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review con características, precio y ficha técnica

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桜梅桃李

Cerezo, albaricoque, melocotón y ciruela. Esos son los cuatro kanjis con los que se representa la palabra oubatori. Cuatro flores diferentes para representar una sola palabra, un solo concepto. El de que, como persona, no debes compararte al resto. Cada uno tiene su tiempo y su lugar. 

Oubatori es filosofía japonesa pura. Paciencia y calma en un mundo tumultuoso. Olvídate de moverte al ritmo de los demás simplemente para hacer lo mismo que ellos. Estate tranquilo, llegará tu momento. 

Una filosofía que casa perfectamente con el kaizen, la apuesta por llegar a la perfección prestando atención a los pequeños detalles, mejorando lo ya mejorado. Poco a poco. Sin revoluciones. De nuevo, pura filosofía japonesa. Puro Toyota

Pero el mundo parece girar a otro ritmo, moverse más rápido que nunca. El mundo amenaza con dejar obsoleto lo que parece nuevo y muy anticuado lo que funcionaba antes de ayer. El ritmo al que gira el planeta es un misil contra una industria del automóvil japonesa que se ha construido sobre la perfección obsesiva para conseguir el producto más fiable. 

El coche eléctrico amenaza con estallar en la cara de las firmas japonesas. Porque el coche eléctrico es el mismo producto que cualquier otro coche en su envoltorio. Tiene cuatro ruedas, un volante y unos asientos. Pero es muy diferente en su interior. Tanto que los expertos ya han avisado a los japoneses de que si no se ponen las pilas (je) están acabados. Incluso dentro de la propia Toyota han asimilado ese mensaje

Pero su respuesta sigue apostando por lo mismo de siempre: refinar el producto. 

Ficha del Toyota C-HR+

Toyota C-HR+

Tipo de carrocería.

SUV de cinco plazas.

Medidas y peso.

4,520 metros de largo 1,870 metros de ancho y 1,595 metros de alto. Distancia entre ejes de 2,750 metros.

Maletero.

416 litros.

Potencia máxima.

224 CV

Consumo WLTP.

  • Spirit (tracción delantera de un solo motor): 13,8 kWh/100 km
  • Advance (tracción total de doble motor): 15,4 kWh/100 km

Distintivo ambiental.

Cero emisiones.

Ayudas a la conducción (ADAS).

Obligatorias por la Unión Europea.

Alerta de apertura de puerta. Asistencia proactiva a la conducción (anticipación de obstáculos y asistencia de deceleración), control de crucero adaptativo con frenada automática. Asistencia dinámica de luces,

Otros

Pantalla para el cuadro de instrumentos de 7 pulgadas y central de 14 pulgadas. Sistema de infoentretenimiento compatible con Android Auto y Apple CarPlay (inalámbrico). Doble cargador inalámbrico. 

Híbrido eléctrico.

No.

Híbrido Enchufable.

No. 

eléctrico.

Sí. 

  • Advance (tracción delantera): 165 kW (224 CV)
  • Spirit (tracción total): 252 kW (343 CV)

Ambas versiones con batería de 77 kWh (72 kWh útiles).

Precio y lanzamiento.

Ya disponible.  

  • Advance (tracción delantera): desde 35.375 euros
  • Spirit (tracción total): desde 42.425 euros

Pasito a pasito, suave suavecito

Cuando Toyota presentó su primer coche eléctrico, el Toyota bZ4X, supimos que la firma japonesa tenía un problema interno. La expectación por conocer el primer coche eléctrico del mayor fabricante de coches del mundo era enorme. Sobre todo porque teníamos la sensación de que llegaba tarde. Muchos dábamos por hecho, eso sí, que sería un producto redondo y solvente. Fiable, al menos. 

Nos equivocamos

El Toyota bZ4X ha sido un problema para la compañía desde su entrada en la línea de montaje. Las primeras pruebas demostraron que estábamos ante un coche caro para la autonomía que ofrecía, no tenía un software que, al menos, enamorara y camuflara estos defectos. Pero, para colmo, tampoco era fiable, con llamadas a revisión para solucionar problemas como el desprendimiento de ruedas que se caían. 

El impacto fue tal que la compañía quiso tapar rápidamente la herida. Se multiplicaron las opiniones públicas en contra del coche eléctrico. Se rehizo la estrategia. Se retrasaron plazos y se puso sobre la mesa que se estaba invirtiendo en baterías de estado sólido pero se aceptó que estas no llegarían a corto plazo y que sólo estarían disponibles para sus coches de máximas prestaciones. 

Mientras, Toyota sigue necesitando de un coche eléctrico con el que rebajar su volumen de emisiones en Europa. Un nuevo lanzamiento que, al menos, le permita seguir avanzando con esta tecnología, testear cómo respira el mercado y  recordarle a sus potenciales compradores que también tienen una alternativa completamente eléctrica en su gama porque quedar fuera de ese imaginario colectivo de marcas en las que uno piensa cuando va a comprarse un coche es todo un problema. 

De ahí nace el Toyota C-HR+

Toyota C-HR+ trasera
Toyota C-HR+ trasera

Sin florituras

Toda esta larguísima introducción es necesaria para entender qué es el Toyota C-HR+, un coche que se llama igual (prácticamente igual) que su SUV compacto con motor de combustión más o menos electrificado pero que, sin embargo, es un coche completamente diferente, asentado en una plataforma que nada tiene que ver con ese pseudohermano híbrido. 

Y es que el Toyota C-HR+ tiene mucho más de bZ4X empequeñecido y mejorado que de versión eléctrica del anteriormente mencionado. Con este coche pareciera que Toyota se haya sacado una espina de esas que no hacen sangrar el dedo pero que molestan cada vez que algo lo roza. El Toyota C-HR+ ahora, sí o sí, es un coche perfectamente recomendable. 

Primero porque alivia algunas de las inconveniencias del híbrido (como el tamaño para los pasajeros traseros o su maletero) y, sobre todo, porque mejora el principal punto negativo del bZ4X cuyo consumo desmedido dejaba fuera de juego al coche respecto a sus rivales. 

El Toyota C-HR+ se encuentra a medio camino entre ambos modelos por lo que sus espacio para las piernas, especialmente para los pasajeros traseros, es mucho más amable que en la versión con motor de combustión pero tampoco tiene que lidiar con el mayor tamaño del bZ4X, lo que le permite callejear con más soltura y encontrar mejor su espacio dentro de las ciudades europeas. 

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De hecho, sus 4,52 metros de largo son casi prototípicos del coche europeo, ni muy grande para el día a día ni muy pequeño para ser incómodo. Y es que este coche eléctrico está diseñado en exclusiva para Europa, el único mercado donde Toyota vende este coche. 

Esta decisión también tiene sus implicaciones en movimiento. El Toyota C-HR+ utiliza una suspensión un poco más corta que el bZ4X por lo que el rodar se siente más firme y aplomado. Sumado a una mayor anchura del conjunto, estamos ante un coche más firme y aposentado, lo que es especialmente evidente cuando tomamos curvas en una carretera secundaria donde se desenvuelve con mayor agilidad. Sus 224 CV son suficientes en todo tipo de condiciones y no echamos de menos la opción de tracción total y 343 CV de potencia que, además, reduce sensiblemente su autonomía.

Ese dinamismo, de hecho, está mejor conseguido que en otros coches eléctricos porque su dirección se nota menos artificial y con mayor peso. También el freno está más ajustado y tiene cierto recorrido natural, sin pecar de esponjoso y sin reacciones extrañas en los saltos entre la frenada regenerativa y la aplicada en los discos de freno. Solo a velocidad muy baja se nota cierto titubeo en la elección de uno u otro modo pero no es molesto ni excesivamente evidente.

Toyota C-HR+ trasera doble
Toyota C-HR+ trasera doble

A ello se suma un consumo bastante ajustado. En nuestro caso nos hemos quedado en 17 kWh/100 km con el control de crucero adaptativo activado a 120 km/h en buena parte del recorrido. Esta cifra nos llevaría a unos 450 km de autonomía con la batería de 77 kWh de capacidad. Suponiendo que las condiciones sean menos favorables (por lluvia, frío, viento…) si nos movemos en unos 20 kWh/100 km de consumo tenemos garantizada una primera parada por encima de los 350 km. 

Esas paradas admiten un máximo de 150 kW de potencia y se anuncian 30 minutos de parada para pasar del 10 a 80% de autonomía. Es decir, con un consumo de hasta 20 kWh/100 km podemos hacer una primera parada pasados 350 kilómetros, detenernos media hora y no tener que volver a buscar un enchufe hasta pasados 300 kilómetros. Si te mantienes en los 17 kWh/100 km de consumo que hemos sacado nosotros, hablamos de hacer una primera parada a los 400 kilómetros y tener disponibles después de media hora otros 350 kilómetros por delante. 

Este camino se hace muy llevable con unos sistemas ADAS que funcionan muy bien. En líneas generales, el control de crucero adaptativo llevó al coche con suavidad, sin frenazos ni acelerones fuertes y siempre por el centro del carril. Las asistencias sin esta función activa, como el mantenimiento en el carril, no es intrusivo y solo actúa cuando verdaderamente el coche corre el riesgo de salirse del mismo sin activar el intermitente. 

En el interior, el Toyota C-HR+ no brilla por los grandes lujos. Sus acabados son correctos, sin alardes. No hay grandes superficies plasticosas y los materiales blandos se limitan a las superficies que quedan a mano pero, eso sí, están bien rematadas. El volante es pequeño pero la distribución de los botones físicos es buena e intuitiva, el aro es fino y el tacto bueno. También los asientos son cómodos. 

Toyota C-HR+ interior
Toyota C-HR+ interior

Pantalla Toyota C-HR+
Pantalla Toyota C-HR+

La apuesta por el software en el Toyota C-HR+ es mínima. Este es el cajón de aplicaciones.

Pero el cliente más techie no encontrará en el eléctrico nipón un coche que se ajuste a sus gustos. La pantalla del cuadro de instrumentos apenas permite personalizar los menús y, en mi caso que mido 1,68 metros, la zona superior del volante me impide ver la zona inferior del cuadro de instrumentos, teniendo que moverme para ver, por ejemplo, el porcentaje de batería restante. Sé de compañero un poco más altos que no han tenido ese problema pero si no eres muy alto como mi caso, es algo que deberías tener en cuenta. 

La pantalla central, de 14 pulgadas, tampoco es muy brillante en lo que a software se refiere. La resolución es buena y la respuesta a los toques también. Importante esto último porque parte del climatizador se encuentra en la pantalla, dejando los botones físicos para desempañar las lunas y poco más. 

Los menús requieren cierta curva de aprendizaje pero como las opciones son escasas uno se hace pronto a los mismos. Eso sí, en Toyota parecen casi confiarlo todo al uso del Apple CarPlay y de Android Auto para que manejes funciones dle infoentretenimiento o de la navegación. Navegación que, aunque esté activa desde el teléfono móvil, se replica en el cuadro de instrumentos con las indicaciones más precisas. Punto positivo aquí. 

Toyota C-HR+ delantera
Toyota C-HR+ delantera

La conclusión de Xataka

El Toyota C-HR+ no es una revolución ni mucho menos, tampoco será una opción para quien contempla un coche “de nueva generación”, uno de esos que está definido por el software, con un cajón interminable de aplicaciones y pantallas que giran, se deslizan o con karaoke. 

Pero para quienes busque un coche eléctrico solvente y sin florituras, el C-HR+ es una buena opción que arregla muchos de los problemas del bZ4X y que, por tamaño, puede encajarle a muchas familias que no necesitan un coche tan grande en el día a día. Lo bueno de los coches eléctricos es que nos están entregando vehículos en tamaño compacto con mayor espacio para los pasajeros traseros o el maletero. 

Con un consumo contenido, la batería de 77 kWh puede ser más que suficiente para la inmensa mayoría de los viajes largos, a menos que prefieras viajar rápido y con descansos muy breves. En ese caso, ni este ni la mayoría de coches eléctricos son para ti. 

Sin embargo, con un precio anunciado antes de ayudas de 35.375 euros (esta unidad suma 800 euros más por la pintura) que ya incluye asientos delanteros y volante calefactable además de unos sistemas ADAS que funcionan realmente bien, estamos ante una opción muy atractiva para ahorrar un buen dinero. Y es que si buscas un coche con motor de combustión que se acerque a estos 224 CV, estamos hablando de precios muy similares. 

Además a la cifra anterior hay que añadir las ayudas parciales del Plan Auto+ (recibe 3.375 euros de ayuda porque la batería no se fabrica en Europa), el CAES y las desgravaciones de hasta 3.000 euros en la declaración de la renta. Es decir, con ayudas, el coche se posiciona más cerca de los 30.000 euros (o por debajo) que de los 35.000 euros. Sumado al bajo coste en el día a día del coche eléctrico, el ahorro frente a un combustión puede ser muy alto. 

Para muestra, un Toyota Corolla Cross, que es más grande en tamaño y apenas gana litros al maletero (+60 litros en la opción de 140 CV pero +12 litros en la opción de 200 CV) es más caro, menos potente y obliga a gastarse más dinero en el día a siempre que tengamos un enchufe en casa. 

Fotos | Xataka 

En Xataka | Que un coche eléctrico tenga cambio manual no tiene sentido: Toyota y Subaru tienen otra opinión 

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Creíamos que dormir con nuestro perro o gato era una idea reconfortante y saludable. La ciencia demuestra que destroza tu descanso nocturno

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Hace más de diez años se realizó una encuesta a 23.000 dueños de mascotas. Hubo datos curiosos: un cuarto de ellos reconoció tratar a su mascota como si fueran niños pequeños y un poco menos del 75% reconoció guardar fotos de ellas.

Pero quizá lo más llamativo es que la mitad reconocían dormir con sus mascotas. No se recuerda una división sociológica de este calado desde la tortilla de patatas. Así que nos hemos preguntado qué decía la ciencia sobre dormir con tu perro o tu gato.

¿De verdad la gente duerme con sus mascotas?

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La verdad es que los investigadores del sueño no han prestado mucha atención al tema. Tenemos un montón de pseudo-teorías sobre ‘dominancia’ o ‘alma perruna’ que gozan de mucho éxito en los realities de televisión, pero la investigación en el ‘colecho humano-animal‘ era un área relativamente olvidada que en los últimos años ha experimentado un boom.

Como hemos hablado en otras ocasiones, el sueño es un fenómeno más cultural de lo que parece y cambia mucho entre regiones y épocas (Blunden, Thompson y DawsonWorthman y MelbyMunroe, Munroe y Whiting). De la misma forma en que hace relativamente poco que las sociedades occidentales separaron los lugares de descanso por edades (niños y adultos), hace solo relativamente un poco poco que se separaron de forma total los espacios entre humanos y animales. De hecho, hay muchas culturas en que se mantienen esas prácticas de convivencia de forma natural. Y los estudios más sólidos (Albert y BulcroftWestgarth y otrosOvergaauw) coinciden con la encuesta en que existe una división al 50% en colecho con perros y gatos – que son los acompañantes nocturnos más habituales (Albert y Bulcroft). Y es curioso porque desde 2018 sabemos que los perros molestan menos que los gatos. 

En este sentido, tampoco se puede decir que los resultados de la encuesta sean sorprendentes. La investigación sostiene que los humanos siguen mostrando un fuerte apego hacia sus mascotas y a menudo son considerados miembros importantes de la familia (Archer). Como dice Smith, esto no es gratuito: los animales son una fuente de apoyo, cariño, confort, seguridad y estabilidad que puede llegar a tener importantes beneficios para la salud.

Es cierto que el tamaño de la mascota tiene mucho que ver y si miramos con más detalle (por ejemplo, en perros) vemos que el 76.85% de los Yorkshire Terriers o el 62.96% de Chihuahuas duermen con sus dueños frente al 18.18% de los San Bernardos o el 30.27% de los labradores. Aún y con todo, el porcentaje de los San Bernardos es un porcentaje muy alto. Además de eso que ya señaló Eckstein, otros factores que intervienen son el número de niños en la familia (más probabilidad donde no hay niños – Albert and Bulcroft) o el género (más probable con mujeres).

Algunos problemas de compartir cama con animales domésticos

Las investigaciones sugieren que hay algunos posibles problemas en compartir lecho con los animales.

  • Riesgos para la salud. Estos incluyen algunas respuestas inmunológicas, alergias, asma o neumonitis por hipersensibilidad; también se pueden producir mordeduras y arañazos a través de los que se puede contraer enfermedades infecciosas asociadas a los animales domésticos (Plaut, Zimmerman y Goldstein). Los más susceptibles a este tipo de problemas son los niños pequeños, las mujeres embarazadas y los pacientes inmunodeficientes (Smith). Sin embargo, los riesgos de salud en general son muy bajos; casi insignificantes si los animales reciben cuidados médicos y mantienen una higiene apropiada.
  • Problemas del sueño. En general, los principales problemas relacionados con la calidad del sueño involucran a compañeros (patadas, ronquidos, etc) y niños, pero las mascotas también tienen un papel importante. Sin ir más lejos, un estudio de la Clínica Mayo encontró que al cincuenta y tres por ciento de los dueños de mascotas que dormían con ellas tenía problemas derivados de ello. No obstante, es difícil saber el impacto real de estas interrupciones porque son interrupciones muy cortas que por sí mismas explican poco: no obstante, parece que sí hay diferencia entre que duerman en el dormitorio o en la cama. Esto es así porque las interrupciones pueden estar relacionados con desajustes entre temperaturas entre los humanos y las mascotas; así como las diferencias en los ciclos de sueño y vigilia (Campbell y Tobler). Si solo duermen en el dormitorio, todo se vuelve más sencillo.
  • Problemas de conducta en los animalesJagoe y Serpell encontraron que los perros a los que se les permite dormir con sus dueños pueden experimentar un aumento en la agresividad y problemas relacionados con la separación.
  • Efecto en las relaciones interpersonales. Por último, los animales pueden ser una importante fuente de conflicto y estrés en las relaciones de pareja. Llegando a generar problemas de intimidad (Jagoe y Serpell)

¿Debemos dormir con nuestras mascotas?

Smith y su equipo de investigación encontraron que dormir con animales domésticos en la cama tenía un pequeño impacto en la calidad del sueño en el tiempo necesario para conciliar el sueño o en la sensación de cansancio al despertar. No obstante, los autores sostienen que la práctica continuada del colecho con mascotas indica beneficios de apoyo social, interacción social y seguridad personal, a pesar de las desventajas.

En general, parece que la ciencia le da la razón al sentido común. Dormir acompañados de animales puede tener algunos problemas pero siempre relacionados con problemas previos a nivel sanitario y conductual. Y, por otro lado, si nuestra mascota está sana, tiene una higiene apropiada y una ‘buena educación’ no sólo no hay problemas, sino que puede tener efectos muy positivos. La evidencia se ha dividido en los últimos años, pero sigue siendo unánime en este sentido

Imágenes | Faith GobleJohn LiuTony AlterJon-Eric Melsæter.

Xataka | Llevamos años mirando el síndrome de Noé como un problema minoritario y controlado. Nos equivocábamos

*Una versión anterior de este artículo se publicó en enero de 2016

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La actriz Blake Lively exige compensación de ocho millones de dólares a Justin Baldoni por honorarios legales

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EFE.- La actriz y productora Blake Lively presentó un escrito ante una Corte en Nueva York en el que reclama una compensación de más de ocho millones de dólares al actor y director Justin Baldoni por el pago de sus abogados y otros costos legales en los que incurrió en el caso judicial que ambos han mantenido en esta ciudad.

El reclamo, presentado este martes ante la Corte federal para el Distrito Sur de Nueva York, en Manhattan, surge después de que el pasado junio el juez dictaminara que Baldoni debía pagar los honorarios de los abogados de la actriz, pero no una indemnización por daños y perjuicios.

Lively, de 38 años, presentó una denuncia contra Baldoni en 2024, acusándolo de comportamiento inapropiado durante el rodaje de la película ‘It Ends With Us’, —que el actor dirigió— y de llevar a cabo una campaña de desprestigio contra ella, pero su demanda fue desestimada por el juez Lewis J. Liman.

Baldoni, de 42 años, presentó una contrademanda por 400 millones de dólares contra Lively y su esposo Ryan Reynolds, acusándolos de difamación y extorsión, que fue desestimada.

El pasado mayo, las partes llegaron a un acuerdo para resolver la disputa, lo que evitó que fueran a juicio. Ahora, Lively pide al juez que Baldoni y su compañía de producción Wayfarer Studios que la compensen con más de ocho millones de dólares por los gastos legales.

De acuerdo con el New York Post, los abogados de la actriz señalaron a la corte que el trabajo que realizaron para que se desestimara la demanda por difamación que presentó Baldoni contra su cliente fue “exhaustivo y necesario para lograr la victoria total que se consiguió”.

El diario neoyorquino precisa este martes que según los documentos legales a los que obtuvo acceso, Lively está reclamando el pago de 7.5 millones de dólares en honorarios de abogados y 539 mil 514 dólares en otros gastos relacionados con el proceso legal.

La defensa de la actriz indicó además, según el documento citado por el Post, que Lively “ha pagado y sigue pagando” a sus abogados y que reclamará “cualquier otro honorario”.

El juez federal Liman concedió a Baldoni y a Wayfarer Studios antes del 13 de julio para responder a la solicitud de Lively. 

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La actriz Blake Lively exige compensación de ocho millones de dólares a Justin Baldoni por honorarios legales

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EFE.- La actriz y productora Blake Lively presentó un escrito ante una Corte en Nueva York en el que reclama una compensación de más de ocho millones de dólares al actor y director Justin Baldoni por el pago de sus abogados y otros costos legales en los que incurrió en el caso judicial que ambos han mantenido en esta ciudad.

El reclamo, presentado este martes ante la Corte federal para el Distrito Sur de Nueva York, en Manhattan, surge después de que el pasado junio el juez dictaminara que Baldoni debía pagar los honorarios de los abogados de la actriz, pero no una indemnización por daños y perjuicios.

Lively, de 38 años, presentó una denuncia contra Baldoni en 2024, acusándolo de comportamiento inapropiado durante el rodaje de la película ‘It Ends With Us’, —que el actor dirigió— y de llevar a cabo una campaña de desprestigio contra ella, pero su demanda fue desestimada por el juez Lewis J. Liman.

Baldoni, de 42 años, presentó una contrademanda por 400 millones de dólares contra Lively y su esposo Ryan Reynolds, acusándolos de difamación y extorsión, que fue desestimada.

El pasado mayo, las partes llegaron a un acuerdo para resolver la disputa, lo que evitó que fueran a juicio. Ahora, Lively pide al juez que Baldoni y su compañía de producción Wayfarer Studios que la compensen con más de ocho millones de dólares por los gastos legales.

De acuerdo con el New York Post, los abogados de la actriz señalaron a la corte que el trabajo que realizaron para que se desestimara la demanda por difamación que presentó Baldoni contra su cliente fue “exhaustivo y necesario para lograr la victoria total que se consiguió”.

El diario neoyorquino precisa este martes que según los documentos legales a los que obtuvo acceso, Lively está reclamando el pago de 7.5 millones de dólares en honorarios de abogados y 539 mil 514 dólares en otros gastos relacionados con el proceso legal.

La defensa de la actriz indicó además, según el documento citado por el Post, que Lively “ha pagado y sigue pagando” a sus abogados y que reclamará “cualquier otro honorario”.

El juez federal Liman concedió a Baldoni y a Wayfarer Studios antes del 13 de julio para responder a la solicitud de Lively. 

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