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LG OLED Evo AI G6, análisis características precio especificaciones
Hay televisores que llegan al mercado con la presión de no repetir los errores de sus antecesores. Es el caso del LG OLED Evo AI G6, que llega con el estigma de un antecesor, el LG OLED Evo AI G5 que, aunque fue recibido con elogios por su panel Primary RGB Tandem de cuatro capas, sufrió algunos errores en su gestión de la imagen que le marcaron injustamente desde su lanzamiento. El G6 representa la redención de LG con sus usuarios más exigentes.
La nueva versión de este modelo de gama alta mantiene el panel OLED Primary RGB Tandem de segunda generación en el que se mejora la entrega de brillo y la profundidad del color con respecto al modelo del año pasado, gracias a la incorporación del procesador Alpha 11 AI de tercera generación. Sin embargo, no todas las mejoras de esta nueva iteración estan en lo que vemos, sino que también hay mejoras en lo que no vemos: reflejos en la pantalla.
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LG OLED Evo AI G6 |
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panel |
OLED 4K/OLED Primary RGB Tandem 4K UHD de 65 pulgadas, 10 bits, 144 Hz y 16:9 |
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resolución |
3.840 X 2.160 puntos |
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hdr |
Dolby Vision IQ, HDR10, HLG y HGiG |
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procesador de imagen |
Alpha 11 AI Gen 3 |
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modos de imagen |
Estándar/Vívido/Cine en casa /Imagen personalizada/Optimizador de juegos/FilmMaker Mode/ISF Experto (Espacio claro)/ISF Experto (Espacio oscuro) |
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sistema operativo |
webOS 26 |
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almacenamiento interno |
16 GB |
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sonido |
Potencia total: 60 W, 4.2ch |
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modos de sonido |
Clear Voice Pro, AI Sound, Personalizado, Estándar |
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conectividad |
3 x HDMI 2.1, HDMI 2.1 eARC, 3 x USB, 2 x IF (satélite), 1 x RF, 1 x Ethernet y 1 x audio digital óptico |
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conectividad inalámbrica |
Wi-Fi 6 |
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prestaciones para juegos |
4K165 Hz, VRR, ALLM, mapeado de tono HDR automático y Dolby Visión IQ |
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etiqueta energética |
Clase G |
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dimensiones |
1.441 x 826 x 24,3 cm (sin soporte) 1 441 x 865/910 x 263 (con soporte) |
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peso |
27,3 kg (con soporte) 22 kg (sin soporte) |
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precio |
Diseño: un televisor con vocación de cuadro
El diseño del Evo G6 mantiene la filosofía Gallery que LG lleva desarrollando en su serie G desde su primera versión. No es un televisor pensado para montarse sobre un mueble (aunque como puedes ver en las fotos, también puede instalarse así). Su estado natural es estar colgado en una pared.
Este televisor tiene una particularidad que no tiene ningún otro TV del mercado, y es un hueco en el que se encuentran los anclajes para colgarlo en una pared. Con este sistema, cuando queda instalado en una pared, el sistema Zero Gap la deja totalmente pegada sin dejar huecos. Básicamente como un cuadro.


Si prefieres usarlo sobre el mueble del salón tampoco hay mayores problemas, aunque a la hora de elegirlo debes asegurarte de elegir la versión que incluye base y no el accesorio para instalarlo en la pared.
Los acabados del televisor son los esperados en uno de los modelos más premium de la marca surcoreana. LG ha apostado por materiales de muy buena calidad y mantiene el mismo diseño de la generación anterior. En ese aspecto, pocas novedades.
El marco exterior del televisor tiene acabado en aluminio, que deja un perfil frontal minimalista mecanizado para que envuelva todo el borde de la pantalla, dejando un delgado ribete metálico visible en el frontal. En la parte inferior se encuentra un discreto módulo en el que se aloja el sensor de luz ambiental, el interruptor para desactivar el micrófono integrado y el único botón físico del televisor.


Me ha sorprendido este minimalismo en el diseño ya que no es un televisor que llame la atención, es un televisor que lo que busca es desaparecer para dejar todo el protagonismo al contenido.
Pese a ser una pantalla de 65″, su pesada base aporta una buena estabilidad, aunque para ello sacrifica la función de giro de la pantalla. El montaje de la peana resulta sencillo. Solo hay que unir con ocho tornillos la base con una columna trasera, y ambos a la trasera de la pantalla. La peana admite el montaje en dos alturas: una a 45 mm sobre la base, mientras que una segunda opción es unos centímetros más elevada para dejar espacio suficiente para acomodar una barra de sonido bajo la pantalla.


Una de las mejoras más significativas de este panel es su nuevo filtro antireflejos Reflection Free Premium, una mejora importante si, como es mi caso, tienes un enorme ventanal junto al televisor y el sol entra a raudales durante todo el día. Esto hace que la pantalla del televisor se llene de reflejos y afecta a la percepción de los colores y el contenido de la pantalla. Sobre todo, si el televisor no ofrece unos niveles de brillo muy altos para compensarlo.
LG ha mejorado el recubrimiento de la pantalla, pero en lugar de optar por una pantalla mate que matiza los colores y resta pureza a los negros, ha aplicado la tecnología de Vantablack para reducir los reflejos. En la práctica, este recubrimiento ha conseguido que la pantalla deje de ser un espejo y, aunque se sigue viendo el reflejo del ventanal cuando se mira de lado, ya no es tan intenso. Cuando se reproduce contenido, este brillo parece desaparecer, manteniendo unos negros intensos y la viveza de los colores intacta.

Con la pantalla apagada se aprecian los reflejos de la ventana, pero desaparecen cuando se enciende
Conectividad sin concesiones
LG no ha escatimado en conectividad en el OLED G6. Los cuatro puertos HDMI 2.1 cuentan con ancho de banda 48 Gbps, permitiendo señal 4K a 120 Hz con VRR en cada uno y soporte NVIDIA GSync y AMD Freesync Premium. Uno de estos puertos HDMI incluso permite subir hasta los 165 Hz en 4K, prestaciones que aún en 2026, solo algunos fabricantes ofrecen en sus gamas más altas.
También incluye:
- Dos puertos USB 2.0
- 2 puertos USB 2.0 y uno 3.0
- LAN
- Salida óptica
- Toma de auriculares de 3,5 mm
- Entrada TV satélite y antena
- WiFi 6
- Bluetooth
La gestión de los cables que llegan a esas conexiones es impecable, quedando ocultos bajo una cubierta y llevando los cables hasta la trasera de forma ordenada.


El único punto flaco del diseño lo encontramos en el mando su mando a distancia Magic Remote, el mismo que lleva años acompañando a los televisores de LG. No me malinterpretes, mi queja no es porque el mando funcione mal.
No obstante, en 2026 y acompañando a un televisor de gama alta como es el OLED G6, lo que uno espera es que el mando de una tele de esta categoría no esté fabricado en plástico con teclas de goma o al menos que ofrezca funciones como la retroiluminación de los botones o carga por USB, que sí encontramos en algunos de sus principales rivales.


El mando cuenta con todos los botones numéricos, un pad central para la navegación y una ruleta al estilo de los ratones para desplazarte rápidamente por los menús. Además, cuenta con seis botones de acceso directo a Netflix, Prime Video, Disney+ y Rakuten TV, así como dos botones más para acceder a los LG Channels y a las Apps del televisor.
El nombre “Magic” del mando de los televisores LG le viene de su capacidad para convertirse en una suerte de varita mágica, que te permite mover un puntero en pantalla moviendo el mando. Eso te lleva a usarlo agitando el mando frente a la tele como si estuvieras lanzando hechizos al estilo de Harry Potter.


El sistema webOS 26 tiene acceso a un catálogo amplio de aplicaciones, aunque su tienda de apps no es la más sencilla de usar y obliga a hacer una búsqueda activa por su nombre, en apps tan habituales y populares como Luna, Movistar+ u otras plataformas de TV.
No obstante, me parece un sistema muy ágil, bien estructurado y, sobre todo, que incorpora cuadros explicativos sobre qué hace cada función de los menús, guiando al usuario por ese mar de opciones de configuración. Además, LG ha integrado un chatbot que responde a los comandos de voz en lugar del habitual sistema de Alexa o Google.


Sin embargo, aquí viene uno de los puntos más discutibles del G6: la pantalla de inicio de webOS 26 dedica un tercio de su espacio a publicidad, una decisión de LG que resulta claramente intrusiva en un televisor de esta categoría. Además, para usar todas las funcionalidades del televisor, LG te obliga a iniciar sesión en una cuenta LG, lo cual, aunque cada vez más frecuente, no deja de ser un inconveniente para aquellos usuarios que no quieran hacerlo.
Imagen: mejorar no es cosa del panel OLED, es del procesador
Si hay un apartado en el que el LG Evo IA G6 da un paso adelante con respecto a sus antecesores, es en la calidad de imagen. En este punto encontramos a dos grandes protagonistas: el nuevo procesador Alpha 11 AI Gen 3 y su panel Primary RGB Tandem de segunda generación.
El panel Primary RGB Tandem de cuatro capas da continuidad a la tecnología WOLED con que debutó en el G5 y que también montaban los modelos de gama alta de 2025 de otras marcas, como el Panasonic Z95B que tan buen sabor de boca nos dejó en su análisis.
Detalle de los 4 subpíxeles del panel WOLED (WRGB)
Sin embargo, en esta nueva iteración viene acompañado con el Alpha 11 AI Gen 3 que le aporta un procesado mucho más refinado y le permite alcanzar picos por encima de los 3.200 nits en los brillos especulares más pequeños, y supera los 460 nits de brillo en pantalla completa.
Es decir, no es que la pantalla completa ofrezca un mayor nivel de brillo generalizado, sino que ese incremento se concentra en los puntos específicos de la pantalla que necesitan más brillo, como una explosión, destellos o el resplandor del sol. Eso le permite seguir ofreciendo más información de color y detalle en ese punto en concreto, mientras otros televisores simplemente mostrarían una mancha blanca.


Por poner en contexto esta barbaridad de brillo, hace dos generaciones estas cifras de brillo solo se daban en los televisores LED, y los mejores OLED del mercado apenas alcanzaban picos de brillo por encima de los 1.500 nits y por debajo de los 200 nits en pantalla completa.
Además, el nuevo panel se ha mejorado para soportar el procesamiento de color de 12 bits que permite el Alpha 11 AI Gen 3, lo que lo dota de mayor precisión que el procesado de 10 bits que soportaba el LG OLED Evo G5 y un canal de luminancia de 13 bits. Esa mejora precisamente es la que ha permitido que el OLED G6 haya solucionado los problemas de posterización y banding que afectaban al modelo anterior.
Ahora los gradados de color en las zonas que se van haciendo más oscuras o los cielos, hacen una transición más progresiva sin mostrar el efecto de bandas visibles que encendió la polémica con los G5.


No voy a negar que, tras el éxito de la misión Artemis II, he desarrollado una especie de fiebre por el espacio, por lo que he recuperado títulos como Interstellar o Gravity. Por suerte se han alineado los astros en un timing perfecto, ya que es en este tipo de escenarios es en los que el LG OLED G6 saca músculo: un espacio con negros profundos, planetas de fondo que reflejan la luz solar y brillantes estrellas y luces parpadeantes que disparan los niveles de brillo en puntos muy localizados.
Lo más notable del G6 es la sutileza con la que gestiona los detalles de las luces altas: las luces y reflejos en las viseras de los cascos, los destellos en los cristales de hielo o en las incrustaciones de pedrería del vestido y joyas de Rebeca Ferguson en su actuación en El Gran Showman. Son detalles que en otras pantallas se recortan o se sobreexponen, y que aquí aparecen con una naturalidad sorprendente.
Ya que mencionamos El Gran Showman, aprovecho para comentar el extraordinario control del OLED G6 de las zonas en penumbra frecuentes en la película. En este escenario, el televisor de LG ha conseguido mantener el detalle en sombras evitando la compresión de los negros, y dejando unos tonos de piel naturales en las zonas que permanecían iluminadas.


Más allá del HDR, el G6 demuestra que su mejora de procesado beneficia también al contenido SDR. La representación de programas y series de televisión convencionales es excelente. El procesador consigue mejorar el nivel de definición con el reescalado y mantener unos tonos de piel naturales manteniendo a raya los habituales artefactos de la imagen en baja resolución.
Dicho esto, considero que LG ha aplicado un modo Filmmaker demasiado agresivo, tanto con el recorte de brillo como en la temperatura de color y el manejo de la sobreexposición. Todo ello, teniendo en cuenta que el panel ofrece una cobertura del 99% del espacio DCI-P3 y del 82% del BT.2020 utilizado en cine.
Es decir, el problema no está en la capacidad del televisor, sino en un perfil muy restrictivo con la viveza de los colores y el brillo, supuestamente en aras de mantenerse fiel en las especificaciones del creador.


Sea como fuere, en ocasiones me daba la sensación de que este perfil estaba limitando absurdamente la capacidad para mostrar unos colores más intensos, y le restaba control en las zonas más brillantes.
Esto se veía agravado por el hecho de que mi salón es un escenario muy luminoso, por lo que he preferido usar el modo calibrado ISF Experto para estancias iluminadas. Incluso el modo Optimizador para juegos me ha dejado mejores sensaciones que el purista perfil FilmMaker. El único escenario que justifica el uso del perfil FilmMaker es ver el contenido totalmente a oscuras o en penumbra.


La parte negativa es que, el LG OLED G6 es compatible con HDR10, HLG y Dolby Vision IQ, pero no soporta HDR10+. Eso hace que algunas fuentes de imagen desactivan los modos calibrados ISF, por lo que solo me permitía usar los perfiles de Cine en casa, FilmMaker o el Optimizador para juegos. El LG OLED Evo AI G6 tampoco soporta el estándar Dolby Vision 2 anunciado a finales del año pasado.
Sorprendentemente, el modo de procesado de movimiento TruMotion en su ajuste Movimiento cinematográfico consiguió mantener la fluidez del desplazamiento sin reducir la entrega de brillo y sin generar artefactos, lo que nos deja en un escenario en el que desactivar las ayudas al movimiento ya no es una necesidad. Eso sí, hay que elegir el modo adecuado.
Sonido: han dejado el audio en manos de la IA…y funciona
Los ingenieros de audio de LG han trabajado para mejorar el sistema de altavoces integrados el G6, y el resultado es un sonido que, aunque tiene sus limitaciones físicas, ofrece un sonido muy bien ajustado en el que no se echa nada de menos.
Al ser un televisor pensado para estar colgado en una pared como un cuadro, no ofrece una experiencia de sonido inmersiva.
Aun así, la presencia de graves está bien conseguida, el rango medio y las voces tienen un tono cálido y detallado que no muestra estridencias, y se puede apreciar sin esfuerzo la direccionalidad del sonido a izquierda y derecha en una escena sonora que trasciende los límites de la pantalla. Sin embargo, seguimos hablando de los altavoces integrados de un televisor con un grosor de apenas 24 mm, lo que plantea una limitación evidente.


El G6 no tiene la ambición ni la potencia de un sistema de sonido dedicado como el que montaba el Panasonic Z95B o el que puede ofrecer una barra de sonido. No obstante, los ingenieros de Harman Kardon han sacado oro de los 60W de potencia que ofrece este televisor, distribuidos en una configuración de 4.2 canales con seis altavoces de 10W cada uno (cuatro de rango medio y dos subwoofers).
El papel del procesador Alpha 11 AI Gen 3 de 6 nanómetros y su capacidad para el procesado de la IA vuelve a cobrar protagonismo también en la gestión del sonido. El modo AI Sonido Pro deja en manos de la IA el ajuste del sonido en función del tipo de contenido, mientras que el modo Clear Voice Pro detecta las voces de los diálogos y las ecualiza para destacarlas por encima de los efectos sin restarles detalle.


Personalmente he preferido utilizar el modo de configuración de audio personalizado que, mediante un sencillo proceso de selección de muestras de audio que consideras de más calidad, genera un perfil de ajuste de sonido propio. Además, gracias a montar el último procesador de la marca surcoreana, el LG OLED G6 es compatible con Dolby Atmos Flex-Connect y el ecosistema externo de altavoces LG Sound Suite Ai que ya hemos analizado.
En definitiva, LG ha hecho un buen trabajo con el afinado del sonido en este televisor, y es más que suficiente para ver programas de televisión, pero ni siquiera intenta emular un sonido envolvente, por lo que para disfrutar de contenido cinematográfico con calidad se hace necesario usar una barra de sonido dedicada.
Gaming: hasta arriba de prestaciones para jugar
LG fue una de las primeras marcas en ofrecer soporte completo de HDMI 2.1 en sus cuatro puertos, con soporte para tasa de refresco variable (VRR) y Modo automático de baja latencia (ALLM), por lo que el G6 se sitúa como una de las opciones más completas del mercado en este ámbito.


Eso permite conectarle varias consolas o PC en cualquiera de los cuatro puertos HDMI 2.1 con soporte NVIDIA G-Sync y AMD FreeSync Premium para disfrutar de los juegos en HDR con resolución 4K a 120 Hz. Sin embargo, si quieres llegar un poco más lejos (y tu GPU lo permite) puedes subir la apuesta hasta 4K a 165 Hz gracias al incremento de frecuencia nativa del panel y todo con una latencia de solo 4,8 ms.
Al detectar un dispositivo de juegos, el G6 activa automáticamente el modo Optimizador para juegos y, con él, el panel de configuración para juegos.


Este panel se muestra en dos formatos: uno en forma de panel lateral al que se puede acceder incluyendo su widget en el panel de Ajustes rápidos que aparece al pulsar la tecla del engranaje en el mando a distancia, y el otro es en forma de barra “gamer” en el que se muestra la información de tasa de refresco, si está activado el modo de tasa de refresco variable (VRR), el HDR o el modo de baja latencia, así como el perfil de color HDR y el de sonido.
LG OLED Evo IA G6, la opinión de Xataka
LG ha hecho exactamente lo que debía hacer con su OLED G6: tomar el excelente hardware del OLED G5, identificar sus puntos débiles y resolverlos con un chip más potente y algunos ajustes en su panel. El resultado es un televisor que no solo supera a su predecesor, sino que tiene muchas papeletas para estar entre los mejores televisores de 2026, a falta de analizar las propuestas de su competencia.


La calidad de imagen y la mejora del brillo son sus mejoras bazas, y el nivel de detalle y realismo que ofrece su HDR es de los más convincentes que he visto en un OLED hasta la fecha. Sin embargo, no voy a negar que la configuración del modo FilmMaker, me ha hecho levantar la ceja. Creo que han sido demasiado conservadores con el brillo en un producto que se presta a la abundancia manteniendo la precisión. En cualquier caso, nada que no se pueda corregir en la próxima actualización de firmware.
Otros detalles menores, como la necesidad de renovar el diseño del mando o la integración de publicidad en la pantalla de inicio de webOS 26 no eclipsan el hecho de que estamos ante un televisor con un rendimiento espectacular en el que ver cine es un gustazo.
9,2
Diseño
9,50
Calidad de imagen
9,25
Sonido
8,75
Interfaz y software
9,25
A favor
- Pantalla antireflejos
- Calidad de imagen y brillo
- Conectividad completa para juegos
- Buen ajuste de audio por IA
En contra
- El modo Filmmaker no es su mejor baza
- Mando a distancia no acorde con un TV de gama alta
- Escena de sonido limitada
- Sin soporte para HDR10+
Este televisor ha sido cedido para este análisis por LG. Puedes consultar cómo hacemos las reviews en Xataka y nuestra política de relaciones con las empresas.
Más información: LG
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Actualidad
El mexicano Bruno Santamaría compite con largometraje en la Semana de la Crítica en Cannes
EFE.- Con “Seis meses en el edificio rosa con azul”, el director mexicano Bruno Santamaría Razo es candidato a un premio en la Semana de la Crítica, la sección paralela del 79 Festival de de Cine de Cannes, en el que sólo participan primeras o segundas películas de directores de todo el mundo para permitir el descubrimiento de nuevas voces.
La Semana de la Crítica, que está en su edición número 65, comenzó este miércoles con la proyección de la película francesa “In waves”, de la directora Phuong Mai Nguyen, y contará con siete largometrajes en competición, de los cuales cinco serán óperas primas.
“Seis meses en el edificio rosa con azul” se presentará el 19 de mayo y se trata de la primera producción de ficción que dirige Bruno Santamaría, aunque en ella juega con elementos de lo documental.
La película discurre a principios de la década de los 90 en torno a Bruno, un niño que cumple 11 años y que tiene sentimientos cada vez más intensos hacia su mejor amigo; sin embargo, la noticia de que su padre tiene VIH impacta de manera repentina en su vida mientras su familia intenta ahuyentar el dolor.
Después de 30 años, el propio Bruno filma y reimagina el recuerdo de aquella experiencia e incluye lo que no llegó a percibir del todo cuando era niño. El reparto cuenta con los nombres de Jade Reyes, Sofía Espinosa, Lázaro Gabino, Eduardo Ayala, Valeria Vanegas y Anuar Vera, entre otros.
“Viva”, película española
En la selección también está la película “Viva”, de la directora española Aina Clotet, quien también es actriz y debuta ahora tras la cámara.
“Viva”, que se estrenará este jueves, es una comedia agridulce rodada en catalán, con un guión firmado por la propia Clotet y por Valentina Viso.
Aborda la historia de Nora, una mujer que retoma los mandos de su vida tras superar un cáncer de pecho. Asume así retos profesionales que la superan y dinamita su proyecto de familia con Tom, su pareja de toda la vida, al entregarse al deseo que siente por Max, un hombre mucho más joven y libre que ella.
Cuando Max se va al extranjero, Nora inicia una carrera loca para evitar su mayor angustia: quedarse sola y enfrentar el miedo a la muerte, verdadero temor que esconde esta insaciable hambre de vida.
Jurado y otras cintas
El jurado de este año está presidido por la realizadora india Payal Kapadia, ganadora del Gran Premio de la edición de 2024 del Festival de Cannes con “All we imagine as light”, sucediendo al español Rodrigo Sorogoyen, quien ejerció la presidencia el año pasado.
Completan el equipo que determinará junto a Kapadia los premios de la Semana de la Crítica la productora británica Ama Ampadu, el periodista y director del Festival Internacional de Cine de Bangkok Donsaron Kovitvanitcha, el actor canadiense Théodore Pellerin, la cantante y compositora francesa Oklou y la directora artística de la Semana Ava Cahen.

El resto de películas seleccionadas son “A Girl Unknown”, de la realizadora china Zou Jing; “The Station”, de la escocesa-yemení Sara Ishaq; “Dua”, de la kosovar Blerta Basholli; “La Gradiva”, de la francesa Marine Atlan; y “Tin Castle”, del franco-irlandés Alexander Murphy.
El 20 de mayo se anunciarán los premios y se proyectará la película de clausura, la francesa “Adieu monde cruel” de Félix de Givry, si bien el 21 continuarán las últimas proyecciones.
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Actualidad
la de tener bebés en el espacio
China acaba de enviar un cargamento muy especial a la Tiangong uno que tiene como objetivo conocer la respuesta a si los humanos podrán reproducirse en el espacio. Porque las grandes potencias se han embarcado en la aventura de colonizar la Luna o Marte, pero hay una pregunta fundamental que es si se puede desarrollar un embrión humano en gravedad cero. La Academia China de Ciencias espera que la respuesta “sea sí”.
Y por eso han mandado un curioso ‘Arca de Noé’ a su estación espacial.
En corto. Este 11 de mayo, el Laboratorio Estatal de Células Madre y Biología Reproductiva cargó la nave Tianzhou-10 con una célula con embriones de peces cebra, ratones y humanos artificiales. Estos embriones humanos son derivados de células madre que, ahora, están camino de la estación china Tiangong.
Se trata de una instalación que el gigante asiático tiene planes de ampliar para que sea el gran laboratorio espacial una vez se desmantele la Estación Espacial Internacional, y este supone un primer paso para ver si los humanos podemos reproducirnos y desarrollarnos en gravedad cero.
Humanos artificiales. Antes de entrar en los objetivos, es conveniente aclarar qué es eso de “humanos artificiales”. Como apuntan las autoridades chinas, estos embriones humanos no son organismos completos que puedan convertirse en bebés. Simplemente, se trata de estructuras a partir de células madre que imitan las fases muy tempranas del desarrollo humano.
Lo que se ha mandado a la Tiangong corresponde aproximadamente a los días 14 a 21 después de la fertilización, una ventana crucial porque es durante la que se empiezan a formar todos los órganos y en la que cualquier anomalía puede tener un impacto significativo en el desarrollo humano. Durante cinco días, los astronautas de la estación vigilarán el estado de los embriones. Luego las congelarán y las enviarán a la Tierra para su análisis.
Objetivo. No es la primera vez que se mandan embriones al espacio. Hace unos meses ya contamos que China había mandado una ratona para que tuviera crías en la estación que posteriormente analizar para ver si venían con alguna alteración. Nacieron nueve y sobrevivieron seis, resultando en un tremendo éxito porque había muchas cosas que podían salir mal. El objetivo es ver si podemos sobrevivir lejos de la protección de la atmósfera terrestre, y ahí hay más cosas al margen de la gravedad cero que podrían ser una barrera evolutiva.
Por ejemplo, la radiación cósmica, una lluvia de partículas de alta energía que nos atraviesa, puede causar roturas en el ADN, con consecuencias inesperadas y fatales. En la Tierra, la atmósfera nos protege, pero sin ese escudo, la exposición es muchísimo mayor. Lo que se dedujo de la investigación de la ratona es que los mecanismos de reparación celular de los mamíferos son capaces de compensar ese daño, al menos en vuelos de corta duración.
Por eso esta misión es tan especial porque van a pasar un mayor tiempo en órbita y, además, es la primera vez que se manda un sistema de muestras tan amplias con vertebrados inferiores hasta modelos de embriones humanos. Los responsables del proyecto apuntan que es el primer intento en la historia de responder a la pregunta de si los humanos podremos reproducirnos en el espacio y, gracias a los datos, se podrá trabajar para desarrollar tecnologías que mitiguen los posibles efectos adversos.
Empeñada. China está muy enfocada en estudiar estos efectos de la microgravedad y la radiación cósmica en el desarrollo embrionario y, aparte de este experimento o el de la ratona, ya mandó 6.000 embriones de ratón en el satélite SJ-10 en 2016 demostrando que los mamíferos pueden completar las primeras fases del desarrollo embrionario.
Y en 2023, científicos japoneses enviaron embriones congelados de ratones a la EEI, donde fueron descongelados y donde se llegó a la conclusión de que esas condiciones no afectaron significativamente a la formación de blastocistos.
Con el pie a tabla. La Tianzhou-10 lleva otra carga para realizar experimentos como células solares ultradelgadas o sensores de gases de efecto invernadero, pero evidentemente llama mucho más la atención el tema de los embriones. Y lo que demuestra es que China va con el acelerador a fondo en esta nueva carrera espacial.
Una carrera en la que el espacio se está militarizando, pero también en la que se está definiendo un nuevo terreno de juego para conseguir energía ilimitada que poder mandar a la Tierra mediante ‘cañones’ láser y hasta la posibilidad de convertir la Luna en una mina espacial.
En Xataka | Europa se ha cansado de ser el “actor secundario” de la NASA. Y por eso está empezando a trabajar con China
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Actualidad
se gastará 20.000 millones más en una fábrica con escasa agua y mano de obra
El periplo de TSMC en Arizona (EEUU) sigue su curso. Ayer el consejo de administración de este fabricante de chips, el mayor del planeta, aprobó una inyección de 20.000 millones de dólares en la que ya es su planta de producción de semiconductores más avanzada de cuantas tiene en EEUU. La puesta en marcha de esta fábrica estuvo repleta de contratiempos. De hecho, inició la producción de circuitos integrados con casi un año de retraso debido a lo mucho que costó a TSMC encontrar el personal cualificado que necesitaba.
A principios de 2025 llegaron las primeras buenas noticias. La planta llevaba varios meses produciendo semiconductores en el nodo litográfico N4, que pertenece a la familia FinFET de 5 nm, y estaba lista para entregar a Apple la primera remesa de SoC A16 y SiP S9. Esta fábrica, conocida como Fab 21, obtuvo 514 millones de dólares de beneficio el año pasado según Yeh Chun-Hsien, el ministro del Consejo Nacional de Desarrollo de Taiwán. No está nada mal si tenemos presente que durante el primer año de operación las plantas de semiconductores no suelen entregar beneficios.
En este escenario la inversión de 20.000 millones de dólares adicionales en la ampliación de la Fab 21, que es la finalidad de este dinero, tiene sentido. De hecho, este proyecto forma parte del plan de expansión de 165.000 millones de dólares que TSMC presentó el año pasado. Sin embargo, no le está saliendo todo bien a esta compañía en Arizona. Según el diario Taipei Times, la escasez de mano de obra, y, sobre todo, de agua, está dando muchos quebraderos de cabeza a la cúpula directiva de esta fábrica. Y resolver este último problema no es fácil.
La escasez de agua en Arizona es un desafío enorme para TSMC
Arizona es el segundo estado más seco de EEUU solo por detrás de Nevada. Las fábricas de semiconductores necesitan una gran cantidad de este recurso, pero no se trata de agua común como la que sale de nuestros grifos; necesitan un tipo de agua casi imposible de encontrar en la naturaleza. Y su escasez va a más. De hecho, poco a poco se está transformando en una amenaza sistémica para la industria que sostiene la inteligencia artificial, los teléfonos móviles, los coches eléctricos y prácticamente cualquier dispositivo que tenga un chip avanzado dentro.
El agua con la que estamos familiarizados, como la que sale del grifo, la de los manantiales, e, incluso, el agua mineral embotellada, está llena de impurezas. Contiene bacterias, gases disueltos, sales minerales y partículas microscópicas en suspensión. Esto no representa ningún problema para la mayor parte de las aplicaciones cotidianas para las que solemos utilizarla, pero esta agua no sirve para fabricar chips. Incluso la más mínima impureza invisible al ojo humano es veneno puro cuando interviene en la producción de semiconductores de vanguardia, como los circuitos integrados de 2 nm que está fabricando actualmente TSMC.
El estándar de la industria exige agua con una resistividad eléctrica de 18,2 megaohmios por centímetro
El proceso de fabricación de circuitos integrados exige limpiar las obleas de silicio decenas de veces. Cada vez que se transfiere un patrón geométrico a las obleas mediante litografía es necesario limpiarlas. También después de verter sobre ellas los reactivos químicos y los fluidos fotorresistentes. No obstante, el agua que se utiliza para eliminar cualquier residuo que haya podido depositarse sobre la oblea no puede tener la más mínima impureza. Debe ser absolutamente pura. De hecho, el estándar de la industria exige agua con una resistividad eléctrica de 18,2 megaohmios por centímetro, que es el límite teórico de la pureza del agua a temperatura ambiental.
El problema es que producir agua ultrapura no es sencillo. Y no lo es debido a que es necesario someterla a ósmosis inversa en múltiples etapas y a tratamientos de intercambio iónico. También es preciso desgasificarla al vacío, eliminar con luz ultravioleta cualquier microorganismo que pueda contener y filtrarla utilizando unas membranas diseñadas expresamente para capturar la más mínima impureza. En este artículo no necesitamos indagar minuciosamente en estos procesos, pero hay algo que no podemos pasar por alto: este tratamiento consume energía y requiere emplear una gran cantidad de productos químicos. Además, una parte importante del agua que se procesa no se transforma en agua ultrapura, por lo que no se puede aprovechar.
Una vez que el agua ha sido sometida a este tratamiento tan exigente adquiere una pureza tan alta que se vuelve corrosiva si entra en contacto con un abanico muy amplio de materiales. Como carece de iones propios, el agua ultrapura absorbe los iones de prácticamente cualquier material con el que entre en contacto. Este es el motivo por el que las tuberías que se emplean para transportarla deben estar fabricadas en materiales inmunes a la corrosión, como el PVDF (polifluoruro de vinilideno), un polímero termoplástico fluorado parecido al teflón, no contaminante y extremadamente estable debido a que no cede iones al agua ultrapura.
Una sola planta de semiconductores de vanguardia consume entre 10 y 30 millones de litros de agua ultrapura cada día. Este rango equivale al consumo diario de agua potable de una ciudad de entre 50.000 y 150.000 habitantes. Además, hay otro desafío en el que todavía no hemos indagado: el agua ultrapura se degrada con mucha rapidez, por lo que las fábricas de chips deben contar con un sistema de producción y distribución muy sofisticado capaz de trabajar en tiempo real para entregar el agua ultrapura que requiere el proceso de fabricación de circuitos integrados avanzados.
Imagen | TSMC
Más información | Taipei Times
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