínica y cercana al thriller policial de la vieja escuela. En este rincón menos transitado del streaming, las persecuciones no involucran autos de lujo último modelo ni superhéroes con trajes de mallas, alejándose por completo de la fantasía digital presente en producciones de la escala de El Hombre Araña 3 para meter los pies en el barro de las conspiraciones políticas y los tiroteos rústicos en callejones húmedos.
El valor fundamental que atesora esta recomendación final radica en su capacidad para demostrar que las producciones que verdaderamente dejan una marca en la retina son aquellas que entienden que el peligro se vuelve mucho más aterrador cuando los protagonistas son personas comunes con recursos limitados. La tensión se construye a partir de los ruidos de los motores viejos, las llamadas telefónicas interceptadas desde cabinas públicas y los enfrentamientos armados donde cada bala disparada cuenta y las heridas tardan capítulos enteros en sanar. Darle una oportunidad a este tipo de relatos menos evidentes enriquecerá por completo tu criterio como cinéfilo, recordándote que la adrenalina más pura no siempre grita ni explota, sino que a veces se esconde en la mirada de un fugitivo que sabe que no tiene un mañana asegurado en la gran ciudad.
ues de anuncios individuales.
Source link
Cine y Tv
Cannes 2026 – Una edición desigual, pero aún llena de grandes obras
La edición 79 del Festival de Cannes estuvo marcada por la controversia. Para empezar, la selección, compuesta por 22 títulos, varios de grandes maestros, no tuvo la calidad que tanto ha deslumbrado en años recientes. Evidentemente, no es de esperarse que cada película de un gran director sea un trabajo excepcional, pero este año coincidió en que los nuevos títulos de realizadores consagrados como Pedro Almodóvar, Asghar Farhadi o Koreeda Hirokazu dejaran mucho que desear.
Por otra parte, el jurado presidido por el cineasta surcoreano Park Chan Wook fue un poco extraño, ya que estuvo conformado por cineastas con una trayectoria sólida como Chloe Zhao, noveles como el chileno Diego Céspedes o bien figuras glamorosas como Demi Moore, que no se caracteriza precisamente por una filmografía cuidada en sus más de cuatro décadas de carrera en Hollywood. De los títulos en competencia, 5 fueron dirigidos por mujeres y una de ellas, la alemana Valeska Grisebach ganó el Premio del Jurado por The Dreamed Adventure.

La Palma de Oro le fue otorgada a Fjord del realizador rumano Cristian Mungiu. Esta es la segunda vez que Mungiu recibe la presea, después de marcar un hito en la nueva ola del cine de su país con la espléndida 4 meses, 3 semanas, 2 días en 2007. Su sexto largometraje, también escrito por él, es el primero en ser ambientado y rodado fuera de Rumania, y cuenta con un reparto internacional encabezado por Sebastian Stan (quien por cierto es originario de Rumania) y la noruega Renate Reinsve, que ha cautivado al público de todo el mundo con cintas como The Worst Person in the World (por el que obtuvo el Premio de Mejor Actriz en Cannes en 2021) y Sentimental Value, ambas de Joachim Trier. Este año se anotó otro gran éxito con Backrooms de Kane Parsons, una cinta independiente estadounidense que ganó más de 350 millones de dólares en taquilla.
Después de haber colaborado juntos en A Different Man (2024) de Aaron Schimberg, Stan y Reinsve se reúnen en Fjord interpretando a la conservadora pareja Gheorghiu que emigra a Noruega. Mihai es rumano pero su mujer es noruega y ambos buscan un futuro mejor para sus cinco hijos en un pequeño pueblo. La familia pertenece a una estricta iglesia evangelista, de manera que los rezos y el estudio de la biblia dominan la rutina familiar. Por contraste, los niños acuden a una escuela pública inclusiva en la que cualquier expresión religiosa está prohibida. Mihai ha conseguido un trabajo técnico en esa misma institución en la que está sobre calificado, pero acepta el sacrificio profesional con el fin de brindarle mejores oportunidades a sus hijos. La familia es vista con extremo recelo por parte de la comunidad que es extremadamente liberal y es de esperarse que pronto los problemas surjan cuando los maestros perciben que hay un posible maltrato físico por parte de los padres hacia los hijos. Los prejuicios, la desconfianza y la barrera cultural y lingüística coloca a los padres en una situación jurídica muy compleja que explota a nivel mediático. A lo largo de su obra, Mungiu ha abordado la migración, el choque cultural entre la Europa oriental y occidental y el autoritarismo, pero en este caso la historia de la familia Ghiurghiu lo lleva a buscar un delicadísimo balance que nunca deja de ser ambiguo sobre la justicia en un caso de alteridad en el marco de un sistema ultra progresista que es completamente intransigente.
El estilo de Mungiu es su precisión y distanciamiento, y en Fjord nos presenta una historia subversiva en estos tiempos en donde una familia rígida y ultra religiosa resulta menos intolerante que la sociedad progresista noruega. Seguramente esta Palma de Oro creará una gran controversia entre el público cinéfilo, ya que podría interpretarse como una apología del autoritarismo, una postura que va precisamente en contra de la ideología que ha mostrado Mungiu a lo largo de su carrera.

El Gran Premio del Jurado fue para el gran cineasta ruso exiliado Andrey Zvyagintsev, que presenta su sexto largometraje, Minotaur, tras una prolongada ausencia de casi una década y después de haberse recuperado de una larga enfermedad. Llama la atención que sea una adaptación de la clásica película francesa La femme infidele (1969) de Claude Chabrol, pero esta historia de infelicidad conyugal, coescrita por Zvyagintsev y Simon Liashenko, le permite expandirse en el vasto paisaje de la Rusia corrupta de Vladimir Putin después de la invasión de Ucrania en 2022. El minotauro/monstruo en cuestión es Gleb, el rico presidente de una empresa de transporte (magníficamente interpretado por Dmitriy Mazurov) que vive en una lujosa casa en una provincia alejada de Moscú. Al igual que otros empresarios de la región, Gleb es convocado por el alcalde que les comunica de la necesidad del gobierno de enviar más hombres al frente de guerra, sin afectar la economía local. Gleb concibe el escalofriante plan de publicar un anuncio prometiendo duplicar el sueldo de catorce camioneros que serán reclutados antes de cobrar siquiera su primer sueldo.
Durante la primera parte de la película observamos la vida ordenada de Gleb, que está casado con una bella mujer, Galina (Iris Lebedeva) y son padres de un hijo adolescente. Durante su matrimonio ha sido infiel y distante, y los consejos que le da a su hijo de cómo responder a un bully en su clase, lo muestran como un hombre emblemático de la Rusia de Putin: déspota, intimidante y con un gran sentido de empoderamiento. Su esposa sólo parece medianamente contenta cuando recibe mensajes en el teléfono, lo que lo hace sospechar correctamente que mantiene un romance. Su rival es Anton, un joven y atractivo fotógrafo. Sólo entonces vemos que Gleb, que ha sido un hombre reservado, empieza a mostrar una pasión desmedida que le hace asesinar brutalmente al amante de su mujer. Sin embargo, después de esta crisis todo vuelve a la normalidad, Gleb no tendrá ningún castigo ya que es cómplice de las autoridades y su esposa ni siquiera lo desprecia, y menos aun se cuestiona su lugar en la sociedad corrupta a la que pertenece.
En Minotaur, Zvyagintsev logra el equilibrio perfecto entre un sofisticado thriller y una denuncia cáustica al estado déspota de Putin y seguramente será uno de los títulos más gustados este año.
El premio de Mejor Director fue compartido por el extraordinario cineasta polaco Pawel Pawlikowski y los debutantes cineastas españoles Javier Ambrossi y Javier Calvo, conocidos en su país por sus exitosas series televisivas como Los Javis, y considerados los herederos de Pedro Almodóvar.

Fatherland fue quizá la película mejor recibida por la crítica en todo el Festival de Cannes, y la que se pensaba que recibiría la Palma de Oro. Pawlikowski añade este título a una serie filmada en un riguroso blanco y negro que se centra en la Europa de la Guerra Fría y que inició en 2013 con Ida y que siguió en 2018 con Cold War, para abordar temas políticos e históricos como trasfondo de dramáticas historias personales. Fatherland, coescrita por Pawlikowski y Henk Handloegten, está ambientada en 1949, año en que el gran escritor alemán Thomas Mann (Hanns Zischler) regresa del exilio en Estados Unidos, y viaja desde Alemania Occidental a la Alemania Oriental, los dos polos ideológicos de la Guerra Fria, acompañado de su hija Erika (Sandra Hüller).
A lo largo de su obra, Thomas Mann observó la incompatibilidad entre el artista y la sociedad y esa es quizá la premisa de esta película, en la que Mann, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1929 y uno de los intelectuales más encumbrados del siglo XX, fue también el jefe de una familia plena de demonios. Para empezar, Mann luchó contra su propia homosexualidad y condenó la vida de excesos de su hijo predilecto Klaus, también escritor y abiertamente homosexual, que además tenía una relación muy estrecha con su hermana Erika. Fatherland inicia justamente en los días previos al suicidio de Klaus, durante el regreso glorioso de Mann a Frankfurt, una ciudad dominada por los Estados Unidos y lo seguimos a Weimar, territorio de los soviéticos, pero también la tierra del genio Johann Wolfgang von Goethe, el dios de las letras alemanas a quien Mann venera sobre todas las cosas.
En sus diferentes discursos, el laureado escritor busca curar el espíritu herido de Alemania y conmina a sus compatriotas a iniciar una rehabilitación espiritual que esté orientada por el pensamiento de Goethe que resistió “al culto romántico de la muerte”. Resulta paradójico que Mann hable con tanta majestuosidad sobre la sanación espiritual cuando su familia está al borde del colapso. Detrás de la fachada imperturbable de Mann, descubrimos gracias a Erika a un hombre moralmente derrotado y perteneciente a otro tiempo. Pawlikowski demuestra nuevamente su enorme maestría al narrar esta historia sobre la fama, el exilio, la identidad y la familia de una manera a la vez íntima y distante, con su característico estilo de brevedad y precisión. Fatherland es una obra sublime que restaura la fe en el arte cinematográfico y seguramente será una de las cintas más premiadas después de su paso por Cannes.

Una de las grandes sorpresas de esta edición del Festival de Cannes fue la presencia de La bola negra, una segunda cinta española producida por Pedro Almodóvar y dirigida por sus seguidores Javier Calvo y Javier Ambrossi. Se trata de una adaptación de la obra teatral La piedra oscura de Alberto Conejero e hilvanada en tres tiempos no lineales sobre tres hombres íntimamente ligados por el deseo, el amor clandestino y la herencia del dolor. Lo que los une es el primer texto abiertamente homosexual del gran escritor español Federico García Lorca que permaneció oculto durante décadas.
La bola negra es un gran mosaico maximalista donde confluyen todo tipo de tonos y estilos sorprendentes, excesivos, para presentar la historia de Sebastián (el cantante Guitarricadelafuente en su debut), un joven provinciano que es obligado a unirse como soldado raso al bando franquista. En estas circunstancias le toca vigilar en un hospital a Rafael (Miguel Bernardeau), un atractivo republicano, futbolista y hombre de teatro, personaje real que corresponde a Rafael Rodríguez Rapún, última pareja del gran poeta andaluz que para entonces ya había sido brutalmente asesinado. Rafael está malherido y sabe que lo mantienen vivo para torturarlo con el fin de denunciar a sus compañeros. Pronto se establece un romance entre ambos, lo que hace que Rafael le confíe el secreto de donde está escondido el manuscrito de Lorca.
Después de la muerte inevitable del republicano, Sebastián recupera el texto, pero éste desaparece durante décadas. La otra parte de la historia se ubica en 2017 y nos presenta a un joven historiador, Alberto (Carlos González), que vive alejado de su madre (Lola Dueñas) y que recibe una extraña herencia por parte de su abuelo materno. Este regalo será lo que une de manera misteriosa a los tres hombres. Penélope Cruz tiene un papel pequeño, pero muy lucidor, en el que interpreta a una atrevida cantante de cabaret que inspira al joven soldado Sebastián a seguir sus impulsos, en tanto que Glenn Close interpreta a una académica especializada en Lorca en el final de la historia, a la que toca autentificar el manuscrito perdido de Lorca.
La bola negra es una película única en muchos sentidos por su enfoque excesivo, melodramático, post-almodovariano, de un tema poco visto en el cine español y que aborda la represión sexual en el régimen franquista. Será una cinta sumamente atractiva para los espectadores que buscan una nueva sensibilidad en la representación de temas LGBT en un cine clásico que aspira a la monumentalidad.
Estos fueron los premios principales en una edición del Festival de Cannes que estuvo marcada por la polémica, pero que como siempre, muestra el espíritu inquebrantable y siempre renovado del cine proveniente de todos los rincones del planeta. Una razón para mantener el optimismo en estos tiempos difíciles.
Daniela Michel Desde 2003 es directora del Festival Internacional de Cine de Morelia, del cual es fundadora. Ha sido jurado de festivales como el de Cannes –en su sección Una Cierta Mirada y en la Semana de la Crítica–, el Venecia, Sundance, Locarno, San Sebastián y Berlín.
ues de anuncios individuales.
Source link
Cine y Tv
ARIEL 2026: Lista completa de nominados
La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) continúa con su objetivo de promover e impulsar la calidad del cine en nuestro país, es por eso que este 2026 celebra una nueva edición de los Premios Ariel.
Desde su resurgimiento en 1972, el Ariel no para de reconocer públicamente a los mejores profesionales del cine en México. Para su 68ª edición, este no deja de ser su propósito; así que entérate aquí sobre quiénes son los nominados en las 25 categorías que premia la AMACC este 2026.
Rumbo al Ariel 2026
Aunque para la edición de este año se recibieron 151 películas, 67 largometrajes, 84 cortometrajes y 10 películas iberoamericanas, la lista oficial consta únicamente de 49 películas nominadas, mismas que se podrán ver a lo largo del ciclo de exhibición “Rumbo al Ariel 2026”.
Durante este ciclo, las películas se presentarán de forma gratuita, incluyendo las transmisiones de los cortometrajes de ficción, animación y documental en los canales que conforman la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México. Asimismo, pensando en las preferencias del público, también se podrán disfrutar en funciones diarias a través de la plataforma de streaming, FestivalOpen!
¿Cuándo se celebrará la ceremonia del Ariel 2026?
La ceremonia de entrega del premio Ariel 2026 se llevará a cabo el próximo 3 de octubre.
Nominaciones por categoria
Actor
- Andrés Catzín | Cosmos
- Ernesto Rocha | Adiós, amor
- Hoze Meléndez | Cocodrilos
- Mauricio Isaac | Café Chairel
- Osvaldo Sánchez | En el camino
Actriz
- Ángela Molina | Cosmos
- Diana Sedano | Juana
- Emma Dib | La eterna adolescente
- Mónica del Carmen | Las mutaciones
- Natalia Reyes | Aún es de noche en Caracas
Coactuación femenina
- Arcelia Ramírez | Cocodrilos
- Margarita Sanz | Juana
- Ángeles Cruz | Las locuras
- Ruth Ramos | La eterna adolescente
- Teresita Sánchez | Cocodrilos
Coactuación masculina
- Bernardo Gamboa | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Héctor Kotsifakis | Pérdida total
- Manuel Cruz Vivas | Cocodrilos
- Mariano López Sosa | En el camino
- Roberto Sosa | Las locuras
Cortometraje animación
- Azulesepia | Dir. Luis Manuel Villarreal Dávila
- Desdoblándome | Dir. Natalia Pájaro
- Te prometo violencia | Dir. Juan María León Piña
- Teatro Secreto | Dir. Diego Martínez Gutiérrez
- Wing Shop | Dir. Andrea León Gutiérrez, Gabriela Rojas Bustos, Sascha Schmit
Cortometraje documental
- La mar | Dir. Jean Chapiro Uziel
- Las voces del despeñadero | Dir. Victor Rejón, Irving Serrano
- Mácula | Dir. Mariana Xochiquétzal Rivera García
- Mujer de barro | Dir. Concepción Vásquez
- Toda la vida para siempre | Dir. Sebastián Molina Ruiz
Cortometraje ficción
- Azul | Dir. David Karlak
- Crónica menor | Dir. Francisco Usiel
- Oc ni temiki (sigo soñando) | Dir. Misael Alva
- Techiq | Dir. Missael Sánchez Arce
- Una torreta en llamas | Dir. Humberto Flores Jáuregui
Dirección
- David Pablos | En el camino
- Ernesto Martínez Bucio | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Gabriel Mascaro | O último azul
- Lucía Gajá | Vidas en la orilla
- Pablo Pérez Lombardini | La reserva
Diseño de arte
- Belén Estrada | En el camino
- Christian Alfredo Galindo García, Consuelo Ileana Martínez Ruiz | Autos, mota y rocanrol
- Daniela Rojas | Juana
- Ezra Buenrostro | Aún es de noche en Caracas
- Salvador Parra | Vainilla
Edición
- Alfonso Gastiaburo, Ana García, Lucía Gajá | Vidas en la orilla
- Ernesto Martínez Bucio, Karen Plata, Odei Zabaleta | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Jonathan Pellicer | En el camino
- Jorge Marquéz | Gerry Adams: El hombre de Ballymurphy
- Omar Guzmán, Sebastián Sepúlveda | O último azul
Efectos especiales
- Arturo Vázquez | Contraataque
- Gerardo Muñoz, Omar Israel Ayala de la Peña | Un cuento de pescadores
- José Martínez «Josh» | Mujeres del alba
- Luis Ambriz | Cocodrilos
- Ricardo Arvizu | Aún es de noche en Caracas
Efectos visuales
- Amet Ramos | Un cuento de pescadores
- Gaston Alvárez | Autos, mota y rocanrol
- Jorge Palma Bermúdez | En el camino
- María José Straffon | Soy Frankelda
- Paula Siqueira, Raúl «Ratón» Luna | Aún es de noche en Caracas
Fotografía
- Germinal Roaux, Inti Briones | Cosmos
- Guillermo Garza | O último azul
- Juan Pablo Ramírez | Aún es de noche en Caracas
- Moritz Tessendorf | La reserva
- Ximena Amann (AMC) | En el camino
Guión adaptado
- Javier Peñalosa, Mariana Chenillo | Los dos hemisferios de Lucca
- Jimena Montemayor Loyo | Mujeres del alba
- Jorge Hérnandez Aldana | La sombra del catire
- Jorge Ramírez-Suárez | Las mutaciones
- Mariana Josefina Rondón García, María Teresa Ugás Castro | Aún es de noche en Caracas
Guión original
- David Pablos | En el camino
- Ernesto Martínez Bucio, Karen Plata | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Gabriel Mascaro, Tibério Azul | O último azul
- Germinal Roaux | Cosmos
- Pablo Pérez Lombardini | La reserva
Largometraje animación
- La gran historia de la filosofía occidental | Dir. Aria L. Covamonas
- Soy Frankelda | Dir. Arturo Ambriz Rendón, Rodolfo Ambriz Rendón
Largometraje documental
- Brigada 2045 | Dir. Olivia Luengas Magaña
- Gaza, la franja del exterminio | Dir. Rafael Rangel
- La libertad de Fierro | Dir. Santiago Esteinou
- Llamarse Olimpia | Dir. Indira Cato Cortes
- Vidas en la orilla | Dir. Lucía Gajá
Maquillaje
- Adam Zoller | En el camino
- Alejandra Velarde | Vainilla
- Gerardo Muñoz | Un cuento de pescadores
- Karina E. Monroy | Autos, mota y rocanrol
- Karina Rodríguez | Aún es de noche en Caracas
Música original
- Andrea Balency-Bearn | En el camino
- María Giménez Cacho Goded | Juana
- Memo Guerra | O último azul
- Yolihuani Curiel Balzareti | Brigada 2045
- YOM | La reserva
Ópera prima
- Cocodrilos | Dir. J. Xavier Velasco
- El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja) | Dir. Ernesto Martínez Bucio
- Juana | Dir. Daniel Giménez Cacho
- La reserva | Dir. Pablo Pérez Lombardini
- Vainilla | Dir. Mayra Hermosillo
Película iberoamericana
- Belén (Argentina) | Dir. Dolores Fonzi
- La misteriosa mirada del flamenco (Chile) | Dir. Diego Céspedes
- Los domingos (España) | Dir. Alauda Ruiz de Azúa
- Manas (Brasil) | Dir. Marianna Brennand
- Un poeta (Colombia) | Dir. Simón Mesa Soto
Revelación actoral
- Aurora Dávila | Vainilla
- Carolina Guzmán | La reserva
- Donovan Said | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Laura Uribe Rojas | El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
- Victor Miguel Prieto Simental | En el camino
Sonido
- Alex de Icaza, David Montero | Autos, mota y rocanrol
- Antonio Porém Pires, Lena Esquenazi, Nayuribe Montero | Aún es de noche en Caracas
- Arturo Salazar, Liliana Villaseñor, María Alejandra Rojas, Vincent Sinceretti | O último azul
- Carlos Cortés Navarrete (C.A.S.), Miguel Mata, Odín Acosta Ascencio | Brigada 2045
- Denis Sechaud, Ivan Dumas, Raphaël Sohier | Cosmos
Vestuario
- Brenda Gómez | Aún es de noche en Caracas
- Felipe Criado | En el camino
- Felipe Criado | Cosmos
- Gilda Navarro | Vainilla
- Gilda Navarro, Joanna Nogueiras Yankelevich | Autos, mota y rocanrol
Película
- El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja) | Mandarina Cine, Dir. Ernesto Martínez Bucio
- En el camino | Animal de Luz Films, Dir. David Pablos
- La libertad de Fierro | Javier Campos López, Santiago Esteinou, Dir. Santiago Esteinou
- O último azul | Cinevinay, Desvia, Dir. Gabriel Mascaro
- Vainilla | Huasteca CC, Redrum, Dir. Mayra Hermosillo
Te invitamos a que no te pierdas la transmisión de este evento, en el cual este año se galardonarán con el Ariel de Oro al documentalista Demetrio Bilbatúa y la actriz Rosita Arenas.
ues de anuncios individuales.
Source link
-
Actualidad2 días ago“Hemos preferido inaugurar por encima de conservar. Nadie aplaude que un puente siga en pie”
-
Actualidad2 días agoEl argumento de la creación de empleo ha sido la gran baza para levantar centros de datos. Estaría bien si fuera cierto
-
Actualidad1 día agoChina acaba de reunir 100.000 aceleradores nacionales en un superclúster. El desafío ahora es que trabajen juntos con eficiencia
-
Musica2 días ago
Prófugos del Anexo: Julión Álvarez y Alfredo Olivas anuncian concierto en Guadalajara
-
Cine y Tv17 horas agoCannes 2026 – Una edición desigual, pero aún llena de grandes obras
-
Musica2 días agoMiércoles 2×1 en Superboletos: Lista de conciertos en Guadalajara en los que aplica la promoción HOY 15 de julio
-
Actualidad23 horas agoEn 2019 descubrimos unos hongos que metabolizan el oro. Ya hay quien quiere convertirlos en la clave de la minería espacial
-
Tecnologia2 días agoDescubren un exoplaneta situado a 63 años luz de la Tierra
