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Nike se une con Netflix y crea zapatos de 'Stranger Things'
Debes quemarlos para ver los detalles
Cuando tienes una serie que no ha pasado ni siquiera un mes y ya ha sido vista por más de 40 millones de personas, resulta una buena idea intentar asociarte y sacarle el máximo jugo que puedas a tu producto.

Ya Netflix había sabido trabajar en conjunto de grandes marcas como Coca Cola, H&M, Polaroid y Hasbro, ahora la plataforma de streaming se juntó con Nike para lanzar una nueva línea de zapatos referentes a su serie estrella Stranger Things.
Fueron presentados en el Comic Con de San Diego, se trata de unas zapatillas modelo Nike Tailwind 79 que cuentan con una tela gris bastante delgada, la cual puedes quemar (muy al estilo de la serie) para conocer ciertos detalles ocultos.

Es como descifrar el Upside Down pero en tus botines, en la plantilla incluso muestran el nivel de detalle que pusieron en la creación (ojo con el spoiler): tienen el mensaje secreto ruso que descifraron Dustin (Gaten Matarazzo), Steve (Joe Keery) y Robin (Maya Hawke) en la tercera temporada de la serie.

Los únicos que tienen el calzado por ahora fueron los ganadores del fin de semana de lanzamiento, que a través de una búsqueda del tesoro obtuvieron una versión ultra-limitada. Estará disponible para todo público con un precio a revelarse a partir del 21 de agosto en BAIT.
Nadie duda del éxito que ha tenido la serie, pero en buena parte también se debe al espectacular trabajo de marketing que ha hecho Netflix con la serie, tiene mucho material para ofrecer gracias al estilo ochentero, y vaya que esta produciendo billetes verdes.
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Sabíamos que había agua en la Luna, pero no por qué algunos cráteres estaban vacíos. Al fin tenemos la respuesta
Hace tiempo que se sabe que existe agua en la Luna. Sin embargo, acceder a ella es bastante complicado. Para empezar, de momento solo se ha detectado agua en forma de hielo. Pero, además, no está claro cuáles son los mejores lugares para buscar. Hay algunas pistas, pero no paran de aparecer excepciones que desconciertan a los científicos. Por eso, el estudio llevado a cabo recientemente por científicos de la Universidad de Colorado Boulder ha resultado muy esclarecedor.
Agua helada escondida en las sombras. Las misiones que han detectado hielo en la Luna lo han localizado en las profundidades de los cráteres del polo sur lunar. Mayormente, en algo conocido como trampas frías. Estos son lugares que se encuentran permanente en sombra, de tal manera que las altísimas temperaturas que se alcanzan durante el día, de más de 120ºC, no puedan evaporar el agua.
Un recurso esencial para la colonización lunar. La detección de agua en la Luna fue un gran hito en su momento, ya que facilitaría que, en un futuro, los colonizadores lunares puedan usar el agua para cubrir necesidades básicas. Podrían emplearla para beber, pero también, por ejemplo, sería posible separar el hidrógeno del oxígeno mediante hidrólisis y emplearlo como combustible. Recordemos que la fórmula del agua es H2O, dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno.
No es tan fácil. Ya se han detectado algunos cráteres que contienen hielo, como el Cabeus. Podríamos pensar que todos los cráteres del polo sur que se encuentren en trampas frías, al igual que este, servirán como surtidores de agua. Desgraciadamente, la tarea no es tan sencilla. Se conoce que varios cráteres en esta situación no contienen agua, por lo que se debe buscar otro patrón que ayude a los futuros colonizadores lunares a saber dónde buscar.
Una cuestión de orientación. Los autores del estudio que se acaba de publicar se basaron en dos tipos de datos. Por un lado, los datos de temperatura superficial aportados por el instrumento Diviner del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) de la NASA. Por otro, los resultados de una serie de simulaciones computacionales sobre la evolución lunar.
Al estudiar todo esto en conjunto se descubrió algo interesante. Que la orientación de la Luna no ha sido siempre la misma. Su inclinación relativa con respecto a la Tierra ha cambiado ligeramente a lo largo de miles de millones de años, de tal manera que puede que lo que hoy en día esté en sombra no lo estuviese en el pasado. Por eso hay cráteres en trampas frías que no tienen agua.
Cuanto más antiguo, mejor. Algo que también han observado estos científicos al revisar estudios anteriores es que los cráteres más antiguos del polo sur lunar tienen más probabilidad de albergar agua. Por eso, lo ideal es buscar cráteres antiguos que se encuentren en el polo sur y en trampas frías. Se reduce mucho la cantidad de lugares probables en los que buscar. De hecho, ya hay un candidato siguiendo esta premisa: el cráter Haworth. Según los modelos, lleva 3.000 millones de años en sombra.
Habrá que comprobarlo. Los autores de este estudio ya están diseñando un instrumento, llamado Sistema de Imagen Infrarroja Compacta Lunar (L-CIRiS), para analizar este y otros cráteres candidatos en busca de agua helada. La NASA planea desplegarlo cerca del Polo Sur lunar a finales de 2027. Será una buena forma de detectar los mejores surtidores de agua lunares con la vista puesta en futuras misiones de larga estancia en nuestro satélite. Cuanto más se prepare el terreno, mejor que mejor.
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Hemos convertido WhatsApp en un “chupete emocional”. Y la ciencia advierte que nos está haciendo más frágiles
Un mensaje enviado, un doble check azul y, de pronto, el silencio. En ese espacio de tiempo, que puede durar minutos o días, el estómago se encoge. La reacción inmediata para muchos es instintiva: desbloquear la pantalla del smartphone, sumergirse en redes sociales, enviar mensajes en bucle buscando consuelo. Hemos convertido nuestros dispositivos en un “chupete emocional” para calmar la angustia del “no saber”.
En una era donde la hiperconexión nos promete respuestas instantáneas, la ciencia y la psicología lanzan una advertencia clara: nuestra incapacidad para tolerar la incertidumbre nos está haciendo cada vez más frágiles.
El cerebro ante el caos. Para entender qué nos ocurre, hay que mirar a nuestra biología. Tal y como explica la psicóloga Regina López Riego, nuestro cerebro está evolutivamente diseñado para buscar patrones y dar sentido a todo lo que nos rodea. “Esto fue clave para nuestra supervivencia como especie: identificar amenazas y anticipar peligros”, señala. Sin embargo, en el mundo actual, esa necesidad de certeza se traduce en un sufrimiento constante.
El problema radica en que vivimos en un universo regido por la entropía. Desde el equipo de Nalu Psicología recuerdan que, basándonos en la teoría del caos y la termodinámica, los sistemas tienden al desorden. “El futuro es incierto y, de una manera u otra, nos manejamos como podemos ante ello”, explican. Cuando acechan cambios, el miedo toma el protagonismo alertándonos de un posible peligro.
Para mitigar ese miedo, recurrimos a un parche: el control. No obstante, es una trampa. El cerebro procesa los síntomas de la ansiedad de la misma manera que se relaciona con la incertidumbre, liberando grandes cantidades de noradrenalina que afectan a nuestro sistema nervioso. Cuanto más intentamos amarrar el futuro, más malestar generamos.
La trampa del sobrepensamiento. Cuando la mente no tiene datos, los inventa. La psicóloga Marta Valle en su blog explica que el sobrepensamiento no como una falta de inteligencia, sino como un mecanismo de protección fallido nacido del miedo al error y la baja tolerancia a la incertidumbre. Se manifiesta de dos formas: rumiando el pasado o preocupándose de forma anticipatoria por el futuro. “Crees que si lo piensas lo suficiente, evitarás un problema”, detalla pero el resultado final es parálisis, insomnio y desconexión del presente.
Los expertos de los Servicios de Salud Mental (CAMHS) de la Universidad de Harvard tienen un nombre para este fenómeno: “viajes en el tiempo tóxicos”. La Dra. Rue Wilson, psicóloga de esta institución, describe cómo intentamos sentirnos en control imaginando diferentes resultados. “Nos quedamos atascados rumiando, abrumados por los ‘y si…’, y desconectados del presente, que es donde realmente tenemos mayor certeza”.
Alimenta un monstruo mayor. Este bucle termina en lo que la psicóloga Laura Marín define como el trastorno de ansiedad generalizada (TAG), donde la preocupación es constante y se alimenta de sobredimensionar los riesgos.
Marín ilustra esto con un ejemplo claro: dos mujeres, Alicia y Brenda, se someten a una prueba médica. Mientras Alicia pregunta lo necesario y sigue con su día a día, Brenda busca información compulsivamente en internet y necesita que su pareja la tranquilice continuamente. Es la llamada “búsqueda de reaseguro”. Chequear emails, posponer decisiones o pedir opinión constantemente son estrategias que dan un falso alivio a corto plazo, pero que a la larga nos vuelven incapaces de tolerar la menor duda.
El móvil como vía de escape. La necesidad de huir de la incertidumbre ha encontrado en los smartphones a su mejor aliado, pero con un alto coste para la salud mental. Investigaciones rigurosas respaldan esta afirmación. En un par de estudios publicados en la revista científica Science Direct (liderados por Jon D. Elhai y sus colaboradores en 2017), se demostró a través de revisiones sistemáticas que la severidad de la depresión y la ansiedad están fuertemente ligadas al uso problemático del teléfono móvil.
Uno de los hallazgos más reveladores de la investigación de Elhai diferencia entre el uso “social” del teléfono (mensajería, redes) y el uso “de proceso” (consumo de noticias, entretenimiento, scroll pasivo). El estudio descubrió que la ansiedad está mucho más relacionada con el uso de proceso que con el social. Es decir, las personas con ansiedad utilizan las funciones no sociales de sus dispositivos como un mecanismo de evasión (como el doomscrolling o consumo adictivo de noticias) para no enfrentarse al estrés, siendo este “uso de proceso” el puente directo hacia la adicción al móvil.
De hecho, la Dr. Leigh W. Jerome advierte precisamente sobre este hábito. Frente al caos mundial, el doomscrolling no nos prepara para el futuro, sino que “puede causar dolores de cabeza, tensión muscular, presión arterial elevada y dificultad para dormir”. Leon Garber, consejero de salud mental, añade una reflexión vital sobre la evitación compulsiva de la duda: “La evitación, por sí sola, no es negativa (…) pero imagina cuántas oportunidades perdidas de crecimiento o conexión, con el tiempo, se suman a una relación perdida”. Garber señala que incluso la terapia tiene un límite si el paciente solo busca respuestas definitivas. “Tenemos que aprender a vivir con la incertidumbre. Fundamentalmente, tenemos que aprender a vivir”, sentencia.
La trampa del mundo hiperconectado. El anhelo de certezas no solo afecta al individuo, sino que moldea nuestra sociedad. Un análisis publicado en The Conversation nos recuerda que, según la pirámide de Maslow, la seguridad es una necesidad primordial. Sin embargo, la obsesión por eliminar todos los riesgos tiene un lado oscuro.
“Hay deseos que no deben cumplirse y el de la seguridad radical es un anhelo que nunca puede ni debe satisfacerse”, subraya el artículo. Intentar controlarlo todo, ya sea a través de algoritmos, cámaras de vigilancia o la cesión de libertades, nos despoja de nuestra humanidad y nos aboca a una servidumbre voluntaria. En lugar de delegar el control en la tecnología para evitar el pánico, los expertos abogan por una “pedagogía de la responsabilidad”, apelando a los valores de Kant y Rousseau, donde asumimos que el riesgo cero no existe.
Cómo habitar el vacío. Dado que la incertidumbre es inevitable, la solución no pasa por encontrar todas las respuestas, sino por cambiar nuestra relación con las preguntas. Según instituciones como Harvard CAMHS y diversos profesionales de la psicología, existen cuatro claves para transitar lo incontrolable:
- Enfócate en lo que controlas: desafiar la ilusión de la certeza absoluta. Si te quedas sin empleo, no puedes controlar cuándo te contratarán, pero sí cuántos currículums envías. La acción real mata la rumiación.
- Entrena la tolerancia: La psicóloga Laura Marín aconseja exponerse a la duda para romper el bucle ansioso. Limitando la revisión del correo a dos veces al día o tomando decisiones sencillas sin pedir opiniones ajenas. Al principio incomoda, pero la ansiedad termina cediendo.
- Usa el cuerpo como ancla: Para salir de la espiral de pensamientos hay que validar la emoción (“es normal sentir ansiedad”) y utilizar el sistema parasimpático a nuestro favor. Dar un paseo consciente prestando atención a estímulos físicos reales nos devuelve al presente.
- Respirar y observar: la “respiración de caja” (inhalar en 4 tiempos, mantener en 4, exhalar en 6). Como complemento, la psicóloga Regina López Riego propone la aceptación activa: visualizar la incertidumbre como “una nube que flota” o los pensamientos como “hojas en un río”. Observarlos, dejarlos pasar y no juzgarlos.
La libertad de no saber. Al final, aceptar lo incierto no es resignarse ni vivir sin red de seguridad. Es comprender que nuestra mente no es una bola de cristal y que utilizar las pantallas como anestesia solo debilita nuestra resiliencia.
Vivir con equilibrio en 2026 requiere un acto de rebeldía: soltar el teléfono y abrazar el silencio entre la pregunta y la respuesta. No podemos prepararnos para cada escenario posible porque la vida es demasiado aleatoria. La verdadera fortaleza no está en tener el mapa de lo que vendrá, sino en la confianza de que sabremos caminar por el terreno, sea cual sea.
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Francia se ha llevado todo su oro de EEUU: ha salido ganando con el traslado
El Banco de Francia confirmaba ayer algo que llevaba tiempo gestándose en silencio: ha retirado hasta el último lingote de oro que tenía guardado en las bóvedas de la Reserva Federal de Nueva York. Una operación que habitualmente podría haberse extendido durante dos décadas pero que, de repente, se ha acelerado. El detonante tiene nombre propio: Donald Trump.
Lo que en principio comenzó como una operación técnica de actualización de sus reservas de oro, con los últimos movimientos de EEUU frente a sus aliados europeos, incluida Francia, se ha convertido en el primer gran movimiento geopolítico que ha dejado a media Europa mirándose los unos a los otros. Además, la jugada les ha dejado con más dinero del que tenían.
La clave es vender en el momento y lugar adecuado. Lo primero que hay que entender es que Francia no fletó ningún avión cargado de oro para traerlo de vuelta a Europa. En lugar de mover físicamente los lingotes, el Banco de Francia tomó una decisión más inteligente. Tal u como explicaba la entidad bancaria en un comunicado, entre julio de 2025 y enero de 2026, han ido vendiendo las 129 toneladas de oro antiguo que almacenaba en la Reserva Federal de Nueva York en el mercado de oro norteamericano.
De ese modo, los franceses han aprovechado unos precios del oro en máximos históricos. Con esos ingresos, Francia ha ido comprando lingotes de oro que cumplía con el nuevo estándar de mayor calidad en el mercado europeo, que registraba unos precios más contenidos, para almacenar esos lingotes directamente en sus bóvedas de París.
La operación se completó en 26 transacciones distintas y generó unos ingresos extraordinarios de 11.000 millones de euros para el banco central francés. Un resultado que transformó los 7.700 millones de euros en pérdidas que registró en 2024, en un beneficio neto de 8.100 millones de euros en 2025.
¿Por qué había oro europeo en EEUU? La historia de este oro en Nueva York se remonta al final de la Segunda Guerra Mundial. Tras el conflicto, el dólar se convirtió en el eje del comercio internacional y tener reservas en Nueva York permitía a los países venderlas rápidamente y obtener divisa para facilitar los pagos en el comercio global. Además, con la Guerra Fría en pleno auge y la URSS al acecho, muchos gobiernos europeos preferían que sus reservas de oro se mantuvieran en la lejana Nueva York antes que en París o Londres, protegiendo su tesoro de hipotéticas invasiones rusas.
Una primera reducción importante de esa reserva de oro llegó en los años sesenta, cuando De Gaulle tomó la decisión de repatriar parte de las reservas francesas y otros países lo imitaron. Pero no se llevaron todo. Francia mantenía aún ese 5% de sus reservas totales al otro lado del Atlántico, una cifra que puede parecer pequeña pero que equivale a una montaña de lingotes. Con el último movimiento, Francia concentra ahora la totalidad de sus 2.437 toneladas en París, convirtiéndose en el cuarto mayor tenedor mundial de oro.
La chispa que ha encendido Europa. Este mismo año se ha sabido que India ha repatriado ya 274 toneladas de oro desde 2023, y que actualmente alrededor de dos tercios de sus 880,8 toneladas totales se encuentran en territorio nacional, impulsadas por los riesgos geopolíticos y la necesidad de mayor control y liquidez. Desde OMFIF señalan que la ubicación del almacenamiento del oro ha vuelto a convertirse en una prioridad para los bancos centrales, especialmente desde que se incautaron los activos rusos depositados en terceros países tras la invasión de Ucrania.
Sin embargo, la chispa que ha encendido la maquinaria de la repatriación del oro europeo ha sido la actitud errática de Donald Trump. Sus ataques públicos a Jerome Powell y sus intentos repetidos de interferir en la política monetaria han generado una inquietud creciente entre los bancos centrales europeos sobre quién controla realmente las instituciones que custodian su oro.
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Alemania e Italia: los siguientes en el punto de mira. Tras el movimiento de Francia, la atención se ha dirigido hacia los bancos centrales de Alemania e Italia, los dos países con mayores reservas de oro en suelo estadounidense. Alemania conserva 1.236 toneladas en las bóvedas de Nueva York, el 37% de sus reservas totales, mientras que Italia tiene allí 1.053 toneladas, el 43% del total. Juntos, ambos países acumulan el equivalente a 245.000 millones de dólares en lingotes en Nueva York.
Michael Jäger, vicepresidente de la Federación de Contribuyentes Alemanes (Bund der Steuerzahler) y presidente de la Asociación Europea de Contribuyentes (TAE) declaró que “la imprevisibilidad de Trump y su incesante búsqueda de ingresos hacen que nuestro oro ya no esté seguro en las bóvedas de la Reserva Federal. ¿Qué ocurre si la provocación sobre Groenlandia continúa? El riesgo de que el Bundesbank no pueda acceder a su oro va en aumento. Por eso debería repatriar sus reservas”. Por ahora, ninguno de los dos países ha anunciado una decisión oficial sobre el futuro de su oro en EEUU.
Imagen | Unsplash (Samuel Regan-Asante, Scottsdale Mint)
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La noticia
Francia se ha llevado todo su oro de EEUU: ha salido ganando con el traslado
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Rubén Andrés
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